El dilema monetario internacional y el fortalecimiento del córdoba

22 05 2016

Aumenta la probabilidad de que en junio próximo la Fed, el banco central estadounidense, eleve las tasas de interés por segunda ocasión, porque la tasa de crecimiento económico de Estados Unidos se ha acelerado en el segundo trimestre del año en curso, de acuerdo con los datos de la producción industrial y las nuevas construcciones de viviendas y, además, la tasa de inflación interanual subió a 1.1% en el mercado estadounidense en abril recién pasado.

Cabe recordar que el primer movimiento de las tasas fue en diciembre de 2015, cuando la Fed las movió del rango de [0%, 0.25%], establecido en diciembre de 2008, al rango de [0.25%, 0.5%], pero se espera que dichos ajustes serán muy graduales debido a la incertidumbre global provocada por el anémico crecimiento de la Eurozona y de Japón, la rápida desaceleración del crecimiento económico de China y la recesión en varios países de economía emergente, por ejemplo, Brasil y Rusia.

La política monetaria de la Fed influye en las condiciones crediticias de muchos países, independientemente de sus políticas cambiarias. Las alzas de la tasas de interés de la Fed encarecerán el crédito, lo cual se suma ahora a la reducción de los montos crediticios provocada por  cese de la política de “relajamiento cuantitativo” (quantitative easing) de la Fed en octubre de 2014.

Cuando la Fed endurece sus políticas, el crédito se vuelve más escaso y más caro en todas partes del mundo y viceversa, pero en el caso de Nicaragua ese impacto no es significativo porque la única diferencia entre los saldos de las reservas internacionales brutas y netas del Banco Central de Nicaragua (BCN) continúa siendo el monto que adeuda el país al Fondo Monetario Internacional (FMI) –en la actualidad US$81 millones- en vez de las obligaciones financieras de corto plazo del país con el resto del mundo, que prácticamente son marginales en la economía local.

La política monetaria internacional tiene el trilema que en un país no pueden existir de manera simultánea un tipo de cambio fijo, la independencia monetaria y el movimiento libre de capitales, aunque sí pueden coexistir dos de estos tres elementos. En Nicaragua no se observa el perfil de ese trilema, que en el fondo parece que se trata de un dilema, porque los bancos centrales podrían ejercer una coordinación efectiva de la política crediticia en el mercado interno a través de tipos de cambio flexibles y restricciones a la cuenta de capital de la balanza de pagos.

En Nicaragua no existe una efectiva política financiera nacional. Los estudios econométricos con los que he analizado el mercado monetario de Nicaragua facilitan la conclusión que el BCN no influye en las tasas de interés del sistema financiero nacional. En el caso que Nicaragua adoptara una banda cambiaria para la flotación del córdoba, el BCN tendría libertad para fijar las tasas de interés y determinar las condiciones financieras a nivel nacional, incluso ante una situación de gran movilidad internacional de los capitales. Es por esta razón que podría considerarse que el trilema de la política monetaria internacional es realmente un dilema.

En Nicaragua el córdoba no flota porque el país tiene metas para sus exportaciones y el tipo de cambio real. Sin embargo, nuestras exportaciones son de bienes intermedios o materias primas, con poco valor agregado, y dependen más de las condiciones climatológicas de cada ciclo agrícola que de sus precios internacionales.

Adicionalmente, la política cambiaria es reptante para evitar una continua apreciación del córdoba resultante de un tipo de cambio nominal fijo, pero el tipo de cambio nominal reptante no ha sido el ancla de los precios de la economía, como dicen algunos economistas, sino el ancla del tipo de cambio real y esto ha desestimulado a los productores para aumentar el volumen de las exportaciones.

Las exportaciones domésticas de bienes FOB de Nicaragua, que aún no arriban  a los tres millardos de dólares, no han basado el crecimiento de sus volúmenes en estímulos cambiarios sino en estímulos tributarios, por ejemplo, con las exoneraciones y exenciones en el pago del impuesto al valor agregado (IVA) a las importaciones de materias primas, maquinaria y equipo, y repuestos de las actividades agropecuarias, de las micro,  pequeña y mediana empresas manufacturera, y de la pesca artesanal, y con el crédito tributario del 1.5% del valor de las exportaciones.

