El perfil del mercado de trabajo de Nicaragua en octubre de 2022

4 12 2022

Con base en los datos de la Encuesta de Empleo Mensual elaborados y publicados por el Instituto Nacional e Información de Desarrollo (INIDE) el lunes 28 de noviembre recién pasado, el mercado laboral de Nicaragua en octubre de este año se caracterizaba por:

  • La población económicamente activa (PEA) que está empleada o busca trabajo representa el 66.4% de la población en edad de trabajar (PET), menor que el máximo observado de 67.4% en enero de este año, debido, muy probablemente, a la disminución de la PET causada por la emigración y por el creciente monto de  remesas que ingresan al país.
  • La tasa de desempleo abierto (PDA) de 3.4% de la PEA está por debajo del máximo de 4.5% registrado en febrero del año en curso, y también por debajo de la correspondiente al pleno empleo que, según mi cálculo, es igual a 5.0% de la PEA, un nivel apropiado que refleja la presencia de un mercado sólido del trabajo.  
  • La tasa o proporción de subempleo señala que el 38.0% de los ocupados trabaja involuntariamente menos de las horas establecidas por semana o trabajan más de las horas establecidas porque devenga un salario menor que el mínimo, por debajo del máximo de 41.8% contemplado en enero de este año.
  • La tasa de inactividad (TI) económica indica que el 33.6% de la PET estaba desempleada ni buscaba trabajo, levemente por debajo del máximo de 34.4% en abril del año en curso.   
  • La tasa de presión general(TPGR) refleja que el 8.5% de la PEA ejerce, directa o indirectamente, presión al mercado laboral por la búsqueda de un puesto de trabajo, a tiempo completo o a tiempo parcial, por debajo del máximo de 12.2% en enero de 2022.

Si disminuye el porcentaje de las personas en edad de trabajar que está inserta en la actividad económica, se reduce el tamaño relativo de la fuerza de trabajo o de la población económicamente activa. El indicador laboral de que el 33.6% de la población en edad de trabajar se encuentra en desempleo y sin buscar trabajo, nos ayuda a demostrar que existe un fuerte desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.

De acuerdo con datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) relacionados con el empleo formal promedio anual que cotiza la seguridad social, de los 199,731 puestos de trabajo destruidos en el trienio 2018-2020, hasta octubre de 2022 se han restablecido apenas 72,963 puestos de trabajo hasta un total de 787,428. Aún no se han restablecido 126,769 puestos de trabajo formal, aunque la demanda de trabajo ha crecido.

Por otro lado, con base en los resultados hasta septiembre de 2022 de la Encuesta del Ministerio del Trabajo (MITRAB) dirigida a empresas de más de 20 trabajadores y afiliadas a la seguridad social, y en los datos del Índice de Precios al Consumidor  General (IPCG) elaborado por el INIDE, se puede observar que:

  • El salario nominal (o en precios corrientes) promedio mensual del sector formal de la economía se incrementó de C$10,685 en diciembre de 2017 a C$11,167 en septiembre de 2022, observando un escaso crecimiento de 4.51% acumulado en ese período, es decir, en casi 5 años. En términos interanuales, desde octubre de 2019 hasta marzo de 2022 no existe inflación salarial porque el aumento mensual del salario medio es menor que 1%, y en el período abril-septiembre de 2022 el aumento mensual es bastante cercano a 1.2%.
  • La tasa de inflación de los precios al consumidor acumuló un aumento de 30.98% en ese mismo período, impulsada por las siguientes causas: la crisis política interna de abril de 2018; la reforma de la Ley de Concertación Tributaria de febrero de 2019; la reapertura de la economía y los cuellos de botella de las cadenas de suministro a partir de septiembre de 2021, provocados por la pandemia del Covid-19 que apareció en Nicaragua en marzo de 2020; y el conflicto geopolítico y militar entre Rusia y Ucrania que elevó los precios internacionales de los alimentos y los combustibles desde marzo de 2021.
  • El poder adquisitivo del salario real promedio mensual (el salario nominal deflactado con el IPC) se deterioró 20.21% en ese mismo período. Desde junio de 2018 se ha observado una persistente disminución consecutiva de salario real promedio mensual.
  • El deterioro del salario real promedio mensual también se comprueba con la cobertura del salario nominal sobre el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico. A septiembre de este año, el salario medio del empleo formal del país, C$11,167.00, cubría el 62.1% del costo mensual de la canasta de consumo básico que ascendía a C$17,981.47, con un aumento interanual de 17.34%. En diciembre de 2017, año que denominé como el de máximos históricos de producción de Nicaragua, el salario medio de la economía cubría el 82.03% del costo de la canasta de 53  productos de consumo básico.

La tasa de crecimiento del salario promedio mensual nos ayuda a determinar si existe o no un desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo, o sea, si la economía del país se encuentra “caliente” o cerca del pleno empleo, o se encuentra “fría” o muy distante del pleno empleo. La economía nicaragüense no está “sobrecalentada”, porque no se percibe un exceso de demanda y, en nuestro caso, aún no se observa -y ojalá no ocurra- una espiral precio-salario-precios. En otras palabras, en 2022 la demanda interna de bienes y servicios (consumo e inversión) del sector privado no excede el volumen de la producción de bienes y servicios o producto interno bruto (PIB) real del país,  y el mercado de trabajo muestra un fuerte desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.

Con los salarios reales deprimidos, las alzas de la tasa de referencia monetaria (TRM) del Banco Central de Nicaragua (BCN) tratan de reducir la demanda de trabajadores para frenar los aumentos salariales -pero estos aumentos no existen- y la tasa de inflación -pero ésta se ha acelerado y alcanzado los dos dígitos porcentuales en seis meses consecutivos hasta octubre de este año-.

Sin embargo, es probable que surja alguna demanda por aumento salarial en 2023, que si fuese lograda conduciría a la muy temida espiral precio-salario-precio que daría lugar a una mayor volatilidad en los salarios, la tasa de inflación y la tasa de interés. Habría que evitarlo.

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La tasa de referencia monetaria vs la tasa de inflación

27 11 2022

Desde diciembre de 2021, la tasa de inflación subyacente anualizada de Nicaragua, que excluye los precios muy volátiles de los alimentos y los combustibles, ha mantenido una aceleración consecutiva hasta octubre de 2022, al pasar de 5.45% a 9.99% entre ambos meses en el mismo orden.

