Confianza y Diálogo, dos palabras necesarias en la economía y las finanzas

19 01 2020

Al leer los indicadores de las entidades financieras con fecha 30 de noviembre de 2019, que fueron publicados recientemente por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), y al estimar algunas razones financieras de las entidades bancarias radicadas en el país, se puede concluir que los 6 bancos comerciales del sector privado (excepto el ATLÁNTIDA, de reciente establecimiento en el país) continúan mostrando solvencia, pero no ha recuperado su alta tasa de rentabilidad.

 A continuación, se presentan algunas razones financieras del sistema bancario nacional a la fecha arriba mencionada, acompañadas, entre paréntesis, de sus niveles correspondientes observados al 31 de diciembre de 2017, último año económico normal que ha tenido el país en esta época.

El ratio de capital frente a los activos en riesgo de 19.48% (13.74%) se mantiene en un nivel bastante alto al aumentar 5.74 puntos porcentuales, aunque su norma legal es 10%, o sea, que un banco puede prestar legalmente a lo sumo 10 veces el monto de su capital. Por consiguiente, es incuestionable la afirmación de que los bancos permanecen solventes en estos tiempos de crisis, que se manifiestan, en parte, con persistente recesión económica, creciente desempleo y subempleo y congelamiento de una baja tasa de inflación de los precios al consumidor.

Por bancos, actualmente los ratios de adecuación más altos están en manos de BAC, 22.04%, y LAFISE BANCENTRO, 20.98%, mientras que, en niveles más bajos, pero sobre la norma legal, aparecen AVANZ, 18.90%; BANPRO, 17.89%; FICOHSA, 16.55%; y BDF, 16.21%. Reitero, todos los bancos mantienen la solidez.

Por otro lado, la tasa de rentabilidad bancaria ha caído. El rendimiento de capital (RoE) se desplomó hasta 18.43% (40.18%), pero el saldo de la cartera de préstamos también ha disminuido 21.7% al 30 de noviembre de 2019 con respecto su saldo observado el 31 de diciembre de 2017, pero es bastante probable que en los tres bancos más pequeños la tasa de rentabilidad se encuentre por debajo de su coste del capital.

Además, la cartera en riesgo (préstamos prorrogados, reestructurados, vencidos y en cobro judicial) se ha disparado hasta 11.4% (4.1%) del total de la cartera bruta. El ratio de cobertura o de las provisiones , es decir, de protección ante los préstamos impagados de los clientes ha pasado del 12.9% en diciembre de 2017  al 83.5% en noviembre de 2019

Cabe agregar que, con el aumento del riesgo político observado desde abril de 2018, la tasa de interés activa o pagada por los prestamistas ha subido hasta 13.4% (11.2% ) y la tasa de interés pasiva o pagada a los depositantes es 3.1% (2.7%), con el registro de la reducción de 555,151 en el número total de préstamos, hasta 1,145,237 al 30 de noviembre de este año.   

A pesar de que en la banca comercial  se ha dado la disminución de 92 sucursales y ventanillas, hasta 397, y la reducción de 1,579 empleados, hasta 7,577, el ratio de los gastos de administración frente al resultado operativo se ha incrementado hasta 80.21% (65.26%). En el actual escenario económico del país, con ese resultado es obvia la sugerencia de continuar la “racionalización” de los gastos operativos para mejorar la rentabilidad de las entidades bancarias.

Entre los parámetros positivos de la banca comercial se distingue el de la liquidez. A partir de septiembre de 2020, comenzó a observarse un leve repunte en los saldos de los depósitos en moneda local y en moneda extranjera. Consecuentemente, el ratio de la liquidez frente a los depósitos en córdobas alcanzó el nivel de 43.17% (38.27%), mientras que el ratio de la liquidez frente a los depósitos en moneda extranjera fue igual a 47.81% (28.80%). Los bancos tienen una mayor liquidez en dólares estadounidenses que en córdobas, por lo cual no existe el riesgo de una liquidación bancaria provocada por la iliquidez en cualquiera de ambas monedas.

La dolarización extraoficial de la economía no salió tremendamente afectada por la salida intempestiva de los depósitos bancarios en moneda extranjera, al disminuir la participación de dichos depósitos en la liquidez total (M3A) de la economía desde 68.0% el 31 de diciembre de 2017  hasta 63.1% el 30 de noviembre de 2019, mientras que la razón de dolarización financiera de los depósitos en moneda extranjera frente al saldo total de los depósitos bajo de 75.0% a 72.1% entre las mismas fechas antes mencionadas.   

Es muy probable que el Banco Central de Nicaragua (BCN) y/o la SIBOIF continúan realizando las pruebas de estrés financiero a cada uno de los bancos, con más razón debido al escenario macroeconómico adverso en el que aún nos encontramos, pero dichas pruebas nunca ha sido publicadas en Nicaragua desde cuando se instauraron en todo el mundo con la recesión económica mundial de 2008-2009 resultante de la quiebra de la banca de inversión de Wall Street.

