La información económica y las políticas públicas

2 08 2015

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El Banco Central de Nicaragua (BCN) ha mostrado progresos en cantidad, calidad y oportunidad en los indicadores de la balanza de pagos, el mercado monetario, el mercado cambiario y el sistema financiero nacional del país. Sus estadísticas diarias, mensuales, trimestrales y anuales en esos sectores de la economía nacional gozan de bastante credibilidad en los ámbitos nacional e internacional.

El BCN también se distingue por la actualización permanente de las metodologías que utiliza para estimar los balances macroeconómicos, cuestión que aún no se observa en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) cuando presenta su balance fiscal. También debe reconocerse que el BCN presentó en diciembre del año pasado la Matriz de Insumo-Producto de Nicaragua 2006, lo cual facilita el análisis del impacto de las políticas económicas y de megaproyectos de inversión en el sector real de la economía.

En la semana pasada se puso en la picota la indisponibilidad de estadísticas económicas de Nicaragua en la página web del BCN. Esto no es un asunto nuevo, ya que se remonta, por ejemplo, al año de 2012 con el desconocimiento del total de personas ocupadas en las actividades económicas del país.

Más reciente, en relación con las series mensuales de la producción del país, no existe información de todos los rubros agrícolas, excepto la caña de azúcar, y se observan atrasos en la publicación de datos que se concentran en la producción pecuaria, disponibles hasta abril de este año, la producción minera, publicados hasta abril de 2014, y la generación de servicios de telefonía nacional e internacional, mostrados hasta junio de 2010. Sin embargo, con esas restricciones, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de Nicaragua correspondiente a mayo de 2015, ya fue elaborado y publicado por el BCN en días recién pasados. Cabe reconocer que no se observan atrasos en la publicación de los datos de producción física de las actividades de la pesca, hidrocarburos, energía eléctrica, agua potable y transporte de pasajeros y de carga, así como en los índices de producción industrial manufacturera y el valor de las exportaciones de la zona franca industrial.

Existen severos atrasos en algunos datos del mercado laboral y del presupuesto nacional, que son publicados en la página web del BCN. Hasta marzo de este año, se dispone de información sobre los salarios promedios mensuales por actividad económica y de los balances del Gobierno Central, ENEL, ENATREL y TELCOR. Un poco más actualizados, a mayo de este año, se pueden encontrar los balances del INSS, ENACAL, Alcaldía de Managua (AA) y Empresa Portuaria Nacional (EPN), así como el saldo y el pago del servicio de la deuda pública interna.

Sin embargo, alguna carencia de información económica se debe exclusivamente al BCN. No obstante la autoridad monetaria del país realiza encuestas anuales, y probablemente trimestrales porque publica la serie trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) desde el año de 2006, desconocemos el valor del Ingreso Nacional o Producto Interno Neto a Costo de Factores (PNNcf) porque el BCN no logra estimar la depreciación de activos fijos (edificaciones y  maquinaria y equipo), un componente del valor agregado de las actividades económicas.

Otra crítica que podría hacer es la forma en que el BCN presenta desde el año de 1994 el dato de la producción mensual de los principales bienes industriales manufactureros, con índices (Base: 1994 =100) que no son útiles a los inversionistas porque ellos esperan conocer la oferta total de dichos bienes en unidades de producción física, en otras palabras, si la demanda de dichos bienes está o no está satisfecha con la oferta interna. El presidente del BCN, Ovidio Reyes, tiene la potestad de corregir la publicación de estos datos.

Otra observación es por qué el BCN acepta y publica indicadores elaborados por otras instituciones públicas con metodologías bastante discutibles. Por ejemplo, la serie anual de la población total del país fue modificada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) desde el año de 2006, haciendo caso omiso de las proyecciones las intercensales del país realizadas por organismos internacionales especializados en demografía. El BCN publica en su página web y en sus anuario estadítico un dato poblacional con una tasa de crecimiento de 1.3% en 2005, que salta a 3.44% en 2006 y luego desciende a 1.24% en 2007, demostrando así una falta de seriedad en el manejo de la información nacional. Por lo tanto, los nicaragüenses podemos dudar de los niveles de algunos indicadores por habitante, tales como el PIB, el gasto público de educación y salud, y también del índice de pobreza resultante de la próxima Encuesta de Medición de Nivel de Vida que realice el INIDE.

Siempre bajo el paraguas del BCN, cabe señalar una crítica sobre su secretismo, que no debería existir. Para 2014, el BCN publicó la condonación de la deuda pública externa de US$123.7 millones atribuida a otros países, mientras se especificaban las condonaciones de US$2.1 millones de Perú, US$1.9 millones de España y US$0.2 millones de Alemania. Consulté, a través de la Oficina de Acceso a la Información Pública (OAIP) del BCN, la más eficiente del país, cuáles eran los países que habían condonado deuda pública externa por US$123.7 millones, y la instancia técnica del BCN, o sea, la Gerencia Internacional, argumentó que no podían responder porque el acreedor  había solicitado que no publicaran su nombre.

