Los economistas debemos tener ética profesional

27 09 2015

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Me sorprendió la declaración del abogado Noel Ramírez Sánchez, ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN) durante el período 1997-2001, al afirmar que no cree “en proyecciones profesionales o institucionales” y que “la voz autorizada es el Banco Central, es el único que tiene  los recursos para hacerlo”. Además, cometió un error al decir que la economía de Nicaragua “crece a un ritmo aceptable”, porque no sólo los profesionales sino también los estudiantes de economía pueden demostrar que el crecimiento económico del país es insuficiente para reducir el subempleo, el desempleo y la pobreza de los nicaragüenses.

Noel Ramírez Sánchez desconoce las capacidades técnicas de otras instituciones nacionales y de economistas competentes para pronunciarse sobre las perspectivas económicas de Nicaragua en el corto y mediano plazo, a sabiendas, como lo dijera el actual presidente del BCN, Ovidio Reyes Ramírez, que “si no se tiene la información, sencillamente se estima” cuando se pronunció públicamente sobre el polémico cálculo del valor neto de las exportaciones de las empresas del régimen de zona franca, que será revisado porque afecta a la Cuenta del Gasto del sector real de la economía.

Las instituciones públicas realizan proyecciones económicas, mientras que las instituciones privadas y economistas de reconocida trayectoria nacional e internacional realizamos pronósticos económicos. El margen de error es bastante grande en las proyecciones económicas y las discrepancias entre la proyección y la realidad son justificadas con bastante facilidad -por ejemplo, ya provoca fatiga técnica la sobre recaudación tributaria y las bandas de crecimiento económico y de inflación-, pero ese margen de error se minimiza en los pronósticos económicos, con el fin de consolidar la calidad de la empresa de consultoría económica o la distinción del economista.

Es de sobra conocido que para realizar un pronóstico económico es necesario conocer el entorno económico mundial y el entorno económico de los principales países con los cuales Nicaragua tiene gran parte de su comercio exterior, o sea, el crecimiento económico mundial y el comportamiento del volumen del comercio del mundo, y la tasa de inflación de las economías avanzadas; las premisas básicas externas y los supuestos básicos internos, bases fundamentales del pronóstico, tales como el crecimiento de la producción, la tasa de inflación y la tasa de interés de Estados Unidos, el precio del barril de petróleo WTI, el mantenimiento de la estabilización macroeconómica de Nicaragua, la ejecución del megaproyecto Tumarín, la concesión del crédito petrolero de Venezuela y el aumento del déficit fiscal debido a las elecciones nacionales en 2016.

También es necesario determinar el perfil de la política económica de Nicaragua en los ámbitos monetario, cambiario y fiscal, así como el perfil de la política de reformas estructurales de la economía Nicaragua –por ejemplo, para 2016 la supervisión de los precios de transferencia a partir del 1 de enero y la desgravación arancelaria, de acuerdo con el DR-CAFTA, de una gran cantidad de productos de origen estadounidense que se dio a partir de este año-; y los riesgos externos e internos del pronóstico, que incluyen el posible contagio de una mayor desaceleración del crecimiento de la producción estadounidense, la afectación del fenómeno de El Niño, el tema político con las elecciones presidenciales del 6 de noviembre de 2016 y las protestas por la ejecución del mega proyecto del Gran Canal de Nicaragua. Y, por supuesto, también se requiere de sólidos conocimientos de la teoría macroeconómica, cuentas nacionales, matemáticas y econometría.

No obstante la política económica se fundamenta en números, es decir, en los valores de las principales variables macroeconómicas, parece que el abogado Noel Ramírez Sánchez tiene cierta aversión de las matemáticas –sé que los abogados le huyen a los números y él, cuando se desempeñaba como presidente  del BCN, no concedió una beca a un estudiante que aspiraba a especializarse en matemáticas-. Señalo esa aversión, porque en julio de 2009 lo reté públicamente a un debate sobre las liquidaciones de los cuatro bancos comerciales del país que se dieron en el bienio 2000-2001, pero dejó su silla vacía en el Instituto Internacional Alberto Magnus porque no asistió al debate, ni avisó que no llegaría. El local del debate fue gentilmente ofrecido por el Rector de Albertus Magnus, el Dr. Francisco Mayorga, también ex presidente del BCN, y mi demostración se basaba exclusivamente en fórmulas de las matemáticas financieras.

