La ilusión de un crecimiento económico suficiente

25 10 2015

La política monetaria que administra el Banco Central de Nicaragua (BCN), persistentemente contractiva desde hace varios años, está centrada exclusivamente en mantener una baja presión inflacionaria con un tipo de cambio reptante que se devalúa 5% anual en los últimos doce años. Esta política no apoya la consecución de un importante crecimiento económico sostenible en el mediano y largo plazo a través de la inversión y creación de puestos de trabajo decentes, mas no por la vía del consumo como argumentan algunos economistas.

El objetivo del crecimiento económico se le ha dejado a la política fiscal y al mercado. Sin embargo, en un país de ingreso medio aún muy endeudado en términos de producción como es Nicaragua, algunos servidores públicos manifiestan su alegría al afirmar que el presupuesto nacional está cerca del equilibrio, es decir, con un déficit fiscal cercano a 0% del Producto Interno Bruto (PIB), porque dicho presupuesto refleja el problema estructural que de cada 100 córdobas gastados sólo 22 córdobas son orientados a la inversión pública.

Por otro lado, el mercado ha impulsado la inversión privada a través de las decisiones de empresarios extranjeros, cuyo gasto en construcción y adquisición de maquinaria y equipo representa aproximadamente el 70% del gasto de inversión fija del sector privado. La tasa de interés no juega ningún papel en la asignación de recursos en el mercado interno –ni para financiar el capital de trabajo-, porque, por ejemplo, con la tasa de inflación interanual local decreciente de 2.8% en septiembre de este año la tasa de interés activa de corto plazo asociada al córdoba con mantenimiento de valor del sistema bancario nacional muestra una tendencia creciente en este año al mostrar el nivel de 12.78%, al cual hay que agregar los 5 puntos porcentuales anuales de la tasa de devaluación del córdoba.

Otro ejemplo es la tasa de rendimiento de las Letras Estandarizadas del BCN que ha estado estable muy cercana al 4.5% a plazo de 1 año, pero la tasa de interés de los depósitos a plazo de 1 año del sistema bancario refleja una tendencia decreciente hasta 4.09% a septiembre de este año. Hace falta la coordinación de una política financiera por parte del BCN, que se manifiesta en su ley, sencillamente porque la tasa de interés la fija “el mercado”. Las estrategias nacionales, por ejemplo, las del crecimiento económico y de reducción de la pobreza, no se dejan exclusivamente en manos del mercado, sino que deben ser coordinadas por el Estado. En estos asuntos, junto a la mano invisible del mercado debe estar la mano visible del Estado.

Con una inflación baja, en Nicaragua tenemos una política de dinero caro, lo cual no es justificable en una economía de mercado libre. Entre 2006 y 2014, la economía de Nicaragua ha crecido con el ritmo anémico promedio anual de 3.6%, influenciado en parte por la caída de 2.5% de la producción en 2009 provocada por el impacto de la recesión económica mundial cuyos efectos aún están presentes en las economías avanzadas, excepto Estados Unidos y Gran Bretaña, y que ha puesto en jaque a los países de economía emergente en los últimos meses.

El crecimiento de la economía es anémico porque el país requiere que su PIB aumente al menos 6% para reducir en 1 punto porcentual la tasa de desempleo global (desempleo abierto y desempleo equivalente provocado por el subempleo) debido a la baja productividad, sin olvidar que en 2014 el tamaño del PIB de Nicaragua fue igual a 11 mil 806 millones de dólares estadounidenses y representó apenas el 5.5% del PIB del istmo centroamericano, incluyendo a Panamá.

Uno de los principales problemas que reitera la población desde hace muchos años en diversas encuestas es la falta de empleo. La población económicamente activa (PEA) de Nicaragua, que en 2014 ascendía a 3 millones 190 mil personas, aumentaba anualmente al menos en 120 mil personas jóvenes que por primera vez entran al mercado laboral a buscar un empleo –una muestra del llamado bono demográfico-, pero las estadísticas laborales más recientes muestran otro panorama que podría provocar ciertos riesgos en la toma de decisiones nacionales.

