La economía podría crecer a un mayor ritmo

29 11 2015

La economía de la Nicaragua de hoy es muy diferente a la que se observó en la década de los ochenta. En esos años, con un máximo de 40% en la participación del sector estatal en la formación del Producto Interno Bruto (PIB) Real, el modelo económico se cerraba con la emisión de dinero, la tasa de desempleo era casi de pleno empleo, la productividad de la economía estaba desplomada, con una hiperinflación que fue la cuarta del mundo en el Siglo XX espoleada por la guerra, el financiamiento de las inversiones y la irrecuperabilidad del crédito de corto plazo. Los dólares desaparecieron en el escenario del mercado, al prohibirse su tenencia y al aplicarse una tasa de encaje legal de 100% a los depósitos del sistema bancario, o sea, cualquier depósito en dólares era trasladado totalmente al Banco Central de Nicaragua (BCN).

Ahora la economía de Nicaragua crece a un ritmo sostenido pero insuficiente para reducir el alto subempleo y la pobreza, la participación del sector público en la formación del PIB es cercana al 10%, la inversión extranjera directa domina el 70% de la formación bruta de capital fijo del sector privado, la inversión pública es financiada en gran parte con préstamos multilaterales muy concesionales, el modelo económico se cierra con el aumento de reservas internacionales y el Plan Nacional de Desarrollo Humano de la actual administración del presidente Daniel Ortega es una guía del gobierno central en vez de una detallada expansión de la actividad económica.

Sin embargo, con el obstáculo de una independencia entre las tasas de interés de la autoridad monetaria del país y las tasas de interés del sistema financiero nacional y con la persistente presencia un acentuado sesgo exportador desde la década de los noventa gracias a los estímulos tributarios, el escenario económico aún continúa mostrando un elevado déficit comercial externo por la sobrevaluación del córdoba, a pesar que la combinación de la política monetaria y fiscal al estilo fondomonetarista han garantizado la estabilidad de la inflación de un dígito, hoy proyectada anualmente con un nivel fijo de 7%, y la estabilidad del tipo de cambio nominal reptante, que se desliza 5% anual desde el año de 2004, aunque el córdoba sólo participa con el 20% en la tenencia de los activos líquidos –el otro 80% es dominado por el dólar y el córdoba con mantenimiento de valor, que es un dólar disfrazado-.

El propósito del PNDH ha sido mejorar el nivel de vida de la población, es decir, reducir la pobreza, pero contradictoriamente la economía informal ha crecido y, consecuentemente, ha deteriorado el estándar de vida de la población. Con una expansiva economía informal, que crece al menos 16 puntos porcentuales hasta 80% en los últimos ocho años, el mercado potencial se concentra en el 20% de la población total del país. El 70% de la población no puede comprar una vivienda de interés social, mientras que el salario promedio mensual del sector formal de la economía es prácticamente igual al costo mensual de los 23 alimentos que consume una familia integrada por 5 personas.

El gobierno necesita que el PIB Real crezca anualmente a un ritmo mínimo de 6% para disminuir en 1 punto porcentual la alta tasa de subutilización de la fuerza laboral que supera el 30% de la población económicamente activa. Comparto la tesis gubernamental de la ejecución de mega proyectos para enfrentar y reducir la pobreza lo más pronto posible, tales como el proyecto hidroeléctrico TUMARÍN, que ya se inició en 2015, o el proyecto del Gran Canal que aún está en etapa de ideas para su formulación y, siempre que cumpla los requisitos de protección del medio ambiente y financieros pueda ser ejecutado posteriormente.

¿Cuándo será posible un mayor crecimiento económico, hoy atascado entre 4% y 5% anual? No lo sabemos. Reducir la pobreza será una tarea titánica de al menos 15 años continuos con un PIB Real creciendo 6% y más anualmente, lo cual es posible porque, siendo ahora Nicaragua un país de ingreso medio bajo, relativamente continúa siendo un país pobre al tener en 2015 un PIB per cápita igual a 2 mil 16 dólares y a 20% del PIB per cápita mundial. Por lo tanto, lograr y mantener un rápido crecimiento no es imposible.

La actual desaceleración económica mundial no nos afecta debido a las escasas relaciones económicas, financieras y comerciales con China, la Eurozona, Japón y Sudamérica. Los empresarios deben aprovechar la dinámica, aunque lenta en este momento, del crecimiento económico de Estados Unidos, teniendo en cuenta que las futuras alzas graduales de la tasa de interés del banco central estadounidense (Fed) no afectarán las condiciones del sistema financiero nacional ni el financiamiento de las inversiones públicas.

