¿Existe una política financiera nacional?

25 04 2015

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Desde 1990 se inició la modernización del sistema financiero nicaragüense mediante la reestructuración de tres bancos estatales (hoy existe sólo la sombra de uno de ellos), el funcionamiento de la banca privada (de 12 se ha reducido a 6), el restablecimiento de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), la aplicación de normas prudenciales para garantizar la calidad de la cartera de los bancos, la liberalización de las tasas de interés para facilitar la inversión y el flujo de capitales con la esperada reducción de las tasas de interés activas, y la definición del nuevo rol del Banco Central de Nicaragua (BCN) como garante de la estabilidad del córdoba a través de la eliminación del crédito interno al Gobierno Central y la aplicación de una política de crédito neto negativo al sistema financiero nacional, o sea, con montos de entregas de crédito del BCN al sistema financiero nacional menores que las recuperaciones de dicho crédito.

Aunque se unificaron las tasas de encaje legal para los depósitos en moneda local y en moneda extranjera y se disminuyó el ritmo de las operaciones de mercado abierto y se optó por el mecanismo de subasta, no se eliminaron las pérdidas del BCN, no se desarrolló un sistema financiero competitivo, no se ordenaron y fortalecieron los mercados financieros rurales y no se promovió la creación de bancos rurales.

El BCN de inicios de la década de los noventa, la autoridad monetaria de un país pobre muy endeudado en términos de producción, fue presionado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para dejar en manos del Mercado la responsabilidad de fijar la tasa de interés. Con el Consenso de Washington, ya enterrado por el Grupo de los 7 (G7) en noviembre de 2010, se echó a un lado al Estado de Nicaragua y desde entonces no es visible alguna política financiera que sea coordinada por el rector de la política monetaria de nuestro país. Por supuesto que, exceptuando los créditos asociados con programas específicos de recursos externos, se eliminó la política de crédito dirigido, que demostró ser exitosa para el sector agropecuario nicaragüense en las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado.

En la práctica, al BCN le asignaron dos tareas. Una tarea fue garantizar la estabilidad macroeconómica con el manejo de saldos monetarios, primero con el saldo de las reservas internacionales netas ajustadas (del encaje sobre los depósitos en moneda extranjera) y después con los saldos de las reservas internacionales brutas y de la base monetaria. La otra tarea fue “mantener una política cambiaria consistente con los objetivos macroeconómicos” y “mantener una estricta supervisión de la política cambiaria para garantizar el cumplimiento de la balanza de pagos”, algo bastante impreciso debido a que el déficit comercial externo de Nicaragua, con raras excepciones por choques externos como la recesión económica mundial de 2008-2009 y el desplome de los precios internacionales del petróleo y de los combustibles observado desde julio de 2014, siempre ha sido cercano al 20% del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos 25 años. En síntesis, se limitó al BCN a mantener una tasa de inflación baja y estable.

Contrariamente a lo que se alega, que el Mercado debe determinar la tasa de interés, la mejor estrategia sería que el BCN incida en la fijación de la tasa de interés en un nivel que sea consistente con los objetivos del crecimiento económico sostenible y el sano funcionamiento de la economía en el mediano plazo; en otras palabras, que la tasa de interés del Mercado sea consistente con la tasa de interés de equilibrio. Si el BCN lograra avanzar en este sentido, su política monetaria sería eficiente porque no se manejaría con saldos monetarios en dólares y córdobas como lo hace hoy, sino con la tasa de interés que no se determina exclusivamente en el mercado de dinero, porque el mercado de bienes –el nivel del PIB Real o del ingreso real, en el cual juega su papel la política fiscal- también afecta al mercado de dinero, así como la tasa de interés también afecta el nivel del gasto de inversión planeada en el mercado de bienes. Por lo tanto, como señala la teoría macroeconómica, con una oferta de dinero dada por el BCN, las alzas y las caídas del PIB o del ingreso real afectarán a la demanda de dinero e influirán en el nivel de la tasa de interés de equilibrio.