Con datos oficiales, la PEA del país aumentó en 35 mil personas en 2013 y se redujo en 19 mil personas en 2014, y esto puede ocurrir si y solo si un importante número de personas ya se cansó de buscar trabajo y prefirió pasar a formar parte de la población no económicamente activa (PNEA), que está integrada por niños, ancianos, amas de casa y personas con limitaciones físicas e intelectuales. Se ha cuestionado también que las cifras de empleo por actividad económica no han sido publicadas desde el año de 2012, lo que deja a entrever que el servidor público erróneamente se considera propietario de la información pública o trata de ocultar algún resultado contradictorio con el discurso político.

Con los últimos datos disponibles del mercado laboral contenidos en la Encuesta Continua de Hogares 2012, en el último trimestre de ese año se observaba que del total de ocupados el 76.2% laboraba en establecimientos sin registros contables, el 23.3% trabajaba menos de ocho diarias tal como lo manda el Código del Trabajo y el 28.6% devengaba un salario mensual menor que el salario mínimo legal, lo cual es ilícito. En otras palabras, 52 de cada 100 ocupados estaban subempleados.

Además, la misma encuesta mostró que en el último trimestre de 2012 la tasa de desempleo abierto era igual a 5.1% -otro dato bastante cuestionable porque indica que la economía prácticamente estaba en pleno empleo-, pero la tasa de desempleo equivalente total provocada por el subempleo ascendía a 26.2%. En suma, el 31.3% de la PEA no generaba ingresos en ese trimestre, o sea, 1 millón 21 mil personas no contaban con una ocupación plena o un puesto de trabajo decente.

Los presidentes no tienen que ser expertos en todo, pero sí tienen que escuchar a sus expertos y decidir a quiénes de ellos creer. Muy probablemente el presidente Daniel Ortega dispone de la información económica que hoy está vedada a la población, y si la información económica no está disponible sí tiene también que prever el sesgo triunfalista, que a veces raya en la adulación política, de algunos expertos que le rodean, como suele suceder en cualquier administración pública.

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Lo que verá el FMI en Nicaragua

21 10 2015

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La variable económica favorita del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando evalúa la economía de un país es, en nuestro caso, la del saldo de las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN), que en este año ha aumentado con el ingreso de préstamos y donaciones de divisas líquidas atadas a programas y proyectos del sector público y con las compras de divisas que ha realizado la autoridad monetaria en el mercado local.

Actualmente, el saldo de dichas de reservas es de 2 mil 448 millones de dólares, equivalente a 2.9 veces el saldo total de la emisión de dinero y del encaje efectivo sobre los depósitos en córdobas que los grupos financieros llevan al BCN; en otras palabras, las reservas internacionales brutas respaldan casi 3 veces el saldo de la base monetaria y, además, es equivalente a casi 5 meses de importación de bienes CIF por lo cual no hay lugar a especulaciones cambiarias. Esto ha contribuido, junto con el desplome del 57% del precio internacional del barril de petróleo WTI entre junio de 2014 y septiembre de 2015, a que la tasa de inflación interanual sea del orden 2.8% en septiembre recién pasado y apenas 1.3% acumulado en el transcurso de este año.

La inflación, al ser igual a un dígito,  ha dejado de ser un problema desde hace varios años, pero el BCN continúa proyectándola anualmente en 7% con la suma de la tasa de devaluación anual, 5%, y de la tasa de inflación saludable de los países de economías avanzadas, 2%, no obstante la tasa de inflación interanual de Estados Unidos, principal socio comercial del país, es 0% en septiembre de este año.

La política monetaria contractiva de este año se explica con el aumento de los depósitos del Gobierno Central en el BCN y con las colocaciones de Letras Estandarizadas y Títulos Especiales de Inversión del BCN, todo lo cual se traduce en una reducción de 1.5 millardos de córdobas del monto de dinero que circula fuera del sistema financiero nacional al 16 de octubre de este año.

