Nicaragua, un país sui generis

27 03 2022

Al cierre del año de 2021, Nicaragua mostraba riesgos económicos y financieros muy bajos, pero estaban acompañados de un riesgo político alto y creciente.

La «Ley de Fortalecimiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral de 2021» (RENACER) de Estados Unidos amplió las sanciones a personas e instituciones del país, y también se agrandó la zona geográfica emisora de dichas sanciones, ahora integrada por Reino Unido, Canadá, Unión Europea y la mayoría de los países de Latinoamérica.

La tarea de reducir el riesgo político de Nicaragua es muy compleja. Parece que es una tarea demasiado difícil, pero creo que para emprenderla es necesaria la concreción de un Diálogo Nacional, que sea convocado por el Presidente de la República, Daniel Ortega, para facilitar la Convivencia entre los nicaragüenses. La vía principal para establecer dicho Diálogo puede ser la política fiscal, la única política económica que tiende a promover la confianza entre la población en general y entre todos los agentes económicos en particular. Cabe señalar que el Presidente Daniel Ortega ya anunció el Diálogo antes de las elecciones nacionales de noviembre de 2021 y, por otro lado, el asesor económico del Presidente Ortega, Bayardo Arce, ya anunció la revisión de la reforma de la Ley de Concertación Tributaria en enero de este año.    

El riesgo económico de Nicaragua es muy bajo

Entre el segundo trimestre de 2018 hasta el cuarto trimestre de 2020, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual se mantuvo en un nivel de riesgo muy alto por las caídas de la producción provocadas principalmente por crisis con origen no económico. La economía nicaragüense salió de la recesión en el segundo semestre de 2021 y el riesgo de la producción interna de bienes y servicios retornó al nivel muy bajo. El IMAE promedio mensual de diciembre recién pasado varió 9.75% interanual y el producto interno bruto (PIB) real creció 10.34% en 2021.

Desde 2010 hasta 2021, el déficit fiscal ha oscilado muy cercanamente alrededor del 1% del PIB; en otras palabras, las cuentas del Gobierno Central han sido administradas en una forma bastante equilibrada, excepto en el año de 2018, un año en que se dio una severa crisis política interna que provocó un descenso del PIB real de 3.4% y un déficit fiscal que se elevó hasta 2.6%.  Aunque se congeló el total del gasto público, la inversión pública mostró una tendencia creciente en 2020 y 2021. 

Desde 2009, la tasa de inflación anual de los precios al consumidor ha sido de un dígito y se ha ubicado en el rango de [0.9%, 7.2%], y el máximo de ese rango corresponde al año de 2021, al ocurrir la reapertura de la economía mundial tras el impacto del Covid-19 que provocó un choque de oferta en 2020. Los precios al consumidor se aceleraron a partir de julio de 2021 por el choque de una creciente demanda con una insuficiente oferta de bienes y servicios finales.   

También se observó un decreciente déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, desde 12.6% del PIB en 2013 hasta 7.2% del PIB en 2017, el año con máximos históricos de producción del país; sin embargo, los impactos de la crisis política de abril de 2018, de la reforma tributaria con un objetivo recaudatorio de febrero de 2019, de la pandemia mundial de Covid-19 en marzo de 2020 y de los huracanes Eta e Iota en noviembre de 2020 transformaron el déficit en un superávit de Nicaragua con el Resto del Mundo entre 2019 y 2021, período en que se observaron las caídas del consumo, de la inversión y de las exportaciones, que disminuyeron la producción y las importaciones, pero acompañadas de un importante flujo de remesas familiares que rompió la barrera de los dos mil millones de dólares en 2021. El comportamiento decreciente del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos ha implicado menores necesidades de endeudamiento público externo.

En 2021, el único indicador económico que ha mostrado siempre un nivel de riesgo muy alto es la proporción de 20.3% del PIB Per Cápita promedio de Nicaragua, US$2,129.9, con respecto al PIB Per Cápita promedio anual del Mundo, US$12,121.9. Cabe señalar que el PIB Per Cápita promedio anual de Nicaragua en 2021 fue 2.4% menor que el registrado en 2017.