Las liquidaciones de los cuatro bancos comerciales del país –INTERBANK, BANCAFÉ, BAMER y BANIC- fueron realizadas durante la gestión de Noel Ramírez Sánchez como presidente del BCN. Cuando acepté como consultor ad honorem la solicitud de la Contraloría General de la República (CGR) para investigar ese capítulo trágico de la historia financiera del país, pude constatar la presencia de un grave riesgo moral.

Por ejemplo, se violó la Ley General de Bancos, Instituciones No Bancarias y Grupos Financieros con la autorización a empleados del BCN y de los mismos bancos liquidados para que integraran las juntas liquidadoras, y con la extensión del plazo de funcionamiento de las cuatro juntas liquidadoras entre 1 año 2 meses y 2 años 6 meses, sobrepasando el plazo legal de 6 meses prorrogables por otros 6 meses. También se violó el mandato del  presidente de la República, al autorizarse la emisión de Certificados Negociables de Inversión (CENIs) Bancarios no sólo para rescatar a los depositantes, sino también para cancelar deudas de los bancos liquidados con bancos e instituciones financieras nacionales e internacionales.

El INTERBANK no fue subastado y el Consejo Directivo del BCN ordenó emitir CENIs Bancarios para garantizar los depósitos del público en dicho banco con una tasa de descuento igual a 11.5385%, equivalente al promedio ponderado de la última subasta de CENIs (del 31 de agosto de 2000) anterior a la fecha de emisión de estos CENIs Bancarios (9 de octubre de 2000), pero se concedieron tasas de descuentos dolarizadas de 15.00%, 17.65% y 21.43% a la tres emisiones de CENIs/INTERBANK que arrojaron una tasa de rendimiento promedio ponderada de 19.45% y una tasa de rendimiento efectiva de 27.79% porque, en ese entonces, los CENIs estaban exentos del pago del impuesto sobre la renta, de tal manera que provocaron un daño al erario equivalente a US$44.5 millones. El rendimiento de los CENIs/INTERBANK fue mayor que 27.79% porque los CENIs eran inversiones financieras sin riesgo, o sea, activos financieros sin creación de reserva.

También quedaron varias preguntas en el aire porque la CGR no pudo obtener información oficial sobre lo que sigue. ¿Quién creó y organizó a las juntas administradoras y a las juntas liquidadoras, la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) o el BCN? ¿Cuál fue el mandato de dichas juntas, de quién lo recibió y cuáles fueron los límites del mandato? ¿Resguardaron las juntas administradoras y las juntas liquidadoras los intereses del Estado de Nicaragua, de los acreedores y de los accionistas de cada banco intervenido? Estas preguntas las había formulado para presentárselas al abogado Noel Ramírez Sánchez, pero por su ausencia quedaron sin respuestas.

Además de los daños financieros que provocaron los quebradores de los cuatro bancos, los perjuicios provocados al presupuesto nacional por la falta de ética de algunos servidores públicos que salieron al rescate de los depositantes empobrecieron más a los nicaragüenses.

El 9 de julio de este año, el Papa Francisco dijo en el encuentro con los movimientos populares en Bolivia que “Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común”, y que “La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra”.

Tremenda lección de Su Santidad Papa Francisco para expertos financieros, banqueros y economistas carentes de ética profesional. El abogado Noel Ramírez Sánchez tiene cuentas pendientes con la justicia por el penoso caso de las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001 al ser el octavo acusado entre 39 personas acusadas por la Fiscalía General de la República, en su calidad de coautor de los delitos contra la economía nacional la industria y el comercio, autor del delito de fraude y autor del delito de tráfico de influencias, y la víctima es el Estado de Nicaragua y la sociedad nicaragüense. El juicio no se ha llevado a cabo porque uno de los 39 acusados, Eduardo Montealegre Rivas, continúa escudándose con la inmunidad que le confiere su cargo de diputado que no desempeña.

