Se requiere una mejor eficacia bancaria

22 02 2015

Dos de los cuatro bancos extranjeros radicados en Nicaragua, CITYBANK, cuya franquicia es estadounidense, y PROCREDIT, con capital alemán, serán comprados en próximos días por otros dos bancos extranjeros, muy probablemente el primero por el Grupo AVAL de Colombia que ya controla el Grupo BAC (Banco de América Central) en el istmo centroamericano o por el Banco Popular de España, y se supone que el segundo será comprado por el Banco Rural (BANRURAL) de Guatemala, especializado en la concesión de crédito a las actividades agrícola, pequeña y mediana empresa, y construcción de viviendas.

El arribo de dos nuevos bancos extranjeros podría fomentar la competitividad de la banca comercial privada radicada en Nicaragua, mediante la disminución de los niveles de las tasas de interés activas y la alza de las tasas de interés pasivas, que en la actualidad no promueven la demanda de crédito para garantizar un crecimiento económico sostenible del país ni la creación del ahorro financiero interno. Además, el posible aumento de la oferta de préstamos de los dos nuevos bancos extranjeros que se inscriban en el sistema sustituyendo al CITIBANK y al PROCREDIT, no garantizaría una mayor competitividad del sistema bancario, sino que aseguraría un mayor tamaño de los dos nuevos bancos, debido a un mayor saldo de sus activos resultante del incremento del saldo de sus carteras de préstamos

En Nicaragua, endeudarse con la banca es carísimo –el costo “efectivo” del crédito en córdobas casi cuadriplica la tasa de inflación anual del país, que también se mide en córdobas- y colocar depósitos de ahorro y a plazos en la banca es exponer el capital a pérdidas o a minimización de su renta.

Es fácil demostrar que las tasas de interés en Nicaragua no son competitivas. A diciembre de 2014, en términos efectivos reales (es decir, la tasa de interés con mantenimiento de valor o “dolarizada” más la tasa de devaluación interanual menos la tasa de inflación interanual), el sistema bancario pagaba a los tenedores de cuentas de ahorro una tasa de interés negativa en el nivel de 0.40% y cobraba a los consumidores financieros una tasa de interés activa de corto plazo positiva de 10.80% y otra de largo plazo (para préstamos hipotecarios y personales, por ejemplo) también positiva de 16.81%.

El sesgo del negocio de la banca comercial privada radicada en el país es financiar la demanda de bienes y servicios finales, principalmente el gasto de consumo del 21% de la población económicamente activa del país junto a sus familias, que es sujeto de crédito porque labora en el mercado formal de la economía nacional. El destino del crédito bancario indica que el 25% del total de la cartera se destina a la producción de bienes agropecuarios y manufactureros demandados principalmente por el sector externo, mientras que el 75% se concentra en la demanda de bienes de consumo, principalmente de origen importado, de las familias (préstamos comerciales, personales y de tarjetas de crédito) y de bienes de inversión (viviendas nuevas).

El reto que tendrán las dos nuevas instituciones bancarias extranjeras que incursionarán en el mercado financiero local es, por lo tanto, promover la competitividad entre los bancos del sistema. Ojalá que los dos nuevos bancos logren contribuir en la reducción de los elevados gastos administrativos, los altos márgenes de intermediación financiera y la excesiva tasa de rentabilidad con respecto al capital, y puedan promover una política financiera para que la tasa de interés sea determinada efectivamente por mercado y no por la opinión de pocas personas, con el propósito de estimular un crecimiento económico sostenible del país, cuya población tiene un ingreso per cápita promedio anual de apenas 1 mil 990 dólares y una deuda pública, externa e interna, per cápita de 950 dólares, sin incluir el crédito petrolero de Venezuela que se registra como una deuda privada externa.

La principal regla del juego bancario existente en el país, como se ha demostrado anteriormente, consiste en la ampliación del grado de dispersión entre la tasa de rendimiento de los depositantes y de los deudores. Para corregir esta desviación, los nuevos inversionistas financieros que adquieran los dos bancos en venta podrían reducir prácticas no competitivas o reducir los altos costos de intermediación financiera, así como aumentar la productividad de los servicios financieros y no financieros. Estas políticas bancarias tenderían a reducir el costo del crédito y, consecuentemente, se corregiría la conducta de extraer ganancias oligopólicas a los usuarios del crédito y a los depositantes.

