Tercera caída anual consecutiva de la economía de Nicaragua

23 02 2020

En una reciente entrevista en el Canal de Noticias de Nicaragua (CDNN23), a la que me invitó el periodista Plinio Suárez, me preguntó si la economía de Nicaragua crecería en 2020. Contesté a secas que no. Después agregué, contestando otras preguntas, que la economía de Nicaragua caerá 2.9% en 2020, acumulándose tres años de caídas consecutivas, con un producto interno bruto (PIB) per cápita promedio anual que estaría retrocediendo 8 años.

La tercera caída de la producción es bastante visible por el lado de la demanda de bienes y servicios.  Primero, el gasto de los consumidores se ha estado reduciendo tanto por el creciente desempleo -el abierto y  el equivalente al subempleo- desde el segundo trimestre de 2018, como por el deterioro persistente del poder adquisitivo de los salarios desde octubre de 2018, no obstante que los trabajadores que devengan el salario mínimo recibirán un ajuste anual de 2.63% a partir de marzo de este año. Los trabajadores que perciben un salario mayor que el mínimo legal no tendrán ajuste en sus remuneraciones, dada la referencia de que a los trabajadores del Gobierno Central se les congeló el salario en el Presupuesto General de la República de 2020.

Entonces, ¿sería posible observar en 2020 un levísimo crecimiento económico impulsado por el gasto de consumo de bienes y servicios finales? La respuesta es no. Por consiguiente, no es posible que los planes de las empresas que destinan su producción al consumo de las familias muestren volúmenes crecientes en este año.

Segundo, el gasto de inversión privada, incluyendo la inversión extranjera directa, se ha desplomado desde 2018, y el gasto de inversión pública se ha reducido en 2019 y se ha congelado en 2020. Por lo tanto, no es previsible que el gasto de inversión fija dinamice el crecimiento económico en este año.

Sospecho que los economistas gubernamentales sienten pavor frente a la política del gasto público, porque, contradictoriamente, han mostrado complacencia con la reforma tributaria procíclica que aceleró la tasa de caída de la producción y la tasa de inflación en 2019.

Los errores de la política macroeconómica han vuelto más vulnerable a la economía del país. Con las tasas de interés activas del sistema financiero nacional cercanas a máximos históricos (de 2008) y con las contracciones severas del medio circulante garantizadas por la banca central, se requiere el apoyo de la política fiscal para estimular el crecimiento de la producción.

El presupuesto gubernamental puede sustituir a la banca central en la lucha contra la recesión y el mantenimiento de la estabilización macroeconómica, siempre que el aumento del gasto público sea a través de la inversión en infraestructura económica y social, lo cual genera empleos y multiplica el ingreso. Sin embargo, esta política fiscal también requiere de la reducción del consumo público en función de la productividad, para evitar la explosión del déficit -que actualmente se aproxima a 0% del PIB -en tiempos de recesión económica tenemos un presupuesto equilibrado (!?), un fortalecimiento de la política de austeridad- y la explosión de la deuda pública externa que se aproxima al 50% del PIB, el límite tolerable para que el país no se clasifique como muy endeudado en términos de producción con los acreedores externos.

Parece que un mayor activismo fiscal es la alternativa disponible frente a una banca central que implementa una política monetaria independiente del crecimiento económico y que no tiene el mandato de garantizar el pleno empleo, con el agravante de que la desconfianza de los inversionistas financieros ya agotó los mecanismos de administración de la liquidez al reducirse sólo a la colocación de Letras del Banco Central de Nicaragua (BCN) con plazo de 1 día y una tasa de interés de 1.6%.

Es evidente que el BCN, con su actual marco legal, no tiene otra alternativa que continuar con su política monetaria vigente, o sea, contar el monto de las reservas internacionales que administra y determinar el monto de su emisión de dinero con el fin de mantener la estabilidad macroeconómica, en una economía en que el dólar estadounidense domina el 62% de la liquidez global (M3A), pero la tasa de inflación se mide en córdobas (M1A) que participan en esa liquidez global sólo con el 28%; el 10% restante le corresponde al córdoba con mantenimiento de valor, un dólar disfrazado en las cuentas de ahorro y depósitos a plazo.       

Se puede, entonces, descartar que la demanda interna real de bienes y servicios, o sea, los volúmenes de  consumo e inversión, pueda estimular el crecimiento económico del país en 2020.