Si la tasa de inflación subyacente anualizada continuara subiendo, se alargará el tiempo entre el primer aumento de la tasa de referencia monetaria (TRM) del Banco Central de Nicaragua (BCN), que se observó en abril de 2021 al elevarse de 3.5% a 4.0%, y el punto más alto de la inflación subyacente que no conocemos cuándo ocurriría.

Si la tasa de inflación subyacente interanual comenzara a disminuir en noviembre de este año, habrían pasado 7 meses entre el primer aumento de la TRM y el punto máximo de la inflación subyacente de 9.99%, que es una inflación moderada por ser de un dígito porcentual.

La inflación subyacente anualizada de 9.99% en octubre de este año tendría que ser reducida, a lo sumo, en 5.9 puntos porcentuales o 590 puntos básicos, para ubicarse en el nivel mínimo del rango de [4.0%, 4.5%] que contiene la tasa de inflación interanual que es la natural de la economía nicaragüense.

Con esos datos y supuestos económicos, la TRM, hoy en el nivel de 6.5%, tendría que ser mayor que 9.99%, es decir, tiene que ser positiva en términos reales para garantizar el descenso de la tasa de inflación subyacente, lo que causaría una recesión y, por lo tanto, un aumento de la tasa de desempleo.

Si la caída de la tasa de inflación subyacente tuviese un buen ritmo, la economía se salvaría de una recesión profunda y tendría un aterrizaje “suave”. En la actualidad, la economía de Nicaragua está creciendo a un ritmo anual sólido de entre 3% y 4%, pero el mercado laboral se encuentra desajustado o “frío” en el primer semestre de 2022, porque la tasa de inactividad económica es igual a 33.5% de la población en edad de trabajar, es decir, de las personas mayores de 14 años, los niños con permiso de sus padres para trabajar, que están desempleados y no buscan trabajo.

Sin embargo, la inflación “importada” anualizada, o inflación de oferta, se traslada directamente a los costos de producción. Así, en términos interanuales la tasa de inflación general, que es igual a la tasa de inflación subyacente más la tasa de inflación de oferta o “importada”, se ha mantenido durante 6 meses consecutivos en niveles de dos dígitos porcentuales desde mayo hasta octubre del año en curso. La «inflación importada», con un máximo de 3.0% en julio de este año, es provocada por dos crisis mundiales resultantes de factores no económicos, como son la pandemia del Covid-19 y el problema geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania.  

Esperemos que se apliquen las medidas que reduzcan la inflación subyacente interanual. He aconsejado evitar la formación de una espiral precio-salario-precio, porque si se instalara fortalecería tanto el arraigo de una inflación de base amplia, que llevaría más tiempo en reducirla, como las expectativas inflacionarias de corto plazo desancladas, y después tendríamos que enfrentar la estanflación, es decir, una alta inflación acompañada de un estancamiento económico, o incluso de una caída de la producción. Debemos evitar estos impactos generados por el establecimiento de una espiral precio-salario-precio. 

Al evitarse la estanflación, con la inflación y las expectativas inflacionarias de corto plazo de los consumidores y los productores ya disminuyendo, la autoridad monetaria tendría que disminuir el riesgo del ajuste adicional de empujar a la economía a la recesión.





Debemos evitar el riesgo de una inflación de base amplia

20 11 2022

Sobre los datos publicados por el Banco Central de Nicaragua (BCN), en este año la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) del BCN, o sea, la tasa de interés monetaria o interbancaria para préstamos de corto plazo en córdobas sin mantenimiento de valor que el BCN cobra a los bancos comerciales radicados en el país se elevó desde 3.5% en marzo hasta 6.0% en octubre, un aumento de 2.5 puntos porcentuales o 250 puntos básicos en cinco alzas consecutivas. El 7 de noviembre recientemente pasado, el BCN subió de nuevo la TRM en 50 puntos básicos hasta 6.5%, con lo cual persigue encarecer los préstamos para reducir los gastos de consumo de los hogares y de inversión de las empresas y, por consiguiente, disminuir la presión inflacionaria.

Con base en datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), la tasa de inflación del Índice de Precios al Consumidor General (IPCG) aceleró 342 puntos básicos desde 8.74% en marzo hasta 12.16% en octubre, mientras que el Índice de Precios al Consumidor Subyacente (IPCS), que excluye los precios al consumidor de alimentos y combustibles, también aceleró 345 puntos básicos desde 6.54% en marzo hasta 9.99% en octubre. Hasta mediados de diciembre próximo, conoceremos los datos del IPCG y el IPCS estimados por el INIDE, que corresponden a noviembre en curso.

Desde mayo hasta octubre de este año, la tasa de inflación anualizada del IPCG ha sido de dos dígitos porcentuales comprendidos en el rango de [10.37%, 12.16%], pero la tasa de inflación interanual del IPCS, cuyo máximo es la de octubre con  9.99%, debe ser reducida por el BCN con los ajustes de la TRM y cuyos efectos sobre la producción, el mercado laboral y el gasto de consumo se observarán con cierto rezago, en meses o talvez en años.

La brecha entre las tasas de inflación anualizadas del IPCG y el IPCS a octubre de este año es del orden de 2.17% (= 12.16% – 9.99%) y representa la tasa de inflación por el lado de la oferta o la denominada tasa de inflación “importada” asociada con los precios internacionales de los combustibles y los alimentos. Esta inflación, que varía en el rango de [1.28%, 3.00%] entre mayo y octubre del año en curso, no puede ser reducida por el BCN, porque la política monetaria no fue diseñada para disminuir la inflación de oferta sino la inflación de demanda. El único medio para reducir la pérdida de producción que es provocada por un incremento de los costos de producción es el aumento del nivel de  precios de esos productos más allá de lo que hubiera aumentado sin acción política alguna.

Aún no se ven señales de los impactos provocados por las alzas de la TRM. A continuación, algunos ejemplos con base en datos oficiales:

•             la tasa de desempleo abierto en 2021 fue igual a 4.5% de la población económicamente activa (PEA) y en el primer semestre de 2022 disminuyó al mostrar el nivel de 3.5% de la PEA;

•             el gasto de consumo real o en precios constantes de 2006 de los hogares aumentó 6.1% en el primer semestre de 2022 con respecto al registrado en el primer semestre de 2021;

•             la tasa de variación interanual del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual en agosto de 2022, publicada por el BCN, fue positiva en el nivel de 6.28%, levemente inferior a la obtenida en agosto de 2021 que fue igual a 6.61%;

•             la tasa de crecimiento interanual del IMAE promedio anual de la Actividad de Comercio se incrementó 6.43% en agosto de este año al ser comparado con el de agosto del año pasado, que fue 6.42%; y

•             el impacto de la TRM no se ha manifestado en el comportamiento de la tasa de interés activa de corto plazo y de la tasa de interés pasiva de corto plazo del sistema bancario comercial del país.