El viejo dicho de que “Las cosas se mueven a la velocidad de la confianza” es como “el anillo al dedo” para los bancos comerciales. La palabra confianza es requerida para que los depositantes retornen sus depósitos en moneda extranjera que salieron del país desde abril de 2018 hasta agosto de 2019. En términos netos, o sea salidas menos entradas o disminuciones menos aumentos, aún US$1,324 millones no han retornado a Nicaragua, y el déficit de confianza es cada vez más profundo. ¿Qué se necesita cambiar para recuperar esa confianza? Vuelve a aparecer la otra palabra: Diálogo. Las palabras Confianza y Diálogo son necesarias.

Para concluir, entre los bancos, al 30 de noviembre de 2019, el más rentable es el BAC; el que tienen más liquidez es LAFISE BANCENTRO; el que muestra la mayor productividad es el BDF; el más sólido es el AVANZ. Los tres primeros lugares del Ranking de la Banca Comercial, elaborado por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), son ocupados por BAC, LAFISE BANCENTRO y FICOHSA.





La misteriosa inflación en Nicaragua

12 01 2020

La información oficial del índice de precios al consumidor (IPC) de Nicaragua se paralizó en agosto de 2019. Este dato, que tiene una gran importancia para los consumidores, los productores y el gobierno, si ha sido estimado sólo es conocido por servidores públicos y el Fondo Monetario Internacional (FMI), porque las autoridades gubernamentales mantienen el compromiso de entregar la información económica disponible al organismo multilateral, con el fin de facilitar la evaluación económica y la perspectiva de mediano plazo de la economía del país en cumplimiento de la Consulta del Artículo IV. Dicho sea de paso, la proyección de la tasa de inflación de 2019 tanto del Banco Central de Nicaragua (BCN) como del FMI es idénticamente igual a 6.38%.

La reforma de la Ley de Concertación Tributaria (LCT) del 28 de febrero de 2019, que elevó las tasas tributarias y redujo las exoneraciones y exenciones del impuesto de valor agregado (IVA), aceleró la tasa de inflación, la cual pasó, en términos interanuales, de 3.4% en febrero de 2019 a un mediana de 5.9% durante el período marzo-agosto del año pasado (ya no se dispone del dato oficial del IPC a partir de septiembre de 2019).  

La tasa de inflación interanual en agosto de 2019 fue igual a 6.30%, muy parecida a la inflación del año pasado proyectada por el BCN y el FMI, que apenas es 8 centésimas porcentuales mayor. Esto da a entender que, en el diálogo gubernamental-multilateral de octubre 29-noviembre 12 del año pasado, privó el criterio de “enfriar” la inflación, porque el desempleo en Nicaragua está aumentando, una relación macroeconómica importante que muestra una correlación negativa en la tasa de desempleo y la tasa de inflación: cuando el desempleo baja, la inflación aumenta, y cuando el desempleo aumenta, la inflación baja y se enfría.

Ese principio central de la economía, en vigor desde hace 60 años y conocida como Curva de Phillips, en honor al economista Alban William Housego Phillips, de Nueva Zelanda, que lo demostró en 1958 con datos del Reino Unido observados entre 1861 y 1957, guía a los formuladores de la política macroeconómica gubernamental y a los usualmente llamados economistas “independientes”, pero últimamente hay problemas con dicha curva poque no comporta en la forma arriba mencionada en las economías avanzadas, como las de Estados Unidos y la Eurozona, al persistir simultáneamente, desde principios de la década de 2000, una baja tasa de inflación y una baja tasa de desempleo. Bien, este problema es más de interés académico, al cual me referiré en una próxima opinión.

Continuando con el caso de Nicaragua, cuando la tasa de desempleo es alta, los sindicatos o los trabajadores no pueden negociar mayores aumentos salariales que cuando el desempleo es bajo. ¿Cuál ha sido el comportamiento de las expectativas de inflación de las personas en los últimos dos años?

A pesar de los efectos inflacionarios de la reforma de la LCT, las expectativas inflacionarias cayeron por la escasez de dinero, que fue causada por la compra de dólares que realizó la banca comercial al BCN para la devolución de los depósitos en moneda extranjera; además, la escasez de córdobas también disminuyó la presión por la compra de dólares en el sistema bancario, por lo que la brecha entre el tipo de cambio de venta del dólar en las ventanillas de las entidades bancarias con respecto al tipo de cambio oficial disminuyó de 2.3% en noviembre de 2018 a 0.5% en diciembre de 2019 y sólo se ha incrementado en una décima procentual en enero de 2020.

