Reflexiones sobre el mercado laboral de Nicaragua en 2011

30 04 2011

La población total de Nicaragua estimada para este año, de acuerdo con la proyección de datos del censo nacional de 2005, es de 5 millones 889 mil habitantes y muestra una tasa de crecimiento anual de 1.26%. Por su parte, la población económicamente activa que estimo para este año es de 2 millones 432 mil personas y representan el 41.3% de la población total del país.

Con un crecimiento económico insuficiente de 3.6% en 2011, diría anémico porque nuestro país contribuyó con el 4.4% en la formación del Producto Interno Bruto (PIB) del istmo centroamericano en 2010, la tasa de subutilización global de la fuerza laboral de 27% de la población económicamente activa de nuestro país, o tasa de presión general en el mercado laboral, se mantendrá invariable con respecto a la observada en 2010.

En otras palabras, 657 mil personas no generarán ingresos en 2011, unos porque están desempleados abiertamente, en gran parte cesantes y en menor parte aspirantes que no tienen acceso a ningún puesto de trabajo, y otros que están subempleados, en su mayoría tienen que trabajar involuntariamente más horas que la jornada legal de 8 horas diarias porque perciben menores ingresos que el salario mínimo legal, y en su minoría porque laboran involuntariamente menos tiempo de la jornada legal de 8 horas diarias y están dispuestos a trabajar.

De acuerdo con mis investigaciones empíricas sobre el mercado laboral, concluyo que para disminuir en 1 punto porcentual la tasa de desempleo abierto de 14% de la PEA de nuestro país, el PIB Real tendría que crecer 6% anual. El nivel de la productividad de la economía esperada en este año, o sea el PIB Real por persona ocupada plena, es bajo e igual a 20,982 córdobas de 1994, equivalentes a 3,122 dólares de ese mismo año. Además, cabe recordar que el desempleo abierto no se reduce en nuestro país porque la tasa de crecimiento promedio anual del PIB Real durante el período 1994-2010 es apenas de 3.5% y en cada año de este quinquenio ingresan alrededor de 80 mil jóvenes al mercado laboral buscando por primera vez un puesto de trabajo.

Mi pronóstico para 2011 del mercado laboral de nuestro país es que de un total de 2 millones 432 mil personas económicamente activas 1 millón 775 mil personas serán ocupados plenos, o sea que estarán laborando 8 horas diarias o 40 horas semanalmente o se encontrarán satisfechas con sus ingresos si laboran menos de las 8 horas diarias establecidas por la ley. Sin embargo, del total de estos trabajadores ocupados plenos, sólo 568 mil personas cotizarán la seguridad social.

Por lo tanto, el empleo formal participará con el 23.4% en el mercado laboral, de tal manera que casi 8 de cada 10 ocupados están sin cobertura de los servicios de protección de la salud y de las pensiones. Los trabajadores por cuenta propia y los trabajadores familiares y no familiares sin pago, que representan aproximadamente el 47% del total de ocupados en el país, son los que muestran el mayor nivel de exclusión de los servicios de seguridad social.

Por otro lado, el 40% de la PEA, 973 mil personas, transitará en el subempleo y corresponderá a 310 mil personas desempleadas equivalentes; además, otras 348 mil personas serán desempleados abiertos. En otras palabras, 1 millón 321 mil nicaragüenses tienen problemas de empleo y 658 mil nicaragüenses no generarán ingresos en este año, lo cual ayuda a explicar el cuestionado comportamiento de la demanda interna. Y entre los desempleados en 2011, se observará un aumento de 21 mil personas, lo cual se explica con el aumento anual de 3.2% de la población económicamente activa y con el escaso crecimiento de la producción de bienes y servicios en nuestro mercado local.

El perfil del desempleado nicaragüense es el siguiente: edad, de 15 a 24 años de edad; parentesco, hijo(a); nivel de educación, secundaria; estado conyugal: unido(a)/juntado(a)/casado(a); y categoría ocupacional: empleado/obrero. En orden de importancia, las actividades económicas que concentran más trabajadores desocupados son las de construcción, agropecuario, industria manufacturera, comercio al por mayor y al por menor, y hogares privados con servicios domésticos.

Finalmente, el salario promedio nacional mantendrá una cobertura del 70% sobre el costo de la canasta de 53 productos básicos a finales de este año. En términos acumulados anuales, o sea de diciembre de 2010 a diciembre de 2011, dicho salario tiende a incrementarse 11%, lo cual aunado a una tasa de inflación acumulada anual de 9.7% implicará una mejora muy leve, apenas de 0.9% en el poder adquisitivo de los trabajadores pero contrario a su deterioro de 5.3% observado en 2010.

A partir del 15 de febrero recientemente pasado, el salario mínimo legal fue ajustado en 13% (7% en febrero y 6% en agosto próximo), de tal manera que en diciembre de este año su monto promedio simple mensual será C$3,368, equivalentes a US$147, y se mantiene la igualdad entre el costo de una canasta de consumo básico y el monto de tres salarios mínimos legales.

