El talón de Aquiles de Nicaragua frente al FMI

29 04 2010

Las reformas estructurales suscritas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) han sido el talón de Aquiles para Nicaragua en la obtención de los préstamos muy concesionales de divisas líquidas de libre disponibilidad provenientes de los organismos multilaterales, que son utilizados para apoyar el aumento de las reservas internacionales y financiar el pago de intereses y amortizaciones de la deuda externa -aún no hemos salido del círculo vicioso de endeudarnos para pagar la deuda externa-. Por supuesto que el cumplimiento de esas reformas estructurales requiere una mutua cooperación entre la Asamblea Nacional y el Poder Ejecutivo.

Cuando los incumplimientos de esas reformas cierran las ventanillas multilaterales de este tipo de préstamos al país, el Banco Central de Nicaragua (BCN), sin supervisión o sin control social, nos endeuda internamente con los grupos financieros locales mediante subastas de Letras Estandarizadas con cortísimos plazos y “atractivas” tasas de interés dolarizadas más altas que las existentes en el mercado financiero internacional, o con lo que he denominado “mal llamadas operaciones de mercado abierto”.

Cuando las ventanillas multilaterales se reabren, se desploman las tasas de interés de esos papeles emitidos por la autoridad monetaria. En conclusión, para el logro de los objetivos de aumento de reservas internacionales y del pago oportuno de la deuda externa, si no aumenta la deuda interna muy concesional, es seguro el incremento de la deuda interna onerosa para la mayoría de la población que es pobre, y crecen las pérdidas o el déficit cuasi fiscal del BCN por el pago de intereses y el mantenimiento de valor de sus papeles subastados, y por lo cual ahora,  en su propuesta de nueva ley orgánica, pide ser capitalizado con bonos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, mejor dicho con el apoyo de los contribuyentes.

Como resultado de la aprobación de la II y III revisiones del Programa “PRGF2” en 2009, el FMI prestó US$38 millones en ese año, y por primera vez lo destinó al apoyo presupuestario debido a la recesión económica mundial, en vez de su tradicional asignación exclusiva al “fortalecimiento” de la posición de las reservas internacionales; para 2010, último año del programa renombrado como “ECF”, Extended Credit Facility, el FMI ha programado un desembolso de US$36 millones, de los cuales el gobierno espera recibir US$18 millones en mayo próximo por la aprobación de la IV Revisión del Programa “PRGF2”.

Por otro lado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2009 concedió un monto total de préstamos de divisas líquidas de libre disponibilidad de US$61 millones, de los cuales US$20 millones correspondían a la programación de 2008, porque fueron aprobados por la Asamblea Nacional tardíamente el 22 de enero de 2009; para 2010 el BID prevé prestar US$43 millones si se cumplen las reformas estructurales suscritas para el año en curso.

Cabe recordar que en 2009 el Banco Mundial facilitó un préstamo de US$18.3 millones que estaban programados para 2008 debido a la mencionada aprobación tardía por parte de la Asamblea Nacional, pero no facilitó US$20 millones programados para 2009 ni se perfila ningún desembolso de este organismo para 2010. Creo que la suspensión de este tipo de préstamo del Banco Mundial se explica por los problemas de gobernabilidad en el país.

Y por esos mismos problemas de gobernabilidad, el Grupo de Apoyo Presupuestario suspendió en 2009 las donaciones de US$48 millones divisas líquidas de libre disponibilidad, excepto la Unión Europea que donó al presupuesto nacional US$15 millones para apoyar al sector de educación pública, y no se tiene prevista ninguna donación para 2010.

De acuerdo con las recientes declaraciones públicas del presidente del BCN, Nicaragua se ha comprometido a realizar o avanzar en una acción previa y cuatro reformas en el ámbito estructural de la economía. El cumplimiento de esas condicionalidades mantendría abiertas las ventanillas multilaterales de préstamos concesionales del tipo de divisas arriba mencionado, cuyo saldo pendiente de entrega después de mayo próximo estimo en US$61 millones, de acuerdo con datos del FMI. 

A partir de inicios de mayo, la acción previa es incrementar las tarifas de energía eléctrica entre 5% y 6%, por el acuerdo establecido de trasladar los cambios en los costos al pliego tarifario, en función de una fórmula de ajuste que fue aprobada en diciembre de 2007. El último ajuste de estas tarifas fue de 18% entre mayo y octubre de 2009 y se pretende también asegurar la reducción de las pérdidas técnicas de electricidad con las inversiones de las compañías distribuidoras.

En relación con las reformas estructurales, a finales de junio próximo se modificará la ley anti fraude en el consumo de energía que se aprobó en junio de 2008, con el muy probable objetivo de aumentar la cobertura de los clientes sujetos a las penalidades.

También a finales de junio se espera que la Asamblea Nacional apruebe la nueva ley orgánica del BCN, la cual persigue los objetivos de su autonomía y capitalización.

Para finales de agosto, se pretende publicar las opciones para reformar el sistema de pensiones de seguridad social y reducir el déficit actuarial del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Desde el año 2000, cuando se quiso privatizar la administración de los fondos de la seguridad social, hasta la actualidad se ha previsto aumentar gradualmente la edad de jubilación de 60 a 65 años, aumentar las tasas de contribución, incrementar el período mínimo de contribución, eliminar la indexación de las pensiones mínimas con el salario mínimo e indexarlas con la tasa de inflación pasada.

Y a finales de septiembre, se establecerá un marco regulatorio para  las microfinancieras y las cooperativas financieras que no son supervisadas por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF).

Veremos si se da la mutua cooperación entre legisladores y ejecutivos del Estado de Nicaragua en un año preelectoral y con gran ruido político, para que el FMI y el BID nos presten US$43 millones de divisas líquidas de libre disponibilidad en el segundo semestre de este año con el propósito de aminorar la caída de las reservas internacionales en 2010.





Los riesgos de la Ley No. 716

28 04 2010

La Ley No. 716 “Ley especial para el establecimiento de condiciones básicas para la renegociación de adeudos entre las instituciones microfinancieras y deudores en mora” encierra varios riesgos microeconómicos y macroeconómicos.

Los riesgos microeconómicos son, primero, un efecto multiplicador de futuras reestructuraciones de deudas y del antecedente legislativo de fijar una tasa de interés en las carteras de crédito para el consumo y de microcrédito en otras instituciones del sistema financiero nacional; segundo, un efecto contagio que podría aparecer a través de las presiones de grupos de consumidores para la reestructuración de adeudos con establecimientos comerciales y de otros servicios.

El riesgo macroeconómico está relacionado con el Programa “PRGF2” (Poverty Reduction and Growth Facility), hoy renombrado “ECF” (Extended Credit Facility), que  vence en septiembre de 2010. En mayo de este año se aprobará la IV Revisión de dicho programa, por lo cual Nicaragua recibirá un préstamo de US$18 millones del FMI, y está pendiente la quinta y última revisión prevista para agosto próximo. Es muy probable que el FMI presione por una pronta solución del problema que afecta a la industria de microfinanzas del país, exponiendo al riesgo el desembolso de US$17.6 millones provenientes del FMI (para un tramo anual de US$35.6 millones) y el préstamo de divisas líquidas de libre disponibilidad de US$42.6 millones para apoyo presupuestario, además de la solicitud gubernamental de extender un año más el Programa “SCA”. Es notoria la ausencia del Banco Mundial en el apoyo presupuestario desde el año pasado, muy probablemente por los problemas de gobernabilidad que se han observado en el país.

Ante esa situación, se hace necesaria la aprobación de una ley para las microfinancieras. La posición de estas empresas al respecto es avanzar en el ordenamiento jurídico de su industria que actualmente se rige por leyes incoherentes; ampliar la prestación de otros servicios financieros, tales como ahorros, seguros, pagos y remesas; asegurar un sistema de supervisión que responda a la naturaleza de la industria y fomente su desarrollo; garantizar la sostenibilidad de estas empresas, la transparencia y la competencia en el mercado en igualdad de condiciones; y tener acceso a fuentes de financiamiento externo con reglas claras y definidas que den seguridad a los acreedores.