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Las tasas de la Fed no influyen al costo del dinero en Nicaragua

20 09 2015

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Las tasas de interés activas son muy altas y las tasas de interés pasivas son muy bajas en Nicaragua. Asociadas con el córdoba con mantenimiento de valor, o sea, asociadas con un dólar disfrazado, en agosto de este año la tasa activa promedio ponderada, cobrada por los bancos a los prestatarios, era 14.0%, mientras que la tasa de interés pasiva promedio ponderada, pagada por los bancos a los depositantes, era 3.6%. A esas tasas de interés habría que adicionar los 5 puntos porcentuales de la tasas de devaluación anual del tipo de cambio oficial para determinar la tasa de interés efectivamente cobrada, que serían en agosto recién pasado de 19.0% y 8.6% en el mismo orden.

En otras palabras, aunque la tasa de interés de la Fed, el banco central de Estados Unidos, está muy cercana a 0% al estar en el rango de 0% a 0.25%, la tasa de interés en Nicaragua no es baja, sino tremendamente alta. Por consiguiente, la tasa de interés, que supuestamente está fijada por el mercado –creo que sólo pocas personas lo cree-, no facilita el crecimiento económico sostenible y encarece grandemente la deuda de las familias, ya que este agente económico es el que trata a toda costa de resistir el alto costo financiero a través del uso de la tarjeta de crédito para el consumo, los préstamos personales, los préstamos hipotecarios y los préstamos comerciales, los cuales absorben el 75% de la cartera total de préstamos del sistema financiero nacional en julio de este año.

Juan Carlos Argüello, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (ASOBANP), afirmó recientemente que “la decisión de la Fed (de mantener las tasas de interés en el rango de 0% a 0.25%) permitirá mantener las tasas de interés locales en rangos bajos y mientras más bajas sean las tasa de interés se pueden financiar más proyectos en el país”. Creo que es una apreciación equivocada.

Desde diciembre de 2008 la Fed estableció sus tasas de interés entre 0% y 0.25%, pero la tasa de interés activa con mantenimiento de valor promedio mensual ponderada cobrada por los bancos radicados en Nicaragua era igual a 13.92% en ese mismo mes, después se disparó hasta 17.45% en octubre de 2013 y ha vuelto a bajar hasta 14.0% en agosto de este año. En todo este trayecto, la Fed ha permanecido en la “trampa de la liquidez”, al mantener su tasa de interés de 0%; en otras palabras, dicha la “trampa” consiste en que la política monetaria estadounidense ya no influye en la tasa de interés.

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La tendencia positiva de la banca comercial radicada en el país se debe al elevado margen entre las tasas activas y pasivas asociadas con el córdoba con mantenimiento de valor, que pasó de 7.85% en diciembre de 2008 a 13.91% en junio de 2010, volvió a subir hasta 14.63% en octubre de 2013 y se mantiene en 10.37% en agosto de este año –el margen más alto entre los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) en la actualidad-, pero esa tendencia positiva de la banca radicada en el país no se explica con la decisión de la Fed de mantener sus tasas de interés sin variación alguna, tal como lo argumentó el presidente actual de ASOBANP.

Debemos ser francos con la población en general y con los agentes económicos en particular, empresarios, trabajadores, consumidores y Estado del país. Un alza de la tasa de interés beneficia a los banqueros, porque eleva sus tasas de rentabilidad; perjudica a los trabajadores, porque deteriora el poder adquisitivo de sus salarios; y afecta a los empresarios no financieros porque eleva sus costos de producción, impide la inversión y resta competitividad empresarial. Afortunadamente, el Estado no recurre al financiamiento del sistema financiero nacional para financiar su déficit fiscal, gracias, aunque decrecientes, a los flujos de la cooperación internacional.

El Banco Central de Nicaragua (BCN) no fija la tasa de interés por decreto o por ley o por alguna reglamentación, sino que es el mercado el que la fija, de acuerdo con las condicionalidades macroeconómicas de los programas de ajuste económico y reformas estructurales del Fondo Monetario Internacional (FMI) implementados en la década de los noventa, todos acorde con el ya fenecido Consenso de Washington.