Aproximadamente el 20% de la población total del país o el 48% de la población económicamente activa, este último porcentaje conocido como el índice de carga económica, no está inmerso en el mercado laboral, como son las amas de casa, los estudiantes, las personas que no trabajan y no buscan empleo, los jubilados, los pensionados, los rentistas y los retirados, que son conocidos como población económicamente activa. Por otro lado, 18 personas dependen de cada 10 personas ocupadas, o sea de cada 10 personas ocupadas plenas y subempleadas; esto es lo que se conoce como tasa de dependencia en el mercado laboral.

Finalmente, entre las sugerencias tendientes a reducir la informalidad y los problemas estructurales de nuestro mercado laboral, podría proponer la formulación de políticas de empleo entre el gobierno, los sindicatos y los gremios de productores; la promoción de la educación técnica media y superior para elevar la productividad laboral; el apoyo gubernamental para el desarrollo de las micros y pequeñas empresas; el fortalecimiento del Banco de Fomento “Produzcamos”, con el fin de transferir crédito y tecnología a un bajo costo a los productores que no son sujetos de crédito en el sistema bancario convencional; la legislación para la igualdad salarial de hombres y mujeres en el mismo puesto de trabajo; y continuar la reducción de los trámites burocráticos para la creación de empresas.

Anuncios




El crudo venezolano se vende con el precio WTI

27 04 2011

Los consumidores nicaragüenses de combustibles se preguntan el porqué de los altos los precios de las gasolinas y de los combustibles en nuestro país, si Venezuela colabora en una forma muy importante con el suministro de petróleo y sus derivados desde el 29 de abril de 2007.

Los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) venden el barril de crudo con tres precios internacionales de referencia, cuyos montos por barril el día de ayer eran los siguientes: el West Texas Intermediate (WTI) para América, 112.21 dólares; el Brent, para Europa, 124.14 dólares; y el Dubai Fateh, para la región del Pacífico de Asia, cercano a 109 dólares.

Aunque el precio de un barril de crudo venezolano es menor que el precio WTI, sólo a este precio Venezuela puede venderlo a Nicaragua de acuerdo con los reglamentos de la OPEP. A manera de ejemplo, Venezuela vendió la semana pasada en una media de 108,29 dólares el barril de su petróleo, el mejor precio de venta en lo que va del año, debido a “la preocupación por los suministros de algunos países productores, la debilidad del dólar y las expectativas en cuanto al ritmo de recuperación de la economía global” según el Ministerio de Energía y Petróleo de ese país, mientras que el precio medio de un barril de crudo WTI en la misma semana fue de 109,60 dólares, el cual es el de referencia para Nicaragua.

En otras palabras, Venezuela no nos vende el petróleo a precios de Maracaibo, sino a precio WTI. Sin embargo, Venezuela puede vender su crudo al contado, o al crédito, o en ambas formas simultáneamente, y es en eso en que Nicaragua se beneficia de la cooperación petrolera venezolana.

El Acuerdo Energético del ALBA señala que Venezuela suministrará 27 mil barriles diarios de crudos, productos refinados y GLP, que se ajustarán en función de la oferta y la demanda. El 50% de la factura será pagada en un período de 90 días con un interés de 2% anual, y el 50% restante será pagado en un período de 23 años más 2 años de gracia, con un interés de 2% anual.

Del 50% financiado, la empresa mixta formada por PDVSA y PETRONIC, hoy llamada ALBANISA, asume el 25% y esta porción, una vez deducidos los costos operativos y financieros, se asigna al Fondo ALBA a los 90 días de facturación, y sirve para financiar obras de infraestructura, proyectos sociales y otros proyectos en Nicaragua. Los otros 25 puntos porcentuales del 50% financiado son asumidos por Nicaragua.

Está claro en el Acuerdo Energético del ALBA que las ventas realizadas a la empresa mixta se hacen con base en precios “referenciados” al mercado internacional, y en todos los casos Venezuela se reserva hacer las entregas al puerto del destino, para lo cual sólo el financiamiento cubre el monto del valor del producto (FOB-VZLA) y el flete es cancelado de contado. Los pagos de intereses y amortizaciones de las deudas contraídas por Nicaragua se pueden realizar mediante mecanismos de compensación comercial, cuando sea solicitado por Venezuela.

Ese Acuerdo Energético es vigente por 1 año y se prorroga automáticamente por períodos iguales consecutivos, a menos que una de las Partes notifique por escrito y por la vía diplomática a la otra Parte, su intención de denunciarlo, por lo menos con 6 meses de anticipación al vencimiento del Acuerdo.

En conclusión, la ayuda efectiva de Venezuela con el suministro petrolero, además de garantizarlo oportunamente, es proveerlo a Nicaragua al crédito, con lo que se protege la posición de las reservas internacionales oficiales del país en el corto plazo y, consecuentemente, contribuye a garantizar la estabilidad del tipo de cambio y la libre convertibilidad del córdoba, pero no nos defiende del alza del precio del crudo de referencia WTI y de la inflación que esto provoca inmediatamente en nuestro mercado interno.

