La teoría liga salarios a productividad

22 02 2011

A mediados de enero de este año, la aritmética indicaba que el ajuste del salario mínimo legal era 13%, resultante de la suma de la tasa de crecimiento económico de 4% y la tasa de inflación acumulada anual de 9% registradas en 2010, según las cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN) y lo establecido por la Ley de Salario Mínimo.

El 17 de febrero recientemente pasado, la Comisión Nacional de Salario Mínimo aprobó el ajuste de 13% para este salario (7% a partir del 16 de febrero y 6% a partir del próximo 16 de agosto) para todas las actividades económicas, excepto la industria maquiladora con un solo ajuste de 8% en la primera fecha antes mencionada, y la micro y pequeña industria artesanal y turística nacional con dos ajustes de 4% en las dos fechas antes indicadas.

El poder adquisitivo del salario mínimo legal aumentó con un notable 18.0% en el año de 2009, el año de la recesión económica en nuestro país al caer 1.5% el Producto Interno Bruto (PIB) Real, y ese notable aumento fue contrario  a lo que se observó en 2010 al crecer 4% el PIB Real, porque el poder adquisitivo del salario mínimo sólo aumentó 5.7% en un momento de expansión económica Esto no tiene sentido económico y deja a entrever que es necesaria una reforma a la negociación en la Comisión Nacional del Salario Mínimo.

Cuando llegó la recesión en 2009, el ajuste de los costos a nivel microeconómico, o sea en las empresas como aconsejaba el profesor Milton Friedman con la crisis del petróleo en 1973, se produjo con la destrucción de empleo. De acuerdo con mis cálculos, el mercado laboral de Nicaragua en 2009 observó un aumento del desempleo de 46 mil personas, un número cercano al de los consumidores que fueron llevados a los juzgados por no poder pagar las obligaciones correspondientes al uso de tarjetas de crédito para el consumo. Por lo tanto, la tasa de desempleo o subutilización global –que incluye tanto el desempleo abierto como el desempleo equivalente asociado con el subempleo- se elevó de 25.4% en 2008 a 27.7% en 2009.

El salario mínimo siempre ha estado ligado a la tasa de inflación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año pasado y no a la productividad, como debería serlo. Con la apertura de la economía nicaragüense, que se ejemplifica en 2010 con el 91% del PIB en concepto del comercio exterior (exportaciones e importaciones de bienes y servicios), cualquier alza importante de los precios internacionales del petróleo y otras materias primas, como la observada en 2008,  aceleró la tasa de inflación hasta el 13.8% y el salario mínimo la siguió sin tener en cuenta que era una inflación importada y afectó a todos los agentes económicos y, además, que las pequeñas y las medianas empresas pasaban un mal momento con la reducción del número de trabajadores y con el cierre de operaciones.

En la actualidad, la canasta de 53 productos de consumo básico puede ser adquirida con tres salarios mínimos. Con el reciente acuerdo entre los sindicatos, los gremios de productores y el gobierno, al excluir a la industria maquiladora y a la micro y pequeña empresa artesanal, el promedio simple del salario mínimo legal de las actividades económicas en diciembre de 2011 será de C$3,393 y mostrará un aumento de 13.4% con respecto a su nivel registrado en diciembre de 2010, y su poder adquisitivo crecerá 3.2%, que es menor al observado en 2010, al tomar en cuenta mi pronóstico de una tasa de inflación acumulada anual mínima de 9.5%.

Con mucha seguridad puedo afirmar que la moderación salarial que tuvo la Comisión Nacional del Salario Mínimo no destruirá empleo en 2011 como fue destruido en 2009, aunque los que mantuvieron su empleo en ese año mejoraron su poder adquisitivo.

El salario, además de ser la renta principal de los trabajadores asalariados, también es parte de los costos de producción, por lo cual el aumento del salario nominal debería tomar en cuenta la evolución de la productividad por trabajador o por hora trabajada o por día trabajado, y se podrían obtener los costos laborales por una unidad producida. Cuando estos costos aumentan más que el índice de precios al productor –o el índice de precios implícitos del PIB-, la utilidad bruta o excedente de explotación de la empresa disminuye, y viceversa.

En este caso, reitero que no tiene sentido que el salario perdiera terreno en la fase expansiva de la economía en 2010 –las utilidades brutas de las empresas aumentan- y lo ganara en 2009 en el año de la recesión económica del país –las utilidades brutas de las empresas disminuyen-. Y en 2011, otro año de expansión económica, el salario continuará cediendo terreno.

