La banca comercial continuó cayendo

30 01 2012

De acuerdo con datos oficiales del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) elaborado por el Banco Central de Nicaragua (BCN), noviembre de 2011 es el mes número 35 de depresión bancaria o de caídas mensuales consecutivas en nuestro país, después de que se observara una profunda desaceleración en la generación de servicios financieros en los 12 meses de 2008. La caída promedio anual en la generación de servicios de las entidades financieras fue de 1.7% en noviembre del año pasado.

En noviembre de este año, 6 bancos y 2 financieras con 290 sucursales y ventanillas y 7,452 empleados con un salario promedio mensual de C$9,615 reflejan una gran liquidez cuando la razón Depósitos/Crédito es de 159%, un elevado gasto administrativo que representa el 64% de los resultados operativos brutos que inciden en un alto margen de intermediación financiera implícito de 12.7%, y una tasa de utilidad bruta equivalente a 22.8% del patrimonio promedio.

Con mantenimiento de valor, o sea dolarizada, la tasa de interés activa implícita alcanza el nivel de 14.3%, mientras que la tasa de interés pasiva implícita es apenas de 1.74%. El 91% de la cartera total de créditos corresponde a entregas en dólares y el 72% de los depósitos del público es realizado en moneda extranjera. La cartera de préstamos en riesgo y los activos improductivos (es decir, garantías bancarias de préstamos no recuperados) igualan el 7.7% del total de la cartera de crédito.

Los bancos continúan con su estrategia de mantener una gran liquidez y sacrificar su tasa de utilidades, la cual también se corrobora a finales de noviembre con los encajes efectivos catorcenales de 20.2% y 17.2% sobre los depósitos en córdobas y en moneda extranjera respectivamente, mientras que la ley establece un tasa de encaje de 15%. Cabe señalar que todas las entidades bancarias se encuentran sobre el nivel de 10% que establece la norma de adecuación de capital, asegurando así su solidez pero inmersos en una gran desconfianza en los agentes económicos por el temor de la irrecuperabilidad del crédito. Sin embargo, la economía crece independientemente de esta clase de decisiones de los grupos financieros.

Hago un llamado de atención a los técnicos del Banco Central de Nicaragua para que no enreden a los usuarios de su página web, cuando escriben (cito textualmente) que “la actividad financiera continuó en plena recuperación, al mostrar un crecimiento nominal de 6.5 en promedio anual”. Parece que el analista del BCN que estima el IMAE del sector financiero ignora, como lo viene haciendo desde hace varios meses, que la recuperación se evalúa en precios constantes y no en precios corrientes, y también parece desconocer que la tasa de inflación interanual a noviembre de 2011 fue de 7.34%, la cual es mayor que la mal usada tasa de crecimiento promedio anual nominal de la banca comercial radicada en el país. Ojalá que el presidente de la autoridad monetaria ponga orden en las aseveraciones económicas de su personal técnico.

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La necesidad de un diálogo nacional

30 01 2012

El mensaje de la Sra. Hillary Clinton, Secretaria de la Secretaría de Estado de Estados Unidos, me levanta preocupaciones como nicaragüense y tranquilidad como economista. El Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) pasa escrutinios “agresivos” en los diálogos del gobierno de Nicaragua con el Banco Mundial (BM/IDA) y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ahora hemos recibido el anuncio de un tercer escrutinio por parte del gobierno de Estados Unidos.

Como economista, estoy seguro que nuestra estrategia de reducción de la pobreza, o sea el PNDH, gozará de un nuevo aval por parte de la administración estadounidense, pero sospecho como nicaragüense que podría surgir el riesgo político de un plumazo desde Washington que borre el componente de préstamos de divisas líquidas para apoyo presupuestario de US$45 millones que nos facilita anualmente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una vez que se suscriba el quinto programa económico trienal entre Nicaragua FMI.

No podría observarse otro borrón con un plumazo político washingtoniano con un préstamo para apoyo presupuestario que sea facilitado por BM/IDA, porque este organismo multilateral, el único susceptible al tema de la gobernabilidad, eliminó esta asistencia financiera a nuestro país desde 2009, cuando la oposición política nicaragüense denunció como fraudulentos los resultados de las elecciones municipales de noviembre de 2008 tanto en Europa y frente a las puertas del Banco Centroamericano de Integración Económica /BCIE) en Tegucigalpa, Honduras en el primer trimestre de 2009.