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Las tasas de interés del sistema financiero nacional no estimulan el aumento del ahorro financiero ni la demanda de préstamos para financiar el capital del trabajo de la mayoría de las actividades productivas del país. Por ejemplo, en los últimos cuatro años, los tenedores de cuentas de ahorro tienen rendimientos negativos en sus depósitos, mientras que los prestatarios ven el encarecimiento de su crédito de corto plazo, pero el sistema goza de una excelente liquidez y solidez. El córdoba también goza de una gran estabilidad, pero la dolarización financiera continúa avanzando, de tal forma que en diciembre de 2014 el 76% del total de los depósitos y el 91% del total de los préstamos en el sistema financiero corresponde a la moneda extranjera, al billete verde como dice la gente. Nuestra moneda legal, el córdoba (sin mantenimiento de valor) sólo domina el 21% del mercado monetario, pero, irónicamente, la inflación, que es baja y estable, se mide en córdobas.

La ley orgánica del BCN indica que la tasa de interés de las operaciones activas y pasivas de las entidades financieras será determinada libremente por las partes; que el BCN determinará y ejecutará la política monetaria y cambiaria en coordinación con la política económica del Gobierno; que al Consejo Directivo le corresponde aprobar la política monetaria y cambiaria del Estado; y que las resoluciones del Consejo Directivo en materia de política monetaria, financiera y cambiaría tendrán carácter de normas de orden público. Por fin aparece el concepto de política financiera en la ley orgánica del BCN, que se menciona por segunda y última vez al describir las obligaciones del Presidente del Banco, mientras que los conceptos de política monetaria y cambiaria se mencionan ocho veces a lo largo de la ley.

Me atrevería a decir que la política financiera no es relevante en la ley orgánica del BCN y que la coordinación estatal de una política financiera no existe en nuestro país. Es evidente la falta de reglas del juego y de las fuentes de recursos para el financiamiento de la inversión real (construcción y adquisición de maquinaria y equipo), especialmente para las micro, pequeña y mediana empresas (MIPYMEs); es notorio el poco respaldo estatal para restablecer una efectiva banca estatal de fomento a la producción, un instrumento formidable para la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH); y está claro que no existe una estrategia nacional, mucho menos una cartera de proyectos, que facilite simultáneamente el crédito y la tecnología a esa gran cantidad de productores, dueños de las MIPYMEs, que no son sujetos de crédito en el sistema financiero convencional. Estas cosas explican, en parte, la informalidad del mercado laboral de nuestro país, que se deja ver a finales de 2014 con el 80% de las empresas que no cuenta con un sistema contable sencillo y con el 22% de las personas económicamente activas que cotizaban la seguridad social.





El panorama económico de Nicaragua en 2015

19 04 2015

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En la semana recién pasada, Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), presentó un crecimiento moderado de la economía mundial de 3.5% para este año, aunque desigual en las distintas regiones del mundo al acelerarse en las economías avanzadas y desacelerarse en las economías emergentes, aunque estas últimas generarán el 70% del crecimiento mundial en 2015.

El economista Blanchard identificó cuatro fuerzas que enmarcan el actual escenario económico mundial: las consecuencias de la crisis económica y financiera de Europa, con una banca muy débil y niveles de deudas altos; el envejecimiento de la población y la reducción de la productividad, que disminuyen el crecimiento potencial de la economía; el abaratamiento de los precios del petróleo, que supone una reubicación del ingreso real de los exportadores a los importadores; y la apreciación del dólar con respecto al euro y al yen –un dólar fuerte implica un encarecimiento de los productos estadounidenses importados-, que provoca fluctuaciones del tipo de cambio entre las principales monedas.

¿Cómo afectará este panorama económico mundial a Nicaragua en 2015? Una buena noticia que nos dejó el economista jefe del FMI es que la influencia positiva de la economía estadounidense, que tiende a crecer 3.1% en este año, y la caída del precio promedio anual del barril de petróleo WTI hasta US$54.35, marcador para Latinoamérica, provocarán un crecimiento robusto en Centroamérica de 4.2% en este año. Por consiguiente, no hay malas noticias económicas para el istmo centroamericano, en general, y para Nicaragua, en particular.

La versión oficial de la proyección de la tasa de crecimiento económico de Nicaragua está en el rango de 4.5% a 5.0%, lo cual fue afirmado por el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, pero estimo que esa proyección no incluye el impacto económico del megaproyecto hidroeléctrico TUMARÍN cuya ejecución se inicia en este año. La primera revisión del pronóstico económico de COPADES para Nicaragua en 2015, refleja que la tasa de crecimiento económico, incluyendo ese impacto, es del orden de 5.6%.

