La economía de Centroamérica y de Nicaragua en 2015

23 08 2015

Presentación2

De acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicados en julio recién pasado, en general la economía mundial en 2015 es menos favorable de lo que se previó en enero de este año: el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Mundial desacelera hasta 3.3%, el volumen del comercio mundial acelera su crecimiento hasta 4.1% y no hay inflación en los países de economía avanzada. La economía internacional tiene rasgos favorables para la economía regional por los menores precios de los combustibles y la recuperación de la economía de Estados Unidos, pero incidirá negativamente, primero, por las oscilaciones cambiarias que afectan la producción y, segundo, por el ritmo inflacionario muy bajo.

En 2015, según Consultores Para el Desarrollo  Empresarial (COPADES), el istmo centroamericano, desde Guatemala hasta Panamá, con un PIB de US$226,290 millones, bastante aproximado al de Chile, tiene una economía estable con una tasa de crecimiento de 3.7%, con un PIB Per Cápita promedio anual de US$4,866, y con una baja tasa de inflación de 2.8% debido al desplome de los precios de los hidrocarburos, la caída de algunos precios de alimentos y materias primas, y la baja demanda interna, es decir, los bajos niveles de los gastos de consumo e inversión. No obstante, descartamos una crisis económica regional.

Se ha reactivado el flujo de las remesas familiares del istmo hasta US$15,893 millones, que representa el 40% del valor de las exportaciones, el 9.2% del PIB y el 53% del gasto total gubernamental de la región. Los países del istmo siguen dependiendo del mercado de exportación, con un monto de US$55,035 millones, mientras que las importaciones CIF, que representan el 33% del PIB regional, alcanzan el valor de US$74,969 millones. Excluyendo a Panamá, el comercio intracentroamericano, es decir, el total de las exportaciones al resto de los países de la región, muestra un modesto crecimiento al sumar US$7,964 millones. Los países centroamericanos dependen del ahorro externo, porque el déficit comercial de la balanza de pagos regional es igual a  17.2% del PIB, y tienen acceso al financiamiento internacional neto (de amortizaciones de la deuda eterna) en un monto equivalente a 5% del PIB.

La situación fiscal es bastante buena con un déficit regional del orden de 3.1% del PIB, aunque el déficit del presupuesto de Costa Rica se deteriora hasta el nivel de 6.2% de su PIB y, consecuentemente, aumenta la deuda externa pública regional hasta US$52,301 millones. La estabilidad cambiaria se mantiene en los países de la región que tienen moneda propia, con una tasa anual de devaluación promedio ponderada de apenas 1.4%, pero hay una pérdida de competitividad. El tema de la inseguridad es un asunto delicado en varios países, principalmente en el Triángulo Norte, y la situación política es complicada prácticamente en todos los países y, por supuesto, afecta el clima de inversión.

En el entorno actual de los países del istmo centroamericano, ¿cuál es la revisión del pronóstico de COPADES para la economía de Nicaragua en 2015?

En Nicaragua, la tasa de crecimiento de la economía esperada es de 5.2%, sólo antecedida por Panamá que tiene una tasa de 5.5%, pero el PIB nicaragüense participa apenas con el 5.5% en el PIB total del istmo, siendo la economía más grande de la región la de Guatemala, con una contribución de 27.9% al PIB regional. La población total del istmo centroamericano es 46.6 millones de habitantes, y la de Nicaragua participa con el 13.3%, mientras que el país con mayor población es Guatemala con una participación de 34.8%.

Incluyendo a las zonas francas, Nicaragua es el país que menos exporta con un total de US$5,583 millones, o sea, 9.6% del total exportado por la región, y tiene el segundo déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos más alto, con el 6.2% del PIB, siendo el más elevado el de Panamá que es igual a 7.8% del PIB.

En el istmo, Nicaragua ocupa el segundo lugar más bajo en la obtención de remesas familiares en 2015, con un total de US$1,236 millones, mientras que Guatemala ocupa el primer lugar con un monto de US$6,172 millones y Costa Rica apenas recibe, en términos netos, US$327 millones. Un dato curioso: el total de remesas recibidas en Guatemala, El Salvador y Honduras suma US$14,339 millones, una cifra mayor que el PIB de Nicaragua que se próxima a US$12,000 millones. Nicaragua es el tercer país de la región que recibe más inversión extranjera directa, con un monto de US$1,550 millones, sólo antecedido por Panamá, con US$4,028 millones, y Costa Rica, con US$1,865 millones.

En el ámbito fiscal, Nicaragua tiene el segundo déficit fiscal más bajo, igual a 1.6% del PIB, y el más bajo es el de El Salvador, equivalente a 1.4% del PIB. Nicaragua es el tercer país más endeudado de la región, al registrar un saldo de deuda pública externa e interna igual a 49.2% del PIB, siendo el país más endeudado el de EL Salvador, con una deuda igual a 61.5% del PIB.

El segundo país más inflacionario es Nicaragua, con un aumento anual de precios al consumidor de 4.7%, antecedido por Honduras, con 5.1%, y en el ámbito del mercado laboral, Nicaragua tiene la mayor tasa de desempleo, igual a 10.5% de la población económicamente activa.