Estimo que los préstamos de divisas “atadas” a la ejecución de programas y proyectos del sector público contenidos en el PNDH, que en estos momentos es bastante probable que esté siendo actualizado por el Gobierno de Nicaragua para presentarlo al Banco Mundial y buscar el consenso de sus políticas y proyectos para el período 2012-2017, no correrán riesgo alguno de que los suspendan porque están dirigidos a reducir la pobreza de los nicaragüenses y tienen un impacto significativo en el desarrollo del país, tal como lo pide la Sra. Hillary Clinton. No olvidemos que el PNDH, en este caso actualizado para el quinquenio 2012-2015, es una condicionalidad que el FMI exige para aprobar el nuevo programa económico “Servicio de Crédito Ampliado 2012-2015” que discutirá con nuestras autoridades gubernamentales en este año.

Suspender por razones políticas el componente de divisas líquidas de libre disponibilidad del financiamiento multilateral muy concesional pondría en jaque la estabilización macroeconómica y el pago del servicio de la deuda pública externa a los organismos multilaterales, lo cual podría provocar la desconfianza de  los inversionistas, especialmente entre los extranjeros, y la acumulación de la mora en el pago de la deuda pública externa.

Un jaque de esa calidad podría, posteriormente, sacarnos del programa suscrito con el FMI, con más razón si los plumazos políticos desde Washington llegaran a suspender el préstamo trienal del FMI asociado con la aprobación de dicho programa y cuyo monto es un poco más de US$100 millones asignados exclusivamente al “fortalecimiento” de la posición de las reservas internacionales del Banco Central de Nicaragua (BCN). Estaría en jaque, pues, la condicionalidad de la cobertura del saldo de  las reservas internacionales brutas de 2.2 veces sobre el saldo de la base monetaria.

Para este potencial problema económico y social hay que buscar urgentemente su solución política. Es por ello que aconsejo al presidente Daniel Ortega que convoque a un Diálogo Nacional para definir la Agenda Nacional con los representantes de todos los partidos políticos, estén o no en la Asamblea Nacional, de las principales organizaciones económicas (empresariales y sindicales) y de las más connotadas organizaciones sociales (entre éstas últimas, las que defienden los derechos humanos, las que se distinguen en la solución de los problemas sociales y las iglesias), sin la presencia de invitados foráneos.

Identificar los puntos de esa Agenda Nacional para fortalecer la democracia, la gobernabilidad y la institucionalidad del país, para buscar el consenso de las severas reformas estructurales de este año y continuar combatiendo la pobreza humana, es primordial para contrarrestar el jaque mate a la estabilización macroeconómica. No debemos olvidar los terribles efectos que nuestra nación padeció con el bloqueo comercial y el boicot financiero multilateral impuesto por la administración estadounidense entre el 1 de mayo de 1984 y el 25 de abril de 1990, que aún no han sido superados.

Ese Diálogo Nacional, por supuesto, tendría que desembocar en un proceso de rendición de cuentas, con el fin de garantizar el cumplimiento de las tareas asignadas a cada uno de los agentes políticos, económicos y sociales participantes. Haga caso omiso, señor presidente, de las palabras irresponsables de algunos de sus funcionarios para enfrentar estos problemas con la afirmación que “el presidente Chávez ayudará a resolver el problema”. El presidente de Venezuela ya no dona, sólo presta, y no entrega un solo dólar en efectivo, sólo el crédito del 50% de la factura petrolera.

El reto que usted tiene, presidente Ortega, es garantizar la inclusión política, económica y social de todos los nicaragüenses y usted, como primer magistrado de nuestra nación, es el coordinador de las políticas nacionales y el principal defensor del interés común, pero eso no implica, también se lo digo a sus opositores políticos, que usted sea el único responsable para resolver los problemas que enfrentamos. Todos los nicaragüenses somos los responsables en la solución de esos problemas. Ojalá que pronto escuchemos su llamado para el Diálogo Nacional y definir y poder cumplir nuestra Agenda Nacional. Sólo así eliminaremos la probabilidad de un plumazo político washingtoniano.