Los servidores públicos, los empresarios y los consumidores de Nicaragua ya conocen los mecanismos de transmisión de la economía mundial hacia nuestro país, mejor dicho los mecanismos de transmisión de la economía estadounidense, porque aún existen pocos vínculos económicos, comerciales y financieros con China, Japón, la Eurozona y los países de economía emergente.

El desempeño económico de Estados Unidos podría provocar un aumento de 4.5% del volumen de nuestras exportaciones de bienes y servicios, de tal manera que el valor de los bienes FOB pasaría de US$3,622 millones en 2014 a US$3,711 millones en 2015, no obstante el aumento de los precios de exportación sería apenas de 0.9% debido a los efectos del desplome de los precios del petróleo y de los combustibles. Cabe recordar que en 2014, del valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB,  se destinó el 33% a Estados Unidos y el 21% a Centroamérica.

Otro mecanismo de transmisión es el flujo de las remesas familiares, que el año pasado financió el 47% del déficit comercial de bienes con el resto del mundo. Casi el 60% del total de las remesas proviene de Estados Unidos y se prevé que en 2015 aumente 8.8% hasta el nivel de US$1,236 millones, equivalente al 10% del Producto Interno Bruto (PIB) y al 33% del valor de las exportaciones de bienes FOB del país. Además, no hay que olvidar otros dos mecanismos de transmisión de afluencia de recursos externos, como son la afluencia de la inversión extranjera directa (IED) y la presencia de turistas de Estados Unidos en Nicaragua; de acuerdo con datos oficiales, Estados Unidos es el principal inversionista en Nicaragua, al participar con el 19.3% en el flujo bruto de la IED registrada en Nicaragua durante el período 1991-2013.

En 2015 también observaremos una mejora en la relación de los términos de intercambio, es decir, en la relación entre los precios de las exportaciones y de las importaciones. De acuerdo con las previsiones del FMI, en este año el precio del barril de crudo WTI disminuirá 41.6%, mientras que los precios de los bienes primarios (o commodities), excluyendo el petróleo, también disminuirán 14.1%. Para Nicaragua, COPADES estima que en 2015 el ahorro de divisas debido al menor valor de la factura petrolera será de US$346 millones, lo cual contribuirá a disminuir en 2 puntos porcentuales el déficit comercial de bienes que se prevé en 18.3% del PIB esperado en este año, a reducir la presión de demanda por divisas, a desacelerar la tasa de inflación y a incrementar el ingreso nacional disponible y la demanda interna (consumo e inversión), siempre y cuando se traslade correctamente la caída de los precios internacionales de los combustibles a sus precios en el mercado local.

Un sexto mecanismo de transmisión de la economía mundial a la economía nicaragüense es la tasa de inflación externa, la cual es proyectada por el FMI para 2015 en 0.4% en las economías avanzadas y en 5.4% en las economías emergentes y en vías de desarrollo. En particular, la proyección de tasa de inflación de la economía estadounidense es 0.54%, con lo que podemos constatar la ausencia del efecto de la inflación importada. COPADES pronostica que en este año la tasa de inflación anual se aproximará a 5.4%, tomando en cuenta la forma discutible en que se establecen los precios locales de los combustibles.

Finalmente, la apreciación del dólar estadounidense no incidirá en una devaluación real del córdoba –la devaluación nominal anual es 5% durante 12 años consecutivos-, porque la cláusula de mantenimiento de valor en el mercado financiero, legalizada en la actual ley orgánica del BCN, impide hacerlo, y por esto corremos el riesgo de desaprovechar el dinamismo de la economía mundial con la pérdida de competitividad de las empresas al encarecerse su producción no sólo con respecto a la Eurozona sino también con otros países latinoamericanos.

Por otro lado, el muy probable aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, y dada la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo (BCE), podría fortalecer adicionalmente al dólar y debilitaría la recuperación económica de Estados Unidos porque afectaría sus exportaciones netas (de importaciones). Por lo tanto, es bastante probable que se reduzcan las expectativas de una fuerte iliquidez en el mercado financiero internacional y de un mayor encarecimiento del crédito en el segundo semestre de este año –el FMI prevé una tasa LIBOR sobre los depósitos a 6 meses en dólares estadounidenses de 0.7% y las mantiene invariables en euro y yenes-, lo cual ayudaría al financiamiento de los déficit fiscal y en cuenta corriente de la balanza de pagos de los países centroamericanos.

