Calma en el mercado monetario del país

23 06 2019

Terminando junio nos enteramos de lo que ocurrió en mayo en el mercado monetario del país, y ese rezago temporal significa un obstáculo y una mayor desconfianza para los consumidores y productores, y también para el gobierno. Sin información oficial, los agentes económicos fundamentan sus decisiones económicas en un “tanteo a oscuras”, a sabiendas que la oferta de dinero o liquidez primaria es a las actividades productivas como el combustible líquido es al medio de transporte. El ocultamiento de la información sepulta el debate.

Siempre he opinado que el riesgo en la corrida o la fuga de los depósitos es severo si corresponde a la moneda extranjera, el dólar estadounidense, porque si fuese en moneda nacional, el córdoba, o aún el córdoba con mantenimiento de valor, no habría problemas, porque el banco central emite córdobas y está obligado a garantizar el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos. Por eso, distingo las caídas de los depósitos en cada una de las dos monedas.

En mayo, el saldo de los depósitos en moneda extranjera del público no bancario disminuyó US$48.3 millones, con una caída promedio por día efectivo de US$3.3 millones, y presentó el nivel de US$2,671.2 millones al cierre de mayo. La reducción total de estos depósitos entre el 12 de abril de 2018, fecha en que registró el máximo de US$4,115.0 millones, y el 31 de mayo es del orden de US$1,443.8 millones, y reflejó una salida diaria efectiva, excluyendo los días feriados y de fines de semana, de US$5.3 millones.

Cabe señalar que la disminución promedio diaria efectiva de US$2.3 millones de estos depósitos en mayo mostró una desaceleración de 58.0% con respecto a la de junio de 2018, mes en que se registró la caída máxima promedio diaria efectiva de US$13.1 millones.

La banca comercial pudo responder a la salida de estos depósitos en mayo sin recurrir a la compra de dólares en la mesa de cambios del banco central, debido a la contracción de la cantidad de dinero circulante en la economía que incide en una menor demanda de dólares de parte del público no bancario. Esto se puede ejemplificar con la magnitud de la brecha entre el tipo de cambio para la venta del dólar en las ventanillas de los bancos comerciales y el tipo de cambio oficial, que al 31 de mayo fue igual a 1.55%, menor que la registrada el 11 de enero de este año con un máximo de 2.84%.

Sin embargo, el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por el banco central disminuyó US$29.3 millones en mayo y mostró una caída de US$116.0 millones en el transcurso del año al ubicarse en el nivel de US$2,145.1 millones, equivalente a 2.36 veces el saldo de la base monetaria (el mínimo de esta condicionalidad es 2.5 veces) y a 5.2 meses de importaciones de bienes CIF (el mínimo de esta condicionalidad es 4 meses). Por supuesto se puede aseverar que la política monetaria mantiene la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, pero también se puede afirmar que la tasa de inflación interanual se aceleró en un poco más de dos puntos porcentuales por el impacto de la reforma tributaria en vigor desde el 28 de febrero recién pasado, al elevar los costos de la producción agropecuaria y los precios de los bienes de la “industria fiscal”, principalmente bebidas alcohólicas y cigarrillos.

Las causas de la caída de US$29.3 millones de las reservas internacionales brutas en mayo fueron el pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos del sector público de US$29.9 millones, y la redención de depósitos monetarios en moneda extranjera que la banca comercial mantenía en el banco central de US$25.0 millones, pero fueron contrarrestadas por el ingreso de préstamos y donaciones externos del sector público no financiero de US$16.9 millones, los intereses por los depósitos del banco central en el exterior de US$6.0 millones, el aumento de los depósitos en moneda extranjera de los bancos comerciales en el banco central (o encaje) de US$0.5 millones, la colocación de Títulos de Inversión en moneda extranjera de US$0.4 millones  con una tasa de interés de 6.0% y un plazo de 9 meses, y la compra de US$0.3 millones a los bancos comerciales que realizó el banco central en la mesa de cambios.

Al restar del saldo de las reservas internacionales brutas el monto de US$197.3 millones adeudados al FMI y al BCIE en concepto de apoyo a la balanza de pagos, o sea, para fortalecer la posición de las reservas internacionales administradas por el banco central, se pudo determinar que el saldo de las reservas internacionales netas fue US$1,947.8 millones y acusó una caída de US$91.1 millones en el período enero-mayo de este año.