El exportador necesita del apoyo cambiario

23 01 2012

El principal sesgo anti exportador en la economía de nuestro país es la política cambiaria, porque el córdoba siempre se ha mantenido sobrevaluado con dos dígitos porcentuales desde hace cuatro décadas y en 2010 valía 17% más de lo que debería valer. Esto significa que importar es más rentable que exportar (en 2010 y en precios constantes de 1994, la relación exportación/PIB fue de 41%, mientras que la relación importación/PIB fue de 54%), el déficit comercial se profundiza (30% del PIB en 2010), se desincentiva la inversión extranjera directa (apenas US$508 millones en 2010) y se produce una fuga de capitales.

El régimen de tipo de cambio deslizante o reptante es un instrumento de corto plazo, pero en nuestro país se mantiene desde el 10 de enero de 1993 y ha descendido en términos anuales desde 12% hasta 5% como los es en la actualidad. El deslizamiento anual del tipo de cambio oficial  ha sido modificado por los gobernantes de turno en fechas de efemérides política, tales como el 10 de enero de 1993 cuando surgió con un 5% y el 11 de julio de 1999 cuando disminuyó a 9%, o en momentos en que se levantaba la cosecha agroexportadora como el 1 de enero de 2004 cuando se redujo al 5% actual. No ha sido raro observar que las decisiones de política económica han estado sesgadas por sentimentalismos políticos.

La política tributaria ha estimulado el esfuerzo exportador de las empresas del país, mas no la política cambiaria. Por ejemplo, en la Ley de Equidad Fiscal existe el impuesto al valor agregado (IVA) tasa cero, 0%, exclusivamente para las exportaciones –antes de 2003 el IVA de 0% también era aplicado a los 53 productos de la canasta de consumo básico- que permite la acreditación o devolución del IVA trasladado por los insumos, materias primas, bienes intermedios y de capital utilizados en la producción de los bienes exportados; los exportadores acogidos a la Ley de Admisión Temporal pueden acreditar al impuesto sobre la renta (IR) el pago de 25% del impuesto selectivo de consumo (ISC) por combustible; y el crédito tributario de 1.5% del valor FOB de las exportaciones es acreditable al IR.

Uno de los más crasos errores que se han cometido contra la política cambiaria fue el establecimiento en marzo de 1991 y el mantenimiento hasta hoy de la cláusula de mantenimiento de valor en el sistema financiero nacional, lo cual está refrendado en la ley del Banco Central de Nicaragua, al señalar que “en todo contrato podrá establecerse una cláusula por la cual las obligaciones expresadas en córdobas mantendrán su valor con relación a una moneda extranjera”. Esa imposición, en un ambiente de excesiva dolarización extraoficial de nuestro mercado local, empeoró el tipo de cambio real con el surgimiento de una gran cantidad de mecanismos de indexación de  precios en córdobas con respecto al tipo de cambio oficial.

Muy pocas variables económicas no gozan del mantenimiento de valor, tales como los córdobas que usted lleva en el bolsillo, los depósitos en cuenta corriente, el encaje efectivo sobre los depósitos en córdobas y los precios de los productos perecederos de origen agrícola. Todas las otras variables están indexadas al precio de dólar –el salario mínimo se justa con una tasa mayor que la tasa de devaluación-, de tal manera que pensar en córdobas conlleva el riesgo de equivocarse en la toma de decisiones personales y empresariales, no obstante los políticos argumentan que hay que defender el córdoba porque es un símbolo nacional a sabiendas que nuestra moneda (sin el apellido de mantenimiento de valor) sólo domina el 20% del mercado monetario del país.

Con lo anterior pretendo demostrar que el crecimiento promedio anual de 10% del volumen de las exportaciones entre 1994 y 2010 ha sido posible por los estímulos tributarios, pero sin el apoyo de la política cambiaria que no es más que un tipo de cambio fijo con un deslizamiento anual preanunciado cuyo objetivo es reducir el diferencial de la tasa de inflación local y la tasa de inflación internacional, es decir mantener fijo el tipo de cambio real.

La actual Ley de Equidad Fiscal y sus reformas tiene un perfil pro exportador, pero es insuficiente para reducir la gran brecha externa que continúa padeciendo el país desde los años ochenta del siglo pasado hasta el presente. Desde el 19 de agosto de 1999, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tratado de establecer una banda cambiaria que ayude a mantener la reducción de la inflación y facilitar el primer paso hacia un sistema más flexible de determinación de mercado del tipo de cambio.

