Otro compromiso incumplido, pero mejorado

28 09 2011

“La prioridad del Presupuesto Nacional será la formación de capital humano, con una profunda transformación educativa y de salud y, donde, los fondos liberados de la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados, sean destinados, en un 100% a la reducción de la pobreza.” Así rezaba en 2006 una promesa presidencial del candidato a presidente de la República, Daniel Ortega, por la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, contenida en el Programa del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que él presentó en el Acto de Clausura del III Congreso FSLN, Sesión “Sandino,La Victoria”, 28 de mayo de 2006.

La lógica económica o la prioridad del presupuesto general de la República en estos últimos cinco años ha sido la misma que observaron los presupuestos de la nación desde 1990, o sea pagar la deuda gubernamental, hoy caracterizada por los Bonos de Pago por Indemnización (BPIs) para pagar las confiscaciones de la propiedad ejecutadas en la década de los ochenta del siglo pasado, los Bonos Estandarizados relacionados con las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001, y los Bonos de la República de Nicaragua que se emiten para pagar las amortizaciones de la deuda interna del Gobierno Central, o sea que la Asamblea Nacional nos endeuda para pagar la deuda. No han sido, pues, los gastos de educación y de salud las prioridades de nuestro presupuesto nacional.

Sin embargo, en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC) y de la Iniciativa de Alivio de la Deuda Multilateral (MDRI), la administración actual redujo pero no eliminó la desviación de los impuestos liberados del pago de la deuda externa hacia el pago de la deuda interna, en vez de ser asignados exclusivamente al gasto de reducción de la pobreza.

De acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, durante la administración de Enrique Bolaños el monto total de los alivios fue de 1 mil 119 millones de dólares, del cual se asignaron sólo 469 millones al gasto de reducción de la pobreza, que se elevó de 365 millones de dólares en 2002 a 651 millones en 2006.

En otras palabras, la administración de Enrique Bolaños desvió el 58% de los impuestos liberados del pago de la deuda externa, o sea 650 millones de dólares –dicho sea de paso, la mayor desviación de recursos del presupuesto nacional en la historia económica de nuestro país- hacia la reducción de la deuda pública interna por las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001, en vez de asignarlos a la reducción de la pobreza de Nicaragua, como lo mandaba las Iniciativas HIPC y MDRI. Se hubiera necesitado una auditoría internacional del Grupo de los 7 (G-7), independiente del Fondo Monetario Internacional, para validar el mal uso que le dieron a la principal cooperación externa que ha recibido nuestro país con el fin de disminuir la pobreza de los nicaragüenses.

Sin embargo, a pesar de la promesa de destinar el 100% del alivio de la deuda externa a la reducción de la pobreza, en los cinco años de la actual administración de Daniel Ortega se han desviado 464 millones de dólares de los impuestos liberados del pago de la deuda externa, o sea el 41% de un monto total de 1 mil 140 millones de dólares, a fines distintos del gasto de reducción de la pobreza, que se incrementó de 761 millones de dólares en 2007 a 888 millones de dólares en 2011.

Lo que debo reconocer al presidente de Ortega es que en su mandato redujo en 17 puntos porcentuales la desviación de los impuestos liberados del pago de la deuda externa para reducir un índice de pobreza de 48.3% de la población que heredó de la administración de Enrique Bolaños, el cual logró disminuirlo hasta 42.5% con la ayuda adicional de los recursos venezolanos administrados por ALBANISA.

Aunque se redujo el margen de la desviación de impuestos hacia gastos distintos de la reducción de la pobreza, faltó transparencia en el uso de los recursos del presupuesto nacional, aunque hay que admitir que también se observó una mayor participación de la población en la solución de los problemas económicos y sociales.

¿Por qué no pudo cumplir el presidente Daniel Ortega esta promesa? Le doy el beneficio de la duda a los ministros y asesores del presidente que el Fondo Monetario Internacional (FMI), coordinador de la Iniciativa HIPC nombrado por el G-7, les haya exigido la aplicación de una fórmula que el FMI inventó para determinar el monto del alivio de la deuda externa que se destinaría al gasto de reducción de la pobreza de Nicaragua.

¿Qué indicaba esa fórmula? El alivio A para la reducción de la pobreza era igual al promedio anual del pago del servicio (intereses y amortizaciones) de la deuda pública externa durante el período 1992-1998, o sea 216.6 millones de dólares, menos el servicio después del Alivio HIPC.  Si A era menor que el Alivio Multilateral (concedido por el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Centroamericano de Integración Económica), entonces el Alivio para la Reducción de la Pobreza era igual al Alivio Multilateral.