Por consiguiente, la reducción de los gastos administrativos es clave para maximizar la productividad bancaria y reducir las elevadas tasas de interés. Los dos nuevos grupos bancarios tendrían que mejorar la eficacia en el manejo de la cartera, en la generación de ingresos financieros y en la productividad de los servicios no financieros. También será necesario que manejen en mejor forma cualquier exceso de liquidez, porque a finales del año pasado se observaban sobre encajes de 10 puntos porcentuales y 7 puntos porcentuales por arriba de la tasa de encaje legal diaria de 12% asociados con los depósitos en córdobas y en dólares respectivamente, lo cual también encarece el costo del crédito del sistema bancario comercial local.

En conclusión, la banca internacional conoce que sus utilidades en una economía crecientemente globalizada deben provenir cada vez más de la intermediación eficiente del ahorro financiero, es decir, con bajos costos no financieros y altos índices de cartera productiva, por lo cual los dos nuevos bancos extranjeros tienen que evitar la complaciente e insostenible afirmación que la solidez de un banco, y por ende de un sistema bancario, depende en parte de la capitalización de las utilidades originadas en los altos márgenes de comercialización financiera.





Carta No. 36 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. Santos René Núñez Téllez

22 02 2015

12 de febrero de 2015

Ingeniero
Santos René Núñez Téllez
Presidente
Asamblea Nacional de Nicaragua
Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esperando que se encuentre bien de salud tras su tratamiento médico de fines del año pasado, vuelvo a escribirle con el propósito de reiterarle mi petición de que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua ponga en el Orden del Día las solicitudes de los jueces de lo Penal de Managua Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares para que se inicie el proceso de desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas, a quien querellé en agosto de 2008 y en junio de 2011 por sus injurias y calumnias escritas por él en el diario La Prensa el 31 de julio de 2008 y en una carta personal que hizo circular desde la casa de su movimiento político el 2 de febrero de 2011.

Cabe recordar que he querellado dos veces al diputado Eduardo Montealegre Rivas por ser un violador de los derechos humanos, al dañar en forma irresponsable mi honor personal y profesional, así como el honor de mi familia, poniéndose al margen de la justicia de nuestro país desde hace 6 años y 7 meses al abusar de la inmunidad que le confiere su cargo público que no desempeña en la actualidad.

En espera de su respuesta, con la confianza que usted leerá esta trigésima sexta carta que le escribo, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón
Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.
María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.
Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.
Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.
Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.
Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.
Archivo.





Las realidades dispares de la economía nicaragüense

15 02 2015

Presentación1

La volatilidad del entorno económico nicaragüense tiene muchas direcciones o muchos sentidos en cualesquiera de sus mercados, ya sea el de la producción, el financiero, el monetario o el externo.

Por ejemplo, los precios internacionales del petróleo y de los combustibles se desploman, pero los precios locales de los combustibles han eludido la caída y hasta suben por la metodología de precios que utiliza la refinería del petróleo sin la supervisión estatal basada en el método Import Parity Price (IPP) o Precio Paridad Importación que se aplica en el mercado libre internacional de los llamados commodities o bienes primarios.

Dada la actual fortaleza del dólar, las monedas de las otras economías –avanzadas, emergentes y en vías de desarrollo- se deprecian, pero el córdoba se aprecia por la actual decisión política de revisar los precios locales de los combustibles y la tarifa de la energía con su pliego tarifario hasta dentro de tres meses, pero parece que adelantarán esa revisión para finales de febrero. Esa decisión mantiene elevado los costos de producción en Nicaragua y perjudica el esfuerzo de los exportadores.

El crecimiento económico se acelera en Estados Unidos, pero se estanca en la Eurozona, desacelera en los países emergentes y en Nicaragua se robustece con el inicio de la ejecución del Proyecto Hidroeléctrico TUMARÍN en 2015, debido a que este proyecto adicionará, a lo sumo, 1 punto porcentual a la tasa de crecimiento de la producción esperada en este año. Sin embargo, el crecimiento económico de Nicaragua continuará siendo insuficiente para reducir el subempleo y la pobreza de los nicaragüenses.

