Vuelve el salario mínimo a la mesa de negociación

16 01 2022

Ya se conoce el dato oficial de 7.21% de la tasa de inflación de los precios al consumidor de Nicaragua en 2021, y la Comisión Nacional de Salario Mínimo, en la que participan representantes gubernamentales, líderes sindicales y dirigentes empresariales, se prepara para amortiguar el impacto de la pérdida de poder de compra de los trabajadores que devengan los más salarios más bajos en la escala salarial del país.

El Ministerio del Trabajo (MITRAB) parece tranquilizarse con la aprobación de un aumento anual del salario mínimo, tradicionalmente entregado en dos partes a los trabajadores, una en marzo y otra en septiembre, pero el problema consiste en que el salario mínimo sólo protege a 100,000 trabajadores en el sector formal de la economía, porque en este año, según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), el 45% de la población ocupada se encuentra en el subempleo, y entre los subempleados se encuentran personas que ganan menos del salario mínimo y personas que trabajan menos de 8 horas diarias.

¿Cómo impactó la inflación al salario mínimo promedio simple por la inflación en 2021? Antes de contestar la pregunta, cabe recordar que el último aumento del salario mínimo legal fue igual a 3%, aprobado en marzo de ese año, y fue entregado de una sola vez. Ese 3% obedece a la tasa de inflación de 2020, que, de acuerdo con el INIDE, alcanzó el nivel de 2.93%.

La ley del salario mínimo señala que en cada año, ejemplifiquemos con 2021, el ajuste anual se determina con la suma de la tasa de crecimiento económico y la tasa de inflación del año anterior, o sea, las registradas en 2020. Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), el producto interno bruto (PIB) real del país disminuyó 2.0% en 2020, debido a la presencia del Covid-19 en el país desde marzo ese año.

Por consiguiente, si las tasas de crecimiento económico e inflación se hubieran sumado, la tasa de ajuste del salario mínimo hubiese sido apenas 0.93% (= – 2.0% + 2.93%), lo cual, lógicamente, fue desechado y el ajuste del salario mínimo se basó únicamente en el índice del costo de la vida, es decir, la tasa de inflación. El ajuste de 3% se aprobó en marzo de 2021.

A la fecha, aún se desconoce el dato oficial preliminar de la tasa de crecimiento económico. Recientemente el presidente del BCN, Ovidio Reyes, manifestó públicamente que la economía crecerá entre 7.5% y 9.5% en 2021, por lo que podemos hacer uso de la media aritmética de ese rango, 8.5%, para estimar en términos preliminares la tasa de ajuste del salario mínimo ,según su Ley.

La suma preliminar de la tasa de inflación y de la tasa de crecimiento económico de Nicaragua correspondiente al año de 2021 sería igual a 15.71% (= 7.21 + 8.5), un ajuste de dos dígitos porcentuales. Ambas tasas reflejan el “efecto base” o “rebote” del PIB real y del Índice de Precios al Consumidor (IPC) General, que es evidente al comparar un PIB creciente en 2021 con un PIB de 2020 que estaba caído por la presencia del Covid-19, y que se encontraba en recesión desde el tercer trimestre de 2018, mientras que el IPC General subía aceleradamente en 2021 por (i) los cuellos de botella en la cadena de suministro (de materias primas y productos finales), (ii) el incremento de 52.5% del precio del barril de petróleo WTI hasta US$76.99 y (iii) el aumento de 28.1% del índice de precios promedio anual de los alimentos, estimado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el nivel más elevado en los últimos diez años.

También cabe recordar que la inflación local no ha sido provocada por una política monetaria expansiva del BCN, sino que ha sido bastante contractiva, mientras que la política fiscal ha impulsado el crecimiento económico por la vía del gasto de inversión pública, que es financiado en gran parte por la cooperación internacional y, por lo tanto, no genera nuevas presiones inflacionarias, pero su principal impacto es una mayor apreciación del tipo de cambio del córdoba con sus ya conocidos efectos, tales como un mayor incentivo para producir bienes no transables (para el mercado interno) que bienes transables (exportables o importables), y la consecuente profundización del déficit comercial de la balanza de pagos.

Los niveles del crecimiento económico y de la tasa de inflación tenderán a normalizarse por (i) la desaparición del “efecto base” o “rebote”, (ii) la reducción de los cuellos de botella de la cadena de suministro global que están provocando una oferta escasa que choca con una demanda creciente, y (iii) la disminución de la presión de la inflación importada de las materias primas o commodities. Continúo aferrado a la opinión de que la actual presión inflacionaria, tanto mundial como local, es transitoria, y que en el caso de Nicaragua es una inflación de oferta y no de demanda, por lo que no puede ser reducida con los instrumentos del BCN. Probablemente en el segundo semestre de 2022 comencemos a observar la normalización de esas variables, debido a que sus niveles se estarían comparando con los niveles altos ya registrados en el segundo semestre de 2021, pero también se requiere la minimización de la curva de contagio global de las variantes del Covid-19.

Por esas razones, la aprobación de una tasa de ajuste del salario mínimo de dos dígitos porcentuales podría provocar la espiral precio-salario-precio y socavar la estabilidad macroeconómica del país: los ajustes salariales aumentarían los costos de producción, los empresarios trasladarían el mayor costo de producción a los precios al productor y a los precios al consumidor, los trabajadores observarían un rápido deterioro del salario real y aparecería de nuevo la presión de un nuevo ajuste salarial, y así sucesivamente. Habría que evitar esta situación.

Un segundo procedimiento para estimar el ajuste del salario mínimo es por la vía de la determinación del deterioro de su poder de compra, o de su poder adquisitivo, acumulado en el período diciembre 2020-diciembre 2021, que es igual a 4.03%; en otras palabras, el salario mínimo promedio simple real (sin inflación) cayó 4.03% en 2021. Por lo tanto, la tasa de ajuste del salario mínimo nominal promedio anual, que tenga como objetivo el restablecimiento de su poder de compra observado en diciembre de 2020, se determina con el recíproco de (1 – el deterioro del salario real), que es igual a 4.2% [= 1 / (1 – 0.0403)]. La tasa de ajuste del salario mínimo sería de un dígito porcentual, compatible con las características del escenario macroeconómico actual, que mantiene sobre todo la estabilidad del tipo de cambio y del IPC General, pero sería bastante discutido por el deterioro acumulado de 8.2% del salario real desde marzo de 2019, un mes después de la reforma de la Ley de Concertación Tributaria.   

Un tercer procedimiento, siempre tomando en cuenta situación del momento económico del país, es ajustar el salario mínimo nominal con la tasa de inflación subyacente acumulada en el período diciembre 2020-diciembre 2021. El IPC Subyacente (IPCS) excluye de la canasta de productos del IPC General los precios volátiles de los combustibles y los alimentos. La tasa de inflación acumulada en ese período antes mencionado es 5.5%, que en este caso sería igual a la tasa de ajuste del salario mínimo nominal, y es también de un dígito por lo que sería más apreciado que el ajuste de 4.2% correspondiente al segundo procedimiento. Tomando en cuenta la estructura de los costos de producción de las actividades económicas de Nicaragua contenida en la Matriz de Insumo-Producto (MIP) 2006 de Nicaragua , un ajuste salarial de 5.5% a todos los trabajadores provocaría un incremento de 1.5% en los precios de los productos finales de origen nacional y de origen importado.