Sin embargo, este no es el caso para Nicaragua, cuyos bonos soberanos son clasificados por Moody´s  como B3, o sea, bonos que son altamente especulativos con una limitada seguridad en el cumplimiento del pago de intereses y capital en el largo plazo. Cabe recordar que Nicaragua, aunque arribó al Punto de Culminación “Flotante” de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC) el 23 de enero de 2004, aún no se gradúa porque se encuentra pendiente la reestructuración de la deuda externa contraída con Costa Rica, Libia, Honduras, Perú, China Popular e India, que representa el 25% del saldo contable de la deuda pública externa de nuestro país.





Ranking de la Banca Comercial de Nicaragua Diciembre 2014

15 04 2015

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El presupuesto nacional no tiene grandes pasivos sin fondos

15 04 2015

Estimo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha  opinado desacertadamente al afirmar que “En Nicaragua, grandes pasivos sin fondos continúan siendo un riesgo” en relación con las cuentas públicas de nuestro país. Indudablemente, el BID hizo referencia al financiamiento de los proyectos sociales y de los proyectos socio-productivos con los fondos de la cooperación petrolera de Venezuela. Cabe señalar que el déficit fiscal de Nicaragua en 2014 fue igual a 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB), el más bajo de la región  centroamericana.

Con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI), el crédito petrolero fue registrado como una deuda privada externa, por lo cual no pone en riesgo el objetivo gubernamental de un presupuesto equilibrado, no obstante una proporción importante de la población nicaragüense continúa afectada por la pobreza. Por lo tanto, las cuentas públicas o las finanzas gubernamentales no están influenciadas por el crédito petrolero, cuya disminución si pone en riesgo la atracción del votante para la alianza política en el poder en el actual ciclo económico-político de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

De acuerdo con datos publicados por el Banco de Nicaragua (BCN) a solicitud del FMI, en 2014 se registró una caída de US$122.9 millones en el préstamo de PDVSA con respecto a 2013, al totalizar US$435.6 millones. Esta caída puede explicarse con el desplome del precio internacional del barril de petróleo WTI desde US$105.25 en junio de 2013 hasta US$59.21 en diciembre de 2014, así como con la disminución de la proporción de la factura petrolera que es financiada por Venezuela, al pasar de 50% a 40%. Esto afectó el financiamiento de los proyectos sociales, que se redujo en 22% y el financiamiento de los proyectos socio-productivos, que cayó también en 22%, de tal forma que el financiamiento total de ambos tipos de proyectos pasó de US$558.5 millones en 2013 a US$435.5 millones en 2014, y esta reducción se explica con la eliminación del financiamiento del Bono Solidario que desde enero de 2014 estamos pagando con nuestros impuestos.

Sin embargo, es necesario subrayar que la menor ejecución de estos proyectos no pone en riesgo al presupuesto nacional, sino a la facultad crediticia de ALBANISA para asignar recursos a los proyectos sociales que han sido dirigidos en gran parte a la reducción de pobreza extrema y a los proyectos socio-productivos, especialmente en la generación de electricidad con recursos renovables, y en la producción de bienes de exportación destinada al pago de la deuda privada de ALBANISA con Venezuela.

Sugiero al BID que reconsidere su afirmación desacertada en su informe Infrascopio 2014 presentado en Punta del Este durante la Conferencia “Public-Private Partnership Americas”, (Asociaciones Público-Privadas)  que concluirá hoy 15 de abril en Punta del Este, Uruguay .





¿Cómo usó el Gobierno los impuestos y el financiamiento en 2014?

12 04 2015

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Sobre la base de los datos preliminares oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN), la presión tributaria del Gobierno Central en 2014 fue igual a 15.4%, es decir, de cada 100 córdobas en concepto de producción de bienes y servicios el Gobierno Central se apoderó de 15 córdobas con 40 centavos en concepto de impuestos.