Y continuando con el tema inversionista, el perfil del  mega proyecto del Gran Canal de Nicaragua se ha deteriorado con la poca transparencia e indisponibilidad de información oficial y con la poca credibilidad de sus voceros, que han inventado tanto la creación de 1 millón de empleos –recientemente, la firma HKND mencionó sólo 25 mil empleos- como un crecimiento económico anual de 15% -el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN) manifestó recientemente que dicha tasa se podría duplicar con este proyecto, es decir, cerca del 10% anual- y, por otro lado, han prometido la publicación de los estudios de factibilidad, especialmente el de la protección del medio ambiente, desde junio del año pasado y continuamos esperando. Además, en las bolsas de valores se financian proyectos rentables, pero HKND pretende la obtención de financiamiento en los mercados bursátiles y, casi simultáneamente, la ruta del Gran Canal se movió más al sur por las protestas de la población de El Tule, Departamento de Rivas.

La producción de bienes y servicios en Nicaragua ha crecido 3.5% promedio anual en los últimos 8 años, pero el 50% de las personas ocupadas trabajan menos de 8 horas diarias o devengan un salario mensual menor que el mínimo legal, y el mercado informal también ha subido casi 16 puntos porcentuales en los últimos 8 años, con lo cual se reconfirma que las condiciones laborales no han mejorado y que no existe un vínculo automático entre crecimiento económico y reducción de la pobreza. Hacen falta las políticas públicas que conduzcan a reducir la desigualdad en la distribución del ingreso.

Los banqueros perjuran que con el crédito apoyan el crecimiento económico de este país pobre y aún muy endeudado en términos de producción, sin olvidar que la el crédito petrolero de Venezuela se registra como una deuda privada externa, pero el endeudamiento privado se acelera para promover el consumo individual porque en 2015 el saldo nominal (o con la inflación de 6.4%) del crédito personal aumentó 28% y el del crédito agropecuario apenas subió 11%. Es bastante rara la conducta del consumidor financiero nicaragüense, porque la banca comercial radicada en el país le paga la tasa dolarizada de 1% de interés sobre sus depósitos de ahorro y le cobra las tasas dolarizadas del 12% y 15% de interés sobre sus préstamos de corto plazo y largo plazo respectivamente (habría que adicionar a dichas tasa de interés la tasa de devaluación anual de 5%). El consumo se intensifica gracias a la profundización del endeudamiento de las familias.

Escuchamos también de los servidores públicos el éxito de que el saldo de las reservas internacionales aumentaron US$283 millones en 2014, pero en diciembre de ese año los grupos financieros depositaron US$116 millones en concepto de encaje sobre los depósitos en moneda extranjera y retiraron US$95 millones del mismo saldo de encaje en la primera semana de enero. Es cierto que existe estabilidad macroeconómica cuando la posición de las reservas internacionales supera el objetivo del BCN de que sean iguales a 2.5 veces el saldo de la base monetaria –en diciembre fue igual a  2.6 veces-, pero esa estabilidad es frágil.

Y la estabilidad macroeconómica también es frágil porque sigue presente el eco de que tenemos un presupuesto casi equilibrado, al registrarse un déficit fiscal de 0.9% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2013 -que tiende a subir  unas pocas décimas en 2014-, un resultado insólito para un país cuyo índice de pobreza, según la V Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2009 es igual a 42.5% de la población total del país en ese año. Esto alentó a las autoridades gubernamentales para solicitar a Moody´s Investors que elevara la calificación de la deuda soberana de Nicaragua, obviando el hecho de que Nicaragua no tiene capacidad de pago en el mercado financiero internacional. La calificadora internacional no aceptó la solicitud de los servidores públicos de nuestro país.

En conclusión, hay muchas realidades dispares en nuestra realidad económica nacional que dificultan encontrar un sentido a lo que está ocurriendo. Siempre he manifestado a mis alumnos de programas de maestría en economía que para ser un buen economista se necesitan tres cosas: saber economía, dominar las matemáticas y conocer Historia. Con la combinación de esas tres cosas, se puede hallar el hilo conductor que lo esclarezca todo.