Un parámetro de referencia para el ajuste del salario mínimo es el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico. A diciembre de 2021, el costo de  la canasta de consumo básico fue C$16,255.38 (equivalente a US$450) y mostró una tasa de inflación de 11.9%; el salario mínimo tuvo una cobertura de 43.8% sobre el costo de la canasta en diciembre de 2021, inferior a la cobertura de 47.6% correspondiente a diciembre de 2020. Cabe agregar que la tasa de inflación acumulada de los 23 alimentos incluidos en la canasta de consumo básico fue 14.61% en 2021. Todos estos indicadores invitan al riesgo de la adopción de un ajuste salarial de dos dígitos.

La moderación salarial en estos momentos económicos evitará una mayor presión inflacionaria por la vía de los costos de producción. El salario mínimo no protege a todas las personas que son vulnerables y ayuda solamente a los que tienen los salarios más bajos, o sea, no es un instrumento para reducir la pobreza debido a la existencia de una alta tasa de subempleo, que es el principal problema estructural del mercado laboral de Nicaragua. Además, un salario mínimo alto provocaría la pérdida de beneficios y el pago del impuesto sobre la renta del trabajo.  

Los miembros de la Comisión Nacional de Salario Mínimo decidirán el nivel de la tasa de ajuste salarial teniendo en cuenta, muy probablemente, la estrategia y la política macroeconómica del Gobierno, cuyo beneficio es la estabilidad del tipo de cambio y de la tasa de inflación, pero el costo de dicho beneficio ya no es inflacionario.





Robusto crecimiento económico con alta inflación dificultará equilibrio de la oferta y la demanda

9 01 2022

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) publicó el viernes 7 de enero de 2022 el reporte del índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a diciembre de 2021, con los siguientes resultados:

  • Tasa de inflación mensual de diciembre de 2021, 1.41%, la mayor registrada en el transcurso del año pasado por efecto del índice estacional de los precios al consumidor, superando sólo a la de noviembre que fue igual a 1.39%.
  • Tasa de inflación anual de 2021, equivalente a la tasa de inflación acumulada anual o a la interanual, 7.21%, el aumento más rápido desde 2014. En orden de importancia, los grupos de bienes y servicios con mayor presión inflacionaria anual fueron: transporte, 14.06%; alimentos y bebidas no alcohólicas, 10.34%; recreación y cultura, 9.70%; bebidas alcohólicas y tabaco, 6.12%; y alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 5.89%.
  • Tasa de inflación anual subyacente, que excluye los precios al consumidor de los alimentos y de los combustibles, subió de 5.00% en noviembre a 5.45% en diciembre.

La inflación se está convirtiendo en un problema real, pero continúo insistiendo en que es un problema transitorio. ¿Por qué? Hay varias razones económicas para demostrarlo, entre las cuales se destacan los  hechos de que la recuperación económica de Nicaragua se inició en 2021 gracias al estímulo fiscal del aumento de la inversión pública que salto de 9% del PIB en 2020 a 11% del PIB en 2021 y, por otro lado, a que el Banco Central de Nicaragua (BCN), con sus operaciones de mercado abierto, manejó una política monetaria contractiva, aunque expansiva en noviembre y diciembre por la mayor estacionalidad de la demanda de dinero.

Sin embargo, existen otras causas que han acelerado la tasa de inflación. Por ejemplo, los atrasos logísticos provocados por la reapertura de las economías y del comercio internacional en 2021, cuando el Covid-19 imponía cuellos de botella en la cadena de suministro de bienes intermedios y finales, la escasez de contenedores y los mayores costos de transporte terrestre y acuático. En 2021, la demanda de bienes de consumo y de inversión aumentó, pero la oferta era escasa.  La tasa de inflación , ya alta por el “efecto base” o “efecto rebote” debido a la baja presión inflacionaria de 2020 resultante de la presencia del Covid-19 en marzo de ese año, se aceleró por esas causas no económicas, sino por una pandemia.

La buena noticia del robusto crecimiento económico de Nicaragua observado en 2021, debido en parte al “efecto base” que nos obliga a interpretar bien la tasa de variación relativa del producto interno bruto (PIB) real, va acompañada de una mala noticia que es la tasa de desempleo.

De acuerdo con datos del INIDE, la tasa de desempleo abierto, en términos promedio trimestral como un porcentaje de la población económicamente activa (PEA), subió de 3.68% en 2017, año de máximos históricos de producción del país, a 5.45% en 2018, y continuó bajando a 5.42% en 2019, 4.95% en 2020 y 4.77% en los tres primeros trimestres de 2021. Cabe señalar que esas tasas de desempleo abierto  excluyen a las personas que trabajan al menos 1 hora diaria, o sea, se les clasifica como personas ocupadas.

No obstante la disminución del número de personas en desempleo abierto, el INIDE también publica la tasa de inactividad, que se estima con el porcentaje del número de  personas de 14 años y más que están inactivas con respecto a la población en edad de trabajar (de 14 años y más de edad). La tasa de inactividad subió de 26.50% en 2017 a 28.37% en 2018, y continuó subiendo a 28.95% en 2019, a 30.95% en 2020 y a 32,47% en los tres primeros trimestres de 2021.

La tasa de inactividad estimada por el INIDE se aproxima al dato resultante de la suma de la tasa de desempleo abierto y la tasa de desempleo equivalente relacionada con el subempleo que incluye a las personas que trabajan menos de 8 horas diarias tal como lo manda el Código del Trabajo, como un porcentaje de la PEA, y que estimo en los niveles de 29.6% en 2021 y 30.3% en 2022.

Cabe hacer una observación: con una tendencia creciente de la tasa de inactividad desde 26.5% en 2017 hasta 32.47% en los tres primeros trimestres de 2021, el logro de una tasa de crecimiento económico cercana al 9% en 2021 sería posible con un fuerte crecimiento de la productividad.   

En este año de 2022, los economistas, incluyendo a los colegas gubernamentales por sus declaraciones públicas, estamos previendo una desaceleración de la tasa de crecimiento de la economía y de la tasa de inflación de Nicaragua debido a un menor impulso, aunque positivo, de la política fiscal siempre a través del gasto de inversión pública, pero que depende en gran parte de la cooperación externa multilateral.

Espero que en 2022 veamos una menor presión inflacionaria a medida que se resuelvan los problemas que aún persisten en la cadena de suministro y que se mejoren los tiempos de entrega, es decir, que la oferta global (producción e importaciones) aumente y pueda enfrentar la demanda global creciente de bienes y servicios (consumo, inversión y exportaciones).

Por lo tanto, todavía en 2022 me mantendré entre los economistas que afirmamos la transitoriedad de una alta inflación de los precios al consumidor. La pandemia del Covid-19, con sus variantes, continúa dominando el escenario económico, pero con una menor letalidad, aunque aún no sabemos si Ómicron provocará más desempleo y subempleo. Esta es la parte difícil del pronóstico económico para 2022.





Las 10 principales noticias económicas de Nicaragua en 2021

31 12 2021

Con base en datos oficiales de fuentes gubernamentales

Por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES)

  1. Crecimiento económico de Nicaragua en 2021

Después de tres años de caídas del Producto Interno Bruto (PIB) real, el Banco Central de Nicaragua (BCN) proyectó en marzo un crecimiento económico de entre 2.5% y 3.5% para 2021.

Sin embargo, en junio el BCN informó que la economía crecería 4% y en el mejor de los casos 6%, con lo cual distinguía tres escenarios de crecimiento económico: uno, el escenario base del rango de 2.5%-3.5%; un escenario intermedio de 4%; y un escenario óptimo de 6%. En agosto el BCN afirmó que la estimación del crecimiento económico estaba más cercana al 6%, pero si se observara alguna restricción el crecimiento estaría más cercano al 4%.

