El turno es de la política fiscal

29 05 2022

Hace varias semanas, publiqué en mi blog de economista, que la política fiscal de Nicaragua es la idónea para impulsar el estímulo económico que promueva, a través de la inversión pública, la creación de puestos de trabajo, la generación de ingresos, el crecimiento económico, una mayor demanda interna y la reducción de la pobreza. La política fiscal es muy probablemente la más adecuada para restablecer la confianza en las estructuras económicas.

Sobre la base de los datos oficiales publicados por el Banco Central de Nicaragua (BCN), la tasa de inversión pública de Nicaragua, es decir, el gasto de capital en relación con el producto interno bruto (PIB) en precios constantes, se normalizó en el nivel de 4.6% en 2020, se elevó a 6.0% en 2021 y estimo que continuará elevándose en 2022, un año en que debemos tomar en cuenta los riesgos de los conflictos geopolíticos y militares y de las pandemias mundiales que interrumpen el comercio y la producción del mundo.

La inversión pública en infraestructura económica y social mejora en el largo plazo la productividad, o sea, el PIB real por persona ocupada, y esto es preferible en vez de aumentar la demanda en el corto plazo. Por esta razón, creo que las autoridades gubernamentales podrían ampliar el espacio fiscal para una mayor inversión pública y aumentar el potencial del crecimiento económico a largo plazo.

La política fiscal no puede cambiar la oferta de bienes y servicios en el corto plazo, pero sí puede cambiarla en el largo plazo, pero tiene sólo una limitación, la de un alto nivel de deuda pública. Pero en el caso de Nicaragua, en 2021 el saldo de la deuda pública externa representó el 55.3% del PIB y el endeudamiento público interno fue equivalente al 10.1% del PIB, por lo cual Nicaragua no tiene un alto nivel de endeudamiento y, por consiguiente, se puede ampliar el espacio fiscal para un mayor gasto de inversión pública. Adicionalmente, una razón suficiente: el déficit anual del presupuesto nacional osciló entre -0.4% del PIB y -1.5% del PIB en el trienio 2019-2021, por lo que en Nicaragua se administra un presupuesto nacional casi equilibrado.

Suponía que el año de 2022 sería el año de la normalización económica post Covid-19, con el aumento del empleo y la reactivación del crecimiento económico, pero repentinamente este año se ha vuelto tenso por los realineamientos geopolíticos, el surgimiento de nuevas variantes del Covid-19, el restablecimiento de los cuellos de botella de la cadena de suministros de materias primas y bienes terminados, con la aceleración de la tasa de inflación, la afectación de la confianza de los consumidores y de los inversionistas, y el espacio bastante limitado para la formulación de la política macroeconómica. Por eso, hoy en el mundo se puede observar una división de la tarea macroeconómica: los bancos centrales tratando de reducir la acelerada tasa de inflación, y los ministerios de finanzas públicas tratando de aumentar el crecimiento económico e impulsar la oferta de bienes y servicios.

Todos los países centroamericanos y México tienen una alta dependencia de la economía de Estados Unidos. Los canales de transmisión de lo que ocurra en la primera economía mundial, por ejemplo, una marcada desaceleración del crecimiento económico en 2022 y el riesgo de una recesión en 2003, son (i) la menor exportación de materias primas o commodities; (ii) la disminución de las remesas, porque ya no hay más estímulos para los consumidores estadounidenses al expirar los beneficios complementarios de desempleo y las transferencias directas de efectivo; (iii) el menor flujo de inversión extranjera directa; y (iv) la menor afluencia de turistas estadounidenses.

Todos esos efectos provocados por un menor crecimiento económico de Estados Unidos en 2022 explicarían una desaceleración del crecimiento de la producción y una mayor tasa de desempleo y subempleo en Nicaragua.

¿Por qué la herramienta de la política macroeconómica deber ser la política fiscal en esta ocasión?