El BCN se ha empeñado en influir sobre la tasa de interés del mercado con la tasa de rendimiento de sus operaciones de mercado abierto, o sea, con la tasa de rendimiento de las Letras Estandarizadas al mantenerla entre 4% y 5% a un año de plazo, pero no logra tener éxito porque la tasa de interés no es fijada por el mercado.

La escasa cantidad de moneda local en el mercado, reducida a un 20% de la liquidez global de la economía por la excesiva dolarización extraoficial de la economía, también limita la efectividad de la política monetaria del BCN: dadas las elevadas tasas de interés activas existentes en Nicaragua, la autoridad monetaria, aunque aumente la cantidad de dinero, nunca podría presionarlas a la baja.

La política monetaria tampoco está influyendo en la producción y en el empleo de Nicaragua, porque el BCN se ha visto limitado a contar los saldos de las reservas internacionales y de la base monetaria para garantizar la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica, es decir, del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, pero le es indiferente no solo el objetivo de pleno empleo porque la ley no lo autoriza a garantizarlo, sino también la precariedad laboral y la informalidad del mercado.

La elevada tasa de interés reduce el gasto de inversión, por lo cual disminuye la tasa de crecimiento y el nivel de ingresos de la economía, pero el aumento de la oferta de dinero (córdobas sin ningún apellido) no reduce la tasa de interés ni eleva el gasto de inversión y la producción. Al contrario, el BCN está siempre atento a reducir la oferta de dinero, que se expande por la estacionalidad de la demanda de dinero en dos momentos del año, noviembre-diciembre y marzo-abril, para cumplir uno de sus dos objetivos fundamentales, como es la estabilidad de la moneda nacional –cuya presencia es marginal en el mercado local-.

La tasa de inflación ya no es problema en Nicaragua, con más razón si tomamos en cuenta el desplome del precio del petróleo y sus derivados desde mediados del año de 2014. Muy increíble es que al bajar la tasa de inflación local en este año, la interanual al mes de agosto es apenas 2.75%, la tasa de interés activa continúa subiendo en el sistema bancario comercial.

Una última curiosidad estadística. Sobre una muestra de 80 observaciones mensuales correspondientes al período enero 2008-agosto 2015, el coeficiente de correlación entre la tasa de interés activa y la tasa de inflación es igual a -0.119, o sea, es negativa, en vez de ser positiva como indica la teoría económica, y muy cercana a cero. Por lo tanto, se comprueba la contradicción teórica de que si la economía de Nicaragua se enfría con una notable reducción de la tasa de inflación provocada por una reducción del gasto inversionista o por el desplome de los precios internacionales de los hidrocarburos, la tasa de interés tiende a subir enfriando más a la economía al obstaculizar el acceso al crédito, en vez de bajar para dar aliento a una mayor demanda agregada mediante incrementos del gasto de consumo y del gasto de inversión, y, por otro lado, se comprueba que la tasa de interés no es un instrumento del BCN para evitar excesos de demanda y reducir la presión inflacionaria. Se elevan las tasas de interés para amortiguar la alta tasa inflacionaria, pero este no es el caso de Nicaragua.

Ojalá que la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y el BCN implementen una apropiada regulación para que el sistema bancario comercial facilite el crédito a un menor costo y contribuya al desarrollo y la competitividad empresarial.





Disminuye la tasa de inversión fija de los agentes económicos del sector privado de Nicaragua

15 09 2015

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De acuerdo con datos oficiales, entre 1991 y 2014 el flujo bruto de la inversión extranjera directa (IED) totalizó el monto de 9 mil 18 millones de dólares. Por el lado de la oferta global del sector real de la economía, la IED se concentró principalmente en las actividades de zona franca, telecomunicaciones y energía eléctrica, las cuales participaron con el 60% en el total invertido por empresarios extranjeros en la economía nicaragüense durante los últimos 24 años. La evidencia empírica indica que si el flujo de la IED aumenta 1%, la producción de bienes y servicios se incrementa 0.2%.