 





Seminario de Actualización Empresarial “Riesgo-País de Nicaragua en 2015″ – 26 de febrero de 2015

8 02 2015

Presentación1

 





El riesgo macroeconómico nacional de cara a los precios de los combustibles

7 02 2015

Se han encendido las luces rojas en el ámbito macroeconómico con la decisión política de no disminuir la tarifa de energía eléctrica ni garantizar una baja de los precios locales de las gasolinas y del diesel que sea coherente con la caída en picada de sus precios internacionales marcadores para nuestro país.

En 2014, específicamente en el cuarto trimestre de ese año, se observó el desplome de los precios internacionales de los hidrocarburos. El precio del barril de crudo WTI cayó 39% y arrastró  a la baja a los precios de los demás combustibles según Costa del Golfo (USGC), marcadores también para Nicaragua, casi con la misma intensidad que la de petróleo WTI: el del diesel se derrumbó 39%; el de la gasolina regular, 40%; el de la gasolina super, 44%; y el del fuel oil, que sirve para generar termoelectricidad, 46%. La actual crisis del precio del petróleo no admite, en este momento, el argumento de que los precios de los combustibles se rigen por factores distintos del precio del petróleo.

De acuerdo con datos oficiales, si excluimos el monto total de los tres impuestos que se pagan por el consumo de combustibles  -el Impuesto Selectivo de Consumo (ISC), el del Fondo de Mantenimiento Vial (FOMAV) y la Fiscalización del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), cuyo total por galón varía entre US$0.70 y US$0.86 en las regiones del Pacífico y Centro y entre US$0,57 y US$0.86 en la región del Atlántico-, en 2014 el precio local del diesel disminuyó 27%, el de la gasolina regular se redujo 26% y el de la gasolina super retrocedió sólo 25%. Además, en términos interanuales, a noviembre de 2014 la tarifa del Kwh de energía eléctrica ha subido 5.7%, golpeando más al consumo residencial y al bombeo de agua, y el precio del metro cúbico de agua se ha elevado 6.1%, golpeando más al consumo familiar y a la industria manufacturera.

La decisión política de no disminuir la tarifa de energía eléctrica porque tenemos que pagar una deuda “sin plazos y sin intereses”, tal como lo afirmara el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, a inicios de 2011, y la no supervisión de la formación de los precios de los combustibles líquidos, con sus efectos en los costos de producción, provoca una situación inestable a los exportadores nicaragüenses porque sus productos mostrarán mayores costos de producción que los de sus competidores extranjeros y, consecuentemente, serán más caros. Esta falta de decisión política está sobrevaluando más al córdoba, de tal manera que desestimula el esfuerzo exportador, también afectado por la disminución de los precios de los commodities o bienes primarios por la caída de los precios internacionales del petróleo y sus derivados, y a su vez alienta las importaciones, profundiza el déficit comercial y acentúa los riesgos del desincentivo de la inversión extranjera directa y de la producción de una fuga de capitales.

Es por eso que aconsejo al Presidente de la República que reconsidere su decisión para evitar un mayor desequilibrio económico en nuestro país. La macroeconomía del país está bien, pero también es frágil. Comparto la sugerencia que han hecho varias organizaciones de la sociedad civil que la disminución de la tarifa de electricidad puede ser realizada tanto para pagar la deuda contraída con ALBACARUNA en 2011 como para reducir los costos de producción y mejorar el poder de compra de los salarios. Además, si se trasladara correctamente la disminución de los precios de las gasolinas y del diesel a los precios locales, el monto del beneficio anual de Nicaragua se aproximaría a US$400 millones, que también podría, con un consenso apropiado de la alianza gobierno-empresarios-trabajadores, ayudar a pagar la deuda por el congelamiento de la tarifa de la electricidad en 2011.

