El muy probable choque externo y el papel de la SIBOIF

28 10 2012

Después de haber transitado con mucha libertad, yo diría rayando el libertinaje, el mercado financiero es objeto de una preocupación mundial por el lentísimo avance de las reformas para regularlo. Ahora, los sistemas financieros deben “apertrecharse” por la inestabilidad económica y financiera de las economías avanzadas, por ejemplo la Eurozona, Estados Unidos y Japón, que ya comienza a sentirse en los países de economías emergentes, tales como China, India y Brasil.

Recientemente, y con justa razón, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó no sólo sobre el empeoramiento de la crisis de la deuda pública de la Eurozona, sino también por el ya conocido “precipicio fiscal”, es decir, un problema de altos déficit fiscal y endeudamiento público, de Estados Unidos, principal socio comercial de los países centroamericanos, que el presidente Barack Obama propone evitarlo con el aumento de la presión tributaria a las familias estadounidenses de más altos ingresos, mientras que el candidato republicano Mitt Romney propone reducir los gastos, especialmente aquéllos dirigidos al bienestar social de la población estadounidense.

En 2011, Nicaragua exportó a Estados Unidos el 29% del valor total de las exportaciones de bienes FOB e importó de Estados Unidos el 17% del valor total de las importaciones de bienes CIF. En otras palabras, Estados Unidos participa con el 21% en el comercio global de Nicaragua. El riesgo de una mayor desaceleración del crecimiento económico estadounidense, peor si fuese una recesión, se manifestaría a través de dos vías en Nicaragua, un país de ingreso medio bajo pero aún muy endeudado con sus acreedores externos e internos.

La primera vía está relacionada con los mayores obstáculos en el acceso a recursos externos -principalmente, cooperación, inversión extranjera directa, inversión financiera y remesas-, que obligaría a un ajuste automático del consumo y la inversión. La segunda vía es la caída de los precios de los bienes primarios o materias primas –llamados commodities en el mercado internacional-, que provocaría un menor ingreso en concepto de exportaciones, un menor egreso en concepto de importaciones -principalmente por la muy probable caída del precio del petróleo- y, consecuentemente, una reducción transitoria del déficit comercial de la balanza de pagos acompañada de una baja tasa de inflación.

En ese escenario, Nicaragua no podría aplicar una política anti cíclica sencillamente porque no dispone de suficientes recursos presupuestarios para aumentar la inversión pública principalmente en proyectos de infraestructura económica, generar empleos y aumentar los ingresos de la población, aunque el presupuesto nacional goza de una excelente disciplina fiscal –ya es un presupuesto “equilibrado”– gracias a que los recursos de la asistencia financiera de Venezuela se registran en el movimiento de capital privado de la cuenta de capital de la balanza de pagos del país.

Lo que nos quedaría por hacer sería, pues, mitigar los efectos de ese probable choque externo que podría ocurrir en 2013. En la mitigación de los efectos de ese choque aparece la necesidad de fortalecer la supervisión bancaria en nuestro país, ahora enfocada, creo, en la aplicación de las normas prudenciales de Basilea III.

La Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) debería analizar los efectos de esos riesgos y las medidas de contingencia necesarias en el sistema financiero nacional. Habría que fortalecer a la SIBOIF en la formulación y aplicación de pruebas de estrés financiero o de resistencia financiera a cada institución que integra el sistema, con el propósito de elevar su vigilancia macroprudencial, mediante un Comité permanente especializado en este tema con el apoyo sólido de un equipo técnico, y en mejorar el marco regulatorio para enfrentar un empeoramiento de la crisis internacional.