El escepticismo sobre la economía nicaragüense está en manos de los políticos, unos incluso con cuentas pendientes con la justicia de nuestro país, como es el caso del diputado opositor impune Eduardo Montealegre Rivas escudado en la inmunidad de su cargo público que no desempeña. El riesgo político es creciente por los reclamos de la población frente a la mega obra del Gran Canal y a la transparencia electoral, no por la orquesta de los políticos de oposición que no tienen un plan alternativo al PNDH ni muestran un ápice de unidad. A este riesgo político se podría agregar el escepticismo que se refleja en la indisponibilidad e insuficiencia de la información económica oficial, especialmente del mercado laboral desde 2012 y de la última encuesta de medición de nivel de vida de la población de 2014.

Otro rasgo importante de la conducción económica del país es la ausencia de políticas públicas que cuiden el mercado interno, o sea, el consumo de la población. Las encuestas señalan a la carestía de la vida como uno de los tres principales problemas de los nicaragüenses, y este malestar es contradictorio con la estabilidad del córdoba. Entonces, ¿por qué esta queja? El deterioro del poder de compra de la población sólo puede explicarse con los bajos niveles salariales que existen en los sectores formal e informal de la economía.

El país también está atascado en una baja productividad por los pocos años de escolaridad promedio de la población y la ausencia de educación técnica media y superior. La economía crece a una tasa anual cercana al 4.5%  gracias, como señala mi colega Adolfo Acevedo, al bono demográfico, o sea, crece porque aumenta el flujo de personas que ingresa por primera vez al mercado laboral.

La competitividad empresarial debería ser el tema central de la agenda económica gubernamental. El presidente Daniel Ortega se refirió a los proyectos de riego para las actividades agropecuarias como una necesidad nacional, debido al cambio climático, pero es urgente pasar a la acción. Los servidores públicos también deberían reflexionar, entre otras cosas, en la transferencia de tecnología a las microempresas y pequeñas empresas y facilitarles simultáneamente el acceso al crédito, vincular la inversión extranjera directa con los productores nicaragüenses, y reducir la informalidad del mercado. Para ello será necesario la formulación y aprobación de políticas públicas que enfrenten los problemas estructurales de la economía real, con el fin de acelerar el crecimiento económico del país y mejorar el bienestar de la población.





La desigualdad del ingreso, puente entre la macro y la micro economía

22 11 2015

Presentación1

Si la política gubernamental está dirigida para reducir la pobreza, el Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) elaborado por la administración del presidente Daniel Ortega en 2007 señalaría el marco integral de las políticas públicas para reducir la desigualdad de la distribución del ingreso entre los nicaragüenses, pero, con la mayor franqueza posible, aún no se logra percibir la mejor calidad de la educación primaria y secundaria y el restablecimiento de la educación técnica media y superior, la transferencia de tecnología a las microempresas y pequeñas empresas, la facilitación del acceso al crédito en una banca estatal efectiva -que hoy es de propiedad mixta- para los productores que no son sujetos de crédito en el sistema financiero convencional, el mejoramiento de la calidad empresarial, la disminución de la evasión tributaria y la creación de un mayor espacio fiscal para la inversión pública para facilitar un crecimiento económico sostenible del país.

La reducción de la pobreza para la clase política del país ha significado disminuirla en valor absoluto con una línea del valor del consumo personal en alimentos y otros pocos bienes y servicios, pero desde hace 18 años los políticos han caído, y continúan cayendo, en la trampa de la definición unidimensional de la pobreza del Banco Mundial en términos del consumo de 2 mil 282 kilocalorías diarias per cápita para los pobres extremos en 2014, cantidad que, no se asombre, varía en cada una de las seis encuestas de medición de nivel de vida que se han hecho en el país –por ejemplo, en 2009 fue igual a 2,268 y en 2005, a 2,241-.

Otra interpretación de la reducción de la pobreza en la literatura económica es que el crecimiento económico pro-pobre conlleva cambios en la distribución del ingreso a favor de los pobres, es decir, el crecimiento económico pro-pobre en que los pobres ganan más que lo que ganarían si todos los ingresos crecieran a la misma tasa, o podríamos también tener una ‘contracción pro-pobre’, en una situación de contracción económica en la que los pobres perdieran menos que el resto de la población. Por supuesto que esta segunda definición, en que la pobreza está definida en términos de desigualdad en vez de pobreza absoluta, nunca se ha discutido, mucho menos debatido, amplia y profundamente en nuestro país.

El concepto de crecimiento económico pro-pobre se identificó con el concepto de ‘crecimiento económico de base amplia’ contenido en la “Estrategia Reforzada de Crecimiento y Reducción de la Pobreza” (ERCERP), implementada en la administración del presidente Arnoldo Alemán,  se limitó a una supuesta relación automática entre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real y la reducción del índice de pobreza del país, por lo que economistas, sociólogos, expertos en derecho tributario y organizaciones de la sociedad civil iniciaron sus críticas sobre las inequidades en la distribución del ingreso y de la carga tributaria.

El crecimiento económico no implica una reducción automática de la pobreza, como creen algunos economistas, ni el crecimiento económico para un país pobre –ahora de ingreso medio bajo, pero entre los más bajos del mundo- como es Nicaragua se basa en el consumo sino en la inversión. No hay que olvidar la creación de puestos de trabajo decentes para lograr el bienestar de la población.