¿Cuál fue el origen de los impuestos que recaudaron la Dirección General de Ingresos (DGI) y la Dirección General de Aduanas (DGA) de nuestro país? De cada 100 córdobas recaudados por ambas entidades,

  • C$14 provinieron del impuesto al valor agregado (IVA) aplicado al consumo y a las importaciones;
  • C$17 correspondieron al impuesto selectivo de consumo de combustibles, aguas gaseosas, licores, cervezas, tabaco y a las importaciones;
  • C$31 se obtuvieron del impuesto sobre el comercio exterior, o sea, los derechos arancelarios a la importación (DAI) y la tasa de 35% aplicada a los bienes y servicios procedentes de Colombia; y
  • C$38 procedieron del impuesto sobre la renta, o sea, del impuesto sobre los salarios, las utilidades brutas y el capital.

En términos generales, casi el 13% del gasto total del Presupuesto General de la República fue financiado con donaciones y préstamos en 2014. En términos particulares, en ese mismo año, aproximadamente el 45% del gasto de inversión gubernamental y el 40% del gasto de reducción de la pobreza fueron financiados con recursos externos. Entonces, ¿cuál fue el destino de cada córdoba recaudado por el Gobierno Central y del financiamiento que recibe tanto del exterior como de la emisión de deuda gubernamental interna en 2014?

De cada 100 córdobas gastados por el Gobierno Central, el principal destino fue el gasto social al absorber C$52, del cual fueron asignados C$21 a educación, que es el principal componente del gasto social, C$17 a salud, C$10 a vivienda y servicios comunitarios, C$3 a servicio social y asistencia social y C$1 a servicios recreativos, culturales y religiosos.

Los C$48 restantes fueron distribuidos, en orden de importancia, en la siguiente forma:

  • C$15 a servicios económicos, que incluyen los servicios de apoyo al crecimiento económico, vinculados principalmente con las actividades agropecuarias, industrial, comercio, turismo y protección del medio ambiente y, además, la construcción de infraestructura vial y energética;
  • C$14 al pago de intereses y amortizaciones de la deuda gubernamental con sus acreedores internos (C$9) y externos (C$4);
  • C$11 a defensa, orden público y seguridad; y
  • C$8 a la administración gubernamental o a la oferta de servicios públicos generales del resto de las instituciones gubernamentales, tales como la Asamblea Nacional, la Presidencia de la República, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral, la Contraloría General de la República, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre otras.

Siempre se observa la baja participación del gasto de inversión en el presupuesto nacional, al representar alrededor del 25% del gasto total presupuestario de 2014, un problema estructural que no facilita la aceleración del crecimiento económico del país. Cabe recordar que esta baja participación del gasto de inversión apareció con el “sinceramiento” del gasto público que efectuara la Administración del presidente Daniel Ortega Saavedra en 2008, cuestión que fue solicitada infructuosamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la Administración de Enrique Bolaños, cuando la planilla de asesores internacionales pagada con recursos de la cooperación internacional se registraba en el presupuesto como inversión pública en vez de ser clasificada como consumo público.

En términos generales, podemos concluir que es necesario evaluar la productividad de los trabajadores del sector gubernamental con el propósito de disminuir el gasto de consumo público y aumentar el gasto de inversión pública, especialmente en infraestructura económica. Desde hace muchos años, ha sido visible la necesidad de que el Estado entregue crédito y tecnología simultáneamente a todos aquellos productores que no son sujetos de crédito en el sistema financiero convencional. Por eso, es importante promover el uso de los recursos públicos para el restablecimiento de la educación técnica media y superior, la transferencia de tecnología a las MIPYMEs y el fortalecimiento del banco de fomento a la producción y, además, disminuir la pesada carga del pago del servicio de la deuda pública interna que aún contiene los ilícitos de la emisión  y reestructuración de la deuda por las liquidaciones bancarias ocurridas en 2000 y 2001.





Carta 37 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

8 04 2015

8 de abril de 2015

Ingeniero
Santos René Núñez Téllez
Presidente
Asamblea Nacional de Nicaragua
Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esta es la carta trigésima séptima que le remito con el objetivo de que la Asamblea Nacional de Nicaragua proceda a cumplir las dos solicitudes judiciales para iniciar el proceso de desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, las cuales fueron enviadas por los jueces de lo Penal de Managua Lic. María Ivette Pineda, en agosto de 2008, y el Lic. Henry Morales Olivares, en junio de 2011, porque dicho diputado usó inapropiadamente la inmunidad que le confiere su cargo público, que no ocupa, para no responder a las dos querellas por sus violaciones a los derechos humanos del suscrito.

