2020, más problemas y preocupaciones

22 12 2019

La magnitud de la caída de la economía de Nicaragua en 2019 fue mayor que la caída registrada en 2018. En la primera quincena de diciembre de este año que termina, Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) revisó el pronóstico del comportamiento del producto interno bruto (PIB) real de este año y determinó que su caída fue 6.5%, mayor que su disminución de 3.8% en 2018 según el Banco Central de Nicaragua (BCN) y que aún conserva el carácter de preliminar. Cabe agregar que  la reducción del PIB Real en 2019 manifestada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue 5.7%, mientras que el  BCN indicó que la caída fue 3.5%.

La actividad económica que fue más golpeada en su producción en 2019 fue la construcción y le siguen, en orden de importancia, comercio, hoteles y restaurantes, servicios de intermediación financiera, electricidad y agua potable, agropecuaria, industria manufacturera y otros servicios comunales y personales. Sólo la minería reflejó un crecimiento positivo debido a la mayor extracción de oro por el aumento de su precio en el  mercado internacional.

La caída de la producción de bienes y servicios se vio acompañada de una reducción del volumen de las importaciones de bienes y servicios, que COPADES estima en 11.8%, menor que su reducción de 14.0% registrada en 2018.

Por consiguiente, la oferta global real (eliminando la inflación), que es igual a la suma del PIB Real (oferta interna) y del volumen o quantum de importaciones (oferta externa), disminuyó 8.5% en 2019, tras haberse contraído 8.0% en 2018.

La condición de equilibrio del sector real es que la oferta global es igual a la demanda global, y esta última está compuesta por los volúmenes de consumo e inversión (demanda interna) y el volumen o quantum de las exportaciones (demanda externa). Veamos rápidamente cuál fue el comportamiento de la demanda interna del sector privado en 2019, ya que no disponemos de indicadores correspondientes al sector público.

El gasto de consumo de las familias disminuyó 5.9%, lo que se explica con el aumento de 258 mil personas que no generaron ingresos -para sumar un total de 1 millón 293 mil personas o ejército de desempleados del país (o sea, el desempleo abierto y el desempleo equivalente relacionado con el subempleo)-y al deterioro de 7.2% del poder adquisitivo del salario promedio nacional. Cabe agregar que el salario mínimo legal está congelado desde septiembre de 2018.

El gasto de inversión fija (volumen de construcción y maquinaria y equipo) del sector privado cayó 15.5% -en 2018 había caído 21.4%-, dada la incertidumbre política y la desconfianza de los agentes económicos, o sea, la desconfianza de los consumidores, los empresarios y el gobierno.

En resumen, la demanda interna del sector privado en 2019 disminuyó 7.7%, después de haber caído 8.7% en 2018, y, grosso modo, la demanda interna del sector público se contrajo 18.7% dada la disminución del consumo colectivo y de un menor monto anual de cooperación oficial al sector público que oscila alrededor de US$330 millones, una cifra que es bastante cercana a la observada en 2018 que fue del orden de US$303 millones. Por consiguiente, la demanda interna total de bienes y servicios cayó con una tasa de 9.2%, tras haber disminuido 9.0% en 2018, y redujo su exceso con respecto a la producción interna o PIB de 25.5% en 2017 a 15.3% en 2019.

Por su parte, la demanda externa, o sea, el quantum o volumen de las exportaciones domésticas de bienes y servicios -sin adicionar el volumen de exportación bruta del régimen de zona franca- disminuyó 11.8% en 2019 y ya había caído 14.0% en 2018.

Lo más preocupante del grave desequilibrio del sector real de la economía, o sea, de la oferta y la demanda global, es el retroceso de cinco años observado por el producto o ingreso interno bruto promedio anual por habitante. El PIB Per Cápita de 2019 se estima en U$$1,819, un nivel que se aproxima al registrado en 2013.