Ese desestímulo al exportador se puede ejemplificar con la volatilidad promedio del tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos (en precios de 2006) igual a 0.84% en los trimestres comprendidos entre julio de 2003 y diciembre de 2015, influenciada, en parte, por la volatilidad del tipo cambio nominal del córdoba igual a 0.4%, o sea, la tasa de devaluación nominal mensual del córdoba. Por consiguiente, es obvio suponer que si la volatilidad del tipo de cambio aumenta se reducen los depósitos y los préstamos en divisas líquidas, y que un tipo de cambio más flexible, que pueda moverse en cualquier dirección, haría más evidente el riesgo cambiario e introduciría un desincentivo a la dolarización financiera.

Fue por eso que en mayo de 2014 pocos agentes económicos exclamaron públicamente que dejaran las cosas como están, al anunciar públicamente el presidente del BCN, Ovidio Reyes, que pedirían consejos al FMI sobre la desdolarización de la economía, o sea, consejos para promover con políticas de mercado una mayor confianza en el córdoba, que ya goza de estabilidad. Pocos días después de ese anuncio, el presidente del BCN desistió públicamente de pedir esos consejos.

La desdolarización, yo diría la recordobización, depende del mantenimiento de una presión inflacionaria del córdoba baja y estable y de medidas macroeconómicas creíbles; es fortalecer la confianza de la población en el córdoba. Pensar en dólares es un problema cultural, por lo cual la credibilidad de la población en el córdoba tomará mucho más tiempo de lo que uno puede imaginar, porque nuestra moneda fue afectada por la cuarta hiperinflación mundial en el Siglo XX.

A nadie se debe obligar a devolver sus dólares ni a nadie se le debería congelar sus cuentas en dólares. La desdolarización es voluntaria, no se debe poner límites a los depósitos o préstamos en dólares, ni imponer más impuestos sobre la intermediación en dólares, mucho menos forzar la conversión de dólares a córdobas.

No debemos olvidar que la moneda de curso legal del país es el córdoba y, por lo tanto, el consenso político no sería para desdolarizar, sino sobre cómo hacer la desdolarización para precisar una efectiva movilización social alrededor de este tema.





El nivel de desigualdad sigue siendo alto en Nicaragua

14 05 2016

Presentación1

A pesar de la reciente aceleración del crecimiento económico de Nicaragua, que se manifiesta a través de datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) con una tasa de crecimiento promedio anual de 5.2% en el período 2010-2015, el nivel de desigualdad sigue siendo alto, aunque la probabilidad de ser pobre en el país ha caído de 50.3% en 1993 a 29.6% en 2014, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE).

A través de las últimas cinco encuestas de medición de nivel de vida de la población (EMNV) que se han realizado en el país, se puede comprobar que el coeficiente de Gini de la curva de Lorenz de la distribución del ingreso, cuyo dato de 1993 correspondiente a la primera EMNV no está disponible, se ha reducido apenas 6 centésimas en un lapso de 16 años, al pasar de 0.54 en 1998 a 0.48 en 2014.

Si el coeficiente de Gini es igual a cero significa igualdad absoluta, y si es igual a 1 significa una situación de desigualdad absoluta. En otras palabras, dicho coeficiente establece el grado en que la distribución del ingreso entre las personas o las familias de un país se desvía de una distribución en una situación de igualdad perfecta, o sea, indica los puntos correspondientes a los porcentajes acumulados del ingreso total recibido en relación con el porcentaje acumulado de los receptores de ingresos, partiendo de la persona o de la familia más pobre.

A manera de referencia, según el Informe de Desarrollo Humano de 2015 elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), durante el período 2005-2013 los dos países con mayor desigualdad en la distribución del ingreso son Seychelles, un archipiélago africano de 115 islas en el Océano Índico, y Sudáfrica, con  coeficientes de Gini iguales a 0.658 y 0.650 respectivamente, mientras que los dos países con la menor desigualdad de la distribución del ingreso son Ucrania y Suecia, con coeficientes de Gini iguales a 0.248 y 0.261 en el mismo orden.

Llama la atención que entre los países con mayor desarrollo humano, uno de los más altos coeficientes de Gini de la distribución del ingreso es el de Estados Unidos con 0.41, y entre los países de desarrollo humano alto y medio del istmo centroamericano Nicaragua es el segundo país con el segundo coeficiente de Gini más bajo, al registrar Honduras 0.574, Guatemala 0.524, Panamá 0.519, Costa Rica 0.486, Nicaragua 0.485 según la VI EMNV de 2014, y El Salvador 0.418.