Excluyendo a Panamá (puesto 65) y Costa Rica (puesto 68), en 2013 la región centroamericana continúa observando serias deficiencias en desarrollo humano, cuando el resto de países se encuentran en los puestos 115 y  135 entre 187 países, siendo Nicaragua (puesto 135) el de menor desarrollo humano, de acuerdo con datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El nivel de competitividad de los países centroamericanos es moderado. Entre 144 países, Nicaragua ocupa el lugar 99, el segundo más bajo de la región ya que Honduras ocupa el lugar 100, según el Índice de Competitividad Global 2014-2015.

En general, los países del istmo centroamericano son poco amigables para “hacer negocios”. Entre 189 países del ranking de Doing Business, Nicaragua ocupa el lugar más bajo de la región, al ubicarse en el puesto 119, mientas que Panamá es el mejor ubicado en el puesto 52. Sin embargo, la inseguridad no es un problema en Nicaragua, porque es el país más seguro del istmo en 2014. Los países más inseguros son El Salvador, Honduras y Guatemala.





A Nicaragua le han condonado 14 mil 733 millones de dólares desde 1990

16 08 2015

Presentación1

La Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC por sus siglas en inglés) surgió en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) realizada en Washington, D.C. en octubre de 1996, y fue ampliada por el Grupo de los 7 (G-7) en la ciudad alemana de Colonia en junio de 1999. El FMI fue nombrado por el G-7 como coordinador mundial de esta iniciativa de reducción de la deuda pública externa.

La Iniciativa HIPC tuvo tres puntos. El Punto de Entrada, que se celebró en Nicaragua con una fiesta en septiembre de 1999, una celebración muy rara porque el país entraba oficialmente a ese extraño club de 41 países pobres muy endeudados tras cumplir el criterio exportador, el criterio fiscal y reformas estructurales profundas realizadas por la administración de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro; el Punto de Decisión, alcanzado por Nicaragua en diciembre de 2000, en el cual se determinó el alivio interino de la deuda con el Club de París y las instituciones financieras internacionales, así como el monto total de la deuda externa que sería condonado cuando el país alcanzara el Punto de Culminación; y el Punto de Culminación, que fue calificado como “Flotante” por el Grupo de los 7 (G-7), por la celeridad que el gobierno de cada país HIPC pudiera aplicar al cumplimiento de las reformas estructurales convenidas con el FMI, al cual Nicaragua arribó el 23 de enero de 2004.

Entre el Punto de Entrada y el Punto de Decisión, Nicaragua cumplió un programa trienal del FMI, inicialmente llamado ESAF (Enhanced Structural Adjustment Facility) y después denominado PRGF (Poverty Reduction and Growth Facility), y entre los puntos de Decisión y de Culminación el país estaba ejecutando otro programa trienal con el FMI, pero podía llegar al Punto de Culminación en un plazo menor de tres años.

En el Punto de Culminación “Flotante”, Nicaragua, con la realización de 65 reformas estructurales entre 1990 y 2003 para facilitar el crecimiento económico sostenible generado por la empresa privada, obtuvo la condonación automática de 1 mil 306 millones de dólares que se adeudaban a los países miembros del Club de París, mientras que  el monto de la deuda multilateral sujeto a condonación totalizaba 963 millones de dólares y sería pagado por los países ricos del mundo entre 2004 y 2023, pero este componente de la deuda de Nicaragua fue efectivamente pagado cuando Nicaragua recibió el beneficio de otra iniciativa de reducción de la deuda pública externa, el de la Iniciativa de Alivio de la Deuda Multilateral (MDRI por sus siglas en inglés) impulsada por el entonces Secretario del Tesoro y posteriormente Primer Ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, preocupado por la severa carga de la deuda pública externa de los países africanos.

Menciono esta parte de la historia económica de Nicaragua porque ahora escuchamos la versión tanto oficial como de instituciones financieras internacionales que “Nicaragua subió en las categorías como país HIPC y ello le permite liberarse de la presión de concesionalidad” en la contratación de la nueva deuda pública externa. Creo que esta aseveración no es correcta. Veamos el porqué.

Nicaragua ya dejó de ser un país HIPC, pero aún no nos hemos graduado en la Iniciativa porque no hemos concluido la reestructuración de la deuda pública externa con los Términos de Colonia con algunos países que no son miembros del Club de París, entre los que se destacaban hasta mediados del año de 2014, en orden de importancia, Costa Rica, Libia, Honduras, Irán, Perú, China Popular e India. Hoy Nicaragua, de acuerdo con la clasificación del Banco Mundial, es un país de ingreso medio bajo al registrar en 2014 un producto interno bruto per cápita promedio anual de US$1,905, mientras que en 1995 era de apenas US$685. Cabe señalar que en 2014 y en el primer semestre de 2015, el Banco Central de Nicaragua (BCN) publicó un monto condonado de la deuda pública externa por “otros países” de US$351 millones, por lo cual se encuentra pendiente de reestructuración un total aproximado a un millardo de dólares con dicha Iniciativa. El BCN no aclara cuáles son los países que han condonado deuda pública externa, con el argumento de que esos “otros países” han pedido que no publiquen sus nombres, algo cuestionable porque la deuda no es privada.