Sólo el gasto de inversión fija real (construcción y adquisición de maquinaria y equipo) registrado en el primer semestre de 2022 reflejó una caída de 2.2% en relación con su valor observado en el primer semestre de 2021.

Por lo tanto, se puede afirmar que la política monetaria para reducir la inflación persistente y acelerada por medio de las alzas de la TRM no ha restringido la producción, el comercio, el empleo y el consumo, y no ha encarecido el costo del dinero al no haber impactado la tasa de interés activa de corto plazo ni la tasa de interés pasiva del sistema bancario comercial, pero podría haber incidido en la disminución de la inversión fija del sector privado que está sujeta al riesgo político, no obstante se observan niveles muy bajos del riesgo económico y del riesgo financieros del país.

Ahora surge la preocupación que la inflación subyacente se transforme en una inflación de base amplia, es decir, que se convierta en un riesgo permanente de la economía del país que sería muy difícil erradicarlo.





Restricciones de la política monetaria en Nicaragua

13 11 2022

La persistencia y la aceleración de una alta inflación en Nicaragua invitan a reflexionar que la economía nicaragüense tendrá un “aterrizaje duro”, o sea, la inflación será reducida y controlada con una recesión total. En octubre del año en curso, la inflación se “calentó” y reflejó una aceleración de base amplia, que es el mayor riesgo económico en el corto plazo para la economía. Saltaron, en términos mensuales e interanuales, los precios generales y los precios subyacentes, y esto es una mala noticia para el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Reducir y controlar la fuerte presión inflacionaria exige que la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) del BCN tendría que ser mayor que la tasa de inflación subyacente, con el propósito de frenar y disminuir el gasto de consumo y de inversión del sector privado, y guiar a la tasa de inflación a que baje al rango de [4.0%,  4.5%], que, según mi opinión, es la tasa de inflación natural de la economía nicaragüense.

La política monetaria está restringida en su aplicación porque, primero, no existe un gran exceso de demanda interna (en 2022, el consumo y la inversión privada y pública representan aproximadamente el 120% del producto interno bruto [PIB], y sólo el consumo y la inversión del sector privado iguala el 93% del  PIB) y, segundo, la economía está muy dolarizada extraoficialmente (al 30 de septiembre del año en curso, los depósitos en moneda extranjera equivalen al 61% del total de la liquidez y al 71% del total de los depósitos en el sistema bancario comercial del país, y el total de préstamos en moneda extranjera  participa con el 90% en el total de la cartera de crédito del sistema financiero nacional), mientras la inflación se mide en córdobas.

Con base en los datos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), excluyendo los precios volátiles de los combustibles y los alimentos, la inflación subyacente interanual de octubre de este año fue 9.99%, la más alta desde enero de 2011, mientras que la inflación general anualizada, que incluye los precios volátiles antes mencionados, trepó hasta 12.16% en octubre. La inflación se ha vuelto más amplia y persistente y el BCN aprobó la sexta subida  consecutiva de 0.5 puntos porcentuales de la TRM el 7 de noviembre recién pasado.

Según el INIDE, las divisiones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mostraron las más altas tasas (de dos dígitos) de inflación son: Alimentos y bebidas, 18.61%; Transporte, 16.05%; Restaurantes y hoteles, 15.11%; y Muebles, artículos para el hogar y  conservación del hogar, 10.83%.

Cabe recordar que tras el impacto del Covid-19, cuando se reabrió la economía en el segundo semestre de 2021, los cuellos de botella en las cadenas de suministros atascadas causaron una inflación alta que se aceleró de nuevo desde febrero de 2022 en el mercado internacional de las materias primas, principalmente alimentos, combustibles y energía, por el conflicto geopolítico y militar entre Rusia y Ucrania que ha provocado alzas de precios por la escasez de trigo, aceite de girasol y otros productos agrícolas.

Los productos de consumo que mostraron los mayores aumentos de precios en el mercado local fueron el aceite comestible, el queso y el tomate, entre los alimentos, influenciados por los costos de los agroquímicos, combustibles y empaques; los platos preparados para llevar y los platos preparados para servirse, entre los restaurantes, debido al aumento de los costos de la mano de obra y del transporte; y el papel higiénico, el jabón y joyas diversas, entre otros bienes y servicios.

No obstante el índice de precios internacionales de materias primas ha comenzado a descender y los precios de los bienes disminuyen a medida que se eliminen los cuellos de botella de las cadenas de suministros, la tasa inflación en el mercado nicaragüense en diciembre próximo podría superar el 4.5% interanual.

Por esas razones, el riesgo económico inmediato sería que las expectativas inflacionarias se arraiguen entre los consumidores y los productores, previo al riesgo de un “aterrizaje duro” de la economía nicaragüense, porque la tasa de inflación subyacente continúa acelerada, lo cual implicaría la presencia de una recesión.





Un mercado laboral prácticamente “frío”

6 11 2022

Las alzas de la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) del Banco Central de Nicaragua (BCN) desde 4.0% en abril a 6.0% en septiembre de este año no muestran el impacto esperado en el mercado laboral. El aumento de 200 puntos básicos de la TRM en el transcurso de seis meses no ha logrado reducir el empleo,  ni la demanda interna (consumo e inversión) para frenar y disminuir la tasa de inflación.

El mercado laboral no ha sido “enfriado” por la política monetaria, porque al aparentar que está en “pleno empleo” o “sobrecalentado” al mostrar una tasa de desempleo abierto de 3.3% de la población económicamente activa (PEA) en septiembre de este año, aún por debajo de la tasa de pleno empleo que estimo en 5% de la PEA, por otro lado, la tasa de inactividad económica elaborada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) reflejó que el 33.1% de la población en edad de trabajar (PET) estaba desempleada ni buscaba trabajo en septiembre, teniendo un máximo de 34.4% en abril y un mínimo de 32.6% en enero del año en curso. 

La tasa global de participación también nos ayuda a demostrar que la política monetaria no está ejerciendo su efecto contractivo en el mercado laboral, al mejorarse en septiembre la proporción de nicaragüenses económicamente activos que están empleados o que buscan trabajo como proporción de la población en edad de trabajar (PET), de 65.8% en agosto a 66.9% en septiembre, debido, muy probablemente, a la disminución de la PET. ¿Por qué disminuyen la PET y, probablemente, la PEA? Creo que los aumentos de la emigración y de las remesas podrían explicarlo en gran parte.