En su “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”, el profesor John Maynard Keynes argumenta que cualquier colapso económico provocado por cualquier causa impacta en un gran acaparamiento de efectivo. El ahorro aumenta, las reservas aumentan y el gasto disminuye. Por esta razón, Keynes indicó que el estímulo económico después de un colapso debería darse con la política fiscal y no con la política monetaria. En esta situación, “el gobierno debe ser el gastador de último recurso” para garantizar que el nuevo dinero se use en la producción y no sea acaparado.

Sin embargo, en su “Tratado sobre el Dinero” Keynes presentó un argumento más realista al tomar en cuenta la demanda especulativa de dinero. Si existiera una recesión económica, dijo que el dinero, en vez de acumularse, fluye de la circulación “industrial”, en que apoya los procesos de producción, a la circulación “financiera”, en que usa para “el negocio de mantener e intercambiar títulos existentes de riqueza, incluidas las transacciones bursátiles y del mercado monetario”. Así, podemos afirmar que una depresión económica está marcada por una transferencia de dinero de la circulación industrial a la circulación financiera, de la inversión a la especulación.

Tengo la seguridad de que la política del gasto público de Nicaragua está siendo aplicada en buena forma, lo cual contribuye a que el riesgo económico y el riesgo financiero se mantengan en niveles bajos.





Las tasas de interés activas de corto plazo han disminuido en Nicaragua

22 05 2022

En mis charlas económicas a empresarios y a estudiantes de Economía, usualmente escucho la pregunta de por qué las tasas de interés de los préstamos en córdobas con mantenimiento de valor son muy altas, a las cuales habría que adicionar la tasa de devaluación anual porque los montos de los préstamos están indexados con el tipo de cambio, con el objetivo de especificar la tasa de interés efectiva de los préstamos en córdobas sin mantenimiento de valor (s.m.v.).

Desde el punto de vista financiero, una base sobre la que se puede estimar el precio del dinero en Nicaragua es la tasa de rendimiento de los Bonos del Tesoro a 1 año plazo de los Estados Unidos (EE.UU.). Cuando apareció la pandemia del Covid-19 en el país en marzo de 2020, esa tasa de rendimiento era 0.17% y en marzo de 2022 subió al nivel de 1.63%, porque el Banco de la Reserva Federal (Fed) subió las tasas de interés al rango de [0.25%, 0.50%] con los propósitos de (i) recortar la liquidez con la que se inundó el mercado de EE.UU. durante la pandemia para provocar un alto consumo, y (ii) reducir la alta tasa de inflación. Con una tasa de interés elevada se incrementan los costos de pedir dinero prestado y se reduce la solicitud de créditos, por lo que se desacelera el crecimiento del consumo y de la inversión privada.

Los bancos comerciales radicados en Nicaragua realizan sus estimaciones del índice de riesgo-país, un indicador económico usado por los inversionistas al momento de calcular las posibilidades de éxito de sus proyectos de inversión, que está influenciado por variables políticas, económicas y financieras, tanto cualitativas como cuantitativas. El valor de ese índice no es publicado, pero se puede identificar con la diferencia de la tasa de interés para depósitos en dólares de EE.UU. a 1 año plazo en Nicaragua, 5.0% en marzo de 2022, y la tasa de rendimiento de los Bonos del Tesoro estadounidense a 1 año plazo de 1.63% antes mencionada. En esta forma, el índice de riesgo-país de Nicaragua, visto dese el lado de la banca comercial, es igual a 3.37 puntos (= 5.00 – 1.63) ó 3 mil 370 puntos básicos en marzo de este año, y es equivalente, de acuerdo con la teoría, a un riesgo moderado.