Tercero, la demanda externa, es decir, el volumen de las exportaciones de bienes y servicios no factoriales de producción (fletes, seguros, gastos consulares y viajes, entre otros), fue fuertemente golpeada con una alza en los costos de producción por la reforma de la Ley de Concertación Tributaria, al eliminarse las exoneraciones del impuesto de valor agregado (IVA) a las importaciones de materias primas y maquinaria y equipo del sector agropecuario, un importante estímulo tributario a las exportaciones agrícolas y que, además, contribuía a una mayor competitividad de los productos agroexportables en los mercados internacionales.

Cabe agregar que las exportaciones de bienes en Nicaragua no gozan de un estímulo de la política cambiaria debido a la sobrevaluación del córdoba, cuyo índice de dos dígitos provoca la disminución de las exportaciones, el aumento de las importaciones, la profundización del déficit comercial hasta un 20% del PIB en tiempos sin crisis, el desestímulo a la inversión extranjera y la fuga de capitales.

En conclusión, no es posible que la economía nicaragüense observe una tasa de crecimiento positiva en 2020. Con una rápida mirada al mercado monetario, al 12 de abril de 2018 los depósitos en moneda extranjera registraban un total de US$4,115.0 millones y cayeron US$1,471.6 millones, hasta US$2,643.4 millones, en junio de 2019. Entre julio y diciembre del año pasado, esos depósitos se incrementaron apenas en US$93 millones.

¿Cuándo se restablecerá el saldo de los depósitos del 12 de abril de 2018, para que la afluencia del crédito se normalice a los niveles de diciembre de 2017 y se dinamice la cartera de préstamos del sistema financiero nacional? Se restablecerá en el mediano plazo, o en el largo plazo. Todo dependerá de la recuperación y la consolidación de la confianza de los agentes económicos, o sea, de la confianza de los consumidores, los productores, los inversionistas, las autoridades gubernamentales y la comunidad internacional.

En el corto plazo, tras un efectivo Diálogo Nacional, sería un éxito de que la economía de Nicaragua muestre un crecimiento “plano” muy cercano al 0%.





El “covid 19”, un riesgo para la economía mundial

16 02 2020

Un nuevo riesgo no sólo para humanidad debido al contagio, sino también para la economía mundial: el brote de un nuevo coronavirus en la Ciudad de Wuhan, de 11 millones de habitantes, capital de Provincia de Hubei en China, el 31 de diciembre de 2019, bautizado recientemente como “covid-19”, una familia de virus que causan desde el resfriado común hasta el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), que a finales de la semana pasada ha contagiado a más de 60,000 personas en China (de las que más de 1,380 han fallecido) y a 393 pacientes en otros veinticuatro países. Aún no se ha encontrado la vacuna que proteja a la población de este nuevo virus.

De acuerdo con noticias intgernacionales, el virus se está propagando por Asia -Japón, Corea del Sur, Singapur, Tailandia, Macao, Taiwán, Vietnam, India, Camboya, Nepal, Malasia, Sri Lanka, Filipinas y Emiratos Árabes Unidos-; por Europa -Alemania, Francia, España, Italia, Reino Unido, Rusia, Bélgica, Holanda, Finlandia y Suecia; por África, Egipto; por América del Norte, Estados Unidos y Canadá; y por Oceanía, Australia.

Cuando estalló el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) en 2003, enfermando a miles de personas y matando a casi 800, China representaba solo el 4% del Producto Interno Bruto mundial. En 2018, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), China representó el 16%, o sea, la producción anual de China se ha multiplicado 8 veces, al pasar de US$1.7 trillones a US$13.4 trillones, y su producto interno bruto (PIB) per cápita se elevó de US$1,293 en 2003 a US$9,580 en 2018.  

Aunque el “covid-19” se controle rápidamente, el riesgo de la contracción de economía mundial en el primer trimestre de este año está latente, porque ya están afectados el turismo al prohibirse los vuelos de líneas aéras estadounidenses y europeas hacia y desde China; la cuarentena china se aplica a aproximadamente 60 millones de personas en las provincias chinas más afectadas por el coronavirus; muchos trabajadores en China no han regresado a las empresas en la región de cuarentena; se interrumpió el suministro de proveedores chinos que producen autopartes para las plantas de automóviles asiáticas y europeas; también se han paralizado los esfuerzos de investigación y desarrollo, lo que retrasará la introducción de modelos de productos electrónicos de próxima generación; han cerrado miles de fábricas chinas que abastecen a compañías estadounidenes y éstas se preparan para enfrentar el problema global; la OPEP ha hecho un nuevo cálculo del consumo mundial de crudo de 100.73 millones de barriles diarios (mbd) en este año, 230,000 barriles al día menos de la estimación hecha en enero recién pasado..