En diciembre de 2011, al menos el FMI y el Banco Central de Nicaragua (BCN), no sé si participó la SIBOIF, realizaron pruebas de estrés financiero a cada uno de los bancos del país, pero los resultados no fueron publicados, a pesar del riesgo moral que conllevó la falta de conocimiento de esos resultados. Hoy es necesario continuar realizando esas pruebas para identificar los mecanismos de transmisión de esos riesgos, cuantificar y analizar los impactos, y determinar las medidas contingentes para mitigarlos. Sin embargo, se requiere definir los escenarios para pedir a los bancos, financieras, aseguradoras, puestos de bolsa y la Bolsa de Valores de Nicaragua la realización de esas pruebas.

El escenario base para la prueba de la desaceleración económica global es la versión oficial de las perspectivas macroeconómicas del país correspondiente a 2013, que podría caracterizarse, entre otras variables, con una tasa de crecimiento económico de 4.1%, una tasa de inflación acumulada anual de 7.3%, una tasa de devaluación nominal de 5%, una tasa de desempleo global -abierto y equivalente asociado con el subempleo- de 24% de la población económicamente activa y una tasa de rendimiento anual de 2% de las Letras subastadas por BCN, y todas esas variables se estresarían en otros dos escenarios de corte anual; por otro lado, se medirían los efectos del menor acceso a flujos de capital o el impacto del choque monetario en la liquidez del sistema financiero, con los supuestos de la contracción del financiamiento externo, la contracción del “fondeo” en dólares, la devaluación del córdoba y el incremento de la tasa de rendimiento anual de las Letras del BCN. En relación con el marco regulatorio, sólo basta agregar que la SIBOIF debe fortalecer las normas para regular a cada grupo financiero, a cada institución financiera y a cada producto financiero, que dicho de paso son pocos dado el estado incipiente del sistema financiero de Nicaragua.

Ninguna supervisión financiera debe ser subjetiva, tal como lo diera entender recientemente el presidente del Grupo Lafise, pero cabe recordar que los números que resulten de las pruebas de capacidad financiera o de estrés financiero hablarán por sí mismos con la mayor objetividad que podemos imaginar. Por supuesto, la interpretación correcta de esos números se basa en la debida consistencia teórica de las definiciones de las variables y de las razones financieras, y no como las perciben el regulador y los regulados.

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Hablar sin reflexionar

25 10 2012

La prudencia es la madre de la ciencia y Miguel Savastano, subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), volvió a patinar en sus declaraciones sobre la economía de Nicaragua, publicadas en la edición del diario La Prensa el 24 de septiembre de este año, al considerarla como “muy sana”. La prudencia fue la base de su afirmación, pero no la de él sino la de la política fiscal y de la política monetaria; sin embargo, el agua rebalsó el vaso cuando dijo que Nicaragua “no tiene un problema macroeconómico, por lo tanto no necesita un programa con el FMI.”

La prudencia macroeconómica exige pensar y bien, con gran atención, no sólo sobre la economía, sino principalmente sobre uno mismo. Es allí en que se logra identificar la rectitud y la ética profesional, es decir, las virtudes cardinales de un economista ajeno a lo que llamo “calores políticos” y “lisonjas al gobernante”. Si Savastano no conociera muy bien la situación macroeconómica de nuestro país reflexionaría sobre su voluntad de no juzgar sin conocer y cuidar su acción, pero al conocerla puso en riesgo su credibilidad profesional.

Para todos es conocido que la economía de Nicaragua continúa siendo muy “vulnerable” ante los choques externos, porque aún dependemos en gran forma de la cooperación internacional para financiar un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos equivalente a 14% del Producto Interno Bruto (PIB). Si Nicaragua tuviese una economía “muy sana”, el FMI no mantendría la condicionalidad fondomonetarista de que se mantenga un elemento mínimo de concesionalidad del 35% en la contratación de la nueva deuda pública externa del país y no existiría la prohibición del policía financiero internacional de no endeudarnos en el mercado financiero internacional. También no hubiésemos observado los candentes comentarios nacionales sobre los riesgos económicos de Nicaragua si el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, fracasaba en su tercer intento de reelegirse  como mandatario de la nación sudamericana. Lastimosamente, Savastano olvidó que Nicaragua no es sujeto de crédito en el mercado financiero internacional.

