Cuarta carta al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. René Núñez Téllez

31 08 2012

Managua, Nicaragua,

30 de agosto de 2012

 

Ingeniero

René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez:

 

Le escribo por cuarta vez para solicitarle de nuevo que la Honorable Junta Directiva de la Asamblea Nacional que usted preside ponga en el Orden del Día de la Asamblea Nacional los dos solicitudes de desaforación del diputado Sr. Eduardo Montealegre Rivas, que están en poder de la Primera Secretaría actualmente a cargo de la diputada Lic. Alba Azucena Palacios Benavides, que fueron enviadas por los jueces María Ivette Pineda desde el 6 de octubre de 2008 y el 15 de junio de 2011, para que este Poder del Estado de Nicaragua no me limite mi derecho humano de acceso a la justicia ni me convierta en una doble víctima de violación de derechos humanos.

Como es de su conocimiento, desde el 8 de mayo de 2012 le presenté dicha solicitud en forma escrita, la cual he reiterado el 29 de mayo, el 5 de julio y ahora el 30 de agosto del año en curso. Comprendo sus múltiples e importantes actividades que usted desempeña en su alto cargo, pero me es inexplicable no haber recibido su respuesta tanto a mi solicitud como a la posibilidad de tener una breve reunión con usted para exponerle todos los daños morales y económicos que el diputado querellado ha provocado a mi familia y a mi persona desde hace 4 años, con sus continuas injurias y calumnias públicas, escritas y habladas, y conocidas por la población nicaragüense desde hace 4 años.

El diputado Sr. Eduardo Montealegre Rivas usó en forma inapropiada la inmunidad que le confiere su cargo público, porque ha evadido la justicia para no responder por sus presuntos delitos penales de carácter privado, que no tienen ninguna relación con sus funciones en la Asamblea Nacional. Es por esto, que le reitero mi derecho de petición de conformidad con el Artículo 52 de la Constitución Política y le pido que se proceda a la formación de la comisión especial que analizará las dos solicitudes de desaforación antes mencionadas.

Agradeciendo su atención a la presente y en espera de su respuesta a mi solicitud, hago propicia esta ocasión para reiterarle las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

 

Atentamente,

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La Curva de Laffer para Nicaragua

30 08 2012

La teoría macroeconómica enseña que si la presión tributaria del gobierno central, es decir, el cociente de dividir el total de impuestos (T) recuadados por el gobierno central entre el Producto Interno Bruto (PIB), fuese 0%, los ingresos tributarios del Estado son iguales a cero. En el otro extremo, si la presión tributaria fuese 100%, la recaudación del Estado también sería igual a cero porque nadie trabajaría para no ganar nada. Por lo tanto, ¿será cierta la premisa que una presión tributaria alta desincentiva el crecimiento económico y bajar la presión tributaria podría aumentar los impuestos al Estado? O al reducir los impuestos, ¿se aceleraría el crecimiento económico, habría más empleo, aumentaría la base de contribuyentes, crecería el consumo y se elevarían los ingresos tributarios?

A principios de la década de los ochenta del siglo pasado, Arthur Betz Laffer fue el primer economista en dibujar una curva, que lleva su apellido, que ejerció cierta influencia en la aprobación de la Ley Fiscal de Recuperación Económica (Economic Recovery Tax Act) de Estados Unidos, un paquete fiscal que propuso el gobierno de Ronlad Reagan que redujo los impuestos personales y empresariales.

A propósito de la reforma tributaria que se implementará en Nicaragua en 2013, este tipo de debate de la economía de la oferta no se ha observado públicamente en las filas gubernamentales de Nicaragua, pero sí se ha dado en las filas académicas. De acuerdo con la Gráfica “Simulación de la Presión Tributaria Óptima del Gobierno Central de Nicaragua”, o la Curva de Laffer para Nicaragua, la presión de impuestos más reciente es de 21.0% correspondiente al primer trimestre de 2012, la cual se encuentra en un punto inferior pero bastante cercano a la presión óptima de 23.9% que nunca se ha logrado alcanzar en el país, y que de hecho será cambiante y dependerá de las circunstancias económicas.

Al no haberse alcanzado la presión tributaria óptima, los impuestos pueden subir, lo cual también es coherente con la expansión de la base de contribuyentes y la alza de la presión tributaria, no obstante la reforma reduce la carga tributaria del impuesto sobre la renta de los asalariados y de los empresarios en 5 puntos porcentuales en los próximos 5 años. Esto implicaría un mayor crecimiento económico, además que la reforma fomenta la reinversión de utilidades.

Nicaragua, por otro lado, nunca se ha encontrado cerca del punto B que se indica en la gráfica, en el cual una presión tributaria creciente conduce a una reducción de los ingresos tributarios. En otras palabras, la política tributaria del Gobierno Central nunca ha generado aumentos marginales decrecientes en la recaudación de impuestos.

Por consiguiente, la reforma tributaria que actualmente se discute entre el gobierno, los empresarios y los sindicatos puede aún impulsar el crecimiento económico de nuestro país y disminuir el desempleo, porque antes de su aprobación la recaudación efectiva es inferior a la recaudación óptima y con la reforma se espera que el sector formal de la economía tenga una una carga más liviana de impuestos.

Una cuestión crucial que debe tomarse en cuenta es que a partir del punto óptimo, es decir, a partir de una presión tributaria superior al 23.9%, cualquier subida de la presión tributaria reduce los impuestos, porque desestimula las actividades económicas. Los contribuyentes comenzarían a dejar de pagar impuestos y sería más más rentable la evasión, el contrabando, el fraude y el ocio, que la inversión o el trabajo. En otras palabras, con cualquier presión tributaria superior al 23.9%, una reducción de la presión tributaria aumentaría los impuestos.