Todos los países centroamericanos con moneda propia ya tienen ese régimen de banda cambiaria, excepto Nicaragua. Por esto considero que una muy probable reforma estructural del próximo programa económico trienal que el gobierno de Nicaragua suscriba con el FMI es reiniciar el paulatino descenso de la tasa de deslizamiento anual del tipo de cambio oficial para sustituir el régimen cambiario actual que impide la corrección del déficit comercial externo, con más razón ahora que el déficit fiscal es cercano a 0% del PIB (irónicamente con una elevada tasa de desempleo global y con casi el 40% de la población afectada por la pobreza); las reservas propias o ajustadas del Banco Central de Nicaragua (BCN) superan el millardo de dólares; el sistema bancario está inundado de liquidez (27% del total de activos) y podría colaborar, como lo ha hecho en el pasado, a oxigenar la condicionalidad de un saldo de reservas internacionales brutas equivalentes a 2.2 veces la base monetaria; el control de la base monetaria, equivalente a 12% del PIB a finales del año pasado, es formidable con el auxilio de las operaciones de mercado abierto con un mayor costo para la autoridad monetaria; y la tasa de inflación está más sujeta al ritmo del deslizamiento cambiario y al vaivén de los choque s externos y de los fenómenos climatológicos.

Creo que se aproxima el momento de discutir una política cambiaria que promueva efectivamente el esfuerzo exportador del país, para no seguir dependiendo exclusivamente de los beneficios tributarios que reciben los exportadores para aumentar sus volúmenes de producción.





Un discurso económico realista

21 01 2012

Las perspectivas de la tasa de crecimiento económico de 3.5% a 4.0% y de la tasa de inflación entre 8% y 9% señaladas para 2012 por el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, son realistas, a pesar que se avecina la oficialización de la recesión económica europea y la desaceleración del crecimiento económico mundial, de tal forma que el Producto Interno Bruto (PIB) Real del Mundo crecerá 2.6% o menos este año.

El crecimiento de nuestra economía continúa siendo insuficiente para reducir el desempleo y la pobreza, y se basará sobre el desempeño exportador que retomará su papel dejado al consumo y la inversión el año pasado. El pronóstico del crecimiento del PIB Real de Nicaragua indicado por COPADES es 4.1%, al tomar en cuenta que el volumen de los productos exportables de origen agropecuario aumentará 11%, destacándose el volumen del café con un incremento de 15%, mientras que la ganadería vacuna seguirá expandiéndose a un ritmo cercano al 10%. También muestran un crecimiento importante la industria manufacturera, el comercio y la construcción. El PIB Per Cápita Nominal promedio anual de los nicaragüenses comienza a alejarse de la barrera de un mil dólares al ubicarse en el nivel de US$1330, lo cual comenzará a presionar a la baja el nivel mínimo de concesionalidad de 35% en la contratación de la nueva deuda externa.

La tasa de inflación estará sujeta, como es usual en los últimos tiempos –la inflación no es el problema sino el desempleo-, a los vaivenes del sector externo, aunque la política monetaria será expansiva en este año debido a las pérdidas del BCN originadas en el pago de intereses y mantenimiento de valor de la Letras que subasta semanalmente, que impulsarán la oferta de dinero a un ritmo similar al registrado el año pasado, es decir bastante cercano al 16%.

COPADES pronostica un aumento de los precios al consumidor del orden de 7.7%, el cual incorpora (i) el efecto de la alza de 9% del precio del KWh de electricidad a partir del consumo facturado de enero, o sea 35% en términos promedio anual; (ii) un ajuste esperado de 12.5% del salario mínimo legal, tomando en cuenta lo que dice la ley, a pesar que es incorrecto desde el prisma de la teoría económica, que dicho ajuste es igual a la suma de la tasa de crecimiento económico y de la tasa de inflación del año pasado; y (iii) las expectativas de un precio promedio anual del barril de petróleo WTI de US$101, aunque su actual nivel de US$98.39 podría acelerarse debido al problema geopolítico del programa nuclear de Irán. Sin embargo, al considerar el riesgo de la desaceleración del crecimiento económico mundial no podemos obviar que, con una reducción de la demanda externa en este año, se observará una mayor caída de los precios de las importaciones que la caída de los precios de nuestras exportaciones y esto incidirá en una menor intensidad de la presión inflacionaria en el segundo semestre de este año.