El riesgo financiero de Nicaragua también es muy bajo

El balance en la cuenta corriente de la balanza de pagos como un porcentaje del valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB y de servicios, con un déficit decreciente desde 21.8% en 2016 hasta un  superávit de 3.7% en 2021, ha bajado desde un riesgo muy alto hasta un riesgo muy bajo por el aumento del valor de las exportaciones, gracias a los mayores precios internacionales, y al desplome de las importaciones, por la disminución de los volúmenes de bienes importados, que fueron provocados por las crisis no económicas antes mencionadas.

La posición del saldo bruto de las reservas internacionales administradas por el Banco Central de Nicaragua (BCN), que rompió la barrera de los 4 millardos de dólares en agosto de 2021 hasta alcanzar US$4,046.6 millones en diciembre de 2021, reflejó un nivel de riesgo moderado al representar 2.8 veces el saldo la base monetaria (la condicionalidad mínima es 2.5 veces) y 7.4 meses de importaciones de bienes CIF (la condicionalidad mínima es el rango de [5 meses, 10 meses]). No se visualiza ninguna inestabilidad del tipo de cambio en el corto plazo.

El pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos del sector público, o sea, el servicio de la deuda pública externa, fue del orden de US$375.1 millones en 2021 y también mostró un riesgo moderado al representar el 9.6% del valor de las exportaciones de bienes y servicios, muy cercano al límite de 10% deseado por los inversionistas extranjeros.

El valor del tipo de cambio oficial real bilateral con Estados Unidos, principal socio comercial de Nicaragua, observado en 2021 fue igual a 18.75 córdobas de 2006 por 1 dólar de 2006, lo cual indicó una depreciación del córdoba durante ocho años consecutivos al registrar una tasa de devaluación real anual de 1.7% con respecto a su nivel registrado en 2020. La devaluación real contribuyó al esfuerzo exportador del país, al disminuir los precios de los productos exportados en el mercado estadounidense. Finalmente, el saldo del deuda pública externa de US$7,805.9 millones a diciembre de 2021 presentó un riesgo muy alto al ser igual a 55.7% del PIB, por arriba del límite máximo de 50% del PIB requerido para clasificar a un país, como Nicaragua, entre los países que no están severamente endeudados en términos de producción. Además, el saldo de dicha deuda  representó 1.3 veces el valor de las exportaciones de bienes y servicios.





La economía creció, la inflación aceleró, la inactividad se mantuvo y el crédito aumentó levemente en 2021

20 03 2022

La economía creció 10.3%

Se esperaba que en el año de 2021 se iniciaría la recuperación económica de Nicaragua del impacto de la pandemia del Covid-10, pero el crecimiento económico del país fue más rápido, independientemente de la lupa con que se observa. Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), la tasa de crecimiento interanual del Índice de Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual de diciembre de 2021 fue 9.7%, mientras que la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) real de 2021 fue 10.3%, y ambas tasas de variación mostraron una brecha de 6 décimas porcentuales. Tras tres años de caída consecutiva de la producción de bienes y servicios desde 2018 hasta 2020, el PIB real nicaragüense de 2021 superó en 0.8 puntos porcentuales al PIB real de 2017, un año de máximos históricos de producción de nuestra historia económica.

En el mercado laboral, se puede destacar que sólo el 21.8% de un total de 199,731 puestos de trabajo del sector formal que fueron destruidos en el trienio 2018-2020, ha sido restablecido en 2021, es decir, sólo 43,083 puestos de trabajo se crearon y se mantuvieron, de acuerdo con datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Al segundo trimestre del año de 2021 se ha mantenido una alta tasa de inactividad que afecta al 33.5% de las personas en edad de trabajar, igual a la del segundo trimestre de 2020, o sea, un tercio del número total de personas de 14 años y más de edad, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE).

En el mercado financiero, también se puede destacar que el saldo del crédito de la entidades financieras al sector privado, que creció apenas 6.0% en 2021 con respecto a 2020, mostró una caída, en porcentajes del PIB, de 40.3% en 2017 a 27.0% en 2021, de acuerdo con datos del BCN y de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF).  

La inflación rompió la barrera del 7%

Según el INIDE, la inflación en 2020 fue igual a 2.9%, cuando COVID-19 impacto a la economía del país en marzo de 2020. Los agentes económicos ahorraron y no gastaron, por lo cual cayó el consumo, la inversión pública fue mayor que la inversión privada, y cayeron las exportaciones y la producción, mientras las importaciones se estancaban.