Las críticas a las desigualdades del ingreso y de la carga tributaria se extendieron a los modelos del crecimiento subyacentes al Plan Nacional de Desarrollo (PND) y al Plan Nacional de Desarrollo Operativo (PNDO) sobre la base del concepto de ‘competitividad’ y el desarrollo de 8 conglomerados (o clúster), que fueron aprobados en la administración del  presidente Enrique Bolaños. Por lo menos, en esos cinco años existió la conciencia de que el crecimiento que se propuso en estas dos estrategias nacionales no fue pro-pobre.

Ahora, el PNDH se basa en un nuevo modelo de ‘Poder Ciudadano’, que pone al ser humano como el centro del modelo, y trata de erradicar o reducir al máximo los problemas del bajo ingreso del país y la alta desigualdad del ingreso y del consumo, pero concentra sus esfuerzos principalmente en la política fiscal, es decir, trata de reducir la pobreza con el gasto público con un mayor impacto en los programas sociales (alfabetización, salud, educación secundaria y técnica), programas productivos (seguridad alimentaria) y de proyectos de infraestructura (carreteras, reforestación, viviendas, acceso al agua potable y electrificación rural). Sin embargo, el PNDH cayó en la trampa de la definición unidimensional de la pobreza y también se ha observado en los últimos tres años la indisponibilidad de datos oficiales relacionados con el empleo por actividad económica, la informalidad del mercado y el subempleo con su desempleo equivalente.

La desigualdad de la distribución del ingreso en Nicaragua continúa siendo alta, porque la V Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) de 2009 mostró un Coeficiente de Gina de la Curva de Lorenz de Distribución del Ingreso igual a 0.45. En ese año, el 5% de la población encuestada con mayores ingresos concentraba el 21.4% del ingreso total del país, mientras que el 50% de las familias con menores ingresos sólo disponía del 20% de dicho ingreso. A esta fecha, se desconoce el Coeficiente de Gini correspondiente a la VI EMNV de 2014, que fue presentada por el Instituto Nacional de Desarrollo de la Información (INIDE) y el Banco Mundial en octubre recién pasado.

Veamos dos ejemplos más. De acuerdo con datos oficiales, la creciente informalidad del mercado (se elevó de 64% en 2006 a 79% en 2012) con sus puestos de trabajo de baja calidad, así como alta tasa de desempleo equivalente más la tasa de desempleo abierto que superó el 30% de la población económicamente activa en 2012, aumentan la desigualdad de la distribución del ingreso y no garantizan un crecimiento económico sostenible. En agosto de este año, el salario promedio mensual equivalente a US$324 que se pagó en el mercado formal apenas ajustó para la compra de los 23 alimentos contenidos en la canasta de 53 productos de consumo básico, cuyo costo era equivalente a US$302 en ese mismo mes.

El crecimiento económico es insostenible si se basa en la desigualdad de la distribución del ingreso. Si el ingreso está bastante concentrado, la capacidad para influir en la política está también bastante concentrada y provoca una mayor informalidad de la economía, y esto debilita la democracia, afecta la institucionalidad y reduce la productividad de la economía.

No es extraño, pues, que desde hace décadas la población nicaragüense ha manifestado en las diversas encuestas de corte nacional que sus tres principales problemas son la pobreza, el desempleo y la carestía de la vida. Mientras la macroeconomía está excelente, la microeconomía está bastante mal. ¿Por qué? Sería conveniente que las autoridades gubernamentales procedan a analizar los efectos de las políticas públicas para reducir la inequidad en la distribución del ingreso, del consumo y de la carga tributaria, detectar lo que está fallando y proceder a realizar las correcciones. En resumen, la gran tarea nacional es reducir la economía informal.

Recuerdo que el Grupo de los 7 (G-7), al responsabilizar al Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre de 1996 por la conducción del proceso de la reducción de la deuda externa y de la reducción de la pobreza en los 43 países pobres más endeudados del mundo, entre los cuales figuraba Nicaragua, estableció que se evaluará ex-ante el efecto de las políticas establecidas en las áreas fiscal, monetaria y cambiaria de los programas de ajuste económico, en ese entonces denominados “Servicio Ampliado de Ajuste Estructural (“Enhanced Estructural Adjustment Facility”, ESAF), sobre la población pobre del país. Nunca se evaluó ex-ante ni ex-post.





Una entrevista con Trinchera de la Noticia sobre la impunidad de Eduardo Montealegre

20 11 2015

P. 42 cartas públicas a la Asamblea Nacional y muchas gestiones. ¿Qué piensa de su caso? ¿Cree que su persistencia dará resultado?