En cuanto al elemento de concesionalidad de 35% establecido desde el año 2000 y alineado con las condicionalidades establecidas por el FMI, que no es nada más que el porcentaje por el cual el valor presente de la corriente esperada de pagos de servicio de la deuda difiere de la cantidad nominal de préstamo, desapareció efectivamente en diciembre de 2012, cuando expiró el cuarto programa trienal con el FMI y Nicaragua no volvió a suscribir un nuevo programa económico con dicho organismo multilateral. No hay que olvidar que ahora el FMI es un asesor de confianza del Gobierno de Nicaragua.

Cabe mencionar que en período 2000-2014 el elemento de concesionalidad promedio anual de 52% de la nueva deuda pública externa contratada por el gobierno de Nicaragua se ha fundamentado en plazos de entre 30 años y 40 años, con años de gracia de entre 9 años y 17 años y con tasas de interés promedio que oscilan entre 1.2% y 3.3%.

El hecho que hoy el Banco Mundial nos ha elevado al status de país de ingreso medio bajo no significa que sus nuevos préstamos a Nicaragua no serán concesionales, sino que dejaremos de recibir donaciones de dicho organismo multilateral por un monto anual aproximado a US$30 millones. No es conveniente que Nicaragua busque endeudarse en el exterior en términos no concesionales, sencillamente porque no tenemos capacidad de pago en el mercado financiero internacional. En otras palabras, si el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, lograra colocar bonos soberanos en el exterior, sólo podría hacerlo con mayores tasas de interés.

No dudo que Nicaragua continuará recibiendo préstamos multilaterales concesionales, principalmente del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo por varios años más. No hay que exponer el país al riesgo de no pagar nueva deuda externa -ya no hay iniciativas para reducirla-, porque aún la tasa de crecimiento económico anual de Nicaragua de entre 4% y 5% no es suficiente para reducir el subempleo, el desempleo y la pobreza. Es por esto que sugiero al presidente de la República, Daniel Ortega, convoque al FMI para concluir la reestructuración de la deuda con la Iniciativa HIPC y, por otro lado, que el gabinete económico le proponga la reducción de la evasión tributaria –una tarea que ya debió haber iniciado el ministro Acosta- y la reestructuración del gasto público, en vez de que se acelere el crecimiento de la deuda pública para financiar el gasto presupuestario de reducción de la pobreza.





Carta 40 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

13 08 2015

12 de agosto de 2015

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Mediante esta cuadragésima carta que le dirijo, continúo pidiendo a la Asamblea Nacional de Nicaragua que garantice mi derecho humano del acceso a la Justicia de mi país con el cumplimiento de las solicitudes de dos jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, que fueron entregadas al Poder Legislativo en agosto de 2008 y junio de 2011 respectivamente, para desaforar al diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien inapropiadamente se escudó en la inmunidad que le confiere su cargo público después de haber escrito graves injurias y calumnias contra mi persona, al señalarme denigrativamente como un defraudador del Estado de Nicaragua el 31 de julio de 2008.

El silencio muy prolongado de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional a mi petición está demostrando que los nicaragüenses no somos iguales ante la ley, lo cual lesiona los Derechos Humanos. No es tolerable que la impunidad sea aceptada entre los políticos de mi país al no querer ver la presunta delincuencia del diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien abusa de la inmunidad que le confiere su cargo público, que además no desempeña, y se burla de dos jueces del Poder Judicial de Nicaragua.

Como siempre le he manifestado, espero su respuesta en su calidad de servidor público de los nicaragüenses.

Agradeciendo su atención, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc:   Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





La sostenibilidad de la pobreza en Nicaragua

10 08 2015

Presentación1

En Nicaragua ha bajado la pobreza extrema pero ha subido la pobreza, porque, por un lado, una persona pobre extrema que ha dejado esa condición no puede enfilarse rápidamente entre los no pobres sino que engrosa la fila de los pobres y, por otro lado, es evidente la reducción del número de personas que tienen medianos ingresos, es decir, la clase media, quienes, en su mayoría, no han incursionado hacia el reducido grupo que ostenta los más altos ingresos en el país, el ya mundialmente famoso 1%, sino que se han desplazado en una dirección contraria, hacia el ejército de los pobres, o han emigrado a otros países en búsqueda de mejores oportunidades laborales y mayores ingresos.

Se nota que las políticas económicas y sociales de la actual administración pública han tenido éxito en la disminución de la pobreza extrema, pero algunos empresarios y gran parte de la oposición política han olvidado que, debido a la baja productividad de la economía nicaragüense, la reducción del subempleo, el desempleo y la pobreza demanda, de acuerdo con la evidencia empírica, una tasa anual de crecimiento económico de, al menos, 6% y mantenida en forma consecutiva en el largo plazo.

Sobre la base de datos oficiales, Nicaragua mostró ritmos de crecimiento económico promedio anual de 4.0% entre 1994 y 2014, de 3.5% entre 2000 y 2014 y de 3.6% entre 2006 y 2014, que al ser inferiores al nivel clave de 6% acusan una insuficiente inversión, menos empleo y menos ingreso. Además, el crecimiento económico no es una fuente de convergencia en los ingresos per cápita, y aunque el país, en mi opinión, ya está entrando al estadio de crecimiento de 5% a 6% anual, aún es insuficiente para reducir la pobreza.