Por lo tanto, es necesario que los agentes económicos reflexionen en el vínculo del salario con la productividad y no con la tasa de inflación de precios al consumidor del año pasado.





Los principios superaron a la técnica

20 02 2011

El instrumento más simple del Banco Central de Nicaragua (BCN) para regular o modificar la oferta de dinero es cambiar la tasa de encaje legal, como lo hizo recientemente su Consejo Directivo al disminuirla desde 16.25% hasta 12% diario y 15% catorcenal, que estarán vigentes a partir del 4 de abril de 2011.

La tasa de encaje legal es el porcentaje de los depósitos en monedas nacional y extranjera que las entidades financieras tienen que depositar en la bóveda del BCN, y su disminución ampliará el crédito de todos los bancos porque éstos dispondrán de mayores depósitos y podrán hacer más préstamos, por lo cual el medio circulante (dinero que circula fuera del sistema financiero nacional + depósitos a la vista) aumentará. Los bancos crean dinero cuando hacen préstamos.

Consecuentemente, se incrementó el multiplicador del dinero, que no es nada más que el múltiplo por el cual se incrementan los depósitos por cada córdoba o por cada dólar o por cada euro de incremento en las reservas bancarias. Aritméticamente, el multiplicador puede ser definido como el recíproco de la tasa de encaje legal (= 1/tasa de encaje legal), y con la resolución del BCN se ha elevado desde 6.15 hasta 6.67 catorcenal y 8.33 diario.

Sin embargo, en los momentos de la aprobación de la reducción de la tasa de encaje legal, la tasa de encaje efectiva de los bancos era de 24.5% para los depósitos en córdobas y 18.8% para los depósitos en dólares y en euros. Por lo tanto, los sobre encajes guardados en el BCN, que no generan intereses y los expresados en córdobas que no gozan de la cláusula de mantenimiento de valor, eran de 1 mil 646 millones de córdobas y de 61 millones de dólares.

Recientemente, un banquero criollo dijo que “los bancos tienen suficientes fondo para conceder préstamos, pero el problema es que no hay demanda”. Otro dijo que “(su) banco había crecido más que la economía nicaragüense”, pero los saldos que crecieron fueron sus depósitos –provenientes de las operaciones de ALBANISA- y su ya excesiva disponibilidad o liquidez en córdobas.

Con una excesiva liquidez existente en los bancos -igual a 28.1% del valor de los activos al 31 de diciembre de 2010-, las tasas de interés ya deberían haber disminuido y, con la presencia de una caída en la demanda de préstamos, ya deberían haberse reducido mucho más. Pero eso no ha ocurrido, porque las leyes de la oferta y la demanda, o del mercado, no funcionan en el sistema financiero nacional o en el monopsonio bancario que funciona como un poder monopólico en el país.

Ahora, con la reducción de la tasa de encaje legal, ¿caerán por fin las tasas de interés? Recientemente, el presidente del BCN, Antenor Rosales, destacó que la importancia de la reducción de la tasa de encaje legal es provocar una baja de la tasa de interés cobradas por los bancos en los préstamos al público y, así, se puedan cumplir las expectativas de crecimiento económico del país en este año. Pero los banqueros también toman en cuenta que su tasa de rentabilidad se ha desplomado, al caer las utilidades netas como un porcentaje de sus activos desde 2.0% el 31 de diciembre de 2007 a 0.4% el 31 de diciembre de 2010. 

Es muy probable que las tasas de interés activas continuarán altas, porque los banqueros no disminuirán el excesivo sobre encaje que guardan en las bóvedas del BCN y, por lo tanto, el margen del sobre encaje será mayor con respecto a las menores tasas de encaje legal, ya que los banqueros, al mantener un creciente monto de dinero ocioso en las arcas de la autoridad monetaria, financian el pago de intereses a los ahorristas con el costo del crédito.

En enero de este año, la tasa de interés activa de corto plazo ponderada asociada con el córdoba con mantenimiento de valor, o sea dolarizada, era de 11.17% -súmele 5 puntos de devaluación oficial anual para determinar la tasa de interés efectiva-, pero la tasa de interés dolarizada cobrada a los productores industriales manufactureros era de 14.99%, a los ganaderos 14.00% y a los agricultores (exportadores) 10.17%, con el agravante que el 76% del saldo total de crédito está colocado en comercio, préstamos personales, tarjeta de crédito para el consumo y préstamos hipotecarios, prácticamente entre las familias y no entre las empresas. Por otro lado, la tasa pasiva ponderada asociada siempre con el córdoba con mantenimiento de valor (o dolarizada) era de 2.75%, pero la de ahorro era apenas de 1.15%, que sumada a la tasa de devaluación anual resultan ser menores que la tasa de inflación anualizada de 9%.

