Tenemos que lidiar con los riesgos

25 11 2018

Se alarga la lista de riesgos sobre la economía mundial en 2019 y, por ende, sobre la  economía local ya muy afectada por la crisis política del 18 de abril de 2018.

En la actualidad, no existen islas de estabilidad económica porque la globalización y la interdependencia están instaladas. Los principales riesgos de la economía mundial son un menor crecimiento, el cambio de los fundamentos del orden internacional, las afectaciones al comercio, las amenazas a la integración y el fortalecimiento del dólar estadounidense. Cabe destacar los siguientes:

  1. Aumenta el riesgo de la desaceleración del crecimiento económico global. Alemania y Japón han reportado cifras negativas de crecimiento económico en el tercer trimestre de este año, aunque Estados Unidos continúa liderando fuertemente el desempeño productivo entre los países de economía avanzada.
  1. El Foro de la Nueva Economía de Bloomberg realizado en Singapur recientemente destacó tres riesgos planteados por el gobierno para las empresas: (i) el populismo y el nacionalismo en países con democracias avanzadas, que se pueden ejemplificar con el cambio de Estados Unidos del multilaterismo al proteccionismo, o con el desafío presupuestario de Italia a la Eurozona, o con la necesidad de formar coaliciones en Suecia y Alemania; (ii) el caos de las políticas opacas para regular la competencia que conducen a las desinversiones principalmente en Estados Unidos, Europa y China, cuando parecía haber poca evidencia de monopolio; y (iii) la definición cada vez más elástica de “seguridad nacional” que amenaza la integración económica y ha dejado poco clara la línea entre la defensa y el comercio.
  1. Es bastante probable que Estados Unidos sea más agresivo con China sobre los aranceles a la importaciones, lo cual podría desembocar en una guerra comercial internacional y provocaría una estanflación mundial, o sea, un escenario económico mundial con elevada inflación y bajo crecimiento económico. Las naciones se convierten rivales al agudizarse la competencia por la inversión de capital.
  1. El crecimiento económico de Estados podría desacelerarse a mediados de 2019, al extinguirse los efectos de la reforma tributaria que redujo los impuestos y aumentó los gastos; sin embargo, todavía cuenta con el impulso potencial de la inversión pública a través de la ejecución de proyectos de infraestructura económica.
  1. Un ajuste excesivo de las tasas de interés de la Fed, porque las políticas monetarias afectan a la economía real con retrasos de un año o más. La política monetaria se ajusta fácilmente más allá del punto en que la economía entra en una recesión por la ausencia de señales claras de desaceleración.
  1. Si las tasas de interés suben en Estados Unidos pero en ningún otro país, el dólar se fortalece y será más difícil para los mercados emergentes y en desarrollo pagar sus deudas en dólares. Están los ejemplos de Argentina y Pakistán, que han buscado el rescate del Fondo Monetario Internacional, y de Turquía, que afrontó una fuga masiva de divisas.

En el caso particular de Nicaragua, se adicionan otros riesgos políticos, económicos y financieros, tales como:

  1. La persistencia de la crisis política actual, que a la fecha se ha manifestado en caída de la producción, creciente desempleo y subempleo, aumento de la pobreza, menor recaudación de impuestos y mayor déficit fiscal, fuga de los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero nacional y pérdida de reservas internacionales en el Banco Central de Nicaragua.
  1. Posibles sanciones internacionales, entre las que se destaca la suspensión del financiamiento proveniente de instituciones financieras multilaterales, tales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, con la aprobación de la la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua 2018 por parte del Congreso de Estados Unidos.
  1. Las fricciones con la Organización de Estados Americanos (OEA), que podrían conducir a la activación de la Carta Democrática Interamericana y a la suspensión de Nicaragua en el ejercicio de su derecho de participación en la OEA, con el voto afirmativo de los dos tercios de los Estados Miembros.
  1. La insolvencia financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), agravada con la destrucción de puestos de trabajo del sector formal de la economía.
  1. La expectativa de que se acelere la tasa de inflación de los precios de los alimentos, debido a la eliminación de las exoneraciones y exenciones del impuesto al valor agregado sobre las importaciones de materias primas o bienes intermedios y maquinaria y equipo de las actividades agropecuarias, micro y pequeña industria manufacturera y pesca artesanal.
  1. La iliquidez en moneda extranjera (dólares estadounidenses) provocará el deterioro de la moneda local (córdobas). La oferta de dinero (córdobas sin mantenimiento de valor) se ha reducido significativamente para defender la posición de las reservas internacionales y garantizar la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, pero con el costo de profundizar la desaceleración del crecimiento económico.