N.A. El presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua aún no responde a ninguna de las 42 cartas en las que le pido el cumplimiento de las solicitudes de dos jueces de lo Penal de Managua para que se proceda a desaforar al diputado Eduardo Montealegre Rivas, porque se escudó en la inmunidad que le confiere su cargo que no desempeña para no presentarse en el juzgado por sus irresponsables injurias y calumnias escritas por él mismo, que afectaron mi dignidad personal y mi reputación profesional, así como los daños económicos que ha provocado continuamente y que han trascendido a los miembros de mi familia.

El diputado impune Eduardo Montealegre Rivas argumentó la persecución política para evadir el llamado de la justicia, pero él fue el primero que politizó mi querella personal. Desde octubre de 2008 me presenté al despacho del Primer Secretario de la Asamblea Nacional, Wilfredo Navarro Moreira, quien sin ambages me dijo que tenía órdenes de su partido político para que no desaforaran al diputado querellado.

Conociendo el incumplimiento selectivo de las disposiciones judiciales por parte de los ciudadanos que ocupan los curules de la Asamblea Nacional de Nicaragua, considero que sería un craso error personal dejar de insistir en mi demanda, porque correría el riesgo que los diputados decidan sacar las dos solicitudes judiciales de la Agenda de la Asamblea Nacional por un supuesto “olvido” de los perjuicios morales y económicos que me ha provocado el susodicho diputado. Por lo menos, garantizo tener activa mi demanda personal, teniendo en cuenta que la inmunidad que goza un servidor público no es eterna.

P. No hay duda que este es un caso político y complejo al que se ha unido el caso del hermano de Eduardo Montealegre. ¿Son comparables ambas situaciones? ¿Qué los diferencia?

N.A. No tengo duda sobre el tratamiento político preferencial que han tenido los dos hermanos Eduardo y Álvaro Montealegre Rivas, a pesar que ambos han cometido presuntos delitos penales en distintos momentos.

Los dos hermanos Montealegre Rivas han creado empresas en Panamá para realizar sus operaciones en Nicaragua, han cometido presuntos delitos económicos y financieros, Eduardo es el autor de una “reingenería financiera” y Álvaro es fabricante de un “vehículo financiero”, y el primero se declaró un perseguido político y usó el mecanismo sicológico de la “proyección” y el segundo contrató a un experto en mercados emergentes para resolver sus problemas financieros.  Solamente se diferencian en que el primero de ellos cometió los presuntos delitos en el sector público y se lanzó a la vida política, mientras que el segundo de ellos los cometió en el sector privado y ha permanecido en el ámbito empresarial.

P. ¿Por qué no apela de una vez al presidente Daniel Ortega?

N.A. No he buscado a la Corte Suprema de Justicia para presentar la retardación de justicia que me ha provocado la Asamblea Nacional de Nicaragua desde el 6 de octubre de 2008, es decir, desde hace siete años, porque es muy probable que tampoco reciba respuesta por ese notable tratamiento político preferencial que recibe el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas.

Nunca he recurrido al presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, por el respeto a la independencia de los Poderes del Estado y es muy probable que no me responda porque las solicitudes de los dos jueces fueron enviadas al Poder Legislativo, pero no descarto que una apelación al presidente de la República es una buena alternativa y más directa para lo solución de mi demanda.

P. ¿Ha pensado en renunciar a su demanda de justicia?

Nunca. Cada día que pasa, el diputado impune Eduardo Montealegre Rivas fortalece su estigma de ser un presunto delincuente, y parece que no le importa. Muy bien pudo haberse retractado tal como se lo solicité públicamente y en la forma que estipula la ley penal del país, pero no quiso. Sé que algún día él no gozará de inmunidad y lo veré en el juzgado.

 

 

 





Combinación de riesgos en un año electoral

15 11 2015

El próximo año de elecciones presidencial y de diputados se perfila con buena tendencia de crecimiento económico, baja tasa de inflación, creciente déficit fiscal por el gasto electoral, y creciente déficit comercial externo espoleado por la caída de los precios internacionales de las materias primas y las pérdidas en la cosecha de rubros de exportación por efectos de la sequía, tales como caña de azúcar y maní.

No obstante la presencia de crecientes desequilibrios financieros, la estabilidad macroeconómica, retratada con la relación de las reservas internacionales brutas con respecto a la base monetaria, está garantizada con el exceso de al menos seis puntos porcentuales sobre lo que exige la ley en el monto del encaje sobre los depósitos en moneda extranjera que los banqueros llevan al Banco Central de Nicaragua (BCN) y con las compras de divisas que realiza la autoridad monetaria en el mercado local, con el consecuente mayor endeudamiento público interno a través de las subastas semanales de Letras Estandarizadas del BCN.

En la actualidad, los riesgos económicos y financieros del país se encuentran en niveles mínimos históricos y, a todas luces, continuarán así el próximo año. Aunque la tasa anual de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real oscile entre 5% y 6%, continúa siendo insuficiente para reducir los problemas del subempleo, del desempleo y de la pobreza; el PIB (o ingreso) Per Cápita promedio anual superará levemente los 2 mil dólares, muy alejado del de Panamá que se aproximará a los 14 mil 345 dólares y del de Costa Rica que tiende a los 11 mil 380 dólares; el endeudamiento público externo se mantiene en el nivel normal de 40% del PIB y el pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública externa mantendrá, como en los últimos años, un nivel atractivo para los inversionistas extranjeros, porque se aproximará al 5.5% del valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB y del valor agregado de la maquila.