Otro grave desequilibrio relacionado con el sector real se encuentra en el mercado laboral: (i) la cobertura de la seguridad social sobre la población económicamente activa se ha recortado desde 25.6% en 2017 a 19.2% en 2019; en otras palabras, el número de trabajadores activos asegurados disminuyó de 914.2 miles de personas en 2017 a 735.6 miles de personas en 2019;  (ii) de 3.8 millones de personas económicamente activas, sólo 2.5 millones de personas son ocupados plenos, o sea, que laboran ocho horas diarias tal como lo establece el Código Laboral; y (iii) 1.3 millones de personas se encuentran subutilizadas, afectadas por el desempleo abierto y el desempleo equivalente derivado del subempleo.

Como un corolario de la mayor desocupación laboral y de la menor producción de bienes y servicios en Nicaragua, el índice de pobreza se incrementa de 23.4% en 2017 a 26.6% en 2019; en otras palabras, el número de pobres se eleva entre ambos años de 1.48 millones de personas a 1.72 millones de personas, y esta última cifra es muy cercana a la registrada en 2014.

De esos números de pobres, el total de pobres en condiciones paupérrimas subió de 395.6 miles de personas en 2017 a  490.7 miles de personas en 2019, de tal forma que el índice de pobreza extrema aumenta de 6.3% a 7.6% entre ambos años.      

En conclusión, el problema económico nicaragüense de hoy se resuelve con la solución del gran problema político nacional. El instrumento que tenemos para resolver ese problema político es el Diálogo Nacional, con el cual podríamos evitar más sanciones internacionales a personas y a instituciones públicas y privadas. No debemos optar por la destrucción económica de nuestro país, sino por la conversación constructiva y la reconstrucción de la confianza entre los nicaragüenses.

Nicaragua observa en la actualidad un serio choque de la demanda agregada y la única vía para neutralizarlo y sobreponernos es la de fomentar la inversión privada y pública, para lo cual se requieren estímulos monetarios y fiscales.

Sin embargo, los estímulos monetarios dependen de la disminución de las muy elevadas tasas de interés, mientras que los estímulos fiscales dependen de la disminución de las muy elevadas tasas tributarias. Habría que corregir estos dos sendos errores macroeconómicos. También sugerimos reducir la excesiva dolarización extraoficial de la economía y la eliminación de la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio oficial, para que las autoridades gubernamentales puedan ejercer una efectiva política monetaria.

Además, no olvidemos que en 2020 la economía mundial presentará serios problemas de oferta que podrían provocar una recesión económica mundial, y ninguno de esos problemas podrán ser enfrentados con los instrumentos de la política macroeconómica anticíclica, porque son problemas de oferta. Esos problemas son: la guerra arancelaria de Estados Unidos y China, la guerra tecnológica de China y Estados Unidos y los problemas geopolíticos de Estados Unidos e Irán, que podrían elevar los precios internacionales del petróleo.

Los riesgos económicos internos y externos de la economía de Nicaragua están aumentando. Es necesario disminuirlos, principalmente los internos.





Surgen nuevos riesgos económicos para Nicaragua

15 12 2019

La sanción del gobierno de Estados Unidos a la Distribuidora Nacional de Petróleo (DNP) afectará el desempeño de la economía en 2020, un año en que previmos, desde junio de 2019, la tercera caída consecutiva de la producción de bienes y servicios del país.

En 2019, Estados Unidos es el suplidor casi exclusivo de petróleo, gasolinas y diesel  en Nicaragua, y participa con el 65% en el volumen total importado de hidrocarburos del país.

En cuanto al fuel oil, PUMA Energy Bahamas (PUMA) participa con el 98% en la venta total de este insumo para la producción de electricidad en las plantas termoeléctricas del país. Por consiguiente, no se prevén problemas en el abastecimiento de fuel oil y en la generación de termoelectricidad. Cabe recordar que en este año las empresas termoeléctricas generan el 42% del volumen total de producción de electricidad.

La DNP participa con el 87% en el volumen total importado de gasolinas y diesel, que es equivalente al 30% del volumen total de la importaciones de hidrocarburos de Nicaragua. La DNP es el principal importador de gasolinas y diesel en Nicaragua, y ocupa el segundo puesto en la importación total de hidrocarburos, sólo antecedida por PUMA.  