Nota: Para estimar la Curva de Laffer para Nicaragua, se hizo uso de datos trimestrales correspondientes al período I Trimestre de 1994 – I Trimestre de 2012 y de la forma funcional ln(ITRSA)= β1CT + β2CT2 + ϵ, donde ln es logaritmo natural, ITRSA es los ingresos tributarios reales desestacionalizados, CT es la presión o carga tributaria (o sea, el cociente al dividir los ingresos tributarios reales entre el PIB Real, ambos desestacionalizados), y CT2 es la carga tributaria al cuadrado.

El resultado fue ln(ITRSA) = 18.03CT- 37.75CT2. Todas las variables fueron estadísticamente diferentes de cero, con un ajuste de 98.9%. Al ser una función cuadrática, el punto óptimo puede ser calculado a través de la primera derivada de la función con respecto a la variable independiente, en este caso la presión tributaria, e igualándola a cero y despejando: Presión Tributaria Óptima = -18.03/(2*-37.75) = 0.239 = 23.9%.

Agradezco la colaboración de mi asistente economista, Álvaro Altamirano, y del estudiante de economía en la Universidad Centroamericana (UCA), Francisco Mendoza, en este análisis.





El largo camino de la reforma tributaria

26 08 2012

La reforma tributaria promueve la inversión, la generación de empleo, la productividad de la economía y la competitividad empresarial mediante el avance en la dualidad del sistema tributario -es decir, tiende a fortalecer la aplicación de impuestos sobre las rentas (IR) del trabajo y de las actividades económicas y amplía la regulación de las retenciones definitivas a las rentas del capital y la regulación de las rentas de no residentes- y la reducción de los beneficios tributarios existentes, es decir las exoneraciones y las exenciones en el pago del impuesto del valor agregado (IVA) y del impuesto selectivo de consumo (ISC). En síntesis, es una reforma estructural de la tributación directa y tiene objetivos recaudatorios porque aumenta las tasas de retenciones a cuenta del IR y suprime los beneficios tributarios.

El consenso en este tipo de reforma, incluyendo las nuevas disposiciones para la administración tributaria que no rayen en discrecionalidades de los servidores públicos, no es posible lograrlo dentro de un mes, sino muy probablemente hasta finales de este año. Recientemente, Alberto Guevara, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN) declaró que “el inicio de 2013 dará la señal clara de cuándo podría tenerse el programa (económico trienal con el FMI)”, y que “en este año sólo habrán conversaciones ‘permanentes’ con dicho organismo” mientras avanzan las discusiones para la aprobación de la reforma tributaria, la reforma del fondo de pensiones de seguridad social, las nuevas cuentas nacionales, la reforma presupuestaria para incorporar C$3,000 millones de “sobre recaudación” de impuestos al Presupuesto General de la República de 2012 y las perspectivas del Presupuesto General de la República de 2013.

Ya han comenzado a relucir ciertas diferencias de enfoques tributarios entre los agentes económicos. El reforzamiento de la dualidad de nuestro sistema tributario, que se aprobó en diciembre de 2009 y se aplicó a partir de enero de 2010, no es aceptado por el Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CONIMIPYME) y por el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), porque da lugar a “un trato preferencial a las empresas sobre el asalariado” (?) y, por lo tanto, “se cobren los impuestos conforme a los ingresos”, es decir, seguir implementando el sistema de renta global.

Sin embargo, aparentemente ambas organizaciones desconocen que con esta reforma el sistema de renta global continuará siendo aplicado a las rentas del trabajo (con una tabla progresiva desde 0% hasta 29% sobre los salarios brutos a partir de 2013) y de las actividades económicas (con una sola tasa de 29% sobre las utilidades brutas el próximo año). Conviene aclarar que las rentas o ganancias de capital (por ejemplo intereses, dividendos y rendimientos de títulos valores) tienden a ser gravadas con una tasa de retención definitiva del 10% por IR, lo cual ahora se ampliaría a otros productos financieros, tales como el factoraje, los reportos y el arrendamiento financiero.

Por otro lado, no ha habido polémica entre el gobierno, los sindicatos y los empresarios con el aumento de la base exenta para las rentas del trabajo, que la reforma propone elevar de C$75,000 a C$100,000, y cuyo efecto sería el incremento del ingreso personal disponible y el consecuente aumento de la demanda interna, específicamente un mayor gasto de consumo de bienes y servicios de personas que no tienen capacidad de ahorro. Esa rápida coincidencia en el monto del techo salarial exento puede ser explicado el hecho de que la tasa de inflación acumulada entre enero 2010, fecha en que se puso en vigencia la base exenta de C$75,000, y julio de este año, es de 20.5% y se proyectaría una nueva base exenta sin la pérdida del poder compra en ese período al nivel de C$90,373, un monto menor que el propuesto por el gobierno.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) también manifestó su aceptación de la reducción gradual 1 punto porcentual anual de la tasa del 30% hasta el 25% del IR que se cobra a las empresas; por supuesto, habría que agregar a los asalariados y a las personas naturales.

La moda de la tasa del IR entre los países del istmo centroamericano es 25%, porque está vigente en El Salvador, Honduras y Panamá, mientras que en Guatemala es de 31% y en Costa Rica y Nicaragua es de 30%. El efecto de reducir gradualmente la tasa del IR es aumentar, dentro de 5 años, en 5 puntos porcentuales la utilidad neta de las empresas, con lo cual se facilitaría la reinversión de las utilidades en la expansión y la modernización de las empresas, una mayor atracción de la inversión extranjera directa y, por otro lado, se incrementaría el ingreso personal disponible, o sea el consumo y del ahorro de las familias.