En Nicaragua no hay mucha conciencia de, ni existe todavía un debate nacional sobre, el concepto de crecimiento económico pro-pobre. El país ha tenido cuatro estrategias de reducción de la pobreza, pero en ninguna de ellas, incluso en la última denominada Plan Nacional de Desarrollo Humano, se ha discutido a fondo el concepto de crecimiento económico pro-pobre. Este concepto tiene dos interpretaciones principales en la literatura económica (Rob Vos, 2004): una, es pro-pobre todo el crecimiento que sea acompañado por una disminución en valor absoluto de la pobreza, o sea, es pro-pobre cualquier crecimiento en el que los pobres ganen, en valor absoluto; otra, es pro-pobre el crecimiento que conlleva cambios en la distribución del ingreso a favor de los pobres, o sea el crecimiento en que los pobres ganan más que lo que ganarían si todos los ingresos crecieran a la misma tasa. Con la segunda definición podríamos también tener una ‘contracción pro-pobre’, en una situación de contracción en la que los pobres perdieran menos que el resto de la población.

En mi entender, las cuatro estrategias han adoptado la primera definición de las definiciones de crecimiento pro-pobre antes mencionadas arriba, o sea, un concepto de pobreza absoluta, pero, ¿cuál es la medida más adecuada de la pobreza? Un estudiante de primeros años de economía sabe que la medición de la pobreza se realiza con los niveles de ingreso de las personas, y no con los niveles de consumo de cada persona o cada familia. No hay que caer en la trampa de la definición uni-dimensional de la pobreza, por ejemplo en términos de consumo, cómo lo hace el Banco Mundial: un nicaragüense que financia su consumo de 2 mil 454 kilocalorías diarias con donaciones públicas o privadas no es pobre, según el Banco Mundial, lo cual contradice la teoría económica que la pobreza se reduce con inversión, creación de puestos de empleo decentes y generación de ingresos.

A continuación presento algunos números oficiales de Nicaragua relacionados con la población del país, el crecimiento económico, el subempleo, la informalidad del mercado, el poder de compra del salario y la pobreza y riqueza de nuestro país.

La población total del país creció 1.3% promedio anual en el período 2000-2005, saltó a 3.4% en 2006 y cayó a 1.2% promedio anual en el período 2007-2014, por lo cual es fácil deducir que el índice de pobreza de Nicaragua ha bajado considerablemente desde 2006, porque se infló el dato de la población total del país. Por lo tanto, es obvio que el índice de pobreza de 2014 que resulte de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) será menor que el del año de 2009 obtenido con la V EMNV.

La proporción del total de ocupados que están subempleados, o sea, los ocupados que trabajan menos de 8 horas diarias o que ganan menos que el salario mínimo legal, fue igual a 33.3% en 2006 y subió a 48.3% en 2013.

La proporción del total de ocupados que labora en empresas que no tienen registros contables, es decir, que no pagan impuestos ni cotizan la seguridad social, mejor dicho el mercado informal, se expandió de 63.3% en 2006 a 79.4% en 2013.

Tomando en cuenta que el 95% del empleo total fue generado por el sector privado en 2014, el poder adquisitivo del salario promedio anual de los trabajadores que laboran en las empresas se deterioró 1.4% promedio anual (en términos acumulados, 19.0%) durante el período 1999-2014.

La cobertura del salario promedio nacional sobre el costo de los 23 alimentos que integran la canasta oficial de 53 productos de consumo básico disminuyó de 109.3% en 2011 a 103.8% en 2014.

Con un déficit habitacional de 90% (900 mil viviendas) según el IV Censo de Vivienda realizado en 2005, los datos de ingresos de la V EMNV de 2009 ayudan a demostrar que el 70% de las familias de Nicaragua no pueden comprar una vivienda de interés social. Además, con los mismos datos de ingresos de la V EMNV 2009 se puede concluir que el 77% de las familias no es sujeto de crédito en el sistema financiero nacional, el 20% de la población que tiene mayores ingresos se apodera del 51.4% del ingreso nacional y el 20% de la población que tiene los menores ingresos apenas capta el 4.8% del ingreso nacional.

Con el ánimo de resolver los problemas estructurales del mercado de trabajo del país, reitero algunas sugerencias que también he presentado públicamente hace varios años, tales como la formulación de políticas de empleo entre el gobierno, los gremios de productores y los sindicatos; promover la educación técnica media y superior para elevar la productividad laboral; transferir tecnología a las MIPYMEs; fortalecer el Banco de Fomento “Produzcamos”, hoy autorizado a tener una propiedad mixta pública-privada, con el fin de transferir crédito y tecnología a un bajo costo; legislar para la igualdad salarial de hombres y mujeres en el mismo puesto de trabajo; y reducir los trámites burocráticos para la creación de empresas.