El poder de mercado de la DNP se ejemplifica con su participación del 27% en el volumen total de las ventas de los derivados de petróleo en el mercado local.

Además, la DNP también ocupa el segundo lugar de importancia en el volumen total de ventas de derivados de petróleo, correspondiendo el primer lugar a PUMA. La DNP también vende el 22% del volumen total los combustibles líquidos en las estaciones de servicios y ocupa el tercer lugar en el volumen total de las ventas de los combustibles líquidos en dichas estaciones, antecedida por PUMA y UNO Nicaragua, S.A. (UNO) .

Los principales impactos de la sanción estadounidense a la DNP son la aceleración de la tasa de caída del producto interno bruto (PIB) real y una menor oferta de las gasolinas y del diesel en el mercado local. Es bastante probable que los competidores de la DNP en las ventas de gasolinas y diesel, PUMA y UNO, no podrían ocupar rápidamente el espacio que dejaría la DNP debido a posibles restricciones en el almacenamiento de hidrocarburos importados.

Sobre el supuesto de que se reduzca el 10% del volumen de diesel, un combustible importante demandado por las actividades económicas, el PIB tendería a disminuir 2 décimas porcentuales, por lo cual, el pronóstico de la caída de la producción de bienes y servicios en 2020, realizada por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) en septiembre de 2019, pasaría de 2.9% a 3.1%.

De acuerdo con las relaciones intra e intersectoriales de la economía nicaragüense, las actividades económicas que serían más afectadas por la menor oferta de diesel son las siguientes: productos de petróleo refinado, electricidad, agua potable, cultivo de caña de azúcar, azúcar, productos mineros, productos de la pesca, bebidas, prendas de vestir, servicios de transporte, servicios de administración pública, servicios de enseñanza y de salud, y servicios de esparcimiento.

En términos generales, se conoce que existe una alta correlación positiva entre el volumen de las importaciones de petróleo y sus derivados con el volumen de la producción de bienes y servicios. Ese coeficiente de correlación, que tiene un rango de [-1, +1), en igual a 0.9 en Nicaragua, lo que confirma la presencia de una fuerte relación lineal directa entre los volúmenes de importación de hidrocarburos y de producción de bienes y servicios.

Por otro lado, con base en datos oficiales, la elasticidad del volumen importado de hidrocarburos (crudo y derivados) con respecto al PIB Real (o volumen de producción de bienes y servicios) es igual a 0.75; en otras palabras, si el PIB Real disminuye 1%, el volumen de las importaciones de hidrocarburos disminuye 0.75%, lo cual provoca cierta preocupación porque el poder de mercado de la DNP es 27%.

A pesar de la afectación de la participación de la DNP en el mercado local de los combustibles y de la probable restricción en el almacenamiento de combustibles, los precios al consumidor de combustibles líquidos no aumentarían, porque la formación de dichos precios está regida por los precios internacionales del crudo y de los combustibles líquidos, que en nuestro caso son los precios referentes de la Costa del Golfo de Estados Unidos, conocidos como West Texas Intermediate (WTI).

Sin embargo, sobre el supuesto de que se reduzca la oferta de combustibles en el mercado local, PUMA y UNO podrían comprar petróleo y combustibles líquidos en el mercado spot, o sea, en el mercado libre, pero a un precio más elevado. Esto provocaría el impacto adicional de una mayor pérdida de reservas internacionales del país, que obligaría a una mayor reducción del medio circulante u oferta de dinero con la consecuente aceleración de la tasa de caída del PIB Real.

No se visualiza a ningún país petrolero que pueda suplir a la DNP de gasolinas y diesel. México reestructuró recientemente la estrategia de extracción de petróleo de la empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX); Venezuela no tiene condiciones para exportar más petróleo por el deterioro que presenta su infraestructura petrolera; Irán está enfrentando problemas geopolíticos con Estados Unidos; y Rusia acordó, como aliado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), recortar su nivel de extracción diaria de petróleo en el primer trimestre de 2020, para contribuir a elevar el precio internacional del crudo, que rompieron la barrera de los US$60 el barril el viernes recién pasado.  