En el ámbito del sector externo también coincido gran parte con lo expuesto por el presidente de la autoridad monetaria del país. Ante la presencia del riesgo externo, es seguro que habrá una disminución de casi todos los precios internacionales de los productos exportados por Nicaragua –por ejemplo, el precio del quintal de café tiende a disminuir de US$225 en 2011 a US$200 en 2012, por lo que COPADES pronostica un valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB de US$2402 millones –si adicionamos el valor neto de la maquila, US$3100 millones- y el BCN proyecta un valor de US$2600 millones, y observo una gran coincidencia tanto en el valor de las importaciones de bienes CIF, excluyendo las de las empresas de zonas francas –el BCN y COPADES estiman US$5200 y US$5215 millones respectivamente- como en el flujo anual de las remesas familiares que superará levemente los US$900 millones. Por lo tanto, COPADES pronostica que el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos rondará los US$1220 millones, equivalentes al 15% del PIB esperado en este año.

No concuerdo con el presidente del BCN acerca de la tendencia de la inversión extranjera directa (IED), que él determinó con montos de US$741 millones en 2011 y de US$800 millones en 2012. COPADES estima que en 2011, en el mejor de los casos, la IED arribó a los US$700 millones y pronostica US$820 millones para este año. El año pasado algunos servidores públicos mostraron una conducta triunfalista al mencionar públicamente que la IED sería de US$1000 millones, aunque ya han comenzado a reducir ese monto hasta US$900 millones y US$850 millones, y ahora el BCN señala que fue de US$800 millones, el cual todavía continúa siendo muy alto en términos preliminares.

Aconsejo al presidente Daniel Ortega que corrija el exacerbado triunfalismo económico de algunos servidores públicos, porque tergiversan continuamente la realidad económica de nuestro país. Por ejemplo, algunos han afirmado que el empleo tuvo un gran aumento a partir de 2010, pero no toman en cuenta el hecho que la población económicamente activa aumenta cada año al menos en 80 mil personas; otros han afirmado que el valor de las exportaciones en 2011 fue de US$4000 millones sin aclarar que ese monto incluye el valor bruto de las exportaciones de las empresas maquiladoras y que sólo el 28% del valor exportado por las empresas de zona franca queda en nuestro con los pagos de salarios a los trabajadores, de los servicios públicos –agua, alcantarillado, energía eléctrica, telecomunicaciones y servicios portuarios- y de las rentas a los dueños los locales en que esas empresas operan. Parece que evaluar la economía en términos brutos es contagioso, porque ese triunfalismo económico también se observa entre algunos empleados de alto rango del sistema bancario, quienes tomando ventaja de la presión inflacionaria de 8% en 2011 afirman que la cartera (bruta) de préstamos ha crecido con el pretendido argumento que apoyan el crecimiento económico sostenible, sin determinar el flujo real del crédito, o sea sin inflación o en porcentajes del PIB Nominal, y sin señalar que el 75% del saldo de crédito neto se concentra en el comercio y en las familias.

Felicito al presidente del BCN por compartir con la población, desde inicios del año, las expectativas oficiales sobre la economía de Nicaragua en 2012. Creo que es la primera vez que lo hace en un momento temprano y oportuno. Hoy no tengo grandes discrepancias con el discurso económico oficial como lo tenía en años pasados, pero sólo faltó una cosa en el discurso: al político le interesa conocer el crecimiento económico, la tasa de inflación y la tasa de desempleo, pero el presidente del BCN no se refirió al principal problema político de nuestra economía, como es el subempleo y el desempleo.





Un recordatorio a los nicaragüenses

14 01 2012

Dijo tener una conciencia limpia y se declaró un perseguido político al defenderse de la acusación que le hiciera la Fiscalía General de la República en el caso de los CENIs Bancarios y su soberbia y prepotencia lo encolerizaron en su chat con los lectores del diario La Prensa, publicado el 31 de julio de 2008, al escribir su primera injuria que mi investigación a solicitud de la Contraloría General de la República sobre las liquidaciones de cuatro bancos “contenía una serie de errores” y al escribir su primera calumnia  de que “mi nombre era uno de los más conocidos en la quiebra del Banco del Café”.

Me refiero al banquero y diputado querellado, Eduardo Montealegre, un violador de los derechos humanos que decidió abusar de su inmunidad que le confería su cargo de diputado constitucional y cargar pública y complacientemente su presunta delincuencia, alargando la fila de todos los impunes que existen en nuestro país, al rechazar el llamado del juez para que se retractara de sus desafortunadas afirmaciones contra mí, tal como manda la ley: el juez, a solicitud de la víctima y a costa del querellado, deberá ordenar la publicación de la retractación en el mismo medio o uno de similar cobertura, en la misma forma, espacio, lugar y proporción en que se publicó la calumnia o la injuria.

