Se mantiene la tranquilidad económica frente al ruido político

28 08 2016

Sobre la base de las fuentes oficiales de información, los grandes datos económicos de Nicaragua continúan mejorando o se mantienen en niveles aceptables a la luz del desempeño de las actividades productivas, la inflación, el manejo del presupuesto gubernamental, la evolución del sistema financiero nacional y la estabilidad macroeconómica, aunque se amplió el déficit comercial externo y se aceleró el crédito al comercio y al consumo.

Sin haber salido la cosecha de primera del ciclo agrícola 2015/2016 que no está afectada por la severas sequías de los dos ciclos agrícolas anteriores, a junio de este año el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) elaborado por el Banco Central de Nicaragua (BCN) muestra que los volúmenes de producción de bienes y servicios han aumentado 5.2% promedio anual y 5.3% interanual (con respecto a  junio de 2015).

Este desempeño productivo del país ha rezagado las proyecciones de crecimiento económico de 4.5% a 5.0% del BCN, 4.5% del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), 4.4% del Banco Mundial (BM) y 4.7% de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES). Sin incorporar ningún megaproyecto, el pronóstico del crecimiento económico de Nicaragua en este año de Consultores Económicos Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) presentado al Grupo Empresarial de Análisis (GEA) fue 5.3% en diciembre de 2015 y su revisión en julio de 2016 lo redujo en una décima porcentual hasta 5.2%.

La tasa de crecimiento interanual de los tres indicadores económicos clave de COPADES que ayudan a demostrar que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real de Nicaragua ya entró a un estadio de crecimiento de 5% a 6% se describe a continuación: (i) el volumen de consumo anual de energía eléctrica (en miles de megavatios-hora) aumentó 9.3% al mes de abril recién pasado; (ii) el volumen de consumo anual de cemento (en miles de quintales) creció 9.6% al mes de abril de este año; y (iii) la recaudación del monto anual real (excluyendo la inflación) de impuestos indirectos del Gobierno Central subió 12.7% a junio de este año.

La tasa de inflación acumulada en el período enero-julio del año en curso es 2.4% y en términos interanuales (de junio 2015 a junio 2016) es igual a 4.1%. Con esa baja presión inflacionaria, el poder adquisitivo del salario promedio mensual correspondiente a enero-mayo de los trabajadores activos que cotizan la seguridad social refleja un aumento de 2.5% en relación con el mismo período de 2015, y se prevé que el gasto de consumo de las familias será el segundo motor del crecimiento económico del país en este año, antecedido por el volumen de la producción exportable.

El volumen de empleo formal, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), creció 12.3% en enero-mayo con respecto al mismo período de 2015 con un registro de 843,542 trabajadores activos, aunque este dato es marginal debido a que la informalidad abarca el 80% del mercado laboral, es decir, 80% de los trabajadores laboran en empresas que no cuentan con registros contables, según estadísticas oficiales de 2014.

Siempre con base en los datos del BCN, en el primer semestre del año se ha observado, por un lado, una caída de 1.8% en los precios de importación, aunque el precio promedio mensual del barril de petróleo WTI ha comenzado a subir rompiendo la barrera de US$40 desde abril y, por otro lado, otra caída de 0.1% en los precios de exportación del país, resultante de la baja de los precios de la carne bovina y del camarón y de la alza de los precios del café, azúcar y oro, por lo cual la relación de precios de intercambio mejoró 1.6%. Este mejoramiento impulsó la demanda interna, o sea, la inversión y el consumo, y en este último gasto principalmente el realizado por las familias.

Sin embargo, el desequilibrio comercial externo en el primer semestre de 2016 se amplió 18.1% por la caída del volumen de exportaciones provocada por los efectos del fenómeno El Niño en 2015: mientras el valor de las exportaciones de bienes FOB disminuía US$168 millones hasta US$1,172 millones,  el valor de las importaciones de bienes FOB subía US$66 millones hasta US$2,693 millones.

En el ámbito de las finanzas públicas, el déficit fiscal acumulado en el primer semestre de este año, antes de incluir las donaciones externas destinadas al presupuesto gubernamental, totalizó C$457 millones, equivalentes a US$16 millones, y fue US$1 millón mayor que el registrado en el primer semestre del año pasado. En el primer semestre de 2016 con respecto al mismo lapso de 2015, el gasto real (sin el efecto de la inflación) de inversión pública aumentó 19.3% mientras que el gasto de consumo público se incrementó 13.2% y, por el lado de los ingresos presupuestarios, la recaudación total real de impuestos del Gobierno Central subió 14.6%. Por consiguiente, no se observa un grave deterior del desequilibrio financiero interno.