La negociación política para resolver los principales problemas nacionales ayudaría a restablecer gradualmente la certidumbre y la confianza de los agentes económicos, consumidores y productores, y entre estos últimos los inversionistas, nicaragüenses y extranjeros; además, se lograría mantener la cooperación externa al sector público y se podría iniciar la gestión gubernamental para la suscripción de un programa de ajuste y de reforma estructural de la economía de Nicaragua. La tarea no es fácil, pero es esencial.

En economía, es muy fácil caer, pero muy difícil levantarse. En un escenario económico optimista, como el mencionado en el párrafo anterior, el producto o ingreso interno bruto por habitante de US$2,186 registrado en 2017 podría ser alcanzado de nuevo hasta en 2021.

No sé cuando sucederá la próxima recesión económica mundial, pero en Nicaragua la recesión económica se instaló en el tercer trimestre de 2018 y preveo que la depresión económica tiene una alta probabilidad de que aparezca en 2019 si no se inicia la negociación política entre los nicaragüenses.

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La banca comercial de Nicaragua en tiempos de crisis

18 11 2018

Con base en datos oficiales de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y del Banco Central de Nicaragua (BCN), en diciembre de 2016 los servicios financieros crecían a un ritmo de 11.3% promedio anual con 11,120 empleados; en agosto de 2018, crecieron a una tasa de 1.4% con 11,061 empleados. Este comportamiento productivo del sistema financiero nacional es un resultado de la actual recesión económica del país, ya que la producción de bienes y servicios del país apenas creció 0.5% promedio anual en agosto recién pasado, que estuvo acompañada de una destrucción de 151,275 puestos de trabajo del sector formal de la economía entre diciembre del año pasado y agosto de este año.

Se ha logrado contener el pánico financiero generado malintencionadamente por algunas personas que estimularon la fuga de los depósitos, tanto en moneda local como en moneda extranjera. En junio se aceleró la fuga promedio diaria hasta US$11 millones en los depósitos en moneda extranjera, pero en julio disminuyó a US$6 millones y se elevó en agosto y septiembre hasta US$7 millones por la desafortunadas declaraciones del presidente del BCN, Ovidio Reyes, que debilitaron al sistema financiero nacional.

También debe reconocerse, como lo expresó el comunicado de la reciente misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), que “Los esfuerzos de las autoridades para apoyar el mantenimiento de la liquidez en los bancos comerciales son encomiables”. Entre mayo y septiembre de este año, el BCN ha vendido US$691 millones a la banca comercial para afrontar la fuga de US$911 millones los depósitos en moneda extranjera registrada entre abril y septiembre, pero el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por el BCN disminuyó US$669 millones, hasta US$2,302 millones en ese mismo período.

Por su parte, el saldo de los depósitos en moneda local, tanto en córdobas como en córdobas con mantenimiento de valor, se ha reducido en C$10,374 millones entre abril y septiembre, pero esta fuga ha sido afrontada por la banca comercial con el auxilio de los reportos monetarios del BCN, un mecanismo de compra-venta de valores con la modalidad de contratos utilizados como una operación de crédito en córdobas con plazo hasta 7 días, los cuales han puesto a disposición de las entidades bancarias un  monto de C$12,037 millones en ese mismo período.

El temor de la población por una supuesta iliquidez de los bancos, resultante de mensajes tendenciosos a través de las redes sociales, disminuyó y se evitó un posible colapso entre las entidades financieras. A finales de septiembre recién pasado, el sistema bancario mostraba una liquidez en córdobas igual a 40.1% del total de los depósitos en moneda local y una liquidez en moneda extranjera que igualaba el 37.3% del total de los depósitos en moneda extranjera.

