La fragilidad macroeconómica y el malestar microeconómico

27 04 2013

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“No hay prisa” para firmar el quinto programa trienal, “no hay ninguna urgencia” para tener un nuevo programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo recientemente Bayardo Arce Castaño, asesor económico y financiero del presidente de la República. Son palabras que invitan a reflexionar si “la economía marcha muy bien”, tal como también lo dijera el asesor presidencial o si la macroeconomía está sólida, como diría este servidor, ya que la microeconomía está bastante mal porque, a pesar que la producción de bienes y servicios creció 5.2% en 2012, el desempleo global afectó al 33% de la población económicamente activa del país, el 52% de los ocupados está en el subempleo y el 76% del mercado laboral se caracteriza por la informalidad.

Nicaragua no es sujeto de crédito en el mercado financiero internacional, porque el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) no puede colocar sus bonos entre inversionistas financieros extranjeros debido al riesgo soberano de nuestro país. Moody’s Investors Service mantiene como “B3 estable” la calificación crediticia de la deuda en moneda extranjera de Nicaragua, es decir un crédito de categoría especulativa que carece de las características de una inversión deseable.

Por ese motivo, la suscripción y la muy buena o la excelente evaluación de un programa económico con el FMI son necesarias para nuestro país, porque facilitarían la contratación de la nueva deuda pública externa concesional o, probablemente, semi concesional para apoyo tanto de la balanza de pagos como del presupuesto nacional, es decir, la obtención de divisas líquidas de libre disponibilidad que continuarían siendo suministradas sólo por el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –el Banco Mundial (BM/IDA) cesó este tipo de cooperación por los problemas de gobernabilidad denunciados por la actual oposición política a partir de noviembre de 2008-.  Cabe mencionar que sin el programa económico trienal seguirá fluyendo la cooperación oficial en divisas líquidas atadas a programas y proyectos del sector público, tal como se observó en 2012.

Por otro lado, observo que la estabilización macroeconómica de nuestro país continúa siendo bastante frágil, aunque fue calificada excelentemente por el FMI al concluir el cuarto programa económico trienal en diciembre de 2011 y como se calificarán también los resultados macroeconómicos de 2012 con la conclusión de la Consulta del Artículo 4 de este año. Veamos algunos ejemplos del porqué esa fragilidad.

Del actual saldo de las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN) de 1 mil 873 millones de dólares, el 60% es del sector público, el 31% es del sector privado (un monto volátil) y el 9% es del FMI (un monto intocable). Ese saldo de reservas internacionales es igual a 2.64 veces el saldo de la base monetaria, que es 44 centésimas mayor que la condicionalidad establecida con el FMI gracias a la persistencia de una tasa de encaje efectiva de 17% del saldo de los depósitos en dólares del sistema financiero nacional, o sea, 5 puntos porcentuales por arriba de la tasa de encaje legal diaria. El aumento de las reservas internacionales brutas del BCN por ese sobre encaje en moneda extranjera ha sido de 48 millones de dólares en el transcurso de este año, pero está acompañado de una caída de 56 millones de dólares en las reservas internacionales propias del sector público en el mismo lapso.

Prosiguiendo el ejemplo anterior, la condicionalidad de la estabilización macroeconómica también se aseguró con la reducción de 762 millones de córdobas del saldo de la base monetaria mediante la colocación neta de Letras Estandarizadas que subasta el BCN; en otras palabras, la autoridad monetaria nos ha endeudado en 31 millones de dólares para mantener estables el tipo de cambio y la baja presión inflacionaria (de un dígito). Además, en el primer cuatrimestre de este año el BCN arrojó pérdidas parciales equivalentes a 4 millones de dólares por su gestión de garantizar la estabilización macroeconómica observada en 2012, ya que casi el 80% de esa pérdida corresponde a gastos financieros pagados por la emisión del Letras del BCN.

Otro ejemplo es que tuvimos un presupuesto casi equilibrado en 2012 al registrarse un 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en concepto del déficit fiscal antes del registro de las donaciones externas destinadas al presupuesto nacional, pero en el primer bimestre de este año dicho déficit fiscal es equivalente a 62 millones de dólares mientras que en el primer bimestre de 2012 se registró un superávit de 21 millones de dólares. Por supuesto que el ansiado equilibrio presupuestario se logró, con el aval del FMI, mediante el registro de la asistencia financiera de Venezuela como una deuda privada externa, pero si el préstamo del convenio petrolero con el país sudamericano se registrara en el presupuesto nacional –no debemos olvidar que el petróleo es un bien público-, dicho déficit en 2012 hubiese sido del orden de 6% del PIB y nos habría sacado del intento de suscribir el quinto programa económico trienal con el FMI. No tendríamos la expectativa de una excelente calificación del FMI en la gestión macroeconómica de 2012.

Bastan esos tres ejemplos macroeconómicos –aún hay más- para demostrar la fragilidad del equilibrio macroeconómico de nuestro país, por lo cual estimo que deberían iniciarse pronto las discusiones entre los representantes gubernamentales y del FMI en torno al quinto programa económico trienal, con el fin de consolidar la certidumbre, mejor dicho la confianza, de los inversionistas domésticos y extranjeros en colocar su capital en Nicaragua. No olvidemos que los recursos de la inversión extranjera directa están sustituyendo a los recursos de la cooperación externa.

