La economía de Nicaragua crecerá más cerca del 4% en 2013

31 07 2013

Presentación2

Mucha fanfarria, sin música pero con mucha publicidad, con la tasa interanual de crecimiento de 5.2% del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) en mayo de este año, que algunos entendidos en la materia la asociaron con la tasa de crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB) Real de Nicaragua en el primer semestre del año en curso, a sabiendas que el IMAE tiene una cobertura aproximada al 90% de las actividades productivas de nuestro país. A eso un académico, como lo diría Arturo Cruz hijo, le podría llamar populismo responsable –en Economía no existe ningún calificativo para el populismo-, que no les importa el abuso de la heterodoxia económica que no es nada más que el uso poco racional de los recursos –humanos, físicos y financieros- sin importar su costo ni el pago futuro de dicho uso.

En 2013, el rubro del café reduce en 10 puntos porcentuales su importancia en la producción de los bienes  agroexportables, con el pronóstico de 1.7 millones de quintales a ser producidos en el ciclo agrícola 2013/2014; el arroz, el rubro más importante entre los granos básicos,  apenas eleva en 2 puntos porcentuales su participación en la producción de granos básicos del recién iniciado ciclo agrícola, con un volumen esperado de 6.6 millones de quintales; la producción de ajonjolí y tabaco tienden a disminuir por su menor demanda internacional; crecerá levemente la producción de maní y banano; y la oferta interna de frijol y maíz no observa aumentos considerables. El área total sembrada en el ciclo agrícola 2013/2014 está enviando la señal, por afectaciones de la roya y la menor demanda de productos primarios en el mercado internacional, una caída de 7% con respecto al área sembrada en el ciclo agrícola 2012/2013.

¿Y la ganadería? Su esperanza es la recuperación de la matanza de ganado vacuno. 900 mil cabezas de ganado vacuno sacrificadas en los mataderos industriales y municipales sería un éxito en este año. Además, tiende a estancarse la exportación de ganado en pie en los niveles observados de 2012, que fue de 35 mil 800 reses. La matanza de pollos se aproximará a las 60 mil cabezas, mientras que la matanza de cerdos continúa su tendencia inercial y aún no arriba a la obtención de 20 millones de libras anuales.

La silvicultura no facilita el desarrollo de la industria de la madera. En nuestro país el despale es notable, porque ya no se aprecia la frontera agrícola, y eso lo pueden demostrar los ecologistas. En las condiciones actuales, cortar 4.5 millones de toneladas de leña y 2.4 millones de metros cúbicos de madera no es una proeza económica, sino un mayor deterioro económico.

Sin menoscabo de la inversión extranjera directa en el cultivo de especies marinas, en la cual se destaca la del camarón, aunque a nuestro país se le reconoció internacionalmente su soberanía en una mayor superficie marina, la poca inversión en la captura de especies marinas pone en jaque el crecimiento de la actividad pesquera. Si en este año se capturaran 57 millones de libras de camarones marinos y cultivados, 9 millones de libras de langosta y 13 millones de libras de pescados y otras especies marinas, la actividad pesquera crecería menos del 2% en 2013.

La industria manufacturera no es nada más, si no existieran las zonas francas, una simple receptora de la producción de bienes agropecuarios del país. La rama del procesamiento industrial de alimentos no va más allá del 53% del valor bruto de producción manufacturera, que sumado a la rama de las bebidas asciende hasta el 62%. Sin embargo, con una desaceleración económica de los países de economías avanzadas y emergentes más pronunciada en el segundo semestre de este año, no espero que la actividad industrial manufacturera de Nicaragua cruce la frontera del 4% de crecimiento en 2013.

He de reconocer que la empresa canadiense B2Gold ha promovido las exportaciones nicaragüenses, no obstante  el hecho que la bóveda del Banco Central de Nicaragua (BCN) no contiene ni una onza troy de oro como parte de las reservas internacionales de la autoridad monetaria, pero da albergue, sin renta alguna, al exceso de liquidez del sistema financiero nacional. Con una extracción de 240 mil onzas troy de oro, y con la producción de minerales no metálicos para ayudar a sostener un crecimiento de 10% de la actividad de la construcción –teniendo en cuenta que el Proyecto TUMARÍN arrancará hasta en octubre próximo- la minería podrá expandirse en un 7% en este año.