Los nicaragüenses saben que, con el acompañamiento de la distinguida Dra. Vilma Núñez de Escorcia, Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), me presenté voluntariamente ante el Fiscal General de la República, Dr. Julio Centeno, para que me investigaran del delito concreto de “quiebra banco” que me hiciera Eduardo Montealegre. Los nicaragüenses también saben que la Fiscalía General de la República dictaminó que yo no estaba involucrado en la quiebra del Banco del Café (BANCAFÉ).

Eduardo Montealegre recurrió rápidamente a la estratagema de no entender lo que él escribió en La Prensa y continuó injuriándome, ofendiéndome y calumniándome al afirmar varias veces públicamente que alguien me estaba calentando mi cabeza, que yo no había dicho que fui miembro de la junta directiva del BANCAFÉ, que me sentara a platicar con él para explicarme lo que yo no he podido entender, que yo aprobé créditos irregulares que originaron la quiebra del BANCAFÉ, que mi querella era una trama política, que el juicio era una patraña política del matrimonio Ortega-Murillo, que la pareja presidencial me manipula políticamente, que yo trataba de desenfocarlo en su aspiración de ser alcalde de la ciudad de Managua, que mi primera acusación es una payasada y que mis dos acusaciones son una pasada de cuentas del PLC.

Eduardo Montealegre continuó ampliando sus calumnias e injurias al afirmar desde la casa de su movimiento político personal que yo entro y salgo, como perro por  su casa, de la Secretaría del FSLN (él hizo eso y pidió públicamente perdón a sus aliados políticos por no avisarles que se reuniría con el presidente Ortega), y que le explicara a la población mis declaraciones de impuestos porque ganaba un millón de dólares al año (ojalá que así fuese, pero a él lo persiguió la Dirección General de Ingresos para que pagara los impuestos sobre la venta de su casa a una representación diplomática acreditada en nuestro país). Creo que la sicología estudia esta rara conducta defensiva del querellado, es decir la traslación de sus actos irregulares o inapropiados a otras personas. Por lo antes expuesto, puedo  concluir que Eduardo Montealegre no es recto ni honrado, mucho menos honesto, ni se puede esperar respeto de él porque él mismo no se respeta.

Cinco intentos se hicieron para que Eduardo Montealegre se retractara. Antes de que prescribiera su presunto delito, se le invitó a que llegara al despacho de la Dra. Vilma Núñez de Escorcia para que escribiera su retractación, y no fue posible. Después, en mi oficina, tuve la extraña e inesperada visita de Guillermo Miranda, un aliado de Montealegre, para decirme desvergonzadamente que escogiera un restaurante, un día y una hora (desayuno o almuerzo o cena), con el propósito de que el querellado se disculpara. Más tarde, con la intermediación que solicité al diputado Victor Hugo Tinoco, Montealegre envió el borrador de una nota de retractación, pretendiendo autorizar su publicación –quien autoriza es el juez- y despidiéndose con la declaración muy conocida de Jesús ¡La verdad os hará libres!, con la única condición de “que debe haber un intercambio de documentos, la carta por un lado y el retiro de la querella por el otro”.

Luego, a solicitud del Primer Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de ese entonces, Dr. Wilfredo Navarro, me envió una supuesta carta de disculpas con un motociclista, que no acepté porque el querellado no tuvo la valentía de entregarla personalmente, pero la puso a circular desde la dirección electrónica de la casa de su movimiento político personal, por lo cual lo querellé de nuevo porque reiteró sus primeras injurias y calumnias y agregó que la “interpretación incorrecta que algunas personas hayan hecho de mis declaraciones (de Montealegre)” me han llevado (a mí) a la conclusión que él me está injuriando, que estoy siguiendo la instrucción de alguien y, sobre todo, por la ofensa a mi esposa al afirmar hipócritamente que la aprecia.