Entre los problemas de largo plazo, Savastano nos prescribe, entre otras recetas estructurales, la actual disposición del FMI que preconiza en Europa y Estados Unidos, que es “reducir la deuda a niveles más bajos de los actuales”, pero obvió que el FMI, nombrado a finales de 2006 por el Grupo de los 7 (G-7) el administrador de la reducción de la deuda externa de 43 países pobres muy endeudados, un club del cual tenemos el extraño honor de ser uno de sus miembros, no ha colaborado con Nicaragua para restructurar el 40% del saldo actual de la deuda pública externa, un saldo que en 2011 es equivalente a 44% del PIB. Este porcentaje de endeudamiento público externo indica que Nicaragua ha dejado de estar severamente endeudado con sus acreedores externos, pero sigue siendo pobre al no tener capacidad de pago ni ser sujeto de crédito en el mercado financiero internacional.

Aún más, en el terreno de la deuda pública interna, en 1997 el representante residente del FMI en Nicaragua de ese entonces mantuvo un silencio sepulcral cuando Noel Ramírez, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN) endeudó a los nicaragüenses con una tasa de interés “dolarizada” de 15%, mayor que el costo prohibido del mercado financiero internacional, en la inversión financiera de 75 millones de dólares que realizó Lehman Brothers al adquirir CENIs “subastados” por la autoridad monetaria; o en 2001, cuando Noel Ramírez liquidó al INTERBANK con la entrega de CENIS Bancarios con valor precio de 152.7 millones de dólares y con tasas de rendimientos de 15%, 17.65% y 21.43%, es decir, con una tasa ponderada de 19.45%, mucho más elevada que el costo de los préstamos en el mercado financiero internacional, que arrojó un valor facial de esos títulos valores del orden de 257.4 millones de dólares. Tampoco podemos olvidar que el panorama fiscal continuó siendo torpedeado en 2003 con la reestructuración de la deuda pública interna por las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001 y con la subasta de activos de los bancos liquidados, acciones en las cuales se distinguió principalmente el entonces ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Montealegre. Y Savastano nos pide reducir más la deuda pública, en vez de pedir o sugerir que se sancionen los ilícitos que han elevado esa deuda.

En la arena de las finanzas gubernamentales, Savastano sabe que el déficit fiscal de Nicaragua es apenas igual a 1% del PIB en 2011 y recomienda seguir fortaleciendo el ámbito fiscal. Esta recomendación aparentemente es un mea culpa muy discreto del aval del FMI para que el BCN registrara la asistencia financiera de Venezuela en la cuenta de capital del sector privado en la balanza de pagos del país, a sabiendas que con esos recursos se financia un gasto público importante, por ejemplo el bono salarial de 750 córdobas entregados a cada uno de los 165 mil 943 empleados públicos que devengan salarios bajos y cuyo costo anual es de 1 mil 400 millones de córdobas,  o sea, el 60% los ingresos tributarios esperados con la reforma tributaria en ciernes.

Recurriendo al argot fondomonetarista, el déficit fiscal sobre la línea sería igual a 7% del PIB en 2011, en vez del dato oficial 1% del PIB, que hubiese sacado a Nicaragua del Programa “Servicio de Crédito Ampliado 2007-2011” (SCA) y obligado al gobierno a la adopción de un programa sombra con el FMI, es decir, que el país cumpliera siempre las condicionalidades suscritas sin recibir ningún préstamo de divisas líquidas de libre disponibilidad para apoyo presupuestario y para apoyo a la balanza de pagos de parte de los organismos financieros multilaterales.