Los riesgos del próximo año aparecen en el plano económico internacional y en el plano político nacional. La economía de Estados Unidos, principal socio comercial e inversionista del país, seguirá avanzando con mayor fortaleza en 2016, al preverse, según datos recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), que la primera economía mundial crecerá  2.8%, con una tasa de inflación acumulada anual de 1.4% y una tasa de desempleo abierto de 4.9% que confirmaría el pleno empleo.

El riesgo económico externo es el de la fortaleza del dólar estadounidense, -por ejemplo, al cierre del viernes de la semana pasada el euro se cotizaba en US$1.0774-, lo cual provoca un encarecimiento de los bienes y servicios que exporta Estados Unidos y, muy probablemente, disminuirá la demanda de los mismos en el exterior y provocará una desaceleración de su crecimiento económico esperado de 2.8% el próximo año. Cabe agregar que el ya anunciado aumento gradual de las tasas de interés del banco central de Estados Unidos (Fed) no afectará el financiamiento externo del sector público de Nicaragua -porque éste continúa siendo concesional aunque el Banco Mundial nos clasificara como país de ingreso medio bajo- ni provocará disturbios financieros en la banca radicada en el país -porque las tasas de interés en el mercado local aún no juegan un papel efectivo en la asignación de los recursos financieros-.

En el plano político nacional han surgido dos riesgos que podrían intensificarse en 2016. No me refiero a los partidos políticos de oposición que tiene el gobierno, porque están desunidos, no se entienden entre ellos mismos, no cuentan con un programa alternativo al de la alianza política en el poder y no gozan de un apoyo importante entre la población nicaragüense.

Esos dos riesgos son las protestas de la población por la cuestionada transparencia electoral y, por otro lado, por la construcción de la mega obra del Gran Canal de Nicaragua. En cuanto a la primera, es obvio que no se observa riesgo alguno para la permanencia en el poder de la alianza política encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por lo que la observación electoral, nacional e internacional, rubricará la victoria de dicha alianza el 6 de noviembre de 2016.

En cuanto al segundo riesgo, es conveniente que el presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, dialogue directamente con la población que será afectada con la construcción de ese megaproyecto, en caso se diese el cumplimiento de los requisitos técnicos, financieros y de protección del medio ambiente. Los servidores públicos relacionados con el Gran Canal de Nicaragua, incluyendo a sus voceros, han perdido seriedad y credibilidad entre la población con sus anuncios exagerados e incumplidos, aunque la mayor parte de la población está de acuerdo con la ejecución de esta mega obra. Soy de la opinión que sólo los mega proyectos podrán sacar rápidamente a Nicaragua de ese extraño lugar de ser el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe, pero todos los mega proyectos tienen que cumplir con todos los requisitos para que sean aprobados.

En un año electoral, es bastante difícil que las autoridades gubernamentales realicen reformas estructurales a la economía porque pondrían en riesgo la atracción del votante. Sólo se implementará una reforma, ya incluida en la Ley de Concertación Tributaria, cuyo propósito es reducir la evasión en el pago de impuestos con la supervisión estatal de los precios de transferencia entre empresas extranjeras radicadas en el país y sus casas matrices en el exterior y entre las empresas nicaragüenses y las empresas de zona franca establecidas en el país.

Finalmente, un problema real visto en la acera política desde la acera económica, como es la desigualdad en la distribución del ingreso en Nicaragua. Continuamos esperando que el gobierno publique la metodología y el banco de datos de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014, para conocer el valor del Coeficiente de Gini de la Curva de Lorenz del Ingreso, el cual disminuyó de 0.55 en 2005 a 0.46 en 2009, y cuanto más se acerca a 0 hay menos desigualdad.

Con datos oficiales de la V EMNV de 2009, el 10% de la población encuestada que tenía los mayores ingresos se apoderaba del 33.65% del ingreso total, mientras que el 66% de la población encuestada que tenía los menores ingresos capturaba el 33.66% de ese ingreso total, aunque también debemos tener en cuenta que en las encuestas de medición de nivel de vida siempre se subestima el ingreso de los ricos, el famoso 1%, porque son personas menos accesibles. La desigualdad del ingreso es, pues, el puente entre la macroeconomía y la microeconomía, la primera excelente pero frágil y la segunda mal pero amplia.





