Aún no hay lugar para burbujas en el sistema financiero nacional

3 05 2016

Presentación2

La demanda de dinero en Nicaragua es exclusivamente para fines transaccionales, es decir, es una  función del ingreso de las personas y no es explicada por la tasa de interés porque en el país prácticamente no existe la demanda de dinero para fines especulativos; por lo tanto, las burbujas en el sistema financiero nacional están excluidas. Así lo demuestran los análisis que he realizado sobre el mercado monetario nicaragüense.

La banca comercial de Nicaragua es una banca de consumo, sin relaciones importantes con el sistema productivo de bienes del país para financiar el capital de trabajo, mucho menos para financiar la inversión, excepto los créditos hipotecarios destinados a las familias y que participan con el 13.5% en el saldo de US$4,434 millones de la cartera de préstamos otorgados por el sistema financiero nacional a finales de 2015.

Las familias son el prestatario más importante de las instituciones financieras radicadas en el país. El 75% del total del total de préstamos corresponde al crédito para la importación (bienes de consumo duraderos y no duraderos), créditos personales (vehículos),  financiamiento del consumo a través de tarjetas de crédito (bienes y servicios de consumo final) y préstamos hipotecarios (vivienda). Sólo el 25% del total de préstamos es destinado a las actividades agrícola (9.4%), pecuaria (2.3%) e industrial manufacturera (13.2%).

Otra razón que ayuda a demostrar que no hay lugar para burbujas en el sistema financiero es que la cuenta de capital de la balanza de pagos del país aún no está abierta para el mercado financiero internacional, por lo cual no arriba el capital golondrina que permanece por corto tiempo y  sale intempestivamente del país con la generación de burbujas especulativas no sólo en el sector financiero, como ocurrió en el sudeste asiático en julio de 1997.

Una razón más de que no hay lugar para burbujas especulativas o financieras en Nicaragua es que el mercado monetario es bastante primitivo. La demanda de activos líquidos está limitada al dinero, numerario o moneda local que circula fuera del sistema financiero y depósitos de córdobas en cuenta corriente conocido como M1, cuasidinero o depósitos de ahorro y a plazos en córdobas que sumado a M1 es igual a M2 y representa el total de la liquidez en córdobas, y depósitos de todo tipo en moneda extranjera en el sistema financiero nacional, que sumado a M2 es igual a M3 y equivale a la liquidez global. Sólo disponemos de tres agregados monetarios en Nicaragua. Por sus bajos montos, las tarjetas de crédito para el consumo todavía no se incluyen en un M4, mucho menos los bonos y títulos valores públicos y privados para pasar a M5, M6 y a otros niveles superiores tenencia de activos monetarios. La Bolsa de Valores de Nicaragua muestra un desarrollo incipiente.

En 2015, de acuerdo con datos oficiales, el saldo nominal (incluyendo la inflación) del crédito aumentó 23% y el saldo nominal de los depósitos se incrementó 14%, Aunque los calces en moneda nacional y moneda extranjera del sistema financiero nacional, es decir la razón de activos con respecto a los pasivos de las instituciones financieras, no indican la presencia de inmediatos disturbios financieros, sí exige un monitoreo muy cercano por parte del Banco Central de Nicaragua (BCN) y la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF).

Con un Producto Interno Bruto (PIB) Nominal que creció 13% el año pasado, la razón Crédito/PIB es del orden de 36%, un nivel que al ser menor que 50% no presenta ningún riesgo macroeconómico; en otras palabras, los agentes económicos (productores y consumidores) se encuentran normalmente endeudados con el sistema financiero nacional, aunque desconocemos su nivel de endeudamiento externo por las elevadas tasas de interés activas de las instituciones financieras radicadas en el país.

En conclusión, en Nicaragua aún no están presentes los elementos para la formación de burbujas financieras o especulativas. El crédito del sistema financiero es destinado principalmente al consumo, con recuperación inmediata o con débito automático, y la mora está en un nivel muy bajo –la cartera en riesgo y los bienes recibidos en la recuperación del crédito es menor que el 3% de la cartera total del sistema-.

El sistema bancario presenta actualmente una estructura estable y el riesgo de que las devaluaciones provoque una estampida de los depósitos en moneda local no existe con un tipo de cambio reptante con devaluaciones anuales preanunciadas en forma consecutiva durante los últimos 12 años y, consecuentemente, la política cambiaria no facilita la formación de burbujas especulativas. Definitivamente, no hay lugar para la formación de burbujas.