La convertibilidad de una moneda es el valor del tipo de cambio de esa moneda con respecto a otra moneda. En el caso del córdoba, el tipo de cambio más usado es con respecto al dólar de EE.UU. Se entiende por riesgo de convertibilidad la restricción de la capacidad de convertir moneda local en moneda extranjera, pero este riesgo es muy bajo en Nicaragua porque, a marzo de 2022, existe una adecuada regulación de la liquidez en córdobas al observarse (i) la contracción de 6.9% del saldo de la base monetaria con respecto a diciembre de 2021, (ii) la fortaleza del saldo de las reservas internacionales brutas de 4.2 millardos de dólares equivale a 3.1 veces la base monetaria y la condición mínima es 2.5 veces, (iii) un déficit fiscal anual previsto cerca del 1% del producto interno bruto (PIB), y (iv) una brecha cambiaria promedio de 0.55% para la venta del dólar con respecto al mercado de cambios.

El nivel del riesgo de convertibilidad visto desde el lado de la banca comercial radicada en el país, se obtiene con la resta de la tasa de interés para depósitos de 1 año en córdobas s.m.v. menos la tasa de interés para depósitos a 1 año plazo en dólares de EE.UU., (= 7.17% – 5.0%), igual a 2.16%, o sea, 216 puntos básicos en marzo de 2022.

Con la información oficial disponible, es difícil estimar en forma separada el costo bancario y el riesgo crediticio, que en marzo de 2022 ambos suman 3.61% o 361 puntos básicos al restar la tasa de interés para préstamos de corto plazo en córdobas s.m.v. menos la tasa de interés para depósitos a 1 año plazo en córdobas s.m.v. (= 10.78% – 7.17%).

La tasa de interés para préstamos de corto plazo en córdobas s.m.v. ha disminuido desde 18.36% en diciembre de 2018 hasta 10.78% en marzo de 2022.

A manera de información, el crédito de la banca comercial al sector privado del país se ha desplomado, según cifras de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y del BCN, desde 40.3% del PIB en 2017 hasta 27.0% del PIB en 2021, y el total de gastos de administración representa el 61.2% del resultado operativo bruto en marzo de 2022.

Entre las principales razones financieras del sistema bancario del país correspondiente al final del primer trimestre del año en curso, se destacan la liquidez en córdobas equivalente a 35.2% del saldo de los depósitos en moneda local y la liquidez en dólares igual a 45.4% del saldo en moneda extranjera; la captación de depósitos igual a 4.4 veces el patrimonio de todos los bancos; y se mantiene la solidez de las entidades bancarias, al reflejar una adecuación de capital de 18.9%, superior a la norma de 10%.





La inflación inercial de Nicaragua

15 05 2022

Las presiones inflacionarias en el mercado local están muy fuertes, al acercarnos a una inflación anual de dos dígitos. La tasa de inflación interanual en abril de este año, es decir, la variación relativa del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril de 2022 con respecto al IPC de abril de 2021, volvió a acelerarse y alcanzó el nivel de 9.95%, según los datos publicados por el Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INIDE) el 11 de mayo recién pasado. La inflación mensual de abril fue 1.16%, muy cercana a un máximo observado en abril de 2019, y la inflación acumulada en el período enero-abril del año en curso fue 3.75%.

Al excluir los precios de los combustibles y de los alimentos, la tasa de inflación subyacente interanual también se volvió a acelerar al escalar hasta el nivel de 7.23%. La inflación mensual subyacente saltó de 0.85% en marzo a 1.16% en abril.   

Hoy, la pregunta de fondo es si la inflación anualizada de abril recién pasado ya alcanzó un punto máximo y en cuánto y a cuál velocidad disminuirá. Se aceleró en abril porque subieron principalmente los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, del transporte y de los servicios de hoteles y restaurantes, a pesar de que también se observaron caídas importantes de precios en los servicios de comunicaciones y en las bebidas alcohólicas y el tabaco.

También debemos tomar en cuenta que la dirección que tomará la tasa de inflación dependerá de los cuellos de botella de las cadenas de suministro de materias primas y bienes terminados que aún persisten y que podrían fortalecerse por dos factores, como son el surgimiento de una variante de Covid-19 en China, y el conflicto militar entre Rusia y Ucrania, que acelerarían la inflación y agravarían el shock de una creciente demanda con una escasez de oferta.

