El riesgo de una guerra comercial mundial

18 02 2017

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Lo opuesto al libre comercio es la guerra comercial, o sea, la proliferación de aranceles a las importaciones de bienes. Con el supuesto de que desaparecieran los tratados de libre comercio más importantes y de que los países de economía avanzada comenzaran a poner aranceles a diestra y siniestra, la economía mundial se afectaría con una pronunciada desaceleración o estancamiento, en el mejor de los casos, o con una nueva recesión, en el peor de los casos. Los precios de los bienes importados se incrementarían y la tasa de inflación de los precios al consumidor se aceleraría en todas partes del mundo. Este escenario económico, el de una caída de la producción con una elevada inflación, es conocido en la literatura económica como estanflación.

La imposición de aranceles, hasta este momento, es una promesa electoral y un deseo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero no hay que olvidar que crear, modificar y destruir impuestos es una atribución de los hacedores de leyes, de los legisladores, y no del ejecutor de las leyes, el presidente de la república.

El establecimiento de aranceles de parte de Estados Unidos a las importaciones procedentes, por ejemplo, de México o de China, sería posible con una ley estadounidense mas no con un decreto presidencial; en otras palabras, la guerra comercial sería aprobada por el Congreso de Estados Unidos, que también aprobó los tratados de libre comercio, como el NAFTA (North American Free Trade Agreement) y el CAFTA-DR (Dominican Republic-Central America Free Trade Agreement). La Organización Mundial de Comercio (OMC) también tendría que pronunciarse al respecto. No obstante las marcadas intenciones proteccionistas exponen al riesgo la globalización y las relaciones multilaterales, que se gestaron desde 1944 con la suscripción de los acuerdos de Bretton Woods.

Con mayoría republicana, las dos cámaras del Congreso estadounidense darían un giro de 180 grados si sustituyeran el libre comercio con la guerra comercial, ya que el NAFTA fue aprobado cuando era presidente de Estados Unidos George Bush padre, y el CAFTA-DR, cuando era presidente George Bush hijo.

Sin embargo, la incertidumbre económica y comercial siempre está presente, porque en política todo puede suceder. El presidente Donald Trump ya dio un ejemplo de su animadversión para los tratados comerciales multilaterales al firmar un decreto para retirar a Estados Unidos del TPP (Trans-Pacific Partnership), un acuerdo comercial de doce países de la Cuenca del Pacífico con un Producto Interno Bruto (PIB) igual a 42% del PIB Mundial. Además, lanzó una advertencia a las empresas que estén pensando en localizar su producción fuera de Estados Unidos de que les impondrá un impuesto fronterizo muy fuerte sobre el producto cuando llegue.

El presidente Trump también ha externado su simpatía por el Brexit y por la fragmentación de la Unión Europea y ha acusado a Alemania de manipular el tipo de cambio, o sea, de subvaluar el euro, para dar una mayor competitividad a las empresas exportadoras alemanas. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), el economista italiano Mario Draghi, rechazó esa denuncia.

La incertidumbre económica también crece, porque el presidente republicano ha mostrado sus intenciones facilitar las inversiones en Estados Unidos por la vía de un recorte masivo de impuestos, así como reducir los impuestos a los ricos como a las empresas, hasta un rango de entre el 15% y 20%, frente al 35%, o probablemente más, 38% actual.

El presidente Donald Trump firmó la orden ejecutiva para impulsar la construcción del prometido muro de separación con México, con el fin de frenar la entrada irregular de inmigrantes, el cual haría pagar a México mediante un impuesto del 20% a sus importaciones.

Cumplió la promesa de desmantelar los programas sociales, iniciando con la flexibilización de la ley sanitaria Obamacare, y liberalizó a los contaminadores del medio ambiente, firmando dos órdenes ejecutivas para resucitar los proyectos de construcción de dos polémicos oleoductos, Keystone XL y Dakota Access, que la Administración de Obama frenó con el argumento del daño medioambiental. Aprobó el proceso de revisión integral del paquete de medidas reglamentarias conocido como la Dodd-Frank Act, que se adoptó por iniciativa de la Administración de Barack Obama tras la pasada crisis financiera desatada por el desplome de Lehman Brothers para poner a raya a los grandes bancos y evitar abusos.

Dio la orden ejecutiva de reducir las regulaciones burocráticas del gobierno federal, de tal forma que por cada nueva regla impuesta se eliminen otras dos.

Impuestos, aranceles, desregulación, reducción de beneficios sociales, es un menú de política económica muy peligroso, mucho más peligroso en un momento en que la economía mundial no ha recuperado la velocidad normal de su crecimiento después de la recesión económica mundial de 2008-2009. La liberalización comercial versus la guerra comercial.