El 75% del total de los depósitos se ha realizado en moneda extranjera. En el tercer trimestre del año en curso, la tasa de interés pasiva promedio ponderada para los depósitos en moneda local con plazo de un mes ha vuelto a bajar a 0.8% después de 18 trimestres,  mientras que la relacionada con los depósitos en moneda extranjera, después de treinta y dos trimestres, ha vuelto a subir a 2.2%. El número de depositantes del sistema bancario nacional ha disminuido 40,821 hasta 1,566,565 en el transcurso del año.

Cabe reconocer que la banca ha resistido el embate de la crisis política. Todos los bancos están sólidos al contar con una adecuación de capital, o sea, en términos generales la razón capital/ préstamos, que es superior a la norma de 10%, de tal forma que esa adecuación para todo el sistema bancario comercial privado es igual a 15.95%.

A pesar de la pronunciada caída de los depósitos, la cartera de crédito total del sistema bancario permanece estancada en septiembre de este año, al mostrar una tasa de crecimiento interanual de apenas 0.2%, pero la cartera en riesgo se ha elevado, como un porcentaje de la cartera total, de 2.7% en marzo a 7.7% en septiembre. Sin embargo, los gastos administrativos de los siete bancos privados radicados en el país se elevaron, como un porcentaje de sus gastos operativos, de 58.9% en diciembre de 2017 a 63.1% en septiembre de 2018.

El 89% del total de préstamos se ha entregado en dólares estadounidenses. En el tercer trimestre del año en curso la tasa de interés activa de corto plazo promedio ponderada en moneda nacional ha vuelto a romper, después de cuatro trimestres, la barrera de 12%, mientras que la relacionada con la moneda extranjera, después de diez trimestres, también rompió la barrera de 10%. En el transcurso del año, el número de prestatarios del sistema bancario ha disminuido 144,291 hasta 1,456,097.

Finalmente, al 30 de septiembre de este año, los tres primeros lugares del Ranking de la Banca Comercial Privada de Nicaragua elaborado por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), es decir, los tres bancos que poseen los más altos índices de calidad (Base: Banca Comercial = 100.0), son, en orden descendente, Banco de América Central (BAC) con 110.4%, Banco FICOHSA con 109.0% y LAFISE BANCENTRO con 101.7%. El banco más competitivo fue el BAC y el banco más accesible fue Banco FICOHSA.

 





Evitemos un mayor deterioro económico y social

10 11 2018

A estas alturas del año, no se puede visualizar ni un anémico crecimiento económico del país en 2019. Si el descalabro económico de Nicaragua en 2018 fue provocado y agravado por razones exclusivamente políticas, entonces, teórica y prácticamente, no se puede anteponer la economía a la política. Primero habría que buscar la solución política y luego pasar a la solución económica. En el actual escenario nacional, la política económica no juega ningún papel para resolver los problemas y desequilibrios económicos.

Las decisiones de los agentes económicos están severamente afectadas tanto por el malestar político como por los contradictorios anuncios de los servidores públicos, que formulan y aplican la política macroeconómica del país, principalmente la del ámbito monetario.

Los intentos de la autoridad monetaria de aumentar la comisión de venta del dólar a la banca comercial, así como la transmisión telefónica a la banca comercial de solicitar con 48 horas de anticipación cualquier compra de divisas o cualquier transferencia de la banca comercial al exterior indicando el monto y el porqué, han disparado la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar estadounidense en el mercado financiero. En las ventanillas de la banca comercial, esa brecha ya alcanzó un máximo de 2.32 por ciento, mientras que la brecha correspondiente a la compra de la divisa en el mismo mercado registra un mínimo de 0.02 por ciento.

Consecuencia de la creciente  brecha bancaria para la venta del dólar al público no bancario es la presencia de tipos de cambio múltiples y, por consiguiente, su efecto negativo en la inversión extranjera directa, de por sí ya alicaída por la incertidumbre de los inversionistas extranjeros del sector real de la economía.