La posición gubernamental sobre la regulación de las microfinancieras es evaluar el impacto de la ley de reestructuración de adeudos sobre los flujos de financiamiento y el volumen de crédito de las microfinancieras, así como fortalecer la supervisión, la transparencia y la eficiencia de esas empresas a finales de septiembre de 2010, a través de la ampliación del universo de las microfinancieras supervisadas, con la definición del monto de capital y de crédito de las instituciones, la aprobación de la ley de microfinancieras para establecer un marco regulatorio para las entidades no supervisadas por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), y el fortalecimiento del monitoreo y la regulación de las actividades de las cooperativas financieras.

Una sugerencia que podría agregar es la necesidad de una reforma integral del sistema financiero nacional: la propuesta de la nueva ley orgánica del Banco Central de Nicaragua (BCN) debe fortalecer su papel de rector de la política financiera y no dejar todo al mercado para el establecimiento de las tasas de interés; reformar la ley de la SIBOIF con el propósito de  que no sea una espectadora de los problemas del mercado financiero y desvincular el financiamiento de sus gastos administrativos y operativos por parte de los grupos financieros locales; y reformar la ley general de bancos debido a la presencia actual de dos bancos especializados en la concesión de crédito a las microempresas, cuyas normas son distintas a las de los bancos corporativos. Pero para hacer todo esto, se requiere de una gran voluntad política gubernamental.





El sucre

27 04 2010

La presentación de la moneda virtual el sucre en 2010 me hace recordar el peso centroamericano creado en 1963 como unidad de cuenta del sistema de pagos regional.

El establecimiento de una cámara central de compensación de pagos asociada con el sucre parece tener el doble propósito de la cámara de compensación centroamericana creada en 1961, como son los de facilitar el pago de las transacciones y promover el uso de las monedas de los países integrantes del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) en las transacciones comerciales de dichos países. En otras palabras, el sucre, en su origen, es exclusivamente una moneda de intercambio para impulsar el comercio entre los países que integran el sistema, sin la necesidad de utilizar el dólar estadounidense.  

El funcionamiento de esa cámara de compensación, que es un sistema de pagos, también me hace recordar el de la cámara de compensación centroamericana: cada banco central de los países miembros del sistema posee una cuenta en la cámara en la que se registran sus operaciones de crédito y débito frente a los demás bancos centrales del sistema; al momento de efectuar las cancelaciones, cuando los créditos sean superiores a los débitos, se realizan los pagos mediante el uso de las monedas de los países que integran el sistema. En el caso del sistema de pagos del SUCRE, los países harán sus depósitos de monedas locales en el Banco de de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) con sede en Caracas, Venezuela.

El ALBA está integrado actualmente por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Las Granadinas, Nicaragua, San Vicente y Venezuela. El sucre, puesto en marcha el 27 de enero de 2010, tiene una paridad de US$1.25, y este valor se ha determinado en función de la canasta de monedas de los países miembros del SUCRE.

Cómo se determina esa paridad me hace recordar cómo se estima el valor del Derecho Especial de Giro (DEG), el activo de reserva internacional creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 1969, con un valor original de 0.888671 gramos de oro fino, para apoyar el sistema fijo de Bretton Woods de tipo de cambio y completar las reservas de sus países miembros, debido a que los dos activos clave para apoyar la expansión del comercio mundial y el desarrollo financiero, como eran las reservas de oro y los dólares de Estados Unidos eran insuficientes. Al derrumbarse el sistema de Bretton Woods en 1973, las principales monedas del mundo adoptaron el régimen de tipo de tipo de cambio flotante

A partir del 1 de enero de 2006, el valor del DEG se estableció en una cesta de cuatro monedas, el dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina y el yen japonés, y se calcula como la suma de cantidades específicas de las cuatro monedas valoradas en dólares estadounidenses, de acuerdo con los tipos de cambio cotizados a mediodía de cada día en el mercado de Londres, ponderados con los pesos de las monedas en la cesta del DEG en función del valor de las exportaciones de bienes y servicios de cada país y el monto de reservas denominadas en las respectivas monedas que están en manos de otros miembros del FMI. La composición de la cesta se revisa cada 5 años.

Para llegar a la paridad de 1 Sucre por US$1.25, es seguro que primero se determinaron los pesos de las monedas de los países miembros del SUCRE en la cesta del sucre, muy probablemente en función de una o dos variables macroeconómicas, tales como el Producto Interno Bruto (PIB) y el valor de las exportaciones de bienes y servicios no factoriales; siguiendo el algoritmo del valor del DEG, a continuación se estimaron los tipos de cambio bilaterales de las monedas de los países miembros del SUCRE que están en la cesta del sucre, partiendo de las monedas de cada país valoradas en dólares estadounidenses, por ejemplo los tipo de cambio oficiales de esas monedas en un mes o en un trimestre o en un año base, bastante probable de 2008 dada la recesión económica mundial de 2009; y finalizando el algoritmo del valor del DEG, la suma de los tipos de cambio bilaterales ponderados de cada una de las monedas es el valor del sucre en términos de cada una de las monedas de la cesta.

Volviendo la vista a la integración centroamericana, observamos importantes retrocesos en la  unión monetaria y la integración comercial, porque no hay una visión política de la región compartida por los seis países del istmo, las instituciones de la integración son frágiles y las economías son muy vulnerables a los choques externos.

Algunos ejemplos. La guerra entre Honduras y el Salvador en 1969, por el resultado de un partido de fútbol, provocó la salida de Honduras del Mercado Común Centroamericano; la revolución sandinista de Nicaragua en 1979 estuvo acompañada de una fuga masiva de capitales; el alza del precio del petróleo provocan desequilibrios macroeconómicos, tales como aumentos de la inflación, del déficit externo, del déficit fiscal y de la deuda externa; y la crisis de la deuda externa descarriló el proceso de integración al limitar el funcionamiento de la cámara de compensación por la caída de las reservas internacionales, la fuga de capitales y la desaceleración económica.

Los nuevos acuerdos monetarios centroamericanos enfatizan la coordinación, armonización, convergencia o unificación de las políticas monetarias, crediticias, cambiarias y financieras de los países del istmo, a fin de realizar gradual y progresivamente la integración monetaria y regional, pero todo esto es un deseo cuya concreción está lejana.

Con la escasa información oficial, no se visualiza el proceso de alguna coordinación de la política económica de los países miembros del SUCRE o una gestión adecuada de la economía de la región en que circula el sucre. Entre estos aspectos son relevantes la eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias intrazonales; la estabilidad de un sistema monetario y cambiario que permita el uso de las monedas de los países miembros del sistema en las transacciones comerciales, financieras y de inversión; una mayor importancia al equilibrio y el fortalecimiento de las finanzas públicas, con la no monetización de los déficit gubernamentales; y el establecimiento de unos criterios de convergencia macroeconómica de los países miembros del sistema, entre los cuales podrían distinguirse la tasa de crecimiento del PIB, la tasa de inflación, la tasa de interés pasiva real, la tasa de encaje legal, el tipo de cambio efectivo real bilateral con Estados Unidos, el tipo de cambio efectivo real de cada país con el resto de países miembros del SUCRE, la razón del saldo de las reservas internacionales netas de la banca central como participación de la base monetaria, y como porcentajes del PIB el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, la presión tributaria, el déficit fiscal y el saldo de la deuda externa.

Ese es el riesgo que preveo sobre el sucre como unidad de cuenta en el mediano y largo plazo, un proyecto de cooperación sur-sur y, por lo tanto, basado en la solidaridad, la cooperación, la complementariedad y el respeto a la soberanía.

A inicios de marzo de este año, el presidente del Banco Central de Nicaragua afirmó la asignación de C$480 millones de córdobas, equivalente a US$24 millones de dólares, a una cuenta en sucres del Banco Central, que está a la orden de los importadores y exportadores locales para realizar transacciones comerciales sin hacer uso de divisas entre los países miembros del ALBA.  Así, Nicaragua se convierte en el cuarto país en adoptar el sucre en el contexto de los países miembros del ALBA. Cuba,  Venezuela y Bolivia fueron los primeros en utilizarlo. Sin embargo, reitero que la autoridad monetaria necesita eliminar el secretismo sobre esta clase de instrumentos comerciales con el propósito que los agentes económicos tomen decisiones apropiadas para la diversifiación d elos mercados externos y el desarrollo del comercio exterior. Ojalá que la página web del Banco Central de Nicaragua informe más sobre el sucre y ayude a eliminar las analogías relacionadas con las cámaras de compensación y la cesta de monedas que conducen al valor de la nueva unidad de cuenta que existe en nuestro país.