Carta 42 al Presidente y a la Presidenta por la Ley de la Asamblea Nacional de Nicaragua

13 11 2015

12 de noviembre de 2015

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Señora

Iris Marina Montenegro Blandón

Presidenta por la Ley

Asamblea Nacional de Nicaragua

Honorables Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Santos René Núñez Téllez, y Señora Presidente por la Ley de la Asamblea Nacional, Iris Marina Montenegro Blandón:

Esta es la carta 42 que le remito sin tener aún respuesta desde el 8 de mayo de 2012 a mi petición de que se incluya en el Orden del Día las solicitudes de los jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, realizadas en agosto de 2008 y en junio de 2011 respectivamente, para iniciar el proceso de desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas por sus muy graves y reiteradas injurias y calumnias que él escribió, tanto en el diario La Prensa el 31 de julio de 2008 como en una supuesta carta de disculpas que él hizo circular el 2 de febrero de 2011, con las cuales afectó mi dignidad y mi honor profesional, daños personales que han trascendido a mi familia.

Como es de su conocimiento, nunca me rendiré en el reclamo de mis derechos humanos al diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas ni en el reclamo a la Asamblea Nacional de no provocar la retardación de justicia en mi reclamo personal a dicho diputado, que evadió el llamado de la Justicia al escudarse en la inmunidad que le confiere su cargo público que no desempeña.

Continúo esperando su respuesta para que se me facilite el derecho al acceso de la Justicia, y hago propicia esta ocasión para reiterarles las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc:   María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Dos evidencias del crecimiento económico de Nicaragua en 2015

8 11 2015

Presentación1

Es muy provechoso discrepar en cuanto a las opiniones económicas, pero hacerlo sin base alguna en la evidencia empírica o sin tener a mano los datos de variables económicas y sociales para demostrar las afirmaciones es bastante atrevido. Por primera vez el Fondo Monetario Internacional (FMI) no fue portavoz del Gobierno de Nicaragua de la proyección revisada del crecimiento económico del país, un dato que se ha vuelto muy controversial en los medios de información pública. Aunque es muy raro que un banco central mantenga un abanico o una banda de números para proyectar el crecimiento económico de un país, el Banco Central de Nicaragua (BCN) manifestó que ese crecimiento será entre 4.3% y 4.8% en 2015, acompañado de otra banda inflacionaria de entre 4.5% y 5.5%.

Pero el modelo econométrico fondomonetarista, hoy influenciado por la desaceleración económica mundial, tiró a la baja el crecimiento económico de Nicaragua para este año hasta 4.0%, no obstante las relaciones económicas, comerciales y financieras del país no se concentran en China, la segunda economía mundial que refleja una continua desaceleración económica desde 2008, ni en la Eurozona que está marcada por una férrea austeridad pública desde 2011, un alto desempleo y una muy lenta recuperación económica desde 2010. Cabe reiterar que el principal socio comercial e inversionista de Nicaragua es Estados Unidos, que ya salió de la Gran Recesión de 2008-2009 provocada por el colapso financiero de Wall Street, mostró un lento crecimiento desde 2010 y en la actualidad refleja una tasa de desempleo de 5.0%, casi de pleno empleo, y un crecimiento sólido de los gastos de consumo e inversión en su mercado interno.

La opinión de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), firma que dirige el suscrito, es que la economía de Nicaragua crecerá 5.2% en 2015, un nivel muy cercano al límite máximo de la banda de crecimiento de la autoridad monetaria del país. COPADES ha corroborado el crecimiento del PIB Real con la dinámica del volumen consumido de energía eléctrica y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Nominal con la evolución que hoy muestra con la recaudación de impuestos del Gobierno Central, aunque también ha señalado que las cifras oficiales no incorporan el impacto económico del primer año de ejecución del mega proyecto hidroeléctrico TUMARÍN ni los efectos de la sequía en la siembra “de primera” del ciclo agrícola actual y la actividad pecuaria en el Corredor Seco, que fueron amortiguados por una mayor producción de granos básicos y leche en la Región Central y la Región del Atlántico del país.

La fuerza de asociación lineal entre dos variables es medida por el coeficiente de correlación, en estos casos, entre el consumo de energía eléctrica y el PIB y entre el monto de los impuestos y el PIB. Con una muestra de 21 observaciones anuales correspondiente al período 1994-2014, la correlación entre el consumo de energía eléctrica en miles de mWh y el PIB en precios constantes de 2006 es 0.986 y, en términos nominales o en millones de córdobas, la correlación entre los impuestos del Gobierno Central y el PIB es 0.996. Ambas variables muestran una correlación positiva cercana a la unidad, o sea, existe casi una perfecta asociación lineal entre cada pareja de variables económicas. Si el coeficiente de correlación hubiese sido igual a cero, las variables hubiesen sido estadísticamente independientes.

La relación causa-efecto entre dichas variables la formulamos con una regresión doble logarítmica para estimar las elasticidades entre el consumo de energía eléctrica y el PIB, que fue igual a 1.015, y entre el total de impuestos del Gobierno Central y el PIB, que resultó ser igual a 1.271; en otras palabras, un aumento de 1% del PIB dará lugar a un aumento de 1.015% en el consumo de energía eléctrica y a un aumento de 1.271% en el total de impuestos recaudados del Gobierno Central.