El técnico de la Gerencia Internacional del BCN confunde la deuda pública con la deuda privada, aparentemente ignora que la deuda pública la pagamos con nuestros impuestos, y continúa manteniendo esa actitud muy cuestionable porque en el primer semestre de este año sigue registrando una condonación de deuda pública externa concedida por otros países del orden de US$227.3 millones. Los economistas que hemos estudiado el comportamiento la deuda pública externa de Nicaragua y aconsejado su reestructuración en la década de los noventa, sabemos que aún no nos hemos graduado en la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), al haber quedado pendiente la reestructuración de los montos adeudados, en orden de importancia, a Costa Rica, Libia, Honduras, Irán, Perú, China Popular e India, lo cual no es un secreto.

Siempre en el umbral de ese secretismo, el BCN oculta los nombres de las principales empresas exportadoras e importadoras del país, datos que siempre están disponibles para el público en general en los países con economía de libre mercado. La difusión de la información económica debe ser amplia y no muy agregada como es el perfil de las variables macroeconómicas, para que se cumpla la responsabilidad estatal de brindar información a todos los agentes económicos del país y contribuir al mejoramiento de la toma de decisiones del sector privado, es decir, productores y consumidores.

Hay más ejemplos acerca de la falta de acceso a la información pública, pero la muestra de ejemplos arriba presentada es suficiente. Sugiero al Presidente Daniel Ortega que fortalezca la autoridad del BCN para que pueda efectivamente recopilar, criticar y oficializar la información económica elaborada por otras instituciones estatales en forma oportuna. Aunque muy costoso, es necesario continuar desarrollando el sistema de información económica nacional, sobre el cual la Presidencia de la República fundamenta la aprobación de la política económica nacional.





El córdoba frente a la apreciación del dólar

26 07 2015

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Una moneda base se aprecia frente a otra moneda cuando el tipo de cambio entre ambas monedas disminuye, o sea, que por cada unidad de esa moneda base podemos adquirir ahora más monedas de su par de cotización. Por ejemplo, si el tipo de cambio del euro por dólar estadounidense es 1.1, el euro se aprecia si el tipo de cambio pasa a 1.2.

Si el euro se va apreciar frente al dólar, el inversionista venderá dólares y comprará euros y esperará a que el dólar se aprecie frente al euro para vender euros y comprar dólares con el objetivo de obtener beneficios. Por ejemplo, si el inversionista compra 90.91€ con US$100 (tipo de cambio 1.1€ por US$1) porque cree que el euro se va a apreciar, y así ocurre, pasando el tipo de cambio a 1.2€ por US$1, realiza la operación inversa de compraventa y con los 90.91€ obtiene US$109.09 y logra un beneficio de US$9.09.

El dólar estadounidense actualmente se está fortaleciendo debido al aumento de la producción y la reducción de la tasa de desempleo en la primera economía mundial, y también porque el Banco Central Europeo (BCE) lanzó un programa para comprar títulos de deuda por la baja tasa de crecimiento económico europeo y la crisis bancaria en varios países de la Eurozona, incluyendo las actuales tensiones provocadas por la crisis de la deuda griega, mientras que el banco central estadounidense (Fed) endurecía su política monetaria al concluir la compra de bonos que contribuyó a la recuperación económica después de la caída de la banca de inversión de Wall Street en septiembre de 2008. La confianza de los inversionistas en el dólar está aumentando, se están refugiando en el dólar, es decir, el dólar se está apreciando.

Además, con el anuncio de Janet Yellen, presidente de la Fed, de la inminente alza de las tasas de interés, prevista por varios economistas para septiembre, los dólares están saliendo de los países de economía emergente y en vías de desarrollo y volviendo a Estados Unidos. El crédito internacional será más escaso y más caro, por lo que se espera que las monedas se depreciarán con respecto al dólar.

La apreciación del dólar supone la depreciación de otra moneda con respecto al dólar, pero el cambio en el valor de nuestra moneda, el córdoba, que no se determina por las leyes de oferta y demanda, es predeterminado arbitrariamente por el Banco Central de Nicaragua (BCN) con un régimen cambiario reptante que devalúa al córdoba con respecto al dólar a un ritmo diario de 0.013%.

Mientras el dólar estadounidense se fortalece o se aprecia, ¿qué le ocurre al córdoba, que apenas domina el 20% del mercado local?