En otras palabras, se ha interrumpido el tránsito de personas y de bienes, que podrían ser más costosas que la guerra comercial entre Estados Unidos y China en los últimos dos años.

Por lo tanto, se prevé la afectación del crecimiento económico mundial, porque se deprime la confianza de empresarios y consumidores, y esto conducirá a que los inversionistas financieros se refugien en los bonos del gobierno de Estados Unidos por lo que elevará el valor del dólar y provicará condiciones financieras más estrictas.

El presidente de la Junta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, declaró que “probablemente habrá algunos efectos en los Estados Unidos” debido a la epidemia.  

¿Se afectarán las economías centroamericanas, además de México y las islas caribeñas, si desacelera la economía de Estados Unidos, el principal socio comercial de dicha región latinoamericana?

La respuesta es sí. Las viás de transmisión de un auge o de una caída de la economía estadounidense en las economías de los países arriba indicados son cuatro, y en el caso particular de Nicaragua se manifiesta en la siguiente forma:

  • El comercio exterior, porque los paises centroamericanos, y en particular Nicaragua, son productores de insumos o materias primas. En 2018, el país transó el 42% del valor de sus exportaciones de bienes FOB y el 24% del valor de sus importaciones de bienes CIF con Estados Unidos.
  • La inversión extranjera directa, que en el caso de Nicaragua la proveniente de Estados Unidos es la más importante al participar con el 19%, del monto total acumulado durante el período 1992-2018.
  • Las remesas familiares, que ayudan a financiar el déficit de la cuenta comercial de la balanza de pagos. Del total de remesas, que ascendió a US$1,501 millones en 2018,  el 60% provino de Estados Unidos.
  • Y la afluencia de turistas.

Entonces, estamos expuestos al riesgo de que la primera economía del mundo se vea afectada por el “covid-19”, lo cual implicaría un menor ingreso de divisas al país. En tiempos de riesgos, la globalización de la economía mundial nos presenta serias restricciones. Ojala que una muy posible desaceleración económica mundial en el primer trimestre de este año no se transforme en una nueva recesión económica mundial  a finales del segundo trimestre próximo.





Seminario de Actualización Empresarial “El Ranking de los Bancos Comerciales de Nicaragua a Diciembre 2019”

12 02 2020

COPADES se complace en invitarle a participar en el Seminario “EL RANKING DE LOS BANCOS COMERCIALES DE NICARAGUA A DICIEMBRE 2019”, una valiosa información sobre la calidad, las fortalezas y la debilidades de la banca  comercial y el entorno económico del sistema financiero nacional en 2020 para la toma de decisiones de corto plazo de los consumidores y de los empresarios de servicios financieros, que se realizará en el Salón Santo Domingo IV del Hotel Hyatt Place Managua, el lunes 24 de febrero de 2020, de 8:30 a.m. a 11:30 p.m. El expositor es el economista Néstor Avendaño, graduado en Yale University. El costo para cada participante es de US$90 más IVA y para cada participante en grupo de tres y más personas es de US$85 más IVA por persona. Para mayor información, llamar al 2270-0385 o escribir a corozco@copades-nic.com





Debemos evitar las posibles sanciones de la OEA

9 02 2020

Comienzan a visualizarse los riesgos externos que podrían lastrar la recesión económica imperante en el país desde hace seis trimestres. Se prevé en la tercera semana de marzo próximo la reunión de cancilleres en la Organización de Estados Americanos (OEA), en la cual elegirán al Secretario General de la organización, y se espera la reelección del Sr. Luis Almagro; además, abordarían el tema de Nicaragua, teniendo en cuenta que a finales de este febrero expira el Memorándum de Entendimiento entre la OEA y el Gobierno de Nicaragua para las Reformas Electorales.