En la búsqueda de una política financiera efectiva

23 04 2010

Las tasas de interés las fija el mercado, dicen los grupos financieros y el regulador del sistema. Creo que no es así, por el errático comportamiento del precio del dinero  en nuestro mercado local, cuando también se observa una gran liquidez en las instituciones del sistema financiero nacional y se ha elevado la  tasa de encaje efectiva sobre los depósitos en córdobas 14 puntos porcentuales sobre la tasa de encaje legal, hasta el 30%, no sólo a finales del año pasado sino también el 11 de marzo recientemente pasado.

Por lo menos, los grupos financieros establecen la tasa pasiva con una tasa de referencia, como es la tasa de rendimiento de las Letras Estandarizadas subastadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN). Pero el nivel de esa tasa de rendimiento que se establece en las mal llamadas operaciones de mercado abierto de cortísimo plazo, 10% en enero de 2009 y 4% en marzo de este año,  no está determinado por el mercado sino por la necesidad del BCN de comprar dólares en el mercado local cuando se cierran las ventanillas multilaterales de préstamos muy concesionales de divisas líquidas de libre disponibilidad por los incumplimientos en la ejecución de las reformas estructurales suscritas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como ocurrió el año pasado con el atraso de la reforma de la ley de seguridad social y la consecuente flexibilidad del FMI en aceptar temporalmente el aumento la cuota patronal al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) del 15% al 16% a partir del 1 de enero de 2010.

 

La tasa de rendimiento de las Letras del BCN se desplomó en 3.6 puntos porcentuales en agosto de 2009 al ser comparada con la del mes inmediato anterior, por la llegada al país de un fondo contingente de Derechos Especiales de Giro (DEGs) equivalentes a US$164.4 millones proveniente del FMI en ese mes, de acuerdo con el mandato de la Cumbre del Grupo de los 20 realizada en Londres en abril del año pasado. Después de agosto bajó de nuevo 2.6 puntos porcentuales hasta 3.19% en noviembre de 2009 -sumando una reducción total de 6.2 puntos desde agosto de 2009-, porque el FMI afirmó que Nicaragua había cumplido satisfactoriamente las metas y condicionalidades del programa económico y, así, el BCN no tuvo necesidad de continuar comprando dólares en el mercado para sostener la condicionalidad de un saldo de reservas internacionales brutas igual a 2.2 veces la base monetaria y pagar oportunamente las obligaciones del país con sus acreedores externos, que es del orden de US$100 millones anuales en el trienio 2008-2010.

Pero la tasa pasiva ponderada a un mes plazo asociada con el córdoba con mantenimiento de valor disminuyó sólo 1 punto porcentual en agosto de 2009 y se mantuvo prácticamente constante hasta diciembre del año pasado, muy probablemente porque el FMI entregó su préstamo de US$38 millones al presupuesto nacional –primera vez que lo hacía por los problemas recesivos económicos que provocaron una grave caída en la recaudación de impuestos y, con más razón, por la suspensión de las donaciones del Grupo de Apoyo Presupuestario-, y, adicionalmente, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entregó otro préstamo de US$40.5 millones de divisas líquidas de libre disponibilidad en diciembre de 2009. Sólo quedó pendiente la entrega del préstamo de US$20 millones de divisas líquidas de libre disponibilidad del Banco Mundial (BM/IDA) correspondiente al año pasado, probablemente porque este organismo financiero multilateral es el único susceptible ante los problemas de gobernabilidad existentes en el país.

En ese escenario, los grupos financieros locales lograron reconfirmar que el BCN ya no tenía ninguna necesidad de comprar más dólares en el mercado local y las estadísticas indican otras caídas de la tasa de interés a un mes plazo pagada a los ahorristas de 1.24 puntos en febrero y 0.88 puntos en marzo. ¿Por qué esa reducción total de 2.12 puntos en esos dos meses?

Por otro lado, la tasa de interés tasa activa ponderada de corto plazo asociada con el córdoba con mantenimiento de valor, o sea una tasa “dolarizada” cobrada a los prestatarios por las instituciones financieras locales en el año de la recesión económica, osciló alrededor de 14% en 2009,  un punto porcentual más alto que la registrada en el año en que ocurrió la crisis financiera internacional por los actos inescrupulosos de un grupo de banqueros de Wall Street, que fluctuó muy cercanamente al 13% en 2008. Con más liquidez, la tasa de interés activa fijada por los bancos está “inflada” y se neutraliza el juego de la oferta y demanda de dinero para el establecimiento de su precio. En Nicaragua, la tasa de interés pasiva dolarizada está cercana a 3%, mientras que la tasa de interés activa dolarizada se mantiene “hinchada” al aproximarse al 14%, muy alejada de la tasa de 3% cobrada por los bancos estadounidenses a sus clientes corporativos preferenciales. Como suele ocurrir en nuestro país, que no es sujeto de crédito por su incapacidad de pago al continuar muy endeudado en términos de producción, si las tasas de interés bajan en el mercado internacional, las tasas de interés suben en el mercado local y viceversa, algo tragicómico en el escenario de la sabiduría del mercado.

Al comparar las tasas de interés activa y pasiva en los diciembres de cada año, se nota que el diferencial de las tasas de interés asociadas con el córdoba con mantenimiento de valor se redujo 1.5 puntos porcentuales en 2008, pero se elevó en 1.44 en 2009, cuando el país requería una política financiera anticíclica dirigida por el BCN para amortiguar los efectos de la caída de la economía mundial. Debo señalar que el BCN, el rector de la política financiera nacional, no aplicó correctamente sus instrumentos para contribur en la racionalización no sólo del costo del crédito sino también de los diferenciales de las tasas de interés y, por otro lado, la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) no reguló ni supervisó apropiadamente al sistema financiero y dejó la solución de los problemas al sabio mercado, que hoy está muy cuestionado en la política y la economía mundial.  

En los primeros tres meses de 2009, el diferencial de las tasa de interés antes mencionado se incrementó en otros 2.2 puntos no obstante la tasa activa de corto plazo sigue desplazándose muy cercanamente al 14%. De nuevo, ¿por qué esa nueva ampliación de ese diferencial en el primer trimestre de este año?

Espero que el actual superintendente de bancos no reafirme que el comportamiento de la tasa de interés activa y del diferencial o “spread” de las tasas lo explica el mercado –el mercado financiero nicaragüense es, en el mejor de los casos, oligopólico y, en el peor de los casos, es de competencia monopolítica-. Tampoco espero que los grupos financieros locales afirmen que la tasa de interés activa y el diferencial de las tasas aumentan porque el índice de riesgo-país de Nicaragua aumenta, sencillamente porque el avance del riesgo político está neutralizado por la reducción de los riesgos económicos y financieros en el primer trimestre del año -hay que recordar la afirmación de un alto cargo del FMI que visitó al país recientemente, que estaba presto a discutir con nuestros servidores públicos qué hacer con tantas reservas internacionales-. Sería mejor no tocarlas porque el BCN tiene que cancelar deudas de cortísimo plazo de las mal llamadas operaciones de mercado abierto y, además, pagar el servicio de la deuda externa.

Entonces, ¿por qué se ha incrementado el diferencial de las tasas de interés? Es bastante probable que ese diferencial de tasas de interés se amplió en función del pago mínimo definitivo del 1% de los ingresos brutos establecido en la reforma de la Ley de Equidad Fiscal vigente a partir del 1 de enero de este año, aunado al hecho que el índice estacional de la recaudación del impuesto sobre la renta (IR) se acelera en marzo de cada año. Se repite la misma historia de mayo de 2003, cuando la Ley de Equidad Fiscal estableció el pago mínimo definitivo del IR para empresas financieras de 0.6% anual sobre el saldo promedio mensual de los depósitos totales al cierre del ejercicio anterior y, en ese entonces, se observó la reducción de  la tasa pagada a los ahorristas y el aumento del diferencial de las tasas de interés.

