La trampa de la liquidez y la inflación

31 01 2016

Presentación1

Nicaragua tiene una baja inflación por el control del el Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre la emisión de dinero, cuyo saldo no se aleja del 5% del Producto Interno (PIB) en los últimos años, y por la política contractiva del déficit del sector público, cuyo monto oscila entre 2% y 3% del PIB en la actualidad, incluyendo las pérdidas del BCN.

Si el déficit público fuese financiado con emisión de dinero provocaría una aceleración de la tasa de inflación, pero esto hoy no es posible porque, por ley, el BCN no puede dar préstamos al sector público no financiero. Por esa disposición, excluyendo las pérdidas del BCN que se financian con emisión de dinero, el déficit del sector público se financia con donaciones y préstamos externos, que no provocan inflación pero contribuyen a la sobrevaluación del córdoba.

Por otro lado, el BCN al ser un prestamista de última instancia, castiga cualquier solicitud de asistencia financiera de cualquier banco mediante una elevada tasa de interés o de redescuento, lo cual empuja a las instituciones financieras a buscar crédito entre ellas mismas cuando necesitan liquidez.

La relación entre la emisión de dinero y la tasa de inflación está fuera de discusión. El economista Milton Friedman dijo que la inflación es un problema estrictamente monetario, es decir, que la inflación se produce porque hay más dinero en circulación del que debería haber de acuerdo con las reservas internacionales que tiene el banco central y con la actividad económica en general. Por ejemplo, al 31 de diciembre de 2015 con un saldo de 2 mil 492 millones de dólares en concepto de reservas internacionales brutas en las arcas del BCN, la cantidad de dinero circulante en el país en córdobas no debería superar tal cifra de reservas. Si hubiese más, ese monto de córdobas no tiene respaldo y vale menos.

El saldo del medio circulante al 31 de diciembre del año pasado era igual a 34 mil 585 millones de córdobas y equivalente a 1 mil 179 millones de dólares. La tasa de inflación del año pasado registró el nivel de 3.05%, en gran parte debido a la caída de 47.6% del precio promedio anual del barril de petróleo WTI, marcador para Latinoamérica, al pasar de US$93.26 en 2014 a US$48.83 en 2015, no obstante el piso inflacionario del país es 5%, igual a la tasa anual de devaluación reptante que está acompañada de un gran cantidad de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio.

Desde finales de 2008, la política monetaria de Estados Unidos, denominada como relajamiento cuantitativo (quantitative easing), aceleró la emisión de dólares para enfrentar la gran recesión económica mundial resultante de la quiebra de la banca de inversión de Wall Street ocurrida en septiembre de 2008.

El banco central estadounidense (la Fed) comenzó a comprar mensualmente una gran cantidad de bonos para poner a circular una gran cantidad de dinero con el fin de reactivar la economía, y al suspender esta política en octubre de 2014 había añadido más de 3.5 billones de dólares al tamaño de su balance (en el activo el valor de los bonos, y en el pasivo la deuda contraída), un monto que es aproximadamente igual al tamaño de la economía de Alemania. Sin embargo, la tasa de inflación fue igual a 1.6% promedio anual en el período diciembre 2007 – diciembre 2015 y en 2015 fue igual a 0.7%, alejada de su meta inflacionaria anual de 2%.

Entonces, tal como el economista John Maynard Keynes preguntara en la década de los 30 del siglo pasado, durante los años de la gran depresión económica mundial, ¿por qué Estados Unidos ha emitido una excesiva cantidad de dinero y la tasa de inflación en el mercado estadounidense es baja?

La respuesta es que los estadounidenses están dispuestos a mantener cualquier cantidad de dólares que ofrezca la Fed porque la tasa de interés ha estado muy cercana a 0%, o sea, en un rango de 0% a 0.25%, que se elevó a un rango de 0.25% a 0.50% en diciembre de 2015. En otras palabras, la política monetaria tremendamente  expansiva no puede influir en la tasa de interés ni en el nivel de renta. Es lo que los economistas llamamos la trampa de la liquidez: Si el gasto no responde a las variaciones de la tasa de interés, -por ejemplo, si la tasa de interés baja puede disminuir el ahorro y elevar el consumo-, no existe la relación entre el dinero y la producción.

Cuando la demanda agregada –consumo, inversión y exportaciones- es baja en un escenario de inflación casi nula, o de deflación como ha sido en Japón, y la tasa de interés es 0%, la política monetaria deja de ser efectiva, porque los agentes económicos no tienen incentivos para desprenderse del dinero y buscar otros activos más rentables. Se podría decir que es más atractivo mantener dinero ya que sirve como medio de pago y su poder adquisitivo no se deteriora en gran forma porque la inflación es baja, o aumenta si los precios caen. Esta es la trampa de la liquidez.

Por consiguiente, la emisión de dinero queda en los bolsillos de los agentes económicos. No hay desequilibrio entre oferta y demanda, la política monetaria no provoca un impacto macroeconómico, es decir, no aumenta la actividad económica ni eleva los precios al consumidor.

Ese fenómeno lo conocieron los japoneses en la década de los noventa del siglo pasado, al emitir una gran cantidad de yenes y comprobar que persistía el estancamiento de la producción. También lo sabe el ex presidente de la Fed, el economista Ben Bernanke, un estudioso de la gran depresión económica mundial, que tuvo que lidiar con el problema de la gran recesión durante todo el tiempo de su mandato en la Fed. También lo sabe el estadounidense y premio Nobel de Economía Paul Krugman, quien criticó las políticas del partido Republicano y anticipó que la política monetaria expansiva, sin el apoyo de un gasto expansivo de inversión pública, no aceleraría el crecimiento económico ni generaría inflación debido a la trampa de la liquidez. Entrampados, con una mayor emisión de dólares se podía financiar el aumento del déficit fiscal resultante de un mayor gasto de inversión pública sin generar inflación.