Desde el Foro Empresarial & Profesional “Perspectivas y Decisiones 2019” de enero de 2019, más de cien empresarios y profesionales, entre ellos este servidor, recomendaron a la Nación “Crear condiciones para una negociación nacional magnánima y con sentido de patria, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio”. Esta acción, de tres aprobadas consensuadamente en el Foro, es la que hoy adquiere una capital importancia ante la  avalancha de riesgos que podría surgir con las muy probables sanciones de la OEA a nuestro país, tras el cese del segundo intento de diálogo el 3 de abril de 2019. ¿Cuál fue el motivo de esa segunda interrupción? Las dos partes del diálogo manifestaron acusaciones de falta de voluntad política para colegiar soluciones a la crisis nacional.

Siempre he manifestado que nuestros problemas, principalmente los políticos, debemos resolverlos en Managua y no en Washington, mediante un diálogo que genere confianza con la obtención de los resultados acordados entre personas íntegras, con excelentes intenciones y con talento y habilidades superiores, que no abusen de la Mesa del Diálogo para transformarla en una plataforma de aspiraciones a cargos públicos y políticos, entre ellos el de presidente del país. Esto último no ha estado en la agenda de las negociaciones nacionales interrumpidas dos veces y su concreción está en otros escenarios políticos.

Aún con la llegada al poder del nuevo presidente de Uruguay, Sr. Luis Lacalle, el 1 de marzo de 2020, siempre es incierta la aplicación a Nicaragua de la Carta Democrática Interamericana de la OEA -aprobada el 11 de septiembre de 2001- por no reunir los 24 votos requeridos, lo cual excluiría al país de dicha organización con una serie de sanciones, tales como la suspensión de la relaciones económicas, financieras y comerciales de los países miembros de la OEA con Nicaragua. Pero esas suspensiones también podrían entrar en vigor si la OEA decidiera aprobar una declaración de ilegitimidad de funcionamiento del Gobierno de Nicaragua, un mecanismo que ya existía antes de septiembre de 2001. Este es el riesgo.   

¿Cuál sería el impacto de que los países miembros de la OEA suspendan las relaciones económicas, financieras y comerciales con Nicaragua?

Reiteraré que, primero como nicaragüense y como economista después, no deseo la aplicación de esas sanciones que deteriorarían el nivel de vida de la población del país. El resultado de esa aplicación sería un tremendo daño a los nicaragüenses. Por lo tanto, debemos evitar esas sanciones, restableciendo el diálogo y la confianza con una mejor calidad.

En el ámbito del comercio exterior, el riesgo es la suspensión de los tratados de libre comercio de Nicaragua con los países miembros de la OEA.  Nicaragua ha suscrito cinco tratados de libre comercio y el más importantes de todos es el DR-CAFTA. A manera de ejemplo, en 2018 los exportadores nicaragüenses de bienes domésticos colocaron en el continente americano el 78% del valor total anual de las exportaciones FOB, y los importadores radicados en Nicaragua adquirieron en el resto de los países del continente el 72% del valor total anual de las importaciones CIF. En ese mismo año, el principal socio comercial de Nicaragua, Estados Unidos, participó con el 30% en el comercio global de Nicaragua, es decir, el 30% del valor total anual de las exportaciones FOB más las importaciones CIF de bienes del país.  

La obtención del valor neto de la maquila (igual al valor bruto menos la suma de los pagos de remuneraciones, servicios públicos y alquileres de los locales de estas empresas) también se encontraría en riesgo. En 2018, el valor neto de la maquila sumo US$415 millones, o sea, el 14.5% del valor bruto exportado de las empresas de zona franca. El 85.5% restante, o sea, US$2,456 millones, retornó al país de origen de las empresas de zona franca.

Pero el riesgo más importante en el régimen de zona franca sería el desempleo. En 2018, el nivel de empleo promedio mensual fue igual a 122,010 personas, que representó el 15% del total de trabajadores activos afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Este riesgo se fundamenta en el Capítulo 21 del Tratado DR-CAFTA, Artículo 21.2 Seguridad Esencial, que dice “Ninguna disposición de este Tratado se interpretará en el sentido de: … (b) impedir que una Parte aplique medidas que considere necesarias para cumplir con sus obligaciones respecto al mantenimiento o la restauración de la paz y la seguridad internacional, o para proteger sus intereses esenciales en materia de seguridad.” El 27 de noviembre de 2018, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la prórroga de una orden ejecutiva en la que declara al Gobierno de Nicaragua “una amenaza para la seguridad nacional” de su país.