La estabilidad macroeconómica está garantizada. Las reservas internacionales brutas del BCN sumaron US$2,460.2 millones al 31 de julio de 2016, que representaron 2.7 veces la base monetaria (el mínimo requerido es 2.5 veces) y 5 meses de importación de bienes CIF (el mínimo requerido es 4 meses), por lo cual continúa descartándose la especulación en el mercado cambiario. Sin embargo, la cantidad de dinero que circula en el mercado sigue mostrando una restricción irregular al crecer interanualmente 14% a finales de julio, después de haber subido apenas 2.3% en mayo y 8.7% en junio, teniendo en cuenta que su moda es 20%, lo cual  obstaculiza las decisiones de producción y de mantenimiento de inventarios en las empresas.

El saldo de los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero se incrementó US$192 millones al pasar de US$3,541.1 millones el 31 de diciembre de 2015 a US$3,732.6 millones el 31 de julio de 2016, y representan el 68.8% de la liquidez global de la economía y el 75.0% del total de los depósitos del público no bancario en las instituciones bancarias financieras.

No obstante el mantenimiento de la confianza del público en el sistema financiero nacional, a finales de junio continúa observándose en el sistema financiero la aceleración del crédito destinado al comercio y al consumo de tal forma que la razón Crédito/Depósitos ha disminuido hasta 106.4% y el monto total de los préstamos en moneda extranjera representa el 90.5% del saldo total de la cartera de préstamos.





Una visión de la economía centroamericana en 2017

21 08 2016

Presentación1

Las perspectivas económicas de los principales socios comerciales de los países centroamericanos se han corregido hacia la baja sin llegar a situaciones recesivas, debido a la pérdida de dinamismo de la inversión por una mayor incertidumbre global.

Factores económicos, tales como el proceso de ajuste económico de China, la recesión en los países emergentes y las dudas de la situación financiera de la Eurozona, y factores políticos, entre los que se destacan los ataques terroristas, las tensiones geopolíticas, la salida del Reino Unido de la Unión Europea y las elecciones presidenciales en Estados Unidos, han afectado las expectativas económicas.

Desde la perspectiva centroamericana, el menor crecimiento económico de sus socios comerciales modera la demanda de exportaciones regionales, mientras que la recuperación de los precios internacionales de las principales materias primas, encabezadas por el petróleo, generará una mayor inflación importada y un deterioro en los términos de intercambio y el ingreso real.

Las condiciones financieras internacionales están dominadas por la mayor incertidumbre y la aversión al riesgo, debido a los espacios más limitados de las políticas económicas de los países de economía avanzada y el grado de avance y de éxito de los países de economía emergente. Por estos motivos, las corrientes de capital y financiamiento hacia los mercados emergentes y en desarrollo serán más escasas y más costosas. Los países centroamericanos que dependen más del ahorro externo tendrán más dificultades y mayores costos cuando busquen recursos en los mercados internacionales.

Las perspectivas de mayores tasas de interés en términos nominales y reales provocarán un ajuste en el ingreso disponible y en los patrones de consumo e inversión del sector privado, y la apreciación del dólar estadounidense frente a otras divisas se traducirá en un encarecimiento relativo de la producción centroamericana en otros mercados y afectará la evolución de las actividades que producen bienes y servicios transables o de las actividades que compiten con las importaciones.

El crecimiento económico de Centroamérica, incluyendo a Panamá, se ha desacelerado por el menor impulso del gasto de consumo de las familias, porque la mejora de los términos de intercambio dada la caída de los precios internacionales de los bienes primarios (o commodities) que se registró hasta 2015 ha comenzado a diluirse a partir de 2016.

La demanda interna, o sea consumo e inversión, continuará siendo será el principal factor de crecimiento en el bienio 2016-2017, pero la inversión muestra un menor ritmo de crecimiento debido a la conclusión de grandes proyectos de infraestructura económica, como la ampliación del Canal de Panamá, a las mayores tasas de interés reales como resultado de las alzas del costo y la escasez del dinero en el mercado internacional, y al mayor financiamiento interno al déficit fiscal que limitará el acceso del sector privado al crédito local.

Se espera un menor desequilibrio externo, porque el valor de las importaciones tiende a caer en 2016 y a subir levemente en 2017 por las cotizaciones internacionales de los productos básicos; el volumen y el valor de las exportaciones se recuperará en 2017 al desaparecer los efectos del fenómeno de El Niño; el turismo y las remesas familiares suben por el buen desempeño de la economía y del mercado laboral de Estados Unidos. Así, tiende  a reducirse el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos regional, lo cual significa una menor vulnerabilidad externa para istmo al requerirse un menor financiamiento externo, ya sea en forma de préstamos externos comerciales y concesionales, inversiones de cartera e inversiones extranjeras directas, pero no se podrá apoyar el fortalecimiento de la posición de las reservas internacionales como se observó en los años de abundancia de capitales externos.