Lo que sí es un grave problema es la excesiva dolarización extraoficial de la economía nicaragüense, al representar los depósitos en dólares el 69% de la liquidez global (M3), mientras que las dos razones de dolarización financiera muestran niveles que vuelven inefectiva a la política monetaria: los préstamos entregados en billete verde representan el 90% de la cartera total de préstamos (el 10% restante corresponde a los córdobas con mantenimiento de valor, un dólar disfrazado) y los depósitos en dólares participan con el 75% en el total de los depósitos del sistema financiero nacional. Nuestra moneda de curso legal, el córdoba (sin mantenimiento de valor), apenas domina el 22% del mercado monetario. Pero esto es otro problema.





Las Cuentas Nacionales y el sistema de información económica nacional

1 05 2016

Presentación1

La insuficiente disponibilidad de información oficial sobre el desempeño de la producción del país hizo patinar a la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre del año pasado al afirmar que la economía de Nicaragua crecería 4% en 2015 y ahora acepta el dato reciente del Banco Central de Nicaragua (BCN) de 4.9%, que está fuera de la banda de crecimiento económico anunciada de entre 4.3% y 4.8% y sostenida por su presidente Ovidio Reyes desde finales del año pasado.

Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) sostuvo desde enero de 2015 que Nicaragua estaba entrando al estadio de crecimiento de entre 5% y 6%, pero redujo su pronóstico inicial de 6.0% establecido en abril a 5.2% en junio y a 5.1% en octubre del año pasado debido a las pérdidas estimadas por COPADES de US$170 millones en la producción agrícola, pecuaria y pesquera por los efectos de El Niño, que provocaron una desaceleración de 8 décimas porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), y a la suspensión de la ejecución del proyecto hidroeléctrico Tumarín por falta del financiamiento brasileño.

Al final, COPADES siempre estuvo muy cercano a la realidad en cuanto al crecimiento económico y  las principales razones macroeconómicas que toman en cuenta el valor del PIB y que son el principal insumo para la formulación de la política macroeconómica, tales como el déficit fiscal, el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, la sostenibilidad de la deuda pública externa e interna, la presión tributaria, los coeficientes de liquidez, entre otras.

Con una información de mejor calidad y más realista sobre la situación y perspectivas de la economía de Nicaragua, COPADES, como siempre lo ha hecho en agosto de cada año, continúa facilitando a las empresas que suscriben sus servicios la formulación de los presupuestos empresariales del siguiente año, con el conocimiento concreto de las premisas externas e internas y de los riesgos del pronóstico económico, y del perfil de la política macroeconómica que, en términos generales, es más de lo mismo desde hace varios años e impide la corrección de algunos sesgos resultantes principalmente de la dolarización extraoficial de la economía, la dolarización financiera del país,  y la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio, encabezados por la cláusula de mantenimiento de valor.

Considero muy acertada la sugerencia de la misión técnica del FMI encabezada por el colega Gerardo Peraza de que el marco estadístico es clave para la conducción de una política macroeconómica efectiva. La elaboración de los balances macroeconómicos demanda que los técnicos del BCN deben preocuparse por dominar no sólo la actualización de las metodologías de cálculo, sino también conocer el mercado local y sus relaciones económicas, comerciales y financieras con el exterior, mejorar la calidad de las tareas de recopilar, criticar, procesar y publicar la información proveniente de las empresas y de las instituciones públicas y privadas, utilizar apropiadamente las matemáticas y la estadística aplicadas a la economía para minimizar los márgenes de error y, por supuesto, saber teoría macroeconómica para proponer a las autoridades gubernamentales el marco de políticas monetaria, cambiaria, fiscal y financiera efectivas.

Si usted visita la página web del BCN, que es la mejor del sector público de Nicaragua, encontrará que no están disponibles gran parte de las cifras macro y micro económicas relacionadas con la producción. Por ejemplo, se desconoce el valor anual en precios corrientes y constantes del Ingreso Nacional o del Producto Nacional Neto a costo de factores (PNNc.f.), porque no existe una estimación, aunque sea preliminar, del gasto de depreciación de los activos fijos que es un componente del valor agregado bruto de la economía, por lo cual deduzco que este concepto está encerrado en el excedente de explotación o utilidades brutas de las empresas. Otro ejemplo es que desde el año de 2012 no se publican los datos de empleo y del subempleo por actividad económica, lo cual imposibilita el análisis de la productividad –un problema crucial actual- de cada una de las actividades de la economía. Cabe recordar que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) sólo publica el número de trabajadores en el mercado formal por actividad económica, que representó aproximadamente el 23.3% de la población económicamente activa (PEA) en 2015.

Entre las estadísticas mensuales, no se observa la información del área cosechada y de la producción de banano desde julio de 2013 y sólo se publica la de caña de azúcar, se desconocen la de los otros rubros de agroexportación, tales como café, maní, ajonjolí y tabaco habano, y la de granos básicos se circunscribe a los dos últimos ciclos agrícolas. No se publican los datos de acopio de leche de las plantas pasteurizadoras desde enero de 2015 y todos los indicadores de producción pecuaria no se publican desde diciembre de 2015.