Si el precio de referencia de un barril de petróleo WTI sube, hay riesgos para la economía. El crecimiento económico se reduce y el desempleo y el subempleo aumentan, encarece el precio de otras materias primas, aumenta el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, surgen los riesgos para la estabilidad financiera, la inflación se acelera y hay pérdidas del poder adquisitivo de los ingresos, especialmente los salarios. De esto no nos salva el acuerdo energético con Venezuela, no obstante el presidente de dicho país, Hugo Chávez Frías, ha dicho que el precio WTI de 100 dólares es un precio justo. Creo que es justo para los países que producen petróleo e injusto para los países que sólo consumen hidrocarburos sin producirlos.





Los efectos de los precios internacionales en la tasa de inflación de Nicaragua en 2011

26 04 2011

De acuerdo con datos de la United Nations Conference on Trade and Development  (UNCTAD), entre junio de 2009 y marzo de 2011 los precios internacionales de los alimentos se incrementaron 33% y los precios internacionales de los insumos agrícolas subieron 42%. En ese mismo lapso, el precio de un barril de petróleo WTI trepó 37%, al pasar de US$75.35 en junio de 2010 a US$102.94 en marzo de 2011.

Los aumentos de estos precios internacionales han sido formidables en los últimos nueve meses. Tomando en cuenta una muestra de datos anuales del Producto Interno Bruto (PIB) Real y del Índice de Precios al Consumidor (IPC) a diciembre de cada año de Nicaragua correspondientes al período 1994-2010, que fueron actualizados recientemente por el Banco Central de Nicaragua (BCN), puedo concluir que si el precio del petróleo WTI aumenta 1%, en Nicaragua la tasa de inflación de precios al consumidor se incrementaría en 0.64%.

La ventaja de que se aminore la aceleración de la tasa de inflación se basa en que Nicaragua ya inició la reducción de la dependencia de hidrocarburos para la generación de electricidad. De acuerdo con datos del INE y ENEL, durante el gobierno de Enrique Bolaños, el fuel oil y el diesel generaron el 70% de la energía eléctrica; en los pasados cuatro años de gobierno de Daniel Ortega, ese porcentaje ha disminuido 4 puntos porcentuales, o sea hasta el 66%.

Esa ventaja también se basa en la disminución de la intensidad petrolera de Nicaragua, o sea el consumo de barriles de hidrocarburos por un mil millones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua. Con base en datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) y del Ministerio de Energía y Minas (MEM), en 2000 se consumieron 2,014,812 barriles de hidrocarburos por 1 mil millones de dólares de PIB y en 2010 se registraron 1,415,709 barriles de hidrocarburos por el mismo monto del PIB: una reducción del 30% en el transcurso de 11 años.

Sin embargo, en 2010 nuestro país refleja una baja productividad económica, apenas de 3 mil 122 dólares a precios de 1994 por persona ocupada plena; la apertura de la economía, o sea el porcentaje del PIB en concepto de exportaciones e importaciones de bienes y servicios, es de 95%, muy elevada como un resultado de los tratados de libre comercio y que expone al país a los choques externos, como el de los precios del petróleo, de las materias primas y de los alimentos; y nuestra producción es muy pequeña, porque el PIB Nominal de 2010, US$6,551 millones, representó apenas el 4.4% del PIB del istmo centroamericano, incluyendo a Panamá.

Por lo tanto, en 2011 tenemos una grave exposición al riesgo de la aceleración de la tasa de inflación internacional y, por ende, a una desaceleración del crecimiento económico esperado en este año. Vamos a suponer que el precio promedio anual de un barril de crudo WTI salte de US$79.38 en 2010 a US$100 en 2011, lo que indicaría una tasa de aumento promedio anual de 26%; con ese mismo supuesto del aumento de US$20.62 del precio promedio anual del petróleo, y manteniendo constante la inversión fija (construcción y maquinaria y equipo), la tasa de crecimiento económico anual de nuestro país se desaceleraría en 2.3 décimas porcentuales, con lo cual mi pronóstico de crecimiento económico de 3.62% para este año podría disminuir a 3.39%.

Los efectos del aumento de 26% promedio anual del precio del crudo WTI sobre algunos precios en nuestro mercado interno se presentan a continuación (los porcentajes de aumentos son acumulados de diciembre de 2010 a diciembre de 2011).

El precio del fuel oil se incrementaría aproximadamente un 14%, y esto provocaría otro aumento alrededor de 4% de la energía eléctrica, pero las tarifas de electricidad fueron congeladas por el gobierno gracias a un subsidio que es financiado con un préstamo del ALBA con 0% de interés, según el anuncio del presidente Daniel Ortega, que en cierto momento deberá cancelarse y dudo que se efectúe con una donación de recursos externos.

Los precios de la gasolina regular y del diesel tenderían a crecer 12% y 10% respectivamente, pero el anuncio presidencial garantizó sólo el subsidio de los precios del transporte colectivo (buses urbanos e interurbanos) y del transporte selectivo (taxis) de pasajeros. Por consiguiente, las alzas de precios de estos combustibles líquidos afectarán los costos de producción de bienes y servicios y los ingresos de las familias que poseen vehículos.

