La economía de Nicaragua en 2018

9 12 2018

Se está cerrando el capítulo económico del país correspondiente a 2018, con sus principales variables que muestran más caídas que subidas. A continuación, les presentamos los principales resultados macroeconómicos del pronóstico actualizado de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), excepto si se especifica una fuente oficial de información.

El producto interno bruto (PIB) real cae 4.3% y en términos per cápita disminuye 5.3% al ser equivalente a US$2,080, muy aproximado al registrado en 2016.

Las actividades económicas más golpeadas por la recesión económica, aún imperante, son el comercio- restaurantes-hoteles, la agropecuaria, la construcción y la industria manufacturera.

La tasa de desempleo abierto aumenta hasta 12.3% de la población económicamente activa (PEA), pero al adicionarse la tasa de desempleo equivalente relacionada con el creciente subempleo existente en el país, se eleva hasta 24.8% de la PEA.

De acuerdo con datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), entre abril y septiembre de este año se han destruido 142,181 puestos de trabajo del sector formal de la economía.

1,040,000 nicaragüenses económicamente activos no generan ingresos en 2018.

La productividad de la economía, es decir, el PIB real por persona ocupada plena -que labora los ocho horas diarias-, equivale a 3,815 dólares estadounidenses de 2006, retrocede 1.8% y se acerca a su nivel observado en 2002.

El gasto de consumo de los hogares se reduce 4.6%, acompañado del deterioro de 4.3% del poder adquisitivo del salario promedio nacional.

La incertidumbre política afecta no sólo a la inversión fija real (construcción y maquinaria y equipo), que observa un descenso de 6.6%, sino también a la inversión financiera, que concentra el 90% de las colocaciones de Letras del Banco Central de Nicaragua (BCN) en plazos de 1 semana, 2 semanas y 1 mes.

Debido al descuido del ciclo agrícola 2018/2019, con un menor acceso de los productores al crédito y a los insumos, el volumen de las exportaciones tiende a disminuir 7.9%, mientras que el volumen de las importaciones, dada la menor producción de bienes y, por ende, del ingreso, cae 7.6%.

El déficit comercial de bienes con el exterior en términos FOB es igual a 18.5% del PIB y es financiado principalmente con las remesas familiares que suman US$1,511 millones, mientras que la inversión extranjera directa pasa a ocupar el segundo lugar de importancia en los flujos de recursos externos.

Nicaragua se está acercando al nivel crítico del endeudamiento externo. El saldo de la deuda pública externa de US$6,067 millones representa el 45.7% del PIB, y la carga del pago de intereses y amortizaciones de dicha deuda de US$255 millones equivale al 9.3% del valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB y del valor neto de la maquila.

El déficit fiscal del presupuesto gubernamental reformado en agosto recién pasado, que que pasó de 1.3% del PIB a 2% del PIB, sería financiado por Bonos de la República en un monto que se elevó de US$180 millones a US$386 millones, pero según datos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) al 3 de diciembre de este año sólo ha colocado US$78 millones con plazos que varían entre 4 y 7 años, y desde abril recién pasado apenas colocó US$38 millones con plazos que se concentran en 4 años y 5 años. Otro reflejo de la actual desconfianza inversionista.

El principal problema monetario ha sido la fuga de los depósitos en moneda extranjera de la banca comercial y la pérdida de reservas internacionales administradas por el BCN. Según datos de la autoridad monetaria, el 12 de abril de 2018 se registró el máximo de los depósitos en moneda extranjera de US$4,115 millones y desde esa fecha hasta el 31 de octubre ha disminuido US$1,050 millones, equivalentes a 28.4 días de la producción de bienes y servicios de este año. Excluyendo los días de fin de semana y feriados, la fuga promedio diaria efectiva es de US$8.1 millones.

Para afrontar la fuga de los depósitos en moneda extranjera, el BCN ha vendido a los bancos comerciales US$784 millones entre el 15 de mayo y el 31 de octubre del año en curso. El monto promedio diario efectivo de dichas ventas es de US$7.2 millones. Con esas ventas, el BCN ha visto en sus arcas la reducción de US$720.5 millones del saldo de las reservas internacionales brutas, desde US$2,980.6 millones hasta US$2,260.1 millones entre las dos fechas antes mencionadas.