Al restar del saldo de las reservas internacionales netas el monto de US$813.3 millones en concepto de los depósitos de encaje y depósitos monetarios en moneda extranjera de los bancos comerciales en el BCN, el Fondo de Garantía de los Depósitos en moneda extranjera (FOGADE) y el monto de títulos valores emitidos y pagaderos en dólares del banco central, se logró precisar que el saldo de las reservas internacionales netas ajustadas fue US$1,134.5 millones, y tuvo una caída de US$11.0 millones en los primeros cinco meses del año en curso. Esta última caída no es nada más que el resultado del esfuerzo fiscal para proteger las reservas internacionales.

En síntesis, el banco central decidió fortalecer la contracción de la oferta de dinero (en córdobas) para reducir la compra de dólares por parte del público no bancario en las ventanillas de la banca comercial y, con esta acción, protegió la posición de las reservas internacionales brutas que hoy ya no están expuestas a la venta de dólares del banco central a los bancos comerciales en la mesa de cambios.

Pero el banco central debería tomar en cuenta que la severa reducción de la oferta de dinero en un momento de recesión económica acelera la tasa de caída del producto interno bruto, como también la aceleró la reforma tributaria procíclica del 28 de febrero recién pasado. La ley no obliga a la autoridad monetaria garantizar el pleno empleo, sino que le exige sólo mantener la estabilidad del córdoba y garantizar el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos.

Con ese mandato, el dato de la tasa de crecimiento económico del país es exógeno para el banco central, como lo es para la política monetaria. El banco central se concentra casi exclusivamente en mantener una relación adecuada de las reservas internacionales que tiene en sus arcas con la cantidad de córdobas que emite o que circula en el mercado. Es una tarea bastante simple, por lo cual creo que es conveniente analizar el vínculo de la política monetaria con el desempeño productivo del país, guardando siempre la estabilidad del tipo de cambio y de los precios al consumidor.        

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Seminario de Actualización Empresarial “La Sobrevaluación del Córdoba en 2018”

21 06 2019

Estimados Señores Empresarios:

En nombre de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) le saludamos y, a la vez, le hacemos una cordial invitación para participar en el Seminario de Actualización Empresarial “La Sobrevaluación del Córdoba en 2018”, que es un indicador relacionado con el incentivo que tienen los empresarios para producir bienes de exportación y de importación, es decir, si el tipo de cambio real del córdoba contribuye o no al mejoramiento de la competitividad de la producción de bienes y servicios nicaragüenses en el mercado internacional. Este Seminario será presentado por el economista Néstor Avendaño, presidente de COPADES.

El margen de sobrevaluación del córdoba será analizado con las políticas cambiaria, monetaria y fiscal, que afectan al tipo de cambio real observado o de corto plazo y cambiar, y con las variables fundamentos, tales como la relación de precios de intercambio, el flujo neto de capitales y la tasa de crecimiento económico, un proxi del progreso tecnológico, que afectan al tipo de cambio de equilibrio o de largo plazo. Asimismo, se presentarán recomendaciones empresariales para su consideración en las discusiones nacionales sobre política económica.

Adjuntamos la información relacionada con la invitación, que esperamos sea de interés para usted y los ejecutivos de su empresa. Le ofrecemos también interesantes paquetes de descuento a su empresa al patrocinar la participación de varios ejecutivos o grupos corporativos.

Agradeciendo su amable atención a la presente, esperamos contar con su presencia.

Con saludos atentos,





Los bancos han resistido el desplome de la producción, mejorando la liquidez y la solidez

17 06 2019

Con el ánimo de impedir una mayor incertidumbre del público no bancario frente a la amenaza de las sanciones financieras internacionales, les manifestamos que entre enero y abril de este año los bancos han fortalecido su liquidez en córdobas y en dólares, han observado una desaceleración de la salida de los depósitos en moneda extranjera y un aumento de los depósitos en córdobas, han revertido la compra en venta de dólares al Banco Central de Nicaragua (BCN), y la solidez caracteriza a todas las entidades bancarias.    