Aunque comparto la idea que la política económica no debe formularse a prisa, considero que existe cierta urgencia en identificar esa política para los próximos tres años por el riesgo de una desaceleración económica mundial, la cual podría agudizarse en la Eurozona y en Estados Unidos durante el segundo semestre de este año. Además, cabe reiterar, tal como lo planteé públicamente desde inicios de este año, que no observo riesgos de corto plazo en la asistencia financiera de Venezuela.

Sin duda alguna, el crecimiento económico de Nicaragua desacelerará en este año por los efectos de la roya y el “descanso” del cafeto en la cosecha del ciclo agrícola 2013/2014 y por el muy probable anémico crecimiento de la economía estadounidense. Esta es otra razón para no dejar la discusión del quinto programa económico trienal con el FMI probablemente hasta finales de este año, como lo dijera el asesor presidencial.

Por último, en las filas gubernamentales no deberían obviar que las reformas estructurales de la economía nicaragüense demandan financiamiento para ser implementadas, y ese financiamiento puede ser obtenido con bastante probabilidad en el BM/IDA y el BID, pero para obtenerlo se requiere tener un programa suscrito con el FMI, que se necesita con cierta urgencia de cara a la ejecución en el mediano plazo de la reforma tributaria, la reforma del fondo de pensiones de seguridad social, las reformas para elevar la productividad de las actividades económicas y la competitividad empresarial, la reforma del marco financiero de la actividad de energía eléctrica, la reforma de la ampliación de la cobertura y de la calidad de la educación primaria-secundaria-técnica, la reforma para fortalecer la regulación y la supervisión del sistema financiero nacional sobre la base de los Principios de Basilea III, y la reforma esperada desde inicios de este siglo de la política cambiaria para reducir la sobrevaluación del córdoba con los objetivos de promover el esfuerzo exportador, desestimular las importaciones y disminuir el déficit comercial externo del país.

El asesor presidencial Bayardo Arce Castaño debe prever la ocurrencia de los problemas económicos y financieros, y proponer anticipadamente políticas públicas para buscar las soluciones correspondientes. En esta tarea, el asesor presidencial debería evitar aquel mal ejemplo que nos diera el diputado Gustavo Porras en enero de este año, cuando dijo que el INSS estará en quiebra hasta el 2021 por lo que la discusión de la reforma del INSS no debe ser ahora sino hasta 2020.





No hay peor ciego que el que no quiere ver

26 04 2013

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No es sorprendente el alto nivel de rechazo de la población que padece actualmente el diputado Eduardo Montealegre, al conocerse, con un margen de error del 5%, que el 52.3% de los encuestados por M&R Consultores entre el 2 y el 18 de abril y el 69.7% de los encuestados por Borge y Asociados entre el 2 y el 8 de abril emitieron una opinión desfavorable de su persona, por lo cual se puede concluir que no lo consideran un digno representante nacional.

Al escudarse en la inmunidad que le confiere su cargo de servidor público, desacatar dos mandatos judiciales al querellarlo por presuntos delitos penales que cometió públicamente el 31 de julio de 2008 y el 2 de febrero de 2011 sin ninguna relación con sus funciones de diputado, Eduardo Montealegre es un evasor de la Justicia de nuestro país y es un violador de los derechos humanos porque robar el honor es un delito penal.

El diputado querellado cree que goza de popularidad y aceptación pública, pero está tremendamente equivocado al ser correctamente ubicado por los nicaragüenses en el lugar que le corresponde. Con su reconocida soberbia, prepotencia y arrogancia, trata de aparentar con su pobre actuación que es un político honesto, probo, recto, respetuoso de las leyes y de los derechos humanos, y preocupado por el bien de la nación.

Aparentando no entender lo que escribe, públicamente Eduardo Montealegre descartó retractarse, tal como lo manda nuestro Código Penal por sus injurias y calumnias que escribió contra mi persona en un chat que tuvo con los lectores del diario La Prensa, después de conocerse también en forma pública la resolución de la Fiscalía General de la República que determinó que ni en la investigación ni en el proceso judicial de las quiebras bancarias se me imputó hecho alguno. El diputado y coordinador de la Alianza PLI siguió y sigue creyendo sus propias mentiras.

Eduardo Montealegre sabe, porque se lo dije personalmente cuando él entraba a un entrevista matinal y yo salía de otra entrevista del mismo canal de televisión, que siempre estaré esperándole en los juzgados, y en esta ocasión le reafirmo que nunca abandonaré mi reclamo que es conocido por los nicaragüenses, y que siempre reclamaré su desaforación a la Primera Secretaría y a la Presidencia de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua.

La tachable conducta del coordinador de la Alianza PLI lo ha demeritado como persona y como diputado en las encuestas nacionales. Algún día, este diputado doblemente querellado no seguirá confundiendo la inmunidad con la impunidad. Ese día podrá ver y tendrá que retractarse tal como lo manda nuestra Ley y deberá responder por todos los daños morales y económicos que ha causado a mi persona y a mi familia desde el 31 de julio de 2008.

 





El INIDE debería corregir su error demográfico

25 04 2013

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El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) debe respetar las metodologías internacionales en el procesamiento de la información, con más cuidado y razón cuando se dedica a revisar y pronosticar los datos socioeconómicos que están sobre su responsabilidad, entre ellos los resultantes de los censos nacionales y encuestas sociales. Para esto se necesita corregir su dirección técnica y, con bastante seguridad, su dirección política.