Continuaron los desvaríos de la autoridad monetaria al tratar de desplazar los depósitos del público en la banca comercial hacia la banca central, sin importarle que estaba debilitando al sistema financiero nacional. Con ello, la banca central trató de que los supuestos ex depositantes del sistema financiero compraran Títulos de Inversión, tanto en moneda local como en moneda extranjera, con atractivas tasas de rendimiento que no se habían observado en momentos de un buen desempeño económico nacional.

Era obvio suponer, mejor dicho, aceptar la gran desconfianza de los inversionistas financieros al observarse que la banca central sólo colocaba el 89 por ciento de sus Letras en córdobas con mantenimiento de valor subastadas semanalmente con plazos de 7 días, 14 días y 1 mes. Al restar importancia a la evolución de las operaciones de mercado abierto en un ambiente de crisis política, y a pesar de haberse establecido la colocación de Letras a plazo de 1 día a partir de enero de este año, la banca central cometió el infantilismo de hacer un anuncio fracasado de esos Títulos de Inversión.

Por la misma senda transitan los Bonos de la República aprobados por la Asamblea Nacional en la reforma del presupuesto nacional de este año, con un monto de C$12,190.6 millones equivalentes a US$385.8 millones, para financiar un mayor déficit fiscal como porcentaje del producto interno bruto (PIB) resultante de la reducción del monto de los impuestos ante la caída de la producción de bienes y servicios, y esta última espoleada por la crisis política.

El Ministerio de Hacienda y Crédito Público recurrió a emitir, por primera vez, Bonos en euros por un valor de €105 millones, equivalentes a C$3,836.4 millones, a finales de septiembre recién pasado. La emisión de esos bonos ya está autorizada en la Bolsa de Valores de Nicaragua, pero se desconocen los potenciales inversionistas. Permanece, pues, latente la incertidumbre inversionista financiera, tanto doméstica como extranjera.

Por otro lado, para el corto plazo, o sea, 18 meses en el ámbito económico, no podemos hablar de una ilusoria recuperación económica del país, aún más con el ciclo agrícola 2018/2019 muy afectado en las actividades de exportación, que también impactará el crecimiento económico en 2019. Dicho sea de paso, el PIB real caerá, al menos, 4% en este año, con una economía en recesión a partir de octubre recién pasado.

Por consiguiente, la tarea política principal es evitar la depresión económica de Nicaragua en 2019,  por el riesgo externo de la aplicación, ya que se da por un hecho la aprobación, de la Ley  de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua 2018 en el Congreso de Estados Unidos.

Por esa razón, urge la negociación política para contener el actual deterioro de las condiciones económicas y sociales de la población en general y de los más pobres en particular. La experiencia de los nicaragüenses acumulada en la década de los ochenta apunta a la negociación política mediada por la Iglesia Católica, pero el tiempo apremia.

Con la negociación política se podría evitar más caídas de la producción, más desempleo y más pobreza, y fortalecer la confianza de los consumidores, productores e inversionistas.

Se podría detener las fugas de los depósitos del sistema financiero nacional y las pérdidas de reservas internacionales, que corren el riesgo de tener sólo la protección de las remesas familiares, pero gran parte de éstas se gastan en consumo de bienes y servicios finales.

Se podría, además, impedir una mayor endeudamiento público interno para financiar el gasto corriente del presupuesto nacional, porque aún suponemos que no se incurrirá en la emisión inorgánica de dinero, o sea, la emisión de córdobas sin respaldo en reservas internacionales.

Con la negociación política se podría, entonces, crear las condiciones necesarias para emprender la recuperación económica del país, pero el restablecimiento del ingreso nacional se lograría sólo en el largo plazo.





10 años y 3 meses al margen de la ley

9 11 2018

El pasado 2 de noviembre, el querellado Eduardo Montealegre cumplió 27 meses de estar protegido por cinco magistrados del Poder Judicial (cuatro de ellos de la Corte Suprema de Justicia y uno de ellos del Tribunal de Apelaciones de Managua) y dos jueces del Complejo Judicial Central de Managua, para no responder a mi acusación personal por sus muy graves injurias y calumnias que escribió en el diario La Prensa y en una carta personal. Ocho años antes se volvió un impune al estar protegido por todos los miembros de dos Juntas Directivas de la Asamblea Nacional cuando él, como diputado, se  escudó inapropiadamente con la inmunidad que confiere ese cargo público.