Los datos de los bienes procesados por la industria manufacturera se expresan en índices de producción y no en unidades físicas, lo cual entorpece no sólo las decisiones inversionistas sino también la necesidad de identificar una demanda insatisfecha o un excedente de oferta de estos bienes en el mercado local. La extracción de oro y plata se dejó de publicar en mayo de 2014 y la extracción de minerales no metálicos, tales como arena, piedra cantera, hormigón, material selecto y cal química, no figuran desde septiembre de 2015.

Desde diciembre de 2015 se ha detenido la publicación de los datos de generación bruta y consumo facturado de energía eléctrica, este último un indicador clave para comprobar la tasa de crecimiento del PIB Real. Tampoco se observan datos de la generación de servicios de la telefonía móvil y del internet, a sabiendas que, según el Instituto de Información de Desarrollo (INIDE), en 2014 el 89% de la población tenía celular y existían 2.1 celulares promedio por hogar y, según el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR) sólo el 3.4% de la población tenía conexiones de acceso a internet en 2013.

También cabe reconocer que nunca se han dejado de publicar los datos mensuales de la producción acuícola y pesquera, los indicadores más importantes de las empresas del régimen de zona franca, la producción y el consumo de hidrocarburos y la producción y el consumo facturado de agua potable. Sólo la información de estas cuatro actividades económicas es continua y sólida.

Por consiguiente, las Cuentas Nacionales, así como el Índice Mensual de las Actividades Económicas (IMAE) que marca la dirección del desempeño productivo del país, descansan actualmente en un sistema de información económica nacional insuficiente y muy débil, lo cual obstruye la aprobación de políticas económicas efectivas. “Si no tenemos datos, entonces ¿qué hacemos? Tenemos que estimarlos”, decía públicamente Ovidio Reyes el año pasado, a lo cual agrego que esas estimaciones dependen del método de cálculo y de la experiencia profesional de quién las haga.

Por estos problemas que hemos observado en los años recién pasados, sugiero al Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, que fortalezca institucionalmente al BCN para que sea el rector del sistema de información económica nacional, con el fin de mejorar la calidad de las decisiones económicas presidenciales. También sugiero al presidente del BCN que mejore la especialización del personal técnico del BCN, especialmente a los que construyen las Cuentas Nacionales, que estimule su permanencia en la entidad con una adecuada remuneración y los promueva de acuerdo con los conocimientos macroeconómicos y la experiencia profesional en este campo.





Qué nos puede esperar después de 10 años del DR-CAFTA

24 04 2016

Presentación1

El tratado de libre comercio de Nicaragua con Estados Unidos (DR-CAFTA) entró en vigencia en Nicaragua el 1 de abril de 2006. Con diez años de vigencia, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN) y excluyendo el comercio exterior de las empresas del régimen de zona franca porque a lo sumo el 25% de las exportaciones brutas de estas empresas queda en Nicaragua en concepto de servicios de manufactura, durante el período 2005-2015, el  valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB del país a la primera economía mundial aumentó 12.1% promedio anual al pasar de US$289 millones en 2005 a US$905 millones en 2015, mientras que el valor de las importaciones de bienes CIF de origen estadounidense se elevó 8.4% promedio anual al incrementarse de US$524 millones a US$1,018 millones en ese mismo período.

Consecuentemente, entre ambos años y en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB), el déficit comercial de Nicaragua con Estados Unidos se redujo del 3.7% a 0.9%, con lo cual se puede demostrar parte del beneficio que ha tenido Nicaragua en los primeros diez años de vigencia del más importante tratado de libre comercio, porque Estados Unidos es el principal socio comercial del país al participar con el 37.4% en el valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB y con el 19.0% en el valor total de las importaciones de bienes CIF del país. A lo anterior se agrega, con base en cifras oficiales del BCN y ProNicaragua, un flujo bruto de inversión directa estadounidense de US$1,873 millones registrado en el período 1993-2014, que representó el 19.4% del total de la inversión extranjera directa recibida por el país.

Hasta este momento, el mercado nicaragüense no ha sentido el impacto del arancel cero de las importaciones de una gran cantidad de bienes de origen estadounidense, principalmente de consumo, que es efectivo desde el primer día del décimo año de vigencia del DR-CAFTA.

Los bienes importados con arancel cero incluyen, de acuerdo con el tratado, los de la categoría C que tienen una desgravación lineal de 1 a 10 años, y los de la categoría M que tienen una desgravación no lineal de 1 a 10 años.

Entre los bienes de consumo final, los exportadores estadounidenses pueden vender con arancel cero el pollo sin trocear y el pollo completo en trozos, legumbres, frijoles, aceite comestible, pinolillo, pastas alimenticias, sal refinada, papel higiénico, calzado, pan simple y dulce, mantequilla, jugos de fruta, vinagre, bolsas de papel y de plástico y jabón en barra, entre otros.