Pudo haberse notado anteriormente que la disminución de los precios locales (sin impuestos) de las gasolinas es aproximadamente igual al 60% de la disminución de sus precios internacionales y que la disminución del precio del diesel (también sin impuestos) es igual 70% de la caída de su precio en el mercado internacional. Esas discrepancias no pueden justificarse con otros costos de importación, producción y distribución de la industria petrolera nacional, tal como lo deja a entrever el Ingeniero Jaime Batlle, gerente general de la refinería Puma Energy. En Nicaragua Puma Energy, hoy por hoy, es la empresa petrolera más poderosa y fuerte del mercado. Ejerce un papel dominante en la producción, distribución y comercio al detalle en 6 de los 9 productos que integran la canasta local de los hidrocarburos. En 2013 alcanzó el 39% de la venta nacional de todos los derivados y el 26.7% de las entregas en gasolineras.

En materia de precios, el Ingeniero Batlle sabe muy bien (desde sus años en RASA El Salvador) que su compañía, para el cálculo del precio de los combustibles no utiliza como precios base el precio WTI del petróleo, sino los precios de los combustibles de acuerdo con los marcadores “Costa del Golfo” mejor conocidos como USGC, o sea precios de la economía del Estado de Texas.

Nicaragua, en la actualidad, importa aproximadamente 11 millones de barriles de hidrocarburos y el 92% de ese volumen procede de Venezuela. Los combustibles o productos limpios constituyen el insumo más costoso de esta cadena industrial, al representar casi el 85% del precio final de la refinería.  Sobre la base de una estructura de costos de la refinería cuando estuvo en manos de la empresa ESSO Standard Oil, el costo del flete desde Houston hasta Corinto, incluyendo el peaje del Canal de Panamá, representaba el 11.38% del precio final de los combustibles, mientras que el seguro marítimo, las pérdidas y fugas en el océano, la carta de crédito, las comisiones bancarias, y las pérdidas en las terminales representaban el 2.14% del precio final de la refinería. Por supuesto, también se debe tomar en cuenta los costos de internación, los márgenes en la terminal, el transporte interno y los impuestos para determinar el precio al consumidor de los combustibles. Consecuentemente, el 15% del precio final de la refinería no puede explicar la brecha entre las caídas de los precios locales de los combustibles con respecto a las caídas de sus precios internacionales en 2014 y, por esto, es necesario que el Estado de Nicaragua supervise la formación de los precios al consumidor de combustibles.

También sugiero al Presidente de la República que no es necesario esperar tres meses para observar cómo se comportarán los precios internacionales de los combustibles con el objetivo de tomar una decisión nacional sobre los precios locales de los combustibles y de la tarifa de energía eléctrica.

El caso de la tarifa eléctrica es muy sencillo, si se enfoca desde el punto de vista del costo del bunker o fuel oil No. 6. Hace un año, según Bloomberg Corp. y U.S. Energy Information Administration (EIA), el precio promedio mensual en febrero fue de US$90.4 por barril. En enero de este año el promedio cerró en US$38.00. Si Nicaragua consume alrededor de 9,000 barriles diarios de ese combustible, el monto que las generadoras se ahorraron de noviembre 2014 a enero 2015 ronda los US$35 millones.

La guerra de precios internacionales de los combustibles no será de corto plazo, porque Arabia Saudí pretende expulsar a Estados Unidos del grupo de oferentes de petróleo en el mercado mundial, es decir, cerrar los pozos estadounidenses (algunos marginales ya han sido clausurados) que utilizan la nueva técnica de fractura hidráulica, y cualquier alza que observemos en el precio del petróleo se puede explicar con problemas geopolíticos mundiales, como la violencia actual en Libia donde existen dos gobiernos y dos parlamentos, y con el debilitamiento del dólar frente a otras monedas duras, tales como el euro, el yen y la libra esterlina, provocado por pobres resultados económicos de Estados Unidos.

Ojalá que las autoridades gubernamentales reflexionen sobre la decisión política que ha encendido las luces rojas del entorno macroeconómico nacional, ya que si se mantiene, señor Presidente de la República, disminuirá el valor de las exportaciones, aumentará el valor de las importaciones, profundizará el déficit comercial externo, desincentivará la inversión extranjera directa y producirá una fuga de capitales.