Por consiguiente, se encontrarían en una situación de riesgo el consumo de gasolina regular, gasolina super y diesel de parte de las familias y de las empresas en general, excepto el consumo de fuel oil en las empresas generadoras de termoelectricidad. Además, las empresas petroleras podrían enfrentar problemas en cuanto a la administración de sus inventarios de petróleo y de combustibles líquidos, lo cual provocaría una disminución del suministro de combustibles a los consumidores.

Siempre me he opuesto a la destrucción de la economía para que se logren los objetivos políticos de cualquiera de las partes en el conflicto nacional. Tenemos que evitar que continúe retrocediendo el ingreso per cápita promedio anual de los nicaragüenses y que se incremente el desempleo, el subempleo y la pobreza. Tenemos la obligación de proteger y mejorar el bienestar de la población que menos tiene, quienes soportan la mayor carga de la inequidad en la distribución del ingreso y de los impuestos. Por esto, siempre insistiré en que debemos apoyar el Diálogo Nacional, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio, para crear las condiciones de una negociación nacional magnánima y con sentido de Patria.





La recesión económica del país provoca una mayor vulnerabilidad a las empresas no financieras

9 12 2019

En un escenario económico en el cual campean la incertidumbre y la desconfianza de los agentes económicos, la vulnerabilidad de las empresas no financieras, ya sean del sector privado o del sector público, no sólo se profundiza sino también se expande por la persistencia de la recesión económica que se presentó en el país desde el tercer trimestre de 2018. Es muy seguro que la vulnerabilidad cubre a un mayor número de empresas, a medida que ha transcurrido el tiempo.

¿Cuánto ha crecido la vulnerabilidad de las empresas no financieras en Nicaragua? No lo sabemos, porque no hay disponibilidad de información empresarial, que usualmente se publica en países de economía avanzada, donde existe información de mercado. Pero en su empresa, usted puede recopilar y procesar la siguiente información por trimestre, desde el primer trimestre de 2017 hasta el tercer o cuarto trimestre de 2019 y, así, sucesivamente. También la puede estimar mensualmente.

¿Cuál es la variación relativa trimestral del valor agregado (VAB) o resultado económico de la empresa? Determine, por trimestre desde enero 2018, el monto de la suma de las remuneraciones a los trabajadores, la depreciación del activo fijo (edificaciones y maquinaria y equipo), los impuestos indirectos netos de subsidios (si la empresa, por ejemplo, de exportación, los recibiese) y las utilidades brutas (antes del impuesto sobre la renta). Esos totales están valorados en precios corrientes, es decir, en millones de córdobas. Proceda a estimar la variación porcentual de esos montos trimestrales y reste la tasa de inflación trimestral correspondiente, de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nacional. Si observa reducciones crecientes de los montos “reales” (sin el factor inflacionario), su empresa se ha vuelto más vulnerable.

¿Cuál es el comportamiento del número de empleados de la empresa? Estime la variación porcentual del total de empleados fijos de la planilla empresarial, y si disminuye en forma creciente su empresa está vulnerable.

¿Cuál es la situación de los gastos financieros? El grado de presión financiera que soporta la empresas se determina con el ratio de la cobertura de los intereses (RCI) pagados o gastos financieros, mediante la división del Resultado Económico Bruto (REB = VAB – Gastos del Personal o Remuneraciones) con respecto a los gastos financieros, por un lado, y la división de los ingresos financieros entre sus gastos financieros, por otro lado. Si esa cobertura es menor que 1 durante dos años consecutivos, la empresa está vulnerable, o sea, la empresa no puede cubrir sus gastos financieros con su valor agregado y sus ingresos financieros.

¿Es la rentabilidad del activo (ROA) positiva o negativa? Si la ROA es positiva pero decreciente, o si es negativa, la empresa es vulnerable, lo cual es bastante probable por la recesión económica o por el alza de los costos de producción resultante de la reforma tributaria del 28 de febrero de 2019.