Frente a un choque externo de esa índole, no existe ningún plan B que ayude a resistirlo. Si la economía mundial se estancara o entrara en recesión, la economía de Nicaragua también caería, no porque nuestro país sea un tomador de precios en el mercado internacional, como argumentan algunos economistas locales, sino porque la economía de Nicaragua es tremendamente abierta: en términos anuales, el valor total de las exportaciones y de las importaciones de bienes y servicios no atribuibles a factores de producción superó el 102% del PIB del país en 2016. Cabe recordar que entre los efectos de la gran recesión de mundial de 2008-2009 que se observaron en Nicaragua, el PIB Real cayó 2.8%.





Reflexiones sobre el pliego tarifario de energía eléctrica

12 02 2017

La diversidad de tarifas de energía eléctrica para los consumidores intermedios, o sea, los empresarios, es un problema económico porque distorsiona los costos de producción y la competitividad empresarial en una forma “selectiva”, es decir, afecta según el tipo de actividad económica en que se desempeña la empresa. El gobierno, que es el coordinador de las políticas públicas, no se ve en la reforma del pliego tarifario. El Ministerio de Energía y Minas (MEM) y el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) sólo están esperando la propuesta empresarial.

Entre los consumidores intermedios, los subsidios cruzados de las tarifas de energía eléctrica castigan principalmente a la actividad de Comercio, y entre los consumidores finales de electricidad se castiga exclusivamente a las familias que consumen más de 150 kWh mensuales. Ambos consumidores, comerciantes y familias antes mencionadas, subsidian a las actividades Agropecuario (riego), Industria Manufacturera y Agua Potable (el bombeo).

La reforma del pliego tarifario de energía eléctrica es un “tema delicado”,  dicen los servidores públicos. Por su parte, el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) discute y analiza este tema para presentar una propuesta de política tarifaria al gobierno, que no dejará contentos a todos los agentes económicos porque siempre hay ganadores y perdedores.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que las políticas públicas no se dejan exclusivamente en manos del Mercado. Es correcta  la afirmación que es necesaria la reducción del número de tarifas, siempre y cuando que esté basada en una metodología científica sólida.

El presidente de la Cámara de Energía de Nicaragua (CEN), César Zamora, declaró que van a bajar de 60 a 5 las tarifas de electricidad, lo cual consideró revolucionario y en beneficio de todos los consumidores. Concluir que lo anterior es o no es aceptable, se lo dejamos a los expertos en el tema energético, pero los consumidores deberán pronunciarse si el precio es o no es justo, aunque siempre habrá ganadores y perdedores.

La solidaridad de la tarifa debe continuar para las familias que consumen 150 kWh o menos  mensuales. Por consiguiente, el resto de las tarifas no deberían ser “solidarias”, sino “justas”, y es en este tema en que la teoría económica ofrece distintos enfoques controversiales, que ya comienzan a exponerse públicamente.

Existe una prescripción estandarizada que dice: “Eliminar o reducir al máximo aquellas “distorsiones” que afecten los incentivos derivados de los precios relativos que resultan de la acción espontánea del mercado”. Si los mercados son liberados de “distorsiones”, o si se establece una política puramente “neutral” frente a los incentivos que derivan de una acción desregulada de los mismos, llevarán a un equilibrio y a una asignación de recursos semejante a la descrita por la Norma de Competencia Perfecta. Este es el Principio de la Neutralidad, un estandarte de las políticas fondomonetaristas o neoliberales.

El argumento de la “Neutralidad Pura” olvida, en primer lugar, que la propia “Norma de Competencia Perfecta” reconoce la posibilidad de que el logro de los “precios correctos” –llamémoslos “justos”-, en presencia de fallas de mercado, puede requerir subsidios o impuestos especiales que compensen dichas fallas, alejándose de una “neutralidad pura” o “perfecta”.

En segundo lugar, un país como es Nicaragua, el argumento de “Neutralidad Pura” olvida que estas políticas actúan en un contexto de marcadas heterogeneidades y asimetrías, y en ese marco el impacto de políticas “parejas para todos” –llamémoslas “planas”- dista mucho de ser “neutral” y, mucho menos, equitativa.

Veamos algunos ejemplos. En Nicaragua, la política crediticia no es neutral, la tasa de interés no la fija el mercado, el pago del impuesto sobre la renta de las actividades económicas no ha sido neutral, la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica actual no es neutral, los procedimientos para la formación de precios y salarios no es neutral, la política de privatización no fue neutral, las subastas de los activos de cuatro bancos que fueron liquidados en 2001 y 2012 no fue neutral. Por supuestos, existen otros ejemplos.