Sin embargo, al final la emisión de dinero siempre impactará el nivel de precios, Por eso, la Fed comenzó a reducir gradualmente la política monetaria de relajamiento cuantitativo desde diciembre de 2013 y la eliminó en octubre de 2014, porque al salir la economía de la trampa de la liquidez, o sea, al iniciarse el proceso gradual de aumentar las tasas de interés también se está iniciando una política monetaria contractiva para que el exceso de dinero en circulación no acelere la presión inflacionaria. El problema es que la tasa de inflación anual es menor que 1% y la tasa de desempleo de 5% está muy cercana a la del pleno empleo.

Esa es la tarea emprendida por la economista Janet Yellen, actual presidente de la Fed, que es totalmente distinta de la que dirigió Ben Bernanke, pero es algo que nunca se ha implementado  en la política monetaria y, por consiguiente, exige una gran atención de parte de la Fed.





Carta 44 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

27 01 2016

26 de enero de 2016

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esta es la carta 44 que le remito porque no he obtenido su respuesta a mi petición que le presenté en forma escrita el 8 de mayo de 2012 de que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua tenga el gesto de incluir en el Orden del Día las dos solicitudes de los jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, realizadas en agosto de 2008 y en junio de 2011 respectivamente, para que se inicie el proceso de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre.

El diputado Eduardo Montealegre, que no ejerce su cargo público y se escuda con la  inmunidad para no responder sobre mis dos querellas por sus injurias y calumnias que él escribió, es un violador de los derechos humanos que cada día adquiere más relevancia por su impunidad y su presunta  delincuencia, ya que desde agosto de 2008 goza de la protección política para no enfrentar la justicia de nuestro país.

En espera de su respuesta en este último año de la Asamblea Nacional que usted preside, hago propicia esta ocasión para reiterarle las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

 

cc:   Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Un precio que desgasta y se gasta rápidamente

24 01 2016

Presentación1

Con la excepción de los trabajadores de zona franca y de la micro y pequeña empresa de la industria artesanal y turística nacional artesanal que recibieron un ajuste de 8%, el ajuste del salario mínimo legal del país fue 9% para 2016, de tal manera que el ajuste promedio anual del promedio simple de dicho de salario en este año es 10.2% porque registra el monto de C$5,502.58, mientras que la variación acumulada de diciembre 2015 a diciembre 2016 es 9.1%, al pasar de C$5,218.17 a C$5,694.03 en el mismo orden.

El poder adquisitivo del menor precio local del trabajo continuará creciendo en este año, debido a que el aumento acumulado anual del salario mínimo legal será mayor que la tasa de inflación de los precios al consumidor. Es lógico esperar una baja presión inflacionaria en 2016 por la tendencia decreciente del precio internacional del barril de crudo WTI y de los precios de las gasolinas y del diésel de la Costa del Golfo de Estados Unidos, y también del precio Platts del barril de fuel-oil, que sirven de referencia o  marcadores para América Latina y, por ende, para Nicaragua. Estos precios más bajos que los observados en 2015 se explican con el exceso de la oferta de petróleo en el mercado internacional, la presencia del crudo iraní en los mercados a partir de este año y el lento crecimiento económico mundial que persiste desde la Gran Recesión de 2008-2009 e implica una baja demanda de los hidrocarburos.

La discusión sobre la fijación de este salario ha significado un gran desgaste político entre sus participantes, pero en esta ocasión, en un año de elecciones nacionales, fue aprobado 14 días después de que se instaló la Comisión Nacional de Salario Mínimo. Durante la administración de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro, el salario mínimo legal no recibió ningún ajuste, al permanecer constante en el nivel promedio simple de C$233, equivalente en diciembre de 1996 a US$26 y al 17.8% del costo de la canasta básica. La Ley 129, Ley de Salario Mínimo, del 24 de mayo de 1991, establecía que el salario mínimo se fijaba como un porcentaje del valor de la canasta básica de 53 productos, por lo menos una vez cada seis meses.

Con la administración del Dr. Arnoldo Alemán, el salario mínimo se elevó hasta CS$500 en noviembre de 1997 y se observó la modalidad que este precio se ajustaba cada dos años, de tal manera que a finales de 2001, 10 días antes de que dejara el poder, el valor del este salario era de C$893, equivalente a US$65 y cubría el 44.4% del costo de la casta de consumo básico.

En los tres primeros años del gobierno del Ing. Enrique Bolaños, el salario mínimo se incrementó con una tasa relativa anual de un dígito muy cercana a 9%, pero en los últimos dos años de dicho gobierno el aumento anual fue de dos dígitos porcentuales, 15.4% en 2005 y 12.4% en 2006, no obstante la tasa de inflación anual  permanecía en un dígito cercano a 9.5%. Al dejar el poder el Ing. Bolaños, el salario mínimo legal ascendía a C$1,495, equivalentes a US$83, y cubría el 49.1% del costo de la canasta de consumo básico.

Después de 16 años de paz, en el momento en que el Ing. Enrique Bolaños dejó la presidencia del país, la canasta de consumo básico oficial, que fue formulada en la década de los ochenta por un economista inglés, Valpi Fitzgerald, correspondía a una economía de guerra y, en este entorno, la política del salario mínimo siempre buscó la igualdad entre 2 salarios mínimos y 1 canasta básica.