Con base en datos oficiales publicados por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y del Banco Central de Nicaragua (BCN), correspondientes al primer cuatrimestre del año, se destaca que:

  • La liquidez en córdobas, como porcentaje de los depósitos en córdobas, se ha elevado de 38.9% a 48.6%.
  • La liquidez en dólares, como porcentaje de los depósitos en dólares, se ha incrementado de 36.3% a 43.9%.
  • Los depósitos en córdobas aumentaron C$1,326.1 millones, hasta el saldo de C$33,228.3 millones.
  • Los depósitos en dólares disminuyeron US$235.3 millones, hasta el saldo de US$2,719.5 millones.
  • El BCN compró dólares, por primera vez durante la crisis, a los bancos comerciales, por el monto de US$49.0 millones, mientras que en el primer trimestre del año en curso el BCN les había vendido US$91.3 millones.
  • Todas las entidades financieras muestran solidez. La adecuación de capital del sistema financiero nacional, o sea, la proporción del capital con respecto a los activos en riesgo -principalmente la cartera de préstamos-, fue igual a 20.2% en marzo recién pasado. La norma es igual a 10%, es decir, un banco puede prestar hasta 10 veces el monto de su capital.

Continúo manteniendo el consejo que di a la población el 19 de mayo de 2018: “No saque los depósitos del banco, porque es el lugar más seguro donde usted puede tenerlo”. Hace varios meses, encontrándome en un supermercado, una señora se me acercó y me dijo: “Don Néstor, confiamos en usted, dejé mi dinero en el banco, pero, por favor, avísenos cuando tengamos que ir a sacarlo”, a lo cual le respondí: “Siempre le aconsejaré lo mismo, no saque sus depósitos del banco”.

Les reitero, no saquen sus depósitos del banco, porque, además de tenerlos en el lugar más seguro, debemos evitar un descalabro económico nacional.





La dolarización extraoficial en tiempos de crisis política

16 06 2019

La excesiva dolarización extraoficial de la economía nicaragüense ha dado muestras de flaqueza en esta crisis política que cumplirá catorce meses de existencia mañana martes 18 de junio. No me refiero al córdoba con mantenimiento de valor, sino al dólar estadounidense que es el principal activo líquido en el mercado monetario del país.

La moneda extranjera, que antes se consideraba como la promotora de una mayor certidumbre en la política monetaria y financiera para asegurar el comportamiento de las variables administradas por las entidades financieras, hoy se ha convertido en un alto riesgo para la estabilidad macroeconómica del país.

La fuga y la disminución de US$1,396 millones de los depósitos en dicha moneda entre el 12 de abril de 2018 y el 30 de abril de 2019 golpeó la posición de las reservas internacionales administradas por el banco central, que cayeron US$796 millones en el período mayo 2018-abril 2019, porque tuvo que vender divisas a los bancos comerciales por US$881 millones en ese mismo período para que los bancos pudieran afrontar la salida de dichos depósitos, cuyo saldo representó el 73% de la liquidez global de la economía en abril de este año. Los parámetros de la dolarización financiera también reflejan elevados niveles: a marzo de este año, el 75% del total de los depósitos corresponde a la moneda extranjera y el 88% de los préstamos se realiza con dólares.  

El córdoba es la moneda de curso legal del país, pero es marginal porque el dólar tiene la mayor presencia en el mercado. Desde agosto de 1990 el público huyó del “córdoba” y buscó el “córdoba oro”, una moneda indexada con el dólar, CO$1 = US$1, establecida como unidad de cuenta en mayo de 1990 por el colega Francisco Mayorga, quien diseñó el primer programa de estabilización macroeconómica en el gobierno de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro. El córdoba oro comenzó a circular paralelamente con el córdoba desde agosto de 1990, a través del pago de la planilla gubernamental, pero fue devaluado el 3 de marzo de 1991 ya con su creador fuera de la presidencia del Banco Central de Nicaragua (BCN).

El nuevo Programa de Estabilización Macroeconómica “Vamos al Córdoba” se caracterizó por una devaluación de 400% del “córdoba oro”, al pasar el tipo de cambio de CO$1 a C$5 por US$1 y quedar congelado, realineó los precios en 334% en marzo-abril de 1991, ajustó el salario en 241% a 110,000 empleados estatales, congeló los precios de 20 bienes y servicios producidos por monopolios y oligopolios públicos y privados, y eliminó la emisión inorgánica de dinero. El cambio del córdoba por el córdoba oro fue C$5,000,000 por CO$1 y sólo un tipo de córdoba, el ex “córdoba oro”, quedó circulando como “córdoba” a partir del 1 de mayo de 1991.