Un efecto relevante que podrá percibirse en Nicaragua por el aumento del valor o la apreciación del dólar es que los productos exportados por Estados Unidos serán más caros y esto conlleva el riesgo de que la tasa de crecimiento económico estadounidense podría desacelerarse porque disminuiría la compra de exportaciones de origen estadounidense. No obstante, los estadounidenses tendrían más dinero para gastar en bienes y servicios procedentes de otros países y esto favorecería a las exportaciones de origen nicaragüense.

El dólar más caro incentivará la llegada de turistas extranjeros a Nicaragua, lo cual contribuirá a un mayor crecimiento de la industria turística de nuestro país -de acuerdo con datos del BCN, la afluencia 1.4 millones de visitantes extranjeros mostró un crecimiento de 9.2% en 2014 con respecto al año anterior-, pero desalentará a los nicaragüenses a viajar al exterior.

Aunque el 15% del valor total de las importaciones de Nicaragua proceden de Estados Unidos, no se prevé una fuerte aceleración de la tasa de inflación por el mayor precio que tendrán los productos exportados del principal socio comercial del país, porque el tipo de cambio está prefijado por la autoridad monetaria. La única herramienta que tiene el BCN para enfrentar cualquier aceleración de los precios al consumidor es sus operaciones de mercado abierto, o sea, las colocaciones de Letras subastadas semanalmente, aunque contribuyen a las pérdidas del BCN en concepto del pago de intereses y mantenimiento de la cláusula de valor que en 2014 totalizaron US$38.4 millones equivalentes a 0.3% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los depósitos en córdobas siempre continuarán expuestos al deterioro por la tasa de inflación de un dígito, excepto si ésta es menor que la tasa de devaluación nominal del tipo de cambio del córdoba, mientras que los depósitos de ahorro y a plazo en córdobas con mantenimiento de valor, un dólar disfrazado, en el sistema financiero nacional, no perderán ningún valor debido al fortalecimiento del dólar, porque gozan de la cláusula de mantenimiento de valor con el tipo de cambio reptante preanunciado por el BCN. El efecto también será neutral para las deudas en córdobas con mantenimiento de valor en el sistema financiero local por el régimen cambiario existente, pero las empresas radicadas en el país que se endeudan en dólares en el exterior y que necesitan convertir la moneda en sus operaciones, incentivadas por las bajas tasas de interés y el creciente aumento del PIB Real, saldrán perjudicadas por el mayor valor del dólar.

En conclusión, el córdoba continuará igual, manteniendo, al menos, su sobrevaluación o apreciación que impide la corrección del alto déficit comercial externo del país, que fue igual a 20.3% del PIB en 2014, debido, en gran parte, a la ineficacia de la política cambiaria.





Córdoba estable y falto de confianza

22 07 2015

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Entre mis críticas a la política monetaria del Banco Central de Nicaragua (BCN) y mis sugerencias para que dicha política sea efectiva, siempre he presentado a mis alumnos de maestría en economía la pregunta del porqué el córdoba, que tiene una buena estabilidad al deteriorarse anualmente entre 6% y 7% dada su devaluación anual nominal reptante de 5%, no goza de una mínima confianza entre la población.

Las respuestas de los estudiantes son muy variadas, tales como la pérdida de su valor adquisitivo, su devaluación diaria, la economía está muy dolarizada, la gente piensa en dólares, el que piensa en córdobas tiende a equivocarse, a la gente le gusta el dólar y se presume que el dólar es más seguro que el córdoba. Todas estas respuestas son aceptables, he de decir que en el fondo son verdaderas, pero como economista respondería que el córdoba no es aceptado por el público porque se desprestigió con la cuarta hiperinflación mundial del Siglo XX entre abril de 1987 y abril de 1991, es decir, el público aún tiene una corta memoria inflacionaria.

La “inflación” no es un término técnico con un significado precisamente definido, y se define como un aumento de precios. Si llamáramos inflación a cualquier aumento de precios, no existiría una referencia empírica para la noción de la estabilidad de precios, que en Nicaragua es, según el BCN, entre 6% y 7% anual acompañada con una devaluación anual nominal de  5%.

En una economía muy dolarizada extraoficialmente, como la de Nicaragua, ¿cuál sería el parámetro de la estabilización de precios al consumidor si la tasa de devaluación nominal reptante del córdoba fuese 2% anual? ¿Una inflación anual entre 3% y 4%? Por lo tanto,  es arbitrario escoger el lugar exacto del plano donde se trace la línea para comenzar a discutir sobre la inflación.

Hay dos casos extremos de inflación. Un extremo es la “inflación moderada”, digamos 2% o 3% anual porque no existe en la teoría una línea de demarcación generalmente aceptada, llamada también “inflación reptante”, como la que se observó en Nicaragua en la década de los sesenta del siglo pasado. La estabilidad de los precios al consumidor es consistente con pequeñas alzas del índice de precios al consumidor, porque éste tiene un sesgo hacia arriba debido a su insuficiencia de incluir nuevos productos y mejoras en la calidad de los bienes y servicios de consumo final.