¿Cuáles fueron las actividades económicas que aumentaron el número promedio mensual de empleados en enero-septiembre de 2022 en relación con el promedio mensual registrado en enero-septiembre de 2021?

Tomando en cuenta la información del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) sobre el número de trabajadores que cotizan la seguridad social, en orden de importancia el empleo ha subido 15,624 en Industria manufacturera; 7,968 en Comercio; 3,896 en Transporte, almacenamiento y comunicaciones; 3,808 en Finanzas; 2,476 en Servicios comunales, sociales y personales; y 1,260 en Agropecuario, silvicultura, caza y pesca. Un aumento total de 35,264 personas, 4.9% mayor que el número de trabajadores registrado en esas actividades en enero-septiembre de 2021. 

Entre las actividades económicas que mostraron caída del empleo en el mismo período arriba mencionado, siempre en orden de importancia, 896 en Construcción; y 610 en Electricidad, gas y agua. Una disminución de 1,506 personas.

En suma, el total de trabajadores que cotizan la seguridad social aumentó 4.5% hasta 33,759 personas en enero-septiembre de 2022.

Las cifras del empleo del sector formal indican que el mercado laboral está activo, pero no obliga a los empleadores a elevar los salarios y generar más inflación, lo cual limita los esfuerzos del BCN para reducir la inflación de dos dígitos en el mercado local.    

¿Han sido los salarios un factor acelerador de la tasa de inflación?

El salario promedio nominal del empleo formal, publicado por el Ministerio del Trabajo (MITRAB), fue C$11,164 en agosto de 2022, equivalente a US$310, mostró un incremento interanual de apenas 1.3% y otro aumento muy leve acumulado entre enero de 2018 y agosto de 2022 de 4.5%. Por consiguiente, el salario promedio del empleo formal no ha provocado ninguna aceleración inflacionaria en los últimos 4 años y 8 meses.

El salario promedio nominal o en precios corrientes del empleo formal cubrió el 62.0% del costo de la canasta de consumo básico en agosto recién pasado, mientras que en diciembre de 2017, un año de máximos históricos de producción, dicha cobertura era igual a 80.1%.

Por su parte, el salario promedio real del empleo formal fue igual a 3,861 córdobas de 2006 en agosto de 2022, y presentó un deterioro interanual (en relación con agosto de 2021) de 9.7%, así como un deterioro acumulado de su poder adquisitivo de 20.2% entre enero 2018 y agosto 2022.

Por lo tanto, no existe inflación salarial. Lo que se ha observado en el mercado laboral es el “aplanamiento” de los salarios desde el año de 2018, por debajo de la tasa de inflación “objetivo” o de la tasa de inflación “natural” de la economía nicaragüense que la ubico en el rango de [4.0%, 4.5%].

El alza sostenida de la TRM del BCN, que aún no ha impulsado hacia arriba las tasas de interés en córdobas con mantenimiento de valor del sistema bancario comercial, en vez de reducir los salarios tenderá a presionar la demanda de ajustes salariales con el riesgo de provocar una espiral precio-salario-precio, aumentar la probabilidad de que la economía del país caiga en una recesión y, consecuentemente, elevar las tasas de desempleo abierto y subempleo.

Con una baja tasa de desempleo y salarios estancados, tal como es mostrado por el INIDE y el MITRAB, no se le puede pedir a la política monetaria que reduzca la tasa de inflación por la vía del mercado laboral, porque el poder adquisitivo del salario se ha deteriorado continuamente desde junio de 2018. Cabe destacar que el flujo de remesas, que oscilará alrededor de 3 millardos de dólares en este año con un incremento anual de casi 40%, financiará aproximadamente el 25% del gasto de consumo de los hogares nicaragüenses en 2022.                                  

En conclusión, no se esperaría un enfriamiento gradual del mercado laboral en la tarea de reducir al menos en 7 puntos porcentuales la tasa de inflación interanual de los precios al consumidor registrado en septiembre de 2022, lo que los economistas llamamos un “aterrizaje suave”. ¿Por qué? La población económicamente activa está disminuyendo, los salarios -excepto el mínimo legal- están “congelados”, el empleo formal está aumentando y la tasa de desempleo abierto está disminuyendo.

Los datos laborales del mercado local deben ser consistentes con una tasa de inflación de entre 4.0% y 4.5%, pero en el actual escenario del mercado laboral del país no se puede detectar la incidencia de la política de tasas de interés de la autoridad monetaria para reducir la tasa de inflación. Si la TRM continúa subiendo porque aumenta el empleo o porque la tasa de desempleo abierto continúa siendo inferior a la tasa de pleno empleo y porque la tasa de inflación no desacelera, es bastante probable que el país enfrente una recesión económica.





Indicadores económicos y de desarrollo humano entre los países del istmo centroamericano en 2022

30 10 2022

Las fuentes de información de los indicadores económicos son los Despachos COPADES de la región centroamericana y Consejeros Económicos y Financieros (CEFSA) de Costa Rica.

La fuente de información de los indicadores de desarrollo humano es HUMAN DEVELOPMENT REPORT 2021/2022, Uncertain times, unsettled lives. Shaping our future in a transforming world. UNDP.

Indicadores económicos entre países de Centro América en 2022

Panamá tiene la mayor tasa de crecimiento económico, 5.0%. El Salvador muestra la menor tasa de crecimiento económico, 2.4%.  La economía de Nicaragua crece 3.0%.

Guatemala tiene el mayor Producto Interno Bruto (PIB) Nominal, US$94,616 millones que participa con el 31% del PIB del istmo. El PIB Nominal más pequeño es el de Nicaragua, con US$15,882 millones, y contribuye con el 5.2% en la formación del PIB de Centroamérica.

El Triángulo Norte de Centroamérica, Guatemala, El Salvador y Honduras, aglutina al 67% de la población el istmo centroamericano, con 33.3 millones de habitantes, mientras que Nicaragua, Costa Rica y Panamá concentran al 33% de la población centroamericana, con 16.3 millones de habitantes.

Guatemala es el país más poblado en Centroamérica, con 17.4 millones de habitantes, que participan con el 35% en total del istmo. Panamá es el país menos poblado, con 4.4 millones de habitantes que representan el 8.9% el del total de la población del istmo. Nicaragua tiene 6.6 millones de habitantes,  el 13.3% de la población centroamericana.