Las actividades económicas del país que han tenido menos IED en el período antes mencionado son las de construcción, con 71 millones de dólares, pesca con 112 millones de dólares y agricultura con 155 millones de dólares. Por país de origen, el flujo bruto de IED provino principalmente de Estados Unidos (19.4%), México (13.6%) y Canadá (10.4%).

Por el lado de la demanda global, el flujo bruto de la IED ingresa al sector real de la economía a través del gasto del sector privado en la construcción y en la adquisición de maquinaria y equipo, es decir, del gasto de inversión fija, que constituye el motor principal del crecimiento económico de un país en vías de crecimiento y desarrollo económico, como es el nuestro.

Se conoce. y es de fácil demostración, que el ritmo de la tasa de crecimiento económico de Nicaragua de 4% promedio anual en el período arriba señalado es insuficiente para reducir los problemas del subempleo, desempleo y pobreza. La economía debería crecer, al menos, 6% anual para reducir en 1 punto porcentual la elevada tasa de desempleo global, que es superior al 25% de la población económicamente activa al incluir al total de desempleados abiertos, que no trabajan en ningún momento, y al total de los desempleados “equivalentes” asociados con el subempleo, que trabajan menos de 8 horas diarias, y que afecta al 50% del total de ocupados con el país.

Si la tasa de crecimiento económico del país es insuficiente, es obvia la presencia de una baja tasa de inversión fija, o sea, la razón inversión fija/PIB, tanto del sector privado como del sector público. Dicho sea de paso, siempre sobre la base de datos oficiales, la inversión pública apenas oscila entre 5% y 6% del PIB en los últimos 6 años. Por su parte, la tasa de inversión fija del sector privado, que incluye el creciente flujo bruto de la IED, disminuyó casi 3 puntos porcentuales del PIB entre 2012 y 2014, al pasar de 25.5% a 22.7% en ambos años.

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La menor tasa de inversión fija privada se puede explicar con la marcada caída del esfuerzo inversionista de los agentes económicos del sector privado nicaragüense, al desplomarse su tasa de inversión fija (en porcentajes del PIB) desde 15.3% en 2007 hasta 8.8% en 2014, mientras que la tasa de inversión fija de los agentes económicos extranjeros aceleró su crecimiento desde 5.1% en 2007 hasta 12.3% en 2014.

Además, la participación del gasto de inversión en construcción y maquinaria y equipo de los agentes económicos oriundos de Nicaragua en el total de la acumulación privada de capital fijo del país se ha venido reduciendo desde 75% en 2007 hasta 42% en 2014, pero el flujo bruto de la IED se ha elevado de 382 millones de dólares en 2007 a 1 mil 447 millones de dólares en 2014 y ha elevado su participación en el total de la acumulación privada de capital fijo en el mercado local de 25% a 58% entre ambos años. Se pueden extraer varias lecciones del comportamiento de la estructura de la inversión fija y del  comportamiento de la tasa de inversión fija del sector privado del país. A continuación se comenta algunas de esas lecciones.

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El crecimiento económico de Nicaragua depende también de incrementos significativos de la competitividad de los productores nicaragüenses, que es un tema que aún no ocupa una posición central en la agenda gubernamental. La baja competitividad empresarial, que se traduce en altos costos por unidad de producción, restringe la inversión fija del sector privado. Esto exige –entre otras cosas- ofrecer más educación técnica, realizar más transferencia de tecnología a las empresas del país, atraer empresas extranjeras y vincularlas a cadenas de producción locales, crear posibilidades para financiamientos de largo plazo, mejorar la infraestructura económica del país, mejorar la administración de la justicia y crear incentivos para que los productores mejoren su productividad.

Las políticas macroeconómicas podrían facilitar la renovación de la infraestructura tecnológica para empresas productoras de bienes y servicios no solo para la exportación sino también para el consumo interno, ya que en Nicaragua se observa una política fiscal con un gran sesgo exportador mediante la concesión de incentivos fiscales. El objetivo fundamental, en este caso, es promover la inversión, principalmente entre las pequeñas y medianas empresas.

