El FMI nos visita de nuevo

21 07 2013

Presentación1

Nos dijeron en julio, pero será hasta en agosto que una nueva misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) nos visitará, en mi opinión, protocolariamente por la presentación del nuevo de director de dicha misión para Nicaragua, Przemek Gajdeczka de origen polaco, y, al estilo de una avanzada exploratoria, indagar sobre la situación de la reforma estructural del fondo de pensiones de seguridad social y hojear los datos macroeconómicos de nuestro país, que continúan, de acuerdo con mi opinión, obteniendo notas sobresalientes sin la ayuda del FMI durante 18 meses consecutivos.

Al 30 de junio de este año, las reservas internacionales brutas igualan 2.65 veces el saldo de la base monetaria, es decir del total de la emisión de dinero y del saldo de encaje sobre los depósitos en córdobas del público no bancario en el sistema financiero nacional que los banqueros llevan al Banco Central de Nicaragua (BCN) –el último programa con el FMI exigía 2.2 veces dicho saldo-; en este año, el superávit fiscal al 30 de abril era equivalente a 11 millones de dólares; la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero era apenas 0.77%, bastante menor que el 2% que obligaría al FMI a declararnos como un país que practica tipos de cambio múltiples que provocarían efectos negativos en la inversión extranjera directa; la tasa de inflación acumulada en el primer semestre, 3.8%, la interanual es de un dígito, 8.3%, anual; y la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto en el primer trimestre alcanzó el nivel de 3.6%. Lo único sombrío es el costo de estos resultados: un aumento de la deuda pública emitida por el BCN del orden de 2 mil 24 millones de córdobas, o sea,  82 millones de dólares –¿quién controla este endeudamiento de los nicaragüenses, cuyos interés y mantenimiento de valor son pagados con nuestros impuestos?-, que redujo en 1 mil 696 millones de córdobas la cantidad de dinero que circula fuera del sistema financiero local, con el fin de aplacar la inflación aún con la presencia de la desaceleración económica de 3.4 puntos porcentuales con respecto al PIB del cuarto trimestre de 2012.

Muy bien, no; excelente sí. Así sería el resultado macroeconómico visto desde la lupa del FMI, aunque se eleven los índices de informalidad laboral y de subempleo y caiga la productividad de la economía.

Es muy probable que el economista polaco Przemek Gajdeczka, quien sustituye al economista brasileño Marcello Stevão al frente de la misión técnica del FMI, pregunte a las autoridades nacionales cuándo se iniciarán las conversaciones del quinto programa económico trienal –el cuarto programa, con un año más de extensión, expiró en diciembre de 2011-, pero la respuesta gubernamental no se prevé claramente. No olvidemos que Bayardo Arce, asesor económico y financiero del Presidente de la República, declaró que un nuevo programa con el FMI no es urgente y, después, Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, afirmo que aún dependemos del FMI.

En los 18 meses que ha navegado sola sin el apoyo fondomonetarista, Nicaragua no ha recibido un solo dólar de libre disponibilidad, “billete verde” como dice la gente, para apoyo tanto de la balanza de pagos como del presupuesto nacional. ¿A qué se debe esto? Sencillamente a la defensa de las reservas internacionales brutas del BCN, es decir, billetes verdes que no gasta la autoridad monetaria, por el crédito venezolano del 50% de la factura anual de las importaciones de petróleo y derivados, que en 2012, a manera de ejemplo, fue de 643 millones de dólares. Esta cifra es tremendamente superior a la suma de 40 millones de dólares promedio anual (apoyo a la balanza de pagos) que nos presta el FMI por suscribir y mantener un programa económico trienal y de 45 millones (para apoyo presupuestario) que nos presta anualmente y entrega en el último trimestre de cada año el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por tener un programa suscrito con el FMI. Un gran total de 85 millones de dólares en “billetes verdes” del FMI y del BID frente a las centenas de millones de dólares que anualmente son protegidos en la bóveda del BCN con el crédito petrolero de Venezuela.

Como lo he afirmado anteriormente, no obstante mis críticas constructivas sobre algunas acciones de política económica del FMI en nuestro país desde hace más de 20 años, el apoyo que este organismo internacional brinda a Nicaragua con la suscripción y el mantenimiento de un programa económico es en la consolidación de la certidumbre, de la confianza, entre inversionistas privados, nicaragüenses y extranjeros.

También he señalado en bastantes ocasiones que un dólar en “billete verde”, no “atado” a la ejecución de programas y proyectos del sector público, es muy importante para un país como el nuestro, ahora de ingreso  medio bajo y aún muy endeudado en términos de producción, mientras no tengamos la capacidad propia para endeudarnos en el mercado financiero internacional, o sea,  términos financieros no concesionales.