Finalmente, a finales de la legislatura del año pasado, el Dr. Wilfredo Navarro me dijo telefónicamente que había conversado con Eduardo Montealegre para resolver mi demanda y que él serviría de testigo, que escogiera de inmediato un lugar (su despacho, mi oficina o un lugar neutral) y llevara escrita la retractación que firmaría Montealegre para mandarla a publicar, pero desistió ser testigo porque le dije que también llevaría el monto de los daños morales y económicos provocados por las injurias y calumnias del dos veces querellado diputado.

Eduardo Montealegre no responde por sus actos inapropiados debido a su soberbia, prepotencia, arrogancia y amoralidad, no es responsable porque abusó de la inmunidad que le confiere su cargo, fue defendido por todos los representantes liberales en la Asamblea Nacional desde agosto de 2008 hasta diciembre de 2011 y hoy, en la nueva Asamblea Nacional, continúa manteniendo esa inmunidad porque es el primer diputado nacional de la alianza electoral PLI-UNE y, simultáneamente, el líder de la impunidad.





Los retos económicos de Nicaragua en 2012

6 01 2012

El entorno económico internacional afectará a la economía de Nicaragua en 2012 a través de la austeridad fiscal de los países de economía avanzada que impide el crecimiento económico, la caída de la demanda internacional de materias primas, la baja de los precios de las commodities o bienes primarios, la desaceleración de la tasa de inflación, la desaceleración del crecimiento económico y su impacto sobre el consumo y la inversión, el aumento del desempleo y del subempleo o de los miniempleos, la turbulencia en los mercados financieros, la segura persistencia de la apreciación del dólar frente a un euro en crisis, la apreciación de las monedas que sirven de refugio a los inversionistas -el franco suizo, la corona sueca y el yen japonés-, la incertidumbre por los bonos del Tesoro de Estados Unidos porque su valor podría disminuir si China sale a vender bonos, la disminución de la cooperación internacional oficial, la reducción del flujo de la inversión extranjera directa, el menor crecimiento de las remesas familiares y los riesgos de un creciente proteccionismo comercial.

Nicaragua no se escapará del choque económico internacional, aunque el sistema bancario nacional se encuentre “blindado” con su excesiva liquidez. La economía nacional observará la disminución de los volúmenes y precios de las exportaciones a Estados Unidos y la Unión Europa, que adquieren el 41% en el valor total de las exportaciones de bienes FOB del país; la desaceleración del crecimiento económico de al menos 1 punto porcentual hasta 3.6% de acuerdo con nuestra percepción actual del problema económico mundial; la contención de la alta tasa de desempleo global de 26.8% de la población económicamente activa, es decir 863 mil personas no generarán ingresos y 1 millón 676 mil personas tendrán problemas de empleo; una menor tasa de inflación, que aumenta 7 décimas porcentuales hasta 6.86% debido a la alza de 9% de la tarifa de energía eléctrica a partir del consumo facturado de enero –esto implicará que el precio promedio anual del KWh de energía eléctrica aumente aproximadamente 35%; un menor déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos igual a 10.1% PIB, porque el descenso de los precios de los bienes que importamos (4.7%) será mayor que el de los precios de los bienes que exportamos (4.4%); la desaceleración del flujo de remesas familiares hasta US$926 millones, lo cual contribuirá a otra desaceleración del gasto de consumo de las familias; el menor flujo de inversiones extranjeras directas de US$800 millones; y, sin tener en cuenta los efectos de la reforma tributaria de este año, una probable caída del monto real de la recaudación de impuestos y la probable expansión del déficit fiscal, que obligaría al gobierno a recortar el consumo público.

Nicaragua deberá también enfrentar los retos del cumplimiento de las reformas estructurales pendientes con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como son los ajustes de las tarifas de energía eléctrica (ya aprobado el 5 de enero) y de agua potable; la reforma tributaria que incluye la reducción de exoneraciones y exenciones en el pago del Impuesto del Valor Agregado (IVA) y en el pago del Impuesto sobre la Renta (IR) de las empresas, entiéndase principalmente cooperativas, y la regulación estatal en la formación de los precios de transferencia; la reforma del sistema de pensiones de seguridad social; la evaluación de los puestos de trabajo permanentes y temporales del Gobierno Central; la mayor especificación del uso de la asistencia financiera de Venezuela; el monitoreo permanente del Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre los depósitos de ALBANISA en dos bancos comerciales privados (BANPRO y LAFISE BANCENTRO) para evitar una nueva ronda de deterioro de la cartera de préstamos; el funcionamiento de la Comisión Nacional de Microfinanzas (CONAMI), que supervisará a la industria de las microfinancieras; las posibles exigencias de capital, de cara a la crisis internacional y de acuerdo con los resultados de las pruebas de estrés financiero realizadas por el FMI y el BCN en diciembre del año pasado, en el caso que las autoridades gubernamentales consideren que la inversión bancaria en la adquisición de títulos valores está expuesta a riesgos, como lo hemos visto en la actual crisis de la Eurozona; y en materia de economía política, la legalización de los Consejos de Poder Ciudadano, que incidirá en la conducción de la política económica y social del gobierno.