El coeficiente de Gini de la distribución del ingreso sería menor con políticas fiscales redistributivas. La inequidad de la distribución del ingreso entre las familias nicaragüenses se puede explicar en parte con el hecho de que no se ha levantado un sistema de redistribución tributaria para que el gasto social sea más alto, eficiente y justo. Esto no significa agrandar el tamaño y las funciones del aparato estatal que lo haría más pesado e ineficiente, sino forjar la capacidad del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) para implementar políticas tributarias y de gasto social más eficaces y de mayor alcance, con las restricciones de que la deuda pública externa e interna fue igual a 45% del Producto Interno Bruto (PIB) y que la carga del pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos e internos del sector público representó el 37% del monto total de los impuestos del Gobierno Central en 2015.

A través de las encuestas, los nicaragüenses han señalado desde hace varias décadas que uno de sus tres problemas principales es la carestía de la vida –los otros dos son la falta de empleo y la pobreza- y tienen razón porque, sobre la base de datos de la VI EMNV de 2014 disponible en la página web del INIDE, con el total de sus ingresos el 41% de las familias no puede obtener los 23 alimentos que forman parte de la canasta de productos de consumo básico y el 62% de las familias no puede adquirir los 53 bienes y servicios de dicha canasta, cuyo costo sirve de referencia para la fijación del salario mínimo legal del país.

Las políticas públicas dirigidas a la reducción de la desigualdad de la distribución del ingreso de los nicaragüenses deben continuar enfrentando la exclusión social, a través de un mayor gasto de educación por estudiante y el alcance de un gasto público anual en educación pre escolar, primaria y secundaria equivalente al 7% del PIB en el mediano plazo, así como garantizar el acceso de la población a los servicios de salud; además, las políticas públicas también deben enfrentar la exclusión del mercado facilitando la creación de puestos de trabajo y la ampliación de la cobertura de los servicios de seguridad social, que en 2015 fue igual a 26% del total de personas ocupadas en el país.





Carta 46 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

9 05 2016

9 de mayo de 2016

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esta es la carta 46 que le remito y en la que reitero mi petición al Poder del Estado que usted dirige de que incluya en el Orden del Día las dos solicitudes de los jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, realizadas en octubre de 2008 y en junio de 2011 respectivamente, para iniciar el proceso de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre por sus graves injurias y calumnias que él escribió públicamente en dos ocasiones contra mi persona y que han trascendido a los miembros de mi familia.

Como es de su conocimiento, recurrí a su persona porque se me cerró la puerta de entrada a la Asamblea Nacional de Nicaragua, como es el despacho de la Primera Secretaría, a cargo de la Lic. Alba Azucena Palacios Benavides en la administración actual. También fue de conocimiento público la respuesta que recibí del Dr. Wilfredo Navarro Moreira, cuando fungió como Primer Secretario de la Asamblea Nacional en la administración anterior, de que no desaforarían a Eduardo Montealegre porque era una orden de los partidos liberales. Sin embargo, desde el 8 de mayo de 2012, fecha en que le remití la primera carta, no recibo su respuesta a mi petición.

También es de su conocimiento que siempre persistiré en mi querella personal contra el diputado impune Eduardo Montealegre, quien fue el primero en politizarla públicamente en una forma muy errática. La retardación de justicia a la que me ha sometido la Junta Directiva que usted preside es injustificable como los delitos penales cometidos el 31 de julio de 2008 y el 2 de febrero de 2011 por el diputado Eduardo Montealegre, violador de los derechos humanos, que se escuda en la inmunidad de su cargo que no ejerce.

Espero su respuesta en este último año de la Asamblea Nacional que usted preside y hago propicia esta ocasión para reiterarle las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

 

Néstor Avendaño Castellón

Economista

 

cc:   Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Las señales económicas de Nicaragua en el inicio de 2016

8 05 2016

Las señales de un crecimiento económico anual de Nicaragua superior al 5% continúan siendo sólidas en el primer trimestre año de 2016. La presión inflacionaria se mantiene baja y estable. El aumento del poder adquisitivo de los trabajadores permanece constante.

Con datos oficiales disponibles a esta fecha, se puede observar claramente la dirección de la variación de la producción de bienes y servicios determinada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) a través del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) con una tasa de crecimiento interanual de 6.7% en febrero de 2016, mientras que en febrero del año pasado mostraba un anémico crecimiento de 2.9%. Cabe destacar que el próximo mes de mayo, dicen los expertos, se podrá apreciar el final de la sequía provocada por el fenómeno de El Niño que afectó la producción agropecuaria durante dos ciclos agrícolas consecutivos, por lo cual se prevé un repunte en la producción primaria del país, incluyendo la de la pesca.

Como aconsejé públicamente a los macroeconomistas a distinguir bien entre la dirección del crecimiento económico, reflejado por el IMAE, y el crecimiento económico del país, indicado por el Producto Interno Bruto (PIB) Real, reitero en esta oportunidad que la diferencia básica entre ambos conceptos es el monto de los impuestos indirectos netos de subsidios, el cual está incluido en el PIB Real y no en el IMAE.