Fue en septiembre de 2007 que el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) publicó el costo de una nueva canasta de consumo básico, que incorporó siempre la cantidad de 53 productos con mayores cantidades que la canasta anterior y cuyos 23 alimentos garantizaron la ingesta de 2,455.4 kilocalorías per cápita diario, pero se requerían tres salarios mínimos para obtener la nueva canasta de consumo básico. En esta actualización del valor mensual de la canasta de consumo básico, en el grupo de los alimentos se eliminaron las 2 libras de sal, los 400 gramos de leche íntegra, las 3 libras de café molido y las 12 libras de banano maduro, y se sustituyeron con 5 libras de pastas alimenticias, 32 libras de ayote, 3 libras de chiltoma y 46 libras de naranja.

En las últimas dos administraciones consecutivas del presidente Daniel Ortega, el año de 2016 es el primer año en que el salario mínimo legal se ajustó con tasa de aumento anual de un dígito, igual a 9%. Entre 2007 y 2015 la tasa de aumento fue de 2 dígitos porcentuales, con un máximo de 35.7% en 2008 y un mínimo de 10.4% en 2014.

Entre 2007 y 2016, este precio mínimo del trabajo en córdobas corrientes se ha multiplicado por 3.81 veces, es decir, se ha incrementado 281%, mientras que la tasa de inflación acumulada en ese mismo período, previendo un aumento de precios cercano al 5% en 2016, se ha multiplicado por 2.05 veces, o sea, los precios al consumidor suben 105%. Por consiguiente, el poder de compra de las 160 mil  personas que devengan el salario mínimo legal en el mercado formal se incrementó 1.86 veces, o sea, 86%. Cabe agregar que en diciembre de 2015, el promedio simple de este salario era igual a C$5,218, equivalente a US$187, y cubría el 42.2% del costo de la canasta de consumo básico correspondiente a una economía de paz.

La actual ley del salario mínimo del país, la Ley 626 aprobada en junio de 2007, señala que el ajuste automático del salario mínimo se basa en los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) que muestran la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), o tasa de inflación, y la tasa de crecimiento económico de cada actividad económica. En la práctica, esta última variable se ha sustituido con la tasa de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) Real, porque hay actividades económicas que pueden registrar caídas, estancamiento y aumentos en su producción. Así, el ajuste anual del salario mínimo legal es igual a la suma de la tasa de inflación anual y del crecimiento de crecimiento económico anual y se aplica en dos partes, una a partir del 1 de marzo y otra a partir del 1 de septiembre. Cabe mencionar que antes de esta ley, desde mayo de 1991, el salario mínimo del país se fijaba como un porcentaje del valor de la canasta básica de 53 productos

Cuando se formulaba la ley 626, varios diputados me consultaron si el ajuste de este precio del trabajo era igual a la suma de la tasa de crecimiento económico, la tasa de inflación y la tasa de devaluación, y les respondí que en la teoría y en la práctica ese ajuste se hacía sólo con la tasa de inflación. En esos momentos, la canasta de consumo básico era obsoleta y no podía tenerse como una referencia para dicho ajuste. Ahora, recomendaría que el ajuste del salario mínimo legal debería fundamentarse en el índice del costo de la vida, que usualmente se mide con la tasa de inflación de un grupo de productos alimenticios, que son los 23 alimentos de la canasta de consumo básico que ya aseguran la ingesta de kilocalorías recomendadas por el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), y debería ser aplicado de una sola vez, no en dos partes, a partir del enero de cada año.

Sin embargo, deberíamos evitar el logro de una mayor competitividad empresarial sobre la base de bajos salarios, porque estaríamos oficializando la pobreza del país. La competitividad empresarial se fundamenta en políticas públicas que fomenten la educación técnica de los trabajadores, la adquisición de tecnología y las mejoras de la infraestructura económica del país, y ya deberíamos haberlas emprendido integralmente desde hace varios años, cuando dejamos de tener una economía de guerra. Aumentar la competitividad empresarial también implica reducir la creciente informalidad del mercado local, que se manifiesta con el creciente ejército de subempleados, la inseguridad social para una gran parte de los trabajadores y una menor recaudación de impuestos en el gobierno central y las municipalidades.





Curiosidades de la economía de Nicaragua en 2015 (II Parte)

16 01 2016

La tasa de inflación acumulada en 2015 fue del orden de 3.1%, de tal forma que el ajuste del salario mínimo legal en 2016, de acuerdo con la ley, sería al menos 7.4% y a lo sumo 7.9%, un rango que se explica con la proyección de la banda del crecimiento económico de entre 4.3% y 4.8% del Banco Central de Nicaragua (BCN) para 2015.

El costo de la canasta de 53 productos de consumo básico, que sirve de referencia para la fijación del salario mínimo, cerró en diciembre de 2015 en C$12,364.45, equivalentes a US$443.61, y apenas se elevó 0.9% con respecto a su costo en diciembre de 2014, por lo cual la referencia no invita a dar una mayor alza al salario mínimo.

Si usted pagara C$1 más por litro de diésel, o de gasolina regular, o de gasolina súper, la ganancia adicional diaria por tipo de combustible sería la siguiente: US$62,754 por el consumo de diésel,  US$13,149 por el  consumo de gasolina regular y US$23,687 por el consumo de gasolina súper. En suma, por el consumo de los tres combustibles líquidos la ganancia adicional diaria ascendería a 99 mil 590 dólares y en el año sumaría 35 millones 852 mil 548 dólares.