La tasa de inflación interanual o anualizada ya era un problema desde julio de 2021 al registrar el nivel de 4.8%, y a diciembre de ese año había acelerado hasta 7.2%. A febrero de 2022, la inflación anualizada ha continuado acelerándose hasta 7.8%, según la fuente oficial. Me equivoqué en 2021 al afirmar que ese alto nivel inflacionario sería transitorio por el “efecto base” bajo de 2020, y que la tasa de inflación se “normalizaría” en el segundo semestre de 2021.   

Con la reapertura de la economía mundial, la inflación no desaceleró en el segundo semestre de 2021 debido a la persistencia de los problemas de las cadenas de suministros de materias primas y productos terminados. Los precios al consumidor continuaron subiendo por el choque entre una creciente demanda y una escasa oferta en la economía mundial.

Los nuevos riesgos: la geopolítica y la persistencia de la pandemia

Ahora están presentes dos nuevos riesgos que acelerarán los precios al productor y al consumidor y que desacelerarán la tasa de crecimiento económico en 2022.

El 24 de febrero recién pasado, el conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania desembocó en una guerra, lo que Rusia denomina una “operación militar especial”, y ya está provocando el riesgo de un fuerte deterioro de la economía mundial, al imponerse el impacto de un estancamiento económico y una alta inflación, o sea, el riesgo que los economistas llamamos “estanflación”, porque se está observando una nueva aceleración de los precios internacionales de los combustibles, la energía eléctrica, los metales y los alimentos, con la consecuente reducción de los ingresos de los hogares y las empresas cuando se encarezcan los productos de consumo básico. Además, los países europeos están atendiendo a un creciente número de refugiados provenientes de Ucrania; al 15 de marzo de 2022, más de tres millones de ucranianos habían huido de su nación.

Por otro lado, en China ha regresado el coronavirus y amenaza de nuevo las cadenas de suministros globales.  

En estas condiciones de incertidumbre es muy complicado realizar pronósticos económicos de corto plazo, pero nos atrevemos a prever, grosso modo, el siguiente perfil de la economía nicaragüense para 2022:

  • una tasa de crecimiento económico cercana a 2%, sostenida principalmente por la política fiscal, que es la más adecuada para restaurar la confianza entre los agentes económicos, y
  • una tasa de inflación cercana a dos dígitos porcentuales, siempre influenciada principalmente por los precios del componente importado de los productos que integran la canasta del índice de precios al consumidor.




Continúa el alza acelerada de la tasa de inflación local

13 03 2022

En febrero recién pasado, según datos publicados por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), en Nicaragua la tasa de inflación de los precios al consumidor subió 0.91% con respecto a enero de este año; la inflación acumulada en los dos primeros meses del año en curso fue 1.62%; y en términos anualizados, o sea, el alza de los precios en febrero de 2022 con respecto a febrero de 2021, alcanzó el nivel de 7.75%, una centésima mayor que un máximo observado en enero de 2015. Excluyendo los precios de los combustibles y de los alimentos, la tasa de inflación subyacente anualizada arribó al nivel de 6.01%, una centésima porcentual menor que otro máximo registrado en agosto de 2013.

Los incrementos de los precios de los combustibles, los alimentos y la energía eléctrica aceleraron la tasa de inflación de Nicaragua que ya había alcanzado el nivel de 7.68% en enero de este año. Es lógico esperar que la crisis entre Rusia y Ucrania dispararán los precios internacionales del petróleo y de las materias y, consecuentemente, se observarán más aumentos de costos de producción y de precios al consumidor. El problema inflacionario se está volviendo más complicado, porque la tasa de inflación estaba en un alto nivel anualizado antes de que ocurriera la invasión de Rusia en Ucrania, acelerada por la reapertura de la economía en el segundo semestre de 2021, tras el impacto de Covid-19 a partir de marzo de 2020.

En el segundo semestre de 2021 pudimos observar el choque entre una creciente demanda de bienes y una escasa oferta de bienes, producto de los cuellos de botella que aún persisten en los suministros de materias primas y productos finales y, por otro lado, hemos observado el aumento de 7% del salario mínimo en vigor desde marzo del año en curso en un mercado laboral que está desajustado por la tasa de inactividad laboral de 33.4% de la población en edad de trabajar correspondiente al tercer trimestre de 2021.

