Robusto crecimiento económico con alta inflación dificultará equilibrio de la oferta y la demanda

9 01 2022

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) publicó el viernes 7 de enero de 2022 el reporte del índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a diciembre de 2021, con los siguientes resultados:

  • Tasa de inflación mensual de diciembre de 2021, 1.41%, la mayor registrada en el transcurso del año pasado por efecto del índice estacional de los precios al consumidor, superando sólo a la de noviembre que fue igual a 1.39%.
  • Tasa de inflación anual de 2021, equivalente a la tasa de inflación acumulada anual o a la interanual, 7.21%, el aumento más rápido desde 2014. En orden de importancia, los grupos de bienes y servicios con mayor presión inflacionaria anual fueron: transporte, 14.06%; alimentos y bebidas no alcohólicas, 10.34%; recreación y cultura, 9.70%; bebidas alcohólicas y tabaco, 6.12%; y alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 5.89%.
  • Tasa de inflación anual subyacente, que excluye los precios al consumidor de los alimentos y de los combustibles, subió de 5.00% en noviembre a 5.45% en diciembre.

La inflación se está convirtiendo en un problema real, pero continúo insistiendo en que es un problema transitorio. ¿Por qué? Hay varias razones económicas para demostrarlo, entre las cuales se destacan los  hechos de que la recuperación económica de Nicaragua se inició en 2021 gracias al estímulo fiscal del aumento de la inversión pública que salto de 9% del PIB en 2020 a 11% del PIB en 2021 y, por otro lado, a que el Banco Central de Nicaragua (BCN), con sus operaciones de mercado abierto, manejó una política monetaria contractiva, aunque expansiva en noviembre y diciembre por la mayor estacionalidad de la demanda de dinero.

Sin embargo, existen otras causas que han acelerado la tasa de inflación. Por ejemplo, los atrasos logísticos provocados por la reapertura de las economías y del comercio internacional en 2021, cuando el Covid-19 imponía cuellos de botella en la cadena de suministro de bienes intermedios y finales, la escasez de contenedores y los mayores costos de transporte terrestre y acuático. En 2021, la demanda de bienes de consumo y de inversión aumentó, pero la oferta era escasa.  La tasa de inflación , ya alta por el “efecto base” o “efecto rebote” debido a la baja presión inflacionaria de 2020 resultante de la presencia del Covid-19 en marzo de ese año, se aceleró por esas causas no económicas, sino por una pandemia.

La buena noticia del robusto crecimiento económico de Nicaragua observado en 2021, debido en parte al “efecto base” que nos obliga a interpretar bien la tasa de variación relativa del producto interno bruto (PIB) real, va acompañada de una mala noticia que es la tasa de desempleo.

De acuerdo con datos del INIDE, la tasa de desempleo abierto, en términos promedio trimestral como un porcentaje de la población económicamente activa (PEA), subió de 3.68% en 2017, año de máximos históricos de producción del país, a 5.45% en 2018, y continuó bajando a 5.42% en 2019, 4.95% en 2020 y 4.77% en los tres primeros trimestres de 2021. Cabe señalar que esas tasas de desempleo abierto  excluyen a las personas que trabajan al menos 1 hora diaria, o sea, se les clasifica como personas ocupadas.

No obstante la disminución del número de personas en desempleo abierto, el INIDE también publica la tasa de inactividad, que se estima con el porcentaje del número de  personas de 14 años y más que están inactivas con respecto a la población en edad de trabajar (de 14 años y más de edad). La tasa de inactividad subió de 26.50% en 2017 a 28.37% en 2018, y continuó subiendo a 28.95% en 2019, a 30.95% en 2020 y a 32,47% en los tres primeros trimestres de 2021.

La tasa de inactividad estimada por el INIDE se aproxima al dato resultante de la suma de la tasa de desempleo abierto y la tasa de desempleo equivalente relacionada con el subempleo que incluye a las personas que trabajan menos de 8 horas diarias tal como lo manda el Código del Trabajo, como un porcentaje de la PEA, y que estimo en los niveles de 29.6% en 2021 y 30.3% en 2022.

Cabe hacer una observación: con una tendencia creciente de la tasa de inactividad desde 26.5% en 2017 hasta 32.47% en los tres primeros trimestres de 2021, el logro de una tasa de crecimiento económico cercana al 9% en 2021 sería posible con un fuerte crecimiento de la productividad.   

En este año de 2022, los economistas, incluyendo a los colegas gubernamentales por sus declaraciones públicas, estamos previendo una desaceleración de la tasa de crecimiento de la economía y de la tasa de inflación de Nicaragua debido a un menor impulso, aunque positivo, de la política fiscal siempre a través del gasto de inversión pública, pero que depende en gran parte de la cooperación externa multilateral.

Espero que en 2022 veamos una menor presión inflacionaria a medida que se resuelvan los problemas que aún persisten en la cadena de suministro y que se mejoren los tiempos de entrega, es decir, que la oferta global (producción e importaciones) aumente y pueda enfrentar la demanda global creciente de bienes y servicios (consumo, inversión y exportaciones).

Por lo tanto, todavía en 2022 me mantendré entre los economistas que afirmamos la transitoriedad de una alta inflación de los precios al consumidor. La pandemia del Covid-19, con sus variantes, continúa dominando el escenario económico, pero con una menor letalidad, aunque aún no sabemos si Ómicron provocará más desempleo y subempleo. Esta es la parte difícil del pronóstico económico para 2022.


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