La prudencia gubernamental, la competitividad y el bienestar

25 01 2015

Presentación1

Muy controversial es la opinión de los servidores públicos de ser prudentes ante la caída en picada de los precios internacionales del petróleo y de los combustibles, para que puedan proceder a determinar la disminución de esos precios en nuestro mercado interno, incluyendo la tarifa del Kwh de energía eléctrica, a sabiendas que la caída en picada se prolongará en este año. Así lo han dado a entender el asesor económico y financiero del presidente de la República, Bayardo Arce, y el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, mientras el presidente del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), David Castillo, se distingue por su silencio.

Los beneficios de las caídas de esos precios internacionales, por lo menos las observadas el año pasado, que están recibiendo los países importadores de petróleo aún no se observan plenamente en nuestro país. El primer punto de la agenda gubernamental debería ser la competitividad empresarial, pero la prudencia gubernamental no la fomenta porque los costos de la energía eléctrica y del transporte de carga, así como los precios de algunos insumos derivados del petróleo, tales como los agroquímicos y entre ellos la urea, no han disminuido.

Otro beneficio esperado es la liberación de nuestros impuestos que fueron asignados en el presupuesto nacional para garantizar los subsidios del consumo de energía eléctrica de las familias de las familias de bajos ingresos y de la tarifa de transporte de pasajeros en autobuses urbanos de la Ciudad de Managua y Ciudad Sandino, para reorientarlos a la inversión pública, principalmente en proyectos relacionados con el próximo ciclo agrícola, incluyendo los proyectos de riego.

Si se ajustaran los precios locales antes mencionados sólo con sus caídas ya observadas en el mercado internacional durante el año pasado, también podríamos observar una mejoría en el poder de compra de los asalariados, de tal manera que la presión política en la mesa de negociación del ajuste de salario mínimo tendería a disminuir.

¿Por qué no han bajado los precios de los combustibles y de la energía eléctrica en el mercado nicaragüense, con la misma celeridad que han caído en el mercado internacional? Sencillamente, porque el diálogo permanente, ya elevado a rango constitucional, entre las autoridades gubernamentales, los empresarios y los trabajadores, no ha funcionado para corregir esa falla del mercado.

Si esos precios locales cayeran coherentemente con el ritmo de su caída internacional, arrastrarían a la baja al resto de los precios locales al consumidor, incluyendo varios productos de la canasta de 53 productos de consumo básico. Desaparecería el argumento, que ya está volviendo popular, que los precios de muchos bienes y servicios no disminuyen porque el costo de la canasta de consumo básico permanece alto, pero este razonamiento no es exclusivo de los productores de bienes y servicios, sino que es tanto de los productores como de los consumidores. El argumento debería ser que no se han reducido los precios locales de los combustibles y de la energía eléctrica en una forma coherente con su ritmo de caída en el mercado internacional.

Reitero que los precios internacionales, marcadores para América Latina y, por ende para Nicaragua, tuvieron las siguientes caídas acumulada anual en 2014: el barril de petróleo, 39.4%; diesel, 38.3%; gasolina super, 40.2%; gasolina regular, 42.8%; y fuel oil, para generar termoelectricidad, 45.9%. Sin embargo, los precios locales de esos combustibles líquidos, excluyendo el impuesto selectivo de consumo (ISC), el impuesto  para el Fondo de Mantenimiento Vial (FOMAV) y el costo de regulación y fiscalización del INE, sólo han bajado, en el caso del diésel, 27.5%; el de la gasolina super, 25.0%, y el de la gasolina regular, 25.7%. La tarifa de la energía eléctrica no ha mostrado cambio alguno.

También se observará una caída del monto anual del préstamo petrolero que concede Venezuela a nuestro país. Con el supuesto que se mantengan los actuales términos financieros de dicho préstamo, el préstamo anual venezolano de US$550 millones disminuirá a lo sumo 50%, es decir, hasta US$225 millones anuales, y provocará, en un año pre electoral, un menor financiamiento intermediado por ALBACARUNA a los proyectos socio productivos que generan productos para exportarlos a Venezuela con el fin de pagar la deuda petrolera, y también disminuirá la ejecución de programas sociales destinados a los nicaragüenses que padecen de pobreza extrema.