Las expectativas inflacionarias han estado formadas por las experiencias de  inflación pasadas de las personas, pero ahora están marcadas por la escasez de córdobas antes mencionada. Sin embargo, la demanda de dinero fue impulsada por factores estacionales en noviembre recién pasado y, muy probablemente, en la primera quincena de diciembre, por lo cual la presión inflacionaria anual “enfriada” por el BCN y el FMI debió haberse acelerado a partir de noviembre.

Eso se comprueba en noviembre con el aumento interanual de 18.8% del numerario o monto de dinero que se encuentra en las cajas de las empresas no financieras y en los bolsillos de los agentes económicos, o sea, los córdobas que se encuentran circulando fuera de las instituciones bancarias y financieras -a manera de información, en noviembre de 2018 se observó una caída interanual de 10.6% del numerario, mientras que la tasa de inflación de 2018 fue igual a 3.9%-.

Además, precios claves de la economía, tales como los de combustibles y de la energía eléctrica, han  experimentado importantes alzas en 2019 y, por lo tanto, han acelerado la tasa de inflación de los precios al consumidor. Por ejemplo, en 2019 el precio del barril de petróleo WTI, de referencia para el continente americano, se incrementó 36% al pasar de US$45.33 el 28 de diciembre de 2018 a US$61.72 el 27 de diciembre de 2019.

Tomando en cuenta el medio circulante o dinero, el precio del barril de petróleo WTI y las expecativas inflacionarias de la población, Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) pronosticó en septiembre del año pasado que la tasa de inflación anual de 2019 sería 8%.

Si el BCN no publica el IPC desde septiembre de 2019, se podría atribuir a que el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) no ha realizado las encuestas de precios al consumidor, o a que el cálculo del IPC estaría reflejando una mayor tasa de inflación comparada a su proyección anual de 6.38% compartida con el FMI.

Si se hubiesen realizado las encuestas de precios al consumidor a lo largo de 2019 y si la tasa de inflación anual resultante fuese igual o menor que la proyección de 6.38%, no sería lógico continuar manteniendo el misterio del IPC mensual desde septiembre de 2019.

No olvidemos que la toma de decisiones de los consumidores, productores y autoridades gubernamentales sin datos económicos constituye un riesgo para el buen desempeño de la economía del país.





Para líderes políticos, empresariales y sociales

3 01 2020

Elegir correctamente una decisión, con más razón en tiempos de crisis políticas o económicas, con sus consecuentes turbulencias sociales, exige a los líderes políticos, empresariales y sociales, incluyendo a los asesores, fundamentar la interpretación de esa realidad, o sea, buscar el buen juicio sobre la base del conocimiento y la experiencia, con más razón si no existen o no hay disponibilidad de datos claros o relevantes, según Noel Tichy y Warren Bennis, autores de “Juicio: cómo los líderes ganadores hacen grandes llamadas”. En otras palabras, lograr un buen juicio aunque no se conozca a priori la ruta “crítica” del fenómeno político-económico-social.

En los últimos días del año recién pasado, leí el artículo “Los elementos del buen juicio” escrito por el  profesor de la London Business School, Sir Andrew Likierman, publicado en la Revista Harvard Business Review, Enero-Febrero 2020, en el que identifica, describe y sugiere mejoras de “seis elementos clave que colectivamente constituyen un buen juicio: aprendizaje, confianza, experiencia, desapego, opciones y entrega”. A continuación transcribo una selección de argumentos para la toma de decisiones que consideré relevantes en la lectura.

El buen juicio, para algunos autores, es tener un buen instinto, una combinación de experiencia profunda y habilidades analíticas que produzcan ideas que otros pasan por alto.

Los líderes políticos, económicos y sociales con buen juicio son buenos oyentes y  lectores, tienen una gran experiencia y amplias relaciones que les facilitan reconocer analogías que otros extrañan y, en el caso de que no reconozan situaciones paralelas, conocerán a otras personas que sí las conozcan y se apoyarán en el juicio de esas personas. Son expertos en reconocer y sacar de la ecuación sus emociones y prejuicios en la toma de una decisión y en su implementación.

Elemento clave 1. Aprendizaje: escuche atentamente, lea críticamente

Convertir el conocimiento en comprensión es un requerimiento del buen juicio. No hay que apresurarse a juzgar mal porque puede filtrar inconscientemente la información recibida o no es lo suficientemente crítico de lo que escucha o lee, porque perdería una gran cantidad de la información disponible. Preste atención a cada uno y a todos los demás y diseñe sus preguntas para extraer respuestas interesantes.

La sobrecarga de información escrita es otro problema. Hay que exigir calidad en lugar de cantidad. Los elementos de la agenda deberían tener un máximo de seis páginas. Un riesgo más sutil es tomar la palabra escrita al pie de la letra. Una persona con buen juicio es escéptica ante la información que no tiene sentido.