Hubiese sido mejor que Savastano haya afirmado que la situación macroeconómica de Nicaragua “está bien” pero también es “frágil” y que es necesario, en el menor plazo posible, iniciar las conversaciones entre el gobierno de Nicaragua y el FMI para suscribir el quinto programa económico trienal para la atracción de la inversión extranjera directa que apoye un crecimiento económico sostenible en el corto plazo y el desarrollo económico en el largo plazo, para que Nicaragua tenga acceso a las ventanillas de préstamos muy concesionales del FMI, Banco Mundial (BM/IDA) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para que el gobierno pueda contratar divisas líquidas atadas al financiamiento de los proyectos de inversión pública, para fortalecer el mantenimiento de un presupuestario equilibrado y la posición de las reservas internacionales, y para disponer de financiamiento multilateral en la ejecución de reformas estructurales acordadas con el FMI, como son los casos de la reforma tributaria, la reforma de fondo de pensiones de seguridad social y el establecimiento de una banda cambiaria que sustituya  al régimen de tipo de cambio deslizante o reptante.





El buen desempeño de LAFISE BANCENTRO

16 10 2012

 

Algunos estudiantes de maestría en Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN)-Managua me han preguntado si existe suficiente mérito para que la Revista Global Finance haya concedido recientemente el premio de Mejor Banco de Nicaragua a LAFISE BANCENTRO en Tokio, Japón.

Según los análisis trimestrales sobre el tradicional ranking de la banca comercial privada radicada en nuestro país elaborado por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES), la firma que este servidor dirige, muestran que hay mérito porque en este año LAFISE BANCENTRO saltó de cuarto lugar en marzo a segundo lugar en junio en los escalafones del Índice de Calidad Bancaria de Nicaragua publicado por COPADES.

Sin lugar a dudas, es notable el comportamiento de LAFISE BANCENTRO al cierre del segundo trimestre de este año al registrar la mayor liquidez entre los 6 bancos privados, con 18 puntos porcentuales sobre el índice promedio de liquidez del sistema, y la mayor productividad, con 14 puntos porcentuales, lo que le valió ser la institución bancaria más competitiva con un índice de 109%, 3 puntos porcentuales por arriba del CITI que fue el banco con mayor rentabilidad al registrar un índice de 171%, muy distante del BAC cuyo índice de rentabilidad fue de 106%.

 

Sin embargo, LAFISE BANCENTRO, aunque es el banco de mayor solidez a finales de junio de este año, es el tercer banco preferido por el público no bancario, precedido por el CITI y el BAC, porque de todos los bancos es el menos accesible a la población –es decir, es un banco que presta servicios preferentemente a las corporaciones-.

Teniendo en cuenta el índice de competitividad, de interés especial para los socios de un banco, y el índice de preferencia, de interés especial para el público no bancario, LAFISE BANCENTRO ocupó el segundo lugar en el ranking de calidad bancaria elaborado por COPADES por primera vez en la historia de dicho ranking. Como ha sido usual a lo largo de este historial, el CITI es el banco de mayor calidad bancaria al obtener un índice de 123%, 7 puntos porcentuales por arriba de LAFISE BANCENTRO.

 

Para el público interesado en la gestión de LAFISE BANCENTRO, unos datos al 30 de junio de 2012: el segundo banco más grande del país por el monto de sus activos, el tercer banco en la concesión de crédito aunque su cartera de préstamos mostró la mayor tasa de incremento interanual (de junio 2011 a junio 2012) con 79 mil 294 prestatarios, el primer banco en la entrega de préstamos en moneda extranjera, el tercer banco con la mayor cartera de riesgo y activos improductivos, el que tiene el menor porcentaje de clientes A, el segundo banco con mayor inversión como un porcentaje de sus activos y de esa inversión un poco más de la mitad correspondió a títulos valores, el segundo banco con el mayor saldo de depósitos –el 71% en moneda extranjera- y el primer banco con la mayor tasa de crecimiento interanual de dicho saldo con 191 mil 662 depositantes, reflejó las menores tasas de interés implícitas pasiva de 1.7% y activa de 11.0%, y su patrimonio sumó 113 millones de dólares.