De acuerdo con datos oficiales mensuales publicados por el BCN, en el período de septiembre 2014-agosto 2015 se consumieron 2,997.8 miles de mWh de energía eléctrica y en septiembre de 2013-agosto 2014 se consumieron 2,857.5 miles de mWh, de tal forma que se observa un aumento interanual de dicho consumo de 4.9%. Suponiendo que esta tasa de variación relativa permanezca constante al concluir el año de 2015, el PIB Real tendería a aumentar 5.5% en 2015. Un aumento en la demanda de energía eléctrica implica un aumento del volumen de la producción de bienes y servicios, ya que en 2014 el consumo de energía eléctrica aumentó 4.0%.

Siempre con la misma fuente y los mismos períodos arriba mencionados, el total de impuestos recaudados por el Gobierno Central fueron, en millones  de córdobas, 45,303.2 y 51,696.8 en el mismo orden, y registran un aumento interanual de 14.1%. Suponiendo que ese aumento de los impuestos permanezca constante en el cierre del año de 2015, el PIB Nominal tendería a crecer 14.4% en este año. Cabe recordar que el crecimiento del PIB Nominal incluye la tasa de inflación promedio anual de precios al productor, que COPADES estima en 4.3%, y la tasa de crecimiento del volumen de producción, que COPADES estima en 5.2%; por lo tanto, el restante 4.6%, para alcanzar la tasa de aumento de los impuestos de 14.1% puede explicarse con la variación de la base tributaria, al mejoramiento de la administración tributaria y al cambio de la estructura tributaria con la introducción del impuesto sobre la renta del capital. En conclusión, si la producción de bienes y servicios aumenta, los impuestos recaudados por el Gobierno Central se incrementan.

Desde julio de este año, COPADES ha manifestado a las empresas que integran su Grupo Empresarial de Análisis (GEA) que Nicaragua ya incursionó al estadio de crecimiento del 5% al 6%. La proyección reciente del FMI sobre el crecimiento del PIB Real de este  año ha quedado rezagada de nuestra realidad económica, pero el dato actualizado que muestra el mayor sesgo hacia abajo es el publicado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), al ubicarlo en el nivel de 3.9%.





Conclusiones macroeconómicas preanunciadas

1 11 2015

Presentación1

Como se preveía, la calificación macroeconómica de Nicaragua por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la consulta de Artículo IV en octubre de este año fue satisfactoria: excelente posición de las reservas internacionales en las arcas del Banco Central de Nicaragua (BCN); un menor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, provocado por una caída de los precios internacionales de los hidrocarburos mayor que la disminución de los precios de las materias primas (azúcar, banano, café, camarón, oro y tabaco) que exportan los productores radicados en el país; un apropiado nivel del déficit del sector público consolidado, menor del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) y la reiteración de que dicho sector ya no está “severamente” sino “normalmente” endeudado con sus acreedores externos.

El nuevo jefe de la misión técnica del FMI que visitó recientemente al país, Gerardo Peraza, calificó el crecimiento del PIB Real de Nicaragua, que ha promediado 4.8% en los últimos tres años, como de los más altos de la región centroamericana, pero obvió señalar que dicho PIB es el más pequeño entre los países del istmo al representar apenas el 5.5% de la producción total de bienes y servicios de dicha región, incluyendo a Panamá. No se tomó en cuenta la insuficiencia de dicha tasa de crecimiento económico, por un lado, para reducir la alta tasa de desempleo equivalente (asociada con el subempleo), la tasa de desempleo abierto y la pobreza y, por otro lado, para aumentar la productividad de la economía.

La misión técnica del FMI mantuvo su proyección de 4% de crecimiento económico de Nicaragua para 2015 que anunció a inicios de octubre y, por primera vez, difiere de la proyección del BCN que ubica ese crecimiento en una banda entre 4.3% y 4.8% para este año. Aparentemente, el FMI y el BCN aún no incluyen en esas proyecciones el impacto de la sequía en la época de “siembra de primera” en el “Corredor Seco” del país, que afectó principalmente los rubros de maíz, caña de azúcar, maní y ganado vacuno; la mayor producción de granos básicos y de leche en las regiones (central y del Caribe) que registraron más lluvias en esa misma época –por ejemplo, el precio del frijol rojo se mantuvo estable en septiembre, por una mayor producción de este grano en esas regiones-; y la tendencia dinámica de la actividad de la construcción, tanto privada como pública, incluyendo, por supuesto, los efectos del primer año de ejecución del megaproyecto hidroeléctrico Tumarín. Por estas consideraciones, es más realista la proyección del crecimiento económico del BCN y se puede prever que el crecimiento económico de este año estará más cercano al 5%, tal como lo ha pronosticado Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES).