Allí están los números oficiales de la historia económica reciente de Nicaragua, pero el empresario César Zamora, sin mostrar un solo guarismo, dio a entender públicamente el jueves de la semana pasada que mis recientes comentarios sobre la situación de la pobreza en Nicaragua son perversos porque en el fondo es un ataque al gobierno y al sector privado, un craso error del empresario porque mis críticas a la política económica nacional y a los agentes económicos siempre han sido constructivas y persiguen el bien común y el desarrollo de la empresa privada.

No hay que engañar a la población nicaragüense diciéndole que el crecimiento económico del país es pro-pobre y que ha beneficiado más a las clases sociales bajas del país. En Nicaragua no se ha considerado, mucho menos debatido, el concepto de crecimiento económico pro pobre en las estrategias de reducción de la pobreza. Aparentemente, el empresario César Zamora ignora que los conceptos oficiales incorporados en las estrategias de reducción de la pobreza que ha tenido Nicaragua han sido “crecimiento económico de base amplia” (ERCERP), “crecimiento económico basado en el concepto de competitividad y el desarrollo de 8 conglomerados” (PND y PNDO), y “crecimiento económico con incremento del trabajo y reducción de la pobreza y la desigualdad” (PNDH). Más bien, habría que estimular un proceso de discusión sobre el significado, las posibilidades y las implicaciones prácticas del crecimiento pro-pobre en la Nicaragua de hoy.

El mismo estudiante de primeros años de economía sabe y puede demostrar que no existe una relación automática entre crecimiento económico y reducción de la pobreza. Este paradigma económico se descartó de la teoría económica desde hace varios años, así como ha quedado enterrado el Consenso de Washington en noviembre de 2010 por el Grupo de los 20 (G-20) en la Cumbre de Seúl.

Ningún economista serio tampoco argumentará a favor del “efecto derrame”, o de “la teoría del goteo”, conocidos en inglés como “the trickle down effect”, que señala a las capas sociales más bajas como las mayores beneficiarias del crecimiento económico, una teoría muy extendida en los años noventa del siglo pasado y una torpeza que calma la conciencia de algunas personas dada la situación económica en la que viven otros seres humanos, que creó pocos ganadores y muchos perdedores principalmente en los países latinoamericanos. Al respecto resulta relevante el principio del balde agujereado, planteado en 1975 por el economista Arthur Melvin Okun, conocido principalmente por la ley de Okun y jefe del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson, de que “el dinero es transportado de los ricos a los pobres en un balde agujereado, de manera que una porción desaparece en el trayecto”. Reducir la desigualdad de los ingresos no es suficiente con el crecimiento económico, por lo cual es necesario que el Estado active las políticas de bienestar social.

Cada quien es dueño de sus aciertos y errores, y también merece respeto, y el empresario César Zamora siempre tendrá mis respetos. La economía y la política van de la mano y tengo mi propia ideología y preferencias políticas, que son visibles con mis sugerencias sobre la política económica y social de Nicaragua. Sin embargo, nunca he pertenecido a ningún partido político.





La información económica y las políticas públicas

2 08 2015

Presentación1

El Banco Central de Nicaragua (BCN) ha mostrado progresos en cantidad, calidad y oportunidad en los indicadores de la balanza de pagos, el mercado monetario, el mercado cambiario y el sistema financiero nacional del país. Sus estadísticas diarias, mensuales, trimestrales y anuales en esos sectores de la economía nacional gozan de bastante credibilidad en los ámbitos nacional e internacional.

El BCN también se distingue por la actualización permanente de las metodologías que utiliza para estimar los balances macroeconómicos, cuestión que aún no se observa en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) cuando presenta su balance fiscal. También debe reconocerse que el BCN presentó en diciembre del año pasado la Matriz de Insumo-Producto de Nicaragua 2006, lo cual facilita el análisis del impacto de las políticas económicas y de megaproyectos de inversión en el sector real de la economía.

En la semana pasada se puso en la picota la indisponibilidad de estadísticas económicas de Nicaragua en la página web del BCN. Esto no es un asunto nuevo, ya que se remonta, por ejemplo, al año de 2012 con el desconocimiento del total de personas ocupadas en las actividades económicas del país.

Más reciente, en relación con las series mensuales de la producción del país, no existe información de todos los rubros agrícolas, excepto la caña de azúcar, y se observan atrasos en la publicación de datos que se concentran en la producción pecuaria, disponibles hasta abril de este año, la producción minera, publicados hasta abril de 2014, y la generación de servicios de telefonía nacional e internacional, mostrados hasta junio de 2010. Sin embargo, con esas restricciones, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de Nicaragua correspondiente a mayo de 2015, ya fue elaborado y publicado por el BCN en días recién pasados. Cabe reconocer que no se observan atrasos en la publicación de los datos de producción física de las actividades de la pesca, hidrocarburos, energía eléctrica, agua potable y transporte de pasajeros y de carga, así como en los índices de producción industrial manufacturera y el valor de las exportaciones de la zona franca industrial.

Existen severos atrasos en algunos datos del mercado laboral y del presupuesto nacional, que son publicados en la página web del BCN. Hasta marzo de este año, se dispone de información sobre los salarios promedios mensuales por actividad económica y de los balances del Gobierno Central, ENEL, ENATREL y TELCOR. Un poco más actualizados, a mayo de este año, se pueden encontrar los balances del INSS, ENACAL, Alcaldía de Managua (AA) y Empresa Portuaria Nacional (EPN), así como el saldo y el pago del servicio de la deuda pública interna.