Otra afectación importante en el sector real de la economía sería la drástica reducción del flujo bruto de inversión extranjera directa proveniente de los países de América, cuyo nivel promedio anual durante el período 1992-2018 fue del orden de US$411 millones. Cabe señalar que Estados Unidos es el país que más ha invertido en Nicaragua, con un monto total de US$2,836 millones en el período antes mencionado, cifra que representa el 19% del monto total de inversión extranjera directa acumulada en ese mismo período.

Finalmente, la cooperación oficial al sector público de Nicaragua, que en la actualidad tiene un perfil multilateral, sería severamente golpeada en caso de que aprobasen las sanciones de la OEA. Con la Nica Act, al riesgo ya existente de la suspensión de nuevas contrataciones de préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM/IDA), excepto la asistencia humanitaria, se sumaría la suspensión del nuevo financiamiento que provendría del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Estos tres bancos multilaterales participaron con el 80% en el total de préstamos y con el 17% en el total de donaciones en la cooperación oficial recibida por el sector público durante el período 2007-2018.

También cabe mencionar que el 50% del monto total de las donaciones recibidas en el país durante el mismo período fue facilitado por Estados Unidos, con un monto promedio anual de US$45 millones, pero destinado al sector privado.     

Debemos resolver los problemas políticos para impedir la prolongación de la recesión y el surgimiento de una depresión económica, que reduciría el consumo y la inversión, elevaría el desempleo y la pobreza, aumentaría los déficit de la balanza de pagos y del presupuesto gubernamental, con el riesgo de la pérdida de la estabilidad del tipo de cambio y de la tasa de inflación.  





La mala fama de Eduardo Montealegre

3 02 2020

11.5 años = 138 meses = 4,198 días de impunidad del presunto delincuente Eduardo Montealegre.

Ayer 2 de febrero de 2020, el presunto delincuente Eduardo Montealegre, acusado en dos juzgados penales, cumplió 11½ años de impunidad, tras haber evadido la justicia con la protección del Poder Legislativo a lo largo de 8 años, al abusar de la inmunidad que le confirió su cargo de diputado, y también protegido durante 3.5 años por magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el magistrado a cargo del Tribunal de Apelaciones de Managua y los jueces de los Juzgados del Sexto y del Séptimo Local de lo Penal de la Circunscripción Managua, una vez que perdió abruptamente su inmunidad.

Continúa luciendo Eduardo Montealegre su mala fama de ser el impune más famoso de la historia delictiva de Nicaragua, al cumplir 4,198 días de burlarse de la Justicia, al haberlo acusado de injurias y calumnias porque me tildó, sin presentar pruebas, de que yo era un defraudador del Estado de Nicaragua. Este exbanquero y expolítico ha guardado silencio a lo largo de 138 meses frente a mi denuncia pública mensual, incluso cuando lo denuncié en cinco organismos internacionales de ser un violador de los derechos humanos. Su silencio lo delata. Por eso, tengan cuidado de esta persona, que cree estar sobre la Ley.





La crisis de confianza

2 02 2020

A finales de 2018, debido a la paralización del Diálogo Nacional que se emprendió el 16 de mayo de ese año, tuve el honor de participar con tres profesionales distinguidos, Alejandro Bolaños, Edgar Chamorro y Ricardo Meléndez, en la organización del Foro Empresarial & Profesional “Perspectivas y Decisiones 2019”.

El Foro fue realizado en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) el martes 8 de enero de 2019, con la participación de más de cien empresarios y profesionales, donde dialogamos y acordamos de consenso tres acciones que debían gobernar una mesa de negociación: (1) Fortalecer la organización empresarial, representada por todos los sectores; (2) Crear condiciones para una negociación nacional magnánima y con sentido de patria, con pocos actores, pero con representatividad, confianza y prestigio; y (3) Trabajar en el establecimiento de la negociación, agenda, normativas, procedimientos y contar con la ayuda de expertos. A la fecha, creo que esas tres acciones continúan siendo válidas.

El 27 de febrero de 2019 se reinició el Diálogo Nacional, tras una reunión de representantes del gobierno y de la gran empresa de Nicaragua, con la presencia de representantes de la Iglesia Católica, realizada el 16 de febrero, pero, de nuevo, el Diálogo se interrumpió. El declive de la confianza se ha hecho patente.