Ya he demostrado públicamente que Eduardo Montealegre es un presunto delincuente por ser un violador de los derechos humanos y, además, como también es de conocimiento público, es un acusado de corrupción junto a otras 38 personas por la Fiscalía General de la República por ser coautor de los delitos contra la economía nacional la industria y el comercio, delito de fraude,  y delito de tráfico de influencias cuando, siendo ministro de Hacienda y Crédito Público de la Administración del Ing. Enrique Bolaños, reestructuró la deuda pública interna proveniente de las liquidaciones bancarias ocurridas en el bienio 2000-2001.

El exbanquero y expolítico querellado Eduardo Montealegre ya habrá comprobado que, aunque desistí de mi acusación por la retardación de justicia y la falta de respuesta de los servidores del Poder Judicial arriba señalados, nunca renunciaré a mi acusación personal. Tengo la confianza en que algún día tendré acceso a la justicia, que hoy la obstaculizan siete servidores judiciales ya conocidos, al violar mis derechos al debido proceso y mi derecho al acceso a una justicia pronto y efectiva.





Las dos señales positivas vistas por el FMI

3 11 2018

El profesor John Maynard Keynes dijo que “el auge, no la depresión, es el momento adecuado para la austeridad”, pero en el caso de nuestro país, en un momento de recesión económica la política fiscal ha reducido el gasto de inversión en 10% y el gasto corriente también ha caído con una menor tasa, apenas 1.5%.Sin embargo, el gasto gubernamental total inicial de este año era igual a 17.9% del producto interno bruto (PIB), mientras que el gasto reformado subió a 19.3% debido a la caída del PIB.

De acuerdo con las palabras del profesor Keynes, en momentos de una recesión económica se hubiese esperado un aumento del gasto de inversión pública, o sea, de un mayor espacio fiscal para la construcción pública, pero lo anterior ayuda a demostrar que la política fiscal no ha posibilitado la confección de un “colchón” fiscal para enfrentar los choques exógenos que resiente presupuesto nacional.

En su reciente visita al país, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que una señal positiva en el contexto actual de Nicaragua era la contencion del gasto dada la disminución de los impuestos por la caída de la producción, pero la contención no ha sido efectiva: el déficit gubernamental, antes de la crisis política del 18 de abril, era igual a 1.3% del PIB, y con la reforma presupuestaria, dicho déficit, inmerso en la crisis, subió a 1.9% del PIB.

Para el financiamiento del déficit fiscal del presupuesto reformado de este año, se requiere la emisión de Bonos de la República por el monto de C$12,190.6 millones, equivalentes a US$377.5 millones, que en el caso de que no puedan ser colocados por la incertidumbre política existente conduciría a otra reforma presupuestaria consistente en una mayor reducción del gasto público.

La otra señal positiva que vio el FMI fue el apoyo gubernamental al mantenimiento de la liquidez en las entidades bancarias. La iliquidez fue provocada principalmente por la fuga de los depósitos en moneda extranjera de US$974.1 millones entre el 12 de abril, fecha en que se registró el saldo máximo de US$4,115.0 millones, y el 30 de septiembre, al registrase el monto de US$3,140.9 millones. El monto de esa fuga de depósitos equivale a 25.2 días de producción de bienes y servicios del país en este año. Cabe agregar que el monto promedio diario de la caída de los depósitos en moneda extranjera en el período antes mencionado es US$7.5 millones

El apoyo gubernamental, en este caso, ha sido la venta de dólares del Banco Central de Nicaragua (BCN) a las entidades bancarias por el monto de US$690.5 millones entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre, lo cual ha provocado una reducción de US$668.6 millones en el saldo de las reservas internacionales administradas por el BCN.