Bayardo Arce, asesor económico y financiero del presidente de la República, declaró que el gobierno no reducirá la tasa de 15% del IVA porque existe una “inmensa cantidad de productos exonerados” de este pago. En realidad, Nicaragua tiene la mayor tasa nominal del IVA, y le siguen El Salvador y Costa Rica con 13%, Guatemala y Honduras con el 12% y Panamá con el 7%. Ojalá que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) presente a los agentes económicos las tasas efectivas del IVA para cada país del istmo.

¿Cuál es esa inmensa cantidad de productos que no están sujetos al pago del IVA en nuestro país? Entre ellos se distinguen (i) la producción nacional de los productos de la canasta de consumo básico; libros, revistas materiales escolares, diarios y las materias para su elaboración; papel y maquinaria y equipo para los medios de comunicación social; medicamentos; petróleo y sus derivados -a los combustibles se le aplica un impuesto conglobado, que resta competitividad a las empresas-; (ii) las importaciones de materias primas, bienes intermedios, bienes de capital, repuestos partes y accesorios para maquinarias y equipos de las actividades agropecuarias y de las micro, pequeña y mediana empresa industrial y pesquera; y (iii) varios servicios entre los cuales se destacan los de la salud humana, el transporte interno en todas su modalidades, el suministro de agua potable y de agua para el riego en actividades agropecuarias, el consumo doméstico de energía eléctrica igual a o menor que 300 KWh mensuales y los intereses de los préstamos facilitados por las instituciones del sistema financiero nacional.

El asesor presidencial sólo señaló que no se aplicará el IVA a la comida para justificar el mantenimiento de la tasa del IVA de 15%, pero dejó a entrever que dicha tasa podría ser aplicada al valor bruto de producción de los otros 30 productos de la canasta de consumo básico, a todas las importaciones del sector agropecuario y a los servicios finales demandados por la población. Si esto llegara a ocurrir, aumentarían los costos de producción, los precios al productor y los precios al consumidor de varios bienes y servicios básicos, incluso de los alimentos porque existe el riesgo que se grave con el IVA a las importaciones de materias primas y maquinaria y equipo demandados por las actividades agropecuarias y las MIPYMES manufactureras y pesqueras, lo cual implicaría, sólo por equidad fiscal, la revisión de la tasa del IVA de 15% hacia la baja. Es oportuno señalar en esta materia que el Artículo 39 de la Ley de Equidad Fiscal obliga al Estado y todos sus organismos nacionales, municipales y de las regiones autónomas a pagar el IVA, y si con esta reforma se erradicara su evasión, tal como propugna esta reforma, se elevaría la tasa efectiva del IVA.

Otro tema conflictivo es el de las exoneraciones y exenciones al sector exportador, incluyendo el crédito tributario de 1.5% del valor FOB de las exportaciones de bienes tradicionales y no tradicionales a cuenta del IR. El COSEP recordó que la actual política de estímulo a las exportaciones compensa el sesgo anti exportador causado por la política cambiaria (la sobrevaluación del córdoba explica en gran parte el problema estructural del alto déficit comercial externo del país) y los problemas de infraestructura por la deficiencia de carreteras y puertos, y que el sector agropecuario debe ser fortalecido porque se han abierto más mercados y eso ha estimulado la producción y las exportaciones; además propuso la reformar del Artículo 126 de la Ley de Equidad Fiscal para que concuerde con el Artículo 52 de la misma ley, con el fin de aclarar que lo exonerado son los insumos con fines productivos y no el sujeto que lo usará, y demanda que la política tributaria debe ser neutral en el tratamiento de las importaciones de productos terminados y la producción nacional de esos mismos productos.

En el ámbito del impuesto selectivo de consumo (ISC), CONIMIPYME propuso acertadamente eliminar este impuesto que grava las importaciones de materias primas y bienes intermedios que utilizan esas empresas, principalmente en la producción de alimentos (embutidos y cereales) y vestuario, lo cual ampliaría la intención gubernamental de eliminar el ISC a la importación de bienes de consumo suntuario.

En cuanto a uno de los regímenes especiales, el de la cuota fija, es decir, todas aquellas actividades económicas que actualmente registran un monto anual de ventas de C$480,000 y que la reforma propone elevar hasta C$1,000,000 con inventarios no mayores de C$300,000, ha sido cuestionado con la evasión tributaria. La Asociación de Comerciantes de los Mercados de Nicaragua (ACMNIC) se concentró en los pagos del IVA y del IR y en la eliminación de la restricción de que en este régimen solo caben tres o menos empleados, pero la solución del cuestionamiento de este régimen podría ser factible con una fiscalización efectiva de la Dirección General de Ingresos (DGI) fundamentada en la voluntad política del gobierno, que en principio trascienda hasta la Dirección General de Aduanas (DGA) para reducir la muy probable subvaluación de las importaciones, la cual incide en la formación de precios más bajos para los bienes en este régimen en detrimento del sector comercial que intermedia esos mismos bienes y está sujeto al sistema de renta global.

