El rumor de la devaluación

En tiempos de crisis política, no hay que dejarse llevar por noticias económicas falsas como la que se difundió en las redes sociales la semana pasada. La población se alarmó por una supuesta devaluación del córdoba, el congelamiento de los depósitos bancarios en moneda extranjera y su conversión en córdobas con el nuevo tipo de cambio establecido por la autoridad monetaria, que sería implementado el lunes 17 de septiembre.

En varias ocasiones he manifestado que el Banco Central de Nicaragua (BCN) es un rehén de su política cambiaria. Nunca va a lograr una devaluación real positiva, es decir, una depreciación del córdoba, para promover el esfuerzo exportador del país, debido a la existencia de la cláusula de mantenimiento de valor y a la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio oficial. Devaluar el córdoba en este medio ambiente de precios en moneda local indexados con el precio de la moneda extranjera, el dólar estadounidense, sería echar leña a la hoguera de la inflación y, consecuentemente, se deterioraría rápidamente nuestra moneda de curso legal con un piso más alto de devaluación e inflación.

Para devaluar correctamente el córdoba, primero se requiere eliminar esa cláusula de mantenimiento de valor y esos mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio del córdoba con respecto al dólar. Esto obligaría a reformar la Ley No. 732 Ley Orgánica del Banco Central de Nicaragua, mejor dicho, eliminar el artículo 38 de dicha ley orgánica, que dice así:

“En todo contrato podrá establecerse una cláusula por la cual las obligaciones expresadas en Córdobas mantendrán su valor con relación a una moneda extranjera. En este caso, si se produce una modificación en el tipo oficial de cambio del Córdoba con relación a dicha moneda, el monto de la obligación expresada en Córdoba deberá ajustarse en la misma proporción a la modificación operada”.

Así, desaparecería el córdoba con mantenimiento de valor en el sistema financiero nacional, que es una de las tres monedas que existen en el país, y se impondría sólo el córdoba, tanto para los depósitos como para los préstamos del público no bancario en el sistema financiero nacional.

Por su parte, la eliminación de los otros mecanismos de indexación de precios en córdobas en función del tipo de cambio oficial implicaría determinar la estructura de los costos de producción en córdobas, no en dólares como está hoy determinada, y especificar los componentes del costo total que corresponden a insumos nacionales, tales como materias primas procesadas en el mercado local, remuneraciones al trabajo, impuestos indirectos, depreciación de ciertos activos fijos (por ejemplo, la construcción de las plantas productivas) y utilidades brutas de las empresas, así como los que corresponden a insumos importados, o sea, los bienes y servicios importados, entre ellos los productos intermedios y la maquinaria y equipo. Esta reforma contable tomaría cierto tiempo, ya que estaría sujeta a la supervisión del ente público que norma la actividad económica a la cual pertenece la empresa.

En conclusión, una devaluación racional del córdoba demandaría la preparación de las condiciones para realizarla, porque si se hiciese en el escenario monetario actual, tal como lo deja a entrever la falsa noticia, estaría condenada al fracaso. Buscar una devaluación real del córdoba para corregir el grave desequilibrio comercial de la balanza de pagos equivalente a 20% del Producto Interno Bruto (PIB), imperante desde hace varias décadas debido a la sobrevaluación del córdoba (el córdoba vale más de lo que debería valer y el dólar vale menos de los que debería valer, por lo cual es más rentable importar que exportar), sería parte del largo proceso de la desdolarización o de la recordobización de la economía nicaragüense, pero este proceso de largo plazo no puede iniciarse en un ambiente de crisis política que pronto cumplirá cinco meses de existencia; no puede ser impuesto o forzado, sino voluntario mediante una política macroeconómica apropiada.

En relación con la parte final de la falsa alarma, el congelamiento de los depósitos bancarios en moneda extranjera y su conversión en córdobas con el nuevo tipo de cambio oficial, sería una medida peor que el control de cambio o que la puesta en vigor de un toque de queda temporal en la fuga de capitales en pánico, que eliminaría la libre convertibilidad del córdoba en dólares y destruiría la columna central del modelo económico actual del país. Esa medida monetaria y cambiaria desconocería la excesiva dolarización financiera que existe en el mercado interno, lo cual se ejemplifica con dos razones: el 75% del total de los depósitos se realiza con dólares y el 89% de la cartera de préstamos se entrega en dólares y el restante 11%, en córdobas con mantenimiento de valor que es un dólar disfrazado. Su efecto sería tremendamente negativo para la nación.

Olvidaba decirles que la noticia de una devaluación de la moneda nunca es dada a conocer con varios días de anticipación, en este caso con 11 días antes de realizarse (la comunicación de la falsa noticia está fechada el 6 de septiembre, 2018) , sino en el mismo día que se ejecute, y quien la da a conocer es el presidente de la República y el presidente del BCN, con base en la aprobación del Consejo Directivo del BCN.

Independientemente de que esa falsa noticia hubiese sido difundida por la izquierda o la derecha, o del centro en caso exista, del espectro político nacional, es un acto irresponsable que contribuye a maximizar la desconfianza de la población y a dañar más la situación económica del país.

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