De acuerdo con mis estudios económicos, las actividades económicas de nuestro país que muestran una alta participación de la energía y los combustibles en sus estructuras de costos de producción son, en orden de importancia, agua y energía eléctrica, transporte y comunicaciones, pesca y minería. Por líneas de producción, los impactos de esas alzas de precios de combustibles son más relevantes en energía eléctrica, transporte terrestre de taxi, camarón marino, langosta, madera, transporte terrestre de carga, minería metálica, arroz de riego, pescado y agua potable.

Los precios de los alimentos en nuestro mercado interno no están supeditados sólo a los precios de los combustibles sino también al comportamiento de sus precios en el mercado internacional. Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó para este año los siguientes niveles de inflación: (i) la tasa de inflación del índice de precios internacional de productos no combustibles y de combustibles, 29.2%; (ii) la tasa de inflación del índice de precios internacional de alimentos y bebidas y de insumos industriales, 25.1%; (iii) la tasa de inflación del índice de precios internacional de insumos agrícolas y metales, de 26.0%; la tasa de inflación del índice de precios internacional de alimentos, 24.1%; y (iv) la tasa de inflación del índice de precios internacional de cereales, 38.9%.

Un ejemplo de los efectos de los precios internacionales sobre los precios locales de los alimentos es que la comida típica nicaragüense, el “gallo pinto” será más cara, porque los precios al consumidor  nicaragüense de arroz y maíz se elevarían 4.6% y 9.6% respectivamente, como un  resultado exclusivo del alza anual de 26% del índice de precios internacional de insumos agrícolas pronosticado por el FMI.

En conclusión, con los supuestos que en 2011 (i) el precio CIF promedio anual de un barril de petróleo pagado por Nicaragua sea de US$96, asociado con un precio promedio anual un barril de petróleo WTI de US$100, (ii) el medio circulante o dinero (M1) aumente 33% debido al gasto electoral equivalente a US$44 millones y a 0.6% del PIB que ejecutará el Consejo Supremo Electoral, el gasto de los partidos políticos en sus campañas presidenciales que será reembolsado en 2012, el desendeudamiento interno del Gobierno Central, una redención mayor que la colocación de títulos valores del BCN y el pago del aguinaldo, que se concentrarán principalmente en el segundo semestre de este año; y (iii) las crecientes expectativas inflacionarias de corto plazo fundamentadas en el comportamiento de los precios internacionales, pronóstico que la tasa de inflación acumulada anual de los precios al consumidor para este año será de 9.7%, mayor que la de 9.2% del año pasado.

La política fiscal muy restrictiva aprobada por el gobierno para este año estará, pues, acompañada de una política monetaria expansiva, que se intensificará con la administración privada de los recursos del ALBA. No es un momento para que las autoridades públicas se vanaglorien de los resultados económicos, porque el elevado costo de la comida llegó para quedarse.





Causas y efectos de las alzas de precios de las materias primas y los alimentos, y alternativas de solución

25 04 2011

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han alertado a la población mundial de una nueva crisis alimentaria, del encarecimiento de los alimentos que se ha acelerado desde junio del año pasado y de los conflictos sociales adversos que el hambre podría suscitar en los países de más bajos ingresos.

Las principales causas de las variaciones de los precios mundiales de los alimentos son los precios internacionales del petróleo y de las materias primas (compra de commodities en el mercado de futuro como activos financieros); el nuevo balance de oferta y demanda internacional de alimentos (China e India); los fenómenos climatológicos (sequías e inundaciones); las políticas públicas de las economías  avanzadas en la producción agropecuaria y en la rama industrial de alimentos (maíz para producir etanol y desviación del azúcar para producir alcohol); y las condiciones de los cultivos de granos básicos en las economías subdesarrolladas (bajos rendimientos y poco acceso a la tecnología y al crédito).

Los efectos de la carestía de los alimentos son, por un lado, la ayuda a los productores, al estimar el Banco Mundial que en el mundo 24 millones de productores dejarán de ser pobres. Las políticas públicas respaldarán la producción de bienes primarios y el procesamiento industrial de los alimentos. El riesgo de las políticas públicas en nombre de la seguridad alimentaria es que surjan políticas discrecionales de controles de precios y de aumentos salariales. Lo aconsejable es la búsqueda de una eficiencia alcanzable en la empresa, que no afecte los volúmenes de producción, pero la destrucción de empleo podría ser inevitable.

Por otro lado, perjudica a los consumidores, al estimar el Banco Mundial que en el mundo 68 millones de personas caerán debajo de la línea de la pobreza de US$1.25 per cápita diario. Los más afectados son los pobres extremos y los pobres urbanos. En las crisis, las mujeres y las niñas consumen menos alimentos y, consecuentemente, aumenta la desnutrición entre los menores de edad y  las mujeres embarazadas y en lactancia, y disminuye la capacidad de aprendizaje y aumenta la mortalidad de los infantes

Mejorar la seguridad alimentaria es más que la agricultura y la prohibición de las exportaciones de granos básicos. Nicaragua no está mejor preparada que en la crisis de 2008 para enfrentar esta nueva crisis, porque: 