De acuerdo con la ética profesional y con la responsabilidad que debe caracterizar a un servidor público, los funcionarios a cargo del INIDE no deberían presentar una información muy cuestionable y poco veraz al presidente de la República, al resto de instituciones públicas, a los nicaragüenses, a los empresarios y trabajadores, y a la comunidad internacional. Las lisonjas deben hacerse a un lado, con el propósito fundamental que el Ejecutivo apruebe las políticas públicas idóneas y correctas que garanticen el ascenso de la nación y del país.

Por otro lado, no sé cómo reaccionarán el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con ese cambio repentino del número de habitantes del país en 2012 publicado por fuentes oficiales -el INIDE y el Banco central de Nicaragua (BCN)-.

Como es concido, una responsabilidad del FMI es velar por la calidad de la información económica y social del país, y esa responsabilidad recae principalmente, en el caso de Nicaragua, en la persona que está a cargo de la Oficina del Representante Residente del FMI.

Desde hace un poco más de cuatro años he criticado continuamente la falta de consistencia de la información macroeconómica que publica el BCN, pero se ha hecho muy poco en corregir algunas “sorpresas” macroeconómicas tales como la desacumulación de inventarios en precios corrientes y la acumulación de inventarios en precios constantes dadas simultáneamente en el año de 2009, o el aumento de casi 5% del volumen de bienes consumidos por las familias a pesar que se observaba un deterioro del 3% del poder adquisitivo del salario medio anual pagado por las empresas en 2012.

Es por ello que en cierta ocasión afirmé que el Sr. Gabriel Di Bella se distinguió más como un relacionista público que como un técnico en su cargo de Representante Residente del FMI en nuestro país, con más razón cuando él aseveró, estando aun en Nicaragua antes que concluyera el año de 2012, que el córdoba estaba subvaluado y muy cercano al equilibrio no obstante el grave déficit comercial externo de Nicaragua equivalente al 21% del PIB en ese año.

Ojalá que el nuevo Representante Residente del FMI en Nicaragua, Sr. Juan Fernando Zalduendo, cambie la imagen de dicha oficina, que está muy cercana a las del presidente y del gerente general del BCN.

 

 





Los indicadores socioeconómicos de Nicaragua con un dato “inflado” de la población

25 04 2013

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Con el nuevo dato “inflado” de la población de Nicaragua de 6,071,045 habitantes en 2012, se afectan datos nacionales en términos per cápita o por habitante.

Por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB) Per Cápita de 2012 es igual a 1 mil 731 dólares, pero con el dato oficial resultante de la hipótesis media oficial, que fue propuesta por el INIDE, el UNFPA y el CELADE en 2007, era igual a 1 mil 762 dólares, es decir, que el PIB per cápita promedio anual o el ingreso per cápita promedio anual de 2012 fue disminuido en 31 dólares. Este dato se utiliza para clasificar a los países como pobres, de ingreso medio y de ingreso alto, y Nicaragua se clasificaría en un país de ingreso per cápita promedio bajo, pero más bajo de lo que realmente es, con el propósito, diría yo, de garantizar el establecimiento de una concesionalidad más preferente en la contratación de la nueva deuda pública externa.

Al “inflarse” el dato de la población, con el agravante que hecho sin datos intercensales, también disminuyen el gasto social per cápita, el consumo per cápita de bienes y servicios -entre ellos los de alimentos y la cobertura de los servicios de energía eléctrica, agua potable y telecomunicaciones-, por lo cual el gobierno de Nicaragua no podría mostrar los avances reales que se logren en el programa de reducción de la pobreza.

Simultáneamente, con el mismo dato “inflado” de la población se tergiversaría la tendencia de otros datos estratégicos nacionales, tales como una aparente disminución de la proporción de la población en pobreza extrema y de la proporción de la población en pobreza general, que estaría acompañada del aumento de la proporción de la población no pobre; también se reducirían la tasa de desempleo -al aumentar la población económicamente activa-, el porcentaje de la población que padece hambre, la tasa de analfabetismo, la tasa de mortalidad materna, la tasa de incidencia del VIH/SIDA, la tasa de incidencia de la malaria, la tasa de prevalencia de la tuberculosis, entre otros indicadores sociales.

Entonces,  los nicaragüenses tendríamos una paradoja social, ya que observaríamos un notable avance de la estrategia de reducción de la pobreza y, simultáneamente, un menor gasto per cápita de la reducción de la pobreza; en otras palabras, los nicaragüenses habríamos “logrado” una mayor calidad del gasto público sin ninguna reforma estructural de dicho gasto, hoy caracterizado por una baja participación del gasto de inversión resultante del “sinceramiento” del gasto público efectuado en 2008.

Así, si la jugarreta estadística del INIDE con el dato de la población observada en 2012 se mantuviese activa con los datos de los próximos años, se facilitaría el alcance de los Objetivos de la Cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Por eso, sugiero al presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, a que ponga orden en la dirección política y en la dirección técnica del INIDE.





¿Tuvo Nicaragua 6,071,045 habitantes en 2012?

24 04 2013

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Todavía existe la duda sobre el nuevo dato oficial de la población de 6,071,045 habitantes en 2012, estimado por el INIDE al 30 de junio de 2012, porque tanto el Banco Central de Nicaragua (BCN) como el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) no  han respondido sendas preguntas que les hice a través de sus oficinas de acceso a la información pública, con copia a las autoridades técnicas de ambas instituciones.