El menor valor las importaciones de hidrocarburos observada en 2014 y 2015 y los ingresos de divisas en conceptos de exportaciones, remesas y préstamos, junto con los espacios para el arbitraje de las tasas de interés, presionaron el fortalecimiento de las monedas de los países centroamericanos con regímenes cambiarios flexibles (el quetzal, el lempira y el colón). Esta situación se revertirá en 2016 y 2017, cuando dichas monedas se deprecien al moderarse los factores antes mencionados.

Excluyendo a Nicaragua, la sostenibilidad fiscal es uno de los principales retos de la economía de los países centroamericanos. Después de las políticas anticíclicas que se aplicaron en los países del istmo durante la Gran Recesión Mundial de 2008-2009, el déficit fiscal y la deuda pública lucen altos al tener en cuenta sus tasas esperadas de crecimiento económico y las alzas de tasas de interés reales en los próximos años.

La inflexibilidad presupuestaria de las remuneraciones y las transferencias corrientes, como los subsidios al consumo de energía o al transporte de pasajeros, obstaculizan la reducción del gasto público. La estructura tributaria es débil por su cobertura y exoneraciones. Los elevados déficit gubernamentales han elevado el saldo total de la deuda pública externa e interna y ha presionado a la alza de las tasas de interés en los sistemas financieros nacionales.

Las presiones inflacionarias serán moderadas en cada país centroamericano, pero superiores a las registrada en 2015 debido a la estabilidad de los bajos precios internacionales de los bienes primarios y a la depreciación de las monedas locales asociada con una menor disponibilidad de financiamiento externo.





El ruido político no alteró el orden macroeconómico

13 08 2016

Presentación1

Se cerró el telón macroeconómico de julio de este año sin mostrar ribetes desestabilizadores de la economía del país, pero persisten señales de desasosiego entre los empresarios que ven la caída del nivel de sus ventas de bienes y servicios en los últimos tres meses.

No existen señales que inviten al Fondo Monetario Internacional (FMI) a declarar que Nicaragua  practica tipos de cambio múltiples, o que la tasa de inflación se ha acelerado en el mercado local, o que se observa una fuga de depósitos en el sistema financiero nacional, o que está en riesgo la estabilización macroeconómica del país. Veamos los porqués con base en datos oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN).

  • Con el deslizamiento mensual permanente del tipo de cambio oficial de 0.41% desde enero de 2004, en julio de 2016 la brecha entre el precio oficial de la divisa estadounidense y el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero es 0.92%, muy cercana a la registrada en julio de 2015 que fue igual a 0.93%.
  • La tasa de inflación de precios al consumidor nacional acumulada entre diciembre de 2015 y julio de 2016 es 2.4%, 1 punto porcentual por arriba a la acumulada entre diciembre de 2014 y julio 2015.
  • La tasa de inflación interanual, es decir, de julio de 2015 a julio de 2016, que es de vital interés para los empresarios, es 4.1%, 1 punto porcentual mayor que la registrada en julio de 2015 y menor que la tasa de devaluación interanual de 5%.
  • El costo de la canasta de 53 productos de consumo básico ha subido 4.3% en este año y 4.5% interanual en julio al reflejar el valor de C$12,892.52.
  • Los depósitos en moneda extranjera del público no bancario en el sistema financiero nacional aumentaron en julio US$43 millones hasta US$7,333 millones, por lo cual no se observa una fuga de éstos, que dicho sea de paso han aumentado US$192 millones en los primeros siete meses del año.
  • Las reservas internacionales brutas en el Banco Central de Nicaragua, que sumaron US$2,460.2 millones al 31 de julio de este año, representaron 2.7 veces la base monetaria y 5 meses de importaciones de bienes CIF, que superan los mínimos establecidos para garantizar la condicionalidad de estabilización macroeconómica iguales a 2.5 veces la base monetaria y a 4 meses de importaciones de bienes CIF.

Por lo que deberían preocuparse los empresarios es la excesiva contracción monetaria que ha realizado el BCN, que condujo a una fuerte desaceleración del crecimiento del medio circulante en mayo recién pasado, al registrarse en ese mes una variación interanual de apenas 2.3% del saldo de dinero circulante, cuando esa variación ha sido muy cercana al 20% mensual en términos promedio el año pasado.

Esa decisión de la autoridad monetaria del país, que fue tomada desde abril de este año, provocó una contracción en la venta de bienes y servicios y agudizó la incertidumbre empresarial motivada por el ruido político que se escucha desde junio con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia relacionada con el litigio entre las cuatro facciones del Partido Liberal Independiente (PLI), y con el aumento de sus decibeles en julio con la destitución de los diputados de la Bancada Alianza del Partido Liberal Independiente (BAPLI) que desconocieron al nuevo representante legal del PLI, el Dr. Pedro Reyes Vallejos. Este ruido se amplificó con la quejas en el exterior de los diputados destituidos, porque a lo interno del país han pasado prácticamente desapercibidos. Las calles están tranquilas.

