La producción y el exceso de la demanda interna de Nicaragua

23 10 2022

Con base en datos oficiales del Banco Central de Nicaragua, Ministerio del Trabajo, Instituto Nicaragüense de Seguridad Social  e Instituto Nacional de Información y Desarrollo

Después de que la tasa de crecimiento interanual del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual de Nicaragua, publicada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) se elevó hasta 10.34% en diciembre de 2021, que es idénticamente igual a la del Producto Interno Bruto (PIB) real del país en 2021 y que restableció el PIB real de 2017, un año de máximos históricos de producción en la economía nacional, en agosto de 2022 el IMAE promedio anual desaceleró su crecimiento interanual al registrar el nivel de 6.28%.

¿Por qué ha desacelerado el crecimiento interanual del IMAE promedio anual desde abril del año en curso? Porque al crecer al ritmo de 10.34% en diciembre 2021 reflejó un “efecto base” bastante alto al compararse con el IMAE promedio anual de diciembre de 2020 y éste observó un “efecto base”  bastante bajo, después de estar cayendo desde septiembre de 2018, debido a la crisis política de abril de 2018, la reforma tributaria procíclica de febrero de 2019 y la pandemia del Covid-19 en marzo de 2021. El “efecto base” surge cuando se compara la variación relativa de un año inusual con la del año siguiente.

Las actividades económicas que mostraron las mayores tasas de crecimiento interanual de sus niveles de producción en unidades físicas en agosto de 2022 son: Hoteles y restaurantes, 21.1%; Explotación de minas y canteras, 1.4%; Comercio, 10.4%; y Pesca y acuicultura, 10.0%.

En cambio, las actividades económicas que están creciendo menos en su producción son: Otros servicios comunales, personales y sociales, 0.6%; Propiedad de vivienda, 0.7%; Enseñanza, 0.9%; y Salud, 1.4%.

Por su parte, aumentaron su desempeño productivo Transporte y Comunicaciones, 8.2%; Energía y Agua; 7.8%; Industria Manufacturera, 7.2%; Agricultura, 5.4%;  Intermediación financiera y servicios conexos, 2.6%; Pecuario, 2.1%; y Administración pública y defensa, 1.9%; y Silvicultura y extracción de madera, 1.6%.

El crecimiento económico continuará desacelerándose en 2022, no sólo por el efecto base alto registrado en 2021, sino también por el carácter contractivo de la política monetaria del Banco Central de Nicaragua (BCN) para mantener la estabilidad macroeconómica (del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor), mediante las operaciones de mercado abierto (colocación de Letras con plazo de 1 día), el encaje sobre los depósitos en córdobas en el sistema bancario comercial y el aumento de los depósitos del sector público no financiero en el BCN, pero ahora también busca reducir la persistente tasa de inflación acelerada por shocks de oferta, provenientes del exterior, y por shocks de demanda (excesos de la demanda interna sobre la oferta interna), que se ha remontado desde 8.74% en marzo hasta 11.52% en septiembre de este año.

Para reducir ese impacto inflacionario, el BCN elevó la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) de 3.5% en marzo a 4.0% en abril, y en septiembre ya está ubicada en 6.0% tras cinco ajustes de 50 puntos básicos o de 0.5 puntos porcentuales cada uno, pero la tasa de inflación no se ha desacelerado.

El objetivo de reducir la alta inflación actual de Nicaragua está muy restringido por los siguientes factores:

  • la contracción continua de la política monetaria observada desde 2019 (con los aumentos de los depósitos del sector público no financiero y de las entidades bancarias en el BCN),
  • la existencia de un presupuesto nacional casi equilibrado (con un déficit fiscal muy cercano al 0% del PIB),
  • la excesiva dolarización extraoficial de la economía (los depósitos en moneda extranjera representan el 61.3% del total de la liquidez M3A en septiembre de 2022)
  • la reducción del exceso de demanda interna (consumo e inversión) con respecto al PIB (de 24.9% en 2017, a 12.9% en 2019, y a 18.2% en 2021), y
  • el saldo del crédito de la banca comercial al sector privado en relación con el PIB se desplomó de 40.3% en 2017 a 27.0% en 2021.

Además, las restricciones más relevantes desde el lado del mercado laboral nicaragüense son:

•             hasta julio de 2022 no se han restablecido 126,047 puestos de trabajo que cotizaron la seguridad social durante el trienio 2018-2020;

•             las actividades económicas más afectadas por la pérdida de empleo formal son, en orden de importancia: Comercio; Servicios Comunales, Sociales y Personales; Financiero; Construcción; y Agropecuario, Silvicultura, Caza y Pesca.

•             en agosto de este año, la tasa de desempleo abierto es 3.1% de la población económicamente, inferior a la tasa de desempleo natural que estimo en 5.0%, pero la tasa de inactividad económica indica que el 34.2% de la población en edad de trabajar no tiene trabajo ni lo busca;

•             el empleo es menor porque la fuerza laboral ha disminuido, ya que la tasa bruta de ocupación, es decir, la relación porcentual entre las personas de 14 años y más ocupadas entre la población en edad de trabajar, fue igual a 63.7% en agosto de 2022, mientras que en el segundo trimestre de 2017, el año de los máximos históricos de producción, se ubicó en el nivel de 70.3%; y

•             el salario real (o en córdobas de 2006) promedio mensual del sector formal de la economía nicaragüense se ha deteriorado 19.52% entre enero de 2018 de 2017 y julio 2022, producto de los aumentos acumulados de 4.44% del salario nominal (o en córdobas corrientes) promedio mensual y de 29.77% de la tasa de inflación en el período antes mencionado.

En conclusión, la política monetaria debe frenar el gasto, o sea, el consumo y la inversión, y enfriar un mercado laboral caliente para disminuir la inflación. Sin embargo, no existe un exceso de la demanda interna, o sea, no se observa un gran exceso de los gastos de consumo e inversión sobre el nivel de la producción de bienes y servicios, al haber sido reducido continuamente desde 2018, mientras que el mercado laboral está muy desajustado (entre oferta y demanda), bastante frío y muy alejado del pleno empleo, lo que dificultará a los ejecutores de la política monetaria poder empujar la tasa de crecimiento del PIB real anual por debajo de su nivel potencial, que estimo en 3.17%, para aplacar la fuerte presión inflacionaria.

La inflación ha sido persistente y rápida en medio de un mercado laboral desajustado, diría un mercado laboral ya desacelerado, porque entre abril de 2021 y agosto de 2022 la tasa de inactividad económica mensual se ha mantenido alrededor del 33% del total de personas de 14 años y más que no tiene trabajo ni lo busca.

Anuncio publicitario

Acciones

Información

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s