Así, el aumento de las reservas internacionales y la contracción monetaria continúan garantizando la aprobación del examen de la estabilidad macroeconómica de Nicaragua, es decir, un córdoba estable que domina apenas el 20% del mercado, con un tipo de cambio oficial que se desliza 5% anual por décimo segundo año consecutivo y que mantiene una brecha promedio de apenas 0.58% con respecto al precio de venta del dólar en el mercado financiero. Por consiguiente, la estabilidad del tipo de cambio y de los precios al consumidor muestran una excelente presentación ante la misión técnica del FMI, aunque el público no bancario continua refugiándose en el dólar estadounidenses al representar los depósitos en dólares en el sistema financiero nacional el 78% del saldo total de los depósitos y el 70% de la liquidez global de la economía.

Los servidores públicos pueden tener la seguridad de recibir otra calificación excelente sobre el comportamiento de las finanzas gubernamentales. Los ingresos presupuestarios se han fortalecido con las ya afamadas sobre recaudaciones de impuestos, de tal manera que en septiembre recién pasado dieron lugar a una reforma presupuestaria que concentró más recursos en el gasto de inversión que en el gasto de consumo y desembocó en un déficit fiscal aproximado a 225 millones de dólares equivalentes aproximadamente al 2% del Producto Interno Bruto (PIB) esperado en este año.

Un dato fiscal interesante es que el monto nominal de impuestos recaudados por el Gobierno Central tienden a crecer 12% en este año con respecto a 2014 y, teniendo en cuenta que COPADES estima una tasa de inflación anual cercana a 4%, se puede concluir que la tasa de crecimiento del volumen de producción de bienes y servicios se aproximará a 5.2%, que es el pronóstico revisado de COPADES. La proyección revisada de la tasa de crecimiento del PIB Real en 2015 ha sido fijada por el BCN en una banda de 4.3% a 4.8% -debería proyectar una meta-, el FMI tiene una proyección revisada de 4.0% y la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) tiene otra proyección actualizada de 4.3%.

Como es usual, Nicaragua, al ser un país importador de petróleo y combustibles, se beneficiará en 2015 con la caída del precio de las importaciones de esos productos, y dicha caída de precios antes mencionada será mayor que la caída de los precios de las exportaciones de algunas materias primas, tales como banano, ajonjolí, azúcar, camarón, pescado, oro y plata, debido a la crisis de los precios internacionales de los bienes primarios o commodities que se inició a mediados del año de 2014 con el desplome de los precios internacionales de los hidrocarburos.

En el ámbito externo, primer semestre de este año, el déficit comercial de la balanza de pagos acumulado en el primer semestre de este año es igual a 1 mil 137 millones de dólares y a 9% del PIB esperado en este año. Sin embargo, el flujo bruto de recursos externos que ha recibido el país en ese mismo lapso (que excluye el pago del servicio de la deuda externa) supera el valor absoluto del déficit comercial externo al sumar 1 mil 545 millones de dólares, que se desglosan de la siguiente forma: remesas familiares, 582 millones de dólares; inversión extranjera directa neta, 435 millones de dólares; cooperación oficial al sector público, 215 millones de dólares; y cooperación oficial al sector privado, 313 millones de dólares.

Por otro lado, el FMI observará que Nicaragua ha reducido su dependencia de las importaciones de petróleo para generar electricidad, pero no ha disminuido las pérdidas de energía eléctrica ni se han revisado las tarifas de consumo del fluido eléctrico; y que persiste y se expande la ya alta informalidad en el mercado laboral y los bajos niveles educativos, que obstaculizan el aumento de la productividad de la economía y la ampliación de la cobertura de la seguridad social.

El FMI también notará que continúa avanzando la dolarización financiera y no se ha explorado una nueva alternativa de política cambiaria que promueva el esfuerzo exportador, ya que el tipo de cambio real se mantiene prácticamente fijo con un tipo de cambio deslizante e impide la reducción del alto déficit comercial externo. 2016 será un año electoral, por lo cual se podrá descartar cualquier reforma del gasto público –el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) sólo presenta reformas tributarias desde mediados de la década de los noventa-, con el propósito de elevar la productividad del sector público y dar un mayor espacio al gasto de inversión pública, con el objetivo de apoyar efectivamente un mayor crecimiento económico que sea sostenible en el largo plazo.