Muy bien han señalado los directivos de la Cámara de Comercio de Nicaragua que la excesiva reducción del dinero que circula fuera de las instituciones financieras, la mayor presión inflacionaria en el primer semestre de 2013 con respecto al mismo período de 2013, las alzas de la tasa de rendimiento de la Letras Estandarizadas que subasta el BCN, y la menor demanda internacional de commodities han provocado una notable caída de la actividad comercial de Nicaragua, a la cual agrego las de transporte y otros servicios. Mi pronóstico para las empresas comerciales y de transporte radicadas en nuestro país es que no observarán un ritmo de desempeño mayor del 4% en 2013, mientras que las empresas que generan otros servicios personales y comunales tendrán que estar haciendo proyecciones de balances generales y estado de resultados que no demuestren un mayor crecimiento del 3% en su desempeño productivo.

¿Y los bancos? Muy bien, gracias. Entraron en una profunda depresión cuando la economía nacional crecía a ritmos anuales superiores al 5% y han entrado en un acelerado crecimiento cuando la economía internacional, mejor dicho mundial, ha mostrado una profunda desaceleración, con un crecimiento menor del 3%. Muy bien para unos cuantos y elogios para  unos pocos que dicen que el mercado es sabio, pero en Nicaragua un reducido número de personas deciden las no competitivas tasas de interés para productores e inversionistas. Con el financiamiento del gasto de consumo y los préstamos hipotecarios, la actividad bancaria aumentará 7% este año.

Sin energía eléctrica y sin agua potable una economía no crece. Lo requerimientos de ambos servicios en este año son 3 millones de MWH y 156 millones de metros cúbicos de agua potable, lo cual es posible, en el campo energético, gracias a las inversiones extranjeras directas. Estos dos servicios públicos tienden a mostrar un crecimiento de 5% en este año, sólo si logran generar los volúmenes de producción antes mencionados.

No hay que continuar haciendo proselitismo económico y creando confusiones a los agentes económicos –Estado, productores y consumidores- con el supuesto de que “vamos bien” a pesar que el 52% de los trabajadores nicaragüenses ocupados trabajan menos de 8 horas diarias o perciben un salario mensual menor que el salario mínimo legal. Aunque en términos macroeconómicos vamos bien, en términos microeconómicos seguimos estando mal. Que el desempeño la economía nicaragüense tenga un ritmo de crecimiento interanual de 5% es insuficiente para crear empleos, generar ingresos y reducir pobreza. No hay lugar para un populismo económico “responsable”, porque en 2013 la perspectiva económica de Nicaragua indica una tasa de crecimiento del PIB Real de 4.3%, pero con nuestra baja productividad tendría que crecer 5.9% anual para reducir en 1 punto porcentual la elevada tasa de 33% de la subutilización de la fuerza laboral. Con nuestros recursos humanos y materiales y la ejecución de las reformas estructurales de la economía –seguridad social, transferencia de tecnología, educación técnica, presencia de una efectiva banca estatal de desarrollo y política cambiaria, entre las más importantes-, la tasa de crecimiento económico de nuestro país podría aproximarse a los dos dígitos.





El FMI nos visita de nuevo

21 07 2013

Presentación1

Nos dijeron en julio, pero será hasta en agosto que una nueva misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) nos visitará, en mi opinión, protocolariamente por la presentación del nuevo de director de dicha misión para Nicaragua, Przemek Gajdeczka de origen polaco, y, al estilo de una avanzada exploratoria, indagar sobre la situación de la reforma estructural del fondo de pensiones de seguridad social y hojear los datos macroeconómicos de nuestro país, que continúan, de acuerdo con mi opinión, obteniendo notas sobresalientes sin la ayuda del FMI durante 18 meses consecutivos.