Debido al deseo gubernamental de estimular los depósitos en córdobas del público no bancario, las autoridades nacionales impusieron la “cláusula de mantenimiento de valor” a pesar de que el “córdoba sí valía”, como decía la propaganda que anunciaba el fin de la hiperinflación que había azotado al país a lo largo de cuatro años.

La introducción de esa cláusula, según mi opinión en ese entonces, impidió el fortalecimiento de la confianza del público en el córdoba, que estaba saliendo de la cuarta hiperinflación del mundo en el Siglo XX, sólo precedida por las de Hungría (agosto 1945-julio 1946), Grecia (noviembre 1943-noviembre 1944) y Alemania (agosto 1922-noviembre 1923). Identifiqué su inicio en abril de 1987, con una inflación mensual mínima de 22%, equivalente a 1,000% anual y la clasifiqué tomando en cuenta la tasa de inflación mensual anualizada más alta observada. La hiperinflación de nuestro país también obtuvo el récord de mayor duración, al superar la de dos años y un mes de Rusia (diciembre 1921- enero 1924). Hoy, con el transcurso de los años, se puede constatar que el público no bancario no tuvo confianza en aumentar sus depósitos en córdobas con mantenimiento de valor y continuó buscando al dólar estadounidense, único activo de refugio en el país.

El 4 de marzo de 1991, un día después de ese otro gran ajuste macroeconómico, manifesté públicamente que el nuevo córdoba, el que circula hoy, no era sólido, porque “valía 41% más de lo que debía valer”, es decir, que mantenía un alto margen de sobrevaluación o apreciación casi igual al que se había registrado en 1988, año que tiene el récord inflacionario del país de 33,548%. Posteriormente, con orden expresa de las más altas autoridades económicas del país, el banco central pudo comprobar que el córdoba continuaba sobrevaluado.

A esta fecha, la apreciación del córdoba se ha mantenido, porque no se ha observado una reducción significativa del elevado déficit comercial de bienes y servicios no factoriales, el cual muestra el rango, en porcentajes del PIB, de [13.6%,  27.8%] durante el período 2006-2017. Resolver el desequilibrio comercial externo implica reducir el porcentaje de sobrevaluación o apreciación del córdoba, o sea, la brecha entre el tipo de cambio real de corto plazo con respecto a tipo de cambio real de equilibrio o de largo plazo, principalmente a través de reformas estructurales de la economía. La apreciación del tipo de cambio real no es nada más que una pérdida de competitividad internacional al incrementarse los costos de producción interna de los bienes exportables.

Volviendo al tema de la excesiva dolarización extraoficial de la economía nicaragüense, los altos costos de la tarea de proteger la posición de las reservas internacionales administradas por el banco central y mantener la libre convertibilidad del córdoba, frente a la demanda de divisas de la banca comercial para entregar al público los depósitos en moneda extranjera desde abril de 2018, han sido la mayor contracción de la oferta de dinero (córdobas), la aceleración de la tasa de caída del producto interno bruto, el mayor aumento del desempleo y del subempleo, la severa contracción del crédito y el incremento del saldo de la cartera de riesgo y de los activos improductivos en poder de las entidades bancarias y financieras. El único “beneficio” fue la baja presión inflacionaria, hoy exacerbada por la reforma tributaria que entró en vigor el 28 de febrero de este año.

El banco central emite córdobas, pero nuestra moneda, sin ningún apellido, sólo dominaba el 24% del mercado monetario en abril de este año; el 76% restante correspondía a dólares y “córdobas con mantenimiento de valor”, mejor dicho “córdobas oro”. Debería ser a la inversa, que nuestra moneda de curso legal domine el 75% y la moneda extranjera tenga una participación, a lo sumo, del 25%, con el fin de evitar la maximización de los costos económicos en que se ha incurrido para garantizar la estabilidad macroeconómica con la presencia de una excesiva dolarización extraoficial.

Por consiguiente, en el mediano plazo es necesario que las autoridades gubernamentales reflexionen sobre cuán conveniente es dolarizar oficialmente la economía, tal como está la economía salvadoreña o la economía panameña, o cuán conveniente es “recordobizar” o desdolarizar la economía, como se ha hecho en la economía peruana.