El informe del BCN sobre el PIB del segundo trimestre de 2021 señaló un crecimiento interanual de 16.7% y de 3.8% con respecto al primer trimestre del mismo año, de tal forma que la economía de Nicaragua creció 9.9% en el primer semestre y 4.0% promedio anual.

En septiembre las fuentes gubernamentales dijeron que el PIB al terminar el año mostraría un crecimiento de entre 6% y 7%, impulsado por la recuperación de los países industrializados y el alza de los precios internacionales de las materias primas, que ayudaría a explicar un valor total de exportaciones domésticas de bienes FOB por arriba de los US$3,100 millones, pero el BCN indicó una proyección actualizada del crecimiento anual de la economía de entre 5% y 7%.

En octubre el BCN, tomando en cuenta el entorno externo favorable y la evolución positiva de la actividad económica doméstica en la primera parte del año, así como la condición sólida de la estabilidad financiera, estimó que la economía crecería en un rango de entre 6% y 8% debido a la recuperación de la economía mundial que tendrá un efecto positivo sobre la demanda de exportaciones, las remesas y el flujo privado de financiamiento, la recuperación del crédito, el avance de la vacunación y las mejores expectativas que han activado el gasto de consumo y de inversión.

Finalmente, tomando en cuenta las tasas de crecimiento de los tres primeros trimestres del año de 3.7%, 17.0% y 9.7%, el BCN informó que el crecimiento económico acumulado asciende a 9.9%.

2. Inflación

La proyección inicial de la tasa de inflación para 2021 realizada por el BCN en marzo de este año fue igual a un rango de entre 3.5% y 4.5%, que refleja los altos precios internacionales de los combustibles y las tasas de inflación de las economías del mundo.

En octubre, el BCN actualizó la proyección de la inflación anual en un rango de entre 4.5% y 5.5%, fundamentada en el traspaso de los precios internacionales a los precios domésticos, el alza en los precios internacionales de los combustibles, el aumento de los costos de transporte debido a problemas logísticos en las cadenas de suministros y el aumento de la demanda global de bienes y servicios como consecuencia de la recuperación económica.

3. Ajustes salariales

La Comisión Nacional del Salario Mínimo aprobó un reajuste al salario mínimo de 1% para la micro y pequeña industria, artesanal y turística nacional, y de 3% para el resto de las actividades económicas de Nicaragua, que entró en vigor del 1 de marzo de 2021 hasta el 28 de febrero de 2022.

El presidente de la República, Daniel Ortega anunció que a partir del 1 de agosto de 2021 se reajusta en 5% el salario para los trabajadores estatales, tomando en cuenta la reactivación de la economía nacional, y se mantendrá para el 2022.

4. Elecciones generales de Nicaragua

El Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua presentó el tercer informe de las elecciones generales luego de escrutadas el 100 por ciento de las Juntas Receptoras de Votos y donde se confirmó el liderazgo del FSLN.

La participación nacional fue del 65.26% en 13 mil 458 Juntas Receptoras de Votos de las 13 mil 459 que se habilitaron en todo el país. Se contaron 2 millones 921 mil 430 votos, de los cuales 2 millones 759 mil 743 fueron válidos y 161 mil 687, nulos.

Ese resultado dio a la Alianza Frente Sandinista un liderazgo con 2 millones 93 mil 834 votos (75.87 por ciento) colocándola a la cabeza de las elecciones generales. De acuerdo con la información brindada por el CSE, el resto de los votos correspondieron al PLC (406 votos, 14.33%), Camino Cristiano (406 votos, 14.33%), ALN (85 mil 711 votos, 3.11%), APRE (48 mil 429 votos, 1,75 por ciento) y PLI (46 mil 510 votos, 1.69%).

5. Intereses comunes de Nicaragua-China

Nicaragua restableció relaciones diplomáticas con la República Popular de China tras considerar la existencia de objetivos comunes como el alivio de la pobreza y el bienestar de la población, el acceso a la salud y la educación, así como a servicios básicos como luz y agua potable, además de vivienda digna y bienes de consumo necesarios para la vida cotidiana

6. La SIBOIF sancionará por incumplimientos en materia de transparencia y protección al cliente financiero

El Consejo Directivo de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras estableció en abril una resolución en cumplimiento del mandato de la Ley de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias. La SIBOIF exigirá a los bancos y financieras que cumplan con lo que manda la ley de defensa del consumidor en materia de servicios bancarios y financieros.

7. Plan de Lucha contra la Pobreza para el Desarrollo Humano para el período 2021-2026

El gobierno aprobó el Plan de Lucha contra la Pobreza para el Desarrollo Humano para el período 2021-2026, que fue elaborado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público. El objetivo fundamental de dicho Plan es el mantenimiento  de la estabilidad macroeconómica. En el próximo quinquenio se sostendrán la inversión social y los subsidios a las tarifas del transporte público, energía eléctrica y agua potable.

8. Reservas internacionales rompen la barrera de los 4 millardos de dólares

En agosto, el saldo de las Reservas Internacionales Brutas (RIB) fue US$4,052.7 millones, impulsado por la asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI (US$353.5 millones), préstamos y donaciones externas (US$57.7 millones) para proyectos del Sector Público No Financiero (SPNF), colocación neta de depósitos monetarios (US$38.0 millones) y operaciones de compras netas de divisas del BCN (US$15.1 millones).

Esos ingresos fueron contrarrestados parcialmente por el pago del servicio de deuda SPNF (US$27.8 millones) y del BCN (US$5.4 millones), y las operaciones de redención neta de Letras estructurales en moneda extranjera (US$11.4 millones).

9. Recursos para enfrentar al COVID-19

La cobertura de las RIB sobre la base monetaria (M0) se situó en 3.63 veces, superior al registrado en el  mes anterior (3.28 veces). La condicionalidad mínima es igual a 2.5 veces.

En septiembre, el gobierno de Nicaragua dispuso de más recursos externos para enfrentar la pandemia del Covid-19, al pasar de C$1,000 millones a casi C$5,000 millones en el presupuesto nacional para atender a la población afectada por el coronavirus.

10. Exportaciones superarán, por primera vez, los US$3,000 millones en 2021

Los datos preliminares a septiembre de 2021 indicaron que en el régimen general de las exportaciones domésticas de bienes FOB Nicaragua ha exportado US$2,731 millones de dólares. En orden de importancia, entre los valores de exportación por productos se destacan el oro, la carne bovina, el café, el azúcar, el maní, el camarón y la langosta, y el frijol. El 21% del valor total de las exportaciones se destina a los países del istmo centroamericano.





Cinco retos económicos de Nicaragua en 2022

26 12 2021

Creo que 2022 no será un año tranquilo. A pesar de las amenazas que se desprenden de la «Ley de Fortalecimiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral de 2021» (RENACER Act), aprobada por el Congreso de Estados Unidos el 2 de noviembre de 2021 y promulgada por el presidente Biden el 10 de noviembre de ese mismo año, es bastante probable que Nicaragua tendrá un segundo año de crecimiento económico, pero leve.

A continuación, presentamos una lista de lo que consideramos como los principales retos de la economía de Nicaragua en 2022.

De pandemia a endemia. Una incertidumbre prolongada es el Covid-19, que próximamente entrará al tercer año de vida, al continuar adquiriendo mutaciones – Alfa, Beta, Gamma, Delta y Ómicron, esta última se ha extendido rápidamente en el mundo desde noviembre de 2021-, que amenazan las expectativas de la estabilidad social y económica en todos los países. Estos problemas, en gran parte resultantes de la inequidad en la distribución mundial de las vacunas, se concentran en la infraestructura hospitalaria, los cierres de empresas, el aumento del desempleo, y los choques de una escasa oferta y una creciente demanda de bienes intermedios y finales que generan una creciente inflación. 