Al 30 de junio de este año, las reservas internacionales brutas igualan 2.65 veces el saldo de la base monetaria, es decir del total de la emisión de dinero y del saldo de encaje sobre los depósitos en córdobas del público no bancario en el sistema financiero nacional que los banqueros llevan al Banco Central de Nicaragua (BCN) –el último programa con el FMI exigía 2.2 veces dicho saldo-; en este año, el superávit fiscal al 30 de abril era equivalente a 11 millones de dólares; la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero era apenas 0.77%, bastante menor que el 2% que obligaría al FMI a declararnos como un país que practica tipos de cambio múltiples que provocarían efectos negativos en la inversión extranjera directa; la tasa de inflación acumulada en el primer semestre, 3.8%, la interanual es de un dígito, 8.3%, anual; y la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto en el primer trimestre alcanzó el nivel de 3.6%. Lo único sombrío es el costo de estos resultados: un aumento de la deuda pública emitida por el BCN del orden de 2 mil 24 millones de córdobas, o sea,  82 millones de dólares –¿quién controla este endeudamiento de los nicaragüenses, cuyos interés y mantenimiento de valor son pagados con nuestros impuestos?-, que redujo en 1 mil 696 millones de córdobas la cantidad de dinero que circula fuera del sistema financiero local, con el fin de aplacar la inflación aún con la presencia de la desaceleración económica de 3.4 puntos porcentuales con respecto al PIB del cuarto trimestre de 2012.

Muy bien, no; excelente sí. Así sería el resultado macroeconómico visto desde la lupa del FMI, aunque se eleven los índices de informalidad laboral y de subempleo y caiga la productividad de la economía.

Es muy probable que el economista polaco Przemek Gajdeczka, quien sustituye al economista brasileño Marcello Stevão al frente de la misión técnica del FMI, pregunte a las autoridades nacionales cuándo se iniciarán las conversaciones del quinto programa económico trienal –el cuarto programa, con un año más de extensión, expiró en diciembre de 2011-, pero la respuesta gubernamental no se prevé claramente. No olvidemos que Bayardo Arce, asesor económico y financiero del Presidente de la República, declaró que un nuevo programa con el FMI no es urgente y, después, Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, afirmo que aún dependemos del FMI.

En los 18 meses que ha navegado sola sin el apoyo fondomonetarista, Nicaragua no ha recibido un solo dólar de libre disponibilidad, “billete verde” como dice la gente, para apoyo tanto de la balanza de pagos como del presupuesto nacional. ¿A qué se debe esto? Sencillamente a la defensa de las reservas internacionales brutas del BCN, es decir, billetes verdes que no gasta la autoridad monetaria, por el crédito venezolano del 50% de la factura anual de las importaciones de petróleo y derivados, que en 2012, a manera de ejemplo, fue de 643 millones de dólares. Esta cifra es tremendamente superior a la suma de 40 millones de dólares promedio anual (apoyo a la balanza de pagos) que nos presta el FMI por suscribir y mantener un programa económico trienal y de 45 millones (para apoyo presupuestario) que nos presta anualmente y entrega en el último trimestre de cada año el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por tener un programa suscrito con el FMI. Un gran total de 85 millones de dólares en “billetes verdes” del FMI y del BID frente a las centenas de millones de dólares que anualmente son protegidos en la bóveda del BCN con el crédito petrolero de Venezuela.

Como lo he afirmado anteriormente, no obstante mis críticas constructivas sobre algunas acciones de política económica del FMI en nuestro país desde hace más de 20 años, el apoyo que este organismo internacional brinda a Nicaragua con la suscripción y el mantenimiento de un programa económico es en la consolidación de la certidumbre, de la confianza, entre inversionistas privados, nicaragüenses y extranjeros.

También he señalado en bastantes ocasiones que un dólar en “billete verde”, no “atado” a la ejecución de programas y proyectos del sector público, es muy importante para un país como el nuestro, ahora de ingreso  medio bajo y aún muy endeudado en términos de producción, mientras no tengamos la capacidad propia para endeudarnos en el mercado financiero internacional, o sea,  términos financieros no concesionales.