El costo de la dolarización oficial es la expansión del desempleo y del subempleo, porque los precios en el área dolarizada deberían ser similares mediante el arbitraje, pero en Nicaragua la productividad de la economía es baja, los costos unitarios de producción son altos y el mercado informal es muy amplio; además, la dolarización oficial requeriría la reducción de la sobrevaloración del córdoba para poder reducir la subvaluación o depreciación del dólar y, consecuentemente, el desequilibrio del déficit comercial de bienes y servicios no factoriales tendería a reducirse, o sea, se promovería la competitividad de la producción exportable del país.

Por su parte, el costo de la desdolarización o “recordobización” de la economía es la inflación. Impedir el surgimiento de fuertes presiones inflacionarias depende de la conducta del banco central en la emisión de dinero.

Desdolarizar la economía, que también encierra la tarea de desdolarizar las leyes económicas del país, incluyendo la ley creadora del banco central,  no necesita la aprobación de la población, porque la disposición legal señala que el córdoba es la moneda de curso legal, pero dolarizar oficialmente la economía, que implicaría la desaparición del córdoba, exigiría la realización de un referéndum para determinar la respuesta de la población, y también sería posible si el banco central tuviese la suficiente cantidad de dólares para comprar los córdobas y para asegurar el cumplimiento de las obligaciones financieras del país con el exterior en el corto plazo.

Sin embargo, los nicaragüenses necesitarían conocer las ventajas y desventajas de la adopción del dólar estadounidense como única moneda del país, una tarea gubernamental con el objetivo de facilitar la decisión de aceptación o de rechazo.





Los impuestos y la inflación

9 06 2019

La teoría económica nos dice que la inflación es un problema monetario. El profesor Milton Friedman, uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago, afirmaba que, en el largo plazo, la inflación se produce con los incrementos más rápidos de la oferta de dinero que de los volúmenes de producción, por lo cual propuso resolver los problemas inflacionarios limitando el crecimiento de la oferta monetaria a una tasa constante y moderada.

Esa afirmación parece que ha perdido su hegemonía. Un ejemplo reciente en Nicaragua, que tiene instituciones débiles y un banco central estrechamente vinculado a las políticas gubernamentales, es que la inflación responde más a desequilibrios fiscales o del presupuesto nacional que a políticas monetarias exógenas. Es de sobra conocido que el banco central mantiene a toda costa, desde hace muchos años, la condicionalidad de la estabilización del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, mediante la razón macroeconómica de que el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por la autoridad monetaria sea igual, al menos, a 2.5 veces el saldo de la base monetaria, es decir, el saldo de la emisión de dinero más el saldo de los depósitos en córdobas de la banca comercial en el banco central.  

Como producto de la crisis política de abril de 2018, la producción, destinada tanto al mercado interno como al mercado externo, se desplomó y a la fecha continúa cayendo; la demanda de dinero de los consumidores fue más precautoria que antes y el gasto de consumo de las familias también se desplomó; la incertidumbre política afectó la confianza de los inversionistas, y el gasto en construcción y adquisición de maquinaria y equipo también se desplomó. Al desplomarse la oferta interna y la demanda global, las importaciones también se desplomaron.

Al caer la oferta global y la demanda global de bienes y servicios, la recaudación de impuestos también se vino a pique. Eso condujo a que en junio del año pasado el gobierno realizara una reforma presupuestaria, mejor dicho una reducción del gasto, con la pretensión de disminuir el déficit fiscal, que es igual al gasto total menos el ingreso total del presupuesto nacional. Según datos del banco central, se recortó más el gasto de inversión que el de consumo, y el déficit presupuestario se elevó de 1.5% del PIB en 2017 a 2.6% del PIB 2018, muy cercano al límite macroeconómico tolerable de 3% del PIB. La reforma presupuestaria fue insuficiente. El ahorro presupuestario, o balance en cuenta corriente, cayó de 3.3% del PIB en 2017 a 2.0% del PIB en 2018.

Aunque algunos servidores publicos del ámbito económico y algunos políticos pregonaron que se observaban señales de recuperación económica desde septiembre de 2018, lo cual no era cierto, el 8 de febrero de este año la Asamblea Nacional aprobó una reforma tributaria para aumentar la recaudación de impuestos en un momento en que la oferta y la demanda de bienes y servicios continuaba en picada. La reforma tributaria fue procíclica, o sea, que exacerbó la bajada del ciclo económico con el aumento de los impuestos en el momento de una recesión.

