El petróleo y los precios de los combustibles en Nicaragua

27 01 2019

De acuerdo con datos oficiales de Nicaragua, en 2017 la factura de las importaciones de petróleo y sus derivados totalizó US$884 millones, equivalentes a 6.0% del producto interno bruto (PIB), 10.9% del valor total de las importaciones de bienes CIF, 14.6% del valor total de las exportaciones de bienes FOB, 30.7% del saldo de las reservas internacionales brutas administradas por la banca central al fin de año, 36.5% de la recaudación total de impuestos del gobierno central y 84.2% del monto total de la cooperación externa recibido por el sector público y el sector privado.

Entre las principales características del mercado local de los derivados del petróleo correspondientes a 2017, se destacaron las siguientes:

La distribución del mercado de los derivados del petróleo, o sea, la participación de las empresas en el volumen de las ventas de combustibles, estuvo encabezada por PUMA con el 37.8%, seguido por DNP con el 30.2%, UNO con el 22.4% y TROPIGAS con el 8.1%.

El consumo de derivados del petróleo fue 12.79 millones de barriles, de los cuales 2.93 millones de barriles fueron destinados a la generación de electricidad y 9.84 millones de barriles, al consumo final.

Cuatro combustibles participan con 93.9% en el volumen total de consumo de los derivados del petróleo: diesel, 36.0%; fuel oil, 23.4%; gasolinas, 23.2%; y gas licuado, 11.3%.

Cuatro sectores participan con el 79.3% en el volumen total de consumo de los derivados del petróleo: estaciones de servicios, 36.1%; energía, 26.3%; comercio, 9.6%; e industria manufacturera, 7.5%.

Tres impuestos gravan el consumo de los combustibles (en dólares estadounidenses por litro): el impuesto selectivo de consumo (ISC), 0.1845 para gasolina super, 0.1837 para gasolina regular y 0.143 para diesel; el impuesto específico para el fondo de mantenimiento vial (IEFOMAV), 0423; y el impuesto para la regulación del INE, 0.0038.  El impuesto selectivo de consumo de combustibles participa con el 1.3% en el monto total de los impuestos recaudados por el gobierno central.

La intensidad petrolera de Nicaragua es igual a 925 mil barriles de hidrocarburos (petróleo y combustibles) por cada US$1,000 millones de producto interno bruto, 51.8% menor que el registrado en 2003, año en que se observó la máxima intensidad petrolera de 1 millón 918 mil barriles por cada US$1,000 millones de PIB. En 2017, el PIB en precios corrientes fue igual a US$13,814 millones

Un ejemplo de la relación de precios de intercambio: en febrero de 2016, con 1 saco de café se podía comprar 4.8 barriles de petróleo; en diciembre de 2017, con 1 saco de café sólo se puede comprar 2.6 barriles de petróleo.

Si sube o baja el precio internacional del barril de petróleo, el del barril WTI (West Texas Intermediate) de 42 galones que es el de referencia para Latinoamérica, siempre surge, temprana o tardíamente, la polémica de que los precios de los combustibles en Nicaragua no guardan una relación apropiada con los precios internacionales del petróleo, que sería mejor dicho con los precios de los combustibles de la Costa del Golfo de Estados Unidos (USGC), tambíen de referencia para las gasolinas y el diesel en Latinoamérica.

Para determinar el precio apropiado de un combustible líquido, los economistas recurrimos a la metodología de cálculo del sistema de precios paridad de importación (SPPM) que simula la operación eficiente y equilibradamente rentable de la importación de un bien cuando no existen mercados competitivos y haya fijación libre de precios, principalmente en los mercados de maíz, soya, aceite de palma, lácteos y combustibles. En otras palabras, el SPPM provee una regulación efectiva de los precios finales.