Sin embargo, el tiempo pasa y las fuentes de financiamiento cambian. Hoy, en orden de importancia, financian el déficit comercial de Nicaragua, que ronda el astronómico 21% del PIB, los flujos de inversión extranjera directa, de remesas familiares, el crédito petrolero de Venezuela y la cooperación oficial del Resto del Mundo, pero no debemos dejarnos sorprender por la así llamada “enfermedad holandesa” presente en nuestra economía desde la década de los ochenta del siglo pasado cuando Nicaragua ocupó el segundo lugar en el mundo, después de Israel, en recibir la más elevada cooperación externa per cápita. Es cierto lo que dice Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), que con la inversión extranjera directa enfrentaríamos una apreciación del tipo de cambio real, tal como se demuestra con el elevado déficit comercial externo en porcentajes del PIB desde hace 33 años, pero cabe mencionar que el índice de sobrevaluación se ha reducido desde 69% en 1987, a 48% en 1991 y hasta 15% en 2011. El córdoba valía 15% más de lo que debía valer hace 18 meses.

Por consiguiente, sugiero al Presidente Daniel Ortega que apruebe el inicio de la discusión del quinto programa económico trienal con el FMI, con más razón ahora que debemos buscar el financiamiento apropiado para llevar a cabo la reforma estructural del fondo de pensiones de seguridad social. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la administración del Presidente Daniel Ortega no ha solicitado al FMI ningún préstamo para realizar las reforma estructurales que ha realizado desde 2007, incluso una de las más agitadas como la reciente reforma tributaria, Ley de Concertación Tributaria, pero teniendo un programa suscrito con el policía financiero internacional el gobierno podría optar a un préstamo para la reforma del fondo de pensiones de seguridad social.

Dicho sea de paso, la reforma del fondo de pensiones de la seguridad social no debería afectar los contratos ya suscritos entre los trabajadores activos e inactivos que ya firmaron con el Estado de Nicaragua las obligaciones y los derechos de la seguridad social. Hacerlo, sería un mal ejemplo de ingobernabilidad, y me siento obligado a mencionar esto por las controversiales leyes de corte económico aprobadas recientemente por la Asamblea Nacional. El Estado, en la búsqueda del consenso sobre la reforma pendiente, puede asumir los riesgos repartiéndolos entre las futuras generaciones, por ejemplo gravando a los jóvenes que cotizarán por primera vez la seguridad social en beneficio de los ancianos, por lo cual habría que invitarlos a la mesa del nuevo consenso nacional. Ojalá que no quede fuera ningún protagonista de la reforma que se avecina, como quedó fuera del consenso de la reforma tributaria el principal pagador de impuestos del país, los consumidores.





Rememorando a un Amigo y Colega

16 07 2013

 

Presentación2

René Vallecillo Quiroz fue y seguirá siendo uno de los pilares forjadores de la política económica de nuestro país, que se distinguió también como uno de los más excelentes abogados tributarios –de éstos hay muy pocos en Nicaragua- . Ha dejado esta vida terrenal en una edad muy temprana para continuar moldeando, con sus sólidos conocimientos, la política tributaria en particular y la política económica en general. No sólo forjó políticas públicas, sino también escuela tributaria.

Lo conocí desde que fue mi alumno de Contabilidad Social y Econometría en su último año de estudios de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. No sólo fue destacado estudiante, sino también un destacado académico y profesional que escaló hasta los más altos puestos de responsabilidad ministerial en el campo de las finanzas públicas de nuestra nación, en el cual era un verdadero Maestro.

Acumuló tanta experiencia en políticas de tributación y del gasto público, que hoy, atreviéndome a pensar en nombre de todos los colegas de las ciencias económicas, sentimos un vacío muy difícil de llenar, pero también presiento que él, nuestro muy estimado y entrañable René, siempre estará presente en nuestras opiniones cuando entremos a las nuevas lides económicas, con ética y sin partidarismos políticos, pero con visión de nación, como son la reforma de la seguridad social que se avecina, o los asuntos pendientes que dejó la reciente reforma tributaria.