Inflación acelerada. No hay que alarmarse por la reciente aceleración de la tasa de inflación del país, porque no es provocada por una política monetaria expansiva ni por un desplome del saldo de las reservas internacionales, sino que es empujada por los altos precios internacionales de las materias primas -petróleo y alimentos- y la obstrucción de las cadenas de suministros. Continúo insistiendo que la actual presión inflacionaria es un problema temporal -no olvidemos el “efecto base” o el “efecto rebote” al haber sido 2020 un año de caída de la producción y de la desaceleración de la inflación por el impacto del Covid-19, pero ha durado más tiempo de lo que preví al afirmar en junio de este año que se normalizaría en el segundo semestre de 2021 y ahora preveo que podría ser hasta en el segundo semestre de 2022. Hay que observar el comportamiento de la tasa de inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los combustibles y de los alimentos, que se desplaza en el mercado local en una banda porcentual interanual de entre 4% y 4.5%, y si no se aleja de ella, no hay problema inflacionario.

Deterioro del salario real. El poder adquisitivo del salario medio mensual del empleo formal se ha deteriorado casi 13% entre diciembre de 2017 y diciembre de 2021, porque en términos nominales o en precios corrientes el registrado en octubre de 2021 es igual a un máximo observado en noviembre de 2014 y porque la tasa de inflación se elevó y se aceleró, con sus altibajos, desde mayo de 2018. Reducir ese deterioro con solo un ajuste salarial provocaría la aceleración de los aumentos de los costos de producción y podría provocar una espiral precios-salarios-precios, dada la fortaleza sindical en tiempos acumulados de crisis.

Caída del empleo formal. A finales de noviembre de 2021, habían 157,776 menos del número de personas activas que cotizaban la seguridad social en 2017 y que ascendía a 914,196 personas. Las crisis destruyeron 199,731 puestos de trabajo cotizantes de la seguridad social durante el trienio 2018-2020, de los cuales se han restablecido sólo 41,955 a noviembre de 2021. En el corto plazo, el aumento del empleo ha sido posible por la vía de la inversión pública, que ahora cuenta con un importante financiamiento externo, pero se necesita atraer a los inversionistas privados nicaragüenses y extranjeros. Parece que no es fácil encontrar nuevos trabajos.

Reactivar la inversión privada. La disminución de la incertidumbre provocada por el creciente riesgo político persistente desde abril de 2018, implica la realización de un Diálogo Nacional. Es muy probable que dicho Diálogo sea convocado poco después del 10 de enero de 2022, fecha de la toma de posesión del gobierno del presidente Daniel Ortega Saavedra. En ese Diálogo deberá buscarse la solución del problema político y establecerse las reglas del juego, o de políticas económicas, entre el Estado y las empresas para facilitar la inversión privada y el aumento de la producción y del empleo.

Cabe agregar que la política monetaria y la política fiscal han sido bastante contractivas desde 2018  y han asegurado la estabilidad macroeconómica del país. Por este motivo, los niveles de los riesgos económico y financiero no son altos debido a que las autoridades gubernamentales han administrado satisfactoriamente los déficits financieros externo e interno del país, mientras se observa una tendencia creciente del saldo de las reservas internacionales apoyada por la cooperación externa proveniente de instituciones multilaterales en 2019 y 2020.

También cabe mencionar la existencia de problemas estructurales de la economía nacional, que sólo es posible resolverlos en el largo plazo. La pregunta fundamental es cómo lograr el crecimiento económico sostenible.

Las respuestas a esa pregunta giran alrededor del aumento de la productividad económica y la competitividad empresarial, la disminución de los costos por unidad de producción, la mejora de la educación técnica de la fuerza laboral, el acceso de los productores a la tecnología, el desarrollo de la  agroindustria para agregar más valor a la producción, la regulación estatal, la dinámica a la banca estatal de fomento de la producción, el análisis del régimen del tipo de cambio y de la sobrevaluación del córdoba para promover el esfuerzo exportador y disminuir el déficit comercial de la balanza de pagos, el análisis de la carga tributaria sobre la producción y la reducción de la inequidad de la distribución del ingreso, entre otros. La solución de los problemas estructurales de la economía nicaragüense garantizará el mantenimiento de un crecimiento económico sostenible y el salto hacia la fase del desarrollo económico del país.





No hay riesgo de que devalúen al córdoba

19 12 2021

En diciembre de este año, una pregunta muy frecuente que me hacen los consumidores y los empresarios con cierta preocupación es si existe el riesgo de que devalúen el córdoba el próximo año, porque las tasas de inflación de los precios al consumidor y de los precios al productor están marcando un ritmo creciente.

Mi respuesta siempre ha sido un no, porque existen suficientes dólares o reservas internacionales en la bóveda del Banco Central, los depósitos en dólares en los bancos comerciales aumentan mes a mes, y la cantidad de córdobas que circula fuera de las entidades bancarias, o sea, los montos de los córdobas en los bolsillos de los consumidores y en las cajas de las empresas no financieras, se incrementa en el último trimestre por los factores estacionales de la demanda del dinero.

Y sobre todo eso, porque la política monetaria muestra un perfil bastante contractivo, excepto en dos períodos de cada año, en estos momentos el de noviembre-diciembre que encierra más ingresos en los hogares con el aguinaldo de los trabajadores activos y con el flujo creciente de las remesas, pero también abundan más regalos, más gasto de consumo y más inflación, pero hoy la inflación también se ha acelerado por el impacto del coronavirus que se mantiene desde marzo de 2020, con su quinta variante, Ómicron, que apareció en noviembre de 2021. El otro período del año en que se genera otra demanda estacional de dinero y una creciente inflación es el de vacaciones correspondientes a la Semana Santa. En resumen, existe estabilidad macroeconómica en Nicaragua.

Las reservas internacionales brutas (RIB), o el total de las reservas internacionales administradas por el Banco Central de Nicaragua (BCN), sumaron US$4,000.6 millones el 30 de noviembre recién pasado, en parte respaldadas por la cooperación oficial multilateral destinada a la asistencia humanitaria para mitigar los impactos del coronavirus desde marzo de 2020 y de los huracanes Eta e Iota ocurridos en noviembre de 2020.

Las RIB incluyen divisas, títulos valores emitidos por entidades gubernamentales de países de economía avanzada, derechos especiales de giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI) que actualmente suman US$356.1 millones, y oro monetario, aunque el BCN no registra ni el valor de una onza troy de oro en su balance de reservas internacionales. Con esos activos de reservas, el BCN atiende el financiamiento del déficit del saldo de la balanza de pagos, pero también los utiliza para mantener la libre convertibilidad del córdoba y la estabilidad del tipo de cambio.     

Cabe agregar que el 63% del saldo actual de las RIB corresponde al sector público, es decir, US$2,507.7 millones, conocidas como reservas internacionales netas ajustadas (RINA), que representan el esfuerzo del sector público para fortalecer la posición de las RIB.

Por estabilidad macroeconómica se entiende la estabilidad de la tasa de devaluación del córdoba y de la tasa de inflación de los precios al consumidor (IPC) general, o sea, la estabilidad del tipo de cambio y de la tasa de inflación general. La preocupación actual de los empresarios y los consumidores es que la tasa de inflación se está acelerando y, por esta razón, están preocupados por si se diese una sorpresa devaluatoria del córdoba en el corto plazo.