En cuanto a los precios de los combustibles, el algoritmo del SPPM se inicia con su precio de importación FOB, en el caso de Nicaragua el precio USGC del barril del combustible, al cual se agregan los siguientes costos en dólares por barril: el flete más el paso del Canal de Panamá, si el barco cruzó el Canal; el seguro, que es una tarifa internacional, como un porcentaje sobre el valor FOB y el flete; los gastos bancarios, una tarifa local en concepto de carta de crédito y comisión bancaria, como un porcentaje sobre el valor FOB, flete y seguros; los gastos de internación, tarifas locales por uso de muelle, aduana, etc., por barril; pérdidas de combustibles en tránsito y en terminal, principalmente por evaporación (como un porcentaje sobre el valor FOB, flete y seguros); márgenes de comercialización de terminal, mayorista y minorista; e impuestos sobre los combustibles, ISC, IEFOMAV y regulación del INE). El total de esta suma es el precio final del barril de combustible, pero no fue posible realizar este cálculo porque no existe disponibilidad de información para el público en el ente regulador, el Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

Cabe recordar que los precios internacionales del petróleo están influenciados no sólo por la oferta y la demanda, sino también por las expectativas del crecimiento económico mundial y los problemas geopolíticos relacionados con los países productores del oro negro. Además, los precios de los combustibles líquidos toman en cuenta su demanda estacional, en nuestro caso, en el mercado estadounidense por el uso referente del precio WTI.

Tomando en cuenta una muestra de datos mensuales comprendido entre enero 2015 y septiembre 2018, determinamos las desviaciones estándares del precio USGC por barril  (primer número) y del precio local por barril (segundo número) antes del impuesto (que es la misma después del impuesto, porque la suma de los tres impuestos es un monto fijo) de cada uno de los siguientes tres combustibles: gasolina super, US$12.12 y US$12.85; gasolina regular, US$11.03 y US$12.08; diesel, US$12.97 y US$12.70.

Las variaciones absolutas de las desviaciones medias de los precios locales por barril con respecto a las de los precios USGC por barril son: gasolina super, +US$0.73; gasolina regular, +US$1.05; diesel, -US$0.27. ¿Por qué? No lo sabemos, incluso por qué es negativa la desviación media del precio local del diesel con respecto a su precio internacional.

Estas interrogantes no existirían si estuviesen disponibles los datos requeridos por el algoritmo del SPPM.

Anuncios




La necesidad del ajuste y de las reformas estructurales de la economía de Nicaragua

20 01 2019

Un ajuste económico tiende a ser exitoso si se asegura la reducción del exceso de la demanda interna o de la absorción, es decir, el total de los gastos de consumo (C) e inversión (I), sobre la producción interna de bienes y servicios, o sea, el producto interno bruto (PIB), con especial énfasis de cumplimiento en el ámbito de las finanzas públicas. El recorte del gasto público debería contribuir efectivamente a reducir el exceso de la demanda interna. En el fondo, el objetivo primordial es disminuir las importaciones (M) y aumentar las exportaciones (X).

El ajuste económico, que es una tarea de corto plazo, también es posible si se dispone de un monto adecuado de recursos financieros externos que facilite el apoyo a la balanza de pagos no sólo en el corto plazo sino también en el largo plazo, lo cual deja a entrever el objetivo prioritario de elevar la oferta exportable y garantizar la libre convertibilidad del córdoba.

La reducción de la absorción (C + I), en el caso de la economía de Nicaragua, debería dirigirse por el lado del consumo, principalmente el del sector gubernamental o público, y en menor intensidad por el lado de la inversión tanto pública como privada, lo cual facilitaría la disminución de las importaciones y el aumento de las exportaciones. C e I incluyen los gastos de consumo e inversión del sector privado, o de los hogares, y del sector público o del gobierno general, es decir, del gobierno central y de las alcaldías.

Sobre la base de los datos oficiales de 2018, incluidos en el Marco Presupuestario de Mediano Plazo 2019-2022, y tomando en cuenta la identidad keynesiana se puede identificar el exceso de la demanda interna sobre la producción interna (en millones de dólares):

PIB ≡  C + I + (X – M)

13296 ≡  12008 + 3323 + (5320 – 7355)

El exceso de demanda interna sobre la producción interna [(C + I) – PIB], que no es nada más que el ahorro externo que financia el déficit comercial de bienes y servicios no factoriales con el exterior (M-X), se representa como

(C + I) – PIB ≡  (M – X)

(12008 + 3323) – 13296 ≡ 2035

Dos mil treinta cinco millones de dólares es el monto del exceso de la demanda interna sobre la producción interna, o del ahorro del Resto del Mundo facilitado a Nicaragua para financiar el déficit de la cuenta de bienes y servicios de la balanza de pagos; en otras palabras, el exceso de los gastos de consumo e inversión representa el 15.3% del valor de la producción interna de bienes y servicios.