Entre otros bienes de consumo intermedio, o materias primas, los exportadores estadounidenses pueden vender con arancel cero alimentos para aves de corral, clavos, grapas, cementos, hidrógeno y oxígeno, bloques y ladrillos para la construcción y tejas. Entre la maquinaria y equipo, o bienes de capital, producidos en Estados Unidos y que puede entrar con arancel cero se distinguen las ambulancias, coches de turismo, vehículos familiares, palas, picos, rastrillos, machetes, cinceles y carretillas.

El efecto positivo de esas importaciones con arancel cero provenientes de Estados Unidos es el mejoramiento del poder adquisitivo de los salarios y de la competitividad de ciertas empresas nicaragüenses por los menores costos de adquisición de insumos y de maquinaria y equipo.

Sin embargo, en términos generales los empresarios nicaragüenses no se prepararon en los diez años pasados para poder competir con los empresarios estadounidenses, cuyos productos son de mejor calidad y tienen un menor precio por su menor costo de producción unitario, ni las autoridades gubernamentales diseñaron un plan para promover la competitividad empresarial.

Desde hace muchos años, COPADES ha sugerido que el tema central en la agenda económica gubernamental debe ser el de la competitividad empresarial, pero aún no se visualiza un marco integral de políticas públicas y actividades empresariales que minimicen los riesgos de la liberalización comercial.

Es obvio que se requiere emprender acciones para mejorar y ampliar la capacitación técnica de los trabajadores; elevar los estándares laborales del país y equipararlos con los más altos existentes en los países del istmo centroamericano; impulsar la innovación tecnológica en la micro, pequeña y mediana empresa; aumentar la cartera de préstamos de largo plazo y disminuir el costo del financiamiento de las inversiones; incrementar los rendimientos agropecuarios; desarrollar la estrategia agroindustrial del país; y vincular la inversión extranjera directa con las cadenas de producción  locales.

Se observan, pues, tres tareas nacionales, que esperan ser iniciadas concertadamente entre el Estado, los empresarios y los trabajadores, con el apoyo de la Comunidad Internacional, que son las siguientes: la formalización del mercado interno, el aumento de la productividad de la economía y el fortalecimiento de la competitividad empresarial.

Al no haberse actuado oportunamente en la solución de los problemas arriba mencionados, se han elevado los riesgos del cierre de microempresas, pequeñas y medianas empresas, porque están afectadas por altas tarifas y elevados costos de producción, y de las afectaciones a grandes empresas por los elevados costos de la energía eléctrica y de los combustibles líquidos, y por el bajo poder adquisitivo de los ingresos de la mayoría de la población que no está siendo provocado sólo por una baja tasa de inflación, sino también por los bajos niveles salariales resultantes de un bajo nivel de escolaridad promedio de la población, sin atreverme a calificarlos de “competitivos”.

Se encuentran en riesgo las actividades económicas “islas” del país, que no demandan muchas materias primas nacionales ni venden sus productos como materias primas a otras empresas, tales como las productoras de frijol, soya, hortalizas, aceites comestibles, prendas de vestir, calzado, jabones y productos farmacéuticos; y las actividades económicas “motores” del país, que demandan muchas materias primas nacionales e impulsan el crecimiento económico, por ejemplo, las de sorgo, embutidos, productos lácteos, productos de panadería y productos de cuero.

En conclusión, el beneficio esperado después de los primeros diez años del DR-CAFTA es la mayor satisfacción de los consumidores a un menor costo, pero acechan los riesgos de un mayor subempleo, una desaceleración del crecimiento económico y un aumento del déficit comercial de Nicaragua con Estados Unidos.





Entrevista de Trinchera de la Noticia acerca de la proyección del FMI sobre el crecimiento económico de Nicaragua en 2016

15 04 2016

Ayer jueves 14 de abril, Trinchera de la Noticia me entrevistó sobre la proyección del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial del crecimiento económico de Nicaragua para 2015 y el impacto de la reducción del crédito petrolero de Venezuela en la ejecución de programas sociales dirigidos principalmente a la población afectada por la pobreza, dada la caída de los precios internacionales del petróleo y de los combustibles. A continuación, les presento la entrevista.

  1. Conocidas las proyecciones del Banco Mundial y el FMI sobre la economía de América latina, ¿qué tan acertados estarán ambas organizaciones sobre lo concerniente a Nicaragua?

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) sobre el crecimiento económico de Nicaragua de 4.5% en 2016 y 4.3% en 2017 se observan alejadas de la realidad del desempeño productivo del país.