Según los datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), la presión inflacionaria interanual comenzó a acelerarse desde 4.98% en agosto de este año hasta 7.1%  en noviembre recién pasado.

No debemos olvidar que la carrera alcista y acelerada de los precios al consumidor en 2021 no sólo responde al “efecto base” al compararse con el bache de precios durante la pandemia en 2020, sino que también al choque de una oferta escasa contra una demanda creciente provocadas por la pandemia del coronavirus y la reapertura de la economía mundial. En otras palabras, los cuellos de botellas de la oferta o las obstrucciones de las cadenas de suministro de bienes intermedios (o materias primas) y de bienes finales (de consumo e inversión), y los mayores precios internacionales de los alimentos, los combustibles y la energía espolearon la tasa de inflación.

En este escenario, la política monetaria no puede reducir la elevada tasa de inflación del IPC general mediante la contracción de la base monetaria (M0), mejor dicho, con la reducción del saldo de la emisión de dinero, sencillamente porque no se puede controlar un choque de oferta con un instrumento de choque de demanda. Si la autoridad monetaria decidiera reducir la base monetaria, se  correría el riesgo de una desaceleración del crecimiento económico del país.

En otras palabras, de nada serviría al BCN colocar más Letras con plazo de 1 día, o subir la tasa de encaje sobre los depósitos en córdobas (la proporción del saldo de los depósitos en córdobas que las entidades bancarias depositan en el BCN), o aumentar la tasa de interés monetaria o interbancaria del BCN en un momento en que el crédito del sistema financiero nacional se ha desplomado 13 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) desde 2017. Es obvio que la reducción de la tasa de inflación no se lograría reduciendo más la liquidez del mercado a partir de enero de 2022, o encareciendo el costo del crédito, o incrementando las cuentas de ahorro, o reduciendo el gasto de inversión en construcción y adquisición de maquinaria y equipo.

Tampoco se debe olvidar que al excluir los precios de los combustibles y los alimentos de la canasta de productos del IPC General se obtiene el IPC Subyacente. La tasa de inflación subyacente interanual en noviembre fue igual a 5.0%, un nivel que está 5 décimas porcentuales por arriba de la banda de la inflación subyacente que se ubica entre 4.0% y 4.5% en la economía nicaragüense. Con este dato, podría afirmar que la elevada tasa de inflación general de 7.1% interanual en noviembre es una tasa de inflación transitoria, que se normalizará cuando desaparezca el “efecto base” que depende del aplanamiento de la curva de contagio del coronavirus, con su variante hoy llamada Ómicron.

En el cierre del año de 2021, la inestabilidad de la tasa de inflación general está acompañada de un tipo de cambio estable, que se devalúa 2% anualmente. El cociente de la división del saldo de las RIB entre el saldo de la M0, ambas variables valoradas en millones de córdobas o en millones de dólares, es igual a 2.83, es decir, el saldo de las RIB es igual a 2.83 veces el saldo de la M0, que es superior a la condicionalidad establecida de 2.5 veces con el FMI. No hay riesgos de devaluación porque no se observa un aumento excesivo de la M0 aún con los factores estacionales de aumentan la demanda de dinero en cada fin de año.

La otra condicionalidad de la estabilidad macroeconómica del país es que el saldo de las RIB se ubique en el rango de entre 5 meses y 10 meses de importaciones de bienes CIF. A noviembre del año en curso, el saldo de las RIB fue igual a 7.78 meses de importaciones. Por consiguiente, Nicaragua muestra una sólida estabilidad macroeconómica en el corto plazo.

Entonces, consumidores y empresarios, no se preocupen por el riesgo financiero de una devaluación del córdoba en el corto plazo. En mi opinión, la presión inflacionaria no es permanente, sino transitoria. La última vez que los nicaragüenses sentimos los efectos de una inflación interanual de 7.1% fue en febrero de 2013.





4 mil 867 días de impunidad de Eduardo Montealegre

17 12 2021

13.33 años = 160 meses = 4,867 días de impunidad del presunto delincuente Eduardo Montealegre.

Reinicio mi denuncia pública contra el ex banquero y ex político, y hoy, presunto delincuente criminal desde hace 160 meses cumplidos el 2 de diciembre recién pasado, Eduardo Montealegre Rivas, al injuriarme y calumniarme públicamente al escribir irresponsablemente en la edición del Diario La Prensa del 31 de julio de 2008 que yo era uno de los quiebra bancos famosos de Nicaragua, pocos días después de que él fuera acusado por el Ministerio Público por los presuntos actos delictivos que él cometió como ministro de Hacienda y Crédito Público de Nicaragua, al reestructurar, entre julio y octubre de 2003, la deuda pública interna por las liquidaciones bancarias ocurridas en 2000 y 2001, y al subastar entre mayo y agosto de 2003 los activos de cuatro bancos liquidados.

Eduardo Montealegre me injurió y calumnió por los señalamientos de su presunta delincuencia en la investigación que yo dirigí y analicé en el año de 2006, relacionada con las liquidaciones de cuatro bancos ocurridas en 2000 y 2001, a solicitud de la Contraloría General de la República, una investigación que realicé ad honorem con el apoyo del personal técnico de dicha institución estatal. El 4 de julio de 2008, Eduardo Montealegre Rivas fue acusado por el Ministerio Público en su calidad de coautor de los delitos contra la economía nacional, la industria y el comercio, delito de Fraude,  y delito de Tráfico de influencias, junto con otras 38 personas.

Eduardo Montealegre continúa mostrando púbicamente su irresponsabilidad, porque nunca ha demostrado ni probado en un tribunal de justicia sus acusaciones contra mi persona; al contrario, se ha burlado de la justicia al ubicarse sobre la ley, mejor dicho al margen de la ley, y se ha transformado, además de ser un violador de los derechos humanos, en el impune más famoso de la historia criminal de Nicaragua, tras cumplir 4 mil 867 días consecutivos de impunidad.

A los jueces y magistrados del Poder Judicial, que conocen mi demanda desde hace 13.33 años, les reitero mi solicitud que convoquen al acusado, Eduardo Montealegre Rivas, y al acusador, Néstor Avendaño Castellón, para presentarnos a la audiencia inicial con fines de preliminar en los juzgados Sexto y Séptimo Local de Managua, donde radican mis dos acusaciones. Como es del conocimiento de las autoridades judiciales, nunca he renunciado ni renunciaré a mi reclamo, porque el acusado tiene que responder por los perjuicios morales, por menoscabar mi profesionalismo y mi capacidad profesional, y por los daños económicos provocados no sólo a mí sino también a los miembros de mi familia.





Los datos indican que es una inflación “transitoria”

12 12 2021

El índice de precios al consumidor (IPC) de Nicaragua aceleró su aumento en noviembre de 2021 al registrar una tasa de inflación anualizada o interanual (o con respecto a noviembre de 2020) de 7.10% -en octubre había registrado el nivel de 6.41%-, debido principalmente a los aumentos anualizados de los precios de tres grupos de productos: 6.13% de los precios de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles; 10.2% de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas; y 16.04% de los precios del servicio de transporte.

Lo anterior se ejemplifica con el precio promedio del barril de petróleo WTI correspondiente al período enero-noviembre de 2021, que fue igual a US$67.77 y reflejó un incremento anualizado de 94.16%, es decir, con respecto a su precio promedio de enero-noviembre de 2020.