El problema de política monetaria que no pudo resolver el BCN no es de principios sino que es técnico. Veo a un BCN bastante ingenuo al dictar sanciones por desencajes sin cobrar la renta de sus bóvedas a las entidades bancarias para guardar la excesiva liquidez en córdobas, o sea que no se interesó en la reducción de ese sobre encaje con el establecimiento de multas como lo hizo para el desencaje, con el propósito de impulsar un mayor flujo crediticio a las actividades económicas del país pero con la severa restricción que no existe una política financiera nacional porque se le ha dejado exclusivamente al mercado, yo diría a pocas personas.

Además, lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa. Si el Fondo Monetario Internacional (FMI) impone el control sobre los flujos de entrada de capital de corto plazo para evitar desequilibrios macroeconómicos, también el BCN podría establecer controles de salida de capital de corto plazo con ese mismo propósito, con más razón en el caso que el excesivo sobre encaje en córdobas sea dolarizado y depositado en instituciones financieras del exterior.

Con bastante seguridad a partir de hoy se sustituirá la pregunta monetaria de cómo está el saldo de las reservas internacionales brutas por la de cómo está el sobre encaje en córdobas, porque las primeras incluyen al segundo. También no me causa sorpresa que en este año de elecciones nacionales se observe una disposición sobre el encaje legal en sentido contrario a las registradas en los años electorales pasados, porque en esos entonces la espera del ganador de la elección presidencial causaba una caída de las reservas internacionales brutas provocada por la fuga de los depósitos en dólares desde el sistema financiero nacional hacia el exterior y, además, por la imposibilidad del BCN para colocar Letras Estandarizadas en el mercado local por esos momentos políticos.

En esos años electorales, por ejemplo en 2001 y 2006, el BCN elevó la tasa de encaje legal de 16.25% a 19.00%, y el diferencial de 2.75 puntos porcentuales devengó  una tasa de interés similar a la recibida por el BCN en sus depósitos de reservas internacionales en bancos del exterior, siempre y cuando los bancos comerciales no incurrieran en desencajes, a pesar que la ley monetaria no reconoce el pago de intereses sobre los saldos de encajes ni sobre sus excedentes. 

Aunque ese temor de que gane un presidente de pensamiento de izquierda ha desaparecido, preveo que el saldo de los depósitos en moneda extranjera podrían disminuir antes de las elecciones en un monto cercano a US$80 millones, debido al potencial riesgo de un algún conflicto social post electoral.

Es fácil, pues, concluir que la reducción de la tasa de encaje legal pretendió bajar las tasas de interés y aumentar el crédito, porque con la excesiva liquidez en los bancos y el sobre encaje en el BCN, no tengo duda alguna que los banqueros no serán multados por incurrir en desencajes. Además, en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB), también es fácil pronosticar la cuarta caída consecutiva anual del crédito del sistema financiero nacional. Y no debe olvidarse que la misión técnica del FMI externó su preocupación al recomendar a las autoridades monitorear la evolución de los depósitos asociados con los flujos de la ayuda venezolana, que son considerables y se concentraron en un par de bancos, así como mantener una vigilancia continua en el sector financiero, entre otras razones porque “la concentración de grandes depósitos en algunas instituciones requiere un monitoreo cuidadoso” (páginas 9 y 16, IV y V Revisión del Programa Servicio de Crédito Ampliado, 2 de noviembre de 2010).





La jugarreta estatal con el empleo

19 02 2011

Más seriedad debiesen tener los servidores públicos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), que procesa las encuestas de empleo, y del Ministerio del Trabajo (MITRAB), que divulga los resultados de esas encuestas, al referirse a la situación del  empleo en el país.

Recientemente, el MITRAB anunció que en 2010 se crearon 147 mil nuevas plazas de trabajo, “gracias a la política económica del gobierno del comandante Daniel Ortega”, que muy probablemente incluyó el número de trabajadores subempleados por efectos de la recesión económica mundial que afectó a Nicaragua en 2009. Ahora para 2011, el MITRAB proyecta la creación de 62 mil 687 puestos de trabajos directos y 198 mil 317 puestos de trabajo indirectos, o sea un total de 261 mil puestos de trabajo.