Eliminando la inflación, la recaudación real o el volumen de impuestos indirectos del Gobierno Central, de acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) y del BCN, que sumó 17 mil 830 millones de córdobas de 2006, mostró una tasa de crecimiento interanual de 9.5% en marzo 2015-febrero 2016, mientras que en el período marzo 2014-febrero 2015 este indicador creció 6.1%.

El consumo de 21.3 millones de quintales de cemento también mostró otro aumento interanual de 7.7% en el período marzo 2015-febrero 2016, que es superior al de 5.8% registrado en marzo 2014-febrero 2015. Aparentemente, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) no ha entregado al BCN los datos de generación y consumo facturado de energía eléctrica, este último un indicador clave para comprobar la tasa de crecimiento del PIB Real.

Las estadísticas del empleo formal del país, es decir, del número de trabajadores activos que cotizan la seguridad social publicado por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), no ayudan a corroborar la fortaleza del crecimiento económico porque los 830,248 trabajadores activos asegurados en el primer bimestre de 2016 apenas representan el 24% de la población económicamente activa que se aproxima a 3.5 millones de personas en este año.

En cuanto a los precios al consumidor, según los datos oficiales del BCN, la tasa de inflación se ha desacelerado al disminuir interanualmente desde 5.7% en abril de 2015 a 3.1% en abril de 2016, debido principalmente a la caída del precio del petróleo y de los combustibles.

De acuerdo con los datos del Ministerio del Trabajo (MITRAB), el salario promedio nacional nominal acusa una desaceleración en su crecimiento interanual al pasar de 8.5% en enero de 2015 a 6.0% en enero de 2016 y, por consiguiente, el salario promedio nacional real o el poder de compra del salario mantiene un aumento interanual prácticamente constante de 3.0% en enero de los dos últimos años.

Lo notable del aumento del poder adquisitivo de los trabajadores es un mayor gasto de consumo real de las familias, el cual ha sustituido al volumen de las exportaciones de bienes como segundo motor de crecimiento de la economía nicaragüense. El volumen de bienes y servicios finales comprado por las unidades familiares aumentó 5.2% en el año de 2015, según las Cuentas Nacionales elaboradas por el BCN, facilitado también por las remesas familiares y el crédito para el consumo.

En el primer trimestre de 2016, el BCN informó que el monto de las remesas que ingresó al país fue de US$302.3 millones, 4.5% superior al registrado en el primer trimestre del 2015; por otro lado, las cifras oficiales del sistema financiero nacional indican que el saldo nominal total de los créditos personales y la tarjeta de crédito a febrero de 2016 ascendió a C$32,845 millones, cifra que es 27.2% mayor que dicho saldo registrado en febrero de 2015 y 3.4% superior a dicho saldo observado en diciembre del año pasado.

La firma de asesoría económica que dirijo, Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), ha reafirmado desde inicios del año pasado que la economía de Nicaragua ya entró al estadio de crecimiento de entre 5% y 6%, y esto se está comprobando con los datos oficiales disponibles al mes de abril de este año. El primer motor del crecimiento económico continua siendo la inversión privada y pública, que no está limitada al flujo anual de los gastos de construcción y adquisición de maquinaria y equipo, especialmente la extranjera directa, sino que incluye los efectos de la maduración de los proyectos, es decir, la optimización de la producción de las nuevas empresas.

Sin embargo, se requiere una política nacional que reduzca la inequidad de la distribución del ingreso. Por ejemplo, el salario promedio nacional, aún mal estimado porque es el resultado de la división de la masa salarial entre el número de asalariados –en vez de ponderar el salario de los estratos salariales por el número de trabajadores correspondientes a cada estrato-, registró el nivel de C$8,863 en enero recién pasado, pero el costo de los 23 alimentos que integran la canasta de consumo básico totalizó C$8,262.66 y el costo total de la canasta de 53 productos de consumo básico ascendió a C$12,357.22 en ese mismo mes, de acuerdo con cifras del BCN. De acuerdo con los datos de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida 2014, con todos los ingresos percibidos el 62% de las familias no tiene acceso a los 53 productos de la canasta de consumo básico.

Es necesario que se corrija el error de que los salarios del país son competitivos, como afirman algunos políticos y economistas. No se debe promover la competitividad empresarial sobre la base de bajos salarios, porque significaría oficializar la pobreza en el país, sino que hay que promover la competitividad empresarial con mejor educación, transferencia de tecnología, racionalización de los costos financieros, mejoramiento y ampliación de la infraestructura económica y, como dijera en el siglo pasado el economista austríaco Joseph Schumpeter, con la presencia de un empresario innovador.