Las proyecciones del crecimiento económico de Nicaragua en 2015 son divergentes. El Banco Mundial anunció 3.9% y el Fondo Monetario Internacional señaló 4.0%. La autoridad monetaria del país, el BCN, mantiene una banda de crecimiento económico de entre 4.3% y 4.8%. El centro de pensamiento independiente, Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), enfatiza 3.9%. La firma Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), que se distingue en ser un punto de referencia independiente a nivel nacional para los agentes económicos y sociales con respecto al comportamiento de la economía de Nicaragua y de los países centroamericanos, en función de su liderazgo en criterios de excelencia técnica y científica y calidad de los pronósticos económicos y financieros, sin ningún sesgo de carácter político, ideológico o de otra índole, revisó su pronosticó en octubre del año pasado y lo ubicó en 5.1%. No obstante la diversidad de dichas tasas, aún no se logra alcanzar una tasa de crecimiento económico que garantice la reducción del subempleo, del desempleo y de la pobreza.

La generación de electricidad es una actividad económica clave, porque la electricidad es muy demandada por todos los sectores y agentes económicos. Sobre una muestra de datos anuales comprendidos entre 1994 y -2014, el consumo de energía eléctrico medido en MWh y el producto interno bruto (PIB) real medido en millones de córdobas de 2006 tienen una alta correlación positiva igual a 0.986, es decir, tienen una gran dependencia o asociación lineal y, además, la elasticidad del consumo de energía eléctrica con respecto al PIB real es igual a 1.27, o sea, si el PIB real aumenta 1%, el volumen del consumo de energía eléctrica se incrementa 1.27%. En el período enero-octubre de 2015, el volumen de consumo de electricidad creció 7.1% con respecto al mismo período de 2014, y por esto COPADES prueba y confirma su pronóstico de crecimiento económico de 5.1% en 2015.

El crecimiento de la recaudación de impuestos se explica con un mayor volumen de producción de bienes y servicios, una elevada tasa de inflación y mejoras en la administración tributaria, incluyendo la reducción de la evasión en el pago de los tributos. Otra prueba que resistió el pronóstico del crecimiento económico de 5.1% de COPADES para 2015 fue la de la recaudación de impuestos directos e indirectos del gobierno central. Utilizando una muestra de datos anuales correspondiente al período de 1994-2014, la recaudación de impuestos directos e indirectos del Gobierno Central en millones de córdobas de 2006, o sea, eliminando la inflación, y el producto interno bruto (PIB) real en millones de córdobas de 2006 también muestran una alta correlación positiva igual a 0.988, y una elasticidad entre ambas variables igual a 1.73, o sea, si el PIB real aumenta 1%, la recaudación real de impuestos se eleva 1.73%. En el período enero-octubre de 2015, el monto real de impuestos recaudados por el gobierno central aumentó 9.1 con respecto al mismo período de 2014, y por esto COPADES reconfirmó su pronóstico de crecimiento económico de 5.1% en 2015.

No hay que olvidar la relatividad en la economía cuando se observa una conducta triunfalista ante el suceso económico. En 2015, Nicaragua muestra los siguientes datos: el PIB representa el 5.5% del PIB del istmo centroamericano, incluyendo a Panamá, mientras que el ingreso per cápita promedio anual es el más bajo de la región y está 40% por debajo del promedio centroamericano; junto a Guatemala, fue el país más inflacionario en Centroamérica el año pasado y los trabajadores activos cotizantes en el INSS representan el 23% de la población económicamente activa (PEA) del país; de cada 10 dólares invertidos por el sector privado en construcción y maquinaria y equipo, 6 pertenecen a inversionistas extranjeros y 4 a inversionistas nicaragüenses; el presupuesto gubernamental, antes del registro de las donaciones externas destinadas a proyectos públicos, se está alejando del concepto de presupuesto “equilibrado”; el gasto de inversión pública ocupa un pequeño espacio fiscal, aproximadamente la mitad del requerido para acelerar y mantener un crecimiento económico sostenible; en porcentajes del PIB, la deuda pública externa se ha reducido notablemente por el registro privado de la deuda petrolera y la condonación de la deuda con ciertos países no miembros del Club de París en el marco de la Iniciativa HIPC; la política monetaria garantiza la estabilidad del córdoba, que apenas domina el 20% del mercado monetario; el crecimiento de la cartera de crédito del sistema financiero nacional se ha acelerado bastante al compararlo con el crecimiento de los depósitos del público no bancario; las exportaciones domésticas de bienes FOB aún no alcanzan los 3 millardos de dólares y sólo el 26% del valor bruto de las exportaciones del régimen de zona franca queda en el país; la política cambiaria reptante mantenida desde el 10 de enero de 1993 no promueve el aumento de las exportaciones; la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio neutraliza la política cambiaria y resta efectividad a la política monetaria del BCN.

La tasa de utilidad bruta de los 6 bancos comerciales privados radicados en Nicaragua, ya sea sobre el patrimonio promedio o sobre el activo promedio, es la más alta entre los sistemas bancarios privados establecidos en cada uno de los países centroamericanos, porque tienen el mayor margen de intermediación financiera, lo cual podría estar señalando prácticas no competitivas o elevados costos no financieros de operación. En una economía crecientemente globalizada, las utilidades de los bancos provienen cada vez más de intermediar eficientemente el ahorro financiero, es decir, con bajos costos no financieros y altos índices de cartera productiva, y no de extraer ganancias oligopólicas a los usuarios del crédito y a los depositantes. La reducción del margen de intermediación financiera implica disminuir el costo del crédito, y esto requiere mejorar la productividad de las instituciones financieras nacionales y reducir los costos de los trámites bancarios, de las regulaciones excesivas y de las altas tasas de encaje legal y reservas.