Por lo tanto, ese ruido político no ha afectado al escenario macroeconómico del país, ni lo afectará en el corto plazo; tampoco ha puesto en riesgo la libre convertibilidad del córdoba ni influenció a las alzas al tipo de cambio financiero y al tipo de cambio negro.

Por lo tanto, la contracción de las ventas de bienes y servicios no es un resultado de ese ruido político, sino por la escasez de córdobas dirigida por el BCN, que dejó a entrever su creciente preocupación para proteger las reservas internacionales. Esa contracción del volumen de ventas de bienes de consumo final está trastocando las decisiones de producción y de mantenimiento de inventarios en el corto plazo, y si continúa manteniéndose en los próximos meses podría causar una desaceleración del crecimiento económico del país. Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) revisó su meta de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real para 2016 y la mantiene en el nivel de 5.2%.

Con el propósito de fortalecer la certidumbre entre los agentes económicos y la normalización de las decisiones empresariales, el presidente del BCN, Ovidio Reyes, tendría que calibrar en mejor forma el endeudamiento público interno con las colocaciones de Letras Estandarizadas subastadas y de Títulos Especiales de Inversión conocidos como depósitos a plazos del gobierno en el BCN, que han sacado de circulación C$2,184.4 millones en enero-julio del año en curso.

En conclusión, la drástica desaceleración interanual del monto de dinero que circula en el mercado local ha sido más impactante que el ruido político antes mencionado. La preocupación empresarial se explica más con razones económicas que con razones políticas.





Es necesario minimizar los riesgos

7 08 2016

Es extraño el hecho que el Banco Central de Nicaragua (BCN) no publique los indicadores físicos de producción de las actividades económicas del país correspondientes a mayo recién pasado, a sabiendas que señaló un dinámico comportamiento del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) en ese mes, al reflejar una tasa de crecimiento promedio anual de 5.1%.

También es extraño que el BCN no haya publicado el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico correspondiente a los meses de junio y julio, no obstante ha publicado el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ambos meses, con el cual se observa una baja tasa de inflación acumulada en el período diciembre 2015-julio 2016 igual a 2.4%. Cabe aclarar que la encuesta del IPC contiene los precios de los  productos que se utilizan para valorar el costo de la canasta de  consumo básico.

La indisponibilidad de información económica que es usualmente publicada por las instituciones estatales provoca dudas, sospechas infundadas e incertidumbre entre los agentes económicos.

Las recientes decisiones políticas gubernamentales con cierto retardo y la reacción de un grupo opositor afectado por dichas decisiones, que dispuso quejarse en el exterior sin recibir un respaldo nacional importante para resolver este problema dentro de nuestras fronteras, también han generado incertidumbre económica, principalmente entre los productores. Esa incertidumbre tiende a fortalecerse cuando las instituciones públicas, en este caso el BCN, dejan de publicar información sobre el comportamiento de la producción y el costo de la vida de los nicaragüenses.

La producción de bienes y servicios marcha a un ritmo vigoroso, mayor que el observado el año pasado, ya que a mayo de 2015 el crecimiento promedio anual del IMAE era del orden de 4.0%. La baja inflación es menor que la devaluación reptante de 2.9% acumulada en los siete primeros meses del año, pero es un punto porcentual mayor que la presión inflacionaria acumulada en el mismo período del año pasado, que fue igual a 1.4%.

Consecuentemente, el BCN continúa garantizando la estabilidad macroeconómica, porque no se han alterado los tradicionales ritmos inflacionarios y devaluatorios del córdoba. En julio se fortaleció la posición de las reservas internacionales brutas oficiales, al revertirse la reducción del saldo de los depósitos de encaje en moneda extranjera que se había observado entre la primera y la tercera semana de julio, mediante el aumento de US$31 millones de dichos depósitos durante la última semana del mes recién pasado. El saldo de dichas reservas de US$2,460.2 millones al 31 de julio de este año garantizó 4.9 meses de importaciones de bienes CIF –la condicionalidad es 4 meses- y fue equivalente a 2.7 veces la base monetaria –la condicionalidad es 2.5 veces-.

Por lo tanto, no se visualizan señales de especulaciones cambiarias en el país y la libre convertibilidad del córdoba no está en riesgo, dada la administración de la liquidez en córdobas por parte de la autoridad monetaria, que se excedió con la intensidad de la contracción del dinero que circula fuera del sistema financiero nacional y afectó el comportamiento de las ventas de bienes y servicios en el mercado local desde marzo recién pasado.

Las preferencias del público no bancario en la tenencia de sus activos líquidos con las tres monedas existentes en el país tampoco han variado. Eliminando el efecto de la inflación, entre diciembre del año pasado y julio de este año el saldo total real (o volumen) de los depósitos de ahorro y a plazos en córdobas con mantenimiento de valor acusó un aumento de 5.3%, mientras que el saldo de los depósitos a la vista en córdobas caía 3.1% dada la contracción de 15% del volumen de dinero (o numerario) que circulaba fuera del sistema financiero; por otro lado, el total los depósitos en todo tipo de cuentas en dólares a precios corrientes, es decir, valorado en millones de dólares, reflejó un incremento de 5.5% y representó el 76% del total de depósitos en el sistema financiero nacional y el 69% de la liquidez global de la economía. Tampoco se observan señales de fuga de depósitos, especialmente en moneda extranjera, o un temor generalizado de que los agentes económicos busquen al dólar estadounidense como un refugio para evitar los efectos de una supuesta incertidumbre económica nacional.