Felicitaciones a LAFISE BANCENTRO por su premiación como el Mejor Banco de Nicaragua.





Carta Abierta al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua: Nuestra democracia, que debería responder al ciudadano corriente, mantiene un profundo silencio.

14 10 2012

Managua, Nicaragua,

15 de octubre de 2012

Ingeniero

René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez:

Como es de su conocimiento, le he escrito cuatro cartas entre el 8 de mayo y el 30 de agosto de este año sin haber recibido su respuesta, en las cuales le pregunto cuándo la Junta Directiva de la Honorable Asamblea Nacional de Nicaragua pondrá en el orden del día las dos solicitudes de desaforación, que ya se encuentran en la agenda de la Asamblea Nacional, del hoy diputado de la Alianza PLI, Eduardo Montealegre Rivas, remitidas por los jueces María Ivette Pineda el 6 de octubre de 2008 y Henry Morales Olivares el 15 de junio de 2011, debido a las infamias que él escribió contra mi persona, que afectaron a toda mi familia, tanto en el diario La Prensa como en una supuesta carta de disculpas que distribuyó desde la casa de su movimiento político.

En esta ocasión, le escribo esta carta abierta para reiterarle la misma pregunta por quinta vez y para saber si la Asamblea Nacional no continuará limitando mi derecho humano de acceso a la justicia ni me convertirá en una doble víctima de violación de derechos humanos, porque hice dos denuncias penales por la violación de mi reputación y honra cometida por el diputado querellado que evade la justicia en una forma irresponsable.

Usted conoce que el diputado Eduardo Montealegre Rivas continúa usando inapropiadamente, con soberbia y prepotencia, la inmunidad que le confiere su cargo público desde septiembre de 2008, porque los presuntos delitos penales cometidos por dicho diputado contra mi persona no están relacionados con las funciones de su cargo público.

Sin embargo, lo sorprendente en mi caso de reclamo de justicia, que ha llegado al Poder del Estado de Nicaragua que usted preside, por la conducta cuestionable del diputado querellado, es que nuestra democracia, que debería responder al ciudadano corriente, mantiene un profundo silencio, a pesar que usted declaró según información pública del 20 de junio de 2009, que “… en ese tipo de casos, acogerse a la inmunidad no es un comportamiento adecuado de personas responsables y de personas que están dispuestas a responder por sus actos”.

Agradezco de nuevo su atención a la presente, continúo en espera de su respuesta a mi solicitud y le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,





La economía de Nicaragua está en juego en Venezuela

7 10 2012

Independientemente del resultado electoral venezolano, Nicaragua está muy atenta a lo que ocurra en dicho comicios, porque en el mejor de los casos podrían alterarse los términos financieros del convenio petrolero con el país sudamericano; en el peor escenario, sólo basta recordar la frase del candidato opositor Henrique Capriles, que no regalará un barril de petróleo a Nicaragua.

Venezuela no entrega ni un solo dólar en billete verde a ALBANISA, la empresa privada administradora de la asistencia financiera de ese país, que en el período 2007-2011 totalizó 2 mil 231 millones de dólares, incluyendo 380 millones de inversión extranjera directa en las plantas de generación eléctrica y la refinería de petróleo.

El jaque financiero estaría puesto sobre un monto anual de 600 millones de dólares en 2013, correspondiente al préstamo del 50% de la factura petrolera a 23 años plazo, 3 años de gracia y 2% de interés. El escaque sobre el cual se ha consolidado la estabilización macroeconómica de Nicaragua se vería asediado por un mayor pago de las importaciones de crudo y combustibles, que debilitaría la posición de las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN).

En esa probable situación, desde el BCN Alberto Guevara  continuaría acelerando el endeudamiento público interno entre los nicaragüenses para mantener, al menos, un saldo de esas reservas internacionales en el nivel de 2.2 veces el saldo de la base monetaria, pero esta política implicaría los riesgos de una mayor desaceleración del crecimiento económico y de una mayor tasa de subempleo y desempleo del país en 2013.