Es muy acertada la opinión del Vicepresidente de la República sobre la regulación de las tasas de interés en el mercado financiero local, lo cual no significa fijarlas ni congelarlas, porque es necesario estimular el ahorro financiero y el crecimiento económico del país. Yo agrego que también se necesita avanzar con paso firme en el fortalecimiento de las reformas estructurales del sistema financiero, porque el BCN debe buscar cómo honrar su papel de rector de la política financiera, que no se visualiza en su nueva propuesta de ley orgánica; la ley de la SIBOIF debe regular con mayor efectividad al mercado financiero local, y no dejar la solución de los problemas a la sabiduría del mercado; las microfinancieras piden ser normadas y supervisadas por la SIBOIF desde hace cinco años, pero el país no cuenta con las definiciones legales para ese tipo de empresa financiera ni para el microcrédito; la ley de los bancos comerciales debe racionalizar el costo del crédito y apoyar el objetivo de impulsar el crecimiento de la producción y no concentrarse casi exclusivamente en el crecimiento del consumo privado, además que existen dos bancos especializados en el microcrédito.

Ojalá que en el bienio 2010-2011 el Estado pueda avanzar en las reformas estructurales del sistema financiero nacional, para que no se continúen examinando los movimientos de las tasas de interés con el mismo perfil y para evitar la repetición de los problemas que están ocurriendo en el mercado financiero de Nicaragua.





Las consecuencias de un mayor riesgo político

22 04 2010

El problema consuetudinario de la ausencia del diálogo y de la imposición de la fuerza entre los partidos y movimientos políticos del país no debería contagiar el desempeño productivo de Nicaragua. Que el respeto a las personas, a sus ideas –sean correctas o equivocadas- y a la propiedad privada y pública  sean una constante por el bien de la nación.

El riesgo político crece en Nicaragua desde la semana pasada. Se deteriora la unidad y la mutua colaboración entre los Poderes del Estado de Nicaragua, se estanca la aprobación de leyes que traen beneficio a la población en la Asamblea Nacional, los diputados no aprueban los nombramientos de varios servidores públicos en puestos clave como la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras, la Contraloría General de la República, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Corte Suprema de Justicia y, antes de hoy, los legisladores sólo habían aprobado una ley muy polémica en el transcurso de tres y medio meses.

Nuestro sistema judicial, que ya goza de un bajo grado de aprobación ciudadana, según las encuestas de empresas especializadas en ese ramo, y de la falta de imparcialidad de los jueces en la lucha contra el narcotráfico, según la Policía Nacional, hoy pone en mayor riesgo su credibilidad al cuestionarse la estabilidad de las leyes entre el gobierno y sus opositores políticos.

El desorden social se exacerbado en esta semana, y ha desembocado en agresiones a periodistas y en daños en las instalaciones de un hotel, de la sede de un movimiento político y de un Poder del Estado, y en vehículos particulares.

El riesgo regulatorio se ha puesto en entredicho. En el transcurso del primer trimestre de este año, el Tribunal de Apelaciones del Departamento de Chontales, con sede en la Ciudad de Juigalpa, ordenó la suspensión temporal de las obras del proyecto hidroeléctrico Tumarín, aprobado por la Asamblea Nacional y ejecutado por un consorcio liderado por el Grupo Queiros Galvao de Brasil, pero esa sentencia fue revocada por la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia.

Por otro lado, la Asamblea Nacional aprobó sólo una ley ese lapso, en la cual se dictaba la reestructuración de las deudas entre micro financieras y productores en mora hasta junio de 2009, y fijaba la tasa de interés de 16% para ser aplicada en dicha reestructuración. En este escenario, sólo faltaría la legislación sobre el tipo de cambio para que la economía se dirija desde el ámbito legislativo y no desde el ejecutivo como manda nuestra Carta Magna.

Continúa pendiente el diálogo entre nuestras autoridades gubernamentales y los miembros de la Conferencia Episcopal desde el año pasado, se mantienen las presiones internacionales de las fuentes donantes del Grupo de Apoyo Presupuestario, se distensionan las relaciones con el país vecino del sur, pero se acrecienta la potencialidad de los conflictos sociales con el ruido político de esta semana.

Este perfil del riesgo político en el transcurso de este año, que fácilmente se ha incrementado en 200 puntos básicos hasta 7,200 puntos básicos en la actualidad, cuyo 50% contribuye en la formación del Índice de Riesgo-País de Nicaragua -o sea con la suma 3,600 puntos a dicho índice-, indudablemente agrava las condiciones socioeconómicas de la población.

Cabe destacar que el riesgo económico de Nicaragua ha disminuido en el primer trimestre, porque se ha reactivado el crecimiento económico y la presión fiscal muestra una menor intensidad con un déficit más bajo que el observado en el primer trimestre del año pasado, aunque sube la presión inflacionaria y se amplía el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (en porcentajes del Producto Interno Bruto (PIB) esperado en el año), todo aunado con un bajo nivel de ingreso por habitante.

Sin embargo, el riesgo financiero se incrementó levemente en el período antes mencionado, porque se apreció más el córdoba, aunque disminuyeron tanto el pago del servicio de la deuda externa y el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (en porcentajes del valor de las exportaciones), y se mantuvieron constantes la deuda externa como un porcentaje del PIB y el saldo de las reservas internacionales en meses de importaciones de bienes CIF.

Pero con un menor riesgo económico-financiero, refrendado recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI), un mayor riesgo político se transmitiría en una desaceleración del gasto inversión y del crecimiento económico -éste último aún lo estimo en 3% anual con base en el comportamiento del volumen de las exportaciones-; en una mayor subutilización de la fuerza laboral, que para este año, antes del actual conflicto político,  la pronostico en el nivel de 27% de la población económicamente activa; y en una mayor presión inflacionaria, que sólo con el choque de los precios internacionales del petróleo y de otras materias primas ya se perfila en el nivel de dos dígitos cercano al 10%.

Es necesario un diálogo entre las organizaciones políticas del país, con el fin de evitar un mayor deterioro del bienestar de la población. Reitero que el anémico crecimiento de 3% de la economía nacional significa el estancamiento del nivel de pobreza de la población nicaragüense.





Un perfil del pronóstico de la economía de Nicaragua para 2010

18 04 2010

COPADES presenta a ustedes un perfil del comportamiento económico de Nicaragua para 2010, con base en los resultados esperados del ciclo agrícola 2009/2010 y la perspectiva de este ciclo para el año agrícola 2010/2011, las expectativas inflacionarias por el comportamiento del precio internacional del petróleo, el problema político de la subutilización de la fuerza laboral, los resultados previstos de las exportaciones, la ampliación del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, el congelamiento del gasto público aunado a una reforma tributaria que restó puntos al crecimiento económico y sumó puntos a la inflación esperada en el año, la reducción de la cooperación externa y el nivel constante del pago de la deuda externa, el mantenimiento del ritmo del deslizamiento anual del tipo de cambio oficial, la caída de las reservas internacionales netas ajustadas o propias de la banca central, el obstáculo de los productores para tener acceso al crédito de las instituciones financieras locales que elevan la tasa de interés activa de corto plazo y reducen las tasas de interés pasivas (se abre el spread, con bastante probabilidad, para el pago del anticipo del 1% sobre la renta bruta como pago mínimo definitivo del impuesto sobre la renta), mientras que el público no bancario continuará refugiándose en el dólar estadounidense para defenderse de las presiones inflacionarias medidas en córdobas, con el consecuente avance la dolarización extraoficial de la economía. 

Próximos acuerdos partidarios distensionarán el medio ambiente político

En el ámbito político, preveo cierta calma en el segundo semestre de este año, tras las elecciones de magistrados que implicarán un nuevo acuerdo entre los partidos políticos del país.

Insuficiente crecimiento económico

En el sector real de la economía, la tasa de crecimiento del PIB Real se pronostica en el nivel de 3.0%, lo cual significa el estancamiento del nivel de pobreza de los nicaragüenses.

Los motores del crecimiento económico

Por el lado de la oferta, café, caña de azúcar, granos básicos, procesamiento de alimentos, construcción y servicios financieros. Por el lado de la demanda, exportaciones e inversión fija (construcción y maquinaria y equipo).

El tamaño del mercado local

5.8 millones de habitantes y el Producto Interno Bruto (PIB) en precios corrientes es de US$6,400 millones. La producción de Nicaragua participará con el 5% en el total de la producción del istmo centroamericano en este año.

El producto interno bruto per cápita promedio anual

US$1,100, similar al observado en 2008. La pobreza aumentó en 2009 y se estanca en 2010.

La tasa de inflación de los precios al consumidor

Al menos 10% acumulada anual, máximo 12% si no se da una recaída de la economía mundial, espoleada por la tendencia alcista de los precios internacionales del petróleo y de otras materias primas.