En conclusión, un año con menores expectativas y más complejidades económicas espera al presidente Daniel Ortega, que iniciará su cuarto período gubernamental el 10 de enero de 2012.





Lo bueno, lo malo y lo regular

5 01 2012

Lo bueno que pude observar en la economía de Nicaragua en 2001 fue:

la producción creció 4.5% por el comportamiento positivo del los volúmenes de consumo y de inversión, tanto del sector privado como del sector público, pero el volumen de las exportaciones cayó;

el índice pobreza humana disminuyó 6.3% hasta el nivel de 37.3% de la población total del país;

la inflación de un dígito muy cercano a 7.3% y la estabilidad cambiaria, con un costo de 29 millones de dólares en concepto de pérdidas de la banca central;

el valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB más el valor neto de la maquila ascendió al nivel récord de 2 mil 810 millones de dólares, gracias exclusivamente a los altos precios internacionales de las commodities o bienes primarios;

el saldo de las reservas internacionales subió a otro monto récord de 1 mil 892 millones de dólares, que incluye el préstamo contingente de 164 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) facilitado en agosto de 2009, que igualaron 4.7 meses de importaciones CIF y 2.4 veces el saldo de la base monetaria, en gran parte con el apoyo de la asistencia financiera venezolana que financia el 50% de la factura petrolera;

la banca central redujo su deuda interna de corto plazo en 91 millones de dólares, debido a la presencia de un presupuesto nacional prácticamente equilibrado con un déficit fiscal de 2% del Producto Interno Bruto (PIB) antes del registro de las donaciones externas;

en un año electoral, en vez de una fuga de los depósitos en dólares, se observó un aumento anual de 150 millones de dólares en esos depósitos, lo cual refleja la confianza del público no bancario en el sistema financiero nacional; y

una muy responsable emisión de dinero, porque la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio para la venta del dólar en el mercado financiero fue apenas de 0.4% a finales del año.

Lo malo que pude detectar en la economía de Nicaragua en 2011 fue:

la alta tasa de desempleo global, es decir la suma de la tasa de desempleo abierto y la tasa de desempleo equivalente asociada con el subempleo, que fue igual a 26.7% de la población económicamente activa: 820 mil personas no generaron ingresos en 2011, que están inmersas en una población de 1 millón 500 mil personas que tiene dificultades para obtener un empleo;

la caída del crédito bancario por cuarto año consecutivo, desde 40.2% del PIB en 2007 a 30.5% del PIB en 2011, con una excesiva liquidez –el 31 de diciembre recién pasado, la tasa de encaje efectiva sobre los depósitos en córdobas fue de 26.7%, mientras que la tasa de encaje legal diaria es de 12%- y una tasa de utilidad neta igual a 1.3% del valor total de los activos, lo que refleja una severa desconfianza de los grupos financieros mientras que el mercado real crece;

la restricción inesperada del desembolso de 45 millones de dólares provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apoyo presupuestario del año pasado, que no ingresaron al país en 2011 porque, ahora en tiempos de paz, algunos servidores públicos continúan practicando el secretismo y la poca transparencia en el manejo de la información pública, en este caso la relacionada con la base de datos y los resultados de la V Encuesta de Medición de Nivel de Vida de 2009 en poder el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE, que ya puso los datos en su página web a mediados de diciembre de 2011).

Lo regular, ni excelente ni pésimo, del ambiente económico nacional el año pasado fue:

los discursos de índole partidaria de ciertos servidores públicos cuando explican la situación nacional;

la crítica poco constructiva de algunos profesionales independientes que obvian las restricciones externas;

el manejo inadecuado de la información financiera por parte de representantes y reguladores del sistema bancario nacional; y

la incidencia negativa sobre el desempeño de la economía nacional por la conducta inapropiada de algunos políticos opositores de la alianza gubernamental.