Sin embargo, al 30 de septiembre recién pasado el BCN ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica, o sea, la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, al reflejar las reservas internacionales brutas un monto igual a 2.71 veces el saldo de la base monetaria (cuyo máximo fue 3.16 veces el 17 de abril de este año) y a 5.0 meses de importaciones de bienes CIF (la condicionalidad mínima es 4 meses).

Las reservas internacionales brutas administradas por el BCN han tenido una dirección de caída  a partir del 12 de junio del año en curso, por lo cual la estabilidad macroeconómica se ha mantenido porque (i) las importaciones de bienes de CIF muestran la misma dirección de caída debido a que la producción ha disminuido no sólo por el menor gasto de inversión, sino también por el menor gasto de consumo de los hogares por la prevalencia de una demanda de dinero precautoria, principalmente para la compra de alimentos, medicamentos, combustibles y cargas para teléfonos móviles, dado el alto nivel de incertidumbre y de desconfianza entre los agentes económicos y (ii) porque la base monetaria también muestra la misma dirección de caída debido principalmente a la compra de divisas realizadas por las entidades bancarias -compras que han tenido el auxilio parcial de los reportos monetarios facilitados por el BCN a los bancos comerciales- y a las subastas de Letras del BCN.

También se deben reconocer los esfuerzos que han realizado los siete bancos comerciales privados radicados en Nicaragua en estos momentos de crisis. Cada uno de estos bancos está sólido, porque sus adecuaciones de capital (igual a capital entre activos de riesgo, principalmente préstamos) superan la norma del 10%, es decir, que cada banco puede prestar hasta 10 veces el monto de su capital.

Sobre la base de información publicada por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Privadas (SIBOIF) al 30 de septiembre de este año, se puede identificar, en orden de importancia, a los tres bancos con mayor

  • liquidez en moneda local (como porcentaje de sus depósitos en moneda local): AVANZ, FICOHSA y BAC;
  • liquidez en moneda extranjera (como porcentaje de sus depósitos en moneda extranjera): FICOHSA, BANCORP y BAC;
  • captación de depósitos (como porcentaje de su patrimonio): BANCORP, BANPRO y BDF;
  • eficacia en el manejo de la cartera (préstamos entre gastos de administración): BDF, BAC y LAFISE BANCENTRO;
  • tasa de interés activa: FICOHSA, AVANZ y BAC;
  • tasa de interés pasiva: FICOHSA, AVANZ y BDF;
  • mayor rentabilidad sobre activos: BAC, LAFISE BANCENTRO y BANPRO;
  • mayor rentabilidad sobre capital: BAC, BANPRO y LAFISE BANCENTRO;
  • índice de calidad bancaria: BAC, FICOHSA y LAFISE BANCENTRO.

Este desempeño de la banca comercial privada hubiese sido más potente frente a la crisis si no hubiese sido debilitada con los anuncios del BCN que aceleraron la fuga de los depósitos en moneda extranjera desde agosto recién pasado.

En conclusión, de las dos señales positivas vistas por el FMI, sólo puedo apreciar una que es el apoyo de las autoridades para el mantenimiento de la liquidez en los bancos comerciales, a lo cual agrego la resistencia de los bancos ante la desestabilización financiera que han afrontado en esta crisis política.

Aún en esas condiciones, con un índice mensual de actividad financiera que crecía apenas 1.4% promedio anual en agosto, la banca comercial privada observaba a finales de septiembre una reducción acumulada anual de 7.3% en el saldo de crédito en moneda extranjera y otra reducción acumulada anual de 4.8% en el saldo de crédito en moneda local con mantenimiento de valor.

En términos interanuales, la tasa de crecimiento del saldo total de la cartera de crédito bruta se desplomó de 12.8% en diciembre de 2017 a 0.2% en septiembre de 2018, y la cartera en riesgo como porcentaje de la cartera bruta se elevó de 2.8% a 7.7% en ambas fechas en el mismo orden.

Para normalizar la actividad económica del país, entre ellas el sistema financiero nacional, se requiere a priori una urgente negociación política que promueva la confianza de los agentes económicos, para luego pasar a diseñar y aplicar las políticas de ajuste y de reformas estructurales de la economía de Nicaragua. No veo otras opciones para impedir una tremenda caída de la economía nicaragüense.