  • El crecimiento económico es insuficiente para reducir el desempleo y la pobreza, y el ajuste del salario mínimo, según la ley, es la suma de la tasa de inflación y de la tasa de crecimiento económico observados el año inmediato anterior. 
  • Hay menos maniobras en el terreno fiscal, dada la severa política de contracción del déficit fiscal. No hay más subsidios, ni menores tasas arancelarias, ni nuevas exoneraciones y exenciones. A menos que la administración pública obtenga préstamos del ALBA con 0% de interés, como se financió el congelamiento de las tarifas de energía eléctrica. 
  • Existe un menor espacio de cooperación internacional, debido a la suspensión de US$60 millones anuales donados por países europeos y la Unión Europea y de US$20 millones anuales prestados por el Banco Mundial en el marco del Grupo de Apoyo Presupuestario. Por lo tanto, un presupuesto nacional con menos apoyo presupuestario –que se ha reducido sólo a US$40 millones anuales prestados por el Bando Interamericano de Desarrollo- no facilita la amortiguación de los efectos de los altos precios de los alimentos. 
  • Se observan pocas inversiones (mecanización, riego, transferencia de tecnología) para elevar los rendimientos y poca educación técnica en la actividad agrícola de los países en vías de desarrollo.

Para Nicaragua, la mejor seguridad alimentaria es la presencia de la independencia alimentaria. Las políticas públicas que pueden contribuir en el corto plazo a la solución de estos problemas deben basarse en el consenso con los sectores que producen los bienes y servicios de la canasta de consumo básico, considerando: el fomento de la producción nacional de alimentos como base de la seguridad alimentaria, y la libre competencia como el mejor método para determinar precios accesibles a los consumidores; ganar más eficiencia empresarial, cuando sea posible, mediante la reducción de costos administrativos y operativos, sin provocar más desempleo; dirigir programas públicos para los pobres extremos, con el fin de protegerlos de las alzas de precios de los alimentos; minimizar el impacto sobre los consumidores, sin desconocer la realidad del encarecimiento de las materias primas e insumos para la producción de alimentos; y el sector privado y el gobierno deben crear y mejorar la calidad de la base de datos de los inventarios de granos básicos, con el fin de mejorar la toma de decisiones relativas a la seguridad alimentaria.

En el mediano y largo plazo, la tarea pendiente desde hace casi un siglo es mejorar los rendimientos, la productividad y la competitividad mediante la transferencia de innovaciones tecnológicas, la ampliación de la educación técnica, la ejecución de proyectos de inversión en riego y el mejoramiento de la infraestructura económica en las zonas rurales, el fortalecimiento de la tenencia de la tierra y una mayor seguridad física en el campo.





Consejos a los candidatos

24 04 2011

Varios políticos que buscan el poder en 2012 han adelantado que si ganan las elecciones del 6 de noviembre próximo, la economía crecerá más y mejor a un ritmo de 7% anual, mayor al del 3% anual del crecimiento de la población, que revivirán al Banco Nacional de Desarrollo (BND), y que romperán las desigualdades sociales para que los ricos no sean más ricos y los pobres no sean más pobres.

Es posible que la economía de nuestro país podría tener incluso un crecimiento anual mayor que 7%, y esto es posible con un plan que tenga una visión de nación y que sea respaldado por todas las fuerzas políticas, pero los opositores de la alianza política en el poder no se ponen de acuerdo ni entre ellos mismos. Esas alegres expresiones políticas parecen desconocer la existencia del Banco Produzcamos y reafirman que la desigualdad se mantendrá, porque si la redujeran en el mediano plazo hubiesen dicho que los ricos serán menos ricos y los pobres serán menos pobres. De paso, les aclaro que la población nicaragüense crece, según el censo de 2005, con un ritmo promedio anual de 1.2%.  

Los políticos tienen que hacer propuestas que respondan a los problemas reales de la gente, sin recurrir a sus ya trilladas preocupaciones por los pobres. En otras palabras, lo primero que tienen que hacer los candidatos que buscan la silla presidencial del segundo país más pobre de América Latina es ganarse la confianza de los ciudadanos, pero con los discursos que comienzo a oír creo que les será muy difícil.

Los candidatos a ocupar cargos ejecutivos y legislativos deberían reflexionar, prepararse, debatir con la ciudadanía y no comenzar a ofrecer más de lo mismo que hemos escuchado en elecciones presidenciales anteriores. Esto no es un puro trámite como el que han hecho hasta hoy ante las autoridades del Consejo Supremo Electoral. Los de abajo critican a los de arriba, los de la derecha critican a los de la izquierda, los opositores al gobierno actual no se ponen de acuerdo entre ellos mismos y, en mi opinión, todos tienen corresponsabilidades por la situación económica y política actual del país, ya son los mismos políticos que han figurado desde la década de los noventa. Por eso considero que son pocos los candidatos que pueden restaurar la confianza de los ciudadanos en la política y en los políticos.

El principal problema que tiene la población nicaragüense es el desempleo, del cual se desprende el segundo problema, el de la pobreza. El desempleo es el primer reto que tienen los aspirantes a ser presidente de nuestro país, y deben demostrar cómo pretenden resolver este problema.