Mejorar: Escucha activa, capte lo que no es dicho e interprete el lenguaje corporal, tenga cuidado con sus propios filtros y con la actitud defensiva o agresiva que desaliente argumentos alternativos. Si se impacienta al escuchar, haga preguntas y compruebe las conclusiones. Busque discrepancias en lo que se dice o se escribe, piense en las fuentes de los datos y los intereses de las personas que los suministran y compruebe que sean sólidos.

Elemento clave 2. Confianza: buscar diversidad, no validación

El liderazgo no es un esfuerzo solitario. No margine ni despida a los que planteen preocupaciones u objeciones, y no promueva a los aduladores. La obligación de disentir es una parte central de la forma en que se hace negocios.

Mejorar: Rodéese de personas que le dirán lo que necesita saber en lugar de lo que quiere escuchar. Busque lo que no se ha dicho. Alguien que no esté de acuerdo con usted podría proporcionarle el desafío que necesita.

Elemento clave 3. Experiencia: Hacerlo relevante, pero no estrecho

Los líderes aportan su experiencia al hacer juicios. La experiencia da contexto y nos ayuda a identificar posibles soluciones y anticipar desafíos, pero si se han encontrado con algo así como un desafío actual, los líderes pueden determinar áreas en las que concentrar su energía y recursos.

Pero si la experiencia tiene una base estrecha, la familiaridad puede ser peligrosa. Además, los líderes con profunda experiencia en un dominio particular pueden caer en la rutina, haciendo juicios por hábito, complacencia o exceso de confianza.

Mejorar: Primero, evalúe qué tan bien aprovecha su propia experiencia para tomar decisiones. Registre tanto lo incorrecto como lo correcto. Intente también reclutar a un amigo inteligente que pueda ser un crítico neutral. Segundo, especialmente si eres un líder joven, trabaje para expandir tu experiencia, pero debes obtener y leer publicaciones relacionadas con tu liderazgo.

Elemento clave 4. Desprendimiento: identificar y luego desafiar los prejuicios

A medida que procesa información y aprovecha la diversidad de su propio conocimiento y el de otras personas, es fundamental que comprenda y aborde sus propios prejuicios. Aprende de la experiencia y seleccione asesores. La capacidad de desapego, tanto intelectual como emocional, es un componente vital del buen juicio, pero es una habilidad difícil de dominar.

Mejorar: Comprender, aclarar y aceptar diferentes puntos de vista. Aliente a las personas a participar en juegos de roles y simulaciones, lo que los obliga a considerar agendas diferentes a las suyas y puede proporcionar un espacio seguro para la disidencia. Si se alienta a los empleados a desempeñar el papel de un competidor, por ejemplo, pueden experimentar con la idea de que pueden ser reacios a sugerirle al jefe.

Elemento clave 5. Opciones: Cuestionar el conjunto de soluciones ofrecido

Al tomar una decisión, a menudo se espera que un líder elija entre al menos dos opciones, formuladas y presentadas por sus defensores. Pero los líderes inteligentes no aceptan que esas opciones sean todo lo que hay. Explorar a fondo el conjunto de soluciones es clave para el ejercicio de juicio de un líder. Cuando se pueden debatir todas las opciones, es más probable que el juicio sea correcto.

Mejorar: Presione para obtener aclaraciones sobre información mal presentada y desafíe a su gente si cree que faltan hechos importantes. Cuestione su ponderación de las variables de las que dependen sus argumentos. Si el tiempo parece ser una consideración clave, determine que es legítimo. Tenga en cuenta los riesgos asociados con las soluciones novedosas (estrés y exceso de confianza) y busque oportunidades para mitigarlos a través del pilotaje. No tenga miedo de considerar opciones radicales. Discutirlas podría hacer que usted y otras personas sean conscientes de algunos que son menos radicales, pero que vale la pena considerar y pueden alentar a otras personas a hablar.

Elemento clave 6. Entrega: factor en la viabilidad de la ejecución

Puede tomar todas las decisiones estratégicas correctas, pero aún así terminará perdiendo si no ejerce un juicio sobre cómo y por quién se ejecutarán esas elecciones. En términos más generales, el talento, la creatividad y la imaginación no siempre van acompañados de una capacidad de entrega,

Mejorar: Al evaluar una propuesta, asegúrese de que la experiencia de las personas que recomiendan la inversión coincida con su contexto. Si señalan su trabajo anterior, pídales que expliquen por qué ese trabajo es relevante para la situación actual. Haga que los defensores cuestionen sus suposiciones participando en debates “premortem”, en los que los participantes tratan de descubrir qué podría hacer que una propuesta fracase.