Aumentar dichos gastos con un menor acceso del país a los recursos externos sólo producirá inflación. Si la ayuda externa neta (de las amortizaciones de la deuda externa) se reduce, las importaciones también se reducen y las exportaciones tendría que aumentar y, consecuentemente, la absorción o la demanda interna forzosamente tiene que reducirse, a menos que la producción aumente.

Considerando la presencia de la incertidumbre política y la desconfianza de los agentes económicos, porque no se visualiza una solución pacífica y negociada de los problemas políticos y, además, los riesgos políticos externos de la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018” aprobada recientemente por el Congreso de Estados Unidos, será bastante difícil continuar manteniendo en 2019 ese exceso de 15.3% del consumo y la inversión sobre la producción de bienes y servicios.

Esta situación demandará un ajuste económico, que equivale a decir una reducción del consumo y de la inversión por la caída previsible del ahorro externo, principalmente de los recursos provenientes de la inversión extranjera directa y de la cooperación multilateral. Surgirán preguntas sobre cuáles serían los gastos que deberán reducirse en el Presupuesto General de la República, cuáles serían las actividades económicas que observarían una reducción del crédito y cuál sería la evolución de las tasas de interés y de las tasas tributarias.

Sin embargo, aún con la actual política monetaria contractiva, no se podría devaluar el córdoba debido a la prevalencia de la cláusula de mantenimiento de valor y de los mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio oficial, pero en el hipotético caso de que esos mecanismos desaparecieran, una devaluación en el mercado oficial reduciría el exceso de la demanda interna debido a la reducción del poder adquisitivo de los salarios y, siempre y cuando, no se ajuste “hacia arriba” el gasto público nominal o en precios corrientes para mantener “constante” el gasto publico real previsto antes del momento de la devaluación.

Por otro lado, entre las reformas estructurales de la economía nicaragüense, que es una política de largo plazo, saltan a la vista las siguientes: la reducción del riesgo y de la incertidumbre de los inversionistas; la tributaria, con la eliminación de exoneraciones y exenciones en el pago de impuestos, la del gasto público para promover promover el ahorrro y crear gradualmente un mayor espacio a la inversión del sector público; la reducción de la inequidad de la distribución del ingreso, con el ánimo de favorecer la inclusión tanto del estado como del mercado; la seguridad social para garantizar su viabilidad financiera; la mejora de la productividad de la economía y de la competitividad empresarial para promover un crecimiento económico sostenible; la normalización del pliego tarifario del consumo de energía eléctrica para contribuir a la disminución de los costos de producción; promover la inclusión financiera y fortalecer el sistema financiero nacional teniendo en cuenta las regulaciones prudenciales de Basilea III y la aplicación apropiada de las pruebas de estrés financiero; y la dolarización oficial o la recordobización de la economía para normalizar la política monetaria del país.

Finalmente, algunas recomendaciones de políticas públicas que merecen cierta atención de parte de todos los agentes económicos y sociales del país: protección del medio ambiente, educación, transferencia de tecnología, fortalecimiento institucional del sector público, mejora de la administración de justicia, aplicación efectiva de las leyes, solución a los nuevos problemas de la propiedad, restablecimiento de una banca efectiva de fomento de la producción y, por supuesto, la responsabilidad social del empresario.





El Foro Empresarial & Profesional “Perspectivas y Decisiones 2019”

13 01 2019

El martes 8 de enero, se realizó el Foro Empresarial & Profesional “Perspectivas y Decisiones 2019” en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), institución que facilitó sus instalaciones al Comité Organizador del Foro, del cual soy uno de sus cinco miembros y también fui uno de sus dos expositores, al acompañarnos en esta jornada el académico Arturo Cruz con su exposición sobre los asuntos internacionales, políticos y financieros, que podrían afectar a Nicaragua en este año.