Curiosidades de la economía de Nicaragua en 2015

9 01 2016

En el período enero-octubre de 2015 con respecto al mismo período de 2014, el consumo facturado de energía medido en megavatios-hora creció 7.1%; el monto recaudado de impuestos por el Gobierno Central, eliminando la tasa de inflación, es decir, valorado en precios constantes de 2006, aumentó 9.1%; y la producción de cemento medida en quintales se incrementó 14.8%. A inicios de octubre recién pasado, Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) revisó su pronóstico del crecimiento económico del país en 2015 y lo ubicó en 5.1%.

La sequía que golpeó al “Corredor Seco” del país en el primer semestre del año no provocó severos daños a la producción agropecuaria. Las pérdidas de producción en la “siembra de primera” totalizaron US$48 millones, equivalente a 0.39% del Producto Interno Bruto (PIB) pronosticado por COPADES para 2015, que se concentraron principalmente en las actividades de caña de azúcar, maní, maíz, arroz, así como en el acopio de leche y carne de ganado vacuno.

En el hipotético caso que la reducción de 74.9% del precio Platts del fuel oil acumulada desde junio de 2014 hasta diciembre de 2016 hubiese sido aplicada exclusivamente a la reducción de la tarifa de energía eléctrica, ésta hubiese caído en 37.5%, tomando en cuenta que en 2015 el 48% de la oferta local de electricidad es generada por las plantas termoeléctricas.

El precio Platts del barril de fuel oil cayó desde US$93.10 en junio de 2014 a US$23.39 en diciembre de 2015, por lo cual la tarifa de energía eléctrica tendría que observar una disminución de 17.6%, sobre la base del decreto ejecutivo que elevó de 35% a 47% del ahorro en la compra de fuel oil a la disminución de dicha tarifa. A la fecha, el precio del KWh de electricidad ha disminuido sólo 10%.

En 2015 se registraron las siguientes caídas acumuladas anuales de los precios de la Costa del Golfo de Estados Unidos, que son marcadores para Latinoamérica y, por consiguiente, para Nicaragua: diésel, 48%; gasolina regular, 15.3%; y gasolina súper, 23.4%. Excluyendo el monto de los impuestos pagados por los consumidores de esos combustibles (ISC, FOMAV y el costo de regulación fiscal del INE), las caídas acumuladas anuales de los precios de dichos combustibles valorados en dólares en el mercado local fueron: diésel, 30.4%; gasolina regular, 14.5%; y gasolina súper, 15.7%.

En términos promedio anual, el precio del barril de petróleo WTI, marcador para Latinoamérica, cayó de US$93.26  en 2014 a US$48.83 en 2015. La reducción de 47.6% del precio promedio anual del barril de crudo implicó una disminución de 3 puntos porcentuales de la tasa de inflación en 2015.

Las actividades económicas más favorecidas con la caída del precio del precio internacional del petróleo fueron las siguientes: caña de azúcar, huevos, oro, plata, minerales no metálicos utilizados en la construcción, electricidad, agua y alcantarillado, carne de pollo, azúcar de caña, melaza, hielo, prendas de vestir, productos de cuero, calzado, derivados del petróleo, productos de plástico, cemento, fabricación y reparación de maquinaria y equipo, servicios de alojamiento, transporte urbano e interurbano, transporte municipal y rural, y transporte de carga.

Las reservas internacionales brutas aumentaron en el año US$216.1 millones hasta US$2,492.3 millones, debido a que el Banco Central de Nicaragua (BCN) realizó una compra neta de US$224.5 millones al gobierno y a los inversionistas privados, aunque en diciembre los banqueros aumentaron el saldo del encaje en moneda extranjera al depositar US$36.0 millones en el BCN.

Al cierre de 2015, la tasa de encaje efectiva diaria sobre los depósitos en córdobas era 31.5% y sobre los depósitos en moneda extranjera era 18.5%, pero la tasa de encaje legal diaria para ambas monedas es 12%. Así, los sobre encajes de las instituciones financieras depositados en el BCN suman C$6,733 millones y US$233 millones. El primer monto favorece la estabilidad de los precios al consumidor y el segundo monto fortalece la posición de las reservas internacionales oficiales del país.

La excesiva dolarización extraoficial de la economía, que se mide a través de la relación de los depósitos en moneda extranjera con respecto a la liquidez global de la economía, se ha expandido desde un 59% en diciembre de 2006 hasta un 67% en diciembre de 2015.

La inflación se mide en córdobas, pero nuestra moneda de curso legal apenas domina el 23% del mercado monetario.

La dolarización financiera continúa avanzando: entre diciembre de 2006 y diciembre de 2015, en el sistema financiero nacional los depósitos en moneda extranjera subieron su participación de 66% a 74% en el saldo total de los depósitos, mientras que los préstamos en moneda extranjera aumentaron su participación de 84% a 91% en la cartera de crédito.

En agosto de 2015, el salario promedio nacional de C$8,781.00, último dato oficial disponible, prácticamente se gastaba en la compra de los 23 alimentos incluidos en la canasta de 53 productos de consumo básico. El valor de los 23 alimentos ascendía a C$8,272.87 en ese mismo mes.