Debido a la estructura productiva poco diversificada y a la persistencia de una base rural importante con baja productividad económica –el 30% del empleo del país es generado por el sector agropecuario-, el mercado laboral de Nicaragua muestra una deficiencia estructural para la generación de empleo decente o de calidad; en otras palabras, para que los trabajadores tengan un contrato de trabajo (el 21% de los ocupados tiene un contrato permanente o temporal), gocen de la seguridad social (el 22% de los ocupados cotiza al seguro social) y devenguen ingresos iguales o mayores que el salario mínimo legal (el 29% de los ocupados gana menos que el salario mínimo, lo cual es prohibido por la ley).

De un año a otro, los problemas estructurales de nuestro mercado laboral no pueden cambiar radicalmente, como lo han insinuado el INIDE y el MITRAB. En 2009, la población en edad de trabajar (PET) era de 4 millones de personas de 14 años y más de edad y al 69% del la población total del país, mientras que la población económicamente activa (PEA) de 2.3 millones reflejó una tasa global de participación del 58% de la PET.

El 54% de la PEA, o sea 1 millón 229 mil personas, estuvo plenamente ocupado o laboró diariamente la jornada legal de 8 horas o de 40 horas semanales, o se encontraba satisfecho con sus ingreso si laboró menos de las 8 horas diarias establecidas por la ley. El empleo se concentró en la agricultura, la ganadería, el comercio, la industria manufacturera y los hogares privados con servicios domésticos, pero cabe mencionar que si al ocupado pleno le quitase el calificativo de pleno, se observaron 4 subempleados entre 10 ocupados y 13 personas dependían de cada 100 ocupados.

El 46% de la PEA permaneció subempleado y desempleado, o sea que 1 millón 54 mil personas tenían problemas de empleo en 2009, principalmente entre los trabajadores de la construcción, minería, hoteles, restaurantes, transporte y comunicaciones.

Sin embargo, el principal problema del mercado laboral del país siempre ha sido el subempleo, que en 2009 afectó al 38% de la PEA, según datos oficiales. Creo que esa tasa es menor, porque aceptarla implicaría que la tasa de desempleo abierto se reduce a 8%, lo cual no es consistente con nuestra realidad económica. Desde hace muchos años, las encuestas indican que los dos primeros problemas de los nicaragüenses son el desempleo y la pobreza. De cada 10 desempleados, 8 son cesantes y 2 son aspirantes, y las personas más afectadas por este flagelo son los jóvenes y las mujeres.

3 de cada 10 subempleados son visibles, al trabajar jornadas menores de las 8 horas diarias en forma involuntaria y que están dispuestos a trabajar, y representaron el 12% de la PEA. Los otros 7 subempleados son invisibles, porque perciben ingresos menores que el salario mínimo correspondiente a la actividad económica en que se desempeñan al trabajar involuntariamente un número de horas igual o mayor que la jornada laboral, y representaron el 26% de la población económicamente activa.

La mayoría de los desempleados nicaragüenses tiene una edad de 15 a 24 años con un parentesco familiar de hijo(a) y un nivel de educación secundaria, su estado conyugal es unido, juntado o casado y posee una categoría ocupacional de empleado u obrero. La mayoría de los jóvenes ocupan empleos precarios cuando se incorporan al mercado laboral, con tecnologías atrasadas y sin contratos de trabajo, sin seguridad social ni estabilidad laboral y, como la mayoría proviene de familias pobres, se potencia el riesgo de la transmisión inter generacional de la pobreza.

La tasa de presión laboral fue alta: 29 de cada 100 personas económicamente activas demandaban un puesto de trabajo a tiempo parcial o a tiempo completo en el caso de los desocupados, o deseaban trabajar más horas en el caso de los ocupados. Finalmente, la informalidad del mercado laboral era y es muy alta: en 2009 el 78% de los ocupados no cotizó a la seguridad social y el 75% de las empresas no cumplían con las regulaciones nacionales para su operación ni llevaban registros contables por motivos económicos, desconocimiento u otras razones.