CONCLUSIÓN

Los líderes necesitan muchas cualidades, pero detrás de todas ellas hay un buen juicio. Aquellos con ambición pero sin juicio se quedan sin dinero. Aquellos con carisma pero sin juicio llevan a sus seguidores en la dirección equivocada. Aquellos con pasión pero sin juicio se arrojan por los caminos equivocados. Aquellos con impulso pero sin juicio se levantan muy temprano para hacer las cosas mal. La pura suerte y los factores más allá de su control pueden determinar su éxito eventual, pero el buen juicio apilará las cartas a su favor.





El estigma de Eduardo Montealegre

2 01 2020

11.42 años = 137 meses = 4,167 días de impunidad del presunto delincuente Eduardo Montealegre.

Tras haber sido protegido 8 años por el Poder Legislativo y 3.4 años por el Poder Judicial hoy 2 de enero de este nuevo año, el presunto delincuente Eduardo Montealegre Rivas ha mantenido su récord personal de ser el impune más famoso de la historia penal de Nicaragua, al cumplir 4,167 días de evasión de la Justicia, al haberlo acusado de injurias y calumnias porque me tildó de ser un defraudador del Estado de Nicaragua, sin presentar prueba y escudándose inapropiadamente en la inmunidad que le confería su puesto público de diputado en la Asamblea Nacional.

Esa fue la reacción virulenta y agresiva del acusado Eduardo Montealegre Rivas porque lo incluí en la lista de varios servidores públicos que no cuidaron el presupuesto y el patrimonio de la Nación, al concluir el análisis sobre las liquidaciones bancarias de 2000-2001, la reestructuración de esa deuda pública interna y la subasta de activos de los bancos liquidados, a solicitud de la Contraloría General de la República a inicios del año de 2006.

Siempre continuaré señalando públicamente la presunta delincuencia del exbanquero y expolítico Eduardo Montealegre Rivas, a quien también he denunciado como un violador de los derechos humanos en cinco instituciones internacionales. Nadie debe estar por encima de la Ley.





2020, más problemas y preocupaciones

22 12 2019

La magnitud de la caída de la economía de Nicaragua en 2019 fue mayor que la caída registrada en 2018. En la primera quincena de diciembre de este año que termina, Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) revisó el pronóstico del comportamiento del producto interno bruto (PIB) real de este año y determinó que su caída fue 6.5%, mayor que su disminución de 3.8% en 2018 según el Banco Central de Nicaragua (BCN) y que aún conserva el carácter de preliminar. Cabe agregar que  la reducción del PIB Real en 2019 manifestada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue 5.7%, mientras que el  BCN indicó que la caída fue 3.5%.

La actividad económica que fue más golpeada en su producción en 2019 fue la construcción y le siguen, en orden de importancia, comercio, hoteles y restaurantes, servicios de intermediación financiera, electricidad y agua potable, agropecuaria, industria manufacturera y otros servicios comunales y personales. Sólo la minería reflejó un crecimiento positivo debido a la mayor extracción de oro por el aumento de su precio en el  mercado internacional.

La caída de la producción de bienes y servicios se vio acompañada de una reducción del volumen de las importaciones de bienes y servicios, que COPADES estima en 11.8%, menor que su reducción de 14.0% registrada en 2018.

Por consiguiente, la oferta global real (eliminando la inflación), que es igual a la suma del PIB Real (oferta interna) y del volumen o quantum de importaciones (oferta externa), disminuyó 8.5% en 2019, tras haberse contraído 8.0% en 2018.

La condición de equilibrio del sector real es que la oferta global es igual a la demanda global, y esta última está compuesta por los volúmenes de consumo e inversión (demanda interna) y el volumen o quantum de las exportaciones (demanda externa). Veamos rápidamente cuál fue el comportamiento de la demanda interna del sector privado en 2019, ya que no disponemos de indicadores correspondientes al sector público.

El gasto de consumo de las familias disminuyó 5.9%, lo que se explica con el aumento de 258 mil personas que no generaron ingresos -para sumar un total de 1 millón 293 mil personas o ejército de desempleados del país (o sea, el desempleo abierto y el desempleo equivalente relacionado con el subempleo)-y al deterioro de 7.2% del poder adquisitivo del salario promedio nacional. Cabe agregar que el salario mínimo legal está congelado desde septiembre de 2018.

El gasto de inversión fija (volumen de construcción y maquinaria y equipo) del sector privado cayó 15.5% -en 2018 había caído 21.4%-, dada la incertidumbre política y la desconfianza de los agentes económicos, o sea, la desconfianza de los consumidores, los empresarios y el gobierno.

En resumen, la demanda interna del sector privado en 2019 disminuyó 7.7%, después de haber caído 8.7% en 2018, y, grosso modo, la demanda interna del sector público se contrajo 18.7% dada la disminución del consumo colectivo y de un menor monto anual de cooperación oficial al sector público que oscila alrededor de US$330 millones, una cifra que es bastante cercana a la observada en 2018 que fue del orden de US$303 millones. Por consiguiente, la demanda interna total de bienes y servicios cayó con una tasa de 9.2%, tras haber disminuido 9.0% en 2018, y redujo su exceso con respecto a la producción interna o PIB de 25.5% en 2017 a 15.3% en 2019.