Además, entre el 12 de abril y el 31 de octubre de este año, con base en las estadísticas del BCN, el saldo de los depósitos en córdobas en el sistema financiero nacional ha caído C$10,602 millones, equivalentes a US$368.5 millones. Esto no constituye un grave problema económico, porque el BCN emite córdobas y ha puesto a disposición de la banca comercial los reportos monetarios, un mecanismo de crédito en córdobas con plazo hasta 7 días. Cabe señalar que el 26% del total de los depósitos en el sistema financiero nacional corresponde a córdobas y a córdobas con mantenimiento de valor.

La estabilidad macroeconómica, o sea, la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor con sus parámetros de que el saldo de las reservas internacionales brutas (RIB) administradas por el BCN sea igual, al menos, a 2.5 veces la base monetaria (M0) y a 4 meses de importación de bienes CIF (MCIF), se ha mantenido al 31 de octubre (RIB = 2.81M0 = 4.21MCIF), gracias a una severa contracción de C$9,093 millones en la oferta de dinero (córdobas sin mantenimiento de valor) con el costo de acelerar la tasa de caída del PIB real.

El tipo de cambio permanece estable, aunque la brecha entre el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero y el tipo de cambio oficial ha oscilado entre 2.0% y 2.3% en los últimos días de noviembre. La tasa de inflación también permanece baja y estable, ya que su pronóstico acumulado anual para 2018 elaborado por COPADES, es 4.8%.

Compartimos con ustedes esta introducción para el perfil económico de nuestro país en 2019 que les presentaremos en la próxima semana, en el cual no se aprecia una tasa de crecimiento económico positiva aunque se logre la negociación para resolver los problemas políticos que impiden la contención del deterioro de la situación económica y, por ende, social de la población. El restablecimiento de la confianza de los agentes económicos será lento, pero con la ansiada negociación política se podrán aplicar efectivamente las políticas económicas que nos conduzcan de nuevo al crecimiento que hemos perdido.

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El estigma robusto de Eduardo Montealegre

7 12 2018

Protegida su inmunidad e impunidad por dos ex primeros secretarios de la Asamblea Nacional, Wilfredo Navarro y Alba Palacios, a lo largo de ocho años y, ahora, mantenida su impunidad por siete servidores del Poder Judicial, Alba Luz Ramos, Juana Méndez, Marvin Aguilar, Virgilio Gurdián, Gerardo Rodríguez, María Ivette Pineda Gómez y Donaldo Ignacio Alfaro García, el presunto delincuente Eduardo Montealegre cumplió diez años y cuatro meses de burlarse de la ley el recién pasado 2 de diciembre y continúa sin responder por sus delitos penales tras reiterar graves injurias y calumnias contra mi persona desde el 31 de julio de 2008.

El 13 de marzo de 2017 desistí, pero no renuncié, públicamente de pedir justicia al Poder Judicial, porque los servidores judiciales arriba mencionados también violaron mi derecho de acceso a la justicia, por lo cual procedí en ese año a documentar y denunciar la presunta delincuencia del violador de los derechos humanos Eduardo Montealegre en la Organización de Estados Americanos, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Unión Europea, la Internacional Liberal y la Unión Interparlamentaria.

Tengo la confianza que el ex banquero, el ex político y el acusado -con causas abiertas en dos juzgados penales de la Ciudad de Managua- Eduardo Montealegre tendrá que responder por sus delitos. Su arrogancia y prepotencia lo mantienen en la fila de los impunes más famosos de Nicaragua. Su prolongada protección por dos Poderes del Estado robusteció su presunta delincuencia.