Con ese entorno del mercado laboral, el MITRAB informó a la población la creación de 147 mil puestos de trabajo en 2010, equivalentes al 80% del total de personas desempleadas en 2009, sin tener en cuenta que anualmente se observa un aumento de casi 80 mil personas en la población en edad de trabajar y que la economía creció a una tasa insuficiente de 4%. Por otro lado, con esos datos es muy probable que el INIDE no haya realizado la encuesta puntual para la comparación de indicadores de empleo en julio de 2010 ni haya continuado la encuesta (mensual) continua de hogares por su alto costo.

Aconsejo al Presidente Daniel Ortega que corrija el sesgo político de las declaraciones técnicas de los servidores públicos, ya que en vez de ensalzarlo le perjudican su imagen. También  le reitero la solicitud que convoque al sector privado para formular una política de empleo, que es necesaria para reducir el principal problema de la población: el desempleo y el subempleo.





Avanza la Iniciativa HIPC entre los países que no son miembros del Club de París

16 02 2011

Libia condonó a Nicaragua US$195.8 millones en concepto de intereses de un principal de US$117.8 millones que mantuvo invariablemente como saldo adeudado por Nicaragua a la Gran Jamahiría Árabe-Libia Popular Socialista. Hoy debemos comenzar a honrar el principal reestructurado, que es igual al principal original.

Esa deuda contratada por Nicaragua a inicios de la década de los ochenta estuvo asociada en gran parte (US$100 millones) con un préstamo de divisas líquidas para apoyo a la balanza de pagos y, en menor parte, con el producto de dos ventas de crudo libio recibido por nuestro país siempre en concepto de préstamo para apoyo a balanza de pagos. De acuerdo con el estudio “Negociaciones de la Deuda Externa: 1990-1996, Gobierno de Nicaragua, Ministerio de Cooperación Externa, 1996”, la deuda con la Gran Jamahiría Árabe-Libia Popular Socialista provino de tres líneas de crédito contratadas entre 1981 y 1984.

La cultura libia en cuanto a la administración del principal de las deudas es cobrarla no condonarla. En noviembre de 2004, el entonces ex presidente Daniel Ortega anunció la propuesta de Libia hecha al presidente Enrique Bolaños que la deuda original con sus intereses fuese pagada por Nicaragua con parte de las empresas agropecuarias que estaban en manos de trabajadores sandinistas y que funcionaban con el 20% hasta el 50% de su capacidad instalada debido a la falta de créditos.

El presidente Bolaños, que en esos momentos visitaba al líder de la revolución libia, Muammar al- Gaddafi, le propuso un canje de dicha deuda por 2,500 manzanas (1,750 hectáreas), de las cuales 1,000 manzanas (700 hectáreas) se encontraban en el Municipio de Tisma y 1,500 manzanas (1,050 hectáreas) estaban en el Municipio de San Francisco Libre, todas arrendadas por el Estado de Nicaragua con la tutela de la Corporación Nacional del Sector Público (CORNAP). El canje no fue aceptado por el líder de la Gran Jamahiría Árabe-Libia Popular Socialista.

Ayer 15 de febrero, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, anunció la condonación del 62% del saldo total adeudado a Libia, lo cual redujo la deuda con el país árabe hasta US$117.8 millones, que es equivalente al principal adeudado. La condonación del monto de intereses y comisiones corrientes y moratorios de US$195.8 millones, según el presidente del BCN, redujeron el saldo “contable” de la deuda externa de Nicaragua hasta US$3,697 millones y 59% del Producto Interno Bruto (PIB).

Este es otro avance de la reducción de la deuda pendiente de reestructuración con países que no son miembros del Club de París, en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (por sus siglas en inglés, HIPC). Queda aún un saldo pendiente de reestructuración por US$1,400 millones, distinguiéndose como los más importantes acreedores Costa Rica, Honduras e Irán.





Reducción de la tasa de encaje legal sin una política crediticia

14 02 2011

El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, anunció que el Consejo Directivo de esa entidad ya aprobó una reducción de la tasa de encaje legal que actualmente es de 16.25%, o sea el porcentaje de los saldos de los depósitos en córdobas y en moneda extranjera que los banqueros debe llevar a las arcas del BCN para que éste regule la cantidad de dinero en el mercado y evite al surgimiento de presiones inflacionarias.  

Independientemente de los puntos porcentuales que reduzcan a la actual tasa de encaje legal, el anuncio del presidente del BCN es insuficiente para conducir a una disminución de la elevada tasa de interés activa, que no es competitiva entre los países centroamericanos que poseen moneda propia.