Si la alta inflación persistiera por mucho tiempo, se reactivarán las expectativas inflacionarias de los consumidores, los empresarios y el Gobierno, que pueden ser racionales, cuando todos los agentes económicos comparten la información disponible, o adaptables, cuando los agentes económicos han corregido sus errores paso a paso, pero podrían provocar una espiral salario-precio.

Las expectativas inflacionarias de los agentes económicos están determinadas por el coeficiente inercial de la inflación, el cual se ubica en el rango de [0, 1]. Si la influencia de la expectativa pasada sobre la actual es muy pequeña, las ponderaciones decrecen gradualmente, o sea, el agente económico tiene una larga memoria inflacionaria y el coeficiente inercial de la inflación se aproxima a cero; si la influencia de la expectativa pasada sobre la actual es muy grande, las ponderaciones decrecen rápidamente, el agente económico tiene una memoria inflacionaria muy corta y el coeficiente inercial de la inflación se aproxima a la unidad. Según mis cálculos, el coeficiente de inflación inercial de Nicaragua es 0.567 en abril de 2022, mayor que el registrado en abril de 2021, que fue 0.547.

En Nicaragua, los agentes económicos han corregido sus errores paso a paso, por lo cual se han formado expectativas adaptables. La adaptabilidad se centra en el hecho de que la tasa esperada de inflación es igual a la suma ponderada de las tasas de inflación pasadas: si la tasa de inflación observada es superior a la esperada, la expectativa inflacionaria aumenta proporcionalmente al error; en el caso opuesto, la expectativa de inflación se corrige hacia abajo.

De acuerdo con mis estudios sobre la economía de Nicaragua, el componente inercial de la inflación apareció en el país con una alta significación a mediados del año de 1982. En el lapso de diciembre 1982 – diciembre 1987, el coeficiente inercial de la inflación se elevó de 0.35 a 0.73, al interactuar presiones inflacionarias por el exceso de demanda y por la tendencia alcista de los costos de producción.

En febrero de 1988, el coeficiente inercial de la inflación había subido a 0.84 debido a la heterodoxia del plan de ajuste económico implementado en esa fecha y aunado a un cambio de moneda, que no pudo borrar la memoria inflacionaria.

La heterodoxia dio paso a la ortodoxia económica en junio de 1988 y en diciembre de ese año el coeficiente inercial de la inflación subió a 0.87, el más alto registrado en la economía nicaragüense, producto de los choques cambiarios, la eliminación de subsidios, el mayor gasto público y la expansión de la emisión de dinero para financiar el déficit fiscal.

En marzo de 1991, el coeficiente inercial de la inflación había disminuido a 0.84, influenciado principalmente por la presión de costos resultante del movimiento cambiario y del ajuste salarial del Programa de Estabilización Económica “Vamos al Córdoba”. En diciembre de 1991, el coeficiente inercial de la inflación era 0.55, lo que indicaba que las expectativas inflacionarias, aunque reducidas, permanecían aún latentes.

Con el Diálogo y la Convivencia, los nicaragüenses podemos reducir la incertidumbre política generada por la crisis política interna de abril de 2018, y la incertidumbre económica por una inflación del lado de la oferta provocada por los efectos de dos factores extraeconómicos provenientes del exterior en 2022, una pandemia y una guerra, a pesar de que los riesgos económicos y financieros del país continúan siendo muy bajos en este año.

Aunque se reduzca y se aproxime a cero el coeficiente inercial de la inflación de 0.567 registrado en abril de este año, inevitablemente surgirán nuevas presiones inflacionarias que son comunes a la aceleración del crecimiento económico y a la reducción del desempleo y del subempleo, y el coeficiente de inflación inercial volverá a subir.