El candidato que ponga en lo más alto de las prioridades políticas la creación del empleo, y que sea creíble y pueda demostrar cómo hacerlo, tendrá éxito el 6 de noviembre próximo. Pero se necesita información actualizada y veraz, sin ninguna lisonja de los asesores económicos como he observado en estos últimos años, para formular una efectiva política pública de empleo y resolver el problema del desempleo en conjunto con los empresarios radicados en nuestro país.

De acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), a mediados de 2009 de cada 100 personas económicamente activas 8 estaban desocupadas y 39 transitaban en el subempleo; de cada 100 desocupados y subempleados, 27 eran hombres y 19 eran mujeres; la tasa de desempleo abierto de los jóvenes era de 11%, y sin tener en cuenta el subempleo, entre los jóvenes de 15 a 29 años de edad, 15 de cada 100 mujeres y 11 de cada 100 hombres, no tenían empleo ni perspectivas de tenerlo en el corto plazo, un riesgo sistémico para el bienestar del nuestro país, que hipoteca nuestra capacidad futura de progreso porque la mayoría de los jóvenes ocupan empleos precarios cuando se incorporan al mercado laboral, con tecnologías atrasadas y sin contratos de trabajo, sin seguridad social ni estabilidad laboral y, como la mayoría proviene de familias pobres, se potencia el riesgo de la transmisión inter generacional de la pobreza.

En resumen, en 2009 de una población económicamente activa de 2 millones 569 mil personas, 1 millón 103 mil tenían problemas de empleo, o sea 676 mil hombres y 427 mil mujeres estaban desocupados y subempleados. Por eso, en este año de elecciones nacionales, los nicaragüenses esperamos escuchar las propuestas concretas de los políticos para resolver este problema.

Los políticos no deberían preocuparse para determinar cuántos empleos podrían crearse en los próximos cinco años de gestión pública. Ese número llega después por añadidura. Los políticos deberían preocuparse sobre cómo acelerar la creación de empleos y cómo encontrar el modo de financiarlos, cómo atraer más inversión privada doméstica y extranjera, cómo crear un fondo de crédito de largo plazo para financiar la inversión doméstica, cómo articular mecanismos colaborativos entre el Estado y las empresas para la creación de mejores puestos de trabajo, cómo orientar eficazmente a los desempleados y subempleados, cómo elevar la calificación técnica y aumentar de la productividad laboral, cómo impulsar el conocimiento de idiomas entre los trabajadores y cómo mejorar la calidad del empleo en el sector público. La inversión es desde ya en el futuro y debimos haber comenzado ayer, con una visión de nación más cohesionada que garantice un futuro más fuerte para nuestro país.

En sus campañas presidenciales, aconsejo a los candidatos a presidente y vicepresidente de nuestro país, por el orden en que aparecerán en la boleta electoral, Arnoldo Alemán y Francisco Aguirre de la alianza del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y Partido Conservador (PC), Daniel Ortega y Omar Halleslevens de la alianza encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Fabio Gadea y Edmundo Jarquín de la alianza del PLI, Enrique Quiñónez y Diana Urbina de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), y Miguel Ángel García y Elizabeth Dávila de la Alianza por la República (APRE), que no prometan muchas cosas a la población para avanzar en la salida de la crisis económica de nuestro país, la cual se refleja con la gran subutilización de la fuerza laboral anteriormente descrita, y que sus propuestas para resolver el problema económico fundamental sean discutidas con los ciudadanos para lograr no sólo el intercambio de ideas sino también su credibilidad como político.

Una vez fijadas las bases del futuro programa económico, habrá tiempo suficiente para el diseño detallado de las medidas del programa aceptado por la ciudadanía, que serían ejecutadas a partir del 10 de enero de 2012. En esos momentos se podría presentar el compromiso de las metas económicas, no antes porque no serían creíbles. En síntesis, les propongo que realicen un esfuerzo intelectual seguido de un debate ciudadano a fondo con los objetivos de transformar las ideas en un programa articulado de acción política y de forjar un consenso amplio que sirva de base para el esfuerzo de la nación. La clave es la deliberación ciudadana y no el debate entre los candidatos.

Olvidaba algo. Señores y Señoras Candidatos: Busquen funcionarios ejecutivos y legislativos, que gocen de su confianza política, probos y morales, que no sean corruptos inocentes ni corruptos puros, y que no tengan asuntos pendientes con la Justicia de Nicaragua. Que sean verdaderos demócratas y respetuosos de las leyes, de las instituciones y del patrimonio nacional. Que sean servidores públicos rectos.





No usar el nombre del mercado en vano

23 04 2011

El 15 de abril de este año, el Instituto PROCOMPETENCIA sancionó al Banco de Finanzas (BDF) con el pago de una multa de 300 salarios mínimos promedio, que será depositada en la Caja Única del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) por coludirse y ejercer prácticas anticompetitivas con los otros bancos del sistema financiero nacional en la fijación de las tasas de interés cobradas por el uso de las tarjetas de crédito durante el período julio 2007-abril 2010

Siempre he afirmado que junto a la mano invisible del mercado debe estar la mano visible del Estado. La escasa regulación de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) facilitó a los gerentes y representantes de los bancos comerciales radicados en nuestro país su colusión para fijar una sola tasa de interés para esas tarjetas de crédito, independientemente de las estructuras de costos y de concentración de los servicios bancarios, sin pensar que esa acción es ilegal e inmoral, aunque pueden argumentar que actuaron legalmente de acuerdo con las leyes del mercado.