En varios de mis escritos económicos, he insistido en la palabra “confianza” como un elemento necesario para resolver los problemas políticos, corregir la tendencia declinante del desempeño productivo nacional y recuperar el nivel perdido del bienestar de la población nacional. La otra palabra que he reiterado en esos escritos es “diálogo”, la única vía que tenemos para poder superar los problemas políticos, económicos y sociales.

Han pasado casi dos años y no hemos resuelto el problema nacional. En nuestro entorno interno, hay “escasez” de confianza, como el agua en el desierto, y cuando la conseguimos gota a gota con nuestros actos se evapora totalmente cuando fallamos a nuestras palabras.

Hace mucho tiempo leí una historia ejemplificadora de la “existencia” de confianza. A un vendedor de café y donuts en la Ciudad de Nueva York se le formaban largas filas porque se demoraba al entregar el cambio, por lo que puso una canastita con monedas para que las personas tomaran el cambio y pusieran los billetes. El vendedor confió en los compradores, evitó las filas largas frente a su puesto de venta y vendió más que sus competidores. Pero, ¿los compradores de café y donuts se aprovecharon de la confianza del vendedor? ¿Fue la gente honesta con el vendedor de café? No se aprovecharon, agradecieron la confianza y la devolvieron con actos de honestidad. Al vendedor no le faltó el dinero.

Esa historia nos enseña que cuando hay confianza habrá mayor velocidad de la transacción, menores costos y mayor productividad, que las personas que reciben confianza toman conciencia del regalo que reciben y retornan la confianza como un acto de reciprocidad.

Pero en la Nicaragua de hoy vivimos en una crisis de confianza. ¿Cuál sería su respuesta si le preguntaran si usted cree que se puede confiar en otras personas? Creo que la respuesta de la mayoría sería no. Existe desconfianza en los consumidores, en los empleados, en los productores, en los inversionistas y en los líderes políticos, empresariales y de organizaciones sociales.

Entonces, ¿cómo se podría restablecer la confianza?, ¿qué es lo que tendríamos que hacer para que las personas confíen?

Según Stephen M. R. Covey Jr., autoridad global en confianza, liderazgo y cultura, existen cuatro variables de la confianza: integridad, intención, competencias y talentos de las personas, y capacidad de generar resultados.

Actuar con base en principios, que nuestros actos sean reflejos de nuestras palabras, y no faltar a la verdad, es la variable más evidente de la confianza, la integridad.

Cuando somos transparentes en nuestras intenciones y no tratamos de servir a intereses egoístas y personales, ganamos confianza. Sin embargo, como las intenciones no son visibles, sólo con las acciones de las personas deducimos las intenciones. Hay que evitar los malentendidos, haciendo las intenciones explícitas, es decir, el porqué de querer cambiar las cosas.

También debemos preguntarnos cuántas veces hemos pedido algún consejo a personas expertas en ciencias sociales, incluso en ciencias exactas, porque confiamos en sus capacidades profesionales.

Y, finalmente, la obtención de resultados es fundamental, porque si no se logra se pierde la confianza en las personas, aunque sean íntegras, con excelentes intenciones y con talento y habilidades superiores. Los resultados siempre se obtienen con esfuerzos.

De esas cuatro variables, la más difícil de la confianza es la integridad.

Tenemos, pues, la gran tarea de que se restablezca la confianza entre las políticas económicas y financieras y los consumidores, productores e inversionistas, entre los empleados y los empresarios, entre los partidos políticos y sus votantes, entre el gobierno y los ciudadanos. Recuperar la confianza es suspender la incertidumbre, y esto requiere mucho esfuerzo.

Diálogo y confianza son palabras clave para resolver nuestros problemas políticos, económicos y sociales.





Asteriscos monetarios y financieros de Nicaragua en 2019

26 01 2020

Con base en datos oficiales del Banco Central de Nicaragua (BCN) y de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), los cuatro resultados de la política monetaria en 2019 fueron:

•             Aún con la expansión monetaria de C$2,805 millones observada en noviembre y diciembre de 2019, la política monetaria en 2019 fue contractiva: el BCN “esterilizó” C$3,778 millones del mercado.

•             El aumento anual de las reservas internacionales brutas administradas por el BCN fue US$136.3 millones; pero el saldo de dichas reservas, US$2,397.4 millones, representó 2.35 veces el saldo de la base monetaria, 15 centésimas por debajo del nivel mínimo de la condicionalidad de estabilidad macroeconómica. 