Por supuesto que más aumentos de salarios mantendrían la presión sobre la inflación, porque las empresas subirían los precios para compensar el mayor costo laboral. Sin embargo, la carga inflacionaria tiene un mayor peso para los hogares de bajos ingresos, que gastan su presupuesto en necesidades diarias que diariamente se están encareciendo.

Con una gran volatilidad, el precio del barril de petróleo WTI ya se cotizó en US$130.89 en la semana recién pasada, no obstante al cierre del viernes 11 de marzo descendió hasta US$109.33, pero mostró un aumento acumulado de 42% con respecto a su precio de US$76.99 observado el 31 de diciembre de 2021. Los economistas esperamos que la inflación continuará aumentando, porque se desconoce cómo culminará la guerra en Ucrania, la cual ya ha elevado no sólo los precios del petróleo sino también los  precios de fertilizantes, trigo y metales preciosos utilizados en la producción de automóviles y aviones. Tendremos más inflación, porque los mayores costos de los combustibles y de la energía eléctrica repercutirán en todas las actividades económicas.

Reducir la alta presión inflacionaria sería posible sólo si se enfriara la demanda de bienes y servicios, con lo que se evitaría que la rápida inflación se consolide en el mercado. Sin embargo, el Banco Central de Nicaragua (BCN) vería limitada su capacidad para reaccionar a una desaceleración económica que fuese provocada por la incertidumbre y los altos precios internacionales del petróleo y de los combustibles, porque enfriar la demanda de bienes y servicios implica reducir la tasa de crecimiento económico y profundizar el desajuste del mercado laboral.





El BCN siempre va a estar detrás de la curva de inflación

6 03 2022

Acuñado en 1965 por el ministro de Finanzas de Gran Bretaña, Iain Norman Macleod, en un discurso en la Cámara de los Comunes, el término macroeconómico estanflación es la unión de otros dos conceptos, estancamiento e inflación: una alta inflación que deteriora el poder adquisitivo de los ingresos y una desaceleración de la tasa de crecimiento económico que estanca el nivel de la producción y aumenta el desempleo. Un estancamiento económico con un elevado desempleo y una alta inflación no se había observado antes, pero en aquel momento estaba ocurriendo en el Reino Unido. 

En la década de los 70 del siglo pasado, se observó por primera vez el proceso de la estanflación en el mundo occidental que eliminó el progreso económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial, causada por la crisis petrolera de 1973 y la desaparición del sistema de Bretton Woods, el mecanismo de gestión económica internacional, debido al “shock de Nixon” que, entre otras medidas, eliminó unilateralmente la convertibilidad del dólar en oro.

¿Cómo se resolvió el problema de la estanflación en ese entonces? Con una pronunciada subida de las tasas de interés que hizo bajar la inflación, pero hundió a la economía en una profunda recesión,   

Cuando una economía entra en recesión, como la provocada por la pandemia del Covid-19, los precios no suben, sino que bajan, pero en la recesión de década de los 70 los precios subieron. La política monetaria para eliminar la recesión en este caso no servía, porque bajar la tasa de interés provocaría una mayor aceleración de la alta tasa de inflación.

Al disminuir las tasas de interés, los préstamos son más baratos, la demanda interna aumenta, es decir, los hogares aumentan el consumo y las empresas incrementan la inversión, y el producto interno bruto (PIB) real vuelve a crecer, pero los precios suben. En un escenario estanflacionario, la política monetaria no podría bajar la tasa de interés para impulsar el crecimiento económico, porque aceleraría más la inflación. Cabe señalar que la economía de Nicaragua, después de haber crecido 9.75% en 2021 según el Banco Central de Nicaragua (BCN), no está en caída ni en recesión, sino en desaceleración.  

La reapertura de la economía de Nicaragua en el segundo semestre de 2021, después del shock de oferta del Covid-19 en marzo de 2020, ha estado acompañada de una alta tasa de inflación no sólo en el país sino en todo el mundo, y ahora, aunado con otro shock de oferta provocado por la crisis geopolítica entre Rusia y Ucrania, es muy probable que la inflación continúe acelerándose cuando ya esperábamos que comenzaría a bajar, ahora con los  precios internacionales del petróleo a más de 100 dólares el barril, con los precios mundiales de los alimentos subiendo en febrero 3.9% más que en enero y 24.1% más que hace un año según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO, y con los salarios subiendo y elevando los costos de producción y propiciando la formación de una espiral precio-salario-precio que aún no se ha iniciado, pero puede aparecer si la crisis inflacionaria se prolongara. Los economistas ya estamos viendo el riesgo de la estanflación.