Otra discrepancia pública de los empresarios, esta vez con el gobierno, es la pretensión de la reforma en delimitar los puntos de conexión (?) de la renta de fuente nicaragüense con el exterior para introducir la territorialidad reforzada, es decir, por ejemplo, gravar el trabajo realizado fuera del país por un residente nicaragüense y que redunde en provecho de otro residente nicaragüense o de un no residente situado en el país. Es obvio que Nicaragua no está preparada para dar ese salto en la búsqueda del sistema de renta mundial, debido a que el país no ha suscrito ni un convenio tributario o de intercambio de información tributaria con otro país, por lo cual existiría el riesgo de la doble tributación, tanto en el país donde se generó el ingreso como en Nicaragua donde se obligaría a declarar ese ingreso. En este caso, cabe recordar aquel adagio que dice “antes de correr aprende a caminar”.

También se observa una disposición general aceptada por todos: reducir la evasión y ampliar el número de contribuyentes, con el fin de disminuir la carga tributaria de los pagadores (formales) de impuestos. En otras palabras, con la reforma se emprendería la dura tarea de reducir la informalidad del mercado que afecta al 77.2% de las empresas existentes en el país, que no cuenta con registros contables.

Y hasta el momento actual se observa una queja general: la DGI no cumple con los procedimientos y plazos para la compensación y devolución de los impuestos, por ejemplo el IVA de los bienes exonerados y los anticipos del IR que superan el monto del 30% de las utilidades brutas. Esperamos que el gobierno solucione este problema que está en sus manos.





El dólar “barato” y el córdoba “caro”

23 08 2012

Nicaragua siempre crecerá lentamente si no se resuelve el problema de la sobrevaluación del córdoba. Una sobrevaluación puede ser calificada como alta si supera el 10%, y el córdoba, según mis estimaciones, mostró un margen de sobrevaluación de 19% en 2011, por lo cual el precio del dólar sería de 28.20 córdobas en precios de agosto de este año, contra 23.69 que es su precio oficial actual.

El gobierno, a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) y el Banco Central de Nicaragua (BCN), niega que exista sobrevaluación del córdoba. Una señal irrefutable de la sobrevaluación del córdoba o del dólar “barato” es el déficit comercial externo persistente de Nicaragua, que se duplicó como un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) entre 1980 y 2008 hasta 34.5% y disminuyó hasta 28% en 2011. Dicho déficit constituye un problema estructural de la economía nacional y no es coyuntural como lo dio a entender Marcelo Stevão, jefe de la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), en su última visita a Nicaragua, al afirmar que “el régimen cambiario de paridad móvil está funcionando de manera adecuada” y al aparentar el desconocimiento que con el córdoba sobrevaluado los consumidores prefieren los productos importados porque son más baratos.

Otra señal de la sobrevaluación del córdoba es el endeudamiento externo, porque al importar más de lo que exporta el país se ve obligado a prestar para pagar no sólo el déficit comercial sino también el déficit financiero, o sea, los intereses y las amortizaciones de la deuda externa; sin embargo, a partir de 2011, la inversión extranjera directa es la principal fuente de financiamiento de la balanza de pagos y de la profundización de la sobrevaluación del córdoba, creando una dependencia estructural creciente que conducirá a otra crisis. Hoy la cooperación oficial al sector público ocupa el cuarto lugar del financiamiento externo, antecedida de las remesas familiares y la asistencia financiera de Venezuela que se registra como deuda privada externa con la anuencia del FMI.

La sobrevaluación propicia el establecimiento de empresas importadoras y evita la creación de empresas exportadoras. En 2011, el valor de las importaciones de bienes CIF representó el 71% del PIB, mientras que el valor de las exportaciones FOB fue igual al 31% del PIB. La industria local se vuelve más vulnerable, porque no puede competir con productos extranjeros subsidiados con dólares baratos.

La sobrevaluación del córdoba también provoca especulación y fuga de capitales, pero en Nicaragua este fenómeno no se ha dado en gran forma; el caso más reciente fue el de General Electric, que vendió el 70% del capital accionario en el Banco de América Central (BAC) al Grupo Aval de Colombia. Además, la sobrevaluación influye en el encarecimiento del crédito para atraer la inversión financiera (o de cartera) extranjera con altas tasas de interés indexadas al dólar, lo cual obliga a las empresas a tener altas tasas de rentabilidad y salarios bajos.

La sobrevaluación no puede mantenerse indefinidamente. Si se corrige tardíamente provocará macrodevaluaciones y crisis económica, desatando la inflación y reduciendo el poder de compra de los salarios, creando una peor situación política en un país de muy bajos ingresos per cápita como el nuestro, que en 2011 registró un ingreso promedio anual por habitante de 1 mil 239 dólares.

Para demostrar lo anterior, cabe recordar que en 1987 el margen de sobrevaluación del córdoba era de 68.8% y se redujo a 48.9% en 1988 con una macrodevaluación de 272,628.6%, y volvió a reducirse a 18.9% en 1989 con otra macrodevaluación de 8,100.0%. Con la llegada de la Sra. Violeta Barrios vda. De Chamorro al poder en abril de 1990, mientras el córdoba oro  tenía una parida de 1 a 1 con el dólar, el córdoba viejo amplió su apreciación hasta 20.7% no obstante su macrodevaluación de 4,307.4% en ese año y su sobrevaluación volvió a trepar en 1991 hasta 48.4%, a pesar del intento gubernamental de tener un córdoba “sólido”, con la última macrodevaluación de nuestra reciente historia económica de 3,037.9%, en un momento en que nuestros servidores públicos impartieron una explicación formidable de economía hidráulica: el milagro de la transformación de los tanques de agua “sucia” en tanques de agua “limpia”.

Tras una devaluación de nuestra moneda, que no se puede hacer en estos momentos por la proliferación de los mecanismos de indexación de precios en córdobas con respecto al dólar, puede presentarse la subvaluación del córdoba, es decir, el dólar se hace “caro”, los productos importados se encarecen y para los extranjeros nuestros bienes y servicios se vuelven atractivos.