Sin embargo, alguna carencia de información económica se debe exclusivamente al BCN. No obstante la autoridad monetaria del país realiza encuestas anuales, y probablemente trimestrales porque publica la serie trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) desde el año de 2006, desconocemos el valor del Ingreso Nacional o Producto Interno Neto a Costo de Factores (PNNcf) porque el BCN no logra estimar la depreciación de activos fijos (edificaciones y  maquinaria y equipo), un componente del valor agregado de las actividades económicas.

Otra crítica que podría hacer es la forma en que el BCN presenta desde el año de 1994 el dato de la producción mensual de los principales bienes industriales manufactureros, con índices (Base: 1994 =100) que no son útiles a los inversionistas porque ellos esperan conocer la oferta total de dichos bienes en unidades de producción física, en otras palabras, si la demanda de dichos bienes está o no está satisfecha con la oferta interna. El presidente del BCN, Ovidio Reyes, tiene la potestad de corregir la publicación de estos datos.

Otra observación es por qué el BCN acepta y publica indicadores elaborados por otras instituciones públicas con metodologías bastante discutibles. Por ejemplo, la serie anual de la población total del país fue modificada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) desde el año de 2006, haciendo caso omiso de las proyecciones las intercensales del país realizadas por organismos internacionales especializados en demografía. El BCN publica en su página web y en sus anuarios estadíticos un dato poblacional con una tasa de crecimiento de 1.3% en 2005, que salta a 3.44% en 2006 y luego desciende a 1.24% en 2007, demostrando así una falta de seriedad en el manejo de la información nacional. Por lo tanto, los nicaragüenses podemos dudar de los niveles de algunos indicadores por habitante, tales como el PIB, el gasto público de educación y salud, y también del índice de pobreza resultante de la próxima Encuesta de Medición de Nivel de Vida que realice el INIDE.

Siempre bajo el paraguas del BCN, cabe señalar una crítica sobre su secretismo, que no debería existir. Para 2014, el BCN publicó la condonación de la deuda pública externa de US$123.7 millones atribuida a otros países, mientras se especificaban las condonaciones de US$2.1 millones de Perú, US$1.9 millones de España y US$0.2 millones de Alemania. Consulté, a través de la Oficina de Acceso a la Información Pública (OAIP) del BCN, la más eficiente del país, cuáles eran los países que habían condonado deuda pública externa por US$123.7 millones, y la instancia técnica del BCN, o sea, la Gerencia Internacional, argumentó que no podían responder porque el acreedor  había solicitado que no publicaran su nombre.

El técnico de la Gerencia Internacional del BCN confunde la deuda pública con la deuda privada, aparentemente ignora que la deuda pública la pagamos con nuestros impuestos, y continúa manteniendo esa actitud muy cuestionable porque en el primer semestre de este año sigue registrando una condonación de deuda pública externa concedida por otros países del orden de US$227.3 millones. Los economistas que hemos estudiado el comportamiento la deuda pública externa de Nicaragua y aconsejado su reestructuración en la década de los noventa, sabemos que aún no nos hemos graduado en la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), al haber quedado pendiente la reestructuración de los montos adeudados, en orden de importancia, a Costa Rica, Libia, Honduras, Irán, Perú, China Popular e India, lo cual no es un secreto.

Siempre en el umbral de ese secretismo, el BCN oculta los nombres de las principales empresas exportadoras e importadoras del país, datos que siempre están disponibles para el público en general en los países con economía de libre mercado. La difusión de la información económica debe ser amplia y no muy agregada como es el perfil de las variables macroeconómicas, para que se cumpla la responsabilidad estatal de brindar información a todos los agentes económicos del país y contribuir al mejoramiento de la toma de decisiones del sector privado, es decir, productores y consumidores.

Hay más ejemplos acerca de la falta de acceso a la información pública, pero la muestra de ejemplos arriba presentada es suficiente. Sugiero al Presidente Daniel Ortega que fortalezca la autoridad del BCN para que pueda efectivamente recopilar, criticar y oficializar la información económica elaborada por otras instituciones estatales en forma oportuna. Aunque muy costoso, es necesario continuar desarrollando el sistema de información económica nacional, sobre el cual la Presidencia de la República fundamenta la aprobación de la política económica nacional.





El córdoba frente a la apreciación del dólar

26 07 2015

Presentación1

Una moneda base se aprecia frente a otra moneda cuando el tipo de cambio entre ambas monedas disminuye, o sea, que por cada unidad de esa moneda base podemos adquirir ahora más monedas de su par de cotización. Por ejemplo, si el tipo de cambio del euro por dólar estadounidense es 1.1, el euro se aprecia si el tipo de cambio pasa a 1.2.