En resumen el “Mercado” no es perfecto ni es Dios, y no puede sustituir, por muy importante que sea como mecanismo de asignación, las decisiones colectivas referentes a la equidad, la reducción de los niveles de heterogeneidad y disparidades estructurales y el bienestar general de la sociedad, entre otras más importantes como son, por ejemplo, la estrategia de desarrollo económico nacional y la protección ambiental.

Los nicaragüenses no pueden renunciar a la adopción de tales decisiones. El avance del análisis económico en las últimas cuatro décadas ha mostrado que “los mercados, tal como funcionan realmente, están plagados de fallas e imperfecciones”: la competencia es imperfecta; la información es costosa, de difícil recolección y está distribuida en forma asimétrica; los mercados son incompletos o subdesarrollados; la racionalidad de los agentes económicos es limitada; la interdependencia estratégica existe entre los agentes económicos; las economías de escala existen; y las externalidades son múltiples y generalizadas.

Como siempre ocurre, la decisión final quedará en manos del político de turno en el poder, para quien está claro, por el momento, que el precio que pagan los consumidores de 150 kWh o menos mensuales de energía eléctrica es “justo”. Esperemos que el asesor económico presidencial y los servidores públicos especialistas en el tema energético asesoren en buena forma al presidente Daniel Ortega para que se pronuncie sobre los precios “justos” del pliego tarifario de energía eléctrica.

 

 





El impacto del precio del fuel oil en la tarifa de electricidad

5 02 2017

En enero de este año, el precio promedio mensual del barril de petróleo WTI, marcador para Latinoamérica, muestra una variación interanual de 63% (con respecto a enero de 2016). Cuando aumentan los precios internacionales del petróleo, suben los precios de los combustibles y las tarifas de energía eléctrica en dependencia de la generación termoeléctrica del país y, por la vía de la oferta, suben los costos de producción y, por ende, los precios al consumidor de todos los bienes y servicios, con el consecuente deterioro del poder de compra de los consumidores.

Frente a una importante inflación importada en este año, la política monetaria tremendamente restrictiva del país no puede hacer nada. El Banco Central de Nicaragua (BCN) no tiene ninguna influencia sobre las tasas de interés del sistema financiero nacional para reducir el gasto. Tampoco tiene una política cambiaria efectiva para poder enfrentar los choques externos, ya que en 2015 la economía nicaragüense tuvo una apertura igual a 104.3% del Producto Interno Bruto (PIB) Real, es decir, el valor total anual de las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios no factoriales superaba el valor anual de la producción interna del país.

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En Nicaragua los precios de los combustibles se estructuran en base al mercado de referencia de la Costa del Golfo de los Estados Unidos, incluyendo los precios de la produccion de refineria PUMA. Los precios del barril de derivados en ese mercado marcador son muy volátiles, obedecen en una buena parte a los vaivenes del mercado de los Estados Unidos e incluso a razones geopolíticas, y, consecuentemente, así también son los precios de los combustibles líquidos, entre ellos las gasolinas, el diesel y el fuel oil o bunker (FO), y el precio del gas licuado, en el mercado nacional.

El precio USGC promedio mensual del barril de fuel oil No. 6-3% ha escalado desde US$19.05 en enero de 2016 (por cierto un mes muy particular donde los precios cayeron) hasta US$46.65 en enero de 2017, lo que reflejó una alza interanual de 144.8% y, excluyendo noviembre, se volvió a acelerar desde septiembre de 2016. Sin embargo, en términos promedio mensual en 2016 se observó una caída promedio anual de 21.6% de dicho precio, al pasar de US$40.78 en 2015 a US$31.97 en 2016, .

El último ajuste tarifario de la energía eléctrica que aprobó el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) fue en agosto de 2016. La distribución del ahorro fue realizada de la siguiente manera: 47% a la tarifa de energía eléctrica, 23% a los proyectos de reducción de la pobreza y 30% al pago de la deuda con CARUNA. Ahora, al no haber ahorro en el último cuatrimestre de 2016, es muy probable que el mayor costo en la importación de fuel oil se trasladará exclusivamente a la tarifa de energía eléctrica.

En agosto de 2016, el precio Costa del Golfo promedio mensual del barril de fuel oil fue US$34.37. En diciembre recién pasado, dicho precio fue US$44.96 y reflejó un promedio mensual de US$39.90 en el último cuatrimestre del año con un aumento de 16.08% con respecto al precio de agosto antes mencionado. Cabe agregar que en enero de 2017 el mismo precio fue US$46.65 y registró un promedio mensual de US$41.25 en el período septiembre 2016-enero 2017 con un aumento de 20.01% en relación con el precio de agosto de 2016.