Moody´s Investor y Fitch Rating calificaron la deuda soberana de Nicaragua con B2 y B+ respectivamente. Ambas calificaciones coincidieron en que la deuda de Nicaragua es altamente especulativa, es decir, son bonos basura con un riesgo de crédito significativo o con una pobre calidad de crédito, que mantienen un limitado margen de seguridad y una capacidad de pago condicionada a un entorno económico y de negocio favorable y estable.

El BCN acumula pérdidas equivalentes a US$863 millones en el período 1993-2015, que se explican con los pagos de intereses y mantenimiento de valor de la deuda pública interna emitida por la autoridad monetaria del país. Los contribuyentes o pagadores de impuestos capitalizan al BCN desde el año de 2010, cuando se aprobó la Ley de Concertación Tributaria.

En 2015, el principal instrumento del BCN para regular la liquidez mediante las operaciones de mercado abierto no fue el de la Letras Estandarizadas subastadas semanalmente, con las cuales sacó de circulación apenas C$18 millones, sino la colocación de Títulos Especiales de Inversión (TEI) con los que esterilizó C$235 millones al mercado monetario.

La estabilidad del tipo de cambio se manifiesta con una brecha de 0.63% entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio para la venta del dólar en el mercado financiero. Si esa brecha fuese 2% o más, el país podría ser denunciado como practicante de tipos de cambio múltiples y se afectaría el flujo de la inversión extranjera directa.

Desde 2012, el país no recibe préstamos ni donaciones de divisas líquidas de libre disponibilidad, o sea, divisas líquidas para apoyo a la balanza de pagos que aumenten las reservas internacionales brutas del BCN, y para apoyo presupuestario que financien programas y proyectos seleccionados exclusivamente por el gobierno, principalmente para atender el gasto social. La ausencia de este tipo de recursos de la cooperación internacional se debe a que en los últimos cuatro años el país no cuenta con un programa económico suscrito con el Fondo Monetario Internacional (FMI), institución multilateral que ahora es “asesor de confianza” del gobierno. Toda la cooperación externa oficial recibida por el sector público está “atada” a la ejecución de programas y proyectos públicos específicos.

El Banco Mundial (BM), que clasifica a un país como de ingreso medio al tener un producto nacional bruto (PNB) per cápita promedio anual entre US$1,036 y US$4,085, en mayo de 2015 clasificó a Nicaragua entre esos países por registrar en 2014 un PNB per cápita promedio anual de US$1,855, abandonando así ese extraño club de países pobres. Sin tomar en cuenta la inequidad en la distribución del ingreso entre los nicaragüenses, el PNB promedio anual de cada persona en 2014, desde el recién nacido hasta el más anciano, fue igual a 5 dólares con 8 centavos. Aún se desconoce el Coeficiente de Gini de la Distribución del Ingreso de 2014, año en que se realizó la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV).





La economía pasará a un segundo plano en la contienda electoral

4 01 2016

Presentación1

De acuerdo con datos a octubre del año pasado publicados por el Sistema de Monitoreo de la Opinión Pública de M&R Consultores, el 84.2% de los encuestados señaló que los tres problemas económicos principales de los nicaragüenses, que dicho sea de paso han persistido desde hace varias décadas, son el desempleo –yo agregaría el subempleo-, la pobreza –que es un efecto del desempleo y el subempleo- y la carestía de la vida –no por la baja inflación, sino por los bajos salarios resultantes de la creciente informalidad del mercado local-. En el ámbito social, 13.0% de los encuestados está preocupados por la delincuencia, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la crisis de valores y la falta de ayuda internacional. Así, la pobreza y la delincuencia se explican en gran forma por la subutilización de la fuerza laboral.

Según la estrategia del Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) presentada en 2008 y actualizada en 2009, la política laboral del país promueve, tutela y restituye el derecho al trabajo digno. Este enunciado contrasta con la realidad del mercado laboral del país, porque, según datos oficiales correspondientes al último trimestre de 2012, del total de 3 millones 96 mil personas ocupadas, el 23.3% trabajó menos de 40 horas semanales (los subempleados visibles) y el 28.6% devengó un salario menor que el salario mínimo legal (los subempleados invisibles). Por consiguiente, el 51.9% del total de ocupados estaba subempleado, o sea, 1 millón 606 mil 491 personas, y, además, el 76.2% del total de ocupados laboraba en establecimientos sin registros contables, es decir, 2 millones 358 mil 671 personas que no pagan impuestos ni cotizan la seguridad social. El número de ocupados plenos era de 1 millón 12 mil 838 personas.

La población económicamente activa (PEA) del país era de 3 millones 261 mil 383 personas en ese mismo trimestre. El desempleo abierto afectaba al 5.1% de la PEA –es irónico que Nicaragua tuviese pleno empleo a finales del año de 2012-, la cual sumada a la tasa de desempleo equivalente relacionada con el subempleo arrojó una tasa de subutilización global de 31.3% de la PEA. En otras palabras, 1 millón 420 mil 480 personas económicamente activas no generaron ingresos a finales del año de 2012.

La discusión del salario mínimo legal se realiza desde hace más de dos décadas con un notorio desgaste político entre trabajadores, empresarios y funcionarios públicos. El actual salario promedio de la economía nacional sólo sirve para comprar los 23 alimentos de la canasta de consumo básico. La generación de empleos es complicada para el gobierno, que ya no es productor sino regulador, y le es mucho más difícil la generación de empleos decentes, es decir, empleos con contratos, cotización al seguro social, y con salarios, al menos, iguales que el salario mínimo legal y que cubran el grupo de alimentos de la canasta de consumo básico.