Las autoridades nicaragüenses esperan buenos consejos del FMI, ahora que dicho organismo multilateral es un asesor de confianza del gobierno. Como ha sido usual, la macroeconomía saldrá aprobada después del examen, pero estimo que la microeconomía no obtendrá buenas notas por los altos niveles de subempleo, informalidad y pobreza, aunque debemos reconocer que la pobreza extrema ha disminuido en las últimas dos administraciones públicas del Comandante Daniel Ortega –cabe recordar que la política social se incluyó en el cuarto programa económico que el gobierno de Nicaragua suscribió con el FMI en 2007-, y el deterioro acumulado de 26% en el poder adquisitivo del salario promedio anual pagado en las empresas durante el período 2000-2014, lo cual manifiesta el problema de la carestía de la vida de los nicaragüenses.





El salario multimodal en Nicaragua no reduce la pobreza

11 10 2015

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La presentación de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) de 2014 tuvo como anfitrión al Banco Central de Nicaragua (BCN) el recién pasado martes 6 de octubre, pero las cifras son del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), que fue asistido técnicamente por el Banco Mundial en la formulación y la ejecución de dicha encuesta.

Con una muestra de 7 mil 570 viviendas en todo el territorio nacional, 50 más que las encuestadas en 2009, los escasos datos presentados de la VI EMNV indican que  entre 2009 y 2014 el índice de pobreza extrema bajó de 14.6% a 8.3%; el índice de pobreza, que incluye a los pobres extremos, se redujo de 42.5% a 29.6%; y el índice de no pobres se elevó de  57.5% a 70.4%. La pobreza rural continúa siendo más grave que la pobreza urbana, porque las personas que viven en zonas rurales son casi 6 veces más pobres extremas y casi 3 veces más pobres que las personas que viven en zonas urbanas, y las regiones más pobres continúan siendo la Región Central y la Región del Atlántico o Costa Caribe.

La línea de pobreza extrema, que fue definida como el valor del consumo de un pobre extremo que garantiza sólo el de alimentos que propicien 2 mil 282 kilocalorías diarias por persona, tuvo un costo mensual de C$876.99, es decir, C$29.23 diarios. La línea de pobreza, que también fue definida como el valor de consumo de alimentos antes mencionado más otros gastos en concepto de  vivienda, transporte, educación, salud, vestuario y los de uso cotidiano en el hogar, tuvo un costo mensual de C$1,417.62, o sea, C$47.25 diarios.

Aumentó muy levemente la inequidad en la distribución del consumo, porque el Índice de Gini de la Curva de Lorenz del Consumo pasó de 0.37 en 2009 a 0.38 en 2015, empujada sólo por la inequidad en las zonas urbanas (de 0.35 a 0.36), ya que se mantuvo constante en las zonas rurales en el nivel de 0.31; más sorpresivamente, el dato oficial del tamaño promedio del hogar nicaragüense según los deciles de ingreso de 5.9 personas en la V EMNV de 2009 fue disminuido a 4.75 personas en la presentación de la VI EMNV 2014 y el nuevo tamaño del hogar en 2014 es de 4.34 personas.

¿Por qué el INIDE aumentó el tamaño de la población del país en 2012? La tabla de los “Principales indicadores macroeconómicos” del Anuario Estadístico 2012 del BCN mostró que la población de Nicaragua en 2012 fue de 6 millones 71 mil habitantes 48 habitantes, con una tasa de crecimiento de la población de 3.09%, que fue 1.87 puntos porcentuales mayor que la tasa promedio anual que proyectada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) con información intercensal para el quinquenio 2010-2015. Una mayor población contribuiría a disminuir más el índice de pobreza.