Por otro lado, de acuerdo con las estadísticas oficiales disponibles a la fecha, en el período enero-octubre del año de 2016 el 48.1% de la generación de electricidad correspondió a plantas termoeléctricas, o sea, que consumen fuel oil. Ese porcentaje de participación de la generación termoeléctrica junto a la alza de 20.01% arriba mencionada implicaría un aumento de la tarifa de energía eléctrica de 9.62% en la primera revisión tarifaria de este año. Si las autoridades del INE y los representantes de la Cámara de Energía de Nicaragua (CEN) decidiesen realizar el ajuste tarifario con los datos hasta diciembre de 2016, el ajuste tarifario sería 7.73%. Sin embargo, seria esclarecedor saber, de parte del INE, cuál fue el precio del bunker y el cálculo para la fijación de la tarifa actual de la energía y qué parte de ese componente se debe afectar por el precio del bunker.

Con el supuesto que se tome en cuenta la información hasta enero del año en curso, es decir, un ajuste de 9.62%, y con base en las relaciones intra e intersectoriales de la economía nicaragüense, el primer ajuste tarifario de la energía eléctrica en 2017 provocaría una inflación nacional de casi 3 décimas porcentuales. Las actividades económicas expuestas a los mayores incrementos en sus costos de producción por la alza del precio del kWh son electricidad, agua potable, cultivo de caña de azúcar, vidrio y productos de vidrio, azúcar, maquinaria y equipo de transporte, hilados-tejidos-prendas de vestir, productos mineros y servicios de enseñanza y de salud. Por el lado de la demanda interna, consumo e inversión, la nueva tarifa no afectará aproximadamente al 80% de las familias que consumen mensualmente 150 kWh o menos, porque reciben un subsidio según la ley.

Veremos que ocurre en las próximas sesiones de trabajo entre el INE y la CEN. Lo que preocupa con la tendencia alcista de los precios internacionales del petróleo y de los combustibles es el deterioro de la competitividad de las empresas radicadas en el país frente a sus competidores externos. Una solución a este problema sería la revisión del pliego tarifario de energía eléctrica.

Finalmente, es conveniente reafirmar que muchas de las plantas térmicas, en particular los “viejos dinosaurios” como las plantas Managua y Nicaragua, deben salir del sistema, siguiendo después con la planta en Corinto y otras de igual data. Un aumento en la tarifa les daría un poco más de “oxígeno” en su “lecho de muerte”.





Incongruencias en el manejo macroeconómico del país

29 01 2017

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El político británico Winston Churchill decía, muy probablemente a los políticos, “Esfuérzate por mantener las apariencias que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás”, pero esto no puede sostenerse en el escenario económico de corto plazo, mucho menos en el mediano y largo plazo.

Ya asegurada una tasa de inflación anual de 3.13% en 2016 y mantenida una tasa de devaluación anual de 5% por décimo tercer año consecutivo, o sea, ya garantizada la estabilidad macroeconómica en 2016, no valía la pena aparentar una leve caída de las reservas internacionales brutas de US$44 millones en el Banco Central de Nicaragua (BCN) al cierre del año pasado, cuando dos días antes registraban una caída de US$115 millones. ¿Cuál fue el milagro? Los grupos financieros depositaron US$79 millones en el BCN el 31 de diciembre en concepto de exceso (más de lo que está) de encaje en moneda extranjera, pero retiraron US$71 millones el 4 de enero de este año y las reservas volvieron a caer. En esa forma, el BCN pudo declarar que las reservas internacionales brutas se mantuvieron en niveles adecuados, con una cobertura de 2.5 veces la base monetaria y de 5 meses de importaciones de mercancías CIF.

Esta actitud resta credibilidad a la autoridad monetaria, porque parece que sólo le interesa cumplir la meta sin importar los medios. ¿Para qué engañar a la población y a los agentes económicos si todos conocen el desplome del crédito petrolero de Venezuela, cuyo principal beneficio fue proteger el saldo de esas reservas al no pagarse el 100% de la factura petrolera y mantener la estabilidad macroeconómica? ¿Por qué el autoengaño de los servidores públicos, si desde hace dos años también se conoce que el flujo de la inversión extranjera directa es la principal fuente de aumento de esas reservas y del crecimiento económico? Recordando palabras de Abraham Lincoln, político estadounidense, dijo que “Si tuviera dos caras, ¿estaría usando ésta?”

Pasando del mercado monetario al mercado laboral, después de cuatro semanas aún no se alcanza un acuerdo sobre la tasa de ajuste del salario mínimo legal, que es devengado aproximadamente por 200 mil trabajadores del sector formal. Como ha sido usual, todos los años se da un desgaste político en la mesa de negociación de este precio mínimo del trabajo, como resultado no sólo de intransigencias de algunos participantes sino también de las proyecciones oficiales, desde hace varios años en rangos y no en un dígito, de las tasas de crecimiento económico y de inflación del año anterior (en este caso 2016), y cuya suma, de acuerdo con la ley, determina la tasa de ajuste de dicho salario en 2017. En nuestra opinión, debería ser ajustado sólo con el indicador de la carestía de la vida, o sea, con la tasa de inflación.