La responsabilidad para resolver el problema de la sobrevaluación del córdoba es nuestra, no del FMI. Las empresas exportadoras deben responsabilizarse de exportar con superávit; el gobierno debe responsabilizarse de preservar la soberanía y la independencia, así como salvaguardar el bienestar de la población y las riquezas naturales; la población debe responsabilizarse de mantenerse informada, es decir, exigir información a nuestros servidores públicos para actuar en la dirección de la solución del problema; los economistas debemos responsabilizarnos de explicar y plantear propuestas de solución a las empresas y al gobierno. Padecemos este problema que se ha profundizado desde hace 33 años y parece que somos adictos inconscientes de la sobrevaluación.

El precio del dólar debería equilibrar, al menos, la balanza comercial externa del país y, a lo sumo, el balance en cuenta corriente de la balanza de pagos. Las personas y la empresas deben manejar el crédito en dólares con sumo cuidado, cuyo saldo a junio de este año representó el 92% de la cartera total de préstamos del sistema financiero nacional, porque cuando se avecinen los cambios los agentes económicos se verán obligados a cambiar sus ahorros financieros en ahorros reales o en monedas fuertes, debido a que el gobierno de turno estará obligado a eliminar los mecanismos de indexación de precios en córdobas con respecto al tipo de cambio oficial, entre ellos la cláusula de mantenimiento de valor que garantiza la sobrevaluación del córdoba.

No deberíamos clasificar la inversión en cartera o financiera extranjera, muy inestable porque sale del país en cualquier momento, como inversión extranjera directa, que genera salida de dólares por importaciones, pago de dividendos y regalías. Tampoco deberíamos pagar los intereses de la deuda pública externa con más deuda pública, porque no abandonaríamos círculo vicioso de la deuda.

En todas estas cuestiones, el tipo de cambio es una variable crítica. Una moneda sobrevaluada sustituye producción interna por importaciones, atrae capitales especulativos por las altas tasas de interés indexadas al dólar y promueve la fuga de capitales internos por el cierre de espacios de rentabilidad y la incertidumbre del ajuste posterior de la moneda sobrevaluada.

Ojalá que la versión actualizada del Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) 2012-2017, que constituye la estrategia nacional del crecimiento económico y la reducción de la pobreza de nuestro país, aborde aunque sea el inicio de la solución de este grave problema económico de nuestro país.





33 años continuos de sobrevaluación del córdoba

21 08 2012

La política cambiaria de Nicaragua ha sido una de las más descuidadas en la administración macroeconómica del país. El déficit comercial del país como un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) ha sido mayor de dos dígitos en forma consecutiva desde 1988, y en la historia económica reciente ha observado un máximo de 34.5% del PIB en 2008, influenciado por mayores precios del petróleo, las materias primas  y los alimentos (commodities) en los mercados internacionales.

No ha habido tanta preocupación de reducir esa brecha comercial como la que se ha mostrado para disminuir el déficit fiscal en nuestra economía. Reducir la brecha comercial implica monitorear la evolución del tipo de cambio real y resolver, previo a una devaluación nominal, los problemas estructurales que afectan al tipo de cambio real de equilibrio, tales como mejorar la productividad, facilitar la educación técnica, transferir tecnología, reparar y ampliar la infraestructura económica, promover la disminución de los costos de producción, fortalecer al sistema financiero nacional, en fin poner como tema permanente en la agenda gubernamental la competitividad empresarial.

El tipo de cambio real es el precio relativo de los bienes transables expresados en término de bienes no transables en la economía, y es un buen indicador del grado de competitividad de un país en el mercado internacional, por lo cual es muy importante para analizar el saldo del balance comercial de la balanza de pagos.

Con el tipo de cambio real de equilibrio se obtiene un equilibrio interno y externo en la economía. Esa situación de equilibrio se alcanza cuando el mercado de bienes no transables está en equilibrio, el saldo de la cuenta corriente  de la balanza de pagos y la variación de las reservas internacionales netas son iguales a cero, la política fiscal es estable y hay equilibrio en el  mercado de capitales y de trabajo.

Dado el nivel de competitividad de la economía, es posible mantener un flujo sostenible de capital externo que financie un déficit razonable de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Por esto se entiende que el tipo de cambio real de equilibrio proporciona un equilibrio sostenible en el largo plazo, y no precisamente en el corto plazo.

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica que el tipo de cambio real observado está por debajo del tipo de cambio real de equilibrio. En esta situación, el precio de los bienes transables (expresado en términos de bienes no transables) es menor que lo necesario para obtener el equilibrio.

Por lo tanto, los agentes económicos tienen un mayor incentivo para producir bienes no transables que bienes exportables o importables. Así, las exportaciones disminuyen, las importaciones aumentan, se profundiza el déficit en la balanza comercial, se desincentiva la inversión extranjera y se produce una fuga de capitales.

Una caída del valor del tipo de cambio real significa una apreciación del tipo de cambio real, o sea una pérdida de competitividad internacional al incrementarse los costos de producción interna de los bienes exportables. La brecha mide la sobrevaluación de la moneda local, que produce efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento económico.

Las variables fundamentos han depreciado el tipo de cambio real de equilibrio y, consecuentemente, han contribuido a aumentar la sobrevaluación del córdoba.

Las variables fundamentos que inciden en el tipo de cambio real de equilibrio (o de largo plazo) en orden de importancia en Nicaragua, son las siguientes:

El índice de la relación de precios de intercambio, que con su deterioro deprecia el tipo de cambio real de equilibrio y aumenta la sobrevaluación del córdoba en el corto plazo.