René fue un caballero de las finanzas públicas, especialmente en la política tributaria, un instrumento gubernamental que no es admirado por la mayoría de la población consumidora y empresarial –a nadie le gusta pagar impuestos-, pero tenemos que contribuir con los tributos para avanzar en el desarrollo socioeconómico del país para resolver las necesidades sociales dela población, especialmente en nuestro país que aún sigue siendo muy endeudado en términos de producción. Y en sus propuestas fiscales, me consta, René siempre buscó maximizar la equidad y garantizar la justicia social.

Sólo me resta decir, descanse en paz Amigo y Colega René, y que el Señor te lleve en su gloria. Mis más profundas condolencias a tu familia, que acompañamos en sus sentimientos ante tan irreparable pérdida.





La economía se refleja en la seguridad social

14 07 2013

Presentación1

En octubre del año pasado, cuando fui invitado por el Banco Central de Nicaragua a la presentación del nuevo Sistema de Cuentas Nacionales de Nicaragua, que tiene como año base el de 2006, los técnicos de la autoridad monetaria demostraron su hallazgo que el Producto Interno Bruto (PIB) Nominal del país en 2006 estaba un 30% subvalorado. Cabe recordar que el anterior sistema de cuentas nacionales, que tenía a 1994 como año base y que sustituyó al de 1980, reflejó que el PIB Nominal de Nicaragua en 1994 estaba subvalorado en 67.1%.

Esas subvaloraciones resultan tanto de una mayor cobertura de las encuestas dirigidas para la estimación de la producción de bienes y servicios del país, como del surgimiento de nuevas actividades en el sector real de la economía nicaragüense, tales como los servicios de telefonía móvil y de los llamados “call centers”, el cultivo de camarones y peces o acuicultura, la producción de miel o apicultura, entre otras.

Esas alzas del PIB Nominal asociadas con las actualizaciones de los sistemas de información de las cuentas nacionales no se explican con posibles reducciones de la “economía subterránea” u “oculta”, un concepto que comprende tanto actividades ilícitas (un ejemplo es el narcotráfico, la prostitución y los trabajadores inmigrantes ilegales), como la evasión tributaria de actividades lícitas que caen en lagunas legales (otro ejemplo es la estimación oficial de la evasión del impuesto sobre la renta (IR) igual a 5.1% del PIB y la evasión del impuesto de valor agregado (IVA) de 1.6% del PIB en 2010). Todo eso ejemplifica transacciones entre individuos y empresas para no ser rastreadas o detectadas.

En estudios de políticas sociales publicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se distinguen cuatro formas de “economía subterránea”. Todo mundo piensa en la primera forma, o sea, la “economía ilegal”, que encierra a todas las actividades económicas que producen bienes y servicios prohibidos por la ley. La segunda forma es la “economía no declarada” mencionada anteriormente, que evaden –yo agrego también eluden- el pago de impuestos y su ejemplo sumario es que en 2010 la evasión tributaria fue igual a 9 mil 426 millones de córdobas, o sea, 441 millones de dólares.

La tercera forma de la economía subterránea es la “economía no registrada”, la cual incluye actividades económicas que no cumplen con la declaración de registros estadísticos requeridos por el Estado. En el caso de nuestro país, las cifras oficiales indican que a finales de 2012 de cada 100 trabajadores ocupados 76 laboraban en establecimientos sin registros contables.

La cuarta y última forma con que la CEPAL ilustra la economía subterránea es la “economía informal”, que abarca las actividades económicas que omiten el costo del cumplimiento de las leyes y las normas administrativas sobre las relaciones de propiedad, licencias comerciales, contratos de trabajo y sistemas de seguridad social. El clásico ejemplo de Nicaragua es que a finales de 2012 de cada 100 trabajadores ocupados, 82 no tienen seguridad social.

Esas cuatro formas de “economía subterránea” se superponen porque la mayoría de las actividades informales tampoco se registran o declaran. La distinción conceptual más importante es entre las actividades informales (relacionadas con bienes lícitos) y las actividades ilegales, pro cabe recordar que los sociólogos reconocen que lo legal y lo delictivo son categorías definidas socialmente y que pueden cambiar.