Con todo lo mencionado anteriormente, podemos concluir que a finales de julio de este año se observó una conducta positiva de los agentes económicos sin ninguna señal que conduzca a un serio desequilibrio del entorno económico nacional en el corto plazo, lo cual indica una fallida intención del pequeño grupo de opositores que fueron destituidos de la Asamblea Nacional y que han tratado, con sus quejas en el ámbito internacional, de desacreditar el proceso electoral y perjudicar la economía del país para concretar la negociación de sus reclamos políticos.

Quitar la cooperación externa al sector público, principalmente la otorgada por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (excluyo al Fondo Monetario Internacional porque ya no tiene un programa de ajuste económico y de reforma estructural con el país a partir de 2012). Influir en los ciudadanos para que no voten el 6 de noviembre próximo y, así, puedan tener sus conciencias limpias. Provocar temor entre la población por una supuesta confrontación entre Nicaragua y Estados Unidos, que afectaría la economía del país. Esas premisas de los políticos afines con la alianza que lideró Eduardo Montealegre aumentan los riesgos políticos, económicos y financieros de Nicaragua.

Y en este contexto, no es aconsejable ocultar la información económica oficial, especialmente la del BCN, porque obstaculizaría la apropiada toma de decisiones entre los agentes económicos del país, productores, inversionistas y consumidores, y ojalá que esa indisponibilidad de datos económicos sea un error institucional involuntario. Siento que todos nosotros, en estos momentos, tenemos la obligación nacional de minimizar los riesgos y crear más confianza de la que habíamos alcanzado. El interés supremo, el de la Nación, siempre estará sobre el interés individual, con más razón si éste es mezquino y contrario al bien común.





Persiste la severa contracción monetaria en el mercado local

1 08 2016

Al cierre de mayo de 2016, se registró un máximo histórico del saldo de las reservas internacionales brutas en las arcas del Banco Central de Nicaragua (BCN) de 2 mil 522 millones de dólares, equivalentes en ese momento a 2.96 veces la base monetaria y a 5.09 meses de importaciones de bienes CIF, superando los mínimos establecidos por la condicionalidad de estabilización macroeconómica, que son 2.5 veces la base monetaria y 4.0 meses de importaciones de bienes CIF.

Entre junio y los primeros 28 días de julio se ha mantenido el caso curioso de que las reservas internacionales brutas del BCN han caído 98.4 millones de dólares, no obstante la cantidad de córdobas que circula fuera del sistema financiero nacional se ha desplomado 2 mil 757 millones de córdobas desde diciembre del año pasado, un monto que es cercano al saldo acumulado en enero-julio de las colocaciones netas (colocaciones menos redenciones) de Letras Estandarizadas que son subastadas semanalmente por la autoridad monetaria. Entonces, ¿por qué cayeron las reservas internacionales brutas oficiales en junio y julio de este año si el BCN ha contraído severamente el dinero en circulación fuera del sistema financiero?

La mayor parte de los ingresos de divisas líquidas que recibe el BCN proviene de préstamos y donaciones “atadas” a la ejecución de programas y proyectos del sector público. Por ejemplo, el 45% del monto de la inversión pública programada y el 25% del gasto de reducción de la pobreza programados para 2016 son financiados con recursos externos. En junio y julio de este año, según datos del BCN, los ingresos de reservas sumaron 75 millones de dólares.

Sin embargo, en ese mismo bimestre la autoridad monetaria ha observado que los grupos financieros del país han retirado 90 millones de dólares de sus depósitos de encaje en moneda extranjera en el BCN, los cuales continúan reflejando un exceso de 185 millones de dólares, y esos retiros están destinados, muy probablemente, a la concesión de crédito del sistema financiero nacional al sector privado porque su inversión (financiera) en el exterior no resulta atractiva para los banqueros por las bajas tasas de interés del mercado internacional; el BCN, como intermediario del sector público no financiero, ha pagado, incluyendo sus obligaciones, 34 millones de dólares de intereses y amortizaciones a los acreedores externos del sector público; y finalmente, las cuentas corrientes del sector público no financiero en el BCN disminuyeron 29 millones de dólares. Cabe señalar que las compras netas de divisas del BCN en el mercado financiero local en eso dos meses fueron casi neutrales en el comportamiento de las reservas internacionales.