El otro extremo es la “hiperinflación”, cuando la gente pierde totalmente la confianza en el dinero al perder rápidamente casi todo su valor. Reiterando que no existe en la teoría una línea de demarcación generalmente aceptada, el incremento de los precios al consumidor igual a o mayor que 1 mil por ciento anual, que equivale a una tasa de inflación mensual de 22.1%, puede ser llamado “hiperinflación”.

Entre la “inflación moderada” y la “hiperinflación” existe un área muy grande llamada “inflación”. La inflación medianamente aguda es llamada “inflación galopante”, por lo cual es necesario diferenciar entre “inflación moderada o reptante”, “alta inflación” e “hiperinflación” para distinguir las políticas de estabilización que enfrentan la inflación. Siempre ha sido más fácil erradicar la “inflación moderada” y la “hiperinflación” que una “alta inflación”.

Los economistas reconocemos la arbitrariedad relativa de las cifras para clasificar las inflaciones. Phillip Cagan, en su estudio sobre las hiperinflaciones europeas de los años veinte (Austria, Alemania, Hungría I y Polonia)  y de los años cuarenta (Grecia y Hungría II), definió el inicio de un proceso hiperinflacionario “en el mes en que los aumentos de precios exceden el 50%, que equivale a una inflación anual de casi 13,000%, y el fin del proceso hiperinflacionario “cuando el incremento mensual de los precios cae por debajo de ese nivel y se mantiene inferior a él cuando menos por un año”.

La hiperinflación de Nicaragua se inició con una inflación mensual  mínima o superior a 22.1% en abril de 1987 y rebasó ese nivel en los seis meses siguientes, culminando después de abril de 1991 cuando la tasa de inflación mensual cayó apreciablemente por debajo de ese nivel durante seis meses. Por consiguiente, tuvo una duración de 48 meses, el mayor período conocido de una hiperinflación en el Siglo XX; según mis cálculos basados en datos oficiales del extinto Instituto Nicaragüense de Estadística y Censos (INEC), también ocupó el cuarto lugar entre las hiperinflaciones del siglo pasado, sólo antecedida por las de Hungría, Grecia y Alemania, al registrar una tasa de inflación máxima anualizada de 4.92(10)8%.

La política monetaria se enfrenta desde hace mucho tiempo al dilema de “recordobizar” o “dolarizar oficialmente” la economía nicaragüense. El objetivo de que la población vuelva a tener confianza en el córdoba es una responsabilidad estatal y no debe ser forzado, sino voluntario; el  objetivo de que el dólar estadounidense sea la moneda de curso legal del país es una decisión soberana, es una decisión de los ciudadanos. Ambos objetivos tienen sus costos y beneficios.

“Recordobizar” la economía será un proceso de muy largo plazo, pero el Estado de Nicaragua logrará tener los instrumentos de la política monetaria y de la política cambiaria para conducir los planes económicos nacionales. “Dolarizar oficialmente” la economía es un proceso de corto plazo, puede hacerse efectiva en un día, siempre y cuando un referéndum la acepte y el Estado tenga suficiente dólares para comprar los córdobas que integran la base monetaria del país, pero el Estado de Nicaragua perdería los instrumentos de la política monetaria y de la política cambiaria al adoptarse la política monetaria de Estados Unidos.





La crisis económica de Grecia persiste

20 07 2015

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La crisis económica de Grecia continúa porque la Comisión Europea se mantiene reacia a responder la solicitud griega de reestructurar y conceder una “quita” de su deuda externa, que le impide el crecimiento económico y, por ende, el pago de la deuda. Aunque la solicitud de condonación de la deuda griega ya fue rechazada por Alemania con el argumento del cumplimiento de los Tratados, Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), afirmó tardíamente que la “aguda” crisis de Grecia exige una reestructuración de la deuda y que una “quita” es inevitable.

La actual crisis económica griega trae al presente recuerdos de la crisis económica nicaragüense de los años noventa del siglo pasado. Estas dos crisis tienen la coincidencia de que ambos países mostraban un severo endeudamiento público externo en términos de producción, pero también reflejan una diferencia: Nicaragua era un país muy pobre y Grecia es un país de economía avanzada y, como tal, es el primer país desarrollado que ha caído en mora con el FMI al incumplir el pago de 1 mil 600 millones de dólares el 30 de junio de 2015.

El haber sido un país muy pobre y severamente endeudado le valió a Nicaragua ser beneficiada con dos iniciativas de reducción de la deuda externa, la de Países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC) y la del Alivio de la Deuda Multilateral (IADM o MDRI), pero tuvo que someterse a tres programas económicos trienales de ajuste macroeconómico y de reformas estructurales del Fondo Monetario Internacional (FMI), dos de ellos denominados “ESAF” en las administraciones de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro y Dr. Arnoldo Alemán, y uno llamado “PRGF” en la administración del Ing. Enrique Bolaños.