La tasa de crecimiento del PIB real, una variable proxi del progreso tecnológico, cuyo aumento insuficiente aprecia marginalmente el tipo de cambio real de equilibrio en el largo plazo y, consecuentemente, reduce levemente la sobrevaluación del córdoba en el corto plazo.

El flujo neto de capitales, cuyo aumento deprecia el tipo de cambio real de equilibrio en el largo plazo y aumenta la sobrevaluación del córdoba en el corto plazo.

 

La convergencia del tipo de cambio de corto plazo hacia su equilibrio en el largo plazo es rápida: el tipo de cambio real observado converge hacia su nivel de equilibrio al disminuir su sobrevaluación en 17.2% promedio anual en la muestra de 41 observaciones correspondiente al período 1970-2011.

 

Las políticas macroeconómicas aumentaron la apreciación del tipo de cambio oficial real observado en 4.41% promedio anual en el período 1979-1991 y la redujeron en 4.79% promedio anual en el período 1991-2009.

La política monetaria ha sido más efectiva que la política fiscal para reducir la sobrevaluación del tipo de cambio real observado porque la tendencia creciente de la base monetaria es leve, más aún a partir en el período de estabilización macroeconómica, que se inició en mayo de 1991.

El déficit fiscal ha sido financiado exclusivamente con recursos externos sin generar inflación en el mercado local, pero la afluencia de la cooperación externa para financiar el déficit fiscal ha sobrevaluado al córdoba.

La política cambiaria ha sido la menos efectiva para reducir la sobrevaluación del tipo de cambio real de equilibrio, tanto por las inconsistencias entre la política fiscal y monetaria como por la presencia de mecanismos de indexación de precios en córdobas con respecto al tipo de cambio oficial nominal.

 

 

En 2011 el porcentaje de sobrevaluación del tipo de cambio real es de 19.0%, el cual aumentó 2.2 puntos porcentuales en relación con su nivel observado de 16.9% en 2010, debido principalmente al comportamiento de dos variables fundamentos: el mayor aumento de los precios de importación que el de los precios de exportación deterioró el índice de la relación de precios de intercambio y el incremento del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos implicó una mayor necesidad de financiamiento externo.

No es aconsejable devaluar el córdoba para reducir su sobrevaluación, sino avanzar con una mejor disciplina fiscal que apunte al gasto eficiente para consolidar el saneamiento de las finanzas públicas, para lo cual es necesario la aprobación de la ley de responsabilidad fiscal; continuar con una emisión de dinero responsable, es decir, con una emisión orgánica de dinero (respaldada con las reservas internacionales brutas); reducir el déficit cuasifiscal con una mayor responsabilidad en la emisión de la deuda interna de la autoridad monetaria; y concluir las reformas estructurales de la economía nacional que faciliten el aumento de la competitividad empresarial, entre las cuales se destacan la educación técnica de la fuerza laboral, la transferencia de tecnología a las MIPYMEs y el mejoramiento y la ampliación de la infraestructura económica.

Una vez concluidas y mantenidas las tareas arriba señaladas, si aún existiese algún rezago del tipo de cambio real observado con respecto a su nivel de equilibrio, se procedería a realizar una devaluación nominal que se traduzca en una devaluación real efectiva, pero esto implicaría desmantelar todos los mecanismos de indexación de precios en córdobas con respecto al tipo de cambio.

 

El dilema de la dolarización oficial de la economía versus la recordobización de la economía tendrá que enfrentar previamente la pregunta de la reducción de la subvaluación del dólar estadounidense o la reducción de la sobrevaluación del córdoba. En cualquiera de ambas situaciones, los formuladores de las políticas macroeconómicas deberán dejar un valor apropiado de la moneda, local o extranjera, que promueva el esfuerzo exportador del país; en otras palabras, que los exportadores reciban el estímulo cambiario que hasta hoy no lo han tenido.





Unas lecciones de macroeconomía

18 08 2012

Recientemente un diario local publicó una entrevista hecha al ex canciller de la República, Francisco Xavier Aguirre Sacasa, en la cual se esgrimen algunos datos macroeconómicos de nuestro país con el ánimo de argumentar y convencer  que no hemos avanzado tal como lo indican las cifras oficiales de Nicaragua. Es por eso que escribo esta opinión personal para aclarar algunas conclusiones económicas que no son abordadas con la frialdad económica sino con cierto calor político y, consecuentemente, tienden a provocar alguna confusión entre la población que no domina la teoría económica.

En 1977, Nicaragua, con un Producto Interno Bruto (PIB) Nominal de 2 mil 240 millones de dólares y con una población 2 millones 974 mil habitantes, mostraba un ingreso per cápita nominal promedio anual de 753 dólares, mientras que en 2011, con un PIB Nominal estimado en 7 mil 297 millones de dólares y con una población de 5 millones 889 mil habitantes, ese ingreso per cápita fue de 1 mil 239 dólares.

Por lo tanto, durante el período 1977-2011, en términos promedio anual el PIB Nominal valorado en dólares creció 3.5 y la población aumentó con un ritmo promedio anual de 2.0%, de tal forma que el ingreso per cápita promedio anual subió 1.5% promedio anual. Aclaro que los valores en dólares tanto del PIB como del ingreso per cápita fueron obtenidos al dividir sus valores nominales en córdobas entre el tipo de cambio oficial promedio anual del córdoba por un dólar estadounidense.