En conclusión, la principal causa de la caída de las reservas internacionales oficiales en junio-julio de este año fue el retiro de casi la mitad del excedente del encaje sobre los depósitos en dólares que los grupos financieros, por ley, tienen que depositar en el BCN. Al 28 de julio, la disponibilidad de reservas internacionales brutas del BCN había disminuido a un nivel levemente superior al registrado en noviembre de 2015, es decir, 2 mil 424 millones e igual a 2.58 veces la base monetaria y 4.96 meses de importaciones de bienes CIF. Tal como lo indican los pronósticos económicos para 2016 de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), que fueron presentados a los empresarios en abril de este año, no hay lugar a especulaciones cambiarias en un año de elecciones presidenciales en Nicaragua.

El riesgo que aparece rápidamente a la vista en el comportamiento de los agregados monetarios antes mencionados es una desaceleración de las ventas de bienes y servicios en el mercado local, la cual estimamos se ha comenzado a sentir entre los empresarios a partir de mayo recién pasado y podría haber ya provocado una alteración de sus metas de producción.

La otra cuestión que aparece a la vista es por qué la autoridad monetaria se ha empecinado en aplicar una severa contracción de la moneda local que circula en el mercado interno. El medio circulante (en córdobas) ha mostrado una tasa de crecimiento interanual bastante aproximada al 20%, pero este nivel se ha aplacado a niveles insospechados de 2%, 7%, 9% y 12% en los últimos meses.

Una explicación al respecto es la incertidumbre del BCN en cuanto al sostenimiento de la estabilización macroeconómica, ahora que el flujo del crédito petrolero de Venezuela disminuye hasta aproximadamente 46 millones de dólares, desde el nivel máximo cercano a 558 millones de dólares en el trienio 2011-2013, y su disminución a 436 millones en 2014 y 309 millones en 2015.

El principal beneficio de la cooperación venezolana para la economía nicaragüense ha sido el aseguramiento de la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica, o sea, la protección de la posición de las reservas internacionales del BCN, incluso sobre el beneficio del crecimiento económico y de la reducción de la pobreza del país. Quizá por este motivo, la preocupación del BCN ahora se centra en el pago en efectivo de al menos el 70% de las importaciones de crudo, diesel y gasolinas, al haberse reducido el precio internacional del crudo, el porcentaje de la factura petrolera que estaba sujeta a crédito por parte de Venezuela y a al volumen de crudo y combustibles líquidos entregados por Venezuela a Nicaragua.

Ojalá que el presidente del BCN, Ovidio Reyes, sepa calibrar adecuadamente la contracción de la liquidez en córdobas, sin olvidar que el Gobierno de Nicaragua ha renovado por seis años consecutivos (el 20 de agosto próximo se renovaría por séptimo año) una línea de crédito de 200 millones de dólares con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que a la fecha nunca ha sido usada para fortalecer la gestión gubernamental en materia de política macroeconómica y para garantizar una mayor confianza de los agentes económicos en la estabilidad cambiaria y monetaria del país, frente a un entorno aun adverso de la economía mundial.





Los mismos problemas económicos de un antaño lejano

24 07 2016

Tras leer la edición XLIX del Sistema de Monitoreo de la Opinión Pública (SISMO) correspondiente al segundo trimestre de este año, resultante de la encuesta realizada por M&R Consultores entre el 6 de junio y el 22 de julio, concluyo que su resultados en el ámbito económico están ajustados a la realidad y se vuelve a reconfirmar que el principal problema de los nicaragüenses es el económico, quedando totalmente rezagados los problemas sociales y políticos.

Desde el punto de vista de los hogares, principalmente de los ciudadanos de a pie, se reconfirmó que el problema es microeconómico, porque:

  • El 33.6% de los entrevistados se quejó por estar desempleado, entre quienes podría incluir a las personas que trabajan menos de 8 horas diarias o que devengan un salario mensual menor que el salario mínimo legal.
  • El 16.2% de los entrevistados protestó por la carestía de la vida, un problema muy vinculado con el desempleo y el subempleo, porque los ingresos de las familias son insuficientes y la inflación actual no es problema. La alza de los precios al consumidor en el período enero-junio del año en curso fue apenas de 2.1% y la alza del costo de la canasta de 53 productos de consumo básico fue del orden de 3.3% en enero-mayo de este año -el Banco Central de Nicaragua (BCN) aún no publica el costo promedio de dicha canasta correspondiente a junio recién pasado, no obstante ese costo se estima con los precios al consumidor que el BCN recopila para estimar el índice de precios al consumidor y la tasa de inflación mensuales-.
  • El 17.9% de los entrevistados se lamentó de la pobreza, un problema nacional crónico mal ponderado con los datos oficiales obtenidos por la vía del gasto de consumo, un gasto que puede ser financiado con donaciones y remesas familiares.
  • El 2.9% de los entrevistados señaló la falta de inversiones como su principal problema económico.