¿Por qué el INIDE redujo el tamaño promedio nacional de los hogares en 2005 y 2009, contradiciendo los datos oficiales de las EMNV de dichos años? La EMNV de 2005 reflejó que el número promedio de personas por hogar era 4.9, y hoy la EMNV de 2014 muestra para 2005 el número promedio de 5.2 personas. La EMNV de 2009 también reflejó que el tamaño promedio nacional del hogar era 5.9, y hoy la EMNV de 2014 muestra para 2009 el número promedio de personas de 4.75 por hogar.

¿Por qué el INIDE redujo el tamaño promedio nacional del hogar hasta 4.34 personas en 2014, sin que se haya realizado un nuevo censo nacional de la población desde 2005? La EMNV de 2014 muestra la debilidad de no estar relacionada con un censo nacional actualizado y el BM ha dado a conocer que el próximo censo de la población se realizará en 2018, con el cual se actualizarán los mapas de pobreza.

¿Por qué el BM continúa basando su metodología de reducción de la pobreza en el gasto de consumo per cápita en vez del ingreso personal disponible promedio por persona? Paradójicamente, si una persona logra obtener 2 mil 282 kilocalorías con el consumo de alimentos donados, o adquiridos con remesas provenientes del exterior, no sería pobre para el Banco Mundial. Sin embargo, estructuralmente la pobreza persiste.

¿Por qué el INIDE aumentó el número mínimo requerido de kilocalorías diarias hasta 2 mil 282 en la EMNV de 2014, si era de 2 mil 268 en la EMNV de 2009? El cambio de esta variable distorsiona la comparación de los índices de pobreza del país obtenidos en cada una de las encuestas. El BM ha externado su preocupación de actualizar la metodología de cálculo de las líneas de pobreza, pero habría que tener en cuenta las observaciones del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP).

¿Por qué el INIDE no publicó la metodología y la base de datos de la VI EMNV de 2014? Con esa información se podría comprobar los procedimientos utilizados para estimar los índices de pobreza del país. Esta información es relevante, porque, a manera de ejemplo, en la EMNV de 2005 realizada durante el gobierno del Ing. Enrique Bolaños se detectaron dos fallas metodológicas, como fueron la gran discrepancia de los precios del café molido y del café instantáneo en la encuesta de la EMNV y la encuesta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y las proyecciones poblacionales que se utilizaban en el pasado no estaban acordes a la realidad expresada por el VIII Censo de Población y IV de Vivienda de 2005.

¿Es consistente la caída de casi 13 puntos porcentuales del índice de pobreza en los últimos cinco años? La respuesta es bastante discutible si ponemos sobre la mesa algunos datos oficiales del mercado laboral del país: la informalidad del mercado laboral se elevó de 63.8% en 2006 a 79.4% en 2013; del total de ocupados, el subempleo –trabajadores que laboran menos de 8 horas diarias o devengan un salario mensual menor que el salario mínimo legal- afectaba al 33.3% en 2006 y al 50.9% en 2012; la cobertura de la seguridad social se amplió, en porcentajes de la población económicamente activa, de 19.1% en 2006 a 22.3% en 2014; en el último trimestre de 2012, la tasa de desempleo global (abierto más equivalente) era igual a 31.3% de la población económicamente activa, o sea, 1 millón 20 mil 480 personas no generaron ingresos en ese año; entre octubre de 2009 y octubre de 2014, el poder adquisitivo del salario promedio pagado en las empresas se deterioró 7.8%; y en octubre de 2014, el salario promedio mensual nacional de C$8,275 era levemente superior a los C$8,012 que costaban los 23 alimentos de la canasta de consumo básico.

Ojalá se logre aclarar algunas dudas sobre el comportamiento del índice de pobreza de Nicaragua. El gobierno del Presidente Daniel Ortega ha concentrado políticas y recursos para reducir exitosamente la pobreza extrema, pero asombra bastante la aceleración de la caída del índice de pobreza. Es bastante arriesgada la afirmación que el 70% de la población nicaragüense no es pobre, porque en 2014 el Producto Interno Bruto Per Cápita promedio diario fue igual a US$5.37 y en 2009 el Coeficiente de Gini de la Curva de Lorenz del Ingreso tenía un valor alto igual a 0.46 (aún no conocemos su valor oficial para 2014).