Para ilustrar esa posibilidad con datos oficiales al 30 de septiembre de este año, Nicaragua en 2012 no ha contado con cooperación externa en divisas líquidas de libre disponibilidad, tanto para apoyo a balanza de pagos como para apoyo presupuestario, porque aun no ha suscrito el quinto programa económico trienal con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto ha obligado al BCN a endeudarnos en 113 millones de dólares, al subastar Letras y Títulos Especiales de Inversión que contribuyeron a sacar de circulación 2 mil 686 millones de córdobas, pero el BCN se ha distinguido en elevar la condicionalidad macroeconómica hasta 2.8 veces el saldo de la base monetaria. A propósito de lo anterior, ¿quién controla al BCN en su carrera para endeudarnos, a sabiendas que con nuestros impuestos le pagamos los intereses y el mantenimiento de valor de los títulos que emite?

Por otro lado, en 2011 la cooperación petrolera de Venezuela sumó 557 millones de dólares y fue equivalente a 6% del Producto Interno Bruto (PIB). Esos recursos, aunque se registran en la cuenta de capital de la balanza de pagos de Nicaragua, se asignan a proyectos emblemáticos de corte público en la actual administración pública con el ánimo de disminuir la pobreza y defender el nivel de vida de la población, tales como financiamiento a la producción agropecuaria, desarrollo del comercio justo, desarrollo de la micro y pequeña empresa, subsidio al transporte público, el bono solidario o salarial con una valor anual de aproximadamente 1 mil 400 millones de córdobas, el financiamiento de la tarifa de energía eléctrica para evitar alzas descomunales por los crecientes precios del fuel-oil, y viviendas y calles para el pueblo.

Una afectación a esta asignación de recursos administrados en forma privada nos pondría fuera del programa económico supervisado por el FMI, ya que el déficit fiscal superaría fácilmente el 5% del PIB. Muy difícil sería el abandono gubernamental de esos proyectos, porque significaría un abandono de la población pobre de nuestro país con el consecuente desgaste político de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa en el poder.

Sólo se observa una pequeña tabla salvavidas para el presupuesto nacional en el horizonte de corto plazo: la reforma tributaria en ciernes que dejaría, a lo sumo, 1% del PIB al Tesoro nacional, pero se tendría que acelerar la ejecución de las nuevas medidas tributarias previstas para el mediano plazo y, por otro lado, se obligaría la  revisión inmediata de la eficiencia del gasto público presupuestado para 2013, una medida fiscal que no fue contemplada por los servidores públicos para su discusión junto a la reforma tributaria.

El riesgo económico estaría acompañado, pues, del inseparable riesgo político. Escuché de un servidor público que ante una situación de esta envergadura, el gobierno de Nicaragua ya tiene un Plan B, el cual estaría basado en una mayor atracción de la inversión extranjera directa.

Ojalá eso fuese real, porque en los momentos actuales el crecimiento de la economía mundial ha comenzado de nuevo a desacelerar y, entre sus efectos, se esperaría una restricción del  flujo de recursos externos –remesas familiares, cooperación oficial e inversión extranjera directa-; una disminución de la demanda internacional –y por ende de los precios internacionales- de materias primas, entre ellas el petróleo; y una desaceleración del crecimiento económico de Nicaragua junto a un mayor subempleo y desempleo abierto.

Las únicas dos cosas buenas que nos dejan estos choques económicos externos son una menor necesidad de financiamiento externo debido a la disminución del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos –los precios de las importaciones caen más que los precios de las exportaciones- y una menor tasa de inflación, asegurada hasta octubre en 2.7% acumulada anual gracias, en gran parte, por la severa contracción, más allá de la requerida, de la cantidad de córdobas que circula en el mercado local.