Recurriendo a la ingenuidad o a la inocencia con la mayor honestidad posible, esos agentes financieros actuaron sin conocimiento y conciencia de estar actuando ilegalmente. Esta cultura de corrupción, que podría ser calificada de inocente, es difícil de erradicar, mucho más difícil que reducir la corrupción pura y dura, que en nuestro país se puede ejemplificar con la emisión y la reestructuración de la deuda para rescatar a los depositantes y la subasta de activos de cuatro bancos liquidados en 2000 y 2001, los desfalcos en la Dirección General de Ingresos, la privatización del acervo público, y la desviación del alivio de la deuda externa hacia fines distintos de la reducción de la pobreza de los nicaragüenses, entre otros.

Ese tipo de corrupción inocente, aunque más desvergonzado, es el del banquero y jefe del movimiento político que lleva su nombre, el diputado reacusado Eduardo Montealegre Rivas, que se escuda en su inmunidad para huir de la Justicia y evadir mis dos acusaciones por injurias y calumnias, además de que está acusado penalmente por la Fiscalía General de la República por los presuntos daños que cometió al Presupuesto de la República de Nicaragua.

Si este diputado pretende continuar en su curul a partir del 9 de noviembre de 2012, uno esperaría que su moral le evite ampararse en la presunción de inocencia o enfrentarse a la presunción de delincuencia, pero no actuará en esta forma. El día en que un tribunal penal le juzgue por sus presuntos delitos, el diputado Eduardo Montealegre Rivas seguirá creyendo que no ha cometido nada que sea moralmente condenable. Este tipo de persona no es inmoral, sino amoral, y en su opinión sus acciones, entre ellas sus injurias y calumnias de que mi investigación sobre las liquidaciones bancarias solicitada por la Contraloría General de la República (CGR) no sirve y que yo fui uno de los que quebró al Banco del Café, no deberían ser juzgadas desde un punto de vista moral. Este es el mejor ejemplo de corrupción inocente.

La resolución de PROCOMPETENCIA ordena al BDF cesar de inmediato la práctica anticompetitiva por la cual fue sancionado y de que actúe de manera independiente en condiciones de libre competencia. Este señalamiento es fundamental para la construcción de una estrategia efectiva de la política financiera de Nicaragua, con más razón en estos momentos que los bancos padecen de una excesiva liquidez y de un desplome del crédito.

El Consenso de Washington ya está enterrado desde septiembre de 2008, cuando cayó la banca de inversión de Wall Street. Con él se enterró también la idea que los mercados son eficientes sólo cuando se autoregulan, cuando están libres de la regulación pública, lo cual es una soberbia analítica impensable, diría yo, por Adam Smith, uno de los padres de la Economía, porque es una teoría económica inapropiada que sólo encubre los intereses privados. Pero esta teoría sigue vigente en nuestro país, porque las otras entidades bancarias se ampararon en la Corte Suprema de Justicia antes de que PROCOMPETENCIA se pronunciara sobre la denuncia de colusión que hiciera la Asociación Red Nicaragüense de Defensa de los Consumidores (RNDC).

Los economistas, los administradores de empresas, los contadores públicos, los auditores, deberíamos suscribir un código ético, principalmente para los encargados de elaborar políticas públicas y políticas empresariales, para los estrategas macroeconómicos y microeconómicos. Es necesario debatir los límites morales del mercado, porque la Economía es una ciencia con profundo sentido moral.

La manida expresión de que la tasa de interés es fijada por el mercado fue sepultada en Nicaragua con la sanción de PROCOMPETENCIA. Ahora agrego que uno de los mandamientos de la ética para economistas, administradores, contadores y auditores tiene que ser el no usar el nombre del mercado en vano.





Se levantan los riesgos económicos en nuestro país

14 04 2011

Desde el ámbito internacional, es fácil pronosticar que el precio promedio anual mínimo de un barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia internacional para Nicaragua, se aproximará a US$100; los precios de los alimentos siguen escalando desde junio del año pasado: según la la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el precio del maíz se incremento 81%, mientras que el del trigo subió 79%, y un mil millones de personas padecen hambre en el mundo; el reloj del hambre, que el Banco Mundial instaló frente a su edificio en esta semana, indica que 68 personas caen en hambre en cada minuto; de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), los países de economía avanzada muestran el grave problema fiscal de un déficit presupuestario igual a 7.8% del PIB, el cual no debería ser mayor del 3% del PIB, y la deuda pública acumulada de esos países ya arribó al 110% del PIB.