Mi opinión es que ese dato no sirve por una sencilla razón: sólo con los datos de un censo nacional pueden realizarse ajustes y proyecciones de la población de un país.

En el caso de Nicaragua, con el VIII Censo de Población y IV de Vivienda que se realizó en 2005, el INIDE, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)  recomendaron en 2007 una hipótesis media para realizar los ajustes y las proyecciones de la población nicaragüense, que facilitó la elaboración de datos quinquenales ajustados desde 1950 hasta 2005 y de datos quinquenales proyectados entre 2010 y 2050.

El dato de la población de Nicaragua en 2005, según dicho censo, fue 5,450,393 habitantes y el dato proyectado por el trío de instituciones antes mencionado para 2010 fue 5,815, 524 habitantes, lo cual indica una tasa de crecimiento promedio anual de 1.31% en 2010 con respecto al dato de 2005.

Adicionalmente, el dato proyectado para 2015 por esos tres organismos, uno nacional y dos internacionales, fue 6,180,406 habitantes, que indica otra tasa de crecimiento promedio anual de 1.22% entre 2010 y 2015.

Con el dato oficial de la población de 2010 (5,815,524 habitantes) y con la tasa oficial de crecimiento promedio anual de la población entre 2010 y 2015 (1.22%), se puede estimar el dato de la población de Nicaragua para cada uno de los años comprendidos entre 2010 y 2015, y el resultado para el año de 2012 es 5,962,782 habitantes.

Entonces, ¿por qué el INIDE cambió ese dato y puso en su página web 6,071,045 de habitantes, manteniendo sin cambio alguno el dato de la población de 2011 proyectado con la hipótesis media de las susodichas tres instituciones?

¿Por qué el INIDE, al hacer ambos malabares estadísticos, o sea, cambiar la población de 2012 y mantener invariable la población de 2011, informa implícitamente a nuestra nación que la tasa de crecimiento poblacional en 2012 fue de 3.09% en vez de 1.22%?

¿Cómo podría explicar el INIDE que la tasa de crecimiento de la población de Nicaragua en 2011 fue de 1.22% y la tasa de crecimiento de la población de Nicaragua en 2012 fue de 3.09?

¿Cuáles fueron las causas que debieron ser observadas en el transcurso de un año que condujeron a un aumento de 1.89 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento de la población de 2012 prevista en la hipótesis media del INIDE, el UNFPA y el CELADE?

Estas preguntas respaldan mi duda que tuve y mi opinión que tengo, pero la duda está en el aire cuando uno lee el dato del INIDE en su página web y que el BCN publicó, sin ninguna crítica o con bastante ingenuidad, en su Anuario Estadístico 2012.

Tomando en cuenta las cifras oficiales del VIII Censo de Población y IV de Vivienda 2005, también criticado por el conocimiento público de la pérdida de 99 mil 600 boletas censales, casi el 5% del total de 2 millones de boletas, la población de Nicaragua en 2012 sería de 5,962,782 habitantes, y en junio de 2013 se elevaría a 6,036,395 habitantes. Dentro de casi 2 años se realizaría el IX Censo de Población y V de Vivienda 2015, ya que cada 10 años se hace este gran esfuerzo nacional con el apoyo internacional. Esperemos sus resultados, porque el censo de 2005 también fue criticado.





Riesgos en el crecimiento económico y baja inflación para 2013

21 04 2013

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Cayó el telón de la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial (BM) en Washington y su principal conclusión fue que la recuperación económica es desigual, insuficiente y peligrosa, porque tiene tres velocidades al ser capitaneada por los países emergentes, seguidos de Estados Unidos y en un tercer puesto, en el último vagón, Europa y Japón.

En 2013, la Eurozona, que ya observa la fatiga del ajuste y la necesidad del fortalecimiento de los bancos –el FMI insta a que se establezca pronto la unión bancaria-, continúa en recesión este año con una caída de 0.3% en su producción -en la cual Alemania crece con un anémico 0.6%-, mientras que la economía de Japón muestra un leve aumento de 1.6% después de varios años de deflación, y en este mes ha provocado una fuerte depreciación del yen con su drástica flexibilización monetaria hasta que alcance el 2% de inflación interanual, con el fin de restablecer la debilitada salud fiscal nipona, al borde de la recesión y con una deuda pública de más de doble de su Producto Interno Bruto (PIB).

Estados Unidos, con los riesgos de una menor calidad en su consolidación fiscal debido al secuestro del gasto y de elevar de nuevo el tope de la deuda en el transcurso de este año,  aumenta su producción en 1.9%, insuficiente para reducir la tasa de desempleo prevista de 7.74% de la población económicamente activa de este año, pero está por verse la disminución de 6 décimas porcentuales en su crecimiento económico por el recorte de 85 mil millones de dólares del gasto federal de este año aprobado por el Congreso a partir del 1 de marzo recién pasado.

Las economías de mercado emergente y de desarrollo, con sus desafíos por la mayor entrada neta de los flujos de capitales que se alejan de los mercados avanzados por sus bajas tasas de interés, crecerán 5.3% en 2013, entre las cuales se destacan las de China con 8.0%, India con 5.7%, México y Rusia con 3.4% cada uno, Brasil con 3.0% y Sudáfrica con 2.8%.