La crisis y la sensibilidad del tipo de cambio

2 12 2018

Han aparecido los rumores de que el córdoba se devaluará pronto, después de que Fitch Ratings degradara a Nicaragua de B a B- con perspectiva negativa en su informe del 27 de noviembre de este año. Fitch nos mantiene encasillado en un riesgo de incumplimiento muy elevado, pero nos deja a un peldaño de pasar al riesgo de incumplimiento inminente. Entre las sensibilidades de la calificación B-, Fitch declara que un evento que podría resultar de la perspectiva negativa es una reducción de la liquidez externa que force un ajuste desordenado al régimen de tipo de cambio.

Desde mayo de 2016, debido al desplome del crédito petrolero venezolano en el mapa de la cooperación externa para Nicaragua, el Banco Central de Nicaragua (BCN) emprendió una severa restricción de la oferta de dinero (córdobas sin mantenimiento de valor) mediante las subastas de Letras, la emisión de Letras a 1 día pagaderas en córdobas, y el aumento de la tasa de encaje efectiva sobre los depósitos en moneda local que ya ha oscilado alrededor del 30%, mientras que la tasa de encaje legal es 15% semanal.

Sobre la base de los datos del BCN con el retardo de un mes, esa restricción monetaria se tensó aún más con la crisis política del 18 de abril, de tal manera que entre el 1 de abril y el 31 de octubre del año en curso dicha oferta de dinero se redujo en C$11,086 millones, equivalentes a 2.6% del Producto Interno Bruto (PIB) pronosticado por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) para este año. Esta medida monetaria tiene por supuesto un costo, que es el de una mayor desaceleracion de la tasa de crecimiento económico o, más realista para el momento actual, el de una mayor aceleración de la tasa de caída de la producción de bienes y servicios.

Por consiguiente, se puede descartar por el momento que una devaluación podría ser un resultado de una emisión inorgánica de dinero, o sea, una emisión de córdobas que no tenga respaldo en las reservas internacionales administradas por la autoridad monetaria. En el corto plazo, el único riesgo para que se observe una creciente liquidez en córdobas (sin mantenimiento de valor) es que el sector público no financiero, principalmente el gobierno central, continúe realizando más desembolsos de sus depósitos en el BCN, porque no ha podido colocar una mayor emisión de  Bonos de la República para financiar el déficit fiscal reformado. Al 31 de octubre, el sector público ha reducido sus depósitos en el BCN en C$1,631 millones.

Fitch tampoco menciona el hecho de que ya se ha registrado una devaluación de facto en la venta del dólar de las entidades financieras al público no bancario. Por ejemplo, al 30 de noviembre recién pasado la brecha entre el tipo de cambio de venta del dólar al público no bancario y el tipo de cambio oficial osciló entre 2.15% y 2.25% en los siete bancos comerciales privados radicados en el país, por lo cual ya se se puede prever el riesgo de la presencia de tipos de cambio múltiples que tendría efectos negativos sobre la inversión, principalmente la extranjera directa.

No obstante la preocupación de la población por una devaluación del córdoba, hay que tomar en cuenta la advertencia de Fitch de que en una economía muy dolarizada extraoficialmente la iliquidez de dólares podría “forzar un ajuste desordenado al régimen de tipo de cambio” y, consecuentemente, deteriorar al córdoba (sin mantenimiento de valor).

Al 31 de octubre, el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por el BCN sumaba US$2,260 millones; de ese monto, sólo US$1,155 millones corresponden al esfuerzo gubernamental para fortalecer la posición de dichas reservas, el cual es conocido como reservas internacionales netas ajustadas (RINA). El resto, US$1,105 millones, pertenece al público no bancario (depositantes e inversionistas financieros, en concepto de encaje, garantía de depósitos y títulos valores emitidos y pagaderos en dólares) y a las instituciones financieras internacionales que han facilitado préstamos para apoyo a la balanza de pagos, tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, más recientemente, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Después de que los depósitos en moneda extranjera disminuyeron US$1,053 millones entre el 12 de abril, fecha en que se registró su máximo en este año, y el 31 de octubre, las entidades financieras aún registran un saldo de dichos depósitos por US$3,065 millones. Las entidades bancarias han podido afrontar la fuga de dichos depósitos con la venta de US$788 millones realizada por el BCN en la mesa de cambios entre abril y octubre, lo cual contribuyó a que las reservas internacionales disminuyeran US$710 millones en ese mismo período. En este punto, cabe reiterar que la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor ha sido posible gracias a la contracción de la oferta de dinero antes mencionada.