A pesar que el actual ciclo agrícola ha sido normal en términos generales, al no ser afectado por la sequía que golpeó a los dos ciclos agrícolas anteriores por la presencia del fenómeno de El Niño, el BCN revisó recientemente su proyección de la tasa de crecimiento económico de 2016 ubicándola en el rango de [4.6%, 4.9%], muy parecida al de [4.5%, 5.0%] de 2015 y la dejó en 4.9%. Tomando en cuenta la tasa de inflación de 3.13% del año pasado, el ajuste del salario mínimo legal se establecería en el rango de [7.73%, 8.03%] para este año.

A sabiendas que en 2016 la tasa de inflación del costo de los 53 productos de la canasta de consumo básico fue apenas 1.3% y 4 décimas porcentuales mayor que la registrada en 2015, el máximo de 8% del rango arriba indicado sería la tasa de ajuste del salario mínimo  legal  en 2016. Con esto tratamos de señalar que es conveniente fortalecer la certidumbre económica.

Trasladándonos ahora al plano de la producción, el BCN ha perdido su capacidad de recopilar la información económica necesaria para determinar el comportamiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) y del Producto Interno Bruto (PIB). A esta fecha, no se dispone de información oficial de los indicadores de producción de (i) granos básicos desde el cierre del ciclo agrícola 2014/2015; (ii) banano desde julio 2013; (iii) matanza de ganado vacuno y acopio de leche desde septiembre 2016; (iv) huevos desde enero de 2016; (v) oro y plata, durante el período  mayo 2014-diciembre 2015 y desde agosto 2016; ocho minerales no metálicos, entre los que se destacan la arena y la piedra cantera, durante el período septiembre-diciembre 2015 y desde agosto 2016; y la telefonía nacional e internacional desde julio 2010.

¿Cómo estima el BCN la tasa de crecimiento del IMAE y del PIB Real de la economía nicaragüense si no cuenta con los indicadores de 20 volúmenes de producción de bienes y servicios clave del país? Como dijo públicamente en cierta ocasión el presidente del BCN, Ovidio Reyes, “si no tenemos los datos, los estimamos”, pero eso depende de la capacidad analítica de quiénes estimen los volúmenes de producción de los rubros arriba mencionados, que generalmente sólo usan modelos econométricos para determinarlos. El año pasado sugerí públicamente al Presidente Daniel Ortega que fortaleciera las funciones del BCN para obtener, criticar, procesar y publicar la información económica del país, con los objetivos de que la autoridad monetaria se convierta en el coordinador del sistema de información económica nacional y que la Presidencia de la República disponga de mejor información para la toma de decisiones.

Volviendo al mercado monetario, el BCN, en su afán de garantizar a toda costa la estabilidad macroeconómica, se excedió en sacar córdobas en circulación con las subastas de Letras y los depósitos de encaje en moneda nacional, de tal forma que desaceleró profundamente el crecimiento interanual del medio circulante o dinero desde 20% promedio en 2015 a 2.3% en mayo de 2016, la aceleró hasta 13.5% en julio y la volvió a desacelerar hasta 4.9% en diciembre. En consecuencia, las empresas que destinan su producción al mercado interno experimentaron una caída del volumen de sus ventas de bienes y servicios, así como un aumento del volumen de inventarios, principalmente de origen importado, y problemas de programación empresarial en el segundo semestre de 2016. Al 25 de enero de este año, la masa de córdobas que circula en el mercado se ha vuelto a desacelerar hasta 0.9%.

En aras de la estabilidad de una baja presión inflacionaria, el BCN podría provocar una desaceleración del crecimiento económico en este año que observaremos una mayor inflación importada –alzas de los precios del petróleo, los combustibles y otros bienes primarios, y de las tasas de interés internacionales-, que no será posible disminuir; además, el modelo económico del presidente de Estados Unidos, Donald Trump -proteccionismo comercial y un gasto público expansivo con una reducción de las tasas del impuesto sobre la renta- provocará una mayor aceleración inflacionaria.

El BCN ha proyectado usualmente la tasa de inflación anual con la suma de la tasa de devaluación de 5% y de la tasa de inflación internacional -la de Estados Unidos ya arribó al 2% en diciembre recién pasado-, es decir, una inflación anual de 7%, pero la estableció en el rango de [5.5%, 6.5%] (?) para 2017. Aunque entre los objetivos del BCN no aparece el de pleno empleo, sugiero al colega Ovidio Reyes que revise la proyección oficial de la inflación anual y del comportamiento interanual del medio circulante, con el propósito de que no se obstaculice el desempeño empresarial en el transcurso de este año.