Por su parte, la demanda externa, o sea, el quantum o volumen de las exportaciones domésticas de bienes y servicios -sin adicionar el volumen de exportación bruta del régimen de zona franca- disminuyó 11.8% en 2019 y ya había caído 14.0% en 2018.

Lo más preocupante del grave desequilibrio del sector real de la economía, o sea, de la oferta y la demanda global, es el retroceso de cinco años observado por el producto o ingreso interno bruto promedio anual por habitante. El PIB Per Cápita de 2019 se estima en U$$1,819, un nivel que se aproxima al registrado en 2013.

Otro grave desequilibrio relacionado con el sector real se encuentra en el mercado laboral: (i) la cobertura de la seguridad social sobre la población económicamente activa se ha recortado desde 25.6% en 2017 a 19.2% en 2019; en otras palabras, el número de trabajadores activos asegurados disminuyó de 914.2 miles de personas en 2017 a 735.6 miles de personas en 2019;  (ii) de 3.8 millones de personas económicamente activas, sólo 2.5 millones de personas son ocupados plenos, o sea, que laboran ocho horas diarias tal como lo establece el Código Laboral; y (iii) 1.3 millones de personas se encuentran subutilizadas, afectadas por el desempleo abierto y el desempleo equivalente derivado del subempleo.

Como un corolario de la mayor desocupación laboral y de la menor producción de bienes y servicios en Nicaragua, el índice de pobreza se incrementa de 23.4% en 2017 a 26.6% en 2019; en otras palabras, el número de pobres se eleva entre ambos años de 1.48 millones de personas a 1.72 millones de personas, y esta última cifra es muy cercana a la registrada en 2014.

De esos números de pobres, el total de pobres en condiciones paupérrimas subió de 395.6 miles de personas en 2017 a  490.7 miles de personas en 2019, de tal forma que el índice de pobreza extrema aumenta de 6.3% a 7.6% entre ambos años.      

En conclusión, el problema económico nicaragüense de hoy se resuelve con la solución del gran problema político nacional. El instrumento que tenemos para resolver ese problema político es el Diálogo Nacional, con el cual podríamos evitar más sanciones internacionales a personas y a instituciones públicas y privadas. No debemos optar por la destrucción económica de nuestro país, sino por la conversación constructiva y la reconstrucción de la confianza entre los nicaragüenses.

Nicaragua observa en la actualidad un serio choque de la demanda agregada y la única vía para neutralizarlo y sobreponernos es la de fomentar la inversión privada y pública, para lo cual se requieren estímulos monetarios y fiscales.

Sin embargo, los estímulos monetarios dependen de la disminución de las muy elevadas tasas de interés, mientras que los estímulos fiscales dependen de la disminución de las muy elevadas tasas tributarias. Habría que corregir estos dos sendos errores macroeconómicos. También sugerimos reducir la excesiva dolarización extraoficial de la economía y la eliminación de la proliferación de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio oficial, para que las autoridades gubernamentales puedan ejercer una efectiva política monetaria.

Además, no olvidemos que en 2020 la economía mundial presentará serios problemas de oferta que podrían provocar una recesión económica mundial, y ninguno de esos problemas podrán ser enfrentados con los instrumentos de la política macroeconómica anticíclica, porque son problemas de oferta. Esos problemas son: la guerra arancelaria de Estados Unidos y China, la guerra tecnológica de China y Estados Unidos y los problemas geopolíticos de Estados Unidos e Irán, que podrían elevar los precios internacionales del petróleo.

Los riesgos económicos internos y externos de la economía de Nicaragua están aumentando. Es necesario disminuirlos, principalmente los internos.





Surgen nuevos riesgos económicos para Nicaragua

15 12 2019

La sanción del gobierno de Estados Unidos a la Distribuidora Nacional de Petróleo (DNP) afectará el desempeño de la economía en 2020, un año en que previmos, desde junio de 2019, la tercera caída consecutiva de la producción de bienes y servicios del país.

En 2019, Estados Unidos es el suplidor casi exclusivo de petróleo, gasolinas y diesel  en Nicaragua, y participa con el 65% en el volumen total importado de hidrocarburos del país.

En cuanto al fuel oil, PUMA Energy Bahamas (PUMA) participa con el 98% en la venta total de este insumo para la producción de electricidad en las plantas termoeléctricas del país. Por consiguiente, no se prevén problemas en el abastecimiento de fuel oil y en la generación de termoelectricidad. Cabe recordar que en este año las empresas termoeléctricas generan el 42% del volumen total de producción de electricidad.