Todo “ajuste” económico tiene un costo social, que es el desempleo y la profundización de la pobreza. Para Nicaragua, ese costo social se maximizó en 1993 con un total de desempleo abierto y de desempleo equivalente asociado con el sub empleo igual a 31% de la población económicamente activa y con un índice de pobreza de 50.3% de la población total del país. Sin embargo, con las dos iniciativas antes mencionadas, Nicaragua logró, entre otros resultados macroeconómicos, la reducción de la pesada carga de su deuda pública externa desde 303% del Producto Interno Bruto (PIB) en 1994 hasta 46% del PIB en 2007, aunque el saldo adeudado por el Estado de Nicaragua a los acreedores externos aún incluye casi un millardo de dólares pendiente de reestructuración con varios países que no son miembros del Club de París con la Iniciativa HIPC.

Sin embargo, el “no ajuste” económico también tiene un costo social que, en el caso de Nicaragua, fue la hiperinflación. Según mis cálculos con base en datos del extinto Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la hiperinflación nicaragüense duró cuatro años (abril 1987-abril 1991) con una tasa de inflación promedio mensual de 46% y una tasa de inflación máxima anualizada de 4.92(10)8 %, antecedida, en orden de importancia, por las de Hungría II (agosto 1945-julio 1946), Grecia (noviembre 1943-noviembre 1944) y Alemania (agosto 1922-noviembre 1923).

De acuerdo con datos del FMI y de la Comisión Europea, Grecia tiene un PIB que ha caído 26% desde 2007; el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos se redujo de 14% del PIB en 2008 a 1% del PIB en 2014; la deuda externa de 266 mil millones de dólares es equivalente a 180% del PIB, muy abultada por la corrupción, la evasión fiscal y la mala gestión de los anteriores gobiernos griegos, siendo los acreedores más importantes Alemania, Francia e Italia; el déficit fiscal se redujo de 15% del PIB en 2009 a 3% del PIB en 2014; la tasa de desempleo abierto es 26% y el 50% de los jóvenes está desempleado; y el 40% de los niños vive en pobreza.

Esos indicadores económicos y sociales demuestran que en Grecia se impulsó el ajuste fiscal y el ajuste de las finanzas externas, pero esos ajustes no estuvieron acompañados de un aumento de la producción, una reducción del desempleo abierto y una disminución de la pobreza. En otras palabras, Grecia ha realizado disminuciones de salarios, pensiones, gasto público y regulaciones, y aumentos de impuestos y privatizaciones, pero está inmersa en una recesión económica.

La política de austeridad de la Comisión Europea continúa firme en el tercer rescate de Grecia, el cual se distingue por el aumento del impuesto del valor agregado en tres tramos (23% para restaurantes y abastecimiento, 13% para hoteles y productos de consumo básico, y 6% para medicamentos, libros y teatro) y del impuesto a las sociedades de 26% a 28%, la aplicación de impuestos a los artículos de lujo y anuncios de televisión, y la reducción de la exención del 30% del IVA en las islas griegas que se completará a finales de 2016; aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años en 2022, eliminar la pensión solidaria para los más desfavorecidos en diciembre de 2019; reducir el gasto militar en 100 millones de euros en 2015 y en 200 millones de euros en 2016; privatizar la empresa de telecomunicaciones OTE y completar el proceso de privatización de los aeropuertos regionales y de los puertos del Pireo, Tesalónica y Hellinikon para pagar el tercer rescate; lograr un superávit primario del presupuesto nacional de 1% del PIB este año, 2% del PIB en 2016 y 3% del PIB en 2017; y realizar una reforma laboral que incluya la revisión de la negociación colectiva para finales de 2015. La reestructuración de la deuda externa griega será posible hasta el primer examen del rescate y en ningún caso habrá “quitas” de deuda.

Grecia necesita entre 74 mil millones y 78 mil millones de euros para llenar el agujero financiero entre el 1 de julio de 2015 y el 30 de junio de 2018, mientras que la antigua “troika” lo estima en 86 mil millones de euros. Con esa estrategia de austeridad permanente y con la entrega aprobada de 53 mil 500 millones de euros para pagar deudas y evitar la quiebra del sistema bancario griego, es bastante improbable que se dé un robusto crecimiento económico en Grecia. Con más razón, el crecimiento económico no será posible si la Comisión no cede en la reestructuración de la deuda externa griega que incluya una “quita”, debido a que se deben cumplir los Tratados.