¿Cuál es el nivel de endeudamiento?  Si la proporción o el ratio de la deuda total de la empresa con respecto al activo neto (= activos – la deuda generada por esos activos) o con respecto a los excedentes ordinarios (= REB + ingresos financieros) se ha incrementado, la posición patrimonial de la empresa está más expuesta a las vulnerabilidades.

Con esos cinco indicadores, ustedes, propietarios principalmente de microempresas, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs), que tienen un mayor nivel de vulnerabilidad que el de las grandes empresas, podrán monitorear permanentemente la vulnerabilidad empresarial.

Así como las empresas financieras han estado realizando pruebas de estrés financiero desde hace una década, influenciadas por la quiebra de la banca de inversión de Wall Street en 2007-2008, las empresas no financieras también podrían analizar el impacto de la situación económica del país sobre la vulnerabilidad empresarial en 2020-2021.

Por ejemplo, si continuaran disminuyendo las utilidades brutas, que implicaría la disminución del valor agregado bruto  de la empresa y del empleo, o si continúan subiendo las tasas de interés, que implicaría la capacidad de la empresa para pagar los intereses de sus deuda financieras con el uso de los beneficios ordinarios, ¿cómo responderían las empresas no financieras?





De “perseguido” a protegido político

6 12 2019

11.33 años = 136 meses = 4,136 días de impunidad del presunto delincuente Eduardo Montealegre.

El 2 de diciembre de 2019, Eduardo Montealegre amplió su período de impunidad a 4,136 días al haberme acusado, sin prueba alguna, primero en el diario La Prensa y después en un mensaje electrónico que él circuló desde su casa política Vamos con Eduardo, de que yo era un defraudador del Estado de Nicaragua.

Esas dos acciones irresponsables de Eduardo Montealegre fueron su respuesta a mi análisis que me solicitó la Contraloría General de la República sobre (i) las liquidaciones bancarias ocurridas en el bienio 2000-2001, (ii) la reestructuración de la deuda pública resultante del rescate de los depositantes en la cual el ex banquero y ex político Montealegre cometió presuntos delitos penales en 2003, y (iii) la subasta de los activos de los cuatro bancos liquidados en la cual, también en 2003, el acusado Montealegre cometió otros presuntos delitos penales al no cuidar apropiadamente la cosa pública desde su cargo público de ministro del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP).

Eduardo Montealegre se forjó su imagen de ser el impune más famoso de la historia delictiva penal de Nicaragua, al abusar de la inmunidad que le confería su cargo de diputado cuando lo acusé personalmente, al autodenominarse un perseguido político con mi acusación y al demostrarse que realmente ha sido un protegido político por dos Poderes del Estado de Nicaragua, el Legislativo y el Judicial.

Siempre señalaré públicamente la presunta delincuencia de Eduardo Montealegre, encubierta, primero, por diputados, y después por magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el magistrado del Tribunal de Apelaciones de Managua y dos jueces locales de lo Penal de la Circunscripción Managua, que continúan manteniendo la denegación y la retardación de la justicia. Por esto, desistí de mi acusación por la conducta reprochable de los funcionarios judiciales, pero no he renunciado como acusador de ese presunto delincuente. Nadie debe estar por encima de la Ley.





La banca comercial está solvente, pero su rentabilidad ha caído

1 12 2019

De acuerdo con datos oficiales de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), la solvencia de la banca comercial radicada en Nicaragua se ha fortalecido desde diciembre de 2017, pero su rentabilidad ha empeorado.

El ratio o razón financiera del capital frente a los activos de riesgo (principalmente préstamos) de los seis bancos comerciales del sector privado existentes a esa fecha se ha incrementado 6.2 puntos porcentuales, al pasar de 13.74% en diciembre de 2017 a 19.94% en diciembre de 2019, que es superior a la norma de adecuación de capital de 10.0%. Sin embargo, esa mayor solvencia está influenciada por un aumento de 3.2% del promedio de 12 meses del capital social pagado y una disminución de 22.8% del saldo de la cartera crédito bruta.