En suma, el 70.6% de los entrevistados padece actualmente por su situación económica, un porcentaje que es muy cercano al de 62% de los nicaragüenses que en el período 17 de septiembre – 4 de diciembre de 2014 manifestó que con todos sus ingresos, los cuales incluyen salario, remesas, producción de autoconsumo, premios de la lotería, alquileres, intereses, dividendos, donaciones y transferencias, no podía comprar todos los 53 productos de la canasta de consumo básico, de acuerdo con los datos de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014.

Con ese panorama real del problema económico de la mayoría de las personas o de las familias, el 35.9% de los entrevistados estaba dispuesto a emigrar, porque deseaba mejorar su situación económica o tener un empleo.

Los políticos con ambiciones nacionales se concentran en cómo ayudar a los pobres, cuestión que ha cumplido el presidente Daniel Ortega con varios proyectos emblemáticos financiados con la cooperación venezolana y el presupuesto nacional, pero la información de la reducción de la pobreza por la vía del consumo de la VI EMNV 2014, que indica un riesgo de pobreza de 30% en el país, es bastante contradictoria con los resultados de la encuesta de M&R y con la desigualdad de la distribución del ingreso que se desprende de la misma VI EMNV 2014, que ayuda a explicar la expansión de casi 20 puntos porcentuales del mercado informal hasta 80% en los últimos nueve años. Para disminuir la pobreza es condición necesaria que la economía cree empleo decente.

El segundo problema más importante que afectó al 19.9% de los entrevistados fue de índole social, caracterizado por la corrupción (8.6%), la delincuencia (7.7%), la infraestructura (2.3%) y la crisis de valores (1.3%). El tercer problema más importante que afligió al 7.3% de los entrevistados fue el de carácter político.

Sólo el 2.3% de los entrevistados respondió que no tiene problemas. A manera de ejemplo, según la VI EMNV 2014, el 2% de la población total del país, una pequeña élite, se apoderó del 18% del ingreso total del país -en ese año el ingreso total era equivalente a US$9,403 millones de dólares-. Con la misma EMNV, para tener una idea de la brecha entre los pobres y los ricos en Nicaragua, partiendo desde los estratos de la población de más bajos ingresos el 18% del ingreso total del país era captado por el 48.5% de la población total del país.

Por otro lado, el 28.5% de los entrevistados afirmó que la actual situación económica el país era muy buena o es buena, debido a que un miembro de la familia ha conseguido un empleo; el 46.3% la calificó de regular; y el 24.5% puntualizó que era mala o pésima, debido al insuficiente monto de los salarios de la familia que no ajustó para los gastos del hogar o debido al número de desempleados en la familia.

Desde la acera de la macroeconomía, el país continúa muy bien, excelente. A finales de junio recién pasado el saldo de las reservas internacionales brutas, con una caída semestral de 33 millones de dólares, totalizaba 2.5 millardos de dólares y equivalía a 2.7 veces la base monetaria y a 5 de importaciones de bienes CIF, es decir, la estabilidad del tipo de cambio y de los precios al consumidor está sólida; el déficit del presupuesto del Gobierno Central a finales de abril acumulaba un déficit equivalente 25 millones de dólares; el saldo de dinero o medio circulante reflejaba una contracción de 8.2% acumulada en el primer semestre, gracias a las colocaciones de títulos valores del BCN; como se mencionó antes, la presión inflacionaria acumulada en el primer semestre era 2.1%; y el desempeño del volumen de producción de bienes y servicios se manifestaba en una tasa de crecimiento interanual del índice Mensual de Actividad Económica de 5.4%.

Como siempre hemos afirmado públicamente, en Nicaragua la macroeconomía está muy bien, excelente, pero la microeconomía está muy mal. La solución está en manos de los políticos pero, como dice el economista francés Thomas Piketty, “la desigualdad no es algo para dejar en manos de un pequeño grupo de economistas”.





Los pobres no son culpables de ser una mayoría

17 07 2016

El recién pasado 12 de julio me entrevistó el periodista Luis Galeano en su programa matutino tanto televisivo como radial sobre lo que él llamó “La economía de bolsillo”, un tema muy bien nombrado con lo que él diferenciaba a la microeconomía, que está bastante mal, de la macroeconomía, que está bastante bien en el país.

Complementaré algunas ideas que, por razones de tiempo, no pude exponer en la entrevista y sólo repetiré tres números de las estadísticas sobre pobreza que procesé sobre la base la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014, que está disponible en la página web del  Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE): con los ingresos totales de 1,432,459 familias nicaragüenses, el 41% no podía comprar todos los 23 alimentos de la canasta de consumo básico, el 62% no podía adquirir todos los 53 productos de dicha canasta de consumo y el 85% no podía endeudarse para tener una vivienda de interés social, aún con el subsidio estatal de la tasa de interés.