Los empleos precarios con bajos salarios o mal pagados, el alto número de subempleados y la creciente informalidad del mercado laboral deterioran la cohesión social, generan actividades ilícitas -tales como la corrupción, el tráfico de drogas, la trata de personas, el robo y la prostitución-, y provocan inestabilidad en las instituciones públicas y privadas, mejor dicho en la sociedad en general.

Tan importante es el crecimiento económico como la distribución del ingreso para reducir la pobreza. Sin embargo, cuando el ingreso nacional, una vez deducidos los intereses de la deuda pública y los intereses de la deuda de los consumidores, no se distribuye equitativamente entre las remuneraciones, el ahorro de las empresas, los impuestos directos a las familias y a las empresas, en otras palabras, cuando el ingreso no se distribuye adecuadamente entre las familias, las empresas y el gobierno, aumenta el subempleo, crece la informalidad del mercado y la población con bajos ingresos, o la población menos favorecida, recurre a cualquier medio para sobrevivir. Consecuentemente, disminuye la confianza en las instituciones gubernamentales, la policía y los partidos y líderes políticos y se debilita la democracia. Estas son las consecuencias de una amplia brecha entre la gente rica y la gente pobre.

Sin embargo, se debe reconocer que la administración del Presidente Daniel Ortega ha dirigido ingentes recursos para reducir la pobreza, especialmente la pobreza extrema, que ya se aproximan al 60% del gasto total del presupuesto nacional y al que se adiciona el 37% de la cooperación petrolera de Venezuela registrada en el período 2010-I Semestre de 2015, pero el crecimiento económico es aún insuficiente para reducirla con una mayor celeridad: los estudios econométricos indican que el producto interno bruto (PIB) real de Nicaragua debería crecer al menos 6% anual para reducir en 1 punto porcentual la tasa de subutilización de la fuerza laboral, debido a la baja productividad de la economía.

La macroeconomía del país está excelente, pero es frágil, mientras que la microeconomía está mal y tiene muchas asignaturas pendientes. Aún con esa rara combinación, en un año electoral los riesgos económicos y financieros están en mínimos, pero el riesgo político está moderado y ojalá no se vuelva alto en este año por los reclamos de la población por las afectaciones que producirá la ejecución del mega proyecto del Gran Canal de Nicaragua y por la transparencia de las elecciones nacionales, especialmente en el conteo de los votos el próximo 6 de noviembre. El 90.2% de los encuestados por M&R Consultores está de acuerdo con que el gobierno convoque a la observación internacional, y sólo el 4.1% está en desacuerdo.

Los políticos opositores se han enfilado detrás de las marchas populares, sin ningún programa alternativo al de la alianza política en el poder que está encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Por esta razón, es muy probable que el tema económico no adquiera importancia en la contienda electoral, ya que se habla muy poco de la política monetaria, la política cambiaria y la política financiera, mientras se continúa alabando la excesiva dolarización extraoficial de la economía y se reduce el espacio marginal que ocupa el córdoba en el mercado. Sin embargo, el gobierno debe seguir implementando su estrategia económica.

El tema político tiende, pues, a ser el más importante en las elecciones presidenciales de este año. Si los partidos políticos de oposición unidos no suman grandes simpatías -del total de entrevistados, el 5.4% simpatiza con el PLC y el 2.3% con el PLI; el 0.2% con el MRS y el 0.1% con los Conservadores; el 35.9% se declaró independiente y el 56.1% simpatiza con el FSLN-, desunidos les será más difícil competir en la contienda porque apenas el 1.9% de los encuestados afirmó que el problema del país es político, según la última encuesta de M&R Consultores. Y les será peor si entran al juego electoral personas deshonestas, como el así denominado líder político de la oposición y presidente del PLI, Eduardo Montealegre Rivas, a quien querellé porque es un violador de los derechos humanos al calumniarme e injuriarme cuando, en forma escrita, me tildó en dos ocasiones de ser un defraudador del Estado de Nicaragua, pero continúa escudándose en la inmunidad que le confiere su cargo de diputado que no ocupa en la Asamblea Nacional. Este político impune prefiere mantener su estigma de ser un presunto delincuente, también muy bien marcado por la Fiscalía General de la República que en julio de 2008 lo acusó “en su calidad de coautor de los delitos contra la economía nacional la industria y el comercio, delito de Fraude,  y delito de Tráfico de influencias”, cuando, como ministro de Hacienda y Crédito Público y como miembro del Consejo Directivo del Banco Central de Nicaragua, entre julio y octubre de 2003 reestructuró la deuda pública interna por las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001, y entre mayo y agosto de 2003 aprobó las subastas de los activos de los cuatro bancos liquidados.





Nicaragua remontó su crecimiento económico en 2015

23 12 2015

Nicaragua ha entrado al estadio de crecimiento económico anual de 5% a 6% en 2015, aunque es insuficiente para reducir el subempleo y la pobreza de los nicaragüenses. Se observó un gran desempeño productivo de las actividades de la construcción, el comercio, hoteles y restaurantes, la energía eléctrica y el agua potable, la industria manufacturera y el sistema financiero, que impulsó una tasa de crecimiento de 5.1% para alcanzar un Producto Interno Bruto de 12 mil 460 millones de dólares y un ingreso promedio anual por habitante de 2 mil 16 dólares en este año. Cabe mencionar que ese crecimiento fue neutralizado parcialmente por el fenómeno de El Niño que afectó las actividades agropecuarias y pesqueras, y por la caída del precio internacional del oro y el conflicto laboral en la Mina El Limón que disminuyó la extracción del metal precioso.