La DNP participa con el 87% en el volumen total importado de gasolinas y diesel, que es equivalente al 30% del volumen total de la importaciones de hidrocarburos de Nicaragua. La DNP es el principal importador de gasolinas y diesel en Nicaragua, y ocupa el segundo puesto en la importación total de hidrocarburos, sólo antecedida por PUMA.  

El poder de mercado de la DNP se ejemplifica con su participación del 27% en el volumen total de las ventas de los derivados de petróleo en el mercado local.

Además, la DNP también ocupa el segundo lugar de importancia en el volumen total de ventas de derivados de petróleo, correspondiendo el primer lugar a PUMA. La DNP también vende el 22% del volumen total los combustibles líquidos en las estaciones de servicios y ocupa el tercer lugar en el volumen total de las ventas de los combustibles líquidos en dichas estaciones, antecedida por PUMA y UNO Nicaragua, S.A. (UNO) .

Los principales impactos de la sanción estadounidense a la DNP son la aceleración de la tasa de caída del producto interno bruto (PIB) real y una menor oferta de las gasolinas y del diesel en el mercado local. Es bastante probable que los competidores de la DNP en las ventas de gasolinas y diesel, PUMA y UNO, no podrían ocupar rápidamente el espacio que dejaría la DNP debido a posibles restricciones en el almacenamiento de hidrocarburos importados.

Sobre el supuesto de que se reduzca el 10% del volumen de diesel, un combustible importante demandado por las actividades económicas, el PIB tendería a disminuir 2 décimas porcentuales, por lo cual, el pronóstico de la caída de la producción de bienes y servicios en 2020, realizada por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) en septiembre de 2019, pasaría de 2.9% a 3.1%.

De acuerdo con las relaciones intra e intersectoriales de la economía nicaragüense, las actividades económicas que serían más afectadas por la menor oferta de diesel son las siguientes: productos de petróleo refinado, electricidad, agua potable, cultivo de caña de azúcar, azúcar, productos mineros, productos de la pesca, bebidas, prendas de vestir, servicios de transporte, servicios de administración pública, servicios de enseñanza y de salud, y servicios de esparcimiento.

En términos generales, se conoce que existe una alta correlación positiva entre el volumen de las importaciones de petróleo y sus derivados con el volumen de la producción de bienes y servicios. Ese coeficiente de correlación, que tiene un rango de [-1, +1), en igual a 0.9 en Nicaragua, lo que confirma la presencia de una fuerte relación lineal directa entre los volúmenes de importación de hidrocarburos y de producción de bienes y servicios.

Por otro lado, con base en datos oficiales, la elasticidad del volumen importado de hidrocarburos (crudo y derivados) con respecto al PIB Real (o volumen de producción de bienes y servicios) es igual a 0.75; en otras palabras, si el PIB Real disminuye 1%, el volumen de las importaciones de hidrocarburos disminuye 0.75%, lo cual provoca cierta preocupación porque el poder de mercado de la DNP es 27%.

A pesar de la afectación de la participación de la DNP en el mercado local de los combustibles y de la probable restricción en el almacenamiento de combustibles, los precios al consumidor de combustibles líquidos no aumentarían, porque la formación de dichos precios está regida por los precios internacionales del crudo y de los combustibles líquidos, que en nuestro caso son los precios referentes de la Costa del Golfo de Estados Unidos, conocidos como West Texas Intermediate (WTI).

Sin embargo, sobre el supuesto de que se reduzca la oferta de combustibles en el mercado local, PUMA y UNO podrían comprar petróleo y combustibles líquidos en el mercado spot, o sea, en el mercado libre, pero a un precio más elevado. Esto provocaría el impacto adicional de una mayor pérdida de reservas internacionales del país, que obligaría a una mayor reducción del medio circulante u oferta de dinero con la consecuente aceleración de la tasa de caída del PIB Real.

No se visualiza a ningún país petrolero que pueda suplir a la DNP de gasolinas y diesel. México reestructuró recientemente la estrategia de extracción de petróleo de la empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX); Venezuela no tiene condiciones para exportar más petróleo por el deterioro que presenta su infraestructura petrolera; Irán está enfrentando problemas geopolíticos con Estados Unidos; y Rusia acordó, como aliado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), recortar su nivel de extracción diaria de petróleo en el primer trimestre de 2020, para contribuir a elevar el precio internacional del crudo, que rompieron la barrera de los US$60 el barril el viernes recién pasado.  

Por consiguiente, se encontrarían en una situación de riesgo el consumo de gasolina regular, gasolina super y diesel de parte de las familias y de las empresas en general, excepto el consumo de fuel oil en las empresas generadoras de termoelectricidad. Además, las empresas petroleras podrían enfrentar problemas en cuanto a la administración de sus inventarios de petróleo y de combustibles líquidos, lo cual provocaría una disminución del suministro de combustibles a los consumidores.