Nicaragua, frente a estos problemas económicos importados, principalmente la inflación provocada por las alzas de los precios del crudo y de las materias primas, está prácticamente manos arriba. El 63% de la generación de energía eléctrica depende de los hidrocarburos, pero el gobierno ha congelado las tarifas de este servicio a lo largo de este año mediante subsidios financiados con recursos del ALBA; los precios de los combustibles y los alimentos atizarán la inflación y la proyectarán hasta un nivel anual cercano al 10%, lo cual obligará al ahorro y a la búsqueda de una mejor eficiencia en las empresas, que ojalá no se obtenga con la destrucción de empleos sino con la reducción de los gastos administrativos y operativos; la ausencia de una política financiera efectiva y de una estrategia crediticia de la banca nacional también provocan el “enfriamiento” de la economía nicaragüense –pronostico que el valor agregado real (o en precios constantes) de las entidades bancarias, o sea la generación del volumen de servicios financieros, caerá 5% este año-, mientras que en otros países el FMI pide controlar el crédito con el fin de evitar un “sobrecalentamiento” que conduzca a mayores presiones inflacionarias, alzas de las tasas de interés y protestas sociales.

Mi pronóstico de la tasa de crecimiento económico, tomando en cuenta el crecimiento económico de 4.5% de 2010 recientemente publicado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), disminuye del 3.9% que anuncié en diciembre de 2010 a 3.6% revisado en este abril, con el riesgo de desacelerarse si el precio promedio anual del petróleo WTI remonta más allá de 100 dólares, pero la inflación acumulada anual se va a notar porque se acelerará hasta un nivel cercano a dos dígitos, 9.7%, especialmente la inflación de los precios al consumidor del grupo de los alimentos que se disparará alrededor del 15%.

Por otro lado, el crecimiento de los precios al productor oscilará alrededor de un 20%, influenciado por el comportamiento de los precios internacionales del petróleo y de las materia primas. Por ejemplo, entre los precios promedios anuales de los rubros de exportación de Nicaragua observados en 2010 y esperados en 2011, el quintal de café tiende a pasar de US$152 a US$180; el de la onza troy de oro, de US$1,163 a US$1,380; el de un quintal de azúcar, de US$21  a US$26. No olvidemos el precio del barril de crudo WTI, que tiende a pasar de US$79.38 a US$100.

Otro riesgo que emerge en la actualidad, más grande que el de la inflación, es el incumplimiento de las reformas estructurales suscritas y pendientes con el FMI. Nicaragua debe cumplir con la emisión de una ley relacionada con la industria de las microfinancieras a más tardar en junio próximo, y había sido programada para noviembre de 2010. Si la Asamblea Nacional de Nicaragua no aprueba esta ley en los próximos dos meses, se pone en riesgo la vigencia de la extensión de un año del Programa “Servicio de Crédito Ampliado” (SCA) suscrita con el FMI, así como el desembolso del último tramo de US$8 millones del préstamo del FMI asignados exclusivamente a las reservas internacionales del BCN, y que está pendiente de entrega desde la cuarta y quinta revisiones del Programa SCA de octubre 2010, fecha en que expiró dicho programa; también se expone al riesgo el desembolso de un préstamo de US$40 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que está destinado al apoyo presupuestario y es el único en divisas líquidas de libre disponibilidad programado en este año.

Adicionalmente, entre las condicionalidades de reforma estructural pendientes y vigentes, se distinguen la conclusión del estudio sobre el empleo en el Gobierno Central a finales de agosto de este año, con el propósito de racionalizar las contrataciones laborales e incrementar la productividad en esta actividad económica; la entrega del informe del BCN al FMI sobre los datos mensuales de los depósitos bancarios asociados con la asistencia financiera de Venezuela a inicios del próximo mes de octubre; y asegurar permanentemente que las tarifas de electricidad cubran los costos de generación y se reduzca progresivamente la dependencia de los hidrocarburos en la generación de electricidad.

Ahorrar, buscar más eficiencia en la producción de bienes y servicios privados y públicos, impulsar el diálogo entre las autoridades monetarias y reguladoras con los representantes del sistema bancario nacional para promover una política crediticia efectiva para la economía del país, aprobar la ley de las microfinancieras, son tareas que podrían iniciarse antes de la efervescencia electoral del segundo semestre del año en curso.

Mientras tanto, es muy probable que el FMI exija un mayor desglose de los usos de la asistencia financiera de Venezuela y creo que se está discutiendo la reforma del fondo de pensiones de seguridad social entre gobierno, sindicatos y empresarios para que sea aprobada en 2012 y, por lo menos, creo también que se deben identificar aquellas exoneraciones y exenciones en el pago de impuestos a ser eliminadas en una nueva reforma tributaria el próximo año, tal como se le prometió al FMI.

Hay que administrar muy bien los tiempos con el fin de cumplir oportunamente los compromisos económicos que ya se suscribieron con el FMI. Para este organismo, es menos traumático que el déficit fiscal sea un punto porcentual del Producto Interno Bruto (PIB) mayor que el programado para un año, o que a finales de un año el saldo de las reservas internacionales brutas sea 2.1 veces el saldo de la base monetaria, en vez de las 2.2 veces condicionadas en el Programa SCA, que el incumplimiento de una reforma estructural que cierra las ventanillas de préstamos multilaterales para apoyo del presupuesto y de la balanza de pagos del país, lo cual obligaría a un endeudamiento público interno oneroso para los nicaragüenses con el fin de mantener la estabilización macroeconómica. Además, también hay que mantener la confianza entre los inversionistas nacionales y extranjeros.