La reforma tributaria ha producido más inflación, porque las mayores tasas tributarias selectivas y específicas de consumo y la eliminación de las exoneraciones del impuesto de valor agregado para la producción agropecuaria, dispararon los costos de producción de los alimentos y los precios al consumidor de los productos de la denominada industria “fiscal”. Y la mayor inflación ha incrementado el monto de impuestos recaudados, pero en términos nominales o en precios corrientes, y no en términos reales o en precios constantes, es decir, en términos de producción. Cuando se disipe el humo de la inflación, se observará con claridad la recaudación real de impuestos, muy probablemente a finales de este mayo, fecha en que también la ley de esta reforma señala que los servidores públicos evaluarán su impacto y corregirán sus desviaciones.

Para los agentes económicos, especialmente para empresarios y consumidores, el mejor indicador de la presión inflacionaria es la tasa interanual del índice de precios al consumidor, o sea, la variación relativa del índice de precios al consumidor de un mes de este año con respecto al índice de precios al consumidor del mismo mes del año anterior, es decir, la tasa de inflación anualizada. De acuerdo con datos del banco central, la tasa de inflación interanual de Nicaragua en mayo de este año fue igual a 6.0%, pero cabe recordar que a febrero recién pasado, aún sin los efectos de la reforma tributaria, era 3.4%.   

A mayo de este año, entre los grupos de bienes y servicios que integran la canasta del índice precios al consumidor nacional, las Bebidas alcohólicas y tabaco, que son dos productos de la denominada industria “fiscal”, acusan, en términos interanuales, la mayor subida de precios de 49.1%, o sea, se multiplicaron por 1.491 veces, seguido de Recreación y cultura con el 8.17%.

Los precios de los bienes y servicios sociales básicos, Educación y Salud, sectores de interés fundamental para las políticas públicas, se elevaron 6.75% y 6.22% en el mismo orden.  

De vital uso para la manutención en los hogares, los precios de los bienes y servicios relacionados con los Alimentos y bebidas no alcohólicas mostraron una inflación del orden de 4.8%, mientas que los precios del Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles subieron 8.3%.

La tasa de inflación, que se mide en córdobas, se ha acelerado a partir de abril del año en curso debido  principalmente a los aumentos de las tasas tributarias pagadas por los consumidores, mas no por los aumentos del medio circulante o dinero en córdobas sin mantenimiento de valor. Al contrario, lo que se ha observado en el mercado es una contracción severa de la cantidad de dinero.

Sin considerar el impacto de la contracción monetaria sobre la producción de bienes y servicios, con una economía en recesión desde el tercer trimestre del año pasado, el banco central desaceleró la tasa de crecimiento interanual del medio circulante entre abril y julio de 2018 desde 13.3% hasta 1.7%, y aceleró su contracción desde agosto del año pasado, de tal forma que en abril de este año el saldo del dinero registró una tasa de caída interanual de 16.1%.

La inflación se aceleró, pues, por razones tributarias que monetarias. La política fiscal tenía que suavizar la caída de la producción, mejor dicho el ciclo económico, y, consecuentemente, tenía que darle estabilidad a las personas, a consumidores y productores. La política fiscal tenía que compensar la caída temporal de la demanda privada, o sea, compensar la caída del gasto de consumo de las familias y del gasto de inversión de los empresarios, lo que los economistas llamamos una política fiscal “anticiclica” o “contracíclica”.

Se hizo lo contrario: una política fiscal “procíclica” que recrudeció la recesión al aumentar los impuestos. Además, en agosto de 2018 ya habían elevado la tasa de interés con los Títulos de Inversión emitidos por el banco central, con plazos de un año hasta 8% en córdobas con mantenimiento de valor y 6.5% en dólares estadounidenses. Se debió haber controlado la recesión, se debieron haber bajado los impuestos y las tasas de interés.

Ahora tenemos que esperar la evaluación oficial de la reforma tributaria. Ojalá podamos leerla en este mes de junio.





El espacio monetario se está reduciendo

2 06 2019

Preocupa la extrema fragilidad de la economía de Nicaragua en relación con la convergencia de los riesgos externos asociados con las sanciones de la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018” (conocida como “NICA Act”), las sanciones que adopten los países de la Eurozona y las fricciones con la Organización de Estados Americanos (OEA). Ese es el gran problema que tenemos en este junio.