La falta de respuesta a mi solicitud que le presenté desde el 8 de mayo de 2012 comprueba la retardación de justicia que me ha causado el Poder del Estado que usted dirige y, además, ayuda a demostrar que el Poder Legislativo de mi país haga caso omiso que el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas mantenga complacientemente el estatus de ser un presunto delincuente.

Tengo la confianza que usted leerá esta carta y espero su respuesta en su calidad de servidor público de los nicaragüenses.

Agradeciendo su atención, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón
Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.
María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.
Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.
Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.
Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.
Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.
Archivo.





Por qué la economía de Nicaragua creció 4.7% en 2014

2 04 2015

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Ha causado una polémica pública la tasa preliminar de crecimiento económico de Nicaragua correspondiente a 2014, la cual, según el Banco Central de Nicaragua (BCN), fue igual a 4.7% y es 7 décimas porcentuales mayor que la proyección elaborada por el BCN en octubre del año pasado.

El crecimiento del volumen de producción de bienes y servicios de 4.0% para 2014 apareció en el Marco Presupuestario de Mediano Plazo (MPMP) 2015-2018, que acompañó a la propuesta de Ley del Presupuesto General de la República 2015 presentada por el Poder Ejecutivo a la Asamblea Nacional el 15 de octubre recién pasado. También cabe recordar que desde finales del año pasado, el presidente del BCN, Leonardo Ovidio Reyes Ramírez, afirmó públicamente varias veces que el crecimiento económico de Nicaragua del año pasado se ubicaba entre 4.0% y 4.5%.

De acuerdo con los datos del BCN sobre el crecimiento de la producción de las actividades económicas de nuestro país, es fácil concluir que el empuje de la tasa de crecimiento económico de 4.0% a 4.7% para 2014 se explica fundamentalmente por las actividades primarias (agricultura, pecuario, silvicultura y pesca) y comercio, hoteles y restaurantes.

La producción de las actividades agropecuarias tendía a crecer 1.8% en la proyección del BCN realizada en octubre de 2014, pero el dato oficial de marzo de 2015 indica que aumentó 4.4%, y se debe tener en cuenta que las actividades primarias contribuyen con casi el 17% en la formación del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país.

Este resultado deja a entrever que la sequía registrada en el primer semestre del año pasado no provocó severos daños a la agricultura y a la ganadería vacuna, porque, según el BCN, entre los rubros agrícolas sólo se registró la caída de 4.0% en la producción de café (debido a la roya), mientras que la producción de granos básicos aumentaba 1.8%, la de caña de azúcar crecía 21.8% (por su infraestructura de riego) y la de otros productos agrícolas se incrementaba 4.4%.

Por otro lado, en la actividad de ganado vacuno se observó el aumento de la matanza de ganado vacuno en los mataderos industriales y municipales desde 753.7 miles de cabezas en 2013 a 774.9 miles de cabezas en 2014, aunque disminuyó tanto la exportación de ganado en pie al pasar de 65 mil 900 cabezas en 2013 a 48 mil 500 en 2014, como el acopio controlado de leche al caer de 140.9 millones de galones en 2013 a 129.8 millones de galones en 2014.

Por su parte, los servicios de la actividad de comercio, hoteles y restaurantes, que contribuye con casi el 16% en la formación del PIB, mostraron un crecimiento de 5.5%, superior al 3.5% que preveía el BCN en octubre del año pasado. Cabe destacar que el desempeño de esta actividad económica se basó no sólo en el incremento de 4.2% de la producción de bienes agropecuarios e industriales, sino también en los aumentos de 2.4% del volumen de bienes importados y de 11.4% de la oferta de servicios financieros, en el flujo de remesas familiares que totalizó 1 mil 136 millones de dólares y en el aumento de 8.2% del total de turistas procedentes del exterior.

Por lo tanto, una actividad que contribuye apenas con el 3% en la formación del PIB, como es la de la construcción, que creció 2.8% en 2014, con la expectativa de que aumentara 1.5% según la proyección anual del BCN a octubre del año pasado, no puede ser la causa fundamental del aumento de 7 décimas porcentuales de la tasa de crecimiento de la economía nicaragüense que el BCN. Un mensaje al amigo y colega Leonardo Ovidio Reyes Ramírez: es el presidente del BCN quien debe aclarar las dudas y los cuestionamientos de la población sobre el desempeño económico de nuestro país.








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