La guerra de precios internacionales de los hidrocarburos no será de corto plazo. Continuará a lo largo de este año. Entonces, ¿por qué esperar dos meses más para determinar el nivel de los precios locales de los combustibles y de la energía eléctrica? La prudencia gubernamental se está convirtiendo en un obstáculo para promover la competitividad empresarial y el bienestar de la población nicaragüense.

Aconsejo a las autoridades gubernamentales a que convoquen a los empresarios y los trabajadores con el objetivo de coordinar la disminución coherente de los costos de producción y facilitar la entrega del beneficio social que nos deja la aparatosa caída de los precios internacionales del petróleo, que ya arrastró a la baja a los precios internacionales de sus derivados. Las revisiones de estos precios a lo largo de este año podrían realizarse a finales de cada trimestre.

 

 





Los combustibles, la producción y la inflación en Nicaragua 2015

18 01 2015

Desde su inicio, el año de 2015 presenta muy buenas perspectivas económicas para Nicaragua, pero no debemos olvidar los riesgos que están a la vista e insinuar sobre aquellas restricciones que podrían afectar el crecimiento económico y el bienestar de la población de nuestro país.

Sin tomar en cuenta ningún megaproyecto de inversión, el pronóstico de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) sobre el crecimiento de la producción en este año es 4.9%. De acuerdo con la información disponible, el único megaproyecto que se podría adicionar a esa perspectiva económica es el de la Planta Hidroeléctrica “TUMARÍN”, cuyo monto de 1 mil 100 millones de dólares se ejecutará en 4 años y de los cuales 200 millones de dólares corresponden a 2015, siendo su principal efecto en este año la adición de 1.2 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real. Por esto, COPADES pronostica una tasa de crecimiento de 6.0% para 2015.

De acuerdo con información oficial, se supo que el megaproyecto “Desarrollo Integral del Gran Canal de Nicaragua” se inició el 22 de diciembre de 2014, pero la información actual no facilita un análisis sólido para poder determinar sus efectos económicos en el corto plazo, por lo cual no lo incluimos en nuestro pronóstico para la economía de Nicaragua en 2015. Las autoridades nacionales deben considerar cómo evitar, en forma pacífica, el conflicto social que desde el año pasado se ha generado con las futuras expropiaciones de propiedades requeridas para la construcción de esta megaobra, con el fin de continuar fortaleciendo la atracción de la inversión privada, tanto nacional como extranjera, la única vía para crear empleos y reducir la pobreza.

Por el lado externo, el crecimiento de la producción esperado en Nicaragua este año podría afectarse si la economía de Estados Unidos, ahora impulsada por la caída de los precios del petróleo, se contagiara con el estancamiento económico de la Eurozona, la recesión de Japón y la desaceleración del crecimiento económico de China y de otros países emergentes. En la actualidad, la tasa de desempleo estadounidense es 5.6%, por lo cual es muy probable que la Fed eleve las tasas de interés a mediados del año después del cese de los estímulos monetarios en octubre de 2014, lo que provocará iliquidez y mayor costo del crédito en el mercado financiero internacional.

¿Cómo será la presión inflacionaria en 2015? El Banco Central de Nicaragua (BCN) continúa proyectándola en el rango [6%,  7%] mediante la suma aritmética de la tasa de devaluación nominal oficial (5 puntos) y la tasa de inflación anual máxima de las economías avanzadas (2 puntos), con el agravante de que el régimen cambiario reptante profundiza la dolarización financiera del país hace inefectiva a la política monetaria, cuyo principal instrumento debería ser la tasa de interés y que en Nicaragua no es fijada por el mercado.