La elevada tasa de inflación interanual de 7.10% se explica con

  1. el “efecto base” o “efecto rebote” porque el IPC estuvo en niveles bajos en 2020, año en que la tasa de inflación fue 2.93%;
  1. el aumento de los precios de los alimentos y los combustibles en el mercado internacional;
  1. los cuellos de botella o interrupciones en la cadena de los suministros que se esperaban fuesen temporales, pero el virus Covid-19, con sus variantes continúa provocando atrasos en la producción y el transporte; y
  1. la demanda creciente de los consumidores debido al restablecimiento parcial de los puestos de trabajo formal destruidos en el trienio 2018-2020, y por el flujo creciente de remesas que superará los 2 millardos de dólares en 2021.

Cabe recordar que desde 2018 la política monetaria y la política fiscal de las autoridades gubernamentales de Nicaragua han sido bastante contractivas, por lo que se puede afirmar que la alta inflación local no está asociada con grandes aumentos de la base monetaria y del medio circulante. El disparo de la inflación del mercado local no está provocado por una expansión monetaria, cuando el dinero sale de la banca central a perseguir muy pocos bienes, ni por ajustes salariales que incrementan los costos de producción que son traspasados a los consumidores y podrían desencadenar la espiral precios-salarios-precios.

Sin embargo, la tasa de inflación subyacente interanual, que se obtiene al excluir de la canasta de productos del IPC a los alimentos y a los combustibles porque sus precios son muy volátiles, se mantuvo estable al disminuir levemente de 5.07% en octubre a 5.00% en noviembre del año en curso, la lectura anual tan rápida desde enero de 2014, por lo que aún no puedo afirmar que la tasa de inflación en Nicaragua se ha transformado en un problema estructural. La inflación subyacente anualizada no se está aproximando a un nivel de dos dígitos y parece que está buscando su rango normal de [4.0%, 4.5%], su banda natural en la economía nicaragüense.

El incremento de los precios al consumidor nicaragüense está relacionado con los precios de los alimentos y de los combustibles en el mercado internacional. La fuerte presión inflacionaria interanual en el mercado local, que no está influenciada por una desordenada emisión monetaria, comenzó a acelerarse en febrero de 2021 y está conectada con la recuperación económica mundial, pero no estoy seguro cuándo se moderará el alza de los precios al consumidor, talvez en el segundo semestre del 2022 cuando relacionemos los datos del IPC de ese semestre con los registrados en el segundo semestre del año actual, siempre que las variantes del coronavirus no vuelvan a cerrar la economía mundial. Por lo tanto, continúo manteniendo la opinión de política económica que la inflación actual es “transitoria” y que no es “permanente”.

Los funcionarios del Banco Central de Nicaragua (BCN) muy probablemente se habrán sorprendido de la aceleración de la tasa de inflación en noviembre recién pasado y, más preocupados, probablemente decidirán si colocan más Letras con plazo de 1 día de inmediato, con una tasa de rendimiento más atractiva para los inversionistas financieros, con el objetivo de reducir la base monetaria y frenar la inflación. Si colocaran pocas Letras tardíamente, correrían el riesgo de que la inflación continuaría acelerándose, y si colocaran más Letras rápidamente para enfriar la economía, correrían el riesgo de provocar una desaceleración del crecimiento económico.

Encontrarnos entre esos dos resultados confusos es muy complicado y, en mi opinión, lo más conveniente es no hacer nada, o esperar para comprobar la “transitoriedad” o la “permanencia” de una elevada  inflación que no es producto de una política monetaria expansiva, sino de una variable no económica, el Covid-19 y sus variantes. El coronavirus no ha sido dominado y el ritmo de contagio se ha acelerado desde noviembre de este año con la presencia de su variante Ómicron, que se encuentra en 57 países hasta el miércoles de la semana pasada.  

Por lo tanto, aconsejo observar y analizar el comportamiento de la tasa de inflación subyacente para que la autoridad monetaria decida cuál es el monto y el momento para aumentar las operaciones de mercado abierto, que es el instrumento más efectivo que dispone el BCN para regular la liquidez del mercado en la actualidad. Tengo la esperanza de que la elevada tasa inflacionaria de 7.10% es “transitoria”.        





Tres grandes riesgos de la economía de Nicaragua en 2022

5 12 2021

El cierre del año de 2021 está dejando muy buenos resultados en la economía de Nicaragua, al mostrar los balances macroeconómicos un crecimiento del producto interno bruto (PIB) real, que estuvo basado en la inversión pública; un aumento notable de las reservas internacionales, debido a la cooperación externa multilateral en concepto de asistencia humanitaria recibida por el sector público en diciembre de 2020 y agosto de 2021; un superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, resultante de un menor déficit comercial de bienes y del creciente flujo de remesas familiares; un déficit fiscal acorde con el límite fondomonetarista, que fue financiado con recursos de la cooperación externa; y una sólida estabilidad del tipo de cambio y de la presión inflacionaria, esta última acelerada por el “efecto base” de 2020, los altos precios del petróleo y de los alimentos en el mercado internacional, y los cuellos de botella del comercio mundial. Por consiguiente, la administración de la política macroeconómica de Nicaragua puede ser considerada excelente y la mejor del istmo centroamericano en 2021.

Todo beneficio económico tiene un costo económico. En 2021, el problema económico se encuentra en el mercado laboral. Por un lado, no se ha logrado restablecer el número de puestos de trabajo del sector formal o el número de trabajadores que cotizan la seguridad social, que se registró en el año de los máximos históricos de producción, 2017; por otro lado, el poder adquisitivo del salario promedio nacional se ha deteriorado significativamente; finalmente, persiste el problema estructural de larga data de una baja productividad de la economía.

Podemos concluir que el riesgo económico y el riesgo financiero permanecieron en niveles bajos en 2021.

Sin embargo, en el corto plazo se prevén riesgos de origen no económico.

Primero, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 38 países ya se encuentra activo Ómicron, la variante del Covid-19 descubierta en Sudáfrica, que se ha extendido, entre otros países, a Botsuana, Túnez, Bélgica, España, Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda, Dinamarca, Portugal, Noruega, Islandia, Israel, Hong-Kong, China, Australia, Canadá, Estados Unidos, Brasil y México, que podría ser altamente transmisible, más virulento y tenga algún escape inmunológico. Esto lo sabremos, según los expertos, dentro de dos o tres semanas, una vez que los laboratorios concluyan el diagnóstico de la nueva cepa del coronavirus. Si las respuestas fuesen positivas, se retrasaría el crecimiento económico y el comercio mundial, principalmente en las economías más vulnerables.

Segundo, las sanciones y las graves amenazas de Estados Unidos (EE.UU.) contenidas en la «Ley de Fortalecimiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral de 2021» (RENACER Act), que, en el caso de que sean efectivas, podrían pauperizar a la población de Nicaragua.

Dicha ley, que coordina las  sanciones de EE.UU con Canadá, la Unión Europea y Latinoamérica y el Caribe, fue aprobada por el Congreso de EE.UU. el 2 de noviembre de 2021 y promulgada por el presidente Biden el 10 de noviembre de 2021, pide al poder ejecutivo que revise la participación continua de Nicaragua en el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica (DR-CAFTA).

Una salida brusca de Nicaragua del TLC DR-CAFTA equivaldría al establecimiento de una crisis económica profunda del país, porque se suspendería, al menos, el 40% del valor total de las exportaciones de bienes que gozan del arancel cero en el comercio con EE.UU. (incluyendo los productos de las empresas de zona franca), reduciría la demanda agregada o demanda final de bienes y servicios (consumo, inversión y exportaciones), caería el PIB real, elevaría la tasa de desempleo abierto y la tasa de subempleo, crecería la pobreza, contraería el ingreso de los hogares, caería el gasto de consumo y se repetiría la iteración antes descrita que fue generada por la disminución de las exportaciones. Esto significaría un gravísimo impacto económico y social sobre 6.6 millones de nicaragüenses.