Aún no hay lugar para burbujas en el sistema financiero nacional

3 05 2016

Presentación2

La demanda de dinero en Nicaragua es exclusivamente para fines transaccionales, es decir, es una  función del ingreso de las personas, y no es explicada por la tasa de interés porque en el país prácticamente no existe la demanda de dinero para fines especulativos; por lo tanto, las burbujas en el sistema financiero nacional están excluidas. Así lo demuestran los análisis que he realizado sobre el mercado monetario nicaragüense.

La banca comercial de Nicaragua es una banca de consumo, sin relaciones importantes con el sistema productivo de bienes del país para financiar el capital de trabajo, mucho menos para financiar la inversión, excepto los créditos hipotecarios destinados a las familias y que participan con el 13.5% en el saldo de US$4,434 millones de la cartera de préstamos otorgados por el sistema financiero nacional a finales de 2015.

Las familias son el prestatario más importante de las instituciones financieras radicadas en el país. El 75% del total del total de préstamos corresponde al crédito para la importación (bienes de consumo duraderos y no duraderos), créditos personales (vehículos),  financiamiento del consumo a través de tarjetas de crédito (bienes y servicios de consumo final) y préstamos hipotecarios (vivienda). Sólo el 25% del total de préstamos es destinado a las actividades agrícola (9.4%), pecuaria (2.3%) e industrial manufacturera (13.2%).

Otra razón que ayuda a demostrar que no hay lugar para burbujas en el sistema financiero es que la cuenta de capital de la balanza de pagos del país aún no está abierta para el mercado financiero internacional, por lo cual no arriba el capital golondrina que permanece por corto tiempo y  sale intempestivamente del país con la generación de burbujas especulativas no sólo en el sector financiero, como ocurrió en el sudeste asiático en julio de 1997.

Una razón más de que no hay lugar para burbujas especulativas o financieras en Nicaragua es que el mercado monetario es bastante primitivo. La demanda de activos líquidos está limitada al dinero, numerario o moneda local que circula fuera del sistema financiero y depósitos de córdobas en cuenta corriente conocido como M1, cuasidinero o depósitos de ahorro y a plazos en córdobas que sumado a M1 es igual a M2 y representa el total de la liquidez en córdobas, y depósitos de todo tipo en moneda extranjera en el sistema financiero nacional, que sumado a M2 es igual a M3 y equivale a la liquidez global. Sólo disponemos de tres agregados monetarios en Nicaragua. Por sus bajos montos, las tarjetas de crédito para el consumo todavía no se incluyen en un M4, mucho menos los bonos y títulos valores públicos y privados para pasar a M5, M6 y a otros niveles superiores en la tenencia de activos monetarios. La Bolsa de Valores de Nicaragua muestra un desarrollo incipiente.

En 2015, de acuerdo con datos oficiales, el saldo nominal (incluyendo la inflación) del crédito aumentó 23% y el saldo nominal de los depósitos se incrementó 14%, Aunque los calces en moneda nacional y moneda extranjera del sistema financiero nacional, es decir la razón de activos con respecto a los pasivos de las instituciones financieras, no indican la presencia de inmediatos disturbios financieros, sí exige un monitoreo muy cercano por parte del Banco Central de Nicaragua (BCN) y la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF).

Con un Producto Interno Bruto (PIB) Nominal que creció 13% el año pasado, la razón Crédito/PIB es del orden de 36%, un nivel que al ser menor que 50% no presenta ningún riesgo macroeconómico; en otras palabras, los agentes económicos (productores y consumidores) se encuentran normalmente endeudados con el sistema financiero nacional, aunque desconocemos su nivel de endeudamiento externo por las elevadas tasas de interés activas de las instituciones financieras radicadas en el país.

En conclusión, en Nicaragua aún no están presentes los elementos para la formación de burbujas financieras o especulativas. El crédito del sistema financiero es destinado principalmente al consumo, con recuperación inmediata o con débito automático, y la mora está en un nivel muy bajo –la cartera en riesgo y los bienes recibidos en la recuperación del crédito es menor que el 3% de la cartera total del sistema-.

El sistema bancario presenta actualmente una estructura estable y el riesgo de que las devaluaciones provoque una estampida de los depósitos en moneda local no existe con un tipo de cambio reptante con devaluaciones anuales preanunciadas en forma consecutiva durante los últimos 12 años y, consecuentemente, la política cambiaria no facilita la formación de burbujas especulativas. Definitivamente, no hay lugar para la formación de burbujas.