La economía subterránea, muy difícil de medir, siempre ha existido como su homóloga legítima, pero el gobierno tiene muy pocas posibilidades de seguimiento a las actividades de una economía sumergida. Por ejemplo, los empleados en la economía subterránea pueden formar parte del ejército de desempleados en la estadísticas de empleo, pero la cifra oficial indica la sorpresa que a finales de 2012 la tasa de desempleo abierto en Nicaragua era apenas de 5.1%. Entonces, si tienen un empleo regular y trabajan en la economía irregular, el PIB estará subvalorado porque la masa salarial no es la contabilizada por el BCN.

¿Cuánto puede explicar la economía irregular a la producción nicaragüense? No lo sabemos, pero podemos tener una idea al respecto. Si tomamos en cuenta que las MIPYMEs participan con el 90% en la formación del PIB de Nicaragua y los indicadores nicaragüenses que ilustran las cuatro formas de economía subterránea, fácilmente la mitad de ese porcentaje, o sea, 45% del PIB, podría ser explicado por la economía irregular.

Este espejo de nuestra economía refleja los graves problemas estructurales que se han fortalecido en los últimos años con los efectos de la recesión económica mundial provocada por la quiebra de la banca de inversiones de Wall Street en septiembre de 2008. Cuando me refiero a cambiar el modelo económico de nuestro país, me refiero a reducir la irregularidad y la informalidad de nuestro mercado, a que las empresas se registren, posean sistemas contables sencillos como el contabilizar ingresos y gastos diarios que les facilite conocer sus costos de producción y sus utilidades o pérdidas, así como cumplir con los requisitos de la formalidad laboral.

Es bastante probable que la economía informal también haya crecido bastante en nuestro país impulsada por: (i) altas cargas tributarias -por ejemplo, la tasa del impuesto al consumo es 15% y estamos rodeados de Costa Rica y Honduras con tasas tributarias al consumo de 13% y 12% respectivamente, y la alícuota máxima del impuesto sobre la renta es 30%, sólo superada por Guatemala con 31%, mientras que la moda de esta tasa en los países centroamericanos es 25%-; (ii) altas tasas de contribución de seguridad social no progresivas, 16% para los empleadores y 6.25% para los trabajadores, independientemente de su nivel salarial; (iii) los ajustes del salario mínimo legal de 2 dígitos en los últimos 9 años, equivalentes a 16% promedio anual; y (iv) la aplicación ineficaz y discrecional de las leyes y el gran número de normativas para las empresas son condiciones que hacen prosperan la corrupción y la informalidad económica, es decir, el abuso del poder público para el beneficio privado.

Es en este espejo que debemos observar la situación financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Ojalá que los políticos, empleadores y trabajadores analicen con realismo los problemas estructurales de nuestra economía y no levanten aparentes soluciones para el rescate financiero de la seguridad social. Salvar al INSS no es nada más que salvar a nuestra economía de la ilegalidad, la evasión y la elusión fiscal, la informalidad, la falta de registros empresariales y la falta de declaración de datos empresariales. ¿Cómo hacerlo? Eso es lo que puede pretender el próximo consenso nacional de esta gran reforma estructural que muy probablemente no tolerará populismo alguno.





La ley de los escáneres tendrá que ser revisada

7 07 2013

Presentación1

La larga memoria legislativa está muy sólida entre los diputados de la Asamblea Nacional de Nicaragua, al violentar una ley que aprobaron en diciembre de 2012 y está vigente a partir del 1 de enero de este año. Me refiero a la Ley de Concertación Tributaria (LCT), que fue ignorada por la Ley 841 Ley de Concesión de los Servicios de Inspección No Intrusiva en los Puestos de Control de Fronteras para la Seguridad Nacional, publicada en la Gaceta No. 120 del 28 de junio de 2013.