La subutilización de la fuerza laboral

La población económicamente activa (PEA) es de 2.4 millones de personas y la mitad tiene dificultades de encontrar un puesto de trabajo. El pronóstico de la tasa de desempleo abierto es 14.4% de la PEA y de la tasa de desempleo equivalente, 12.7% de la PEA. 19 mil nicaragüenses aumentarán la fila de las personas que no generarán ingresos en este año y el total de personas subutilizadas en el mercado laboral se aproximará a 657 mil.

El comercio exterior

La política comercial trata de aumentar y diversificar las exportaciones y los mercados externos. El valor anual de las exportaciones domésticas de bienes FOB y el valor neto de la maquila sumarán US$1,773 millones, y el de las importaciones CIF, US$3,927 millones, que conducirán a un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos del 16.5% del PIB.

La cooperación externa

US$560 millones, similar a la registrada en 2005, que fue un año con muchas contradicciones políticas como el actual.

El pago de la deuda externa

US$101 millones, igual al 6% del valor anual de las exportaciones domésticas de bienes FOB y del valor neto de la maquila.

El saldo de la deuda externa

US$3,900 millones, igual a 61% del PIB, de los cuales US$1,594 millones se encuentran pendientes de reestructuración con 8 países que no son miembros del Club de París en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados.

El presupuesto nacional

La reforma tributaria desaceleró en 5 décimas porcentuales el pronóstico de la tasa de crecimiento económico y aceleró en 1.5 puntos porcentuales el pronóstico de la tasa de inflación acumulada anual. El déficit fiscal es igual a 4.8% del PIB con el mismo presupuesto de gastos de 2009.

La devaluación en el mercado cambiario oficial 

Se mantendrá la tasa de 5% de deslizamiento anual del tipo de cambio oficial. No hay posibilidades de reducir dicha tasa en este año para el establecimiento ulterior de una banda cambiaria.

Las reservas internacionales

Las reservas internacionales netas “ajustadas” o propias de la banca central  tienden a disminuir US$30 millones en el año, pero el saldo de las reservas internacionales brutas, que incluye el fondo contingente de US$164 millones facilitado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en agosto de 2009, será equivalente a 2.29 veces la base monetaria al final del año.

La dolarización extraoficial

El 66% de la liquidez global corresponde al dólar estadounidense, mientras que la tasa de inflación de precios al consumidor se mide en córdobas, nuestra moneda oficial que tiene una presencia de 21% en esa liquidez.

El crédito al sector privado

Continuará siendo difícil y más caro el acceso de los productores al crédito del sistema financiero nacional, cuyo saldo aumentará menos del 1% del PIB hasta 36% del PIB y es 3 puntos porcentuales del PIB inferior al nivel registrado en 2008.

COPADES inivita a representantes de empresas, organismos no gubernamentales, organizaciónes internacionales y a otras entidades interesadas en los  temas económico, financiero y social de Nicaragua, a suscribir sus servicios profesionales, entre los cuales cabe destacar la permanente actualización de la situación y la proyección económica del país y el Observatorio Económico de COPADES que evalúa el efecto de la recsesión económica mundial en nuestro mercado local, así como los analisis trimestrales del Índice de Riesgo-País de Nicaragua y el Ranking de la Banca Comercial de Nicaragua. Ponemos a su disposición nuestra dirección electrónica copades@cablenet.com.ni y nuestros teléfonos (505) 2270-0385 y (505) 8886-0068 si desea obtener más detalles al respecto.

Néstor Avendaño, Director Ejecutivo de COPADES.





El porqué del aumento de las exportaciones de Nicaragua

18 04 2010

¿Por qué el volumen de las exportaciones ha crecido a un ritmo de 10% promedio anual entre los años 1994 y 2010, si la política cambiaria tiene un sesgo anti exportador?

¿Por qué, con un córdoba sobrevaluado en un 19.1% en 2009, las exportaciones han sido la fuente más importante del crecimiento económico de Nicaragua, aunque éste sea apenas de 3.7% promedio anual en ese mismo período?

La Ley No. 453 “Ley de Equidad Fiscal”, que está vigente desde mayo de 2003 y fue reformada parcialmente a partir del 1 de enero de este año, consolidó el régimen pro exportador que se implementó desde la década de los noventa con la Ley de Justicia Tributaria y Comercial que surgió en julio de 1997.

Con la Ley de Equidad Fiscal, la tasa de reintegro de 1.5% del valor FOB de las exportaciones se sustituyó con un crédito tributario de 1.5% del valor FOB de las exportaciones, acreditable al Impuesto sobre la Renta (IR), para incentivar a exportadores de bienes de origen nicaragüense y a los productores de esos bienes exportados.

Se estableció la tasa cero por ciento a las exportaciones, que permite la acreditación o devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) trasladado por los insumos, materias primas, bienes intermedios y de capital utilizados en la producción de los bienes exportados.

Continúa la Ley de Equidad Fiscal indicando que todos los exportadores acogidos a la Ley de Admisión Temporal podrán acreditar al IR el 25% del Impuesto Selectivo de Consumo (ISC) por combustible, y el ISC no acreditable es un gasto deducible del IR.

Para las actividades comerciales pesqueras, industriales, artesanales y la acuicultura, la acreditación del ISC se aplicó de la siguiente forma: desde la vigencia de la ley, 75%; desde enero de 2005, 65%;  desde enero de 2006, 50%;  y desde enero de 2007, 25%.

Finalmente, en el sector de la pesca se eliminó la devolución del ISC de gasolina y dieses, pero se reformó la Ley No. 382 “Ley de Admisión Temporal para Perfeccionamiento Activo y Facilitación de las Exportaciones” al concederse el derecho de suspensión de impuestos a las empresas que exportan, de manera directa o indirecta, un valor no menor de cincuenta mil dólares estadounidenses anuales (US$50,000). Antes de esta reforma, sólo gozaban de esta suspensión de impuestos las empresas que exportaban bienes con valores anuales no menores de US$100,000.

Sólo el 1.5% del total de valor anual de exportaciones de bienes de origen nicaragüenses, que se acredita al IR de las empresas exportadoras, suma US$21 millones en 2009. El gasto tributario para apoyar a los exportadores suma, pues, decenas de millones de dólares, un apoyo que la población nicaragüense, con su pobreza y sus limitaciones, otorga a los productores de bienes exportables que generaron el 23% del Producto Interno Bruto el año pasado.

Por lo antes expuesto, puedo afirmar que la política tributaria sustituye a la política cambiaria para dar aliento al esfuerzo exportador del país. El estímulo tributario sustituye el estímulo cambiario desde hace más de dos décadas, porque se observa una sobrevaluación de dos dígitos del tipo de cambio real observado en la actualidad con respecto al tipo de cambio real de equilibrio en el largo plazo.

Aprovecho esta oportunidad para felicitar a un joven colega, el economista Oknan Bello de la Unidad de Investigaciones del Banco Central de Nicaragua, quien a su temprana edad profesional se distinguió por sus muy bien calificadas intervenciones en el Seminario “La Sobrevaluación del Córdoba en 2009”, que realicé en el Instituto Nicaragüense de Estudios Humanísticos (INEH) el 15 de abril recientemente pasado. Tengo la seguridad que estuve frente a un colega que será muy respetado en las futuras discusiones económicas en nuestro país.





La sobrevaluación del córdoba

16 04 2010

En Nicaragua, el crecimiento económico es anémico al registrarse una tasa de aumento de 3.4% promedio anual del Producto Interno Bruto (PIB) Real en el período 1994-2009. Las reservas internacionales aumentan con un mayor endeudamiento público externo e interno. Las tasas de interés del sistema financiero nacional son elevadas y no competitivas en el mercado centroamericano. El valor de las importaciones de bienes FOB es igual a 2.5 veces el valor de las exportaciones de bienes FOB en 2009. El importante flujo recursos externos iguala el 26% del PIB. Por lo tanto, existe un desalineamiento del tipo de cambio real observado o de corto plazo  con respecto al tipo de cambio real de equilibrio o de largo plazo.

El tipo de cambio nominal es la relación directa entre el córdoba y el dólar estadounidense, y sirve para analizar la deuda externa del país.