El comercio mundial, por lo tanto, subirá gracias al desempeño productivo de las economías emergentes y en desarrollo, al pronosticarse un aumento de 4.8% de sus exportaciones y otro alza de 6.2% de sus importaciones. Por su parte, las economías avanzadas acusan incrementos de 2.8% y 2.2% en el mismo orden.

Como se esperaba, los precios de las materias primas tienden a caer más de lo que se había previsto en enero de este año. Por ejemplo, los precios internacionales del petróleo reflejan una caída de 2.3% en este año, porque el promedio simple de los precios del barril WTI, Brent y Dubai disminuye desde US$105.01 en 2012 a US$102.6 en 2013. Por su parte, los precios de los otros commodities o bienes primarios también disminuyen 0.9% en 2013, después de haber caído 9.8% en 2012.

La tasa de inflación de los países de mercados emergentes y en desarrollo tiende a mantenerse estable en el nivel de 5.9% en 2013, que es igual a la de 2012, mientras que la de los países de economías avanzadas cae 3 décimas porcentuales con respecto a la registrada en 2012 hasta 1.7%. El FMI estima, en particular para América Latina y el Caribe, una tasa de crecimiento económico de 3.4%  y una tasa de inflación de 4.6% para 2013.

En este nuevo y actualizado entorno de la economía mundial y regional en abril de este año, los pronósticos económicos para Nicaragua, que han sido realizados en el país por varios distinguidos economistas, también han cambiado.

Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), la firma que este servidor dirige, en enero de este año pronosticó para 2013 una tasa de crecimiento económico de Nicaragua del orden de 4.2%, la cual se elevó a 4.8% con el cambio del año base (de 1994 a 2006) de las cuentas nacionales realizado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), con las cifras económicas  oficiales de 2012 presentadas por el BCN en marzo recién pasado, y con un entorno económico internacional estimado a enero de este año más favorable al de ahora.

En la actualidad, deberíamos tener en cuenta dos riesgos crecientes para nuestra economía: una mayor desaceleración de la economía mundial cuyo epicentro está en la Eurozona y que afecta directamente, además de China, a Estados Unidos, y, por otro lado, un crecimiento económico más débil de los Estados Unidos debido al secuestro del gasto federal.

Esos riesgos externos se transmiten a la economía nicaragüenses –por ende, a la economía centroamericana- a través de cuatro vías: (i) un menor volumen y un menor valor de las exportaciones; (ii) una reducción del flujo de inversión extranjera, que ha sido uno de los dos motores del crecimiento económico –junto a las exportaciones- en los últimos dos años; (iii) una disminución del flujo de las remesas familiares, que provocaría un menor gasto de consumo privado y un mayor saldo de crédito en mora del sistema financiero nacional; y (iv) una menor afluencia de turistas al país, que disminuiría el ingreso de recursos externos.

A todo lo anterior, se agrega el riesgo interno de una mayor caída del volumen de café que sea cosechado en el ciclo agrícola 2013/2014, en el cual el cafeto tiene su “descanso” bienal –por el  cual se deja de cosechar 200 mil quintales- y, además, la afectación de la roya –que podría provocar pérdidas de alrededor de 300 mil quintales en este ciclo-.

En este nuevo panorama económico, con todos esos riesgos externos e internos, COPADES ha revisado su pronóstico de crecimiento económico para 2013 y lo ubica en un rango de 3.7% a 4.2%, dentro del cual se encuentra el de 4% que el FMI publicó en sus Perspectivas de la Economía Mundial, abril de 2013.

El FMI también publicó la proyección de la tasa de inflación anual de Nicaragua para este año en 7.67%, la cual bastante alta debido a que consideramos que el precio promedio anual de un barril de petróleo WTI, el de referencia la América Latina, será menor de US$95 en este año, aproximándose, a lo sumo, a US$90. Este precio, aunado con una expansión de 11% del medio circulante y con el ya tradicional deslizamiento anual de 5% del tipo de cambio oficial, la tasa de inflación pronosticada y revisada por COPADES alcanza el nivel de 6.3% para 2013, tomando en cuenta el último ajuste de 7.78% de las tarifas de energía eléctrica.

 





La falta de respuesta insinúa la protección a un evasor de la Justicia

15 04 2013

Managua, Nicaragua,

15 de abril de 2013

 

Ingeniero

René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Licenciada

Alba Azucena Palacios Benavides

Primera Secretaria

Junta Directiva de la Asamblea Nacional

Su Despacho

 

Honorables Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez, y Señora Primera Secretaria de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, Lic. Alba Palacios Benavides:

 

Como es mi deber ciudadano, continúo insistiendo ante ustedes para que la Asamblea Nacional de Nicaragua me facilite el acceso a la Justicia para defenderme de las graves acusaciones que hiciera el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas.

Escuché los comentarios públicos de la Lic. Alba Palacios sobre la agenda actual de la Asamblea Nacional a inicios de este mes, pero no oí ninguno sobre mi solicitud que les he reiterado en diez cartas anteriores, lo cual no me desanima ni me hace renunciar a mis derechos humanos violentados por Eduardo Montealegre Rivas desde el 31 de julio de 2008 y obstaculizados por la Asamblea Nacional desde el 6 de octubre de 2008 hasta la fecha actual.