El FMI está castigando el crecimiento económico de Nicaragua, según mi entender, por dos razones: una, es la desaceleración económica mundial, caracterizada por la recesión de Brasil y Rusia, la desaceleración de la economía de China y el crecimiento anémico de la Eurozona, cuyos datos, al ser introducidos en el modelo econométrico fondomonetarista, afecta con una menor tasa de crecimiento al resto de los países, tanto de economías emergentes como de economías en vías de desarrollo. El principal socio comercial de Nicaragua es la primera economía mundial, Estados Unidos, que tendrá un buen desempeño en 2016 según las proyecciones del FMI: crecimiento económico, 2.4%; inflación acumulada anual,0.82%; y tasa de desempleo abierto, 4.85%. Por lo tanto, se prevé para Nicaragua, en su relación con Estados Unidos, un mayor volumen de venta de bienes primarios, una mayor entrada de inversión extranjera directa, un mayor flujo de remesas familias y un mayor número de turistas estadounidenses que visiten al país.

La otra razón es que 2016 es un año de elecciones presidenciales en Nicaragua,  por lo cual el FMI, con la cautela de siempre, supone un detente inversionista del sector privado, principalmente extranjero, por aquel trillado argumento de que “hay que esperar quien gana la contienda electoral”, pero en nuestro caso ese argumento no funciona porque, por un lado, ya sabemos quién se alzará con la victoria electoral y, por otro lado, el actual gobierno ha cumplido con creces la políticas de ajuste macroeconómico: aumento de reservas internacionales, estabilidad del tipo de cambio, presión inflacionaria baja y estable, creciente carga tributaria, bajo déficit fiscal en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB), decreciente peso de la deuda pública externa en porcentajes del PIB y crecimiento económico sostenido e importante, pero también insuficiente para reducir subempleo, desempleo y pobreza. Sólo falta ejecutar la reducción del déficit comercial externo de bienes y, por ende, el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos.

Por consiguiente, el efecto de las expectativas electorales sobre la economía nicaragüense es igual a cero en esta ocasión. Entre 1996 y 2001, previo a los momentos electorales se registraba una fuga de depósitos que forzaba al Banco Central de Nicaragua (BCN) a elevar la tasa de encaje legal sobre los depósitos en dólares, y en 2011 este fenómeno económico despareció porque el BCN redujo la tasa de encaje legal sobre dichos depósitos. Ahora, en 2016 los problemas se observan exclusivamente en la en la arena política, con una oposición política desunida, sin programas y sin candidatos, que acrecienta el riesgo político del país.

  1. Aunque asignan a Nicaragua proyecciones de crecimiento de 4.6% para este año, se refieren con preocupación a la posible reducción de los programas sociales. En este sentido, ¿qué impacto tendría en Nicaragua? ¿Qué tanto se verán afectados los programas sociales?

La reducción del financiamiento de los programas sociales con los recursos del crédito petrolero de Venezuela es una realidad. Este hecho tiene más efectos políticos que económicos, debido al posible desencanto de la población pobre, y especialmente extrema, que ha sido favorecida con esos programas sociales, porque se pone en riesgo el mantenimiento de la atracción del votante durante y después de las elecciones del 6 de noviembre próximo.

Sin embargo, es notorio que algunos de esos programas ya han sido trasladados total o parcialmente al presupuesto del gobierno central, por ejemplo, el bono salarial que es pagado con nuestros impuestos, o el aumento de recursos presupuestarios destinados a viviendas para el pueblo y calles para el pueblo. Dicho sea de paso, ese aumento del gasto público, vía consumo o vía inversión, no han disparado el déficit fiscal, el cual, con el gasto electoral, no superará el 2% del PIB esperado en este año y continuará siendo el más bajo entre los países del istmo centroamericano.

  1. La recuperación del precio del petróleo y el congelamiento del comercio con Venezuela, ¿qué tanto afectarán al país y cómo?

Estimo que en 2016 y 2017 no se acelerarán los precios internacionales del petróleo y de los combustibles, no obstante el alza reciente del precio del barril de crudo WTI sobre la barrera de los US$40 ha sido más por razones especulativas y no por los fundamentos del mercado (una excesiva oferta y un lento crecimiento de la demanda), debido a la reunión que sostendrán los principales países productores de petróleo este fin de semana, en la cual, se supone, tratarán de congelar los niveles de extracción de crudo registrada a inicios de este año.

Por lo tanto, en el bienio 2016-2017 los precios de los hidrocarburos continuarán beneficiando a Nicaragua, disminuirá el ritmo de endeudamiento externo privado de ALBANISA, se reducirá también el financiamiento venezolano a los proyectos sociales y productivos y, en caso de que el volumen de las exportaciones nicaragüenses a Venezuela continúe en los bajos niveles de hoy o disminuya aún más, habría que buscar mercados alternativos para las materias primas, entre los que se distinguen principalmente los de los países centroamericanos. ¿Por qué? En 2007, el 35% del valor de las exportaciones se colocaba en Centroamérica, luego disminuyó hasta 19% en 2011 mientras se acrecentaba el valor exportado a Venezuela hasta 13.4%, y después subió levemente a 23% en 2015.