Digo que la memoria largoplacista de los formuladores y aprobadores de leyes de nuestro país goza de gran solidez, porque continúan legislando e ignorando lo ya aprobado por ellos, incluso cuando este servidor pide a la Junta Directiva del Poder Legislativo que apliquen el Reglamento de este Poder del Estado y el Código Penal de nuestro país que ellos aprobaron para que den cumplimiento a dos solicitudes judiciales que piden la desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas, un presunto delincuente que abusa de la inmunidad que le confiere su cargo público, y no responden porque estoy seguro que han leído 14 cartas que he remitido al Presidente de la Asamblea Nacional desde el 8 de mayo de 2012 hasta el 2 de julio del año en curso, sin tener respuesta hasta este día.

Según la LCT, están exonerados del pago del impuesto al valor agregado (IVA) no sólo los diplomáticos, las representaciones diplomáticas o consulares, los organismos o misiones internacionales acreditadas en el país, siempre que exista reciprocidad con este país, sino también: las iglesias, denominaciones, confesiones y fundaciones religiosas que tengan personalidad jurídica, las universidades y centros de educación superior, los exportadores, y algunos productos demandados por LOS CONSUMIDORES. Sin embargo, el Artículo 14 de la Ley 841 mantiene la exención a sólo al primer grupo de sujetos mencionado en este párrafo y agrega a los inversionistas que generen empleos en el país, entre ellos Alvimer Internacional y Compañía Limitada, que es la empresa que ganó la concesión para brindar los servicios de inspección no intrusiva en los puestos de control de fronteras.

Sorprende más el valor del servicio que prestará Alvimer Internacional y Cía. Ltda., porque la ley lo ha fijado en 0.26% sobre el valor de las exportaciones de bienes FOB y el valor de las importaciones de bines CIF, y un valor de US$15 para los vehículos que ingresen al territorio de la República de Nicaragua en condición de tránsito internacional, vehículos de transporte colectivo de pasajeros, y bajo régimen de Zona Franca por vehículo o contenedor.

Con ese cobro, la ley de los escáneres, nombre popular que ya recibió la Ley 841, pretende desconocer la exención en el pago del impuesto al valor agregado (IVA), entre otros, los libros y materiales escolares y científicos; los medicamentos y las materias para producirlos; el papel, los insumos y la maquinaria para los medios de comunicación social; los productos veterinarios; los equipos  e instrumental médico y quirúrgico; las materias primas para producir los 53 productos de la canasta de consumo básico; los servicios de salud humana; todas las modalidades de transporte interno; y los contratos de construcción de viviendas de interés social.

Establecer el cobro de ese servicio con un porcentaje sobre valores de comercio exterior FOB y CIF significa imponer un nuevo impuesto al comercio exterior, a sabiendas que la Organización Mundial de Comercio (OMC) prohíbe “exportar” impuestos y, por otro lado, acrecentará los costos de producción de todos los productos nicaragüenses demandados por los consumidores y el Resto de Mundo. Por lo tanto, al encarecer los productos nicaragüenses en el exterior, la Ley 841 está restando competitividad a las empresas nicaragüenses que venden sus productos en los mercados externos. Cabe agregar que se elevarán también los precios de los productos de origen doméstico y de origen importado, lo cual reducirá el poder adquisitivo de los consumidores. Se cumple una vez más el hecho que los políticos de nuestro país mantienen en gran descuido al mercado interno.

Todo lo anterior constituye un ejemplo de cómo la Ley 841 violenta los principios que caracterizan a la LCT, tales como reducir las cargas impositivas de los que hoy pagan sus impuestos –la nueva ley hace más pesada la carga tributaria a los agentes económicos-; diferenciar la política tributaria para favorecer la producción y al inversión –la nueva ley sólo favorece la inversión-; y equiparar tributos con las tasas tributarias de la región –la nueva ley reduce la competitividad de las empresas nicaragüenses en el exterior-.

La Ley 841 también atenta contra el objetivo de la eficiencia de la LCT, porque con esta tasa porcentual de 0.26% sobre las exportaciones FOB e importaciones CIF distorsiona las decisiones de producción y consumo, degrada los incentivos en actividades económicas clave para el desarrollo del país y no se mantiene una correspondencia con los tributos en el ámbito centroamericano.