Panamá tiene el mayor PIB per cápita nominal promedio anual en dólares, US$15,993 que es 24% mayor que el PIB Nominal per cápita del Mundo de US$12,847 en 2022. Nicaragua tiene el menor PIB per cápita nominal, US$2,392 que es 81% menor que el PIB Nominal per cápita mundial.

Costa Rica presenta la mayor tasa de desempleo abierto: 13.4% de la población económicamente activa (PEA). Nicaragua muestra que la suma de la tasa de desempleo abierto y de la tasa de desempleo equivalente relacionada con el subempleo es igual a 27.4% de la PEA (Fuente: COPADES) y, de acuerdo con el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), la tasa de inactividad económica es igual a 33.4% de la población en edad de trabajar en el período enero-septiembre del año en curso.

Nicaragua muestra la tasa de aumento más alta del valor de las exportaciones de bienes FOB, incluyendo las de zona franca: 17.1%. Honduras tiene la tasa de crecimiento más baja del valor de las exportaciones de bienes FOB: 8.8%.

Costa Rica posee el mayor valor de bienes exportados, incluyendo las exportaciones domésticas y de zona franca, US$16,657 millones. Nicaragua tiene el menor nivel de exportaciones de bienes FOB, US$8,069 millones.

Panamá registra la tasa de crecimiento más alta de las importaciones de bienes CIF, 45.6%. El país que tiene la tasa de crecimiento más baja de las importaciones de bienes CIF es El Salvador, 14.7%. Nicaragua observó una tasa de crecimiento de 16.3% en el valor de las importaciones de bienes CIF.

Guatemala es el país que dispone del mayor valor importado de bienes CIF, US$31,853 millones. Nicaragua tiene el menor valor de importaciones de bienes CIF, US$7,682 millones.

El Salvador cuenta con el mayor déficit comercial de la balanza de pagos, que es igual a 31.9% del PIB y equivalente a US$10,031 millones. Costa Rica registra el menor déficit comercial con el exterior de 8.6% del PIB, equivalente a  US$5,622 millones. El déficit comercial de la balanza de pagos de Nicaragua es igual 13.0% del PIB, o sea, US$2,071 millones. 

Guatemala recibe el mayor flujo de remesas, que suma US$17,677 millones. El menor monto de remesas fluye hacia Costa Rica, con un total de US$569 millones. El monto anual de remesas de Nicaragua se aproximará a US$3,000 millones en este año.

Honduras y El Salvador reflejan el mayor déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, 7.8% del PIB. Nicaragua muestra el menor déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, 0.4% del PIB. Guatemala tiene un leve superávit en la cuenta corriente con el Resto del Mundo de 1.9% del PIB.

Panamá capta el mayor flujo neto de inversión extranjera directa (IED), US$3,233 millones. Nicaragua registra el menor monto de IED neta, US$200 millones.

El Salvador tiene la mayor carga tributaria, al representar el total de impuestos del gobierno central el 20.1% del PIB. Panamá tiene la menor presión tributaria, 7.1% del PIB. La carga tributaria de Nicaragua es 19.1% del PIB.

Honduras presenta el mayor déficit fiscal, 5.8% del PIB. Nicaragua muestra el menor déficit fiscal: 1.0% del PIB.

Panamá tiene el mayor saldo de deuda pública externa, 49.4% del PIB. Guatemala es el país centroamericano menos endeudado con acreedores externos del sector público, 12.4% del PIB. Nicaragua tiene un saldo de la deuda pública externa equivalente a 49.3% del PIB.

Honduras es el país con más activos líquidos (M3A = medio circulante + depósitos de ahorro y a plazos + depósitos en moneda extranjera), equivalentes al 78.1% del PIB. Nicaragua registra la menor liquidez en el mercado interno, con el 43.4% del PIB.

El sector privado de Honduras es el más endeudado con la banca comercial hondureña, con un monto igual a 71.5% del PIB. El sector privado menos endeudado en Centroamérica es el de Nicaragua, con el 27.8% del PIB.

Honduras es el país más inflacionario, con el 10.9% anual. La tasa de inflación anual más baja es la de Panamá, con 3.7%.  Nicaragua tiene una tasa de inflación de 9.2%.

La moneda de Costa Rica, el colón, sufrió la mayor devaluación, 10.5%. La moneda de Guatemala, el quetzal, no se devaluó ni se revaluó, es decir, la variación del tipo de cambio fue igual a 0%.  El tipo de cambio reptante de la moneda de Nicaragua, el córdoba, se devaluó 2%.

Indicadores sociales entre los países de Centro América en 2021-2022

Costa Rica ocupa el puesto 58 en el ranking del Índice de Desarrollo Humano (IDH 2021), el más alto entre los países centroamericanos, con el índice de 0.809. Honduras ocupa el puesto más bajo, el 137, con el índice de 0.621. Nicaragua ocupa el puesto 126, con el índice de 0.667.

Costa Rica registra la mayor esperanza de vida al nacer, con 77.1 años, mientras que Guatemala tiene la más baja, con 69.2 años. La de Nicaragua es de 73.8 años. (2021)

Panamá tiene el mayor nivel de escolaridad de la población, con 10.5 años de estudios. Guatemala tiene el nivel más bajo de escolaridad, con 5.7 años. Nicaragua tiene una escolaridad promedio de 7.1 años. (2021)

Costa Rica tiene la menor tasa de mortalidad materna, 27 muertes por 100,000 nacidos vivos. Nicaragua tiene la mayor tasa de mortalidad materna, con 98 por 100,000 nacidos vivos. (2017)

El 59% de la población de Guatemala vive con ingresos por debajo de la línea de pobreza (estimado en 2015-2020), y en Costa Rica sólo el 21.0% de la población (2015-2020). A Nicaragua le corresponde el 24.9% (2009-2014).

En el Triángulo Norte se observa el mayor número de emigrantes en 2020: El Salvador con 1.6 millones, Guatemala con 1.4 millones y Honduras con 1.0 millones. Nicaragua ocupó el cuarto lugar con 718 mil personas. (Fuente: https://www.migrationdataportal.org/regional-data-overview/migration-data-central-america)

Managua, Nicaragua

30 de octubre de 2022





Seminario de Actualización Empresarial “Economía de Nicaragua: Evaluación 2022 y Perfil 2023”

24 10 2022

Estimado Sr. Empresario, 

Tenemos el agrado de invitarle a participar en el Seminario de Actualización Empresarial “Economía de Nicaragua: Evaluación 2022 y Perfil 2023”, una herramienta fundamental para facilitar la elaboración de la programación anual o de corto plazo de la actividad empresarial.

