La inflación subyacente de Nicaragua continuó acelerando en septiembre

16 10 2022

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) publicó en la semana pasada los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a septiembre de 2022, y mostraron una tasa de inflación subyacente anual mayor que la registrada en agosto recién pasado. Parece que la inflación local es difícil que frene y disminuya. Es bastante probable que la inflación ya es de base amplia.

El IPC General (IPCG), que incluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles, se incrementó 11.52 % anual en septiembre del año en curso, pero desaceleró al ser comparada con la tasa de inflación anualizada de 12.15% en agosto recién pasado. Cabe señalar que la tasa de inflación general interanual de septiembre es un máximo histórico de hace 15 años, que fue observado en septiembre de 2007. La tasa de inflación mensual del IPCG de septiembre fue 0.07% y la acumulada anual en enero-septiembre de este año fue 7.66%.

Desde septiembre de 2021, la tasa de inflación general anual supera el nivel de 5%, por arriba del rango de [4.0%, 4.5%] que incluye la tasa de inflación que considero como la natural de la economía nicaragüense. Al haber aumentado el IPCG con un ritmo interanual de dos dígitos porcentuales en los último cinco meses (de mayo a septiembre del año en curso) surgen dos riesgos que deben alertar a los funcionarios del Banco Central de Nicaragua (BCN): los consumidores y los productores podrían acostumbrarse a los incrementos de los precios y las expectativas inflacionarias de corto y largo plazo podrían desanclarse y provocar una espiral precio-salario-precio, con ajustes salariales hacia arriba que impedirían aplacar la inflación en el corto plazo. Habría que evitar la formación de esa espiral, que es difícil de eliminar.

Después de excluir los precios de los combustibles y de los alimentos para conocer mejor el desplazamiento de la inflación, el IPC Subyacente (IPCS) se incrementó 9.67% anual en septiembre de este año, y aceleró más la tasa de inflación subyacente anualizada de 9.35% registrada en agosto. La tasa de inflación mensual del IPCS de septiembre fue 0.58% y la acumulada anual hasta septiembre de 2022 fue 8.14%. La presión inflacionaria subyacente anualizada en once meses consecutivos, comprendidos entre diciembre de 2021 y septiembre de 2022, mantiene una tendencia acelerada .  

La tasa de inflación a ser aplacada por el BCN es la del IPCS y no la del IPCG, debido a que esta última también incorpora los shocks inflacionarios por el lado de la oferta -por ejemplo, los shocks de los precios internacionales del petróleo y de los alimentos-, que no pueden ser reducidos con las alzas de la tasa de interés del BCN, la Tasa de Referencia Monetaria (TRM).

La política monetaria fue diseñada para erradicar una alta tasa de inflación causada por shocks inflacionarios por el lado de la demanda -en otras palabras, la provocada por excesivos montos de córdobas que persiguen una insuficiente oferta de bienes y servicios-, en una situación económica que se caracteriza por el pleno empleo y por una excesiva demanda de bienes de consumo y de inversión.

La TRM, entonces, persigue el objetivo de encarecer los préstamos para reducir el exceso de la demanda de bienes de consumo y de inversión, y causa una desaceleración del crecimiento económico, probablemente una recesión, y un aumento de la tasa de desempleo. En este escenario, los precios al consumidor caen.

Sin embargo, ¿existe en Nicaragua un fuerte exceso de la demanda interna sobre la producción interna?  De acuerdo con los datos oficiales publicados por el BCN, no se observa la presencia de una demanda interna creciente y excesiva.  Al contrario, en precios constantes de 2006 la suma de los gastos de consumo e inversión, tanto del sector público como del sector privado, se desplomó en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB) de 124.9% en 2017, un  año de máximos históricos de producción del país, a 116.9% en 2018 por el problema político de abril, a 112.9% en 2019 por la reforma tributaria de febrero de 2019 y a 117.6% en 2020 por la aparición de la pandemia del Covid-19 en marzo, y después subió hasta 118.2% en 2021 por el aplanamiento de  la curva de contagio de pandemia en el país y la reapertura de la economía nacional en el segundo semestre. Dado el crecimiento de la economía de Nicaragua de 10.3% en 2021, la demanda interna fue igual a 120.2% del PIB, aún inferior al nivel observado en 2017.

Además, la estrategia gubernamental de defender con un mayor esfuerzo fiscal la posición de las reservas internacionales del país ha fortalecido la estabilidad macroeconómica del país, que ha sido posible por el carácter contractivo de la política monetaria, dada la disminución mensual del saldo nominal de la emisión de dinero, excepto en los dos períodos de un mayor índice de estacionalidad de la demanda de dinero (marzo-abril y noviembre-diciembre) en el mercado local,  y de la política fiscal, dado el congelamiento del gasto total real del Gobierno Central con un mayor espacio fiscal a la inversión pública, y el sostenimiento de un déficit fiscal bastante cercano al 1% del PIB.   

Sin embargo, el BCN tiene la tarea harto difícil de reducir la inflación subyacente desenfrenada. Entre abril y septiembre de 2022, la autoridad monetaria ha incrementado la TRM en 250 puntos básicos al pasar de 3.5% en marzo a 6.0% en septiembre, pero la tasa de inflación subyacente interanual aumentó 313 puntos básicos en el mismo período, al pasar de 6.54% en marzo a  9.67% en septiembre, y esta tendencia es preocupante.

Las divisiones del IPCG que mostraron las más altas tasas de inflación de dos dígitos en septiembre de este año fueron: Transporte, 17.53%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, 17.12%; Restaurantes y Hoteles, 12.60%; y Muebles, artículos para el hogar y  conservación del hogar, 10.59%. Los costos del transporte y de la alimentación continúan siendo los de mayor aumento interanual y esto afecta a todos los estratos de la población, principalmente a la población con menores ingresos.

¿Aumentará el BCN la TRM en más de 50 puntos básicos en octubre o esperará a que la presión inflacionaria comience a disminuir? La inflación continúa siendo persistente y por eso aún no se ve el cambio en el aumento del desempleo y en la desaceleración del crecimiento económico.

En conclusión, creo que en el mundo observaremos un “aterrizaje fuerte”, porque al endurecerse la política monetaria para aplacar la inflación, mediante las alzas de las tasas de interés de las bancas centrales, se provocará una recesión.

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