Lo que sí es un grave problema es la excesiva dolarización extraoficial de la economía nicaragüense, al representar los depósitos en dólares el 69% de la liquidez global (M3), mientras que las dos razones de dolarización financiera muestran niveles que vuelven inefectiva a la política monetaria: los préstamos entregados en billete verde representan el 90% de la cartera total de préstamos (el 10% restante corresponde a los córdobas con mantenimiento de valor, un dólar disfrazado) y los depósitos en dólares participan con el 75% en el total de los depósitos del sistema financiero nacional. Nuestra moneda de curso legal, el córdoba (sin mantenimiento de valor), apenas domina el 22% del mercado monetario. Pero esto es otro problema.





Las Cuentas Nacionales y el sistema de información económica nacional

1 05 2016

Presentación1

La insuficiente disponibilidad de información oficial sobre el desempeño de la producción del país hizo patinar a la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre del año pasado al afirmar que la economía de Nicaragua crecería 4% en 2015 y ahora acepta el dato reciente del Banco Central de Nicaragua (BCN) de 4.9%, que está fuera de la banda de crecimiento económico anunciada de entre 4.3% y 4.8% y sostenida por su presidente Ovidio Reyes desde finales del año pasado.

Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) sostuvo desde enero de 2015 que Nicaragua estaba entrando al estadio de crecimiento de entre 5% y 6%, pero redujo su pronóstico inicial de 6.0% establecido en abril a 5.2% en junio y a 5.1% en octubre del año pasado debido a las pérdidas estimadas por COPADES de US$170 millones en la producción agrícola, pecuaria y pesquera por los efectos de El Niño, que provocaron una desaceleración de 8 décimas porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), y a la suspensión de la ejecución del proyecto hidroeléctrico Tumarín por falta del financiamiento brasileño.

Al final, COPADES siempre estuvo muy cercano a la realidad en cuanto al crecimiento económico y  las principales razones macroeconómicas que toman en cuenta el valor del PIB y que son el principal insumo para la formulación de la política macroeconómica, tales como el déficit fiscal, el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, la sostenibilidad de la deuda pública externa e interna, la presión tributaria, los coeficientes de liquidez, entre otras.

Con una información de mejor calidad y más realista sobre la situación y perspectivas de la economía de Nicaragua, COPADES, como siempre lo ha hecho en agosto de cada año, continúa facilitando a las empresas que suscriben sus servicios la formulación de los presupuestos empresariales del siguiente año, con el conocimiento concreto de las premisas externas e internas y de los riesgos del pronóstico económico, y del perfil de la política macroeconómica que, en términos generales, es más de lo mismo desde hace varios años e impide la corrección de algunos sesgos resultantes principalmente de la dolarización extraoficial de la economía, la dolarización financiera del país,  y la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio, encabezados por la cláusula de mantenimiento de valor.

Considero muy acertada la sugerencia de la misión técnica del FMI encabezada por el colega Gerardo Peraza de que el marco estadístico es clave para la conducción de una política macroeconómica efectiva. La elaboración de los balances macroeconómicos demanda que los técnicos del BCN deben preocuparse por dominar no sólo la actualización de las metodologías de cálculo, sino también conocer el mercado local y sus relaciones económicas, comerciales y financieras con el exterior, mejorar la calidad de las tareas de recopilar, criticar, procesar y publicar la información proveniente de las empresas y de las instituciones públicas y privadas, utilizar apropiadamente las matemáticas y la estadística aplicadas a la economía para minimizar los márgenes de error y, por supuesto, saber teoría macroeconómica para proponer a las autoridades gubernamentales el marco de políticas monetaria, cambiaria, fiscal y financiera efectivas.

Si usted visita la página web del BCN, que es la mejor del sector público de Nicaragua, encontrará que no están disponibles gran parte de las cifras macro y micro económicas relacionadas con la producción. Por ejemplo, se desconoce el valor anual en precios corrientes y constantes del Ingreso Nacional o del Producto Nacional Neto a costo de factores (PNNc.f.), porque no existe una estimación, aunque sea preliminar, del gasto de depreciación de los activos fijos que es un componente del valor agregado bruto de la economía, por lo cual deduzco que este concepto está encerrado en el excedente de explotación o utilidades brutas de las empresas. Otro ejemplo es que desde el año de 2012 no se publican los datos de empleo y del subempleo por actividad económica, lo cual imposibilita el análisis de la productividad –un problema crucial actual- de cada una de las actividades de la economía. Cabe recordar que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) sólo publica el número de trabajadores en el mercado formal por actividad económica, que representó aproximadamente el 23.3% de la población económicamente activa (PEA) en 2015.