También es bastante improbable el establecimiento de una nueva iniciativa para reducir la deuda externa de los países ricos muy endeudados por parte de la Unión Europea. A un país que integra el G-7, Estados Unidos, sólo le preocupa el “error geopolítico” de que la pérdida de autoridad de la Unión Europea en Grecia sea sustituida por Rusia y China en el mediano plazo.

Todavía puede haber sorpresas, porque continúa latente la salida de Grecia de la Eurozona, que en caso de darse sería un nuevo problema para Grecia y para el proyecto de la moneda única europea. Ya se demostró que sin el alivio de la deuda externa, la política de austeridad está condenada al fracaso.

El gobierno de Alexis Tsipras ha quedado por un plazo de tres años, prácticamente el tiempo que le queda de su mandato, bajo la tutela de la vieja “troika” integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, que ahora se denomina “las instituciones”, con el fin de supervisar el fondo de privatización del acervo público destinado al pago del tercer rescate.





Los riesgos económicos de Nicaragua son externos

19 07 2015

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En julio de 2015, el Fondo Monetario internacional (FMI) volvió a disminuir el ritmo de crecimiento de la actividad económica mundial, desde 3.5% en abril recién pasado a 3.3%. La previsión del desempeño de la economía del principal socio comercial de Nicaragua, Estados Unidos, también cayó de 3.1% a 2.5%, el crecimiento económico de la Eurozona se mantuvo constante en 1.5%, la expansión de los países de economías emergentes y en desarrollo se redujo de 4.3% a 4.2% y la oferta de América Latina disminuyó de 0.9% a 0.5%.

Sin embargo, las perspectivas del FMI sobre el crecimiento económico para 2016 son levemente mejores que las de 2015. Los ritmos de crecimiento económico son los siguientes: el mundo, 3.8%; las economías avanzadas, 2.4%; Estados Unidos, 3.0%; la Eurozona, 1.7%; las economías emergentes y en desarrollo, 4.7%; y América Latina, 1.7%.

Este moderado crecimiento económico se traducirá en un leve aumento de la demanda y del comercio mundial. El ritmo de referencia de las ventas de materias primas de Nicaragua al exterior, en orden de importancia a Estados Unidos, Centroamérica, Venezuela, México y Canadá, y la Unión Europea, siempre estará en función de las compras de las economías avanzadas, del comercio global que tiende a crecer 4.1% en 2015 y 4.4% en 2016, y del producto interno bruto (PIB) mundial, que se eleva de 3.3% en 2015 a 3.8% en 2016.

Algo que comienza a preocupar es que los mercados financieros internacionales tendrán una menor liquidez y esto implicará la presencia de mayores tasas de interés de mediano plazo. Antes de la recesión económica mundial de la cual el mundo aún no ha salido, que fue provocada por la caída de la banca de inversión de Wall Street e iniciada con el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008, la tasa de interés a plazo de 1 año en Estados Unidos era 3.2% y a junio de este año es cercana a 0.5%, y se espera que comience a elevarse gradualmente después de más de seis años de mantenerla en un nivel cercano a cero.

La expectativa de que el banco central estadounidense (Fed) empiece a subir sus tasas de interés antes de que concluya 2015 ha impulsado el valor del dólar y esto ha conducido a una baja en las exportaciones y el crecimiento económico de Estados Unidos. En otras palabras, el valor del dólar se ha fortalecido frente a otras monedas duras como el euro, el yen y la libra esterlina, lo cual encarece los productos estadounidenses en el exterior, no obstante a junio recién pasado la tasa de inflación interanual de la primera economía del mundo fue igual a 0.1%, por primera vez positiva en los últimos seis meses, y la tasa de desempleo se está acercando al nivel de pleno empleo al reflejar el nivel de 5.3%, pero mucha gente tiene empleo a tiempo parcial.

El FMI informó que la tasa de inflación de las economías avanzadas para 2015 y 2016 es igual a 0.0% y 1.2% en el mismo orden, mientras que la de Estados Unidos, de interés para Nicaragua, es de 0.1% y 1.4% respectivamente. En otras palabras, la inflación no es un problema en la actualidad.

Se ha confirmado la tesis presentada por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) en el cuarto trimestre de 2014  de que la guerra de precios en el mercado internacional del petróleo no es de corto plazo y será prolongada. El precio promedio mensual del barril de crudo WTI en junio de 2014 fue US$100.19 y en junio de 2015 se había desplomado en 43.8% hasta US$56.31, fluctuando en los primeros seis meses de este año en un rango de US$39.26 (enero) a US$57.15 (mayo).