Con esos tres desafíos que están divorciados de la metodología de las líneas de pobreza por el lado del consumo del Banco Mundial, podríamos concluir que el actual modelo económico ha sido insuficiente para reducir la pobreza. Si no incluyéramos la incapacidad de comprar una vivienda de interés social, 5,275,016 nicaragüenses desfavorecidos, concentrados en 1,215,207 familias, no podían comprar con todos sus ingresos todos los 53 productos de la canasta de consumo básico. Este dato debería ser muy preocupante para los políticos, especialmente para quien ocupa el poder, porque refleja el mantenimiento de las estructuras económicas que están detrás de la pobreza y la falta de una mejor comprensión de que sin economía no se puede reducir la pobreza.

Es obvio que las políticas sociales emprendidas por la administración del Comandante Daniel Ortega desde el año de 2007 pretenden ayudar a los pobres, especialmente a los pobres extremos que no pueden adquirir los alimentos básicos, pero continúan siendo mayoritariamente el último eslabón de la sociedad. Dicho de otra forma, el tamaño natural del mercado dinámico de Nicaragua se reduce al 15% de la población total del país, un espacio muy reducido donde el crecimiento económico se puede explicar con la dinámica de la demanda interna, o sea, con los gastos de consumo e inversión.

Nadie es pobre porque no sepa lo que es mejor y los pobres no son culpables de que sean una mayoría en el país. Los pobres son los que siempre toman sus decisiones en un entorno con muchas dificultades y si las políticas públicas no reducen la desigualdad o la inequidad de la distribución del ingreso empeorará la situación de los pobres y habrá un mayor costo en el crecimiento económico del país.

En los últimos diez años, la administración pública logró reducir el índice de pobreza extrema desde 17.2% hasta 8.3% con una política social no asistencialista, sino productiva. Hoy, la economía de Nicaragua acelera su crecimiento sobre el 5% anual desde 2015 mediante la inversión extranjera directa, acompañada de una disminución del riesgo-país que ha pasado de alto a moderado y de una mejor seguridad que es reconocida en América Latina, pero en la actualidad no se observa una igualdad de oportunidades sino una alta desigualdad al ser medida con el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso igual a 0.48, que es apenas 3 centésimas menor que el registrado en 2005.

Los pobres no pueden financiar sus ideas porque la desigualdad de la distribución del ingreso les impide concretar sus proyectos de producción y salir de la pobreza, una situación que se empeora porque no existe una efectiva banca estatal de desarrollo que entregue simultáneamente crédito y tecnología a las personas que non sujetas de crédito en el sistema financiero convencional.

La voluntad política se ha manifestado a través de las políticas públicas implementadas para reducir la pobreza extrema, pero no han llegado a los pobres en general. Por esto sugiero al presidente Daniel Ortega que las políticas públicas para reducir la pobreza, tanto sociales como económicas, sean universales y no sigan concentrándose casi exclusivamente entre los pobres extremos, no obstante las cifras oficiales indican que el índice de pobreza no extrema, con la metodología lineal del Banco Mundial, se redujo de 31.1% en 2005 a 21.3% en 2014, pero no hay que olvidar que el 62% de las familias con todos sus ingresos no pueden comprar todos los 53 productos de la canasta de consumo básico.

Además, se puede inferir de la VI EMNV de 2014 que el 41% de los hogares nicaragüenses era pobre porque no satisfacía los cinco indicadores de las necesidades básicas insatisfechas, siendo la más grave la dependencia económica al detectarse que el 26.3% de la población total del país se concentraba en hogares en los cuales habían dos o más personas por cada ocupado en el hogar y el jefe de ese hogar tenía una escolaridad máxima de primaria incompleta.

En conclusión, hay que hacer más efectivas las políticas públicas a la hora de llegar a los pobres. Existe, por supuesto, la voluntad política; entonces, la duda está en la capacidad administrativa. La mayoría de los políticos desconoce cómo se vive en la pobreza y la mayoría de los economistas expertos en reducir la pobreza con sus pilares de crecimiento y temas transversales, no son entendidos por los pobres y deberían hablar en términos menos abstractos.

Es necesario invertir más en educación primaria, secundaria y técnica; en transferencia de tecnología para quienes no pueden comprarla; en infraestructura económica, especialmente la introducción de agua potable y disposición de excretas en las áreas rurales y alcantarillado en las áreas urbanas; en la construcción de viviendas de interés social para reducir el notable déficit habitacional del país y hacinamiento; en erradicar el uso de la leña para cocinar y en facilitar el servicios de recolección de basura.

Sin embargo, no hay que olvidar que el desafío está en la desigualdad, un término que continúa  dando miedo, mientras que el eco de la palabra pobreza se escucha en todo el país. Con más educación y salud, la desigualdad podrá ser vista sin temor alguno, y también hay que evitar la trampa de la pobreza, que es montada con el cobro de los impuestos a los que están escapando de la pobreza. Las políticas públicas deben construir los incentivos para los más pobres que quieren dejar de serlo por sus propios medios.








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