En conclusión, la macroeconomía está excelente, pero se está volviendo muy frágil.

 

 

 

 





Incertidumbre económica global

22 01 2017

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El 45º presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó posesión el viernes 20 de enero de este año y mantuvo la incertidumbre no sólo en la economía de Estados Unidos sino también en la economía mundial.

El menú de su política económica muestra la disminución de los ingresos tributarios con la reducción de la tasa máxima de impuesto sobre la renta de 40% a 15% para todos los estadounidenses; la ampliación del gasto público a través de la inversión pública y el reforzamiento de las fuerzas armadas y de la lucha contra el crimen, las pandillas y las drogas; la “flexibilización” del Obamacare; el impulso del proteccionismo comercial, con el retiro de Estados Unidos de la Asociación Transpacífica (el acuerdo de libre comercio con 11 países del Pacífico), la revisión del NAFTA -el acuerdo de libre comercio con México y Canadá- y la amenaza con salirse del tratado si los otros dos países se oponen a renegociarlo, el establecimiento de más aranceles de 35% y 45% si las empresas estadounidenses externalizan su producción, y la negociación de acuerdos comerciales bilaterales; la desregulación estatal sobre la economía; la disminución de los límites de las emisiones contaminantes, sin mencionar el Acuerdo de París contra el cambio climático; la deportación de los inmigrantes indocumentados con antecedentes delictivos y la construcción de un muro en la frontera con México contra la inmigración irregular y que lo pagaría el país vecino.

Complementa su menú de políticas económicas con su política exterior que aboga por la doctrina de “paz mediante la fuerza”, promete un plan agresivo contra el yihadismo, siembra dudas sobre la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) al calificarla de obsoleta, evoca la posibilidad de un acuerdo de reducción de armas nucleares con Moscú a cambio del levantamiento de las sanciones impuestas a Rusia, y pronosticó que el Brexit sería un éxito y anunció que quería concluir rápidamente un acuerdo comercial con Reino Unido.

Su nueva visión de gobierno la resumió así: “Desde este día sólo será ‘América primero’. Cada decisión en comercio, impuestos, inmigración o asuntos exteriores, tendrá el objetivo de defender a los ciudadanos y trabajadores estadounidenses”, y prometió, con su habitual tono populista, que los ciudadanos guiarán su política y dejarán de ser los “olvidados”.

Con sus propuestas económicas, Donald Trump también ha prometido duplicar el ritmo de crecimiento económico anual de Estados Unidos, es decir, elevarlo de 2% a 4% en los cuatro años de su presidencia.

Se visualizan riesgos para la economía estadounidense y en la economía internacional con el modelo trumpiano. Su propuesta de política fiscal es bastante contradictoria, porque incrementará el déficit y la deuda del sector público al aumentar el gasto y disminuir los impuestos, acelerará la tasa de inflación en el mercado estadounidense, apreciará o dará mayor valor a dólar, obligará a la Fed a doblar el paso en las alzas de las tasas de interés, encarecerá las exportaciones estadounidenses, abaratará las importaciones de la primera economía mundial, y ampliará el déficit comercial externo. El crecimiento económico sería estimulado en el corto plazo, pero el resultado de todos estos efectos es la desaceleración y la recesión económica si las tasas de interés subieran rápidamente.

El ansiado bienestar económico que persigue el presidente Donald Trump “sobrecalentaría” la economía estadounidense, porque ésta ya se encuentra muy cerca del pleno empleo al observarse la actual tasa de desempleo de 4.7% de la población económicamente activa (PEA), aunque no hay que pasar por alto que millones de estadounidenses han dejado de buscar trabajo y ya no pertenecen a la PEA, y la actual tasa de inflación interanual que es igual a 2.07%, el nivel máximo tolerable por la Fed.

Con una economía que crece a un ritmo cercano a su potencial debido al bajo nivel de desempleo, una política fiscal expansiva con una menor disponibilidad de ingresos tributarios podría provocar  escasez de mano de obra, aumentos salariales insostenibles y mayores presiones inflacionarias. En ese entorno, la Fed tendría que endurecer la política monetaria con alzas más rápidas de las tasas de interés para contrarrestar la aceleración de la tasa de inflación en el mercado estadounidense. Sólo el aumento de la productividad podría ayudar a mantener un crecimiento económico permanente de 4% anual libre de inflación en el corto plazo, el cual se podría lograr con un auge tecnológico que aún no ha sido mencionado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En el ámbito internacional, los países de economía emergente, principalmente China y México, no se beneficiarían del crecimiento económico de corto plazo en Estados Unidos por el establecimiento de barreras comerciales. Además, existe el riesgo de que se desate una guerra comercial entre Estados Unidos y China.