No hay que olvidar que en Nicaragua la tasa de inversión fija continúa siendo baja, la tasa de crecimiento económico aún es insuficiente para reducir el subempleo, el desempleo y la pobreza y, además, no existe un vínculo automático entre crecimiento económico y reducción de la pobreza, como aún lo creen algunos sociólogos y economistas.





Efectos de la sequía en la siembra de primera del ciclo agrícola 2015/2016

4 10 2015

Presentación2

Pérdidas equivalentes a 48 millones de dólares es el impacto de la sequía que afectó a la “siembra de primera” de granos básicos que se cosecha en septiembre, a la cosecha esperada de caña de azúcar y maní a finales de este año e inicios del próximo, y a la ganadería vacuna, principalmente en el llamado “corredor seco” del país, así como a su influencia en la toma de decisiones de los productores de sorgo que ya afectó a las intenciones de siembra de este rubro en la “siembra de postrera”, según Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), firma de consultoría económica y financiera que dirige el suscrito.

Granos básicos

A esta fecha, el maíz ha sido el más afectado por la falta de lluvias, porque en el corredor seco se perdió aproximadamente el 75.0% de la producción esperada, o sea 711 mil quintales, una pérdida que en términos de año calendario representa el 6.7% de la producción total esperada de este grano básico en 2015, tomando en cuenta que sólo el 35% de la producción de maíz en el ciclo agrícola 2015/2016 es generada en 2015.

La producción de arroz de secano acusó una pérdida 45% en el corredor seco, es decir, 30 mil 100 quintales, a lo cual se agregó la precaución de los productores de arroz de riego de que, por la persistencia de la sequía, se dejaría de preparar un área de 50 mil manzanas y de cosechar 450 mil quintales de arroz de riego. Por lo tanto, no se obtuvo el 14.4% de la producción esperada en la siembra de primera y el 5.6% de la producción anual, tomando en cuenta que el 100% de la producción de arroz programada para el ciclo 2015/2015 es cosechada en este año. Sin embargo, cabe señalar que la confianza de los consumidores de arroz oro no debería deteriorarse, porque el déficit de oferta frente a la demanda de este alimento en el mercado local siempre se suple con las importaciones de dicho grano.

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El frijol rojo ha sido el rubro menos dañado por la ausencia de lluvias en la siembra de primera del actual ciclo agrícola en el corredor agrícola, porque, por un lado, los productores dejaron de producir menos frijol negro, 3 mil 203 quintales, por la disminución de la demanda venezolana y lo sustituyeron con frijol rojo y, por otro lado, sólo se perdió el 5.5% de la producción esperada en la siembra de primera, o sea, 58 mil 92 quintales. Por consiguiente, en términos de año calendario, si se normaliza la precipitación de lluvias en el último trimestre de este año, sólo se habría perdido el 1.4% de la producción esperada, o sea, 61 mil 295 quintales, tomando en cuenta que el 100% de la producción prevista para el ciclo agrícola 2015/2016 se cosecha en el año en curso.

En cuanto al sorgo, un insumo que es demandado por las plantas procesadoras de carne de pollo, se prevé una pérdida de producción igual a 25% de la siembra de postrera, o sea, aproximadamente 522 mil quintales, y dado que el 79% de su producción del ciclo agrícola es recolectado en el año calendario, dicha pérdida representa el 20.3% de la producción prevista para este año. Esta insuficiencia de la oferta interna de sorgo no provocará riesgos en el desempeño productivo de las plantas avícolas, las cuales sustituirían el sorgo con la importación de maíz blanco para garantizar la alimentación de las aves.

En total, 72 mil 855 manzanas (50 mil 998 hectáreas) y 1 millón 774 mil quintales de granos básicos se dejaron de producir en la siembra de primera del ciclo agrícola 2015/2016 por efectos de la sequía asociada con el fenómeno climatológico “El Niño”.