El diputado Wilfredo Navarro Moreira, que en la anterior legislatura fungió como primer secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, siempre afirmó, y lo mantuvo, que los liberales protegerían al diputado Eduardo Montealegre Rivas de cualquier acusación. Luego, la Lic. Alba Palacios trató de politizar mi acusación el 31 de enero de 2012, al sugerirme que conversara al respecto con el diputado Edwin Castro, jefe de la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), cuestión que no acepté porque mi demanda es de índole personal. Después, le he escrito diez cartas antes de ésta desde el 8 de mayo de 2012 y no he tenido respuesta suya ni de la Lic. Palacios.

Dado su silencio político a mi reclamo personal, no desprecio su inflexibilidad como fortaleza porque, sencillamente, su personalidad política le impide cruzar la línea que separa la firmeza de la arrogancia, la cual ha sido cruzada innumerables veces por el diputado querellado en su afán de evadir la Justicia recurriendo al mal uso de la inmunidad que le confiere su cargo de diputado.

Sin embargo, su silencio invita a meditar sobre una posible protección del FSLN al diputado Eduardo Montealegre Rivas, la cual, en el caso de existir, considero que es inapropiada debido a los presuntos delitos penales que él cometió y por los cuales, en el plano estrictamente personal, lo he acusado en dos juzgados penales de la Ciudad de Managua. He comprobado que esta inquietud ya se plasma entre la población, dado que las diez cartas que les he enviado son de conocimiento público.

De nuevo, le reitero mi petición que incluyan las dos solicitudes judiciales, ahora en manos de la Lic. Alba Palacios, para que se inicie el proceso de desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas; además, Ing. René Núñez Téllez, le solicito me conceda una breve entrevista para explicarle los daños morales y económicos que he tenido, provocados por el diputado querellado, los cuales han trascendido a los miembros de mi familia.

Esperando su respuesta a mis solicitudes en esta décima primera carta que les escribo, les reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

  cc:  Archivo.





Otro juego con el dato de la población de Nicaragua

13 04 2013

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Los datos macros del país deben estar supeditados a resultados de censos y encuestas nacionales, y ninguna institución debería manipularlos con el manto del sigilo, que en mi opinión no debería existir en ninguna actividad económica del país, para desvirtuar los resultados y aparentar que la cosas están bien, que la tarea de resolver los problemas nacionales está bien, y que el país avanza bien.

Si una institución cambia un dato macro, está obligada a explicar a la nación la causa de ese cambio, que no debe ser estático para un período determinado, generalmente un año, sino que también debería observarse la tarea institucional de ajustar la serie modificada en el pasado, es decir, en los años anteriores al del cambio ocurrido, para que las autoridades gubernamentales, las empresas, los consumidores, los trabajadores, los académicos, los estudiosos y los estudiantes, en fin todos aquéllos interesados en los temas nacionales puedan diseñar mejores políticas, pensamientos y decisiones.

El último censo de la población de Nicaragua, que fue el octavo y se realiza cada 10 años, lo realizó el Instituto Nacional de Encuestas y Censos (INEC) en 2005 durante la administración de Enrique Bolaños con resultados bastante cuestionables, y fue publicado por el Instituto Nicaragüense de Información y Desarrollo (INIDE) en mayo de 2006, que sustituyó al INEC, por lo menos en su nombre y dirección. En esa ocasión se nos dijo que la población de Nicaragua en 2005 era de 5 millones 142 mil 98 habitantes, un dato que indicó un crecimiento promedio anual de 1.7% con respecto al censo anterior que se había realizado 10 años antes, o sea, en 1995.

Aunque el Sr. Pedro Pablo Villanueva, quien fungía como representante del Fondo de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas en Nicaragua en ese entonces, avaló los resultados del VIII Censo de la Población y IV de Vivienda 2005, los resultados fueron bastante cuestionados porque se conoció públicamente que se perdieron 99 mil 600 boletas censales que, supuestamente, según el INEC, carecía de importancia porque los datos de las boletas desaparecidas ya habían sido introducidos al sistema informático, pero quedó la duda porque las boletas perdidas eran importantes ya que representaban casi el 5% del total de 2 millones de boletas.

Ahora, en estos años de actualizaciones de datos macros, como los del sistema de cuentas nacionales recién estrenado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), en el cual encontramos la sorpresa aceptable que el Producto Interno Bruto de Nicaragua era 30% mayor que el estimado para 2006 con el anterior sistema de 1994, en días pasados me encontré con otro dato sorpresivo de la población de Nicaragua en 2012, el cual también puede ser cuestionado de la misma manera que se criticaron los resultados del censo de la población de 2005.

Basado en el VIII Censo de la Población de 2005, el INIDE realizó y recomendó la hipótesis media de sus proyecciones quinquenales de la población, que  fueron ajustadas desde 1950 y pronosticadas hasta 2050, y para el actual quinquenio se puede determinar que la tasa de crecimiento promedio anual de nuestra población es de 1.22% al elevarse la población de 5,815,524 habitantes en 2010 a 6,180,406 habitantes en 2015. En este escenario, la población para 2012 sería de 5 millones 962 mil 800 habitantes.

Recientemente, el BCN publicó en la hoja de “Principales indicadores macroeconómicos” de su Anuario Estadístico 2012 que la población de Nicaragua en 2012 fue de 6 millones 61 mil habitantes, y la sorpresa es que la tasa de crecimiento de la población en el año pasado fue de 3.09%, 1.87 puntos porcentuales mayor que la tasa promedio anual que el INIDE había recomendado como una hipótesis media con base en los resultados refutados del censo nacional. En otras palabras, la población aumentó en 2012, según la publicación del BCN, en 182 mil 100 habitantes, en vez de haber aumentado 73 mil 837 habitantes con la proyección del INIDE.