En 2021, la recuperación económica tuvo la forma de V. El crecimiento económico de Nicaragua registrado el año pasado fue notable, en parte, por la influencia del “efecto base” bajo de 2020 que también incluía las caídas del PIB real en 2018, 2019 y 2020. El crecimiento económico de 2021 no ha sido producto de una política monetaria expansiva porque los activos internos netos del BCN en el trienio 2019-2021 han disminuido anualmente mediante el aumento de los depósitos del sector público en el BCN y los flujos contractivos de los reportos monetarios netos de depósitos del sistema financiero nacional. Si los formuladores de la política monetaria estuviesen inclinados a reducir la elevada tasa de inflación, provocarían una desaceleración del crecimiento económico que ya se contemplaba en 2022 por el “efecto base” alto de 2021.

Por el lado de la política fiscal, después de un congelamiento del gasto público en el trienio 2018-2020, se observó una importante expansión del gasto gubernamental en 2021, principalmente la inversión pública que en gran parte es financiada con recursos de la cooperación internacional, pero la inversión pública tiende a desacelerar su crecimiento en 2022 por las sanciones financieras establecidas en la ley estadounidense RENACER. Temo que los recursos provenientes de la cooperación de la República Popular China para el financiamiento de los proyectos de inversión pública no lleguen al país oportunamente, porque recientemente las autoridades chinas renovaron su apuesta por la estabilidad económica tras el anuncio del primer ministro, Li Keqiang, de una meta de crecimiento de 5.5% del PIB en 2022, una de las más bajas en las últimas décadas.

Con los dos choques de oferta mundial, la pandemia del Covid-19 y el problema geopolítico entre Rusia y Ucrania, ¿se evitará la estanflación con un crecimiento económico más lento y menos inclusivo y una inflación más alta? ¿Se reducirá la inflación con el riesgo de una caída económica? ¿Se reducirá la inflación y se impulsará la inversión pública en infraestructura económica y social para elevar la productividad?

Mi opinión es que la alternativa de la política macroeconómica elegida para 2022 sea la menos dañina, incluso la alternativa que sea formulada con los efectos deseados de las tres variantes o tres preguntas citadas en el párrafo anterior, pero también estimo que las autoridades del BCN no deben imitar lo que hagan otros países, tales como los del istmo centroamericano o Estados Unidos, porque en Nicaragua no se observa un desequilibrio fiscal mayor de 3% del PIB ni una inestabilidad del tipo de cambio porque el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por el BCN, igual a casi 4 millardos de dólares, equivale a casi 3 veces el saldo de la base monetaria.

La complicación económica en el mercado local es la presencia de una alta inflación y un alto desempleo y subempleo. De acuerdo con datos elaborados por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), la alta tasa de inflación interanual de 7.68% en febrero de este año, que ya dejó de ser transitoria, está acompañada de una alta tasa de inactividad laboral de 33.4% de la población en edad de trabajar en el tercer trimestre de 2021. La política macroeconómica debe buscar la reducción de estos dos problemas.





INVITACIÓN A SEMINARIO DE ACTUALIZACIÓN EMPRESARIAL «RANKING DE LA BANCA COMERCIAL DE NICARAGUA DICIEMBRE 2021»

1 03 2022

Tenemos el agrado de invitarle al Seminario de Actualización Empresarial “Ranking de la Banca Comercial de Nicaragua Diciembre 2021”, que será impartido por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) en línea con la plataforma Zoom el 22 de marzo de 2022 de 8:30 a.m. a 12:00 m.

Tres temas económicos-financieros serán abordados en este Seminario: (i) la situación de cada banco comercial radicado en Nicaragua, acorde con razones financieras utilizadas para clasificar a las entidades bancarias; un perfil de la política monetaria y financiera del país en 2022, en función de la estrategia económica gubernamental observada en los últimos años y las posibles restricciones derivadas de la crisis geopolítica de Rusia y Ucrania, y el entorno macroeconómico y de la banca comercial en 2022.

Esperando contar con su presencia, nos es grato reiterarles nuestras distinguidas muestras de consideración y aprecio.

Néstor Avendaño Castellón

Economista

Presidente de COPADES