De acuerdo con los escasos datos oficiales de la economía nicaragüense correspondientes a este año, en febrero se registraba la aceleración de la tasa de caída hasta -5.3% del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), por lo cual es fácil rechazar que se ha dado una recuperación del empleo, como varios políticos y economistas han estado pregonando desde septiembre del año pasado.  

El nivel de empleo formal, es decir, el número de los puestos de trabajo ocupados por cotizantes de la seguridad social, fue 755,908 en febrero recién pasado, muy cercano al observado en abril de 2015, y acusó una destrucción de 140,961 puestos entre abril de 2018 y febrero de 2019.

La tasa de inflación interanual se aceleró en marzo y abril de este año en 2.4 puntos porcentuales, hasta 5.8%, por la reforma tributaria procíclica aprobada el 28 de febrero de este año, no apta para períodos de severas caídas en la producción de bienes y servicios, al eliminar las exenciones del pago del impuesto de valor agregado a las materias primas y maquinaria y equipo importadas por las actividades agropecuarias y al elevar las tasas de los impuestos selectivos y específicos de consumo de la industria “fiscal”, especialmente cigarrillos y bebidas.

Cualquier aumento que se haya observado en la recaudación de impuestos desde marzo se puede explicar con la mayor inflación y no por el comportamiento declinante de la producción, por lo cual el panorama tributario será distinto cuando cese pronto el efecto de las alzas de las tasas tributarias sobre el consumo de las familias, pero varios políticos y economistas también han pregonado que la reforma tributaria ha sido exitosa con los datos tributarios observados hasta abril.

La crisis económica del país, resultante de la crisis política interna, también ha deteriorado el poder adquisitivo del salario. Entre abril 2018 y febrero 2019, el poder de compra de los trabajadores activos asegurados en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) ha disminuido 2.21%

Primera conclusión: la producción en continua caída, el empleo formal en descenso, el subempleo y el desempleo suben, la inflación se ha acelerado y el poder de compra de los asalariados se ha reducido. Los rumores de la recuperación económica parecen haber sido muy exagerados, la gente no está volviendo a la fuerza laboral y la desconfianza de los empresarios y de los consumidores es bastante alta.

Por otro lado, en abril de este año, por primera vez en el escenario de crisis, el banco central no vendió divisas a los bancos comerciales, a pesar de que estos vieron reducidos los depósitos en moneda extranjera en US$25.7 millones en ese mes. Al contrario, el banco central les compró US$49 millones que facilitaron el aumento en ese mismo monto del saldo de las reservas internacionales brutas administradas por la autoridad monetaria hasta US$2,174.4 millones, pero ese saldo reflejó una caída de US$86.7 millones en los primeros cuatro meses del año.

A manera de información, desde el 12 de abril de 2018, fecha en que se registró el saldo máximo de los depósitos en moneda extranjera de US$4,115.0 millones, se ha registrado una caída de US$1,395.5 millones hasta el 30 de abril. A esa fecha, esos depósitos suman US$2,719.5 millones, de los cuales US$648.7 están depositados en el banco central en concepto de encaje en moneda extranjera, depósitos monetarios en dólares y Títulos de Inversión en dólares. De la caída de dichos depósitos, US$1,080.3 millones se registraron en 2018 y fueron equivalentes a 30 días de producción del país, y US$235.3 millones se registraron en enero-abril de este año y fueron equivalentes a 7 días de producción.

La condicionalidad de la estabilidad macroeconómica, en otras palabras, de la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor -pero exceptuando el efecto inflacionario de la reforma tributaria arriba mencionado-, se ha mantenido en un nivel levemente inferior a su mínimo de 2.5 veces, o sea, el saldo de las reservas internacionales brutas fue igual a 2.35 veces el saldo de la base monetaria al 30 de abril del año en curso.  

Sin embargo, el banco central ha defendido la posición de dichas reservas internacionales con una severa reducción de la oferta de dinero. Menos córdobas demandan menos dólares, es el axioma del banco central, porque las tasas de interés no juegan ningún papel primordial en la política monetaria. Increíblemente el banco central aumentó las tasas de rendimiento al emitir los recién estrenados Títulos de Inversión (TIN), a pesar de la alta tasa de desempleo abierto y de la tasa de desempleo equivalente del subempleo.

Siempre en términos interanuales, o de abril 2018 a abril 2019, el medio circulante o dinero se ha contraído 20.7%, habiendo sido empujado a la baja principalmente por la compra de divisas de los bancos comerciales al banco central, las subastas de Letras con plazo de 1 día, y el aumento de los depósitos del gobierno y del resto del sector público no financiero en el banco central.