El mercado integrado de Centroamérica, que en 2015 tuvo un Producto Interno Bruto (PIB) Nominal de 228 mil 248 millones de dólares equivalente al 90% del PIB de Chile,  cuenta con el acuerdo comercial del CAFTA suscrito con Estados Unidos, aparentemente no está amenazado por el proteccionismo comercial, porque los países centroamericanos son exportadores natos de materias primas. Sin embargo, debido a la apreciación esperada del dólar estadounidense, no se verán favorecidos los países importadores de materias primas que pagan en moneda estadounidense, por ejemplo el petróleo, así como los países importadores de productos estadounidenses, entre ellos Nicaragua.

Es bastante probable que los canales de trasmisión de los aumentos o de las disminuciones del PIB estadounidense hacia los países centroamericanos, incluyendo a Panamá, se mantengan durante la administración Trump, los cuales son los siguientes (porcentajes del PIB Regional de 2016 entre paréntesis, de acuerdo con datos de COPADES): las exportaciones de materias primas (21%), los flujos de inversión extranjera directa (5%), las remesas familiares (7%) y la afluencia de turistas estadounidenses. Cabe agregar que el flujo bruto de la inversión directa estadounidense hacia Nicaragua totaliza 2 mil 101 millones de dólares y participa con el 20% en el valor total de la inversión extranjera directa acumulada en el país durante el período 1991-2015.

En el mercado financiero internacional se daría fácilmente un fuerte aumento de las tasas de interés, que afectaría a los países de economía emergente y a los países en vías de desarrollo, entre estos últimos los países centroamericanos y, por ende, Nicaragua. El dinero se volverá más escaso y más caro, y los países que estén muy endeudados en dólares estadounidenses y en términos no concesionales tendrán efectos negativos en sus balanzas de pagos.

En conclusión, se observan más factores de incertidumbre y un mayor riesgo económico en la economía mundial al inicio del año de 2017 de los que había al empezar el año de 2016. A las promesas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría que agregar la salida del Reino Unido de la Unión Europea y los resultados electorales en Francia, Alemania y Holanda, en que participan la francesa Marine Le Pen, el holandés Geert Wilders y la alemana Frauke Petry, todos ellos autodenominados como “líderes de la nueva Europa”, ultraconservadores decididos a transformar el continente en las elecciones que se celebrarán este año.

Para nosotros, los nicaragüenses en particular, debemos mantener la atracción inversionista extranjera y doméstica para seguir impulsando el crecimiento económico y continuar reduciendo la pobreza con la implementación de políticas públicas que reduzcan la desigualdad de los ingresos, pero también se observan riesgos políticos muy cercanos, cuyas causas están en Managua pero sus efectos también vienen de Washington.





El Riesgo-País de Nicaragua en 2017

7 01 2017

Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) realizará el Seminario de Actualización Empresarial “El Riesgo-País de Nicaragua en 2017” en el Salón Regency del Hotel Crowne Plaza, el próximo jueves 26 de enero de 8:30 a.m a 12:00 m.

Se analizarán los riesgos políticos, económicos y financieros y sus efectos sobre  la evolución de la economía de Nicaragua en este año, entre los que se destacan el moderado crecimiento económico mundial, la Trumpeconomía -proteccionismo comercial, mayor gasto de inversión pública y menor recaudación de impuestos en el mercado interno de Estados Unidos-, la fortaleza o la apreciación del dólar estadounidense,  el aumento de los precios internacionales de las commodities y de la LIBOR, la mayor inflación importada, la muy probable Nica Act, la disminución de la cooperación petrolera de Venezuela y la incertidumbre política interna.

Reserve su participación anticipadamente, porque el cupo es limitado.

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Manejo prudente de la política monetaria

6 01 2017

Excepto el año de 2012, en que las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN) apenas disminuyeron US$5 millones, desde el año de 2002 hasta el año de 2015 los saldos anuales de esas reservas acusaron aumentos, pero al 29 de diciembre de 2016 habían acumulado una caída de US$115.2 millones, que es casi igual a la registrada en el año de 2001, cuando cesaron las liquidaciones bancarias y el muy cuestionado rescate de los depositantes, que costaron US$492.4 millones a los contribuyentes.

El saldo de las reservas internacionales brutas del BCN al 29 de diciembre de 2016 era US$2,377.1 millones, equivalente a 2.38 veces el saldo de la base monetaria (2.5 veces es el objetivo del BCN y 2.2 veces indicaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) en los programas de ajuste macroeconómico), y a 4.8 meses de importaciones de bienes CIF (4 meses señala actualmente el FMI). Por lo tanto, aún con esa caída de reservas el BCN logró mantener la estabilidad macroeconómica en 2016, es decir, la estabilidad del tipo de cambio, con una devaluación anual de 5%, y de una baja presión inflacionaria, 3.13% anual.