Carta 45 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

13 04 2016

13 de abril de 2016

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

 

Esta es la carta 45 que le remito porque aún no he obtenido su respuesta a mi petición que le presenté en forma escrita el 8 de mayo de 2012 de que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua incluya en el Orden del Día las dos solicitudes de los jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, realizadas en agosto de 2008 y en junio de 2011 respectivamente, para que se inicie el proceso de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre por sus graves injurias y calumnias que él escribió públicamente en dos ocasiones contra mi persona.

El diputado impune Eduardo Montealegre, que no ejerce su cargo público y se escuda con la  inmunidad para no presentarse ante la Justicia de nuestro país, es un irrespetuoso no sólo de las leyes del país, sino también de los derechos humanos, de los dos jueces de lo Penal de Managua arriba mencionados al desacatar los llamados que le hicieron para que se presentara en los juzgados, y de la población del país al presentarse esporádicamente en la Asamblea Nacional como un presunto delincuente.

Espero su respuesta en este último año de la Asamblea Nacional que usted preside y hago propicia esta ocasión para reiterarle las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

 

Néstor Avendaño Castellón

Economista

 

cc:   Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Distribuir el ingreso no es lo mismo que distribuir el consumo

10 04 2016

Presentación1

Siempre he discrepado con los técnicos del Banco Mundial que miden la pobreza de la población en función del consumo, en vez de hacerlo en función del ingreso. Por ejemplo, si a una persona le regalan los alimentos para vivir, según el Banco Mundial esa persona ha dejado de ser un pobre extremo o indigente, o si una persona recibe mensualmente US$300 en remesas provenientes del exterior, tampoco es pobre. Esto significa que un país puede vivir de la caridad internacional y no ser pobre.

Abandonar la pobreza es posible con disponer de un puesto de trabajo decente, que facilite a una persona generar el suficiente ingreso para alcanzar una vida digna junto a su familia. El problema de la pobreza no es unidimensional como lo ve el Banco Mundial, sino un problema multidimensional que en Nicaragua cruza los campos minados de la baja escolaridad de la población, la insuficiente educación técnica, la escasa transferencia de tecnología a las empresas que no pueden comprarla y la falta de acceso al crédito con tasas de interés apropiadas. En resumen, es un campo minado por la baja productividad de la economía.

La VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) de 2014 mostró que la inequidad de la distribución del ingreso aumentó con respecto a la observada en la V EMNV de 2009, al pasar el Coeficiente de Gini de dicha distribución de 0.46 en 2009 a 0.48 en 2014. Cabe aclarar que si dicho coeficiente, que se basa en la Curva de Lorenz y se define como la proporción acumulada de los ingresos totales (eje y), que obtienen las proporciones acumuladas de la población (eje x), fuese igual a 1 indicaría la máxima desigualdad y si fuese igual a 0 señalaría la máxima igualdad, en este caso, de la distribución del ingreso.

El Informe de Desarrollo Humano del año de 2014, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestra que el Coeficiente de Gini para Namibia es 0.639 e indica una situación de máxima desigualdad, mientras que el de Suecia es de 0.25 y refleja una situación de máximo reparto igualitario. De acuerdo con este informe, entre 2003 y 2012 el Coeficiente de Gini de El Salvador es 0.483; Costa Rica, 0.507; Panamá, 0.519; Guatemala, 0.559; y Honduras, 0.57. Nicaragua tiene la menor desigualdad de la distribución del ingreso entre los países del istmo centroamericano.

Sobre la base de los datos del ingreso total de la VI EMNV de 2014, que también indica el tamaño promedio nacional de un hogar nicaragüense de 4.34 personas, se puede concluir que el 42.4% de la población total del país, es decir, 2,637,564 personas en 607,734 hogares que apenas captan el 14.5% del ingreso nacional, tienen un ingreso promedio mensual por hogar igual a o menor que US$302.66, un monto muy aproximado al costo de los 23 alimentos de la canasta de consumo básico que ascendió a US$302.49 en marzo de este año. Cabe recordar que los volúmenes de los 23 alimentos de la canasta de consumo básico del país fueron actualizados para una economía de paz en septiembre de 2007, y aseguraron la ingesta de 2,455.4 kilocalorías per cápita diarias.

