Unas notas sobre la persistencia de una alta inflación en Nicaragua

9 10 2022

Desde agosto de 2021, la tasa de inflación interanual del Índice de Precios al Consumidor General (IPCG) comenzó a acelerarse en Nicaragua (y en el mundo), iniciando, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), una carrera alcista en el nivel de 4.98%, mayor que el límite superior de 4.5% del rango de la inflación natural del mercado nicaragüense, que lo he ubicado entre 4.0% y 4.5% interanual.

En ese agosto, la pandemia del Covid-19 estaba controlada en Nicaragua y las empresas reabrían sus puertas para iniciar sus actividades productivas, pero se encontraron con una demanda creciente de bienes y servicios, no estimulada por el gasto público sino por el flujo de remesas familiares que rompió la barrera de 2 millardos de dólares en 2021,  frente a una oferta muy afectada por las interrupciones o cuellos de botella de las cadenas de suministro de bienes y servicios intermedios (materias primas, transporte de carga) y bienes finales (de consumo, inversión y exportación).

La tasa de inflación interanual del IPCG se había disparado hasta el nivel de 7.75% en febrero de 2022, pero la tasa de inflación mundial volvió a acelerarse porque los precios internacionales de los alimentos y los combustibles, de los agroquímicos y de los minerales metálicos, se exacerbaron por el conflicto geopolítico y militar entre Rusia y Ucrania. La inflación general anualizada en agosto de este año alcanzó el nivel de dos dígitos porcentuales, 12.15%, muy cerca de un máximo histórico de hace 15 años y la cuarta inflación interanual consecutiva de dos dígitos.

Al excluir los precios volátiles de los combustibles y los alimentos de la canasta de productos del IPCG, se obtiene la tasa de inflación de precios al consumidor subyacente (IPCS). La inflación subyacente ganó fuerza en forma sostenible desde octubre de 2021, cuando arribó al 5.07% interanual.

Con la misma trayectoria arriba descrita del IPCG de Nicaragua, la tasa de inflación del IPCS del país se elevó a partir de agosto 2021 al pasar de 4.93% en ese mes a 6.01% en febrero de 2022; posteriormente, se ha disparado hasta el nivel de 9.35% en agosto de 2022. Esto indica que la alta inflación está arraigándose más en la economía nicaragüense, impulsada por una mayor demanda interna de bienes de consumo debido a la alta tasa de crecimiento de 42.6% del flujo de las remesas, que sumó US$1,970.3 millones en el período de enero-agosto del año en curso. El flujo anual de la remesas en 2021 totalizó US$2,146.9 millones.

Con la política monetaria, la banca central debe controlar y aplacar la  tasa de inflación subyacente, la cual refleja la presión inflacionaria causada por shocks de demanda, es decir, por un exceso de demanda de bienes de consumo y de bienes de inversión causada por un exceso de córdobas en circulación que tratan de capturar una oferta de bienes y servicios finales.

La tasa de interés de la banca central, que en Nicaragua se conoce con el nombre de tasa de referencia monetaria (TRM), no puede disminuir la tasa de inflación general, porque esta última también refleja los shocks de oferta que no pueden ser reducidos con la tasa de interés monetaria o tasa de interés interbancaria. Por ejemplo, con dicha tasa de interés no se puede reducir el precio del petróleo y sus derivados, ni los precios internacionales de los alimentos, ni los precios de los minerales metálicos, entre ellos el oro que un activo de refugio en tiempos de crisis.

Cabe señalar que en agosto recién pasado la tasa de inflación causada por esos shocks de oferta en el mercado nicaragüense fue igual a 2.8 puntos porcentuales, que es igual a la diferencia entre la tasa de inflación general, 12.15%, y la tasa de inflación subyacente, 9.35%, y esa brecha entre estas dos tasas de inflación no puede ser reducida por la política monetaria.

Sólo la inflación subyacente puede ser disminuida con la política monetaria, pero entre marzo y agosto de este año la TRM se incrementó en 200 puntos básicos tras 4 ajustes de 50 puntos básicos cada uno, pasando de 3.5% a 5.5%, mientras que la tasa de inflación subyacente se aceleraba en 281 puntos básicos.   

La perspectiva de crecimiento económico se ha desacelerado. La economía mundial se está dirigiendo a una recesión económica y a un mayor desempleo al preverse la caída de la producción de Europa, el crecimiento económico de China inferior a su producción potencial y la reducción del desempeño productivo de Estados Unidos en el primer semestre de este año.

Es bastante probable que el intento de los bancos centrales de combatir la elevada presión inflacionaria persistente causará un aterrizaje económico duro, o sea, una marcada recesión económica, o fuerte caída de la producción, en los países de economía avanzada, que afectará las exportaciones de los países de América Latina con destino a Estados Unidos y el flujo de remesas que provienen de Estados Unidos. Además, la tasa de desempleo tiende a elevarse por la caída de la producción, pero la tasa de inflación tiende a reducirse debido a la caída del consumo

Se espera que el INIDE, entre el 10 y el 12 de octubre, publique la tasa de inflación de Nicaragua correspondiente a septiembre de 2022.

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