Sin embargo, el tiempo pasa y las fuentes de financiamiento cambian. Hoy, en orden de importancia, financian el déficit comercial de Nicaragua, que ronda el astronómico 21% del PIB, los flujos de inversión extranjera directa, de remesas familiares, el crédito petrolero de Venezuela y la cooperación oficial del Resto del Mundo, pero no debemos dejarnos sorprender por la así llamada “enfermedad holandesa” presente en nuestra economía desde la década de los ochenta del siglo pasado cuando Nicaragua ocupó el segundo lugar en el mundo, después de Israel, en recibir la más elevada cooperación externa per cápita. Es cierto lo que dice Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), que con la inversión extranjera directa enfrentaríamos una apreciación del tipo de cambio real, tal como se demuestra con el elevado déficit comercial externo en porcentajes del PIB desde hace 33 años, pero cabe mencionar que el índice de sobrevaluación se ha reducido desde 69% en 1987, a 48% en 1991 y hasta 15% en 2011. El córdoba valía 15% más de lo que debía valer hace 18 meses.

Por consiguiente, sugiero al Presidente Daniel Ortega que apruebe el inicio de la discusión del quinto programa económico trienal con el FMI, con más razón ahora que debemos buscar el financiamiento apropiado para llevar a cabo la reforma estructural del fondo de pensiones de seguridad social. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la administración del Presidente Daniel Ortega no ha solicitado al FMI ningún préstamo para realizar las reforma estructurales que ha realizado desde 2007, incluso una de las más agitadas como la reciente reforma tributaria, Ley de Concertación Tributaria, pero teniendo un programa suscrito con el policía financiero internacional el gobierno podría optar a un préstamo para la reforma del fondo de pensiones de seguridad social.

Dicho sea de paso, la reforma del fondo de pensiones de la seguridad social no debería afectar los contratos ya suscritos entre los trabajadores activos e inactivos que ya firmaron con el Estado de Nicaragua las obligaciones y los derechos de la seguridad social. Hacerlo, sería un mal ejemplo de ingobernabilidad, y me siento obligado a mencionar esto por las controversiales leyes de corte económico aprobadas recientemente por la Asamblea Nacional. El Estado, en la búsqueda del consenso sobre la reforma pendiente, puede asumir los riesgos repartiéndolos entre las futuras generaciones, por ejemplo gravando a los jóvenes que cotizarán por primera vez la seguridad social en beneficio de los ancianos, por lo cual habría que invitarlos a la mesa del nuevo consenso nacional. Ojalá que no quede fuera ningún protagonista de la reforma que se avecina, como quedó fuera del consenso de la reforma tributaria el principal pagador de impuestos del país, los consumidores.





El riesgo financiero de Nicaragua en 2013. Un Seminario de Actualización Empresarial de COPADES

11 04 2013


Presentación1

II.2       El Riesgo Financiero

Indicadores Financieros con Riesgo Muy Alto

(1)          El déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de US$1,680 millones acumulado en el año de 2013 se aproximaría al 43% de la suma total del valor  de las exportaciones domésticas de bienes (US$2,507 millones), el valor neto de la maquila (US$615 millones), y la exportación de servicios no atribuibles a factores de producción (US$724 millones), que es igual a US$3,846 millones.

(2)          En 2013, con una cooperación oficial de US$476 (con el supuesto que el país haya suscrito el quinto programa económico trienal con el FMI), una asistencia financiera de Venezuela (que se registra como una deuda privada externa) de US$600 millones, un flujo de inversión extranjera directa de al menos US$800 millones y un pago de la deuda pública externa de a lo sumo US$122 millones, la posición de las reservas internacionales netas (RIN) del BCN disminuiría US$13 millones hasta US$1,705 al 31 de diciembre, y sería equivalente a 3.3 meses de importaciones de bienes CIF.

Cabe agregar que el saldo de las reservas internacionales brutas del BCN al 31 de diciembre de 2013 se aproximaría a US$1,874 millones y sería igual 3.65 meses de importación de bienes CIF y a 2.21 veces el monto de la base monetaria (saldo de emisión de dinero más el saldo de encaje efectivo sobre los depósitos en córdobas), cifra que es superior a la condicionalidad de 2.2 veces la base monetaria que suscribió el Gobierno de Nicaragua con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

(3)          El pronóstico del saldo ‘contable’ de la deuda externa de US$4,506 millones al 31 de diciembre de 2013 equivaldría al 41% del PIB pronosticado para este año y al 116% del valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB, el valor neto de la maquila y los servicios no factoriales pronosticados por COPADES. Después de 9 años del arribo de Nicaragua al Punto de Culminación ‘Flotante’ de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC, por sus siglas en inglés), las autoridades gubernamentales aún no han podido reestructurar el 40% del actual saldo ‘contable’ de la deuda externa, destacándose entre los acreedores, en orden de importancia Costa Rica, Libia y Honduras.

Indicadores Financieros con Riesgo Muy Bajo

(4)          El tipo de cambio oficial real bilateral con Estados Unidos, con un promedio de 25.1761 córdobas de 2006 por un dólar estadounidense de 2006 en el cuarto trimestre de 2013, acusaría por octava vez consecutiva un deterioro o aumento de su apreciación trimestral de 0.9%con respecto a su nivel observado en el último trimestre de 2012.