La Asamblea Nacional de Nicaragua debe reconsiderar que con la recién aprobada Ley 841 viola la Constitución de la República al encarecer con esa tasa ad valorem los precios de los alimentos, los medicamentos y el aseguramiento de una vivienda digna para todos los nicaragüenses. La seguridad alimentaria queda marginada. Comienza a reinar la incertidumbre entre los empresarios por el cambio de las reglas del juego tributario que afectarán la inversión, el crecimiento económico y la creación de empleos, unas reglas que la administración actual transmitía con una gran confianza desde hace 7 años, contrario a lo que hacía la administración del Ing. Enrique Bolaños que cambió esas reglas tributarias en cada año de su mandato presidencial.

La Asamblea Nacional de Nicaragua también debe tener en cuenta que la Ley 841 fricciona o entra en conflicto con disposiciones del Tratado General de Integración Económica Centroamericana, que otorga un libre comercio para todos los productos originarios de los países del istmo centroamericano y están exentos del pago de derechos de importación y de exportación, y que mantiene libertad de tránsito a través del territorio centroamericano de mercancías destinadas a o procedentes de los países del istmo y de los vehículos que transporten dichas mercancías.

La Asamblea Nacional de Nicaragua también debe reconsiderar que la Ley 841 viola el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), que contempla que todos los derechos y las cargas distintos a los derechos de importación y exportación se limitan al costo aproximado de los servicios prestados y no deberán constituir una protección indirecta de los productos nacionales ni gravámenes de carácter fiscal aplicados a la importación o a la exportación.

Los padres de la Patria están en la obligación de hacer respetar las leyes y los tratados internacionales suscritos por nuestro país. Por estas razones, la Ley 841 tendrá que ser revisada. Además, los diputados tienen la obligación de hacer cumplir las leyes, y también  agrego el Reglamento de la Asamblea Nacional, sencillamente porque ellos las aprueban.





Décima cuarta carta al Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez

2 07 2013

Managua, Nicaragua,

2 de julio de 2013

Ingeniero

René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez:

Teniendo en cuenta que los diputados de la Asamblea Nacional se encuentran en receso parlamentario, estimo una mayor probabilidad para que usted pueda contestar mis reiteradas solicitudes que le he escrito en trece cartas anteriores desde el 8 de mayo de 2012, de las cuales no he tenido su respuesta a esta fecha.

Como es de su conocimiento, mis solicitudes han sido que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional me facilite el derecho humano de defensa con la inclusión en el Orden del Día del Poder Legislativo de las dos solicitudes de desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas pedidas por los Jueces Locales Penales de la Circunscripción de Managua María Ivette Pineda, el 6 de  octubre de 2008, y Henry Morales Olivares, el 15 de junio de 2011, y que usted me conceda un breve momento de su agenda para informarle de los daños morales y económicos que dicho diputado ha provocado continuamente con sus injurias y calumnias contra mi persona desde el 31 de julio de 2008, los cuales han trascendido a los miembros de mi familia.

Los presuntos delitos penales cometidos por el diputado Eduardo Montealegre Rivas son de carácter privado y lesionaron mi derecho a la dignidad al menoscabar mi honor, imagen y fama y reputación profesional, por lo cual ejerzo mi derecho de petición de conformidad con el Artículo 52 de la Constitución Política.

El diputado Eduardo Montealegre Rivas ha usado en forma inapropiada la inmunidad que le confiere su cargo público, porque ha evadido la justicia para no responder por sus presuntos delitos penales de carácter privado, que no tienen ninguna relación con sus funciones en la Asamblea Nacional.

Confío en que la justicia prevalecerá y que la ley está por encima de los seres humanos de cualquier nación, y que los nicaragüenses podamos ver que en nuestro país impera la ley y el respeto de sus derechos para todas las personas, sin distingo de ninguna naturaleza.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc:  Lic. Alba Azucena Palacios Benavides,

Primera Secretaria de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional.

Archivo.