Ese impacto también podría ocurrir gradualmente con la imposición progresiva de un arancel a un producto en particular que los exportadores nicaragüenses venden a los importadores estadounidenses. Esta variante tiene un antecedente en la administración del expresidente Donald Trump, cuando emitió la declaración de que China  era una “amenaza para la seguridad nacional” de Estados Unidos e impuso un arancel a las importaciones de acero importado desde China.

El 16 de noviembre recién pasado, el gobierno de Joe Biden prolongó por un año más la declaración de la situación de Nicaragua como una “amenaza inusual y extraordinaria de la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses realizar transacciones con las personas e instituciones nicaragüenses sancionadas por el Departamento del Tesoro. La primera vez que se emitió esa declaración contra Nicaragua fue en noviembre de 2018, con la orden ejecutiva 13851 de la administración de Donald Trump.

Tercero, la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) del 12 de noviembre de 2021 con 26 votos a favor, 1 en contra, 6 abstenciones y 1 ausente contra Nicaragua , que dice así: Elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua no fueron libres, justas, ni transparentes, y no tienen legitimidad democrática. Instruye al Consejo Permanente que presente una evaluación colectiva, de conformidad con la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana, de la situación a más tardar el 30 de noviembre y que tome las acciones apropiadas. Nicaragua presentó la carta de renuncia oficial ante la OEA el 19 de noviembre, tras la denuncia de la Asamblea Nacional de la Carta Democrática de la OEA.

Los países que votaron a favor de la resolución de la OEA fueron Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá y República Dominicana. El país que votó en contra de la resolución fue Nicaragua. Los países que se abstuvieron fueron Belice y Honduras. Por esto, es bastante probable que la resolución de la OEA afecte a Nicaragua en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Los Estados Miembros Plenos que integran el SICA son 8, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, de los cuales 5 votaron a favor de la resolución contra nuestro país.

Siempre he sido de la opinión que sólo el Diálogo entre los nicaragüenses evitará los riesgos políticos que acechan a la economía nicaragüense en la actualidad. El plenario del Foro “Perspectivas y Soluciones 2019”, que se realizó el martes 8 de enero de 2019 en las instalaciones del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) y del cual soy uno de sus directivos, aprobó o validó de consenso las siguientes tres resoluciones:

A. Fortalecer la organización empresarial, representada por todos los sectores.

B. Crear condiciones para una negociación nacional magnánima y con sentido de patria, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio.

C. Trabajar en el establecimiento de la negociación, agenda, normativas, procedimientos y contar con la ayuda de expertos.

Continúan siendo válidas.





Ómicron, la inflación y la economía

28 11 2021

La inflación creciente de los precios al consumidor está de moda en el mundo, o sea, se ha convertido en un problema global, lo que nos dice que la inflación que hoy se observa en cualquier país no es el  resultado principal de una política macroeconómica.

Al cierre del viernes 27 de noviembre, el precio del barril de petróleo observó una caída semanal de 10.45% al cotizarse en US$68.15, porque una nueva variante “preocupante” del COVID-19 detectada en Sudáfrica, denominada inicialmente como B.1.1.529 y nombrada después como Ómicron, el nombre de la décima quinta letra del alfabeto griego, asustó a los inversores por el temor que pueda frenar el crecimiento económico y la demanda por combustible, al presentar, en términos preliminares, un mayor riesgo de reinfección, capacidad de evadir las vacunas y no se sabe si empeora los síntomas, en comparación con otras variantes “preocupantes”. Los resultados del análisis de la nueva variante se esperan en dos o tres semanas como mínimo, dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La quinta ola de la pandemia está golpeando especialmente al bloque de 27 naciones de la Unión Europea, que ya impuso una prohibición temporal a los vuelos desde el sur del continente africano, mientras que las acciones se desplomaban en Asia, Europa y Estados Unidos. El promedio industrial Dow Jones cayó más de 1,000 puntos y el S&P 500 bajó 2.3%. El precio del barril WTI redujo su crecimiento acumulado anual desde 56.8% al viernes 19 de noviembre con un precio de US$76.10 hasta 40.5% el viernes 26 de noviembre.

Sin que los bancos centrales hayan hecho algo, la tasa de inflación tenderá a disminuir su aceleración en  diciembre de este año, porque los precios de los combustibles disminuirán. Los shocks de oferta y demanda provocados por el coronavirus estarían tirando hacia abajo al índice de precios al consumidor (IPC) por el temor de que COVID-Ómicron desacelere el crecimiento económico mundial y la demanda de combustibles.

La reactivación de la economía de Nicaragua, dado el aumento de la demanda interna, es decir, los gastos de consumo y de inversión, y las alzas de los precios de los combustibles y los alimentos en el mercado internacional son las causas principales de la tasa de inflación interanual de 6.41% en Nicaragua a octubre de 2021, que es igual a la registrada en febrero de 2020, un mes antes de que apareciera el Covid-19 en Nicaragua.

Sin embargo, si excluyéramos los precios muy volátiles de los alimentos y los combustibles del panorama inflacionario de Nicaragua, el IPC ha subido a una tasa ligeramente superior al 5%, pero comienza a ser alta porque el rango “normal” de esta inflación “subyacente” es entre 4.0% y 4.5% interanual en el mercado local. Se ve, pues, un leve repunte en la inflación subyacente del país, que debe ser vigilado y analizado cuidadosamente.

Además, recientemente la administración Biden liberó 50 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos con el objetivo de aumentar la oferta y disminuir los precios de la gasolina, y lo hace en una estrategia conjunta con China, Japón, Reino Unido y Corea del Sur. La reserva contiene más de 600 millones de barriles de petróleo en cuatro cavernas de almacenamiento subterráneas y domos de sal a lo largo de las costas de Texas y Luisiana. El Congreso autorizó su creación en 1975, a raíz del embargo petrolero árabe, como un amortiguador contra las crisis de suministro de los exportadores de petróleo.

Tras tres años de crisis en el país, creo que la política monetaria no reducirá la creciente presión inflacionaria de 2021 debido a la presencia del “efecto base” o “efecto rebote” del IPC, y porque podría provocar una desaceleración de la tasa de crecimiento económico con una mayor contracción monetaria mediante una creciente colocación de Letras con plazo de un día, las así llamadas operaciones de mercado abierto en Nicaragua, que es la única palanca efectiva de política que tiene la autoridad monetaria en estos momentos.

La política macroeconómica estaría reflejando la premisa de que el alto nivel inflacionario es transitorio y tenderá a normalizarse en 2022. Sin embargo, los economistas esperaríamos que el COVID-Ómicron no provocará otra recesión económica mundial, porque en ese escenario se observaría una fuerte desaceleración de la tasa de inflación. Pareciera que el COVID está dirigiendo la economía y controlando la inflación. La inflación desaparecerá cuando el mundo haya controlado y reducido la pandemia. Así, se puede suponer que la política monetaria actuará contra la inflación cuando tenga la seguridad de que se quedará en un nivel alto, cuando la inflación está para quedarse, cuando la inflación se vuelva estructural.

Por otro lado, cabe recordar que, a pesar de que hay menos trabajadores en el mercado laboral, la productividad, tomando en cuenta la ocupación plena, se estancó en 2020, y no se observan ajustes del salario promedio mensual del empleo formal desde enero de 2018, por lo cual este factor no está incrementando los costos de producción. Los salarios aún no muestran señales de inflación, pero sugiero que hay que evitar la formación de una espiral precio-salario que pondría en riesgo la estabilidad macroeconómica del país.