En otras palabras, con esa fórmula se evadió la decisión política del G-7 de fortalecer el vínculo de la reducción de la deuda externa con la reducción de la pobreza. Está claro, pues, que el presidente del Banco Central de Nicaragua y el ministro del Ministerio de Hacienda y Crédito Público a inicios del mandato de la administración de Enrique Bolaños adoptaron esa fórmula para pagar la deuda pública interna, que se aceleró desde el BCN con la complacencia del FMI a través de la emisión de CENIs subastados, CENIs asociados con la crisis financiera de los cafetaleros, CENIs asociados con las liquidaciones bancarias, Bonos en Moneda Extranjera (BOMEXs), Títulos Especiales de Liquidez (TELs), Títulos Especiales de Inversión (TEIs), Letras Estandarizadas del Banco Central y Bonos del Banco Central, un festival de títulos valores que salió  del BCN durante la gestión del ex presidente del BCN, el abogado Noel Ramírez, quien en cierta ocasión afirmó públicamente que nunca resellaría los billetes de córdoba, pero nos dejó hiperendeudados.

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Una pregunta al candidato Daniel Ortega

26 09 2011

Como ciudadano, primero, y como economista, después, pregunto al presidente Daniel Ortega por qué no ha hecho referencia en su campaña presidencial actual a una promesa importante indicada en el Programa del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, que presentó en el Acto de Clausura del III Congreso FSLN, Sesión “Sandino, La Victoria”, el 28 de mayo de 2006, la cual consistía en que “Impulsará investigaciones serias, y a fondo, de las quiebras bancarias, emisión de CENIS, reclasificación de cartera y subasta. Lo haremos con criterio técnico y no político, por el bien del Estado, del pueblo y de la Banca misma. … habrá que castigar a los culpables y ¡recuperar lo que ha sido arrebatado al pueblo!”. ¿Por qué no asumió ante la ciudadanía, fuente de poder de los gobernantes, la responsabilidad de esta promesa y, por ende, de esta acción que contribuiría al financiamiento de la educación y la salud del pueblo nicaragüense?

La exigencia de cuentas a los servidores públicos involucrados en ese acto, que puede ser calificado presuntamente como un ilícito, y también como un complot contra el Estado de Nicaragua, está “viva” en las manos del juez quinto penal de audiencias, Julio César Arias, desde julio de 2008, pero el juicio se suspendió porque uno de los acusados, el diputado Eduardo Montealegre, de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), se escudó en su inmunidad, a sabiendas, de acuerdo con información oficial en poder de la Contraloría General de la República (CGR), que con su “reingeniería financiera” en la reestructuración de la deuda por los Certificados Negociables de Inversión (CENI) Bancarios provocó un daño de 23.4 millones de dólares a los nicaragüenses en el segundo semestre de 2003 y, además,  en su carácter de ministro del MHCP no protegió el acervo de nuestra nación en las tristemente recordadas subastas de los activos de los cuatro bancos liquidados realizadas en el Banco Central de Nicaragua (BCN) en el período mayo-agosto de 2003, un proceso poco transparente y bastante viciado que se basó en las metodologías de venta “a sobre cerrado” y “al martillo”.





¿Existe democracia económica en Nicaragua?

24 09 2011

Conozco el concepto de la democracia inclusiva, un proyecto que persigue la democracia política directa, la democracia económica, la democracia social y la democracia ecológica, y me llamó la atención que el candidato a presidente de Nicaragua por la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, Daniel Ortega, declaró el sábado 24 de septiembre en el empalme El Guanacaste, Carretera Granada-Nandaime, que en Nicaragua se construye una economía democrática, porque ha logrado convertir a miles de nicaragüenses en “sujetos económicos en la nueva economía que se está construyendo en Nicaragua, una economía democrática donde puedan participar todos los nicaragüenses”, porque “los campesinos y campesinas se están organizando en cooperativas para producir más y mejor los alimentos que tanta falta le hacen al pueblo y a buena parte de la humanidad”.

En Nicaragua siempre se han producido alimentos, porque no somos una nación con un alto índice industrial. Sin embargo, debemos reconocer que el cooperativismo fue impulsado desde la década de los ochenta en nuestro país, pero el pueblo aún no es ni creo que será una autoridad económica en Nicaragua.

En la actualidad, el Fondo Monetario Internacional conoce antes que los nicaragüenses las decisiones de política macroeconómica y de reformas estructurales aprobadas por el gobierno, independientemente del partido político que se encuentre en el poder, y eso con la exigencia multilateral de la transparencia.