Mientras el BCN no ha variado aún la proyección de su banda inflacionaria entre 4.5% y 5.5% para 2015 que presentó el pasado 6 de agosto, la proyección revisada de la tasa de inflación anual de 3.5% presentada por los técnicos del FMI es bastante realista y bastante cercana a la de 3.95% presentada por COPADES en el Grupo Empresarial de Análisis (GEA) a inicios de octubre. En este sentido, cabe mencionar que el desplome (promedio anual) observado de 51% en el precio del barril de petróleo WTI habría provocado una desaceleración de 3.2 puntos porcentuales en la tasa de inflación de precios al productor de este año.

Sin embargo las previsiones fondomonetaristas del crecimiento económico y de la tasa de inflación en el mediano plazo, aunque calificadas de “positivas”, se mantienen en líneas rectas de 4% y 7% respectivamente. Nicaragua viene saltando de estadios de crecimiento de [3%, 4%] a [4%, 5%] y ya se alista a pasar al de [5%, 6%], pero éste último continua siendo insuficiente para reducir subempleo, desempleo y pobreza dada la baja productividad de la economía.

Parece que la política gubernamental de atracción de inversiones extranjeras directas no está considerada en la prognosis económica del FMI, al ignorarse los proyectos de Tumarín, la conclusión de la infraestructura de almacenamiento de petróleo y combustibles líquidos de la mega refinería de petróleo “El Supremo Sueño de Bolívar”, y la creciente formación de capital fijo en las actividades de comercio, restaurantes, hoteles, hospitales, red vial y el avance de la reconversión de la matriz de generación de electricidad. No obstante ese ímpetu inversionista del exterior, la participación del gasto de inversión fija como porcentaje del PIB de los empresarios nicaragüenses muestra una tendencia decreciente y, además, la inversión fija del sector público del país es insuficiente para garantizar un crecimiento económico creciente y sostenible.

¿Cuál es el estímulo fiscal para un crecimiento económico importante? Es preferible eliminar las exoneraciones del pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las importaciones de productos intermedios y fomentar directamente la reinversión de utilidades mediante estímulos tributarios, como el de la moratoria fiscal –o sea, no pagar el Impuesto sobre la Renta (IR) por un período determinado sólo a proyectos de largo plazo, obligar a la presentación de la declaración del impuesto sobre la renta y a la reinversión de utilidades, e impedir prórrogas de la moratoria- y el de la depreciación acelerada, que es menos costosa debido a que los impuestos que no se perciben en los primeros años se recuperan parcialmente en los años subsiguientes de la vida útil del activo fijo y, además, puede acelerar la inversión en el corto plazo si la aceleración de la depreciación es temporal.

Según la ley, el crecimiento económico no es un mandato del BCN y, consecuentemente, la política monetaria, mucho menos la financiera que no es coordinada por la autoridad monetaria, no asegura un crecimiento económico importante sino sólo una presión inflacionaria baja y estable, una condición necesaria pero no suficiente para el crecimiento económico. Por consiguiente, se requiere también crear un espacio fiscal para un mayor gasto de inversión pública –en el presupuesto nacional propuesto para 2016, la inversión pública representa el 24% del gasto total incluyendo la amortización de la deuda gubernamental externa e interna-, con los propósitos de facilitar los aumentos de la productividad, la competitividad y la inversión privada doméstica. El subempleo, el desempleo y la pobreza se reducen por la vía de la inversión, es decir, con la creación de puestos de trabajo decentes.

La estimación de la tasa de inflación anual en el mediano plazo hecha por el FMI continúa basándose en la suma polémica de otras dos tasas anuales, la de la devaluación del córdoba, 5%, y la de la inflación de las economías avanzadas, 2%. La política cambiaria reptante, cuyo objetivo es mantener fijo el tipo de cambio real, devalúa continuamente al córdoba en 5% desde el año de 2004 y no promueve el esfuerzo exportador sino el gasto en importaciones, ni contribuye a reducir el grave déficit comercial externo que oscila alrededor del 20% del PIB. La proyección del FMI sobre la inflación anual de las economías avanzadas para 2016 es 1.38%, de tal manera que la inflación local sería 6.4% en vez de 7% el próximo año.

Faltaron algunos consejos sobre los problemas estructurales de la política monetaria, la política cambiaria y la política financiera en un ambiente muy dolarizado extraoficialmente como es el de Nicaragua y cuya moneda, el córdoba, sólo domina el 20% del mercado. El comunicado de prensa del FMI no mencionó los problemas estructurales del mercado informal, la baja productividad de la economía y el déficit comercial externo, y se limitó a mencionar los relacionados con la posición financiera del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS), la supervisión bancaria y el sistema estadístico de las cuentas nacionales, de la balanza de pagos y del presupuesto del sector público. En cuanto a las estadísticas, reiteramos que el BCN debe fortalecer su capacidad institucional para recopilar, criticar, procesar, y publicar la información económica, con el fin de propiciar una mejor  toma de decisiones políticas. En función de la realidad institucional del sector público, el BCN debería ser la cabeza del sistema de información económica del país.