Nicaragua se encuentra al borde del precipicio económico, financiero y social por la presencia de riesgos políticos internos y externos, entre ellos la aplicación de la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018”, aprobada por el Congreso de Estados Unidos, y las fricciones del Gobierno de Nicaragua con la Organización de los Estados Americanos (OEA), sin obviar los riesgos económicos y financieros, entre ellos la escasez y el mayor costo de los recursos financieros externos, la revisión del DR-CAFTA y la guerra comercial mundial.

El Foro, tal como lo señalara el coach Alejandro Bolaño Davis, también miembro del Comité Organizador, no fue un foro común, sino también un Foro interactivo, de acciones, de asumir responsabilidad y control de nuestro futuro.

De los 103 participantes, empresarios y profesionales, asistidos por 20 facilitadores, logramos escuchar sus ideas y sus tres recomendaciones como una sola voz, que fueron aprobadas unánimemente:

  1. Fortalecer la organización empresarial, representada por todos los sectores.
  2. Crear condiciones para una negociación nacional magnánima y con sentido de patria, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio.
  3. Trabajar en el establecimiento de la negociación, agenda, normativas, procedimientos y contar con la ayuda de expertos.

21 empresarios manifestaron sus deseos de participar activamente en el logro de las tres recomendaciones.

Este Foro ha sido un paso en la búsqueda de una solución pacífica y negociada de los problemas políticos de Nicaragua, que facilite posteriormente el inicio del restablecimiento de la confianza de los agentes económicos y sociales y, así, poder dar solución a los problemas de todas las actividades productivas y a los problemas sociales que están afectando a la población del país. Y es un paso, porque todos los miembros del Comité Organizador, también integrado por Ricardo Meléndez, Edgar Chamorro y Roberto Rondón, hemos compartido la opinión de que es necesario repetir el Foro con las micro y pequeñas empresas, así como con las medianas y grandes empresas privadas junto a sus Cámaras correspondientes, principalmente las de la actividad de la construcción que están expuestas a severos riesgos en este año.

Sin embargo, el tiempo para esta actividad es muy corto. Desde diciembre recién pasado he manifestado que la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018” ya fue aprobada, pero tengo la esperanza de que no la apliquen, porque sus efectos son devastadores para la economía del país.

Encontrarnos al borde del precipicio económico, financiero y social y caer en él significaría el desplome del gasto de inversión fija (construcción y adquisición de maquinaria y equipo) y del gasto de consumo de los hogares, la depresión económica, el creciente desempleo y subempleo, la caída de la recaudación de impuestos, la reducción inexorable del gasto de consumo público, la contracción severa de la oferta de dinero para disminuir temporalmente la velocidad de caída de las reservas internacionales, la devaluación del córdoba en el mercado, la aceleración de la inflación y la imposibilidad de buscar el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la suscripción de un nuevo programa de ajuste económico y de reforma estructural. En este escenario, prácticamente el único flujo de recursos financieros sería el de las remesas familiares.

Esas consideraciones las expuse y explicité en Foro, mediante el documento gráfico de 132 páginas “Nicaragua: 48 años de Economía y Pronósticos 2019-2020” que elaboré para este evento. Este documento ilustra, con base en datos oficiales de Nicaragua y de varias instituciones internacionales, el comportamiento de las principales variables económicas y sociales del país a lo largo de los últimos 50 años con 6 administraciones públicas.

Cuán fácil es caer en economía y cuán difícil es volver a levantarse. En el lapso de los últimos 28 años, esas gráficas facilitaron la comprensión del avance de la producción, la reducción de la pobreza, la menor subutilización de la fuerza laboral, la mejora paulatina de la situación social de la población, la reducción de los déficit financieros externos e internos, y la estabilidad macroeconómica. Con todos esos avances, el crecimiento económico de Nicaragua era importante, pero aún continuaba siendo insuficiente para reducir los problemas del desempleo, el subempleo y la pobreza.

Gracias al INCAE por haber facilitado sus instalaciones para la realización del Foro.