Por el lado del gasto, los motores del crecimiento económico del país en 2015 fueron, en orden de importancia, la inversión en construcción y maquinaria y equipo, y el consumo de las familias, este último secundado por un flujo anual de remesas familiares que superó el monto de 1.2 millardos de dólares. El volumen de las exportaciones de bienes y servicios no factoriales, en el peor de los casos, permaneció estancado con respecto al volumen exportado en 2014.

Parafraseando a los contadores, la prueba del ácido validó el pronóstico del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real de 5.1% de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES). En el período enero-octubre de 2015 con respecto al mismo período de 2014, el consumo de MWh de energía eléctrica se elevó 7.1%; el volumen de la producción de cemento se incrementó 14.8%; y la recaudación de impuestos en términos reales, es decir, eliminando la inflación, se elevó 9.1%, lo cual puede ser explicado por la tasa de crecimiento económico, el establecimiento de nuevas empresas, los avances en la administración tributaria, la reducción de la evasión en el pago de impuestos y, por supuesto, la falta de reintegro de impuestos a los contribuyentes.

La inflación no fue un problema porque su tasa acumulada anual fue del orden de 2.5%, lo cual, aunado con el desplome de 65% del precio del barril de crudo WTI entre junio de 2014 y diciembre de 2015, facilitó un aumento del poder de compra de los consumidores y un mayor crecimiento del volumen de consumo de bienes y servicios por parte de las familias. Sin embargo, el salario promedio nacional sólo pudo adquirir los 23 alimentos de la canasta de consumo básico. Es obvio que un mayor crecimiento económico no provoca una reducción automática de la pobreza, por lo cual se necesita que los servidores públicos formulen políticas que reduzcan la desigualdad de la distribución del ingreso, cuyo Coeficiente de Gini no fue dado a conocer por los representantes del Instituto Nacional de Desarrollo de la Información (INIDE) y del Banco Mundial (BM) cuando expusieron una apretada síntesis de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida 2014 en octubre recién pasado.

Los precios de las importaciones cayeron más que los precios de las exportaciones, de tal forma que un beneficio económico que obtuvo Nicaragua por el leve crecimiento económico mundial y el desplome de los precios del petróleo y de los combustibles fue la reducción del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos al reflejar el nivel de 4.9% del PIB, lo cual redujo las contrataciones de deuda pública externa cuyo saldo se aproximó a 40.1% del PIB. El pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública externa no causó preocupaciones a los inversionistas extranjeros porque apenas representó el 4.8% del valor total de las exportaciones de bienes domésticos FOB y los servicios de manufactura de las zonas francas.

Desde los ámbitos monetario y fiscal se garantizó la estabilidad macroeconómica, un gran atractivo junto a la seguridad ciudadana para la afluencia de la inversión extranjera directa que ya se aproxima a un monto anual de 1 mil 500 millones de dólares. El saldo de las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN) continuó siendo equivalente a 2.5 veces la base monetaria y se elevó a 5 meses de importaciones de bienes CIF, mientras que el esfuerzo fiscal se reflejó en un déficit fiscal equivalente a 1.5% PIB antes del registro de las donaciones externas destinadas al presupuesto nacional.

En un año electoral como es el de 2016, los riesgos económicos y financieros del país se han minimizado, aún con el muy probable endurecimiento de los términos financieros del crédito petrolero de Venezuela, pro el riesgo político está latente por las protestas de la población afectada por la construcción del Gran Canal y por el reclamo de una mayor transparencia en los comicios del 6 de noviembre de 2016.

Con un escenario económico positivo de Estados Unidos, el principal inversionista y socio comercial del país, en 2016 el esfuerzo inversionista no se debilitará y el crecimiento económico se fortalecerá por la confianza en el diálogo permanente entre las autoridades gubernamentales y los empresarios; el precio internacional del petróleo continuará cayendo y la tasa de inflación continuará siendo baja; las elecciones elevarán el déficit fiscal en al menos medio punto porcentual del PIB; y el BCN continuará garantizando la estabilidad macroeconómica.

En conclusión, la macroeconomía esta excelente, pero es frágil por el alto déficit comercial externo, los problemas estructurales del mercado laboral y la baja productividad, mientras que la microeconomía está bastante mal por la creciente informalidad del mercado y el alto nivel de subempleo, que explican en gran parte la inequidad de la distribución del ingreso.

La productividad de la economía es muy baja por los pocos años de escolaridad promedio de la población, la poca educación técnica media y superior, y la escasa transferencia de tecnología a los productores que no pueden comprarla, especialmente los propietarios de las microempresas.

La competitividad internacional se refuerza mejorando la productividad y la competitividad de los productores, o manteniendo salarios reales bajos para que las empresas puedan obtener beneficios y puedan competir, pero esta última vía representa una especialización en la pobreza y su viabilidad depende del mantenimiento de esa misma pobreza. Pero si esa última vía no es la deseada, el tema central de la agenda gubernamental en materia económica debería ser el apoyo al incremento de la competitividad empresarial.

Esos son los retos económicos que están vigentes desde hace muchos años, pero, como es usual, en un año electoral, con la presencia del ciclo económico-político, el partido gobernante nunca realiza reformas estructurales de la economía para no perder la atracción del votante.

Deseo una Feliz Navidad a los lectores de mi blog y que 2016 les depare más éxitos personales y profesionales.








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