Así lo ha reconocido el actual presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (ASOBANP), Juan Carlos Argüello, quien afirmó que el nuevo anuncio sobre la reducción de la tasa de encaje legal, del cual no han sido comunicados oficialmente, “tendrá una incidencia positiva en cuanto al costo del dinero que se dispone para otorgar créditos, pero su efecto no es inmediato” a la entrada en vigencia, pero sí deberá sentirse en el año. ¿En cuál mes? No lo dijo.

El anuncio oficial de reducir la tasa de encaje legal es insuficiente para reducir la tasa de interés debido a la presencia de una excesiva tasa de encaje efectiva, que al 10 de febrero era de 26.8% para los depósitos en córdobas y de 18.7% para los depósitos en dólares, por lo cual los bancos mantenían en la bóveda del BCN un exceso de encaje de C$2,088 millones de córdobas, un dinero ocioso que no goza de mantenimiento de valor ni genera intereses según la ley monetaria, y de US$59 millones, por los cuales los banqueros tienen que pagar intereses a los ahorristas mediante la alza de las tasas de interés activas que cobran a los prestatarios.

Es por eso que el presidente de ASOBANP afirmó que el efecto de la reducción de la tasa de encaje legal no sería inmediato sobre el costo del dinero, o sea la tasa de interés, por la presencia del excesivo monto de dinero que los banqueros tienen depositado en el BCN. Además, debe tomarse en cuenta que, según el Balance General Consolidado del Sistema Financiero Nacional (SFN) al 31 de diciembre de 2010, que se encuentra en la página web de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), indica que el 32% del total de las disponibilidades en moneda extranjera constituía depósitos en instituciones financieras del exterior.

Entonces, ¿qué hace falta para hacer suficiente el anuncio de la reducción de la tasa de encaje? Lo más importante que hace falta es la política financiera o crediticia, que sea supervisada por el BCN, y que aún no existe en la práctica ni en la nueva ley del BCN. Es necesario firmar un acuerdo nacional entre la autoridad monetaria y los banqueros, que sea firmado para concretar una política crediticia que financie el capital de trabajo que demandan las actividades productivas.

El presidente del BCN debe saber que con un tipo de cambio fijo, como es el tipo de cambio reptante con un deslizamiento diario preanunciado, las reservas internacionales brutas oficiales se exponen al riesgo de una mayor caída con una mayor liquidez en el mercado resultante del aumento del multiplicador de dinero, que siendo hoy igual a 6.15 podría oscilar entre 7 y 8. El riesgo de pérdidas de reservas internacionales oficiales se acrecentaría porque el Gobierno de Nicaragua se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con una política monetaria expansiva, o sea con la reducción del saldo de la deuda interna emitida por el BCN, a través de la redención de Títulos Especiales de Inversión y Letras Estandarizadas que subastó el año pasado.

Los banqueros, por su parte, no se arriesgan a colocar más préstamos por el temor de no poder recuperarlos, a pesar que la economía nacional crece a un ritmo de 4% anual. Los bancos decidieron mantener una gran liquidez a expensas de reducir su tasa de rentabilidad, una situación  que no pueden mantenerla. Además, las entidades bancarias financian principalmente el consumo de la población en el mercado más grande del país, la Ciudad de Managua, ya que a finales de noviembre del año pasado el 74% de la cartera de crédito es destinado de hecho a las familias, distribuido en comercio, préstamos personales, tarjeta de crédito para el consumo y préstamos hipotecarios.

Existe, pues, el problema de retomar una verdadera política crediticia que intermedie los depósitos del público no bancario hacia el financiamiento del crédito que demandan las actividades productivas, dado el freno que hoy existe para las inversiones financieras en títulos valores del Estado de Nicaragua.

Por otro lado, veo muy probable que, después que se oficialice la nueva tasa de encaje legal, las arcas de la autoridad monetaria continúen sirviendo para depositar un mayor sobre encaje del observado hasta ahora. Entonces, ¿para qué sirvió la medida? Para nada. ¿Alguna opción para usar ese dinero ocioso a favor de la economía? Claro que existe.

En ese escenario, no habría que desestimar la activación de un mecanismo de regulación de la liquidez que el BCN, convertido en un prestamista de última instancia, no usa. Primero, aconsejaría a la autoridad monetaria incrementar la tasa de encaje legal, tomando en cuenta la tasa de encaje efectiva. Luego, oficializar la apertura de una ventanilla de redescuento en el BCN a favor de los productores, sobre la base una política de crédito dirigido financiada por el dinero ocioso del sobreencaje. Y por último discutir y suscribir esta política con el FMI.