También es importante no descuidar el mercado interno, porque la mejora del bienestar social requiere la generación de más ingresos entre la población. Un aumento en la productividad de las actividades agropecuarias y agroindustriales orientadas hacia el mercado interno tiene dos consecuencias muy positivas para la competitividad internacional: un aumento en la productividad de los llamados ‘bienes-salario’ permitirá incrementar los salarios reales de los trabajadores empleados en los sectores exportadores a bajos costos financieros para las empresas, reforzando la competitividad de las mismas empresas y, por otro lado, mejorar la tecnología y la productividad de los productores locales facilita su encadenamiento con empresas exportadoras, permitiendo a éstas realizar economías en la compra de insumos y aumentando el efecto multiplicador de empleo en la economía de Nicaragua.

Se necesita una política industrial orientada hacia la existencia de una estructura industrial diversificada y bien integrada, con empresas de grande, mediana y pequeña dimensión subcontratando, cooperando y compitiendo entre ellas. Un tejido industrial diversificado tiende también a ser más competitivo y menos vulnerable a los choques económicos.

Finalmente, gran parte del empresariado nicaragüense busca una acumulación simple, la minimización de los riesgos, la protección del Estado y encontrar formas de poner barreras a la entrada de nuevos competidores en su sector. Nicaragua necesita urgentemente de empresarios de estilo moderno, como los entiende el economista austríaco Joseph Schumpeter, innovadores que arriesguen capital y que reinviertan sus utilidades.

Si los empresarios nicaragüenses mantienen  su actual conducta inversionista y tomando en cuenta el actual ritmo promedio anual con que aumenta desde 2007 la participación de la IED en el total de la acumulación fija del sector privado, en 2019 el gasto anual de la inversión fija privada de Nicaragua estaría casi exclusivamente en manos extranjeras.





Otra buena noticia económica para Nicaragua

6 09 2015

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La solidez de los datos económicos de Estados Unidos, principal socio comercial de Nicaragua, está siendo percibida en las últimas dos semanas. Hace dos semanas fue la tasa de crecimiento interanual de 3.7% de la primera economía mundial registrada en el segundo trimestre de este año, tras un anémico 0.6% observado en el primer trimestre del año. En la semana pasada, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó que la tasa de desempleo en agosto recién pasado fue 5.1% de la población económicamente activa (PEA), dos décimas menor que la de julio de este año.

El desempleo en el mercado laboral estadounidense muestra su nivel más bajo desde abril de 2008 y se está acercando al pleno empleo, porque en los últimos 12 meses se ha reducido en un punto porcentual, es decir, el número de desempleados se ha reducido en 1.5 millones, pero todavía existen 8 millones de desempleados. La Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, calcula que la tasa de pleno empleo se alcanza cuando la tasa de desempleo abierto está entre 5.0% y 5.2%.

En relación con los grupos de población, la tasa de desempleo entre los hispanos se redujo dos décimas a 6.6%; entre los blancos disminuyó otras dos décimas a 4.4%; y entre los afroamericanos aumentó 4 décimas a 9.5%. Entre los adolescentes que buscan trabajo, la tasa de desempleo es 16.9%. El número de los desempleados de larga duración, o sea, los que no encuentran trabajo desde hace 27 semanas o más, se mantuvo constante en 2.2 millones.

La Fed tiene dos mandatos que cumplir con la política monetaria: establecer las condiciones para reducir el desempleo y controlar la tasa de inflación. La menor tasa de desempleo dará argumentos a la Comisión de Mercado Abierto de la Fed a favor del aumento gradual de las tasas de interés de referencia en su reunión del 16 y 17 de septiembre, que desde finales de 2008 se encuentran entre el 0% y el 0.25%.

En julio de 2015, la tasa de inflación interanual de Estados Unidos fue igual a 0.2%, muy alejada de la meta de 2% que se considera saludable para la marcha de la economía, por lo cual es bastante probable que la Fed no encarezca el dinero.