Según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2011 el PIB Nominal de Haití, 7 mil 388 millones de dólares, fue mayor que el PIB Nominal de Nicaragua, pero el ingreso per cápita promedio anual de un haitiano fue de 738 dólares, o sea, 40% menor que el ingreso promedio anual de un nicaragüense en ese mismo año, porque la población de Haití ascendía a 10 millones 10 mil habitantes y era 70% mayor que la población de nuestro país en ese mismo año.

Por consiguiente, es aceptable la afirmación del ex canciller que en 2011 la economía de Haití fue más grande que la economía de Nicaragua, pero no es correcto afirmar que el bienestar del nicaragüense está rezagado frente al del haitiano. Hace un año aproximadamente, China desplazó a Japón como segunda economía del mundo, pero no por eso el bienestar de 1 mil 348 millones de chinos es mejor que el de 128 millones de japoneses, porque el ingreso per cápita promedio anual de una persona china es de 5 mil 414 dólares mientras que el de una persona japonesa es de 45 mil 920 dólares.

Tampoco son aceptables las afirmaciones que “en términos reales … nuestro PIB está prácticamente al mismo nivel que tenía en 1978 … ”  y que “Eso quiere decir que en 33 años la economía nicaragüense no ha crecido ni un ápice”. Con base en los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), se puede determinar que en córdobas de 1994 el PIB Real de 1978 fue de 28 mil 918 millones de córdobas y el PIB Real de 2011 fue de 37 mil 793 millones; además, el nivel del volumen de bienes y servicios producidos generado por nuestro país en 1978 fue alcanzado en 2003.

Señala atinadamente el ex canciller Francisco Xavier Aguirre Sacasa que “si comparamos nuestras exportaciones a nuestras importaciones, las primeras a duras penas cubrieron el 60 por ciento de nuestras importaciones en 2011. Esta última cifra demuestra que Nicaragua sigue siendo altamente dependiente de la ayuda externa y las remesas”. Un economista está obligado a analizar las principales causas de ese profundo déficit comercial externo, que en 2011 fue igual a 29% del PIB, entre las cuales figura el alto margen de 19% de sobrevaluación del córdoba en 2011, es decir, en 2011 el córdoba valió 19% más de lo que debía valer, lo cual es ignorado olímpicamente por el FMI, o con bastante probabilidad se vuelve un desentendido, porque su pensamiento se concentró en reducir el déficit fiscal de nuestro presupuesto nacional, que ha sido disminuido desde el 10.2% del PIB en 2001 a 1.3% del PIB en 2011, y ahora persiste en reducir el nivel de endeudamiento público. Para información de los lectores, el déficit comercial externo de Nicaragua en  2011 fue financiado, en orden de importancia, por la inversión extranjera directa, las remesas familiares, la asistencia financiera venezolana y la cooperación externa tradicional.

Comparto la opinión del ex canciller que sin la deuda externa contratada en Venezuela, que es registrada como deuda privada externa en la balanza de pagos de nuestro país con la anuencia del FMI, el saldo de la deuda pública “supera el 70 por ciento de nuestro PIB a pesar de las enormes condonaciones que hemos obtenido a través de programas como el HIPC para países pobres y altamente endeudados”, pero dejó a un lado que aproximadamente 40% del saldo de la deuda pública externa, es decir, cerca de 1 mil 600 millones de dólares, está pendiente de restructuración con varios países que no son miembros del Club de París en la Iniciativa HIPC y, con el beneplácito del FMI, Nicaragua no honra el pago de esa deuda aunque no recibe el respaldo de dicho organismo internacional para culminar esa restructuración.

Es correcta la afirmación del ex canciller que seguimos siendo un país que no es sujeto de crédito en el mercado financiero internacional y, por ello, desde 2005 el FMI ha exigido a Nicaragua que contrate deuda externa con un elemento de concesionalidad de 35% (una donación tiene un elemento de concesionalidad del 100%) y estimo que la cooperación oficial tradicional que recibe el sector público no sólo ha disminuido por la falta de transparencia electoral sino también por nuevos intereses geopolíticos de los donantes y los actuales problemas de altos déficit presupuestarios y grandes cargas de deuda pública de los países de economías avanzadas.

En conclusión, la mayoría de las cosas económicas de nuestro país no es tal como la dijo el ex canciller.





La crisis económica europea no afecta a Centroamérica

17 08 2012

Con los colegas de COPADES de Guatemala y El Salvador, FUNDEMOS de Honduras y CEFSA de Costa Rica hemos levantado un pronóstico económico para Centroamérica y Panamá, lo cual requiere conocer las condiciones externas e internas a nuestros países, una información que es dada y es el escenario de los pronósticos económicos y financieros del istmo centroamericano.

Las condiciones o premisas externas comunes a nuestros países, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), son (i) una economía mundial que desacelera hasta 3.5% en 2012 y se recupera levemente a 3.9% en 2013 (las tasas y valores indicados de aquí en adelante corresponden a 2012 y 2013 en el mismo orden), lo cual muestra un menor dinamismo que afecta más a las economías avanzadas y emergentes y con menos intensidad a las economías de bajos ingresos; (ii) la crisis financiera de la Eurozona que gira alrededor de la crisis de deuda pública y de la crisis fiscal; y (iii) la volatilidad y la incertidumbre en los mercados financieros europeos que contamina la confianza en las actividades empresariales.

La crisis europea es muy escandalosa por los niveles de desempleo de 11.1% y 11.4% de la población económicamente activa (PEA) y por la aparición de un nuevo concepto de la devaluación interna, ya que el euro no se puede devaluar, y no es nada más que una devaluación de salarios explicada por los despidos y los ajustes de las plantillas que recortan un porcentaje parejo, entre 5% y 10%, a las planillas y al valor de las horas extras trabajadas.