El contagio de los problemas de la economía mundial

8 05 2022

La economía mundial enfrenta en este año los riesgos de la desaceleración del crecimiento económico o de la reducción de la producción, y la inflación alta por el aumento de los costos de producción, un problema al que los economistas llamamos la estanflación, ahora resultante de los impactos de dos shocks negativos de oferta que ya están presentes en el escenario mundial, y que se fortalecen día a día, como son la guerra entre Rusia y Ucrania con las sanciones de Occidente a Rusia,  y la nueva ola de contagio de la variante Ómicron que ha bloqueado a Shanghái con la estrategia de cero Covid en China, que causó la caída mensual más pronunciada del renminbi de 4.2% hasta Rmb6.6 por un dólar estadounidense. La consecuencia directa del menor crecimiento económico y de la alta inflación es el deterioro de la confianza de los consumidores y de los inversionistas.

En abril recién pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo la tasa de crecimiento económico mundial a 3.58% y ubicó la tasa de inflación mundial en 6.76% para el año de 2022, de tal manera que el problema macroeconómico sobre la mesa de los formuladores de política es cómo evitar las presiones inflacionarias crecientes y el peligro de aumentar las tasas de interés con un alto nivel de endeudamiento, teniendo en la misma mesa a los cuellos de botella persistentes de las cadenas de suministro de materias primas y productos terminados, los realineamientos geopolíticos y la volatilidad de los mercados financieros.

Con el aumento de las tasas de interés, la política monetaria no va a resolver las restricciones que persisten por el lado de la oferta, como son la escasez del suministro de materias primas -entre ellos, el petróleo, los alimentos y los chips para computadoras-. El conflicto bélico en Europa aumentó los precios de la energía y de los alimentos. La escalada de las sanciones occidentales contra Rusia se refleja en una escasez de petróleo y gas que afectaría duramente a la industria y elevaría aún más los precios de la energía -Rusia ya cortó el suministro de gas a Polonia y Bulgaria-. La economía de Estados Unidos tuvo una contracción anualizada de 0.4% del producto interno bruto (PIB) del primer trimestre e inició el proceso de subida de las tasas de interés.

En ese escenario, el alza de las tasas de interés provocaría un “ajuste recesivo” y, en el peor de los casos una “estanflación”. El banco central de Estados Unidos (la Fed) ha desacelerado la economía estadounidense sin causarle una recesión sólo en tres ocasiones en los últimos 60 años, y nunca ha podido hacerlo después de haber dejado que la inflación se hubiera elevado tanto como ahora. La inflación ya está ayudando al gobierno federal al reducir el valor real de sus deudas.

Con una recesión económica, el desempleo aumenta. En Estados Unidos, la tasa de desempleo de 3.6% en abril de este año es muy baja y la demanda de trabajadores es tan grande que las empresas tienen millones de vacantes.

Los funcionarios de la Fed dicen que pueden frenar esa demanda, haciendo que los empleadores eliminen las vacantes sin despedir a los trabajadores existentes, y controlar la inflación sin una recesión, lo que los economistas denominamos un «aterrizaje suave», pero, tal como lo dijera en abril el presidente de la Fed, Jerome Powell, “Nadie espera que lograr un aterrizaje suave sea sencillo en el contexto actual; muy pocas cosas son sencillas en el contexto actual”. El banco central, agregó, enfrenta una “tarea desafiante”.

Para frenar la inflación, el 4 de mayo de este año la Fed aprobó un aumento de la tasa de referencia de los fondos federales del banco de medio punto porcentual a un rango objetivo entre 0.75% y 1%, el mayor desde 2000 y antes de que el Covid-19 impulsara a la Fed a usar sus herramientas monetarias, y un plan para reducir su cartera de activos de US$9 billones que sirve como una forma adicional de eliminar el estímulo y elevar los costos de endeudamiento.

Es lógico tener en cuenta que una recesión económica de Estados Unidos es un riesgo sobre la economía global. Por consiguiente, los países pobres y los países de medianos ingresos se verán afectados con las altas tasas de la Fed, lo que tentará a la salida de los capitales, reducirá las exportaciones y debilitará los tipos de cambio, especialmente si se diese una recesión mundial al mismo tiempo.