Pero las reservas internacionales tienen un límite para ser vendidas a las entidades bancarias. No olvidemos que un buen banquero central tiene que realizar las previsiones del pago de la deuda externa para evitar que el país caiga en mora con los acreedores externos, así como garantizar la intermediación de divisas de la banca comercial para la realización de las transacciones comerciales del país con el exterior.

Afortunadamente, la caída promedio diaria de los depósitos en moneda extranjera  desaceleró grandemente hasta US$3.6 millones en octubre y en este otro punto también cabe reiterar el consejo que ofrecí a la población en junio -cuando se registró una caída promedio de US$13.1 millones- de que no continuaran sacando sus depósitos de los bancos por el riesgo de que la iliquidez de dólares nos condujera a un colapso del sistema financiero nacional y a una espiral devaluación-inflación-devaluación, lo que Fitch ha llamado “un ajuste desordenado al régimen de tipo de cambio”.

Y esa espiral devaluación-inflación-devaluación ocurriría cuando la demanda de dólares se concentre en el mercado negro, es decir, cuando no haya posibilidad de que el BCN continúe vendiendo dólares a las entidades bancarias. La autoridad monetaria no puede devaluar el córdoba por la presencia de la cláusula de mantenimiento del valor y la proliferación de mecanismos de formación de precios en córdobas con el tipo de cambio. Eliminar esa cláusula y esos mecanismos en tiempos de crisis sería un craso error.

Muchas personas me han dicho que aceptaron mi consejo en junio, pero han agregado que también les diga cuándo deben ir a sacar sus depósitos de los bancos. Siempre les reitero que no lo saquen para evitar más graves problemas en el mercado monetario y financiero, para evitar el deterioro del córdoba.

Sin embargo, cabe preguntarnos cómo podríamos contener el actual nivel de la desconfianza entre los agentes económicos -consumidores, productores, inversionistas y gobierno- e iniciar el proceso de restablecimiento de la confianza que se tenía antes del 18 de abril. Creo que es posible si se reanudara el diálogo o la negociación política, la única vía civilizada para que los nicaragüenses resolvamos nuestros problemas. Evitemos que el entorno económico y social de la nación continúe deteriorándose.





Tenemos que lidiar con los riesgos

25 11 2018

Se alarga la lista de riesgos sobre la economía mundial en 2019 y, por ende, sobre la  economía local ya muy afectada por la crisis política del 18 de abril de 2018.

En la actualidad, no existen islas de estabilidad económica porque la globalización y la interdependencia están instaladas. Los principales riesgos de la economía mundial son un menor crecimiento, el cambio de los fundamentos del orden internacional, las afectaciones al comercio, las amenazas a la integración y el fortalecimiento del dólar estadounidense. Cabe destacar los siguientes:

  1. Aumenta el riesgo de la desaceleración del crecimiento económico global. Alemania y Japón han reportado cifras negativas de crecimiento económico en el tercer trimestre de este año, aunque Estados Unidos continúa liderando fuertemente el desempeño productivo entre los países de economía avanzada.
  1. El Foro de la Nueva Economía de Bloomberg realizado en Singapur recientemente destacó tres riesgos planteados por el gobierno para las empresas: (i) el populismo y el nacionalismo en países con democracias avanzadas, que se pueden ejemplificar con el cambio de Estados Unidos del multilaterismo al proteccionismo, o con el desafío presupuestario de Italia a la Eurozona, o con la necesidad de formar coaliciones en Suecia y Alemania; (ii) el caos de las políticas opacas para regular la competencia que conducen a las desinversiones principalmente en Estados Unidos, Europa y China, cuando parecía haber poca evidencia de monopolio; y (iii) la definición cada vez más elástica de “seguridad nacional” que amenaza la integración económica y ha dejado poco clara la línea entre la defensa y el comercio.
  1. Es bastante probable que Estados Unidos sea más agresivo con China sobre los aranceles a la importaciones, lo cual podría desembocar en una guerra comercial internacional y provocaría una estanflación mundial, o sea, un escenario económico mundial con elevada inflación y bajo crecimiento económico. Las naciones se convierten rivales al agudizarse la competencia por la inversión de capital.
  1. El crecimiento económico de Estados podría desacelerarse a mediados de 2019, al extinguirse los efectos de la reforma tributaria que redujo los impuestos y aumentó los gastos; sin embargo, todavía cuenta con el impulso potencial de la inversión pública a través de la ejecución de proyectos de infraestructura económica.
  1. Un ajuste excesivo de las tasas de interés de la Fed, porque las políticas monetarias afectan a la economía real con retrasos de un año o más. La política monetaria se ajusta fácilmente más allá del punto en que la economía entra en una recesión por la ausencia de señales claras de desaceleración.
  1. Si las tasas de interés suben en Estados Unidos pero en ningún otro país, el dólar se fortalece y será más difícil para los mercados emergentes y en desarrollo pagar sus deudas en dólares. Están los ejemplos de Argentina y Pakistán, que han buscado el rescate del Fondo Monetario Internacional, y de Turquía, que afrontó una fuga masiva de divisas.

En el caso particular de Nicaragua, se adicionan otros riesgos políticos, económicos y financieros, tales como:

  1. La persistencia de la crisis política actual, que a la fecha se ha manifestado en caída de la producción, creciente desempleo y subempleo, aumento de la pobreza, menor recaudación de impuestos y mayor déficit fiscal, fuga de los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero nacional y pérdida de reservas internacionales en el Banco Central de Nicaragua.
  1. Posibles sanciones internacionales, entre las que se destaca la suspensión del financiamiento proveniente de instituciones financieras multilaterales, tales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, con la aprobación de la la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua 2018 por parte del Congreso de Estados Unidos.
  1. Las fricciones con la Organización de Estados Americanos (OEA), que podrían conducir a la activación de la Carta Democrática Interamericana y a la suspensión de Nicaragua en el ejercicio de su derecho de participación en la OEA, con el voto afirmativo de los dos tercios de los Estados Miembros.
  1. La insolvencia financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), agravada con la destrucción de puestos de trabajo del sector formal de la economía.
  1. La expectativa de que se acelere la tasa de inflación de los precios de los alimentos, debido a la eliminación de las exoneraciones y exenciones del impuesto al valor agregado sobre las importaciones de materias primas o bienes intermedios y maquinaria y equipo de las actividades agropecuarias, micro y pequeña industria manufacturera y pesca artesanal.
  1. La iliquidez en moneda extranjera (dólares estadounidenses) provocará el deterioro de la moneda local (córdobas). La oferta de dinero (córdobas sin mantenimiento de valor) se ha reducido significativamente para defender la posición de las reservas internacionales y garantizar la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor, pero con el costo de profundizar la desaceleración del crecimiento económico.

La negociación política para resolver los principales problemas nacionales ayudaría a restablecer gradualmente la certidumbre y la confianza de los agentes económicos, consumidores y productores, y entre estos últimos los inversionistas, nicaragüenses y extranjeros; además, se lograría mantener la cooperación externa al sector público y se podría iniciar la gestión gubernamental para la suscripción de un programa de ajuste y de reforma estructural de la economía de Nicaragua. La tarea no es fácil, pero es esencial.

En economía, es muy fácil caer, pero muy difícil levantarse. En un escenario económico optimista, como el mencionado en el párrafo anterior, el producto o ingreso interno bruto por habitante de US$2,186 registrado en 2017 podría ser alcanzado de nuevo hasta en 2021.

No sé cuando sucederá la próxima recesión económica mundial, pero en Nicaragua la recesión económica se instaló en el tercer trimestre de 2018 y preveo que la depresión económica tiene una alta probabilidad de que aparezca en 2019 si no se inicia la negociación política entre los nicaragüenses.