El pueblo nicaragüense, con algunas excepciones en el mapa institucional del sector público del país, no tiene acceso a la información pública, cuya recopilación y procesamiento pagamos con nuestros impuestos, a pesar que existe una ley de acceso a la información. Por consiguiente, el cooperativismo no es sinónimo de pueblo.

La democracia económica se da cuando existe auto-dependencia popular, que busca la autodependencia mas no la autosuficiencia motivada, en nuestro caso, por el proyecto del Bono Productivo Alimentario, debido a que se necesitan economías de escala para satisfacer el consumo interno y aumentar las exportaciones de alimentos.

La democracia económica se da cuando existe propiedad popular de los medios de producción, que conduce a la politización de la economía, pero esto no se observa en Nicaragua, ni creo que se observará dada la pragmática relación entre las autoridades gubernamentales y la empresa privada y, además, porque la población en sus asambleas participativas, por ejemplo los Consejos de Poder Ciudadano (CPC) deciden sobre aspectos microeconómicos y no proponen, mucho menos aprueban, decisiones macroeconómicas.

La democracia económica se da cuando los recursos públicos son distribuidos en las comunidades en el marco de una democracia inclusiva, pero basta un ejemplo: la asistencia financiera de Venezuela se maneja en forma privada y la población, excepto los líderes, no conocen el presupuesto nacional, aunque es obvio que nadie puede argumentar el desconocimiento de la ley.

La democracia económica impide la acumulación privada de la riqueza y la consolidación de privilegios para grupos y actividades económicas, pero esto no ocurre ni ocurrirá en Nicaragua. Los nicaragüenses no tomamos las decisiones macroeconómicas en forma democrática ni las decisiones para mejorar nuestro nivel de vida. Al contrario, observamos pasivamente como se extiende la  economía informal en nuestro país. Es el Estado, mas no la población, el que distingue entre necesidades básicas y no básicas, y en función de ellas se decide la política salarial, para unos, una minoría, con la suma de la tasa de crecimiento de la producción y de la tasa de inflación del año anterior, y para otros, la mayoría, con la tasa de deslizamiento anual del tipo de cambio oficial.

Entonces, cuando el candidato presidencial afirmó que está construyendo una economía democrática en nuestro país, no pude comprenderle. Además, por mis observaciones arriba mencionadas, estimo que es muy probable que la frase “Un modelo cristiano, socialista y solidario” no tiene ni tendrá una sólida relación con el concepto de la “democracia económica” en manos de los actuales servidores públicos.





Una solicitud al Sr. Fabio Gadea Mantilla

24 09 2011

El Sr. Fabio Gadea Mantilla, candidato a presidente de Nicaragua por  la Alianza PLI, propuso en su plan “EL GOBIERNO PARA TODOS” que acabará con la prepotencia, la identificación de sus tres grandes pilares morales -la honestidad administrativa, el respeto absoluto a la ley, y el tratamiento por igual a todas y todos los nicaragüenses- con una exigencia ética, y que su plan procede de nuestras opiniones, sugerencia y críticas.

Por todo eso, le pido públicamente al Sr. Fabio Gadea Mantilla, que me dé una muestra que cumplirá sus compromisos para demostrarle el porqué demandé a Eduardo Montealegre, actual diputado de la Banca Democrática Nicaragüense (BDN), por su violación a mis derechos humanos y el porqué ese diputado es soberbio, prepotente, amoral, deshonesto, mentiroso, calumniador, injurioso, insultador, falso, manipulador de la información privada y pública, impune e irrespetuoso de la ley, que cree tener el derecho de estar sobre la ley y, con ese historial, se autonombró primer candidato a diputado nacional en la Alianza PLI para seguir abusando de su inmunidad parlamentaria y sin importarle el riesgo moral de su decisión.

Espero su respuesta, Sr. Fabio Gadea Mantilla, y me presentaré ante usted en la fecha, hora y lugar que usted disponga con la información requerida para demostrarle todo lo que le he dicho.





Confunde el honor con el gusto

24 09 2011

En la semana pasada, un periodista que usualmente informa sobre las actividades de la Asamblea Nacional de Nicaragua, me pidió mi comentario sobre la afirmación del diputado querellado Eduardo Montealegre que “no dará gusto al Señor Néstor Avendaño”, cuando confirmé que el Dr. Wilfredo Navarro ya recibió la segunda solicitud de desaforación de dicho diputado por injurias y calumnias contra mí.

Mi respuesta fue que este diputado siempre está confundido, no sabe lo que significa el honor ni la moral, desconoce la defensa del honor, y el gusto que él se da, por su soberbia, es cargar su presunta delincuencia, a la vista de los nicaragüenses y arropado en su impunidad por el mal uso de su inmunidad parlamentaria.