Entre las estadísticas mensuales, no se observa la información del área cosechada y de la producción de banano desde julio de 2013 y sólo se publica la de caña de azúcar, se desconocen la de los otros rubros de agroexportación, tales como café, maní, ajonjolí y tabaco habano, y la de granos básicos se circunscribe a los dos últimos ciclos agrícolas. No se publican los datos de acopio de leche de las plantas pasteurizadoras desde enero de 2015 y todos los indicadores de producción pecuaria no se publican desde diciembre de 2015.

Los datos de los bienes procesados por la industria manufacturera se expresan en índices de producción y no en unidades físicas, lo cual entorpece no sólo las decisiones inversionistas sino también la necesidad de identificar una demanda insatisfecha o un excedente de oferta de estos bienes en el mercado local. La extracción de oro y plata se dejó de publicar en mayo de 2014 y la extracción de minerales no metálicos, tales como arena, piedra cantera, hormigón, material selecto y cal química, no figuran desde septiembre de 2015.

Desde diciembre de 2015 se ha detenido la publicación de los datos de generación bruta y consumo facturado de energía eléctrica, este último un indicador clave para comprobar la tasa de crecimiento del PIB Real. Tampoco se observan datos de la generación de servicios de la telefonía móvil y del internet, a sabiendas que, según el Instituto de Información de Desarrollo (INIDE), en 2014 el 89% de la población tenía celular y existían 2.1 celulares promedio por hogar y, según el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR) sólo el 3.4% de la población tenía conexiones de acceso a internet en 2013.

También cabe reconocer que nunca se han dejado de publicar los datos mensuales de la producción acuícola y pesquera, los indicadores más importantes de las empresas del régimen de zona franca, la producción y el consumo de hidrocarburos y la producción y el consumo facturado de agua potable. Sólo la información de estas cuatro actividades económicas es continua y sólida.

Por consiguiente, las Cuentas Nacionales, así como el Índice Mensual de las Actividades Económicas (IMAE) que marca la dirección del desempeño productivo del país, descansan actualmente en un sistema de información económica nacional insuficiente y muy débil, lo cual obstruye la aprobación de políticas económicas efectivas. “Si no tenemos datos, entonces ¿qué hacemos? Tenemos que estimarlos”, decía públicamente Ovidio Reyes el año pasado, a lo cual agrego que esas estimaciones dependen del método de cálculo y de la experiencia profesional de quién las haga.

Por estos problemas que hemos observado en los años recién pasados, sugiero al Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, que fortalezca institucionalmente al BCN para que sea el rector del sistema de información económica nacional, con el fin de mejorar la calidad de las decisiones económicas presidenciales. También sugiero al presidente del BCN que mejore la especialización del personal técnico del BCN, especialmente a los que construyen las Cuentas Nacionales, que estimule su permanencia en la entidad con una adecuada remuneración y los promueva de acuerdo con los conocimientos macroeconómicos y la experiencia profesional en este campo.





Qué nos puede esperar después de 10 años del DR-CAFTA

24 04 2016

Presentación1

El tratado de libre comercio de Nicaragua con Estados Unidos (DR-CAFTA) entró en vigencia en Nicaragua el 1 de abril de 2006. Con diez años de vigencia, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN) y excluyendo el comercio exterior de las empresas del régimen de zona franca porque a lo sumo el 25% de las exportaciones brutas de estas empresas queda en Nicaragua en concepto de servicios de manufactura, durante el período 2005-2015, el  valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB del país a la primera economía mundial aumentó 12.1% promedio anual al pasar de US$289 millones en 2005 a US$905 millones en 2015, mientras que el valor de las importaciones de bienes CIF de origen estadounidense se elevó 8.4% promedio anual al incrementarse de US$524 millones a US$1,018 millones en ese mismo período.

Consecuentemente, entre ambos años y en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB), el déficit comercial de Nicaragua con Estados Unidos se redujo del 3.7% a 0.9%, con lo cual se puede demostrar parte del beneficio que ha tenido Nicaragua en los primeros diez años de vigencia del más importante tratado de libre comercio, porque Estados Unidos es el principal socio comercial del país al participar con el 37.4% en el valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB y con el 19.0% en el valor total de las importaciones de bienes CIF del país. A lo anterior se agrega, con base en cifras oficiales del BCN y ProNicaragua, un flujo bruto de inversión directa estadounidense de US$1,873 millones registrado en el período 1993-2014, que representó el 19.4% del total de la inversión extranjera directa recibida por el país.