La banca comercial de Nicaragua en tiempos de crisis

18 11 2018

Con base en datos oficiales de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y del Banco Central de Nicaragua (BCN), en diciembre de 2016 los servicios financieros crecían a un ritmo de 11.3% promedio anual con 11,120 empleados; en agosto de 2018, crecieron a una tasa de 1.4% con 11,061 empleados. Este comportamiento productivo del sistema financiero nacional es un resultado de la actual recesión económica del país, ya que la producción de bienes y servicios del país apenas creció 0.5% promedio anual en agosto recién pasado, que estuvo acompañada de una destrucción de 151,275 puestos de trabajo del sector formal de la economía entre diciembre del año pasado y agosto de este año.

Se ha logrado contener el pánico financiero generado malintencionadamente por algunas personas que estimularon la fuga de los depósitos, tanto en moneda local como en moneda extranjera. En junio se aceleró la fuga promedio diaria hasta US$11 millones en los depósitos en moneda extranjera, pero en julio disminuyó a US$6 millones y se elevó en agosto y septiembre hasta US$7 millones por la desafortunadas declaraciones del presidente del BCN, Ovidio Reyes, que debilitaron al sistema financiero nacional.

También debe reconocerse, como lo expresó el comunicado de la reciente misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), que “Los esfuerzos de las autoridades para apoyar el mantenimiento de la liquidez en los bancos comerciales son encomiables”. Entre mayo y septiembre de este año, el BCN ha vendido US$691 millones a la banca comercial para afrontar la fuga de US$911 millones los depósitos en moneda extranjera registrada entre abril y septiembre, pero el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por el BCN disminuyó US$669 millones, hasta US$2,302 millones en ese mismo período.

Por su parte, el saldo de los depósitos en moneda local, tanto en córdobas como en córdobas con mantenimiento de valor, se ha reducido en C$10,374 millones entre abril y septiembre, pero esta fuga ha sido afrontada por la banca comercial con el auxilio de los reportos monetarios del BCN, un mecanismo de compra-venta de valores con la modalidad de contratos utilizados como una operación de crédito en córdobas con plazo hasta 7 días, los cuales han puesto a disposición de las entidades bancarias un  monto de C$12,037 millones en ese mismo período.

El temor de la población por una supuesta iliquidez de los bancos, resultante de mensajes tendenciosos a través de las redes sociales, disminuyó y se evitó un posible colapso entre las entidades financieras. A finales de septiembre recién pasado, el sistema bancario mostraba una liquidez en córdobas igual a 40.1% del total de los depósitos en moneda local y una liquidez en moneda extranjera que igualaba el 37.3% del total de los depósitos en moneda extranjera.

El 75% del total de los depósitos se ha realizado en moneda extranjera. En el tercer trimestre del año en curso, la tasa de interés pasiva promedio ponderada para los depósitos en moneda local con plazo de un mes ha vuelto a bajar a 0.8% después de 18 trimestres,  mientras que la relacionada con los depósitos en moneda extranjera, después de treinta y dos trimestres, ha vuelto a subir a 2.2%. El número de depositantes del sistema bancario nacional ha disminuido 40,821 hasta 1,566,565 en el transcurso del año.

Cabe reconocer que la banca ha resistido el embate de la crisis política. Todos los bancos están sólidos al contar con una adecuación de capital, o sea, en términos generales la razón capital/ préstamos, que es superior a la norma de 10%, de tal forma que esa adecuación para todo el sistema bancario comercial privado es igual a 15.95%.

A pesar de la pronunciada caída de los depósitos, la cartera de crédito total del sistema bancario permanece estancada en septiembre de este año, al mostrar una tasa de crecimiento interanual de apenas 0.2%, pero la cartera en riesgo se ha elevado, como un porcentaje de la cartera total, de 2.7% en marzo a 7.7% en septiembre. Sin embargo, los gastos administrativos de los siete bancos privados radicados en el país se elevaron, como un porcentaje de sus gastos operativos, de 58.9% en diciembre de 2017 a 63.1% en septiembre de 2018.