Productos agroexportables

Dos rubros agrícolas de exportación han sido muy afectados por la falta de lluvias en el período enero-septiembre de este año: en orden de importancia, la caña de azúcar y el maní.

La caña de azúcar registra una pérdida de 1 millón 600 mil toneladas cortas, equivalente al 20% de la producción esperada en este ciclo agrícola 2015/2016, cuyos efectos en la oferta de azúcar refinada serán muy notorios hasta el próximo año en que se cosecha el 90% de la producción de caña; en otras palabras, sólo el 10% de esta cosecha incide en la formación del Producto Interno Bruto (PIB) Real de 2015. Cabe recordar que la tasa del derecho arancelario a la importación de azúcar es 55% y el precio local al consumidor subsidia el bajo precio de exportación de este producto. A julio de este año, se observa la caída interanual de 35.0% del precio de exportación de azúcar, al pasar el quintal desde US$23.99 en julio de 2014 a US$16.31 en julio de 2015.

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El cultivo de maní ha registrado una pérdida de 840 mil quintales, que representa el 20% de la producción programada para el ciclo agrícola 2015/2016 y el 19.2% de la producción esperada en 2015 porque el 96% de la producción del ciclo agrícola es cosechada en este año. Coincidimos con el destacado empresario Mauricio Zacarías, gerente general de Desarrollo de Occidente, S.A. (DEOSA) que los productores de maní no tendrán utilidades en este ciclo agrícola, ya que también están afectados por el subsidio a los precios al productor de este rubro en Estados Unidos.

Ganadería bovina

De un hato nacional aproximado a 5 millones de cabezas de ganado vacuno, alrededor de 1.2 millones de cabezas están expuestas al riesgo de la sequía en el corredor seco, lo cual afectará a la matanza, tanto industrial como municipal, y a la producción de leche.

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Sin incluir los efectos de la salida ilegal de cabezas de ganado denunciada en junio de este año, COPADES estima que la reducción de la matanza de ganado vacuno provocada por los efectos de la sequía es de 4.8% de la meta prevista de este año; en otras palabras, la matanza disminuirá en 37 mil 680 cabezas; por otro lado, el volumen del acopio de leche que dejará de recibir las plantas procesadoras de productos lácteos se estima en 28 millones de galones, que representan el 11.2% de la producción total de este año.

Conclusión

Las pérdidas de 48 millones de dólares estimadas hasta septiembre de este año provocan una caída de 0.83% del PIB Real pronosticado por COPADES en 2015, la cual puede estar amortiguada por aumentos de la producción de granos básicos en otras zonas productivas del país, principalmente frijol porque su precio al consumidor muestra estabilidad en el transcurso de los últimos meses.

Las actividades económicas que reflejan afectaciones en su valor agregado, principalmente en un menor nivel de utilidades brutas de los empresarios, durante este año calendario de 2015 son, en orden de importancia, las siguientes: sorgo, maní, acopio de leche, maíz, leche pasteurizada, queso, arroz granza,  ganado vacuno en pie, carne de ganado bovino, cuero, aceite vegetal comestible, arroz oro, tortillas, productos de alimentación de animales y frijol. Reiteramos que la disminución de las utilidades brutas de los productores de caña de azúcar y azúcar refinada se concentrará en el primer trimestre de 2016. También se observarán disminuciones en los niveles de empleo y de ingresos, y aumentos en el valor de las importaciones de bienes de consumo no duraderos en 2015 y 2016.

COPADES considera que la disposición gubernamental de no declarar un estado de emergencia nacional por el impacto de la sequía en la economía ha sido correcta, debido a la atención gubernamental a la población afectada principalmente en el corredor seco y a la disminución menor que 1 punto porcentual en el crecimiento económico de Nicaragua esperado en 2015.

COPADES también agradece el apoyo brindado por productores agropecuarios y representantes de asociaciones de productores y gremios agropecuarios, que han facilitado la determinación del impacto de la sequía en la siembra de primera del ciclo agrícola 2015/2016 sobre la economía de Nicaragua.