Los precios internacionales del petróleo, de los combustibles y de las materias primas permanecerán bajos y estables, por lo que se espera que la inflación importada sea baja en el corto plazo. Además, en un mercado que en la actualidad ya produce cerca de 2.5 millones de barriles de petróleo diarios por sobre la demanda, el reciente acuerdo entre seis potencias internacionales e Irán que limita el programa nuclear iraní, y que pone fin a 35 años de enfrentamiento entre Washington y Teherán, provocará otra caída de los precios internacionales del crudo en 2016 al levantarse las sanciones contra el país miembro de la OPEP, que han reducido casi a la mitad sus exportaciones petroleras a poco más de 1 millón de barriles por día.

En ese escenario internacional, la economía de Nicaragua continuará creciendo y, tal como COPADES lo afirmara a finales del año pasado, a partir de 2015 Nicaragua ya entró al estadio de crecimiento económico de 5% a 6% con el inicio de la ejecución del proyecto hidroeléctrico TUMARÍN, y tengo confianza en que se ejecutarán más megaproyectos porque sin ellos la microeconomía continuará estando muy mal -hoy es la principal queja de la población nicaragüense-, aunque la macroeconomía está muy bien, casi excelente, pero es frágil. Los megaproyectos ayudarán a reducir rápidamente el subempleo, la pobreza, la informalidad de la economía nicaragüense y la inseguridad social.

Hay que tener presente que los riesgos económicos acechan desde el exterior. Nicaragua es muy vulnerable ante las fluctuaciones de los precios internacionales de las materias primas o bienes primarios, y ante los factores climáticos, tales como las sequías y las inundaciones. Nicaragua  tiene una alta dependencia de la economía de Estados Unidos en materia de inversiones extranjeras directas, remesas familiares, exportaciones de bienes y turismo, incluso indirecta porque un menor crecimiento económico de la Eurozona, digamos por la crisis griega, puede contagiar a la economía estadounidense por la vía de menores exportaciones a la Eurozona, lo cual provocaría un menor crecimiento de la primera economía mundial y una caída de su demanda de materias primas de origen centroamericano, mexicano y caribeño.

En conclusión, la transición de la crisis económica al crecimiento económico presenta sus altibajos, que significan riesgos para las economías periféricas, en general, y para la economía de Nicaragua, en particular.





Aún tenemos una pobre calificación crediticia

13 07 2015

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Moody´s Investor, la única calificadora internacional que analiza el riesgo crediticio de Nicaragua –las otras dos, Standard & Poor´s y Fitch no lo califican- mejoró la nota de Nicaragua de B3 a B2, pero continúa con un Grado Especulativo porque “carece de las características de una inversión deseable y está sujeto a un riesgo crediticio alto”. Aún falta pasar por cuatro calificaciones, que son las de B1, Ba3, Ba2 y Ba1, para que Nicaragua pueda abandonar este tipo de riesgo especulativo y, así, poder entrar al grupo de países con un Grado de Inversión con riesgos moderados, bajos y mínimos.

El índice de riesgo-país es un indicador económico usado por los inversionistas al momento de calcular las posibilidades de éxito de sus proyectos de inversión, el cual está influenciado por variables económicas y políticas, tanto cuantitativas como cualitativas. En la medida que el riesgo-país sea menor, mayor será la entrada de inversiones, porque los inversionistas buscan la manera de medir cuán transparente y confiable puede ser el Estado en el cumplimiento de sus compromisos financieros de la deuda externa y la deuda interna.

COPADES es la única empresa consultora nicaragüense que elabora el índice de riesgo-país de Nicaragua. Desde el segundo trimestre de 2009, la calificación de los riesgos económico y financiero pasó de ser bajo a muy bajo, porque, tomando en cuenta los datos oficiales del país correspondientes a 2014, se aceleró la tasa de crecimiento económico, 4.7%; se desaceleró la tasa de inflación, 6.5%; disminuyó el déficit fiscal equivalente a US$154 millones y a 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB), gracias al registro del crédito petrolero de Venezuela como una deuda privada externa; disminuyó el saldo de la deuda pública externa hasta US$4,796 millones y es igual a 40.6% del PIB; el pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos del sector público de US$134 millones es igual a 2.7% del valor de las  exportaciones de bienes y servicios, debido a las dos iniciativas de reducción de la deuda externa que ha tenido Nicaragua (HIPC y MDRI) y porque se encuentra pendiente la reestructuración el 30% del saldo de la deuda pública externa con la Iniciativa HIPC; y el tipo de cambio real del córdoba, aunque sobrevaluado, ha permanecido estable como resultado del mantenimiento de una política cambiaria reptante.