El 89% del total de préstamos se ha entregado en dólares estadounidenses. En el tercer trimestre del año en curso la tasa de interés activa de corto plazo promedio ponderada en moneda nacional ha vuelto a romper, después de cuatro trimestres, la barrera de 12%, mientras que la relacionada con la moneda extranjera, después de diez trimestres, también rompió la barrera de 10%. En el transcurso del año, el número de prestatarios del sistema bancario ha disminuido 144,291 hasta 1,456,097.

Finalmente, al 30 de septiembre de este año, los tres primeros lugares del Ranking de la Banca Comercial Privada de Nicaragua elaborado por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), es decir, los tres bancos que poseen los más altos índices de calidad (Base: Banca Comercial = 100.0), son, en orden descendente, Banco de América Central (BAC) con 110.4%, Banco FICOHSA con 109.0% y LAFISE BANCENTRO con 101.7%. El banco más competitivo fue el BAC y el banco más accesible fue Banco FICOHSA.

 





Evitemos un mayor deterioro económico y social

10 11 2018

A estas alturas del año, no se puede visualizar ni un anémico crecimiento económico del país en 2019. Si el descalabro económico de Nicaragua en 2018 fue provocado y agravado por razones exclusivamente políticas, entonces, teórica y prácticamente, no se puede anteponer la economía a la política. Primero habría que buscar la solución política y luego pasar a la solución económica. En el actual escenario nacional, la política económica no juega ningún papel para resolver los problemas y desequilibrios económicos.

Las decisiones de los agentes económicos están severamente afectadas tanto por el malestar político como por los contradictorios anuncios de los servidores públicos, que formulan y aplican la política macroeconómica del país, principalmente la del ámbito monetario.

Los intentos de la autoridad monetaria de aumentar la comisión de venta del dólar a la banca comercial, así como la transmisión telefónica a la banca comercial de solicitar con 48 horas de anticipación cualquier compra de divisas o cualquier transferencia de la banca comercial al exterior indicando el monto y el porqué, han disparado la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar estadounidense en el mercado financiero. En las ventanillas de la banca comercial, esa brecha ya alcanzó un máximo de 2.32 por ciento, mientras que la brecha correspondiente a la compra de la divisa en el mismo mercado registra un mínimo de 0.02 por ciento.

Consecuencia de la creciente  brecha bancaria para la venta del dólar al público no bancario es la presencia de tipos de cambio múltiples y, por consiguiente, su efecto negativo en la inversión extranjera directa, de por sí ya alicaída por la incertidumbre de los inversionistas extranjeros del sector real de la economía.

Continuaron los desvaríos de la autoridad monetaria al tratar de desplazar los depósitos del público en la banca comercial hacia la banca central, sin importarle que estaba debilitando al sistema financiero nacional. Con ello, la banca central trató de que los supuestos ex depositantes del sistema financiero compraran Títulos de Inversión, tanto en moneda local como en moneda extranjera, con atractivas tasas de rendimiento que no se habían observado en momentos de un buen desempeño económico nacional.

Era obvio suponer, mejor dicho, aceptar la gran desconfianza de los inversionistas financieros al observarse que la banca central sólo colocaba el 89 por ciento de sus Letras en córdobas con mantenimiento de valor subastadas semanalmente con plazos de 7 días, 14 días y 1 mes. Al restar importancia a la evolución de las operaciones de mercado abierto en un ambiente de crisis política, y a pesar de haberse establecido la colocación de Letras a plazo de 1 día a partir de enero de este año, la banca central cometió el infantilismo de hacer un anuncio fracasado de esos Títulos de Inversión.

Por la misma senda transitan los Bonos de la República aprobados por la Asamblea Nacional en la reforma del presupuesto nacional de este año, con un monto de C$12,190.6 millones equivalentes a US$385.8 millones, para financiar un mayor déficit fiscal como porcentaje del producto interno bruto (PIB) resultante de la reducción del monto de los impuestos ante la caída de la producción de bienes y servicios, y esta última espoleada por la crisis política.