Siempre me he opuesto a la destrucción de la economía para que se logren los objetivos políticos de cualquiera de las partes en el conflicto nacional. Tenemos que evitar que continúe retrocediendo el ingreso per cápita promedio anual de los nicaragüenses y que se incremente el desempleo, el subempleo y la pobreza. Tenemos la obligación de proteger y mejorar el bienestar de la población que menos tiene, quienes soportan la mayor carga de la inequidad en la distribución del ingreso y de los impuestos. Por esto, siempre insistiré en que debemos apoyar el Diálogo Nacional, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio, para crear las condiciones de una negociación nacional magnánima y con sentido de Patria.





La recesión económica del país provoca una mayor vulnerabilidad a las empresas no financieras

9 12 2019

En un escenario económico en el cual campean la incertidumbre y la desconfianza de los agentes económicos, la vulnerabilidad de las empresas no financieras, ya sean del sector privado o del sector público, no sólo se profundiza sino también se expande por la persistencia de la recesión económica que se presentó en el país desde el tercer trimestre de 2018. Es muy seguro que la vulnerabilidad cubre a un mayor número de empresas, a medida que ha transcurrido el tiempo.

¿Cuánto ha crecido la vulnerabilidad de las empresas no financieras en Nicaragua? No lo sabemos, porque no hay disponibilidad de información empresarial, que usualmente se publica en países de economía avanzada, donde existe información de mercado. Pero en su empresa, usted puede recopilar y procesar la siguiente información por trimestre, desde el primer trimestre de 2017 hasta el tercer o cuarto trimestre de 2019 y, así, sucesivamente. También la puede estimar mensualmente.

¿Cuál es la variación relativa trimestral del valor agregado (VAB) o resultado económico de la empresa? Determine, por trimestre desde enero 2018, el monto de la suma de las remuneraciones a los trabajadores, la depreciación del activo fijo (edificaciones y maquinaria y equipo), los impuestos indirectos netos de subsidios (si la empresa, por ejemplo, de exportación, los recibiese) y las utilidades brutas (antes del impuesto sobre la renta). Esos totales están valorados en precios corrientes, es decir, en millones de córdobas. Proceda a estimar la variación porcentual de esos montos trimestrales y reste la tasa de inflación trimestral correspondiente, de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nacional. Si observa reducciones crecientes de los montos “reales” (sin el factor inflacionario), su empresa se ha vuelto más vulnerable.

¿Cuál es el comportamiento del número de empleados de la empresa? Estime la variación porcentual del total de empleados fijos de la planilla empresarial, y si disminuye en forma creciente su empresa está vulnerable.

¿Cuál es la situación de los gastos financieros? El grado de presión financiera que soporta la empresas se determina con el ratio de la cobertura de los intereses (RCI) pagados o gastos financieros, mediante la división del Resultado Económico Bruto (REB = VAB – Gastos del Personal o Remuneraciones) con respecto a los gastos financieros, por un lado, y la división de los ingresos financieros entre sus gastos financieros, por otro lado. Si esa cobertura es menor que 1 durante dos años consecutivos, la empresa está vulnerable, o sea, la empresa no puede cubrir sus gastos financieros con su valor agregado y sus ingresos financieros.

¿Es la rentabilidad del activo (ROA) positiva o negativa? Si la ROA es positiva pero decreciente, o si es negativa, la empresa es vulnerable, lo cual es bastante probable por la recesión económica o por el alza de los costos de producción resultante de la reforma tributaria del 28 de febrero de 2019.

¿Cuál es el nivel de endeudamiento?  Si la proporción o el ratio de la deuda total de la empresa con respecto al activo neto (= activos – la deuda generada por esos activos) o con respecto a los excedentes ordinarios (= REB + ingresos financieros) se ha incrementado, la posición patrimonial de la empresa está más expuesta a las vulnerabilidades.

Con esos cinco indicadores, ustedes, propietarios principalmente de microempresas, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs), que tienen un mayor nivel de vulnerabilidad que el de las grandes empresas, podrán monitorear permanentemente la vulnerabilidad empresarial.

Así como las empresas financieras han estado realizando pruebas de estrés financiero desde hace una década, influenciadas por la quiebra de la banca de inversión de Wall Street en 2007-2008, las empresas no financieras también podrían analizar el impacto de la situación económica del país sobre la vulnerabilidad empresarial en 2020-2021.

Por ejemplo, si continuaran disminuyendo las utilidades brutas, que implicaría la disminución del valor agregado bruto  de la empresa y del empleo, o si continúan subiendo las tasas de interés, que implicaría la capacidad de la empresa para pagar los intereses de sus deuda financieras con el uso de los beneficios ordinarios, ¿cómo responderían las empresas no financieras?