Dos días después, el sábado 31 de diciembre, el monto de reservas internacionales brutas en el BCN subió repentinamente hasta US$2,447.8 millones, gracias a un aumento de US$79.3 millones en los depósitos de encaje en moneda extranjera que los grupos financieros llevan al BCN. En esta forma extraordinaria, las reservas internacionales brutas cayeron sólo US$44.5 millones y fueron iguales a 2.56 veces la base monetaria y 4.95 meses de importaciones de bienes CIF.

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Mientras más córdobas circulan en el mercado, mayor es la demanda de divisas para importaciones, lo cual debilita la posición de las reservas internacionales del BCN. Para protegerla, la autoridad monetaria cuenta con dos instrumentos, las operaciones de mercado abierto (OMA), mediante las subastas semanales de Letras, y la tasa de encaje sobre los depósitos en córdobas, o sea, el monto equivalente al porcentaje de dichos depósitos que los grupos financieros depositan en el BCN.

Las colocaciones netas (colocaciones menos redenciones) de Letras subastadas por el BCN en 2016, en vez ser contractivas para proteger la posición de las reservas internacionales, fueron expansivas en un monto de C$915.9 millones. El BCN logró subastar Letras por C$24,519.0 millones, pero tuvo que redimir C$25,434.9 millones. Las subastas de Letras del BCN pudieron contraer la base monetaria sólo en 4 meses del año, principalmente porque el 78.6% del monto total de las colocaciones tuvieron plazos de 7 días, 14 días y 1 mes y, entre éstas, el plazo más importante fue el de 14 días, de tal manera que tan pronto se colocaban, tan pronto se redimían. Otra posible explicación es que los inversionistas financieros, es decir, los grupos bancarios locales, tuvieron aversión al riesgo para comprar Letras a 3 meses, 6 meses, 9 meses y 1 año, debido al ruido político que se agudizó desde junio de 2016 y al silencio electoral que imperó en el segundo semestre del año. Sólo el 5.6% del monto total de las colocaciones de Letras fue a 1 año plazo, aún con la alza de su tasa de rendimiento dolarizada desde 4.58% en enero hasta 5.05% en septiembre.

La tasa de encaje sobre los depósitos en córdobas fue efectiva para regular la liquidez en el segundo semestre del año, al contribuir con C$2,543.7 millones en la contracción anual de la base monetaria. Al cierre del año de 2016, la tasa de encaje efectiva diaria sobre los depósitos en córdobas fue igual a 23.2%, 11.2 puntos porcentuales por arriba de la tasa legal requerida,  con la cual se reflejó un excedente de C$4,021.7 millones sobre el monto de encaje requerido. El excesivo saldo de encaje efectivo provoca aumentos en las tasas de interés activas del sistema financiero, porque no gozan de mantenimiento de valor ni de tasa de interés en el BCN.

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En ese escenario de reducción de la liquidez en córdobas, las empresas radicadas en Nicaragua, que destinan sus productos principalmente al mercado interno, observaron caídas del valor de sus ventas y aumentos de sus inventarios de materias primas, productos en proceso y productos terminados. Este fenómeno se registró desde mayo de 2016, cuando la tasa de variación interanual del medio circulante ampliado (M1A) desaceleró hasta 2.3% (ver gráfica) debido a la esterilización de dinero provocada por las subasta de Letras Estandarizadas. Esto provocó incertidumbre en la toma de decisiones empresariales de producción y comercialización.

La principal causa de la caída de las reservas internacionales brutas del BCN en 2016 fue la venta neta de divisas del BCN que ascendió a US$134.8 millones, una transacción opuesta a las compras netas de divisas del BCN de US$234.3 millones en 2014 y US$221.8 millones en 2015. ¿Por qué el BCN vendió tantas divisas? La única respuesta que salta a la vista es la reducción del crédito petrolero de Venezuela, provocado por el menor precio internacional del barril de crudo WTI, el menor porcentaje de la factura de cada embarque de hidrocarburos en concepto de crédito y la contracción del volumen de hidrocarburos procedente de Venezuela.

El 4 de enero recién pasado los grupos bancarios retiraron US$70.8 millones de sus depósitos de encaje en moneda extranjera en el BCN y las reservas internacionales brutas oficiales volvieron a caer.  Aunque este escenario no es preocupante en el momento actual, habría que analizar la evolución de dichas reservas en el primer semestre de este año para identificar los problemas estructurales que podrían estar afectándolas, incluso revisar los parámetros de las condicionalidades de estabilidad macroeconómica. El BCN debe actuar con prudencia en la selección de las medidas adecuadas para enfrentar esta situación macroeconómica, que también podría estar influenciada por problemas políticos.