En este Seminario de Actualización Empresarial, presentaremos el desempeño económico del país en el transcurso del año sobre la base de los datos oficiales mensuales disponibles a la fecha, la evaluación económica de Nicaragua en 2022 y el perfil de la economía del país para 2023 elaborados por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES).

El comportamiento esperado de las principales variables económicas se concentra en los siguientes sectores:

Oferta y Demanda Global:  La producción u oferta por actividad económica y la demanda de bienes y servicios finales -consumo, inversión y exportaciones netas-

Mercado Laboral: El empleo del sector formal, el desempleo y la tasa de inactividad económica

Sector Externo: El comercio exterior, las remesas familiares, la cooperación externa, la inversión extranjera directa, y el servicio de la deuda pública externa

Presupuesto Nacional: Los ingresos, los gastos, el déficit del presupuesto gubernamental y la política fiscal.

Mercado Monetario: La liquidez de la economía, el crédito de la banca privada al sector privado, la posición de las reservas internacionales administradas por la banca central y las razones macroeconómicas de la estabilidad cambiaria

Macroprecios: La tasa de inflación hoy generada y acelerada por shocks de oferta y de demanda, el costo de la canasta de consumo básico, el deterioro del poder adquisitivo del salario promedio nacional del sector formal de la economía y las tasas de interés del sistema financiero nacional.

A continuación, le presentamos la invitación al Seminario de Actualización Empresarial “Economía de Nicaragua: Evaluación 2022 y Perfil 2023”.

Agradecemos su atención y estamos prestos a responder cualquier observación que usted tenga al respecto.

Con saludos cordiales,

Néstor Avendaño

Economista

Presidente de COPADES





La producción y el exceso de la demanda interna de Nicaragua

23 10 2022

Con base en datos oficiales del Banco Central de Nicaragua, Ministerio del Trabajo, Instituto Nicaragüense de Seguridad Social  e Instituto Nacional de Información y Desarrollo

Después de que la tasa de crecimiento interanual del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual de Nicaragua, publicada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) se elevó hasta 10.34% en diciembre de 2021, que es idénticamente igual a la del Producto Interno Bruto (PIB) real del país en 2021 y que restableció el PIB real de 2017, un año de máximos históricos de producción en la economía nacional, en agosto de 2022 el IMAE promedio anual desaceleró su crecimiento interanual al registrar el nivel de 6.28%.

¿Por qué ha desacelerado el crecimiento interanual del IMAE promedio anual desde abril del año en curso? Porque al crecer al ritmo de 10.34% en diciembre 2021 reflejó un “efecto base” bastante alto al compararse con el IMAE promedio anual de diciembre de 2020 y éste observó un “efecto base”  bastante bajo, después de estar cayendo desde septiembre de 2018, debido a la crisis política de abril de 2018, la reforma tributaria procíclica de febrero de 2019 y la pandemia del Covid-19 en marzo de 2021. El “efecto base” surge cuando se compara la variación relativa de un año inusual con la del año siguiente.

Las actividades económicas que mostraron las mayores tasas de crecimiento interanual de sus niveles de producción en unidades físicas en agosto de 2022 son: Hoteles y restaurantes, 21.1%; Explotación de minas y canteras, 1.4%; Comercio, 10.4%; y Pesca y acuicultura, 10.0%.

En cambio, las actividades económicas que están creciendo menos en su producción son: Otros servicios comunales, personales y sociales, 0.6%; Propiedad de vivienda, 0.7%; Enseñanza, 0.9%; y Salud, 1.4%.

Por su parte, aumentaron su desempeño productivo Transporte y Comunicaciones, 8.2%; Energía y Agua; 7.8%; Industria Manufacturera, 7.2%; Agricultura, 5.4%;  Intermediación financiera y servicios conexos, 2.6%; Pecuario, 2.1%; y Administración pública y defensa, 1.9%; y Silvicultura y extracción de madera, 1.6%.

El crecimiento económico continuará desacelerándose en 2022, no sólo por el efecto base alto registrado en 2021, sino también por el carácter contractivo de la política monetaria del Banco Central de Nicaragua (BCN) para mantener la estabilidad macroeconómica (del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor), mediante las operaciones de mercado abierto (colocación de Letras con plazo de 1 día), el encaje sobre los depósitos en córdobas en el sistema bancario comercial y el aumento de los depósitos del sector público no financiero en el BCN, pero ahora también busca reducir la persistente tasa de inflación acelerada por shocks de oferta, provenientes del exterior, y por shocks de demanda (excesos de la demanda interna sobre la oferta interna), que se ha remontado desde 8.74% en marzo hasta 11.52% en septiembre de este año.

Para reducir ese impacto inflacionario, el BCN elevó la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) de 3.5% en marzo a 4.0% en abril, y en septiembre ya está ubicada en 6.0% tras cinco ajustes de 50 puntos básicos o de 0.5 puntos porcentuales cada uno, pero la tasa de inflación no se ha desacelerado.

El objetivo de reducir la alta inflación actual de Nicaragua está muy restringido por los siguientes factores:

  • la contracción continua de la política monetaria observada desde 2019 (con los aumentos de los depósitos del sector público no financiero y de las entidades bancarias en el BCN),
  • la existencia de un presupuesto nacional casi equilibrado (con un déficit fiscal muy cercano al 0% del PIB),
  • la excesiva dolarización extraoficial de la economía (los depósitos en moneda extranjera representan el 61.3% del total de la liquidez M3A en septiembre de 2022)
  • la reducción del exceso de demanda interna (consumo e inversión) con respecto al PIB (de 24.9% en 2017, a 12.9% en 2019, y a 18.2% en 2021), y
  • el saldo del crédito de la banca comercial al sector privado en relación con el PIB se desplomó de 40.3% en 2017 a 27.0% en 2021.

Además, las restricciones más relevantes desde el lado del mercado laboral nicaragüense son:

•             hasta julio de 2022 no se han restablecido 126,047 puestos de trabajo que cotizaron la seguridad social durante el trienio 2018-2020;

•             las actividades económicas más afectadas por la pérdida de empleo formal son, en orden de importancia: Comercio; Servicios Comunales, Sociales y Personales; Financiero; Construcción; y Agropecuario, Silvicultura, Caza y Pesca.