El tipo de cambio real observado es el precio relativo de los bienes transables o exportables expresados en término de bienes no transables en la economía, y es un buen indicador del grado de competitividad de las empresas de un país en el mercado internacional, por lo cual es muy importante para analizar el saldo del balance comercial de la balanza de pagos.

Con el tipo de cambio real de equilibrio se obtiene en la economía un equilibrio interno y externo sostenible en el largo plazo, el cual se alcanza cuando el mercado de bienes no transables está en equilibrio, el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos y la variación de las reservas internacionales netas son iguales a cero, la política fiscal es estable y hay equilibrio en el  mercado de capitales y de trabajo.

Un incremento del tipo de cambio real significa una depreciación del tipo de cambio real, o sea una mejoría de la competitividad de las empresas en el mercado internacional.

Una caída del valor del tipo de cambio real significa una apreciación del tipo de cambio real, o sea una pérdida de competitividad de las empresas en el mercado internacional al incrementarse los costos de producción interna de los bienes exportables.  La brecha mide la sobrevaluación de la moneda local, que produce efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento económico.

La sobrevaluación del tipo de cambio real indica que el tipo de cambio real observado está por debajo del tipo de cambio real de equilibrio. En esta situación, el precio de los bienes exportables o  transables expresado en términos de bienes no transables es menor que lo necesario para obtener el equilibrio y, por lo tanto, los agentes económicos tienen un mayor incentivo para producir bienes no transables que bienes exportables o importables. En consecuencia, las exportaciones disminuyen, las importaciones aumentan, se profundiza el déficit en la balanza comercial, se desincentiva la inversión extranjera y se produce una fuga de capitales.

La subvaluación del tipo de cambio real tiene efectos contrarios: el tipo de cambio real observado está por encima del tipo de cambio real de equilibrio. Así, las exportaciones aumentan, las importaciones disminuyen, se reduce el déficit en la balanza comercial, se incentiva la inversión extranjera y se produce una entrada de capitales.

En Nicaragua, las variables calificadas como “fundamento”, calificativo que podría entenderse como “determinantes”, del tipo de cambio real de equilibrio o de largo plazo son, en orden de importancia, la relación de precios de intercambio, el flujo de recursos externos netos y el progreso tecnológico.

El tipo de cambio real es la relación entre los precios de los bienes transables o exportables y los precios de los bienes no exportables, que debido al efecto de otras variables, tanto internas como externas, representa el equilibrio simultáneo entre el mercado interno y el mercado mundial.

El índice de la relación de precios de intercambio es el cociente del índice de precios de las exportaciones entre el índice de precios de las importaciones. Por ejemplo, si sube el precio internacional del café se mejora el índice de la relación de precios de intercambio; si sube el precio internacional del petróleo, se deteriora el índice de precios de intercambio. Por supuesto que el deterioro (mejora) de la relación de precios de intercambio amplía (reduce) el déficit comercial y el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, y el córdoba se sobrevalúa.

El flujo de recursos externos netos incluye los montos de las remesas familiares, la cooperación internacional (donaciones y préstamos netos del pago efectivo de amortizaciones de la deuda externa) y el movimiento de capital privado neto, que entre sus principales componentes se distingue la inversión extranjera directa. El mayor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos siempre está acompañado de una mayor necesidad de financiamiento externo, y el córdoba se sobrevalúa más.

Debido a la indisponibilidad de datos para estimar el progreso tecnológico, esta variable se sustituyó con la tasa de crecimiento del PIB Real. Con un lento progreso tecnológico, el crecimiento económico es anémico y la tasa de inversión fija, o sea el gasto en construcción y maquinaria y equipo como un porcentaje del PIB, es baja y, por lo tanto, se observaría una levísima disminución de la sobrevaluación del córdoba.

Por otro lado, el tipo de cambio real observado o de corto plazo se vería afectado por una política macroeconómica inconsistente, la cual podría ejemplificarse con una política fiscal expansiva que conduzca a un creciente déficit fiscal, ya sea financiado con emisión de dinero o con ayuda internacional, o con una política  monetaria expansiva provocada por un creciente déficit cuasi fiscal asociado con el pago de intereses de la deuda interna emitida por la banca central. Otro ejemplo es si el crédito interno aumenta a una tasa mayor que la demanda de dinero se daría un exceso de demanda de bienes y activos financieros, lo cual provocaría una disminución de las reservas internacionales y aumento de los precios de los bienes no exportables.

Por lo tanto, las variables que afectan al tipo de cambio observado de corto plazo son las razones macroeconómicas del déficit fiscal con respecto al PIB; la base monetaria, o sea la suma del saldo de la emisión de dinero y el saldo de encaje sobre los depósitos en córdobas que las instituciones financieras, por ley, depositan en la banca central; la tasa de devaluación nominal del córdoba, que es el aumento del precio de la moneda extranjera en nuestro régimen cambiario reptante, de tal forma que los extranjeros pagan menos por el córdoba devaluado y los nicaragüenses pagan más por la monedas extranjeras; y la primera diferencia de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero, la cual refleja los cambios en los costos de intermediación del mercado cambiario, los desequilibrios entre la oferta y la demanda de divisas del mercado financiero, los efectos de cualquier control de cambios y las expectativas de devaluación que tengan los agentes económicos.

En Nicaragua, la política monetaria ha sido más efectiva que la política fiscal para reducir la sobrevaluación del tipo de cambio real observado, porque la tendencia creciente de la base monetaria es muy leve, más aún a partir en el período de estabilización macroeconómica, que se inició en mayo de 1991.

La política fiscal, que ha sido en gran forma contractiva desde 1991, siempre ha estado acompañada de un alto déficit fiscal que ha sido financiado exclusivamente con recursos externos sin generar inflación en el mercado local, pero la afluencia de la cooperación externa destinada al presupuesto nacional  ha sobrevaluado al córdoba.

La política cambiaria ha sido la menos efectiva para reducir la sobrevaluación del tipo de cambio real de equilibrio, tanto por las inconsistencias entre la política fiscal y monetaria como por la presencia de mecanismos de indexación de precios en córdobas con respecto al tipo de cambio oficial nominal.

Mis estimaciones indican que la sobrevaluación del córdoba alcanzó un máximo de 65.9% en 1987 y se ha reducido hasta 19.1% en 2009, gracias a las políticas de estabilización macroeconómica y de algunas reformas estructurales apropiadas de la economía nacional que se emprendieron a partir de 1989.

En 2009, la sobrevaluación del tipo de cambio real se redujo en 4.4 puntos porcentuales en relación con su nivel observado en 2008, debido principalmente al desplome de los precios de importación que mejoró el índice de la relación de precios de intercambio, lo cual redujo notablemente el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos y disminuyó la necesidad del financiamiento externo.

Sin embargo, tal como señalé anteriormente, la persistencia de un elevado porcentaje de sobrevaluación del córdoba desestimula el esfuerzo exportador, hace más rentables a las importaciones, profundiza e impide corregir el déficit en la balanza comercial, desincentiva la inversión extranjera y produce una fuga de capitales. En resumen, no facilita un crecimiento económico vigoroso y sostenible en el mediano y largo plazo.

No es aconsejable devaluar el córdoba para reducir su sobrevaluación del córdoba, porque una devaluación nominal no se transmite en una devaluación real, o sea no logra mejorar el tipo de cambio real observado o de corto plazo, debido a la existencia de una gran cantidad de mecanismos de indexación de precios en córdobas con respecto al tipo de cambio de córdobas por un dólar. Eso hace que nuestra política cambiaria reptante o deslizante sea ineficiente, porque la devaluación nominal está relacionada con una apreciación del córdoba.

Para reducir la sobrevaluación del córdoba es aconsejable avanzar con una mejor disciplina fiscal en el saneamiento de las finanzas públicas, continuar con una responsable emisión de dinero, y concluir las reformas estructurales de la economía nacional que faciliten elevar la competitividad empresarial.

Una vez concluidas las tareas arriba señaladas, si aún existiese algún rezago del tipo de cambio real con respecto al nivel de equilibrio, tendría que realizarse una devaluación nominal que se traduzca en una devaluación real efectiva, lo cual implicaría desmantelar todos los mecanismos de indexación de precios internos con respecto al tipo de cambio del córdoba, partiendo con la eliminación de la cláusula de mantenimiento de valor.