Nicaragua, un país “normalmente endeudado en términos de producción” al registrar en 2021 un saldo de la deuda pública externa de US$7,805.9 millones equivalente a 55,7% del PIB, tendría que gastar para crear empleos, pero la inversión privada tiende a disminuir por los riesgos.

Por lo tanto, la política fiscal, teniendo también en cuenta que la tasa de inactividad laboral en el mercado local fue igual a 32.6% de la población en edad de trabajar en 2021, que la productividad no tiene un crecimiento importante desde hace varios años y que el déficit fiscal es cercano a 1% del PIB en 2022, puede ser expansiva a través de un creciente gasto de inversión en infraestructura económica y social, siempre que lo facilite el flujo de recursos de la cooperación externa y el límite tolerable del déficit del presupuesto gubernamental que es igual a 3% del PIB. En la actualidad, los desembolsos de préstamos multilaterales provienen en gran parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

En conclusión, la inflación es demasiado alta y es una amenaza global. No estamos seguros de que los precios al consumidor disminuirán por la existencia de una serie de factores de oferta arriba mencionados, que no pueden ser corregidos con la política monetaria. Existe el temor del surgimiento de la estanflación, que parece estar afectando ya a la economía de la eurozona. El aumento de las tasas de interés de los Estados Unidos enfrenta el riesgo creciente de que provoque una recesión mundial, porque una política monetaria más estricta o restrictiva de Estados Unidos empujará a muchos otros países a subir sus tasas de interés para evitar la fuga de capitales y la inestabilidad monetaria, pero con el costo de la contracción económica.

Como es sabido, la economía de Nicaragua es muy dependiente de su principal socio comercial, Estados Unidos, y dada la globalización de la economía mundial nos queda un limitado margen de maniobra para implementar medidas que corresponden principalmente a la política fiscal.  





Impacto del conflicto militar entre Rusia y Ucrania en la economía de Nicaragua en 2022

1 05 2022

En el bienio 2018-2019, la economía de Nicaragua caía en picada por problemas políticos y por una política fiscal procíclica que se plasmó en la reforma de la Ley de Concertación Tributaria, o sea, una reforma tributaria que aceleró la caída de la producción y de la inflación.

Después, en marzo de 2021, llegó la pandemia del Covid-19, que obligó a muchas actividades económicas y empresas a cerrar, que interrumpió las cadenas de suministro globales, y en noviembre del mismo año  dos huracanes, Eta e Iota, golpearon la región del Caribe Norte.

Luego, en febrero de 2022 surgió la “operación militar especial” o la acción militar de Rusia en Ucrania. ¿Cuál ha sido el efecto de esta guerra en la economía de Nicaragua? Parece que afecta directamente al crecimiento económico y a la inflación.

Desaceleración del crecimiento económico

Desde el segundo semestre de 2021, el “efecto base” de la economía de Nicaragua mostró un nivel alto para la cuantificación de la variación relativa de algunas variables macroeconómicas en 2022, entre ellas el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) y el Producto Interno Bruto (PIB) trimestral.

En otras palabras, sin la guerra en el continente europeo, que surgió en febrero del año en curso, ya preveíamos que en 2022 ocurriría una desaceleración de la tasa de crecimiento económico no sólo en el país, sino en todo el mundo.

Sin embargo, la incertidumbre económica mundial se fortaleció con los confinamientos draconianos en China por las nuevas variantes de la pandemia del Covid-19 en Shanghái, un centro económico principal, y que se ha extendido a Pekín causando más interrupciones en las cadenas de suministro de bienes intermedios y finales, y más cuellos de botella en el transporte. Otro factor que ayudará a explicar la desaceleración económica es el aumento de las tasas de interés internacionales que reducirán la demanda interna, es decir, el gasto de consumo de los hogares y el gasto de inversión de las empresas, para aplacar la fuertes presiones inflacionarias.