Además, volviendo al mercado laboral de Estados Unidos, todavía hay cierta capacidad ociosa porque existen personas que trabajan a tiempo parcial y no pueden trabajar más horas por las dificultades que enfrentan las empresas; existen personas que desean trabajar pero no buscaron empleo en las últimas 4 semanas –los llamados trabajadores “desanimados”- y, por lo tanto, no fueron clasificados como desempleados; también existen personas que no trabajan, no buscan trabajo e informan que desean hacerlo porque han buscado trabajo en algún momento en los últimos 12 meses –los llamados trabajadores “marginalmente incorporados a la fuerza laboral”-.

Consecuentemente, la tasa de ocupación, que indica cuántas de las personas en condiciones de trabajar están realmente empleadas y que es medida con la relación empleo/PEA, continúa estando un poco más de 4 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado en 2008, cuando el mundo sufrió la Gran Recesión.

También la Fed tomará en cuenta la turbulencia mundial provocada por la desaceleración de la economía de China. Por consiguiente, existe una gran probabilidad que las tasas de interés no comenzarán a subir en este mes de septiembre.

El hecho que la economía estadounidense se está acercando al pleno empleo también es una buena noticia para Nicaragua, porque se fortalecen los mecanismos de transmisión del dinamismo de la primera economía mundial al aumentar la demanda de nuestras exportaciones, las remesas familiares, la inversión extranjera directa y el número de turistas estadounidenses, todo lo cual se acompaña de una baja inflación importada y de mejores términos de intercambio con el desplome de los precios internacionales del petróleo y de otros bienes primarios.

Por otro lado, el riesgo del alza gradual de la tasas de interés de referencia de la Fed no afectará en gran forma a Nicaragua por tres razones: no hay necesidad de continuar endeudando al país con acreedores externos por la presencia de crecientes flujos de inversión extranjera directa y de remesas familiares; existe un exceso de liquidez en moneda extranjera en el sistema financiero nacional; y Nicaragua, aunque ha mejorado la calificación de su deuda al pasar de B3 a B2 en la clasificación de Moody´s Investors, continúa “careciendo de las características de una inversión deseable y está sujeto a un riesgo crediticio alto” y aún no tiene capacidad de pago en el mercado financiero internacional.

El mejoramiento del entorno económico externo, expresado con la evolución positiva de la economía de Estados Unidos, facilitará, de acuerdo con las previsiones de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) presentadas en mayo de este año a su Grupo Empresarial de Análisis (GEA), que en 2015 la tasa de crecimiento económico de Nicaragua será 5.2% y la tasa de inflación acumulada anual (de diciembre a diciembre) oscilará alrededor de 4.0%, pero el principal problema político que se observa en la economía del país es que al menos 792 mil personas con capacidad para trabajar no generarán ingresos en 2015.





Carta 41 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

4 09 2015

3 de septiembre de 2015

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Como es de su conocimiento desde agosto de 2008, mi querella en contra del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas es de índole personal y no política, debido a sus gravísimas injurias y calumnias que él escribió en dos ocasiones y con las cuales afectó mi dignidad y mi honor profesional, daños que han trascendido a mi familia.

También es de su conocimiento que dos jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda, en agosto de 2008, y Lic. Henry Morales Olivares, en junio de 2011, solicitaron formalmente a la Asamblea Nacional de Nicaragua que desaforaran al diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien se escudó en la inmunidad que le confiere su cargo de diputado que no desempeña y no se presentó al llamado de la justicia.

Usted también sabe que le he escrito cuarenta cartas pidiéndole que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional incluya en su Orden del Día las dos solicitudes de los dos funcionarios judiciales arriba mencionados, pero no he recibido respuesta suya desde el 8 de mayo de 2012, fecha en que le remití la primera carta, hasta el 12 de agosto de 2015, fecha en que le escribí la cuadragésima carta.

Es del conocimiento de los nicaragüenses que siempre pediré a la Asamblea Nacional de Nicaragua que responda a las dos solicitudes de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas, quien voluntariamente carga el estigma de ser un presunto delincuente por no retractarse tal como lo manda el Código Penal de Nicaragua.

Con la confianza que usted leerá esta carta 41 que le remito, haga propicia esta ocasión para manifestarle que tenga una pronta recuperación de salud y reiterarle las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc:   Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

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