Si el euro se va apreciar frente al dólar, el inversionista venderá dólares y comprará euros y esperará a que el dólar se aprecie frente al euro para vender euros y comprar dólares con el objetivo de obtener beneficios. Por ejemplo, si el inversionista compra 90.91€ con US$100 (tipo de cambio 1.1€ por US$1) porque cree que el euro se va a apreciar, y así ocurre, pasando el tipo de cambio a 1.2€ por US$1, realiza la operación inversa de compraventa y con los 90.91€ obtiene US$109.09 y logra un beneficio de US$9.09.

El dólar estadounidense actualmente se está fortaleciendo debido al aumento de la producción y la reducción de la tasa de desempleo en la primera economía mundial, y también porque el Banco Central Europeo (BCE) lanzó un programa para comprar títulos de deuda por la baja tasa de crecimiento económico europeo y la crisis bancaria en varios países de la Eurozona, incluyendo las actuales tensiones provocadas por la crisis de la deuda griega, mientras que el banco central estadounidense (Fed) endurecía su política monetaria al concluir la compra de bonos que contribuyó a la recuperación económica después de la caída de la banca de inversión de Wall Street en septiembre de 2008. La confianza de los inversionistas en el dólar está aumentando, se están refugiando en el dólar, es decir, el dólar se está apreciando.

Además, con el anuncio de Janet Yellen, presidente de la Fed, de la inminente alza de las tasas de interés, prevista por varios economistas para septiembre, los dólares están saliendo de los países de economía emergente y en vías de desarrollo y volviendo a Estados Unidos. El crédito internacional será más escaso y más caro, por lo que se espera que las monedas se depreciarán con respecto al dólar.

La apreciación del dólar supone la depreciación de otra moneda con respecto al dólar, pero el cambio en el valor de nuestra moneda, el córdoba, que no se determina por las leyes de oferta y demanda, es predeterminado arbitrariamente por el Banco Central de Nicaragua (BCN) con un régimen cambiario reptante que devalúa al córdoba con respecto al dólar a un ritmo diario de 0.013%.

Mientras el dólar estadounidense se fortalece o se aprecia, ¿qué le ocurre al córdoba, que apenas domina el 20% del mercado local?

Un efecto relevante que podrá percibirse en Nicaragua por el aumento del valor o la apreciación del dólar es que los productos exportados por Estados Unidos serán más caros y esto conlleva el riesgo de que la tasa de crecimiento económico estadounidense podría desacelerarse porque disminuiría la compra de exportaciones de origen estadounidense. No obstante, los estadounidenses tendrían más dinero para gastar en bienes y servicios procedentes de otros países y esto favorecería a las exportaciones de origen nicaragüense.

El dólar más caro incentivará la llegada de turistas extranjeros a Nicaragua, lo cual contribuirá a un mayor crecimiento de la industria turística de nuestro país -de acuerdo con datos del BCN, la afluencia 1.4 millones de visitantes extranjeros mostró un crecimiento de 9.2% en 2014 con respecto al año anterior-, pero desalentará a los nicaragüenses a viajar al exterior.

Aunque el 15% del valor total de las importaciones de Nicaragua proceden de Estados Unidos, no se prevé una fuerte aceleración de la tasa de inflación por el mayor precio que tendrán los productos exportados del principal socio comercial del país, porque el tipo de cambio está prefijado por la autoridad monetaria. La única herramienta que tiene el BCN para enfrentar cualquier aceleración de los precios al consumidor es sus operaciones de mercado abierto, o sea, las colocaciones de Letras subastadas semanalmente, aunque contribuyen a las pérdidas del BCN en concepto del pago de intereses y mantenimiento de la cláusula de valor que en 2014 totalizaron US$38.4 millones equivalentes a 0.3% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los depósitos en córdobas siempre continuarán expuestos al deterioro por la tasa de inflación de un dígito, excepto si ésta es menor que la tasa de devaluación nominal del tipo de cambio del córdoba, mientras que los depósitos de ahorro y a plazo en córdobas con mantenimiento de valor, un dólar disfrazado, en el sistema financiero nacional, no perderán ningún valor debido al fortalecimiento del dólar, porque gozan de la cláusula de mantenimiento de valor con el tipo de cambio reptante preanunciado por el BCN. El efecto también será neutral para las deudas en córdobas con mantenimiento de valor en el sistema financiero local por el régimen cambiario existente, pero las empresas radicadas en el país que se endeudan en dólares en el exterior y que necesitan convertir la moneda en sus operaciones, incentivadas por las bajas tasas de interés y el creciente aumento del PIB Real, saldrán perjudicadas por el mayor valor del dólar.

En conclusión, el córdoba continuará igual, manteniendo, al menos, su sobrevaluación o apreciación que impide la corrección del alto déficit comercial externo del país, que fue igual a 20.3% del PIB en 2014, debido, en gran parte, a la ineficacia de la política cambiaria.





Córdoba estable y falto de confianza

22 07 2015

Presentation1

Entre mis críticas a la política monetaria del Banco Central de Nicaragua (BCN) y mis sugerencias para que dicha política sea efectiva, siempre he presentado a mis alumnos de maestría en economía la pregunta del porqué el córdoba, que tiene una buena estabilidad al deteriorarse anualmente entre 6% y 7% dada su devaluación anual nominal reptante de 5%, no goza de una mínima confianza entre la población.