El Ministerio de Hacienda y Crédito Público recurrió a emitir, por primera vez, Bonos en euros por un valor de €105 millones, equivalentes a C$3,836.4 millones, a finales de septiembre recién pasado. La emisión de esos bonos ya está autorizada en la Bolsa de Valores de Nicaragua, pero se desconocen los potenciales inversionistas. Permanece, pues, latente la incertidumbre inversionista financiera, tanto doméstica como extranjera.

Por otro lado, para el corto plazo, o sea, 18 meses en el ámbito económico, no podemos hablar de una ilusoria recuperación económica del país, aún más con el ciclo agrícola 2018/2019 muy afectado en las actividades de exportación, que también impactará el crecimiento económico en 2019. Dicho sea de paso, el PIB real caerá, al menos, 4% en este año, con una economía en recesión a partir de octubre recién pasado.

Por consiguiente, la tarea política principal es evitar la depresión económica de Nicaragua en 2019,  por el riesgo externo de la aplicación, ya que se da por un hecho la aprobación, de la Ley  de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua 2018 en el Congreso de Estados Unidos.

Por esa razón, urge la negociación política para contener el actual deterioro de las condiciones económicas y sociales de la población en general y de los más pobres en particular. La experiencia de los nicaragüenses acumulada en la década de los ochenta apunta a la negociación política mediada por la Iglesia Católica, pero el tiempo apremia.

Con la negociación política se podría evitar más caídas de la producción, más desempleo y más pobreza, y fortalecer la confianza de los consumidores, productores e inversionistas.

Se podría detener las fugas de los depósitos del sistema financiero nacional y las pérdidas de reservas internacionales, que corren el riesgo de tener sólo la protección de las remesas familiares, pero gran parte de éstas se gastan en consumo de bienes y servicios finales.

Se podría, además, impedir una mayor endeudamiento público interno para financiar el gasto corriente del presupuesto nacional, porque aún suponemos que no se incurrirá en la emisión inorgánica de dinero, o sea, la emisión de córdobas sin respaldo en reservas internacionales.

Con la negociación política se podría, entonces, crear las condiciones necesarias para emprender la recuperación económica del país, pero el restablecimiento del ingreso nacional se lograría sólo en el largo plazo.





10 años y 3 meses al margen de la ley

9 11 2018

El pasado 2 de noviembre, el querellado Eduardo Montealegre cumplió 27 meses de estar protegido por cinco magistrados del Poder Judicial (cuatro de ellos de la Corte Suprema de Justicia y uno de ellos del Tribunal de Apelaciones de Managua) y dos jueces del Complejo Judicial Central de Managua, para no responder a mi acusación personal por sus muy graves injurias y calumnias que escribió en el diario La Prensa y en una carta personal. Ocho años antes se volvió un impune al estar protegido por todos los miembros de dos Juntas Directivas de la Asamblea Nacional cuando él, como diputado, se  escudó inapropiadamente con la inmunidad que confiere ese cargo público.

Ya he demostrado públicamente que Eduardo Montealegre es un presunto delincuente por ser un violador de los derechos humanos y, además, como también es de conocimiento público, es un acusado de corrupción junto a otras 38 personas por la Fiscalía General de la República por ser coautor de los delitos contra la economía nacional la industria y el comercio, delito de fraude,  y delito de tráfico de influencias cuando, siendo ministro de Hacienda y Crédito Público de la Administración del Ing. Enrique Bolaños, reestructuró la deuda pública interna proveniente de las liquidaciones bancarias ocurridas en el bienio 2000-2001.

El exbanquero y expolítico querellado Eduardo Montealegre ya habrá comprobado que, aunque desistí de mi acusación por la retardación de justicia y la falta de respuesta de los servidores del Poder Judicial arriba señalados, nunca renunciaré a mi acusación personal. Tengo la confianza en que algún día tendré acceso a la justicia, que hoy la obstaculizan siete servidores judiciales ya conocidos, al violar mis derechos al debido proceso y mi derecho al acceso a una justicia pronto y efectiva.