Además, el BCN no varió en su publicación los datos de la población de 2011 y 2010, mejor dicho desde 2006, ni publicó sus  tasas de crecimiento, que fueron de 1.26% y 1.28% respectivamente y mostraron su compatibilidad con la tasa promedio anual de la población antes mencionada de 1.22% presentada por el INIDE para el quinquenio 2010-2015.

¿Por qué se incrementó la tasa de la población de Nicaragua en 2012 sin darse alguna explicación? ¿Es ese dato el resultado de algún estudio serio o de una manipulación de las estadísticas demográficas del país? ¿Cuál es el propósito de haber alterado sin explicación alguna la hipótesis media de las proyecciones quinquenales de la población hechas por el INIDE? ¿Cuál será la tasa de crecimiento de la población de Nicaragua en 2013?

En la misma hoja del Anuario estadístico 2012 del BCN, se aclara que las estimaciones de la población promedio para cada año están basadas en el censo de población 2005 y de ENDESA 2006-2007. Esta aclaración no responde a las preguntas arriba planteadas, porque los datos proyectados por el INIDE para la población en el quinquenio 2005-2010 y los que se pueden especificar para los años de 2010 y 2011 basados en esa misma proyección no han sido modificados en el anuario estadístico antes mencionado.

Entonces, ¿por qué el BCN agregó ENDESA 2006-2007, si esa encuesta de demografía y salud no juega ningún papel en el quinquenio pasado ni en el bienio 2010-2011? Esa nota al pie del cuadro de los principales indicadores macroeconómicos persigue sólo confundir al lector, porque la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (ENDESA) 2006/07 ocurrió un año después del censo nacional y los servidores públicos sólo han variado el dato de la población 2012.

Recomiendo a las autoridades gubernamentales que hagan un fuerte llamado al orden estadístico a los representantes del BCN y del INIDE y públicamente le solicito a las autoridades del BCN y del INIDE que expliquen ese cambio, que califico burdo, del número de nicaragüenses en nuestro país.

Sería tremendamente lamentable que se afiancen las dudas de la información oficial en el campo económico y social del país. El BCN y el INIDE están obligados a explicarnos el por qué la tasa de crecimiento de la población de 2012 fue de 3.09% mientras que los datos de nuestra población durante el período 2005-2011 aumentan con una tasa promedio anual de 1.30%.

Sin ánimo de especular con esa manipulación de la información demográfica del país, ¿será acaso que el BCN “desea” disminuir en 31 dólares el PIB Per Cápita Promedio Anual de 2012, que sería igual a US$1,730.8 con el “nuevo” dato de la población y también igual a US$1,762.3 con el dato oficial proyectado por el INIDE con base en el censo nacional de 2005? ¿Desea el BCN amortiguar la posible reducción del actual nivel de concesionalidad de 35% en la contratación de la nueva deuda externa, porque nuestro país ya dejó de ser pobre y ahora pertenece al club de países de ingreso medio bajo? ¿”Desea” el BCN la reducción de la inequidad de distribución del ingreso nacional con el juego del dato de la población de nuestro país?

Reitero que los nicaragüenses necesitamos una explicación al respecto y ojalá que nuestros servidores públicos no recurran de nuevo al tradicional silencio oficial.





El Índice de Riesgo País de Nicaragua en 2013. Un Seminario de Actualización Empresarial de COPADES

11 04 2013

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El índice de riesgo-país de Nicaragua tiende a incrementarse sólo en 20 puntos básicos hasta el nivel de 4,200 puntos básicos (ó 42.1 puntos en una escala de 0 a 100) en el cuarto trimestre de 2013 con respecto al cuarto trimestre de 2012, y mantiene el calificativo de alto.

El índice de riesgo-país se mide normalmente en puntos: 100 puntos básicos  corresponden a una diferencia de 1 punto porcentual. Si el índice de riesgo-país de Nicaragua alcanza 4,200 puntos básicos en el cuarto trimestre de 2013, implica que en ese año, los bonos de Nicaragua rindieron 42.0 puntos porcentuales por sobre la tasa de los bonos estadounidenses.

En otras palabras, si la tasa de los Bonos del Tesoro es de 0.25% a finales de 2013, la de los bonos de Nicaragua sería de 0.25 + 42.0 = 42.25%. Así, si los Estados Unidos reciben un crédito de 1 millón de dólares a 0.25% anual, al cabo de un año deberá pagar por intereses 2,500 dólares; pero si Nicaragua recibe un crédito similar, luego de un año debería pagar 422,500 dólares de intereses.

De esa forma, Nicaragua, el país con problemas de solvencia deberá pagar, en este caso, una suma 169 veces mayor que la del país solvente en concepto de intereses. En otras palabras, un inversionista en Nicaragua recuperaría el monto de su inversión con los intereses devengados en 2.4 años después de realizada su inversión financiera.

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Dos riesgos económicos-financieros exógenos de la economía de Nicaragua en 2013. Un Seminario de Actualización Empresarial de COPADES

11 04 2013

1.   La desaceleración económica de Estados Unidos

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Superado el abismo fiscal in extremis el primer día del año de 2013 retrasándolo dos meses, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama se enfrentó el 1 de marzo recién pasado a lo inevitable: su segunda parte.