Con el FMI ya no deberían existir herejías económicas. Todo puede ser discutido con el FMI. La Oficina Independiente de Evaluación (IEO, por sus siglas en inglés) del FMI en su reciente informe “Actuación del FMI en el periodo que desembocó en la crisis financiera y económica: la vigilancia del FMI de 2004 a 2007” destacó que “la opinión mayoritaria entre el personal del FMI –un grupo cohesionado de macroeconomistas– era que la disciplina de mercado y la autorregulación bastarían para evitar problemas graves en instituciones financieras”, y la “débil” gobernabilidad interna y una cultura que desalienta el pensamiento crítico jugaron también un papel fundamental en la citada falta de previsión.

La incapacidad del FMI para prevenir la posibilidad de una crisis sistémica de forma precoz, aguda y eficaz es un hecho que nos debería hacer más humildes, que la institución reconoce con sinceridad y al que está lista para responder, afirmó el francés Dominique Strauss-Kahn, actual director gerente del FMI. Urge, pues, que el FMI reconozca que debe implementarse una política crediticia que favorezca el crecimiento económico de Nicaragua, que nos facilite salir del escenario exclusivo de la estabilización macroeconómica. Necesitamos un crecimiento suficiente d ela economía nacional, siempre acompañado de una estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria estable.





La inflación de Nicaragua en enero al vaivén del precio de la lotería

14 02 2011

El precio de la lotería fue la principal causa de la deflación de 0.15% en el país en enero de este año, así como fue el detonante de la aceleración de la inflación en diciembre del año pasado. Todo esto fue provocado por el sorteo extraordinario de la temporada navideña, de tal manera que el precio de la lotería cayó 52.7% en enero con respecto al diciembre de 2010.

Si excluyéramos la variación de precios al consumidor de los servicios de Recreación y Cultura del Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nacional –la mayoría de la población pobre preguntaría cuáles servicios-, la tasa de inflación mensual de enero de 2011 hubiese sido de 0.45%.

Sin embargo, la tasa de inflación subyacente, que excluye del IPC los precios de los alimentos y de los combustibles por su alta volatilidad, fue de 0.81%, un dato más compatible con el escenario de los precios al consumidor observado en enero.

El Banco Central de Nicaragua (BCN) informó en su reporte inflacionario correspondiente a enero pasado, que los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas disminuyeron 0.32% principalmente por las caídas, en orden de importancia, de los precios del tomate, papas y frijol.

De acuerdo con datos del mercado internacional de los hidrocarburos, el precio de un barril de petróleo WTI se incrementó 0.43%, al pasar de US$89.04 en diciembre de 2010 a US$89.42 en enero de 2011, por lo cual, agregó el BCN en el mismo reporte, los precios del transporte se elevaron 1.26%, mientras que los precios del gas butano y los ajustes por los deslizamientos de la tarifa de energía eléctrica y del alquiler de vivienda condujeron a la alza de 0.79% de Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

El nuevo IPC (Base: 2006 = 100) es el sexto que tiene el país y su medición se basa en una canasta de 489 productos, tiene una cobertura geográfica de al menos el 50% del total de la población urbana de 7 zonas geográficas del país, que radica en 9 ciudades del país, de tal forma que el IPC de Managua y el IPC del Resto del País ponderan con el 63.86% y el 36.14% respectivamente en el IPC Nacional. Por otro lado, para seleccionar los bienes y servicios de la canasta de este índice los técnicos del BCN consideraron, primero, que el porcentaje de participación del gasto en el bien j en el gasto total de los hogares debía ser igual o mayor que 0.03% y, segundo, comprobado el número de hogares que informaron el gasto en el bien j, el bien ingresó al conjunto seleccionado si el número de hogares es igual o superior que 50, de un total de 6,912 hogares de la muestra. Otro criterio fue la incorporación de bienes que son consumidos por el 90% de los hogares, tales como pan tostado, titiles de pollo, vigorón, cazuelas, pago de internet fuera del hogar, sortijas anillos y alianza de matrimonio.

También se excluyeron otros bienes y servicios, por ejemplo automóviles nuevos para uso particular y pasajes en avión, la mandarina por su alta estacionalidad y los bienes que presentan mucha dificultad en su recopilación, como son rifas y fichas, por lo cual los técnicos del BCN las sustituyeron con la “lotería” en la canasta del IPC.   