El índice de pobreza extrema que arrojó la encuesta de 2014 fue igual a 8.3% de la población total del país, porque se estimó una línea de pobreza extrema del orden de CS10,523.92 per cápita anual, o sea, C$876.99 mensual equivalentes a US$33.26, o US$144.36 mensuales por hogar, y con este monto se garantiza la ingesta de 2 mil 282 kilocalorías per cápita diarias. Sin embargo, ese monto mensual de consumo por hogar representa apenas el 47.7% del costo total de los 23 alimentos que están incorporados en la canasta de consumo básico del país.

La VI EMNV de 2014 concluyó que, con los pobres extremos, el 29.6% de la población total es pobre, al fijar una línea de pobreza general de C$17,011.47 promedio anual per cápita, es decir, C$1,417.62 promedio mensual equivalentes a US$53.77 o US$233.36 por hogar, y con este monto se garantiza no solo la ingesta de 2 mil 282 kilocalorías per cápita diarias sino también el consumo de servicios de vivienda, transporte, educación, salud, vestuario y los de uso cotidiano en el hogar.

Los datos del total de ingresos de la VI EMNV de 2014 reflejan que el 61.6% de la población total del país, o sea, 3,830,255 personas que forman 882,547 hogares y que captan el 27.6% del ingreso nacional, tienen un ingreso promedio mensual por hogar igual a o menor que US$444.17, un monto que es levemente menor que el costo total de la canasta de consumo básico de US$448.08 registrado en marzo de este año. Lo curioso de este resultado es que, por el lado del ingreso, el 61.6% de la población no tiene acceso a la canasta de consumo básico del país, un porcentaje que es igual a un poco más del doble de la probabilidad de ser pobre en el país, 29.6%, que fue medido por lado del consumo con la metodología del Banco Mundial.

En otras palabras, sólo el 38.4% de la población, 2,386,617 personas que forman 549,912 hogares y que se apodera  del 72.4% del ingreso nacional, tiene un nivel de ingresos que oscila, por hogar, entre US$453 y US$6,394 mensuales, pero es bastante probable que este último monto sea mayor porque las familias de más altos ingresos, conocidas mundialmente como el 1%, no respondieron la VI EMNV de 2014.

Estimamos que sólo 159,149 hogares, el 12% del total de hogares del país, con ingresos promedio mensual por hogar que varían entre US$709 y US$1,036 podrían comprar una vivienda de interés social mediante préstamos con tasas de interés subsidiadas por el Estado. Además, los estratos de la población encuestada con los mayores niveles de ingresos promedio mensual por hogar apenas representan el 5% de la población total del país, o sea, 313,872 personas que forman 72,321 hogares, con un mínimo de US$1,805 y un máximo de US$6,394. Este es el segmento de la población más dinámico en el mercado local, que tiene una capacidad de gastar y ahorrar más allá de los límites que restringen al 61.6% de la población total del país.

Con esta fotografía de la distribución del ingreso tomada con los datos de la VI EMNV de 2014 se puede comprender mejor la queja permanente de la población nicaragüense que sus tres principales problemas son el desempleo, la pobreza y la carestía de la vida. Por supuesto que esta panorámica no la hubiéramos podido observar con las líneas de pobreza extrema y general, que determinan ciertos valores de consumo per cápita anual bastante cuestionables e irrealistas.

 





Lecciones del crecimiento económico de Nicaragua en 2015

2 04 2016

El recién publicado Informe Anual 2015 del Banco Central de Nicaragua (BCN) indica, en términos preliminares, que el crecimiento económico del país fue 4.9% el año pasado, después de haber mantenido en el ultimo trimestre de ese año una banda de crecimiento de 4.3% a 4.8%. Ese crecimiento se basó, por el lado de la oferta, en la producción del comercio, la construcción y ciertas actividades agrícolas e industriales manufactureras, mientras que por el lado de la demanda fue impulsado por los gastos de inversión fija y de consumo.

El ritmo de crecimiento del volumen de producción de bienes y servicios estuvo muy cerca del 5%, tal como Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) lo manifestara a los empresarios que suscriben sus servicios con la revisión de su pronóstico económico presentado en el cuarto trimestre del año pasado, después de haber descontado la desaceleración de 6 décimas procentuales del Producto Interno Bruto (PIB) Real provocada por el fenómeno climatológico de El Niño tanto en la siembras de primera y de postrera del ciclo agrícola 2015/2016 como en la actividad de la ganadería bovina.

Es por ello, que COPADES afirmó que Nicaragua ya entró al estadio de crecimiento económico anual de entre 5% y 6% y, salvo otra gran recesión económca mundial como la del bienio 2007-2008, será muy difícil que la saquen de ese lugar no obstante la desaceleración del crecimiento de los países de economia emergente y el anémico crecimiento de la economía de la Eurozona. Cabe reiterar que la economía de Nicaragua y de Centroamérica, incluyendo también a la de los países del Caribe, depende más del comportamiento de la primera economía mundial, Estados Unidos.