Debemos mantener las tres precauciones básicas que nos dicen los científicos en virología, con el fin de evitar la propagación de cualquier variante del Covid-19: usar mascarillas en locales públicos cerrados y en áreas comunitarias importantes, lavarse las manos con frecuencia y mantener el distanciamiento físico de los demás. Además, lograr la vacunación completa de todas las personas mayores de 5 años para protegerse del Covid-19 y, para las personas elegibles, cumplir la recomendación de una dosis de refuerzo de la vacuna COVID-19. Los viajeros internacionales deben cumplir las disposiciones gubernamentales para viajar.

Protegeremos la economía nacional, protegiéndonos a nosotros mismos. La economía estará a salvo hasta cuando reduzcamos la curva de contagio del país y logremos dominarla en su trayectoria reducida.

Debemos contribuir a evitar: el cierre de las empresas, el aumento del desempleo y el subempleo, la disminución del PIB, la reducción del ingreso de los hogares, la caída del gasto de consumo de las familias, la contracción de la demanda de bienes y servicios finales (consumo, inversión fija y exportaciones), otra disminución del PIB y, de nuevo, la repetición de la iteración antes descrita.

Comparto la opinión científica de la OMS de que “si el acceso global a las vacunas hubiera sido más equitativo, estaríamos en una situación epidemiológica y económica muy diferente en todo el mundo. Tendría a los pobres y vulnerables protegidos, menos muertes”.





Siempre hay un espacio para el Diálogo

21 11 2021

Al mirar las estadísticas del mercado monetario de Nicaragua registradas y publicadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN) al 31 de octubre de 2021, siete días antes de las elecciones generales recién pasadas, fácilmente se puede llegar a la conclusión de que los agentes económicos del sector privado del país, consumidores y productores o familias y empresarios confían en:

•             la fortaleza de la estabilidad macroeconómica del país, dado el aumento de las reservas internacionales;

•             la solidez de los bancos comerciales, al aumentar los depósitos del público no bancario; y

•             la política monetaria contractiva, cuyos objetivos principales han sido mantener estables tanto una tasa de inflación baja, que se ha acelerado por los altos precios internacionales de los combustibles y los alimentos desde julio de 2021, como el tipo de cambio oficial del córdoba, cuyas brechas cambiarias promedio anual para la compra y la venta de dólar en las ventanillas bancarias se mantienen en los mismos niveles registrados en 2020. A manera de ejemplo, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar de Estados Unidos al público no bancario fue igual a 1.05% al 31 de octubre de este año.

Producto de ese panorama monetario nacional, las reservas internacionales brutas administradas por el BCN han subido US$822.2 millones -en que se destaca el préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) de US$353.5 millones en concepto de apoyo a las reservas internacionales- y equivalen a 3.47 veces la base monetaria -la condicionalidad mínima es 2.5 veces establecida con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2011- y a 7.5 meses de importaciones de bienes CIF -la condicionalidad mínima es el rango de [5, 10] meses-, por lo cual se puede afirmar que no se visualizan presiones alcistas del tipo de cambio en el corto plazo.

Además, las reservas internacionales también aumentaron debido a las compras de divisas del BCN a la banca privada por US$109.7 millones y al Gobierno Central por US$146.8 millones, las operaciones de cuentas corrientes del sector público no financiero por US$191.1 millones, y la emisión de Letras pagaderas en dólares por US$189.5 millones.

Entre los principales egresos del balance de las reservas internacionales oficiales sobresalen el pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos del sector público por US$288.5 millones, la disminución del encaje en moneda extranjera de US$37.3 millones, y los retiros de fondos de préstamos líquidos-atados a programas y proyectos del sector público no financiero de US$408.3 millones.

La base monetaria, una variable controlada exclusivamente por el BCN al incluir el saldo de la emisión de dinero y los depósitos de los bancos comerciales en concepto de encaje en córdobas en el BCN, se ha contraído C$2,496.6 millones en el transcurso de este año, principalmente con las colocaciones de Letras emitidas por el BCN y adquiridas por la banca comercial, o las así llamadas operaciones de mercado abierto (OMA), los reportos monetarios netos (de depósitos) y los depósitos del sector público en el BCN. Las tasas de encaje legal sobre los depósitos en córdobas en la banca comercial, 10% diaria y 15% catorcenal, han permanecido constantes, pero las tasas de encaje efectivas se han elevado hasta 17.0% diaria y 16.7% catorcenal. 

El saldo total de los depósitos en moneda extranjera ha mostrado un aumento mensual creciente y continuo en 2021 hasta alcanzar el nivel US$3,273.9 millones a finales de octubre y es igual a 61.0% de la liquidez total del mercado (M3A), pero aún está por debajo del saldo de US$4,041.1 millones que se observó al 31 de marzo de 2018, un máximo mensual histórico registrado antes de la crisis política de abril de 2018.

Por su parte, el saldo total de los depósitos en córdobas aumentó C$4,482.2 millones, hasta C$46,135.8 millones. La participación del córdoba con mantenimiento de valor en la liquidez global es 10.6%, mientras que la participación del córdoba (sin apellido) es 28.4%. La moneda de curso legal de Nicaragua tiene una participación menor de ⅓ en el saldo total de los activos líquidos.

El mantenimiento de la estabilidad macroeconómica hasta el 31 de octubre de 2021 ha costado al BCN US$820 millones, que es la deuda de la autoridad monetaria en concepto de la emisión de títulos valores y que representa aproximadamente el 6% del producto interno bruto (PIB) nominal valorado en dólares con el tipo de cambio oficial promedio anual de 2021.

Como mencioné anteriormente, no se perciben señales de inestabilidad cambiaria ni fuertes presiones inflacionarias en Nicaragua en el corto plazo. Sin embargo, en el mediano y largo plazo, la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precio al consumidor se vería en riesgo por las sanciones internacionales que están afectando no sólo al Gobierno de Nicaragua sino también a los nicaragüenses.

Sin lugar a duda, el retroceso económico que cause las sanciones de la ley RENACER continuará deteriorando el nivel de bienestar por la nación. Por ejemplo, se puede prever que

•             la suspensión, ya en vigor, del nuevo financiamiento a la inversión pública, que en estos momentos es la única fuente de crecimiento económico y de reducción de la pobreza del país;

•             el impacto sobre el esfuerzo exportador del país con la revisión de la participación continua de Nicaragua en el Tratado de Libre Comercio DR-CAFTA, según la “Ley de Fortalecimiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral de 2021 (RENACER)”, o con el encarecimiento del precio de los productos de exportación nicaragüenses por un posible establecimiento de aranceles para entrar al mercado estadounidense -que les disminuiría su competitividad-, dada la prolongación por un año más de la declaración de la situación de Nicaragua como una “amenaza inusual y extraordinaria de la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos”; y

•             la presentación de la evaluación colectiva de la situación de Nicaragua y la toma de acciones “apropiadas” por parte del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), a más tardar el 30 de noviembre, podría incorporar nuevas sanciones.

También sin lugar a duda, la vía para resolver estos problemas nacionales es el Diálogo. En el FORO “PRO DIÁLOGO NACIONAL”, entre más de cien empresarios y profesionales reunidos en el INCAE el 12 de enero de 2019, se acordaron de consenso tres acciones, entre ellas la segunda que dice así: “Crear condiciones para una negociación nacional magnánima y con sentido de patria, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio”. Esta acción todavía tiene validez.