•             en agosto de este año, la tasa de desempleo abierto es 3.1% de la población económicamente, inferior a la tasa de desempleo natural que estimo en 5.0%, pero la tasa de inactividad económica indica que el 34.2% de la población en edad de trabajar no tiene trabajo ni lo busca;

•             el empleo es menor porque la fuerza laboral ha disminuido, ya que la tasa bruta de ocupación, es decir, la relación porcentual entre las personas de 14 años y más ocupadas entre la población en edad de trabajar, fue igual a 63.7% en agosto de 2022, mientras que en el segundo trimestre de 2017, el año de los máximos históricos de producción, se ubicó en el nivel de 70.3%; y

•             el salario real (o en córdobas de 2006) promedio mensual del sector formal de la economía nicaragüense se ha deteriorado 19.52% entre enero de 2018 de 2017 y julio 2022, producto de los aumentos acumulados de 4.44% del salario nominal (o en córdobas corrientes) promedio mensual y de 29.77% de la tasa de inflación en el período antes mencionado.

En conclusión, la política monetaria debe frenar el gasto, o sea, el consumo y la inversión, y enfriar un mercado laboral caliente para disminuir la inflación. Sin embargo, no existe un exceso de la demanda interna, o sea, no se observa un gran exceso de los gastos de consumo e inversión sobre el nivel de la producción de bienes y servicios, al haber sido reducido continuamente desde 2018, mientras que el mercado laboral está muy desajustado (entre oferta y demanda), bastante frío y muy alejado del pleno empleo, lo que dificultará a los ejecutores de la política monetaria poder empujar la tasa de crecimiento del PIB real anual por debajo de su nivel potencial, que estimo en 3.17%, para aplacar la fuerte presión inflacionaria.

La inflación ha sido persistente y rápida en medio de un mercado laboral desajustado, diría un mercado laboral ya desacelerado, porque entre abril de 2021 y agosto de 2022 la tasa de inactividad económica mensual se ha mantenido alrededor del 33% del total de personas de 14 años y más que no tiene trabajo ni lo busca.





La inflación subyacente de Nicaragua continuó acelerando en septiembre

16 10 2022

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) publicó en la semana pasada los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a septiembre de 2022, y mostraron una tasa de inflación subyacente anual mayor que la registrada en agosto recién pasado. Parece que la inflación local es difícil que frene y disminuya. Es bastante probable que la inflación ya es de base amplia.

El IPC General (IPCG), que incluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles, se incrementó 11.52 % anual en septiembre del año en curso, pero desaceleró al ser comparada con la tasa de inflación anualizada de 12.15% en agosto recién pasado. Cabe señalar que la tasa de inflación general interanual de septiembre es un máximo histórico de hace 15 años, que fue observado en septiembre de 2007. La tasa de inflación mensual del IPCG de septiembre fue 0.07% y la acumulada anual en enero-septiembre de este año fue 7.66%.

Desde septiembre de 2021, la tasa de inflación general anual supera el nivel de 5%, por arriba del rango de [4.0%, 4.5%] que incluye la tasa de inflación que considero como la natural de la economía nicaragüense. Al haber aumentado el IPCG con un ritmo interanual de dos dígitos porcentuales en los último cinco meses (de mayo a septiembre del año en curso) surgen dos riesgos que deben alertar a los funcionarios del Banco Central de Nicaragua (BCN): los consumidores y los productores podrían acostumbrarse a los incrementos de los precios y las expectativas inflacionarias de corto y largo plazo podrían desanclarse y provocar una espiral precio-salario-precio, con ajustes salariales hacia arriba que impedirían aplacar la inflación en el corto plazo. Habría que evitar la formación de esa espiral, que es difícil de eliminar.

Después de excluir los precios de los combustibles y de los alimentos para conocer mejor el desplazamiento de la inflación, el IPC Subyacente (IPCS) se incrementó 9.67% anual en septiembre de este año, y aceleró más la tasa de inflación subyacente anualizada de 9.35% registrada en agosto. La tasa de inflación mensual del IPCS de septiembre fue 0.58% y la acumulada anual hasta septiembre de 2022 fue 8.14%. La presión inflacionaria subyacente anualizada en once meses consecutivos, comprendidos entre diciembre de 2021 y septiembre de 2022, mantiene una tendencia acelerada .  

La tasa de inflación a ser aplacada por el BCN es la del IPCS y no la del IPCG, debido a que esta última también incorpora los shocks inflacionarios por el lado de la oferta -por ejemplo, los shocks de los precios internacionales del petróleo y de los alimentos-, que no pueden ser reducidos con las alzas de la tasa de interés del BCN, la Tasa de Referencia Monetaria (TRM).

La política monetaria fue diseñada para erradicar una alta tasa de inflación causada por shocks inflacionarios por el lado de la demanda -en otras palabras, la provocada por excesivos montos de córdobas que persiguen una insuficiente oferta de bienes y servicios-, en una situación económica que se caracteriza por el pleno empleo y por una excesiva demanda de bienes de consumo y de inversión.

La TRM, entonces, persigue el objetivo de encarecer los préstamos para reducir el exceso de la demanda de bienes de consumo y de inversión, y causa una desaceleración del crecimiento económico, probablemente una recesión, y un aumento de la tasa de desempleo. En este escenario, los precios al consumidor caen.

Sin embargo, ¿existe en Nicaragua un fuerte exceso de la demanda interna sobre la producción interna?  De acuerdo con los datos oficiales publicados por el BCN, no se observa la presencia de una demanda interna creciente y excesiva.  Al contrario, en precios constantes de 2006 la suma de los gastos de consumo e inversión, tanto del sector público como del sector privado, se desplomó en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB) de 124.9% en 2017, un  año de máximos históricos de producción del país, a 116.9% en 2018 por el problema político de abril, a 112.9% en 2019 por la reforma tributaria de febrero de 2019 y a 117.6% en 2020 por la aparición de la pandemia del Covid-19 en marzo, y después subió hasta 118.2% en 2021 por el aplanamiento de  la curva de contagio de pandemia en el país y la reapertura de la economía nacional en el segundo semestre. Dado el crecimiento de la economía de Nicaragua de 10.3% en 2021, la demanda interna fue igual a 120.2% del PIB, aún inferior al nivel observado en 2017.

Además, la estrategia gubernamental de defender con un mayor esfuerzo fiscal la posición de las reservas internacionales del país ha fortalecido la estabilidad macroeconómica del país, que ha sido posible por el carácter contractivo de la política monetaria, dada la disminución mensual del saldo nominal de la emisión de dinero, excepto en los dos períodos de un mayor índice de estacionalidad de la demanda de dinero (marzo-abril y noviembre-diciembre) en el mercado local,  y de la política fiscal, dado el congelamiento del gasto total real del Gobierno Central con un mayor espacio fiscal a la inversión pública, y el sostenimiento de un déficit fiscal bastante cercano al 1% del PIB.   