La economía de Nicaragua en el primer trimestre de 2010

15 04 2010

Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), cuyo director ejecutivo es el suscrito, estima que Nicaragua salió de la recesión económica en el cuarto trimestre de 2009 y en el primer trimestre de 2010 la economía muestra una tasa de crecimiento interanual de 3%.

En términos promedio anual, a marzo de este año se observa un buen desempeño productivo en las actividades pecuarias, pesca, procesamiento industrial de alimentos, servicios gubernamentales, energía eléctrica y agua potable. Aún muestran caídas de producción, en orden de importancia, minería, construcción, servicios financieros, transporte y comunicaciones, agricultura y comercio. Sólo la agricultura y el comercio desaceleran sus caídas de producción.

Uno de los problemas que se acrecienta en el mercado local es la aceleración de la tasa de inflación, debido al comportamiento alcista de los precios internacionales del petróleo y de otras materias primas. El precio WTI de un barril de petróleo ha pasado de US$48 en marzo de 2009 a US$81 en marzo de 2010, lo cual refleja un alza interanual de 69%. Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), la tasa de inflación acumulada en el primer trimestre de 2010 (de diciembre 2009 a marzo 2010) es del orden 3.6%, y el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas muestra la mayor alza de precios al consumidor, que es de 7.1%. La tasa de inflación interanual (de marzo 2009 a marzo de 2010) es de 4.4%.

En el ámbito del comercio exterior, datos del Centro de Trámites de Exportaciones (CETREX) indican que en el primer trimestre el volumen de las exportaciones de bienes creció 40%, mientras que su valor aumentó 33% hasta US$498 millones, que sube  hasta US$568 millones con el valor neto de las exportaciones realizada por las empresas de las zonas francas estimado por COPADES.

Por otro lado, COPADES estima que el valor de las importaciones de bienes CIF en los tres primeros meses del año se aproxima a US$850 millones, por lo cual un dato preliminar del déficit comercial es US$282 millones, equivalentes al 4.4% del PIB pronosticado por COPADES para 2010. Además, con una ayuda de US$195 millones en concepto de remesas, similar a la observada en el primer trimestre de 2009, el déficit en cuenta corriente de la balanza se ubica en US$160 millones e iguala el 3% del PIB previsto para el año.

Nicaragua no recibió préstamos muy concesionales de divisas líquidas de libre disponibilidad en el primer trimestre del año, porque aún se encuentra pendiente la aprobación de la cuarta revisión del programa económico suscrito con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente del BCN, Dr. Antenor Rosales, manifestó que en mayo próximo el FMI entregará US$11.9 millones a Nicaragua por haber cumplido satisfactoriamente dicha revisión del programa.

De acuerdo con datos del BCN, el país obtuvo US$39 millones de divisas líquidas atadas a programas y proyectos del Sector Público No Financiero (SPNF) y pagó US$23 millones en intereses y amortizaciones de la deuda púbica externa; adicionalmente, el BCN compró US$35 millones en el mercado local y el SPNF retiró US$84 millones de sus fondos de préstamos atados a programas y proyectos depositados en el BCN. Como un resultado de lo anterior, el saldo de las reservas internacionales netas ajustadas del BCN disminuyó US$26 millones en el primer trimestre del año.

Las reservas internacionales brutas al 31 de marzo recientemente pasado han disminuido US$87.9 millones en el año, totalizan US$1,485 millones e incluyen un fondo contingente de US$164.4 millones en DEGs entregados por FMI en agosto 2009 por la decisión del G-20 en Londres ante el riesgo de crisis de iliquidez de reservas por el momento recesivo económico mundial, pero equivalen a 2.61 veces la base monetaria, superior a las 2.2 veces establecido en el Programa “PRGF 2” para el trienio 2007-2010 suscrito con el FMI.

En el mercado monetario, el aspecto más relevante es la caída de la tasa anual de rendimiento de las Letras Estandarizadas subastadas por el BCN desde 10.0% en enero de 2009 hasta 4.1% en marzo de 2010, debido a que la autoridad monetaria no tiene necesidad de endeudarse en gran forma en el mercado local porque las ventanillas de préstamos multilaterales muy concesionales de divisas líquidas de libre disponibilidad están abiertas por el excelente cumplimiento, hasta la fecha, de las condicionalidades macroeconómicas y de reforma estructural de la economía acordadas entre el Gobierno de Nicaragua y el FMI. Por eso, el saldo de la deuda interna de corto plazo emitida por el BCN disminuyó US$21 millones al 31 de marzo con respecto al 31 de diciembre de 2009.

En el primer trimestre del año en curso, las Letras Estandarizadas constituyen el único instrumento que le facilita al BCN sacar córdobas de circulación, hasta un monto neto (colocaciones menos redenciones) de C$1,314 millones, lo cual ha contribuido a que la base monetaria o dinero de alto poder, o sea la suma del saldo de la emisión de dinero y del saldo de encaje efectivo de los depósitos en córdobas, se redujera en un monto de C$425 millones en el primer trimestre del año.   

Por su excesiva liquidez, el Sistema Financiero Nacional (SFN) tiene depositado en el BCN el 23.2% de los depósitos del público en córdobas y el 18.6% de los depósitos del público en moneda extranjera, mientras la ley monetaria señala una tasa de encaje legal de 16.25% para ambos tipos de depósitos. COPADES prevé que se mantendrán las dificultades de los productores en su acceso al crédito en este año, mientras se expande el diferencial de las tasas de interés en el mercado local, al caer más la tasa de interés pagada a los ahorristas que la tasa de interés cobrada  a los prestatarios.

No se dispone de información oficial sobre la ejecución del presupuesto nacional de este año. COPADES prevé que es muy probable que los impuestos recaudados por el Gobierno Central hayan aumentado con respecto a lo registrado en el primer trimestre de 2009, por la aceleración de la tasa de inflación y la salida del país de la recesión económica en que se encontraba desde el cuarto trimestre del año de 2008. Sin embargo, aún es muy prematuro evaluar el efecto de la reforma tributaria vigente a partir del 1 de enero de este año, con más razón cuando no se dispone de los datos.

En cuanto al gasto del presupuesto, COPADES también prevé que se haya observado un aumento importante en el la ejecución de la cartera de proyectos de inversión pública –el ciclo económico de la construcción es la estación seca- y también es bastante probable alguna caída del consumo público por el ajuste exclusivo del 3% del salario para los empleados que devengan C$20,000 o menos mensuales. Con esos supuestos, COPADES estima que el déficit fiscal se aproxima al 0.3% del PIB pronosticado para este año, dos décimas porcentuales menor que el observado en el primer trimestre de 2008.

En conclusión, hasta ahora la economía marcha mejor que a inicios del año pasado y el resultado final dependerá del número de decibeles del ruido político. Las expectativas del crecimiento de la producción en este año significarán el estancamiento o la contención del nivel de pobreza de los nicaragüenses. Sólo el comportamiento creciente de la producción agropecuaria, ceteris paribus el desempeño de las otras actividades económicas observado en 2009, garantizaría un crecimiento de 1.4% del Producto Interno Bruto Real en 2010.

La tasa de inflación acumulada anual tiende a ubicarse entre 10% y 12%, como resultado de las presiones inflacionarias externas ya que no es posible ningún desorden monetario y, aunque haya una reducción de las reservas internacionales porque el año pasado aumentaron con más deuda interna emitida por el BCN y con el fondo contingente del FMI, se mantendrá la tasa de deslizamiento anual de 5% del tipo del tipo de cambio oficial y se apreciará más el córdoba, que en 2009 salió sobrevaluado en dos dígitos.

El principal problema político en el campo económico seguirá siendo el desempleo. Con el anémico crecimiento pronosticado por COPADES para este año, 19,000 personas aumentarán la fila de desempleados del país, de tal manera que el pronóstico de la tasa de desempleo abierto, o sea de las personas que no laboran en absoluto, tiende a  alcanzar el nivel de 14.4% de la población económicamente activa, mientras que la tasa de desempleo equivalente asociada con el subempleo se proyecta en 12.7%; en suma, 656,000 personas estarían subutilizadas en el mercado laboral en este año. Reitero que debe ser una preocupación nacional la formulación, aprobación y aplicación de una política de empleo, respaldada por los trabajadores, los empresarios y el gobierno.