Por bancos, los ratios más altos de adecuación de capital se observaron en el BAC (22.50%) y LAFISE BANCENTRO (21.47%), mientras que los más bajos correspondieron a AVANZ (19.31%), BANPRO (18.53%), FICOHSA (16.58%) y BDF (16.20%). Todos los bancos están sólidos.

El informe cuantitativo de la SIBOIF facilita la comprobación de que la rentabilidad bancaria de Nicaragua ha caído desde un nivel muy alto hasta otro bastante bajo, porque el rendimiento de capital (ROE), o sea, el ratio de la utilidad neta con respecto al promedio de 12 meses del capital social pagado, pasó de 48.18% en diciembre de 2017 a 16.53% en octubre de 2019.

A octubre de este año, tres bancos, los más grandes, son los más rentables (ROE entre paréntesis): BAC (25.93%), LAFISE BANCENTRO (20.98%) y BANPRO (16.65%); los otros tres bancos, los más pequeños, a pesar de la alta tasa de interés activa del sistema bancario de 13.5% promedio ponderada de las dos monedas, extranjera y local con mantenimiento de valor, tienen ROEs más bajos: BDF (4.55%), FICOHSA (1.34%) y AVANZ (0.97%). Todos los bancos tienen utilidades positivas.

Es muy probable que cada uno de los tres bancos más pequeños tiene un ROE por debajo de su coste de capital y, por otro lado, la tecnología financiera podría agregar presión a dicha rentabilidad.

En ese entorno, los bancos comerciales ya emprendieron la tarea de “racionalizar” los gastos operativos mediante el cierre de 83 sucursales y ventanillas y la reducción de 1,749 personas en la planilla del sistema bancario entre diciembre de 2017 y agosto de 2019. Al 31 de agosto recién pasado, sólo estaban operando 401 sucursales y ventanillas y 7,401 empleados en la actividad bancaria comercial.  Sin embargo, debe preocupar el hecho de que el nivel de los gastos de administración con respecto al nivel del resultado operativo bruto de los seis bancos comerciales se ha elevado de 65.03% en diciembre de 2017 a 79.32% en octubre de 2019.

Además de que activo total de los 6 bancos comerciales muestra una reducción de 4.2% en el período antes mencionado, el ratio de acumulación de préstamos prorrogados, reestructurados, vencidos y en cobro judicial pasó de 2.8% en diciembre de 2017 a 11.2% en octubre de 2019, lo que demuestra que la calidad de la cartera de préstamos se ha deteriorado. Por otro lado, el continuo deterioro de las perspectivas de crecimiento económico del país, que continuará siendo negativo en 2020, no podrá revertir esa tendencia creciente de la acumulación de préstamos morosos en el corto plazo.

Por consiguiente, a pesar de que nunca han sido publicadas las pruebas de estrés de cada uno de los bancos, será necesaria la formulación de pronósticos macroeconómicos consistentes, eficientes e insesgados, fundamentados en premisas nacionales e internacionales realistas con nuestra realidad nacional, con el propósito de evaluar la capacidad de resistencia de los bancos ante escenarios adversos.

El ratio de cobertura, o el nivel de provisión de cartera crédito ante los préstamos prorrogados, reestructurados, vencidos y en cobro judicial del sistema bancario comercial ha disminuido de 83.53% en diciembre de 2017 a 48.15% en octubre de 2019. Los ratios de cobertura por banco son los siguientes: BAC (55.30%), BANPRO (53.80%), AVANZ (46.15%), BDF (43.38%) y LAFISE BANCENTRO (38.56%)

El apalancamiento externo (préstamos del Banco Centroamericano de Integración Económica y de Otras Instituciones del Exterior) con respecto a los fondos propios (patrimonio) era igual a 23.61% en diciembre de 2017. Los datos de préstamos externos a octubre de 2019 no están disponibles en el estado de resultados de la banca comercial que aparece en la página web de la SIBOIF.