Además, las condiciones políticas, económicas y sociales del resto de los países del istmo centroamericano –los tres del norte están afectados principalmente por la inseguridad, Costa Rica con un elevado déficit fiscal y un grado de endeudamiento muy alto, y Panamá con una desaceleración de su tasa de crecimiento, desde 11.8% en 2011 hasta 5.5% en 2015, por la culminación de sus grandes obras de infraestructura económica- han facilitado un alentador panorama inversionista en Nicaragua, que comenzó a visualizarse desde el segundo semestre del año pasado.

De ese importante crecimiento económico del país, pero aún insuficiente para reducir el subempleo, el desempleo y la pobreza porque el ingreso promedio per cápita anual de Panamá es 6 veces más alto que el de Nicaragua, y el de Honduras es el doble del de Nicaragua, se han sacado algunas lecciones macroeconómicas en los últimos meses.

La contabilidad social de un país no se determina con el uso de modelos econométricos de “última generación”, peor en un país cuya autoridad monetaria no dispone, por ejemplo, de información sobre todos los indicadores físicos de producción y del empleo por actividad económica, como es el caso de Nicaragua. Los modelos econométricos son una abstracción de la realidad; así, hay que recordar una frase popular entre los econometristas que dice “si a un modelo le echas basura para ponerlo a funcionar, sólo obtendrás basura como resultado”.

Por esa razón, recomendé, en mi caracter de presidente deCOPADES, a economistas y autoridades gubernamentales y a colegas que trabajan en el sector privado, durante una entrevista televisiva en la cual también se encontraba el colega Francisco Mayorga en los últimos días del año pasado, que seleccionaran indicadores económicos clave que tuviesen una alta correlación positiva con el PIB Real, estimaran sus correspondientes elasticidades y comprobaran las tasas de crecimiento económico que mencionaban públicamente, con el propósito de evitar la confusión entre la población con sus proyecciones deprimentes, que algunos bajaban de la barrera del 4%. A manera de ejemplo,les planteaba tres indicadores clave: el consumo, no la producción, de energía eléctrica en mWh; el consumo aparente de cemento en quintales; y el monto de los impuestos indirectos recaudados por el Gobierno Central, en córdobas constantes deflactados con el índice de precios al consumidor.

Entre otros economistas, se confundía el comportamiento promedio anual del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) elaborado por el BCN con el comportamiento del PIB Real, lo cual no es correcto porque el IMAE se basa en indicadores físicos de producción para señalar sólo la dirección de la tendencia del desempeño productivo del país, mientras que el PIB, cuya estimación se basa en esos indicadores físicos, también incluye los impuestos indirectos pagados por productores al Estado. También se pudo observar que algunos economistas se referían al ritmo de crecimiento económico como la media aritmética de la banda de crecimiento del BCN, o sea, 4.5%. Adicionalmente, la propuesta del Presupuesto General de la República (PGR) 2016, presentada por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) a la Asamblea Nacional el 15 de octubre del año pasado, determinó la tasa de crecimiento económico de 2015 con el límite inferior de la banda de crecimiento económico del BCN, es decir, 4.3%.

Otros colegas estimaban un crecimiento económico de 4% con poca información directa de los productores. ¿Y cómo lo estimaban? Como dijera una vez el presidente del BCN,Ovidio Reyes, estimando también los datos de producción sectorial que no se tenían. Pero realizar estas estimaciones no sólo depende del método, sino también de la experiencia profesional del macroeconomista y de su concimiento del mercado local. En conclusión, este es el problema que resulta del manejo de bandas no sólo de crecimiento económico, sino también inflacionarias.

La macroeconomía, es decir, los cuatro balances macroeconómicos, está sujeta a prueba como la microeconomía, o sea, la empresa. Por ejemplo, en está ultima es bastante popular la “prueba del ácido” en la contabilidad privada, que mide la capacidad inmediata que tiene la empresa para pagar sus obligaciones financieras de corto plazo. En la primera, los conocimientos de macroeconomía y la experiencia profesional en ese campo facilitan la comprobación de los datos más importantes de la oferta y demanda global, la balanza de pagos, el balance fiscal y el balance monetario.

No hay que salir públicamente a decir el valor de un indicador macreconómico, por ejemplo, la tasa de crecimiento económico o los déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y del presupuesto gubernamental como porcentajes del PIB, sin haber corroborado o comprobado no sólo el dato, sino también el método de estimación. Peor aún, salir públicamente a repetir las cifras de otras fuentes de información, porque todas las fuentes, incluyendo a COPADES, están sujetas a errores y se debe comprobar que lo que indicó esa fuente es fiable o no, si se minimizó o no el error, y para eso existen indicadores macroeconómicos clave de referencia.








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