Lo que he reclamado a Eduardo Montealegre no es un gusto personal sino la honra personal y familiar que el diputado reacusado ha atropellado varias veces desde hace más de dos años y que ahora aparenta ignorar, ya que no entiende ni lo que él escribió en La Prensa el 31 de julio de 2008 y en una supuesta carta de disculpas fechada el 2 de febrero de 2011, pruebas de su delito que se encuentran en los expedientes de los juzgados Sexto y Séptimo de lo Penal de la Circunscripción Managua.

Y aún así, sin vergüenza, Eduardo Montelegre se autonombró primer candidato a diputado nacional de la Alianza PLI, sin importarle el riesgo moral que le provoca a esa alianza política.





Malas noticias, pero las peores no se dicen

23 09 2011

Ben Bernanke, presidente de la Fed, cambió el perfil del vencimiento de la deuda del banco central estadounidense y previno que existen significativos riesgos a la baja para la primera economía del mundo, incluida la tensión en los mercados financieros globales.

Christine Lagarde, directora gerente del FMI, dijo que ahora existe un espacio “más estrecho” para la recuperación global que al inicio de la crisis financiera de 2008.

El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, advirtió  a las economías avanzadas como Estados Unidos, la Unión Europea y Japón que sería “irresponsable” no actuar para evitar la recaída en una nueva recesión.

El comisario de Mercado Interior y Servicios de la Unión Europea, Michel Barnier, sentenció que “otros 16 bancos europeos que pasaron las pruebas de resistencia muy justamente deberán también ser recapitalizados”.

Los ministros de Economía y gobernadores de bancos centrales del G-20 intentaron calmar los ánimos de los inversores antes de la apertura de las Bolsas renovando el compromiso de “tomar todas las medidas necesarias para preservar la estabilidad del sistema bancario y de los mercados financieros”, una proclama habitual en las cumbres de los países ricos y emergentes, y agregaron que “nos aseguraremos de que los bancos están adecuadamente capitalizados y tienen suficiente acceso a la financiación para hacer frente a los riesgos actuales y la plena implementación de Basilea III a lo largo de los plazos acordados”.

Moody’s bajó la calificación crediticia de Bank of America Corp., Wells Fargo & Co y Citigroup Inc., tres de los mayores bancos estadounidenses, por los temores a que Washington esté menos dispuesto a respaldarlos si vuelven a tener problemas.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió sus dos propuestas para que crezcan las economías estadounidense y mundial, como son el plan de empleo y su iniciativa para reducir el déficit aumentando los impuestos a los más ricos.

Las bolsas acumularon abruptas caídas por el casi nulo crecimiento en los países avanzados, el temor a las consecuencias de una suspensión de pagos en Grecia y las dudas crecientes sobre cuál es el daño que ocasionan los devaluados títulos de deuda pública en la banca europea, que se estima en un máximo de 30 mil millones de dólares.

La iniciativa de los países llamados BRICS por sus iniciales -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- que habían anunciado un posible apoyo financiero a los países europeos, quedó en nada.

Por las malas noticias del crecimiento económico mundial, los precios a futuro del barril de petróleo West Texas Intermediate cerraron el viernes 23 de septiembre con una baja de 5.41 dólares a 80.51 dólares y acumularon su mayor caída diaria desde el 8 de agosto. En Londres, el barril de crudo Brent perdió 4.87 dólares, a 105.49 dólares.

Fue una semana de malas noticias, pero la peor, que es el mayor riesgo de una recesión económica mundial, no se dijo. “Hay que coger las cosas por el lado positivo, es en interés de todos”, proclamó Christine Lagarde en la conferencia de prensa que precedió a la reunión del FMI.

La historia económica ha demostrado que Europa nunca ha jugado el papel de la locomotora de la economía mundial cuando Estados Unidos se estanca o cae en recesión económica. El presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha dejado a entrever su desesperación y su desesperanza con la venta de títulos de deuda pública norteamericana de corto plazo que tiene en su cartera y la sustitución por otros títulos de deuda pública con vencimientos a plazos de entre 6 y 30 años.

¿Cuál es su propósito? Hacer subir el precio de los títulos de deuda pública de largo plazo, lo cual bajaría sus tasas de interés y, por lo tanto, reactivar no sólo el gasto de inversión privada sino también el mercado de la vivienda donde las hipotecas se firman a tipo fijo ligado al de la deuda pública.