La economía de Estados Unidos capea el temporal en un año electoral con una lenta recuperación, 2.0% y 2.3%, y hasta hoy muestra una reacción buena frente al contagio de la crisis europea y esto ha beneficiado a la economía centroamericana, aunque las altas tasas de desempleo se han frenado en 8.1% y 7.8% de la población económicamente activa, pero enfrenta los problemas del techo de la deuda federal y de las elecciones nacionales que siempre afectan a la economía.

La Eurozona tiene problemas de recesión económica en este año, con un -0.5% en la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) Real aunque se espera un leve crecimiento económico de 0.5% en 2013; Asia emergente desacelera su desempeño productivo 7.1% y 7.5%; y el crecimiento económico de América Latina ronda el 3.4% y el 4.2%. Además, es notoria la caída de 3.8% del volumen del comercio mundial en 2012 aunque tiende a subir a 5.1% en 2013.

Hoy la divisa más fuerte es el dólar y no el euro. El tipo de cambio de un euro frente al dólar está más depreciado, y en la actualidad su cotización oscila alrededor de US$1.20.  Hay dos buenas noticias, como son la estabilidad del precio promedio anual del petróleo –se prevé que el promedio de WTI, Brent y Dubai-Fatah pase de US$102 a US$94-, y el proceso muy marcado de desaceleración en las tasas de inflación -la tasa de inflación en Estados Unidos es muy cercana a 2%-.

La encuesta mundial a 1,101 expertos en 121 países realizada por el instituto alemán IFO arroja que el clima económico mundial, mejor dicho el nivel de confianza, ha disminuido en el tercer trimestre a 85.1 con respecto al segundo trimestre de este año que fue 95.0, y también es menor que su promedio histórico de 96.7; además, los precios de los commodities o bienes primarios, especialmente maíz, soya y trigo, han subido más de 30% entre junio y julio de este año por las sequías y las expectativas de mala cosechas en Estados Unidos y Rusia.

Los países del istmo centroamericano, o nuestros socios regionales, hoy son poco afectados por la crisis económica mundial, pero continúan siendo vulnerables a los cambios externos. Veremos ese impacto, que es muy leve frente al tremendo problema económico europeo.

Son cuatro los factores, en principio, que deben ser analizados para evaluar si los países centroamericanos serán o no afectados por la crisis económica europea. A continuación se presentan los comportamientos de esos factores con sus valores acumulados a junio de 2012 en relación con el acumulado a junio de 2011.

Uno es la inversión extranjera directa, que es igual al 4% del PIB centroamericano y, salvo en Guatemala, disminuye en orden de importancia creciente en Honduras, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, muy levemente en los primeros tres países y un poco más  intenso en Nicaragua. Otro factor está representado por las remesas, que equivalen a 9% de PIB centroamericano, y observa aumentos en todos los países centroamericanos, excepto en Costa Rica.

Un tercer factor es el de las exportaciones, que en Centroamérica representan el 24% del PIB, el cual aumenta en todos los países del istmo, excepto en El Salvador. El cuarto y último factor es el turismo, cuyos ingresos en el área centroamericana es del orden del 2% del PIB, pero no conocemos su evolución en el primer semestre de este año por indisponibilidad de información oficial.

Los impactos globalizados de los tres primeros factores -se excluye el del turismo- es muy bajo, o sea, es menor que el -1% del PIB centroamericano. Por país es +2.46% en Guatemala, -0.44% en El Salvador, +1.32% en Honduras, +1.52% en Nicaragua y +1.12% en Costa Rica. Por consiguiente, se puede concluir que la crisis de la Eurozona no ha contagiado a las pequeñas y muy abiertas economías centroamericanas.

Un rápido bosquejo del pronóstico económico de Centroamérica para 2013.La economía de Centroamérica y de Panamá desacelera a 4.4% en 2012 y a 3.9% en 2013, mientras que el PIB Nominal Per Cápita se eleva de US$4,115 a US$4,360, pero el más alto esperado en 2013 es el de Panamá, con US$10,969, y el más bajo es el de Nicaragua, con US$1,374.

El déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de Centroamérica se incrementa, en porcentajes del PIB, de 7.0% a 7.2%, pero el más alto en 2013, que se asocia con mayores necesidades de financiamiento externo, es el de Nicaragua con 22.8% del PIB, mientras que el más bajo es el de Guatemala, con 3.6% del PIB. Las remesas familiares mantienen un ritmo anual de 5% de crecimiento en 2012 y 2013, al pasar de US$12,653 millones en 2012 a US$13,299 millones en 2013, observándose en este último año que Guatemala obtendrá el mayor flujo de remesas, con US$4,861 millones, y que Costa Rica registrará el menor flujo de US$361 millones.

El déficit fiscal centroamericano se ha estabilizado en 3.2% del PIB, aunque en 2013 Costa Rica muestra el mayor nivel de 4.7% del PIB y Nicaragua, sorpresivamente con una tasa de desempleo global de casi 25% de la PEA y un índice de pobreza superior al 40% de la población, muestra un presupuesto equilibrado con un déficit fiscal de 0% del PIB debido al registro de la asistencia financiera de Venezuela como una deuda privada externa en la balanza de pagos del país.

Finalmente, el saldo del crédito del sistema financiero al sector privado centroamericano, que cayó hasta 38.6% del PIB en 2010 después de haber alcanzado un máximo de 41.9% en 2008, tiende a subir hasta 41.0 del PIB en 2013. Costa Rica tendrá la mayor penetración crediticia, con el 48.8% del PIB, y Nicaragua tendrá la menor, con 34.7% del PIB.