Al no haber un acuerdo en el Capitolio con el Ejecutivo sobre cómo financiar el gasto, entró en vigor el mecanismo conocido como sequestersecuestro (presupuestario)- y que básicamente consiste en una reducción drástica del gasto en programas sociales y de defensa por valor de 1.2 billones de dólares en los próximos diez años, empezando ya por un tijeretazo de 85 mil millones de dólares entre el 1 de marzo y el 30 de septiembre de este año.

¿Cuáles serían los efectos inmediatos del recorte de 85 mil millones de dólares en el presupuesto federal estadounidense en 2013 sobre la economía de Nicaragua?

1. Al disminuir la tasa de crecimiento económico de Estados Unidos desde 2.0% hasta 1.4%, es decir, una disminución de 6 décimas porcentuales en su crecimiento por la reducción de 85 mil millones de dólares en el gasto público, el pronóstico de COPADES sobre la tasa de crecimiento económico de Nicaragua del orden de 4.8% por ciento en este año caería al nivel de 4.3%.

2. Las remesas familiares disminuirían al menos US$13 millones hasta US$1,064 millones, y se reduce su crecimiento anual a 5%, provocando una reducción del gasto de consumo familiar y un aumento de la cartera de riesgo del sistema financiero nacional.

En términos generales, los efectos podrían ser resumidos de la siguiente forma:

  • Menor crecimiento económico, por la apertura de 109% del PIB de la economía nicaragüense en 2012, es decir, el total de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios no factoriales con respecto al PIB en precios constantes.
  • Pérdida de confianza de los consumidores y los productores, al desacelerarse el consumo privado y la inversión privada.
  • Aumento del subempleo y del desempleo abierto, porque el sector público no tiene suficientes recursos para aumentar la inversión.
  • Menor respaldo presupuestario con recursos de la cooperación internacional.
  • Reducción de la inversión extranjera directa.
  • Caída del flujo de remesas familiares.
  • Apreciación del córdoba frente al dólar estadounidense.
  • Presiones inflacionarias a la baja por la menor demanda de bienes primarios o commodities en el mercado internacional.
  • Alzas de las tasas de interés en el mercado local.
  • Reducción de la demanda de crédito.
  • Deterioro de la calidad de la cartera de crédito, es decir, aumento de la cartera de riesgo: la cartera vencida, la cartera prorrogada, la cartera reestructurada, la cartera en cobro judicial y los bienes recibidos en la recuperación del crédito.
  • La liquidez se ve afectada por la menor recuperación de activos.
  • Disminución de las utilidades netas: caen la tasa de rentabilidad sobre activos (ROA) y la tasa de rentabilidad sobre capital (ROE).
  • Impacto en la suficiencia patrimonial, que obliga a mayores aportes de capital para mantener la norma de adecuación de capital de 10%.
  • Reducción de la liquidez en moneda extranjera y aumento de las tasas de interés.
  • No habría renovación de operaciones en recompras por pérdidas de confianza y mayor percepción de riesgo de los inversionistas.
  • Venta de cartera de inversiones para resolver el problema del fondeo, es decir, una recomposición de activos desde inversiones y disponibilidades hacia crédito.
  • Caída en el precio de los títulos valores por el congestionamiento del mercado de valores (iliquidez en este mercado).
  • Espiral de liquidez en todo el sistema porque las inversiones están valoradas a precios de mercado.

2.   La asistencia financiera de Venezuela

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Durante el período 2007-2012, esta asistencia financiera totaliza US$2,408 millones, lo cual excluye el monto de US$590 millones en concepto de inversión extranjera directa (de Venezuela en Nicaragua en la generación de energía eléctrica y la construcción de una refinería). El saldo de la asistencia financiera de Venezuela representa el 56% del saldo total de la deuda pública externa, de la cual el 40% está pendiente de reestructuración en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés) y los acreedores más importantes son Costa Rica, Honduras, Libia e Irán.

La suspensión de esta cooperación Sur-Sur, entre dos países que no alcanzan el desarrollo económico ni forman parte del grupo de países de economía avanzada, impactaría en Nicaragua con:

  • La pérdida de la estabilización macroeconómica (se perderían muchas reservas internacionales).
  • El déficit fiscal oscilaría alrededor del 8% del PIB, si no se reduce el gasto pro pobre.
  • La tasa de inflación se dispararía.
  • La brecha entre el tipo de cambio financiero para la venta de divisas y el tipo de cambio oficial fácilmente superaría el 2% y el FMI declararía a Nicaragua como un país que practica un sistema de tipo de cambio múltiple –lo cual ahuyentaría la inversión extranjera en el país-.
  • Se presentaría un grave riesgo en la ejecución de varios programas sociales de atención a la población pobre y extremadamente pobre del país, que se concentran principalmente en el Bono Solidario (C$750 para cada empleado público que devenga los menores salarios y para cada adulto mayor que demanda una pensión mínima), el Subsidio al Transporte Colectivo de pasajeros en la Ciudad de Managua y la Ciudad Sandino, Viviendas para el Pueblo, el Bono Productivo para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, y Calles para el Pueblo. En el ámbito de la producción, faltarían los recursos que se concentran principalmente en proyectos de la Soberanía Energética, del Desarrollo del Comercio Justo, y de la Producción Agropecuaria y Forestal.
  • Las condiciones sociales y políticas se deteriorarían, con el aumento del subempleo, el desempleo y la pobreza.

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