La escasez de córdobas en el mercado también se ha manifestado en la reducción de la brecha entre el tipo de cambio de la venta del dólar en las ventanillas de los bancos comerciales y el tipo de cambio oficial del banco central desde 2.84% el 11 de enero hasta 1.55% el 30 de mayo de este año. Los bancos comerciales tienen, por el momento, más dólares que córdobas.

Segunda conclusión: El espacio monetario del banco central está limitado, porque no puede hacer nada más si algo sale mal. Por ejemplo, en un escenario económico con sanciones financieras internacionales, la continua reducción de la oferta de dinero, con el afán de evitar la pérdida de reservas internacionales, acelerará la tasa de caída de la producción y provocará no sólo una mayor subutilización de la fuerza laboral, sino también una mayor inestabilidad financiera. Con embargos financieros preanunciados, y ojalá que no ocurran embargos comerciales, ¿qué puede hacer Nicaragua? Creo que nada. El banco central no podría seguir reduciendo la oferta de dinero, mucho menos aumentarla para evitar altas presiones inflacionarias que conducirían a una hiperinflación. Cualquier ajuste macroeconómico se tendría que dar por el lado de la política fiscal, o sea, con una mayor reducción del gasto público, principalmente el consumo, para evitar la emisión inorgánica de dinero, o sea, una emisión de dinero sin respaldo en reservas internacionales.

Siempre he estado y estaré en desacuerdo con quienes propugnan dañar la economía nacional para la obtención de objetivos políticos. Los problemas políticos se resuelven con instrumentos políticos, pero no con políticas económicas adversas ni con la paralización de la producción, porque los más afectados siempre son los que menos tienen. La economía puede caer fácilmente, pero levantarla será muy difícil.





El Poder Judicial y el presunto delincuente Eduardo Montealegre

1 06 2019

10.84 años = 130.1 meses = 3,958 días ha permanecido impune Eduardo Montealegre Rivas, un presunto violador de los derechos humanos.

130 meses cumplió Eduardo Montealegre Rivas de haber cometido el presunto delito de injurias y calumnias al tildarme irresponsablemente de ser un defraudador del Estado de Nicaragua -lo escribió en un chat con los lectores del diario La Prensa cuando pretendió ser alcalde de la Ciudad de Managua y posteriormente en un mensaje que hizo circular desde la casa de su movimiento político que llevaba su nombre-.

8 años estuvo protegido por Wilfredo Navarro y Alba Palacios en el Poder Legislativo.

Casi 3 años ha estado protegido por los magistrados, que integran el Consejo Nacional de Administración y Carrera Judicial de la Corte Suprema de Justicia, Alba Luz Ramos, Juana Méndez, Marvin Aguilar, Virgilio Gurdián, por el presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, Gerardo Rodríguez Olivas, en su calidad de Inspector Delegado, y por los jueces María Ivette Pineda Gómez y Donaldo Ignacio Alfaro García. En mi demanda personal al ex banquero y ex político Eduardo Montealegre, es vergonzoso que los más altos cargos de impartir justicia en el país protejan a un presunto delincuente, que trató de defenderse, contradiciéndose él mismo, al afirmar que, con mi acusación, era un perseguido político. Se confundió el acusado: él es un protegido político.

El 28 de octubre de 2016, la Presidenta del Poder Judicial, Alba Luz Ramos, dijo públicamente al responder a los periodistas sobre mi caso, de que en el país “no hay impunidad, las cifras lo dicen claramente, ese (mi reclamo a Eduardo Montealegre) es un caso entre 125 mil casos que se llevan en el país”. Han pasado hace 947 días después de la aseveración de la Sra. Alba Luz Ramos, por lo cual parece que la productividad laboral de los magistrados y los jueces arriba mencionados estaría muy cuestionada. La presidenta de la Corte Suprema de Justicia sabe muy bien que  mi caso no requiere un juicio complejo, porque se limita a que el querellado Eduardo Montealegre se retracte tal como manda la ley y resarza los daños morales y económicos que han trascendido a cada miembro de mi núcleo familiar.

Siempre insistiré que Eduardo Montealegre Rivas es un presunto delincuente y que no puede estar por encima de la ley, mejor dicho, al margen de la ley.