El debate de la dolarización

13 04 2010

La economía nicaragüense está muy dolarizada extraoficialmente. Para demostrar esa afirmación, bastan tres indicadores macroeconómicos: a finales de marzo de este año, el 65% de la liquidez global de la economía nacional está constituido por dólares estadounidenses; y en el sistema financiero nacional, el 71% del saldo total de los depósitos correspondían a dólares estadounidenses, y a finales de enero recientemente pasado el  87% del saldo total de la cartera de préstamos ha sido otorgado en dólares estadounidenses. Por otro lado el Artículo 1 del Capítulo I de la Ley Monetaria establece que la unidad monetaria de la República de Nicaragua es el Córdoba.

La dolarización es el uso de una divisa extranjera como moneda de curso legal en la economía interna, sea o no el dólar estadounidense la moneda adoptada. En otras palabras, la dolarización ocurre cuando los residentes de un país usan extensamente el dólar de los Estados Unidos de América u otra moneda extranjera, por ejemplo el euro o el yen, junto a o en vez de la moneda local.

La dolarización extraoficial se observa cuando la gente mantiene gran parte de su riqueza financiera en bonos extranjeros en el exterior, depósitos en dólares en el exterior, depósitos en dólares en la banca nacional y billetes de dólares en el bolsillo, aún cuando el dólar no sea una moneda de curso legal.

La dolarización extraoficial en Nicaragua se desarrolló en tres etapas. Primero, cuando la gente sustituyó sus activos al depositar en el exterior sus dinero y bonos en dólares; segundo cuando la gente realizó la sustitución de córdobas en dólares en el sistema financiero nacional; y tercero, cuando la gente comenzó a pensar en dólares y no en córdobas y todos los precios están dolarizados o relacionados con el tipo de cambio.

La dolarización extraoficial ofrece una protección contra la inflación en córdobas y, acompañada de una cláusula de mantenimiento de valor para el córdoba (un dólar disfrazado), disminuye el riesgo que una devaluación del córdoba provoque una corrida bancaria.

Nicaragua está más cerca de una dolarización oficial que de una recordobización de la economía y esta última sería más frustrante que la primera. ¿Qué es lo que no está dolarizado en nuestra economía? El medio circulante, el encaje sobre los depósitos en córdobas con o sin mantenimiento de valor, los precios de los perecederos de origen agrícola, los salarios del personal menor. Después todo ya está dolarizado.

La dolarización oficial de la economía debe ser una decisión voluntaria de la población, no debe ser impuesta desde los altos niveles gubernamentales sino debe fundamentarse en un plebiscito, tal como se ha adoptado el euro en 16 países de los 27 miembros de la Unión Europea.

Una consideración económica que la población debe tener en cuenta para pronunciarse sobre la dolarización oficial de la economía es si la historia del desempeño monetario ha deteriorado la credibilidad del córdoba –no olvidemos que entre abril de 1987 y abril de 1991, en Nicaragua se registró la cuarta hiperinflación del mundo en el Siglo XX, con una tasa de inflación de 46% promedio mensual, sólo antecedido, en orden de importancia, por Hungría en 1945-46, con una de 19,800% promedio mensual, Grecia en 1943-1944, con una de 365% mensual, y Alemania en 1922-1923, con una de 322% mensual.  

 

Otra consideración económica que debe reflexionar la población es sobre la cuantía del señoriaje, que es la capacidad estatal para obtener ingresos mediante la creación de dinero de alta potencia. Si la dolarización extraoficial ya está muy extendida, como lo señalé al inicio de esta opinión, hay un cobro de poco señoriaje por emitir córdobas, porque la razón Base Monetaria/Producto Interno Bruto (BM/PIB) fue apenas 9.9% en 2009.

La consideración política más importante para que la población se pronuncie a favor de la dolarización es si no considera el córdoba como un elemento indispensable de la identidad nacional; si lo fuese, se aceptaría la recordobización de la economía.

La puesta en marcha de la dolarización oficial elimina la alta inflación en córdobas, el arbitraje tiende a mantener los precios de bienes similares dentro de un rango estrecho dentro de la zona del dólar, el país renuncia a una política monetaria  independiente e “importa” la política monetaria de Estados Unidos, las tasas de interés tienden a ser similares, la oferta de dinero se determina automáticamente por la balanza de pagos, pero el país está expuesto a los choques económicos externos.

Entre los costos de la dolarización se distinguen la pérdida de señoriaje o de dinero de alta potencia; el costo por una sola vez de convertir precios, programas de computación, cajas registradoras, a una sola moneda, cosa que ya se hizo en Nicaragua; el costo de perder un banco central; la incapacidad del gobierno para obtener fondos para rescatar bancos en o al borde de quiebra; la incapacidad del sistema oficialmente dolarizado para manejar problemas que envuelvan a todo el sistema bancario; y el costo de la pérdida de flexibilidad en la política monetaria.

Todos conocemos el costo social de la no dolarización oficial. En el actual esquema de deslizamiento del tipo de cambio oficial, que no promueve efectivamente las exportaciones porque su objetivo es mantener fijo el tipo de cambio real al reducir la brecha entre la tasa de inflación nacional y la tasa de inflación internacional, la devaluación disminuye el poder adquisitivo de los salarios, todo cuesta más en córdobas, y los trabajadores por cuenta propia, que no son asalariados, no pueden subir los precios porque sus clientes no tienen suficiente dinero para pagar. Sin dolarización, el costo es el empobrecimiento, porque pagamos las ineficiencias de la economía por la vía de la devaluación.

Con la dolarización oficial, la devaluación ya no existe. Entonces, ¿cuál sería la nueva vía para pagar las ineficiencias o problemas estructurales que seguirían persistiendo en nuestro mercado local?  La nueva vía sería la contracción de la economía. En otras palabras, el desempleo sería el costo social inmediato de la dolarización oficial de la economía nicaragüense.

Entonces, ¿cuáles serían los beneficios esperados de la dolarización oficial? Se presume que el dólar es mejor que el córdoba; los costos de transacción de moneda en el ámbito del comercio exterior son más bajos; los bancos comerciales podrían mantener reservas más bajas y reducirían su costo (la tasa de interés) para hacer negocios, porque ya no existiría el instrumento del encaje legal; desaparecería el riesgo cambiario; la tasa de inflación sería más baja y habría un menor riesgo de inflación futura; las tasas de interés serían bajas y relativamente estables; aumentaría la seguridad de la propiedad privada, porque el dinero no estaría expuesto a sorpresas cambiarias; y se daría una mayor apertura económica y transparencia, especialmente en el presupuesto nacional, y habría una mejor disciplina fiscal. Si la dolarización oficial es beneficiosa, debería resultar en un crecimiento económico más alto de lo que actualmente es en Nicaragua.

Pero la dolarización oficial no es una panacea, no es una medida suficiente si no va acompañada de acciones previas para eliminar los desequilibrios fiscal y cuasifiscal y para fortalecer los bancos y el papel supervisor de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras.

¿Es posible dolarizar oficialmente la economía de Nicaragua? La respuesta es no. Supongamos que usted diga sí. Hagamos cuenta a finales de marzo de 2010. Comprar todo los córdobas que circulan en el mercado, fuera del sistema financiero, y el encaje efectivo sobre los depósitos en córdobas, significaría un monto de US$483 millones; por otro lado, el pago anual de la deuda externa reestructurada suma US$101 millones. Tenemos un total de US$584 millones. Ahora, agreguemos la deuda de corto plazo emitida por el Banco Central de US$381 millones en concepto de Letras Estandarizadas subastadas y Títulos Especiales de Inversión colocados entre empresas públicas, y arribamos a un gran total de US$965 millones. Pero el saldo de las reservas internacionales netas ajustadas o propias del Banco Central es del orden de US$865 millones, insuficiente para enfrentar las obligaciones de corto plazo.

Así, tenemos un flujo neto negativo de US$100 millones. Es un asunto de flujos de divisas, es un asunto del Banco Central. Solo falta agregar el componente de la cooperación internacional de divisas líquidas de libre disponibilidad por US$103 millones, con lo cual se eliminaría la brecha antes mencionada, pero este monto siempre está cobijado por la interrogante del cumplimiento de las reformas estructurales acordadas con el Fondo Monetario Internacional.

En conclusión, aunque los nicaragüenses tengan la voluntad de dolarizar plenamente la economía del país, no se podría lograr este cometido porque, sencillamente, el Banco Central no tiene las reservas internacionales suficientes para sacar de circulación al córdoba.