El Banco Central de Nicaragua (BCN), después de haber estimado en términos preliminares para 2021 una tasa de crecimiento económico de 10.3%, que está influenciada por el “efecto base” bajo de 2020, proyectó para 2022 una tasa de crecimiento económico del país en el rango meta anual de 4% a 5%. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó una tasa de crecimiento del PIB Real en el nivel de 3.8% para este año. En conclusión, los choques negativos de la oferta han disminuido la producción.

Aceleración de la tasa de inflación

Otros impactos de los recientes choques negativos de la oferta provocados por el conflicto militar entre Rusia y Ucrania han sido los aumentos de los costos de producción y de los precios al consumidor en la economía mundial. Se han disparado hacia arriba los precios del petróleo y sus derivados – gasolinas, diésel, fuel oil y gas -, agroquímicos, alimentos y metales demandados por la industria manufacturera.

En términos interanuales, según datos publicados por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), entre enero y marzo de 2022 en el mercado local se registraron: una tasa de inflación general de los precios al consumidor que saltó de 7.68% a 8.74%; una tasa de inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los combustibles y los alimentos, se elevó de 5.85% a 6.54%, mientras que su rango meta anualizada normal es entre 4.0% y 4.5%; y el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico pasó de C$16,529.99 a C$16,998.05 y se incrementó de 10.56% a 13.04%.

Deterioro del salario promedio nacional

De acuerdo con datos del Ministerio del Trabajo (MITRAB), el salario real promedio del sector formal mostró un deterioro anualizado de su poder adquisitivo de 6.88% en febrero de 2022, resultante de un aumento del salario nominal o en precios corrientes de apenas 0.33% y una tasa de inflación anualizada de 7.75%. La cobertura de este salario sobre el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico en febrero recién pasado era 66%, tras haber registrado 80% en diciembre de 2018.

Estabilidad macroeconómica

Se mantiene la estabilidad del tipo de cambio con una tasa de deslizamiento anual de 2%, pero se pierde la estabilidad del índice de precios al consumidor al reflejar una tasa de inflación bastante cercana 10%. Por consiguiente, la estabilidad macroeconómica tiende a mantenerse un saldo de reservas internacionales brutas administradas por el BCN que supera los US$4,000.0 millones y que es igual a 2.73 veces el saldo de a base monetaria, superior al límite inferior de 2.5 veces establecido por el Gobierno de Nicaragua con el FMI. 

Superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos

Un superávit del balance en cuenta corriente de la balanza de pagos cercano a 1% del PIB en 2022 se podría explicar con el alza de 16% de los precios internacionales de los alimentos y el creciente flujo de remesas que ya superó los 2 millardos de dólares en 2021. Sin embargo, en el aumento de los precios de las materias primas se destaca el incremento aproximado a 33% de la factura petrolera, que pasaría de US$1,116 millones en 2021 a US$1,491 en 2022.

Saldo de la deuda pública externa

El saldo adeudado a los acreedores externos del sector público tiende a mantenerse en el nivel tolerable de 51.5% del PIB, equivalente a un monto de US$7,490 millones, que es levemente superior al 50% establecido como límite máximo del peso de la deuda externa para los países pobres.

¿Y el índice de pobreza de Nicaragua?

Teniendo en cuenta que si el PIB Real aumenta 1%, el índice de pobreza general disminuye 1.42% y el índice de pobreza extrema cae 1.96%, para 2022 COPADES estima que la pobreza afectará al 22% de la población del país y de éstos sólo el 5.6% se encontrará afectado por la pobreza extrema. 

Nota: COPADES presentará su Seminario de Actualización Empresarial “Pronóstico Económico de Nicaragua 2022” en sesión virtual el martes 10 de mayo del año en curso a partir de las 8:15 a.m. Si desea participar, puede solicitar información a la dirección electrónica corozco@copades-nic.com