Sin embargo, hay un riesgo muy grande. La curva de la tasa de interés de largo plazo podría caer por debajo de la curva de la tasa de interés de corto plazo, lo cual sería el anuncio de lo que hoy no se quiere decir, la llegada inminente de una recesión, que es lo que se desea evitar.

El riesgo de que las tasas de interés de largo plazo sean más bajas que las tasas de interés de corto plazo es que los bancos pierden al prestar dinero y, por lo tanto, no prestan. Esto explica la fuerte caída de los mercados bursátiles este fin de semana. Los inversionistas financieros se adelantan porque saben que la Fed va a comprar o vender, obteniendo grandes fortunas con mínimos riesgos.

La tasa de interés de la deuda pública de Estados Unidos a dos años está ahora en el 0.20% y el de 10 años en el 1.76%. Están tan cerca, que la Operación “Twist” de la Fed puede hacer que se intercambien, como un giro, o sea un twist,  muy rápido. La última vez que se invirtió la curva de tasas de interés en Estados Unidos fue en enero de 2008, un mes después de haberse iniciado la recesión.

Creo que la acción de Ben Bernanke no tendrá el efecto esperado de reanimar a la economía estadounidense y debemos prepararnos para lo que no se ha dicho.





La operación “twist” no fue efectiva en 1961

22 09 2011

A principios de la década de los sesenta del siglo pasado, el ritmo musical más popular en Estados Unidos era el twist, cuyo rey fue Chubby Checker. El miércoles de esta semana, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, en otro intento para levantar la alicaída economía estadounidense, anunció la operación “Twist”, que consiste en cambiar activos de corto plazo de la Fed o deuda inferior a tres años por activos de largo plazo o sea de 6 a 30 años para incentivar los préstamos y hacer bajar la tasa de interés de largo plazo, con lo cual logra mantener a la baja la perspectiva de tasas de interés y reitera que la tasa de interés se mantendrá baja hasta mediados de 2013. Junto a este ajuste de su balance, la Fed también presentó un plan para comprar activos de deuda hipotecaria con activos que van madurando.

Con esa operación, entre hoy y junio de 2012 la Fed venderá 400 mil millones de dólares en bonos del Tesoro para comprar un monto igual en papeles de largo plazo, para inducir tanto a las empresas a que construyan nuevas fábricas y contraten más trabajadores como a las familias a que incrementen su gasto de consumo y, con cierta probabilidad, a que adquieran viviendas.

Es muy probable que este nuevo anuncio de la Fed no alcance su objetivo, porque las tasas de interés ya están en su mínimo histórico y no se ha registrado un aumento de la demanda interna, o sea consumo e inversión, en la economía estadounidense. La Operación “Twist”, un modelo de la estrategia que adoptó por primera vez la Fed en 1961, apenas incrementó el Producto Interno Bruto (PIB) Real de Estados Unidos en 0.1%.

La Fed no recurrió a un tercer capítulo del relajamiento cuantitativo (QE3), o sea inyectar una gran liquidez en el mercado con la compra neta de bonos del Tesoro, porque los dos primeros capítulos recientes no han sido efectivos para reanimar a la primera economía del mundo, que no crece lo suficiente desde 2008. Sus indicadores económicos reflejan una gran debilidad del mercado del empleo, con una tasa de desempleo abierto de 9.1% de la población económicamente activa en septiembre de este año; una producción de bienes y servicios que se arrastra, con un crecimiento esperado de 1.5% del PIB Real en 2011; una tasa de inflación interanual de precios al consumidor de 3.76% en agosto del año en curso; el sector de la vivienda permanece deprimido; la pobreza, afectó al 15.1% de la población total en 2010, o sea 46.2 millones de personas viven con menos de 1 mil dólares al mes, la mayor cifra de pobres desde 1959; y cerca de 50 millones de ciudadanos estadounidenses carecen de seguro médico, puesto que los principales apartados de la reforma sanitaria firmada por Obama no entrarán en vigor hasta 2014.

Aunque el martes de esta semana los líderes republicanos del Congreso de Estados Unidos le dijeron a la Fed que se abstuviera de continuar interviniendo en la economía estadounidense porque sus medidas QE1 y QE2 no han facilitado el crecimiento económico ni la reducción del desempleo, Ben Bernanke movió la ficha que nos hizo recordar aquel estribillo musical que dice “Come on baby let’s do the twist, take me by my little hand and go like this” en un momento que los indicadores se deterioran y los instrumentos más efectivos, como la rebaja tradicional de las tasas de interés, ya están al límite de su capacidad: la del bono del Tesoro a 10 años plazo es 1.72% en este día, tan impactante como la tasa de desempleo de 9.1%.