Sin embargo, el BCN tiene la tarea harto difícil de reducir la inflación subyacente desenfrenada. Entre abril y septiembre de 2022, la autoridad monetaria ha incrementado la TRM en 250 puntos básicos al pasar de 3.5% en marzo a 6.0% en septiembre, pero la tasa de inflación subyacente interanual aumentó 313 puntos básicos en el mismo período, al pasar de 6.54% en marzo a  9.67% en septiembre, y esta tendencia es preocupante.

Las divisiones del IPCG que mostraron las más altas tasas de inflación de dos dígitos en septiembre de este año fueron: Transporte, 17.53%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, 17.12%; Restaurantes y Hoteles, 12.60%; y Muebles, artículos para el hogar y  conservación del hogar, 10.59%. Los costos del transporte y de la alimentación continúan siendo los de mayor aumento interanual y esto afecta a todos los estratos de la población, principalmente a la población con menores ingresos.

¿Aumentará el BCN la TRM en más de 50 puntos básicos en octubre o esperará a que la presión inflacionaria comience a disminuir? La inflación continúa siendo persistente y por eso aún no se ve el cambio en el aumento del desempleo y en la desaceleración del crecimiento económico.

En conclusión, creo que en el mundo observaremos un “aterrizaje fuerte”, porque al endurecerse la política monetaria para aplacar la inflación, mediante las alzas de las tasas de interés de las bancas centrales, se provocará una recesión.





Unas notas sobre la persistencia de una alta inflación en Nicaragua

9 10 2022

Desde agosto de 2021, la tasa de inflación interanual del Índice de Precios al Consumidor General (IPCG) comenzó a acelerarse en Nicaragua (y en el mundo), iniciando, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), una carrera alcista en el nivel de 4.98%, mayor que el límite superior de 4.5% del rango de la inflación natural del mercado nicaragüense, que lo he ubicado entre 4.0% y 4.5% interanual.

En ese agosto, la pandemia del Covid-19 estaba controlada en Nicaragua y las empresas reabrían sus puertas para iniciar sus actividades productivas, pero se encontraron con una demanda creciente de bienes y servicios, no estimulada por el gasto público sino por el flujo de remesas familiares que rompió la barrera de 2 millardos de dólares en 2021,  frente a una oferta muy afectada por las interrupciones o cuellos de botella de las cadenas de suministro de bienes y servicios intermedios (materias primas, transporte de carga) y bienes finales (de consumo, inversión y exportación).

La tasa de inflación interanual del IPCG se había disparado hasta el nivel de 7.75% en febrero de 2022, pero la tasa de inflación mundial volvió a acelerarse porque los precios internacionales de los alimentos y los combustibles, de los agroquímicos y de los minerales metálicos, se exacerbaron por el conflicto geopolítico y militar entre Rusia y Ucrania. La inflación general anualizada en agosto de este año alcanzó el nivel de dos dígitos porcentuales, 12.15%, muy cerca de un máximo histórico de hace 15 años y la cuarta inflación interanual consecutiva de dos dígitos.

Al excluir los precios volátiles de los combustibles y los alimentos de la canasta de productos del IPCG, se obtiene la tasa de inflación de precios al consumidor subyacente (IPCS). La inflación subyacente ganó fuerza en forma sostenible desde octubre de 2021, cuando arribó al 5.07% interanual.

Con la misma trayectoria arriba descrita del IPCG de Nicaragua, la tasa de inflación del IPCS del país se elevó a partir de agosto 2021 al pasar de 4.93% en ese mes a 6.01% en febrero de 2022; posteriormente, se ha disparado hasta el nivel de 9.35% en agosto de 2022. Esto indica que la alta inflación está arraigándose más en la economía nicaragüense, impulsada por una mayor demanda interna de bienes de consumo debido a la alta tasa de crecimiento de 42.6% del flujo de las remesas, que sumó US$1,970.3 millones en el período de enero-agosto del año en curso. El flujo anual de la remesas en 2021 totalizó US$2,146.9 millones.

Con la política monetaria, la banca central debe controlar y aplacar la  tasa de inflación subyacente, la cual refleja la presión inflacionaria causada por shocks de demanda, es decir, por un exceso de demanda de bienes de consumo y de bienes de inversión causada por un exceso de córdobas en circulación que tratan de capturar una oferta de bienes y servicios finales.

La tasa de interés de la banca central, que en Nicaragua se conoce con el nombre de tasa de referencia monetaria (TRM), no puede disminuir la tasa de inflación general, porque esta última también refleja los shocks de oferta que no pueden ser reducidos con la tasa de interés monetaria o tasa de interés interbancaria. Por ejemplo, con dicha tasa de interés no se puede reducir el precio del petróleo y sus derivados, ni los precios internacionales de los alimentos, ni los precios de los minerales metálicos, entre ellos el oro que un activo de refugio en tiempos de crisis.

Cabe señalar que en agosto recién pasado la tasa de inflación causada por esos shocks de oferta en el mercado nicaragüense fue igual a 2.8 puntos porcentuales, que es igual a la diferencia entre la tasa de inflación general, 12.15%, y la tasa de inflación subyacente, 9.35%, y esa brecha entre estas dos tasas de inflación no puede ser reducida por la política monetaria.

Sólo la inflación subyacente puede ser disminuida con la política monetaria, pero entre marzo y agosto de este año la TRM se incrementó en 200 puntos básicos tras 4 ajustes de 50 puntos básicos cada uno, pasando de 3.5% a 5.5%, mientras que la tasa de inflación subyacente se aceleraba en 281 puntos básicos.   

La perspectiva de crecimiento económico se ha desacelerado. La economía mundial se está dirigiendo a una recesión económica y a un mayor desempleo al preverse la caída de la producción de Europa, el crecimiento económico de China inferior a su producción potencial y la reducción del desempeño productivo de Estados Unidos en el primer semestre de este año.

Es bastante probable que el intento de los bancos centrales de combatir la elevada presión inflacionaria persistente causará un aterrizaje económico duro, o sea, una marcada recesión económica, o fuerte caída de la producción, en los países de economía avanzada, que afectará las exportaciones de los países de América Latina con destino a Estados Unidos y el flujo de remesas que provienen de Estados Unidos. Además, la tasa de desempleo tiende a elevarse por la caída de la producción, pero la tasa de inflación tiende a reducirse debido a la caída del consumo

Se espera que el INIDE, entre el 10 y el 12 de octubre, publique la tasa de inflación de Nicaragua correspondiente a septiembre de 2022.