Con bastante frecuencia, Nicaragua se ha caracterizado por ser el país más inflacionario de Centroamérica, debido a la gran dependencia de los derivados del petróleo para la generación de electricidad, por los efectos de los fenómenos climatológicos (sequías e inundaciones) que afectan la oferta de productos perecederos de origen agrícola, y por la expectativa inflacionaria mínima de la población, o “piso de la inflación, que se identifica con el 5% de devaluación anual del tipo de cambio oficial. Hoy, según el BCN, debemos incorporar la alta volatilidad del precio de la lotería en diciembre y en enero.





Segunda acusación penal contra Eduardo Montealegre Rivas

12 02 2011

El viernes 11 de febrero a las 10: 00 a.m. presenté una segunda querella por injurias y calumnias en contra del diputado ya acusado Eduardo Montealegre Rivas, por sus expresiones injuriosas y calumniosas contenidas en la copia de la supuesta carta de disculpas que me escribió, y recibí el miércoles 2 de febrero de 2011 desde la dirección electrónica vamosconeduardo@googlegroups.com en nombre de; Prensa VCE [prensa@vamosconeduardo.org], al afirmar que mi estudio sobre las liquidaciones bancarias que hice a solicitud de la Contraloría General de la República contiene una serie de errores y duda de la profesionalidad del mismo, y que yo fui uno de los quebradores del Banco del Café.

También niega que esas dos respuestas que él escribió en su chat con los lectores del diario La Prensa sean injurias y calumnias, lo cual es una cuestión que sólo puede ser dilucidada por un juez y no por el acusado. Escribe una nueva injuria en esa carta, al afirmar que “lamenta si la interpretación incorrecta que algunas personas hayan hecho de mis declaraciones le hubiera llevado a concluir que lo estaba injuriando”, como si yo no pudiese entender un párrafo sencillo y corto. Sin embargo, él aparenta que no entiende lo que escribe.

Abusa, miente, injuria y se burla al mencionar el nombre de mi esposa en mi acusación personal contra él, al afirmar que la aprecia no obstante los graves daños morales y económicos que ha provocado no sólo a mí, sino también a mi esposa e hijos, por lo cual públicamente le exijo respeto a mi familia.  

Debido a que el ciudadano Eduardo Montealegre Rivas ha tenido y actualmente tiene el gran problema de retractarse como lo manda la Ley, mi segunda acusación contra él quedó en manos del Juez Séptimo Local de lo Penal de Managua, Henry Morales Olivares.

En la copia de la supuesta carta de disculpas del diputado acusado Eduardo Montealegre Rivas, me afirma que “el debate público de ideas entre quienes ejercen una ciencia o arte es parte fundamental del quehacer profesional y uno de los pilares de cualquier sociedad democrática” y considera que “no es saludable para Nicaragua que dos ciudadanos …. abandonen el campo del debate público de las ideas y dediquen sus esfuerzos a acusarse en ámbito judicial”.

Debo aclarar al ciudadano Eduardo Montealegre Rivas que el acusador no es él sino yo; el que se ha sentido desenfocado es él y no yo; el que ha insultado es él, mas no yo.

Además, lo reto a un debate público para aclararle lo que le dije personalmente el 15 de marzo de 2007 frente a sus aliados políticos de ese entonces, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), sobre lo que él tiene que aclarar a la Nación y al Juez, debido a sus acciones inapropiadas en la reestructuración de la deuda pública interna por los CENIs Bancarios y en las subastas de los activos de los cuatro bancos que fueron liquidados en 2000 y 2001. Debe recordar el diputado acusado por segunda vez Eduardo Montealegre Rivas que en esa ocasión le afirmé, frente a frente, que yo no soy autoridad para concluir si él es inocente o culpable, un principio personal que siempre mantengo en mi calidad profesional y personal. Eso es de competencia de una autoridad judicial.

El ciudadano Eduardo Montealegre Rivas sabe que yo sé lo que él hizo en esas dos etapas de ese gran daño que sufrió el Presupuesto Nacional, como son la reestructuración de la deuda por CENIs Bancarios y las subastas de activos de los bancos liquidados.

Cabe recordar que en julio de 2009, otro acusado por la Fiscalía General de la República con el mismo presunto delito, el abogado Noel Ramírez, huyó del reto que le hice para demostrarle sus actos inapropiados en la formación de las juntas liquidadoras de los cuatro bancos clausurados y en la emisión de la deuda por las liquidaciones bancarias.