•             La tasa de inflación anual fue igual a 6.13%, pero fue acelerada en 3 puntos porcentuales por la reforma de la Ley de Concertación Tributaria.

•             La tasa de devaluación anual fue igual a 4.66%, al reducirse la tasa de deslizamiento del tipo de cambio oficial de 5% a 3% anual a partir del 1 de noviembre de 2019.

Las fuentes del aumento de las reservas internacionales brutas fueron la cooperación oficial al sector público, la compras de divisas del BCN, y los depósitos monetarios y la cuenta corriente en moneda extranjera, lo cual fue contrarrestado por el pago de la deuda pública externa, la reducción del saldo de encaje en moneda extranjera y la redención de títulos del BCN emitidos en dólares.

El esfuerzo del sector público para proteger la posición de las reservas internacionales administradas por el BCN se manifiesta con el aumento de US$228.8 millones en las reservas internacionales netas ajustadas (RINA), cuyo saldo a fin de año fue US$1,374.4 millones.

El talón de Aquiles de la banca comercial, o sea, el saldo de los depósitos en moneda extranjera, disminuyó US$218.3 millones en el transcurso del año 2019, y reflejó un saldo de US$2,736.4 millones al 31 de diciembre; sin embargo, desde abril el BCN dejó de vender divisas a los bancos comerciales y en el período julio-diciembre de 2019 se observó un leve aumento de US$84.1 millones en el saldo de dichos depósitos.

De la fuga de los depósitos en dólares a partir del 12 de abril de 2018, fecha en que se registró su saldo máximo de US$4,115 millones, aún no retornan al país US$1,379 millones. Los bancos que más resienten la fuga de estos depósitos son BDF, BANPRO, BAC y AVANZ con una disminución que varía entre 33% y 36%.

La oferta de dinero, debido al factor estacional, aumentó en gran forma en diciembre, al elevarse en C$3,700 millones con respecto a noviembre y C$7,420 millones durante el año. Su saldo al 31 de diciembre de 2019 fue igual C$42,543 millones.

La dolarización extraoficial de la economía perdió ímpetu con la crisis actual, al representar el saldo de los depósitos en moneda extranjera el 62% de la liquidez total (M3A) en diciembre de 2019, mientras que en diciembre de 2017 representaba el 68% de M3A.

El rendimiento del capital de las entidades bancarias comerciales del país, es decir, el ratio de la utilidad neta frente al capital en diciembre de 2019 fue del orden de 21.15%, 19 puntos porcentuales menos que el 40.18% registrado en diciembre de 2017.

Las tasas de encaje efectivas semanales sobre los depósitos en córdobas y en dólares, o porcentajes de esos depósitos que la banca comercial deposita en el BCN en concepto de la regulación de la liquidez, no se dispararon para proteger la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica.  Al 31 de diciembre de 2019, en córdobas fue 21.1% (la legal es 13%) y en dólares fue 17.7% (la legal es 15%.

Desde marzo de 2019, los inversionistas financieros no se presentaron a las subastas Letras del BCN, por lo cual las operaciones de mercado abierto se redujeron a colocaciones de Letras del BCN con plazo de 1 día. La colocación de Títulos de Inversión, tanto en córdobas como en dólares, emitidos por el BCN a partir de octubre de 2018, no fue significativa en 2019. 

La demanda de divisas del público no bancario ha disminuido. La brecha promedio mensual entre el tipo de cambio de venta del dólar y el tipo de cambio oficial se elevó hasta 1.98% en enero de 2019 y se redujo a 0.21% en diciembre de ese año.

La proporción de la cartera en riesgo, o sea, los préstamos bancarios prorrogados, reestructurados, vencidos y en cobro judicial, con respecto a la cartera total saltó de 4.1% en diciembre de 2017 a 11.6% en diciembre de 2019.

La banca comercial no presenta problemas de iliquidez: la liquidez en córdobas es igual a 38% del saldo de los depósitos en córdobas y la liquidez en dólares es igual a 50% del saldo de los depósitos en dólares.

Entre marzo de 2017 y diciembre de 2019, el número de cuentas de depósitos en el sistema bancario disminuyó de 1,665,730 a 1,499,470, y el número de préstamos se redujo de 1,619,305 a 1,104,248.