En 2014 y en enero de 2015, en COPADES observamos que aparentemente las caídas de los precios internacionales de los combustibles se trasladan con pocas variaciones al consumidor final locales de los combustibles líquidos. Sin embargo, es obvio el hecho de que las estructuras de formación de precios de los combustibles al final de la cadena no son precisamente las más justas y equilibradas, ya que en sí mismas reflejan el poder de mercado de la empresa PUMA en uno de los más sensibles segmentos de la economía nacional. Hay que estar claros de una realidad: el mundo  petrolero y de los combustibles se está reestructurando y no precisamente a favor de Nicaragua. El Estado tiene todas las herramientas para intervenir estos exabruptos del mercado

Si se mantuviera esa aparente contradicción en la formación de los precios locales de los combustibles, la tasa de inflación pronosticada por COPADES para este año es 6.53%. Si se trasladara sólo la caída de los precios internacionales observada en 2014, la tasa de inflación acumulada anual tendería a disminuir hasta 4.02%, y si se aplicara la nueva caída de esos precios internacionales que se registrará en 2015 –por ejemplo, Société Générale recortó su previsión para el crudo WTI en 2015 de US$65 a US$51 dólares-, la tasa de inflación oscilaría alrededor del 2%.

Este pronóstico inflacionario también está influenciado por la reducción de la tarifa de energía eléctrica, pero ésta no podría reflejar la caída acumulada anual de 46% que tuvo el precio del barril de fuel-oil No. 6 de 3% azufre en 2014, que pasó de US$91.89 en diciembre de 2013 a US$49.76 en diciembre de 2014 y abarató la generación termoeléctrica del país, porque los consumidores de energía eléctrica aún no hemos cancelado una deuda “sin plazo y sin intereses” a ALBACARUNA que sirvió para congelar la tarifa de energía eléctrica en 2011. Esperaremos el pronunciamiento oficial sobre estos temas para determinar con mayor propiedad el impacto inflacionario de este año.

Es de vital interés nacional que la caída de los precios internacionales del petróleo y sus derivados se manifiesten en la reducción de precios de los alimentos, una buena noticia para los pobres de las zonas urbanas debido a que existe una alta correlación entre los precios del petróleo y de los alimentos (al disminuir los precios de los fertilizantes, pesticidas, químicos, lubricantes, energía y transporte de carga) y, además, porque en octubre de 2014 el salario promedio de los trabajadores activos asegurados en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), es decir, el salario promedio del sector formal de la economía, sólo era 4% mayor que el costo de los 23 productos alimenticios de la canasta de 53 productos de consumo básico. Ahora el costo político de bajar los subsidios es menor. La disminución de los subsidios al consumo de 150 Kwh o menos de energía eléctrica y al transporte de pasajeros en autobuses urbanos de la Ciudad de Managua y Ciudad Sandino podría ser reorientada a mejorar la infraestructura económica y social de las zonas rurales, incluyendo los proyectos de riego.

De nuevo por el lado externo, reaparece el riesgo de la caída de los precios de los llamados commodities o bienes primarios, dadas las caídas en picada de los precios del petróleo y de los combustibles, y esto podrá afectar al valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB, que en 2014 sumó, según COPADES, 2 mil 516 millones de dólares (nuestros pronósticos actualizados muestran que las empresas de zonas francas exportaron 1 mil 800 millones, de los cuales sólo 700 millones de dólares quedaron en el país y el resto quedó en los países de origen de esas empresas). Los precios de las importaciones de bienes disminuiría más que los precios de las exportaciones, de tal manera que el valor CIF de dichas importaciones de 5 mil 950 millones de dólares en 2014 podría mantenerse constante en 2015. El beneficio que nos dejaría el momento internacional actual sería la reducción del déficit comercial externo de bienes, en porcentajes del PIB, de 20% en 2014 a 17% en 2015.

Otro riesgo latente por la caída del precio del barril de crudo WTI y la crítica situación económica de Venezuela es la disminución del nivel de concesionalidad de 40% del crédito petrolero que el país sudamericano concede a Nicaragua, cuyos términos financieros son el préstamo del 50% del valor de la factura de cada embarque de crudo o de combustibles líquidos, con un plazo de 23 años más 2 años de gracia y una tasa de interés anual de 2%. Cabe reconocer que este convenio petrolero ayuda a garantizar la estabilidad macroeconómica del país, debido a que protege la posición de las reservas internacionales oficiales del país, y facilita la presentación de un presupuesto nacional casi equilibrado, porque la deuda petrolera se registra como una deuda privada externa.

Tomado en cuenta todo lo anterior, estamos seguro de algo: Nicaragua se apoderará del estadio de crecimiento de [5%, 6%] en 2015.








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