Gracias a los empresarios y profesionales participantes en el Foro, que, tal como lo dijera Alejandro Bolaños Davis, “han compartido las ideas con sinceridad y mente abierta mejorando nuestros niveles de confianza”. Gracias al equipo de facilitadores, expertos en la formación y la dinámica de grupos.

Gracias al equipo de apoyo administrativo y a las empresas privadas, que posibilitaron la realización del Foro.

Los nicaragüenses podremos afrontar esos problemas sólo con el diálogo, con la solución pacífica y negociada, con “pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio” como señala la segunda recomendación del Foro, sentados alrededor de una mesa redonda para que los participantes sientan que tienen el mismo nivel de importancia, como suelo expresar desde octubre del año pasado.





Asteriscos económicos de Nicaragua al 30 de noviembre de 2018

6 01 2019

Con base en datos oficiales, excepto si se menciona otra fuente de información.

Desde diciembre de 2017, la dirección del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual es hacia la baja. En septiembre de 2018, la caída promedio anual del IMAE es 0.2%.

La inflación interanual de los precios al consumidor desaceleró hasta 4.4% en noviembre debido a los precios de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, alimentos y bebidas no alcohólicas, salud y educación.

La tasa de desempleo (abierto y equivalente asociado con el subempleo) pronosticada por COPADES para 2018 es 28.1% de la población económicamente activa. Entre abril y noviembre de 2018 se han destruido 143 mil puestos de trabajo formal.

La caída de US$146 millones, hasta 1,604 millones, en la recaudación de impuestos del Gobierno Central, que explica en parte el déficit fiscal de US$118 millones en los primeros nueve meses del año.

En enero-septiembre, la balanza de pagos mostró un superávit de US$215 millones, equivalente a 1.6% del PIB pronosticado por COPADES para 2018; sin embargo, el déficit comercial de bienes de US$1,150 millones fue igual a 8.7% del PIB, lo cual fue contrarrestado por el flujo de remesas familiares que ascendió a US$1,097 millones, 7.5% mayor que el observado en el mismo período de 2017 y equivalente a 8.3% del PIB esperado en el año.

Al final del tercer trimestre del año, el flujo bruto o ingresos de inversión extranjera directa (IED) totalizó US$845 millones, observando una disminución de 24.5% con respecto al flujo bruto registrado en el mismo período de 2017. El términos netos, la IED sumó US$489 millones y reflejó una caída de 26.0%.

Entre el 12 de abril y el 30 de noviembre, los aspectos más relevantes del mercado monetario han sido la fuga de US$1,086 millones en los depósitos en moneda extranjera, equivalentes a 1 mes de producción de bienes y servicios del país, el retiro de C$8,400 millones de los depósitos en moneda local, equivalentes a US$304 millones, y la contracción de C$4,307 millones en la oferta de dinero con el fin de proteger la posición de las reservas internacionales.

Entre enero y noviembre, el saldo de las reservas internacionales brutas (RIB) se redujo US$507.2 millones, hasta US$2,250.6 millones, que se explica principalmente con la venta de dólares del BCN a las entidades bancarias, los retiros de fondos de préstamos líquidos atados a proyectos y programas del Sector Público No Financiero y el pago a los acreedores de la deuda pública externa. El saldo de las RIB fue equivalente a 2.41 veces el saldo de la base monetaria, menor que la condicionalidad de 2.5 veces.

En el mercado financiero, al 30 de noviembre el saldo total de la cartera de crédito bruto mostró una caída interanual de 2.9%, pero el 8.3% de dicha cartera correspondía a préstamos prorrogados, reestructurados, vencidos y en cobro judicial. El sistema bancario también mostró una suficiente liquidez, que era equivalente a 22.7% de sus activos totales, y una apropiada solidez que tendía a superar en 6 puntos porcentuales la norma de adecuación de capital que es de 10%.

A inicios de 2019, ya se observa la fragilidad de la estabilidad del tipo de cambio al ampliarse la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio para la venta del dólar en el mercado financiero hasta casi 3 puntos porcentuales, es decir, una devaluación de facto de 8%.