Hasta este momento, el mercado nicaragüense no ha sentido el impacto del arancel cero de las importaciones de una gran cantidad de bienes de origen estadounidense, principalmente de consumo, que es efectivo desde el primer día del décimo año de vigencia del DR-CAFTA.

Los bienes importados con arancel cero incluyen, de acuerdo con el tratado, los de la categoría C que tienen una desgravación lineal de 1 a 10 años, y los de la categoría M que tienen una desgravación no lineal de 1 a 10 años.

Entre los bienes de consumo final, los exportadores estadounidenses pueden vender con arancel cero el pollo sin trocear y el pollo completo en trozos, legumbres, frijoles, aceite comestible, pinolillo, pastas alimenticias, sal refinada, papel higiénico, calzado, pan simple y dulce, mantequilla, jugos de fruta, vinagre, bolsas de papel y de plástico y jabón en barra, entre otros.

Entre otros bienes de consumo intermedio, o materias primas, los exportadores estadounidenses pueden vender con arancel cero alimentos para aves de corral, clavos, grapas, cementos, hidrógeno y oxígeno, bloques y ladrillos para la construcción y tejas. Entre la maquinaria y equipo, o bienes de capital, producidos en Estados Unidos y que puede entrar con arancel cero se distinguen las ambulancias, coches de turismo, vehículos familiares, palas, picos, rastrillos, machetes, cinceles y carretillas.

El efecto positivo de esas importaciones con arancel cero provenientes de Estados Unidos es el mejoramiento del poder adquisitivo de los salarios y de la competitividad de ciertas empresas nicaragüenses por los menores costos de adquisición de insumos y de maquinaria y equipo.

Sin embargo, en términos generales los empresarios nicaragüenses no se prepararon en los diez años pasados para poder competir con los empresarios estadounidenses, cuyos productos son de mejor calidad y tienen un menor precio por su menor costo de producción unitario, ni las autoridades gubernamentales diseñaron un plan para promover la competitividad empresarial.

Desde hace muchos años, COPADES ha sugerido que el tema central en la agenda económica gubernamental debe ser el de la competitividad empresarial, pero aún no se visualiza un marco integral de políticas públicas y actividades empresariales que minimicen los riesgos de la liberalización comercial.

Es obvio que se requiere emprender acciones para mejorar y ampliar la capacitación técnica de los trabajadores; elevar los estándares laborales del país y equipararlos con los más altos existentes en los países del istmo centroamericano; impulsar la innovación tecnológica en la micro, pequeña y mediana empresa; aumentar la cartera de préstamos de largo plazo y disminuir el costo del financiamiento de las inversiones; incrementar los rendimientos agropecuarios; desarrollar la estrategia agroindustrial del país; y vincular la inversión extranjera directa con las cadenas de producción  locales.

Se observan, pues, tres tareas nacionales, que esperan ser iniciadas concertadamente entre el Estado, los empresarios y los trabajadores, con el apoyo de la Comunidad Internacional, que son las siguientes: la formalización del mercado interno, el aumento de la productividad de la economía y el fortalecimiento de la competitividad empresarial.

Al no haberse actuado oportunamente en la solución de los problemas arriba mencionados, se han elevado los riesgos del cierre de microempresas, pequeñas y medianas empresas, porque están afectadas por altas tarifas y elevados costos de producción, y de las afectaciones a grandes empresas por los elevados costos de la energía eléctrica y de los combustibles líquidos, y por el bajo poder adquisitivo de los ingresos de la mayoría de la población que no está siendo provocado sólo por una baja tasa de inflación, sino también por los bajos niveles salariales resultantes de un bajo nivel de escolaridad promedio de la población, sin atreverme a calificarlos de “competitivos”.

Se encuentran en riesgo las actividades económicas “islas” del país, que no demandan muchas materias primas nacionales ni venden sus productos como materias primas a otras empresas, tales como las productoras de frijol, soya, hortalizas, aceites comestibles, prendas de vestir, calzado, jabones y productos farmacéuticos; y las actividades económicas “motores” del país, que demandan muchas materias primas nacionales e impulsan el crecimiento económico, por ejemplo, las de sorgo, embutidos, productos lácteos, productos de panadería y productos de cuero.

En conclusión, el beneficio esperado después de los primeros diez años del DR-CAFTA es la mayor satisfacción de los consumidores a un menor costo, pero acechan los riesgos de un mayor subempleo, una desaceleración del crecimiento económico y un aumento del déficit comercial de Nicaragua con Estados Unidos.








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