Cinco variables no han contribuido a reducir los riesgos económicos y financieros de nuestro país: el PIB por habitante es igual a US$1,905 y a 18% del PIB per cápita mundial; el aún alto déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de US$838 millones e igual a 7.1% del PIB, que volverá a subir con la alza del precio del barril de crudo WTI, un indicador económico de “stock” que refleja el desequilibrio financiero externo de la economía nacional; el elevado déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos como un porcentaje de las exportaciones de bienes y servicios, igual a 16.8%, un indicador de “flujo” relacionado con las necesidades de financiamiento externo; el saldo de la deuda pública externa, igual a 40.6% del PIB, excluye desde 2007 la deuda petrolera del país por su registro como una obligación del sector privado; y el saldo de las reservas internacionales netas de US$2,153 millones equivalente a 4.8 meses de importaciones de bienes CIF, se diferencia de las reservas internacionales brutas sólo con el monto de US$123 millones que se adeuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), lo cual ayuda indicar que el país tiene una insuficiente capacidad de pago, es decir, no puede endeudarse en términos comerciales en el mercado financiero internacional.

Por supuesto que los datos económicos mencionados anteriormente reflejan que las actuales condiciones macroeconómicas de Nicaragua son mejores que las de antes, pero estimo que Nicaragua aún no puede colocar deuda soberana en el mercado financiero internacional porque el sector público no tiene capacidad de pago. A pesar que el Banco Mundial clasificó a Nicaragua como un país de ingreso medio bajo por su Producto Nacional Bruto (PNB) por habitante de US$1,767 registrado en 2014, ocupa una posición muy baja en la escalera de ese grupo de países en que el PNB per cápita tiene un rango de US$1,036 a US$4,085. Por lo tanto, Nicaragua continuará recibiendo préstamos concesionales de fuentes de cooperación externa multilateral y bilateral, incluso del Banco Mundial.

El índice de riesgo-país de Nicaragua dejó de ser muy alto en el cuarto trimestre de 2006 y hasta la fecha continúa alto, porque el riesgo político dejó de ser alto en el segundo trimestre de 2012 y pasó a ser moderado hasta la fecha actual. Y podría ser un riesgo bajo con la buena voluntad de los líderes políticos del país, de ser probos y honestos. Es inconcebible que un político que tiene cuentas pendientes con la justicia de Nicaragua, que es violador de los derechos humanos, se le permita escudarse en la inmunidad del cargo de diputado, que no ejerce, y sea líder de un partido político opositor.

Nicaragua podría atraer más inversión nacional y extranjera si todos los partidos políticos actuaran buscando el bien común, el bien del país. Se observan bajos riesgos en la estabilidad gubernamental y en la tensiones religiosas; un riesgo moderado en los conflictos externos, dados los avances de los reclamos nacionales en la Corte Internacional de la Haya; un alto riesgo en la relación Gobierno-Ejército-Policía, dada la reforma de la Constitución Política, y en el orden social por el creciente índice delictivo, así como la cuestionable calidad de la burocracia y de los servicios estatales; el riesgo regulatorio puede ejemplificarse ahora con los reclamos empresariales a la Dirección General de Aduanas y a la Dirección General de Ingresos; y riesgos muy altos en el irrespeto a la Justicia y su administración, en los crecientes niveles de subempleo y la desconfianza de los consumidores con los precios de los combustibles y de la energía eléctrica, así como en la potencialidad de los conflictos sociales con los reclamos de la población frente a la construcción de la mega obra del Gran Canal de Nicaragua y de una mayor transparencia en las elecciones nacionales del 6 de noviembre de 2016.

Con voluntad política, se puede continuar disminuyendo el riesgo político de Nicaragua.





Carta 39 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

10 07 2015

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Le escribo de nuevo para pedirle que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional me facilite el acceso a la Justicia de nuestro país, mediante la inclusión en el Orden del Día de dos solicitudes de dos jueces de lo Penal de Managua para desaforar al diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien desde agosto de 2008 se ha escudado inapropiadamente en la inmunidad que le confiere su cargo público que no desempeña.

Como es de su conocimiento, la presunta delincuencia de Eduardo Montealegre Rivas son las graves injurias y calumnias que él escribió contra mí en dos ocasiones, la primera en el diario La Prensa publicada el 31 de julio de 2008 y la segunda en una carta personal que hizo circular electrónicamente desde la casa de su movimiento político el 2 de febrero de 2011.

Las diferencias se deben solventar en los tribunales, porque este diputado se negó a retractarse tal como lo manda el Código Penal de nuestro país. Además, producto de su soberbia y arrogancia, Eduardo Montealegre Rivas demostró ser un irrespetuoso al declarar públicamente, como si fuese un juez, que ponía una lápida sobre mi querella personal, la cual ha estado, está y estará siempre viva en dos juzgados penales de Managua.

Esta es la trigésima novena carta que le remito con el objetivo de que la Asamblea Nacional de Nicaragua no continúe retardando la justicia ni guardando silencio por la violación de mis derechos humanos cometida por el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas. Como siempre le he manifestado, espero su respuesta en su calidad de servidor público de los nicaragüenses.

Agradeciendo su atención, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc:   Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.








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