Las respuestas de los estudiantes son muy variadas, tales como la pérdida de su valor adquisitivo, su devaluación diaria, la economía está muy dolarizada, la gente piensa en dólares, el que piensa en córdobas tiende a equivocarse, a la gente le gusta el dólar y se presume que el dólar es más seguro que el córdoba. Todas estas respuestas son aceptables, he de decir que en el fondo son verdaderas, pero como economista respondería que el córdoba no es aceptado por el público porque se desprestigió con la cuarta hiperinflación mundial del Siglo XX entre abril de 1987 y abril de 1991, es decir, el público aún tiene una corta memoria inflacionaria.

La “inflación” no es un término técnico con un significado precisamente definido, y se define como un aumento de precios. Si llamáramos inflación a cualquier aumento de precios, no existiría una referencia empírica para la noción de la estabilidad de precios, que en Nicaragua es, según el BCN, entre 6% y 7% anual acompañada con una devaluación anual nominal de  5%.

En una economía muy dolarizada extraoficialmente, como la de Nicaragua, ¿cuál sería el parámetro de la estabilización de precios al consumidor si la tasa de devaluación nominal reptante del córdoba fuese 2% anual? ¿Una inflación anual entre 3% y 4%? Por lo tanto,  es arbitrario escoger el lugar exacto del plano donde se trace la línea para comenzar a discutir sobre la inflación.

Hay dos casos extremos de inflación. Un extremo es la “inflación moderada”, digamos 2% o 3% anual porque no existe en la teoría una línea de demarcación generalmente aceptada, llamada también “inflación reptante”, como la que se observó en Nicaragua en la década de los sesenta del siglo pasado. La estabilidad de los precios al consumidor es consistente con pequeñas alzas del índice de precios al consumidor, porque éste tiene un sesgo hacia arriba debido a su insuficiencia de incluir nuevos productos y mejoras en la calidad de los bienes y servicios de consumo final.

El otro extremo es la “hiperinflación”, cuando la gente pierde totalmente la confianza en el dinero al perder rápidamente casi todo su valor. Reiterando que no existe en la teoría una línea de demarcación generalmente aceptada, el incremento de los precios al consumidor igual a o mayor que 1 mil por ciento anual, que equivale a una tasa de inflación mensual de 22.1%, puede ser llamado “hiperinflación”.

Entre la “inflación moderada” y la “hiperinflación” existe un área muy grande llamada “inflación”. La inflación medianamente aguda es llamada “inflación galopante”, por lo cual es necesario diferenciar entre “inflación moderada o reptante”, “alta inflación” e “hiperinflación” para distinguir las políticas de estabilización que enfrentan la inflación. Siempre ha sido más fácil erradicar la “inflación moderada” y la “hiperinflación” que una “alta inflación”.

Los economistas reconocemos la arbitrariedad relativa de las cifras para clasificar las inflaciones. Phillip Cagan, en su estudio sobre las hiperinflaciones europeas de los años veinte (Austria, Alemania, Hungría I y Polonia)  y de los años cuarenta (Grecia y Hungría II), definió el inicio de un proceso hiperinflacionario “en el mes en que los aumentos de precios exceden el 50%, que equivale a una inflación anual de casi 13,000%, y el fin del proceso hiperinflacionario “cuando el incremento mensual de los precios cae por debajo de ese nivel y se mantiene inferior a él cuando menos por un año”.

La hiperinflación de Nicaragua se inició con una inflación mensual  mínima o superior a 22.1% en abril de 1987 y rebasó ese nivel en los seis meses siguientes, culminando después de abril de 1991 cuando la tasa de inflación mensual cayó apreciablemente por debajo de ese nivel durante seis meses. Por consiguiente, tuvo una duración de 48 meses, el mayor período conocido de una hiperinflación en el Siglo XX; según mis cálculos basados en datos oficiales del extinto Instituto Nicaragüense de Estadística y Censos (INEC), también ocupó el cuarto lugar entre las hiperinflaciones del siglo pasado, sólo antecedida por las de Hungría, Grecia y Alemania, al registrar una tasa de inflación máxima anualizada de 4.92(10)8%.

La política monetaria se enfrenta desde hace mucho tiempo al dilema de “recordobizar” o “dolarizar oficialmente” la economía nicaragüense. El objetivo de que la población vuelva a tener confianza en el córdoba es una responsabilidad estatal y no debe ser forzado, sino voluntario; el  objetivo de que el dólar estadounidense sea la moneda de curso legal del país es una decisión soberana, es una decisión de los ciudadanos. Ambos objetivos tienen sus costos y beneficios.

“Recordobizar” la economía será un proceso de muy largo plazo, pero el Estado de Nicaragua logrará tener los instrumentos de la política monetaria y de la política cambiaria para conducir los planes económicos nacionales. “Dolarizar oficialmente” la economía es un proceso de corto plazo, puede hacerse efectiva en un día, siempre y cuando un referéndum la acepte y el Estado tenga suficiente dólares para comprar los córdobas que integran la base monetaria del país, pero el Estado de Nicaragua perdería los instrumentos de la política monetaria y de la política cambiaria al adoptarse la política monetaria de Estados Unidos.








Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.120 seguidores