(5)          El pago anual de, a lo sumo, US$122 millones en concepto de intereses y amortizaciones a los acreedores externos sería igual a 3.1% del valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB, el valor neto de la maquila y las exportaciones servicios no factoriales observado en el año. Aún con ese bajo porcentaje, Nicaragua no es sujeto de crédito en el mercado financiero internacional y no puede construir “colchones” financieros para contrarrestar los efectos de una profundización de la actual desaceleración económica mundial, cuyo epicentro es la Eurozona.





Los aciertos y los olvidos de un alto cargo

7 04 2013

Presentación2

En la semana pasada, Alberto Guevara, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), afirmó que la economía local está sana y que liderará el crecimiento económico entre los países centroamericanos en 2013, por supuesto obviando a Panamá que crecerá a un ritmo vertiginoso de 8.5%.

Comparto la opinión del colega Guevara sobre el crecimiento económico de nuestro país en este año. COPADES, la firma que yo dirijo, ha pronosticado un crecimiento de 4.8% tomando en cuenta una caída máxima de medio millón de quintales de café en la cosecha del ciclo agrícola 2013/2014, de los cuales 200 mil quintales se atribuyen al “descanso bienal” del cafeto y los otros 300 mil quintales son resultantes del efecto de la roya en el mismo ciclo, que se mantendrá, al menos, por dos años más. En el ámbito centroamericano, el país que tiene la segunda tasa de crecimiento más alta proyectada en 2013 es Costa Rica, con 4.0%.

Además, nuestro crecimiento económico entre 4% y 5% supone que la economía estadounidense crecerá a un ritmo cercano al 2% en este año, pero debemos estar cautelosos si el recorte de 85 mil millones de dólares en el gasto público federal estadounidense, aprobado por el Congreso de ese país, podría disminuir en 6 puntos porcentuales al crecimiento de la primera economía mundial, que repercutiría en una baja de al menos 5 puntos porcentuales del crecimiento económico previsto para Nicaragua en 2013.

Difiero con el presidente de la autoridad monetaria en que las reservas internacionales están estables, tal como lo él lo afirmara. Con base en la información oficial, en el primer trimestre de este año las reservas internacionales netas ajustadas, que reflejan el esfuerzo fiscal para proteger las reservas, han caído 71 millones de dólares, pero cabe observar, que las reservas internacionales brutas, que suman 1 mil 859 millones, también han caído 33 millones de dólares y equivalen a 2.6 veces la base monetaria, mayor que las 2.2 veces acordadas con el FMI en el extinto cuarto programa económico, gracias a que el Consejo Directivo del BCN nos ha endeudado con 50 millones de dólares en los tres primeros meses del año a través de las subastas de Letras Estandarizadas del BCN con el fin de reducir el saldo de la emisión de dinero en un monto equivalente a 11 millones de dólares en el mismo lapso.

Por consiguiente, no se nota en enero un esfuerzo fiscal para proteger las reservas, lo cual fue olvidado por el colega. Para este año, el único dato oficial que existe sobre el déficit fiscal es el de enero, y es equivalente a 77 millones de dólares  por un mayor aumento del gasto de inversión pública que del gasto de consumo, mientras que en enero de 2012 se había registrado un superávit de 20 millones de dólares; esto obligó a que el Gobierno Central desembolsara un monto equivalente a 58 millones de dólares de  sus cuentas en el BCN para financiar ese abultado déficit de enero. Si los gastos continúan privilegiando la inversión pública sobre el consumo público, sería aceptable ese déficit debido al creciente riesgo de una grave desaceleración económica mundial en el segundo semestre de este año.

Continuó Alberto Guevara informando que la inflación en este año se proyecta entre 6.5% y 7.5%, lo cual es también aceptable. COPADES pronostica para el segundo semestre del año en curso una caída de los precios internacionales del petróleo y sus derivados causada por una menor demanda internacional de materias primas asociada con la desaceleración económica mundial, de tal manera que la inflación anual la pronostica en el nivel de 6% sobre los supuestos de un precio promedio anual del barril de crudo WTI de 94 dólares, un crecimiento de 11% de la oferta monetaria a finales del año y el mantenimiento de la tasa de devaluación oficial de 5%.

Otra discrepancia que tengo con respecto a las afirmaciones del presidente del BCN es que la inversión extranjera directa (IED) superó los 900 millones de dólares. Ya no se repite el estribillo que la IDE fue de al menos un millardo de dólares, y COPADES estimó una IED cercana a 850 millones de dólares en 2012 y ese flujo disminuirá en 2013 por los problemas económicos y financieros mundiales, Cabe reiterar que concordamos en que la IED se ha triplicado desde 2006.

El presidente del BCN repitió el craso error de las cuentas nacionales recientemente elaboradas por el BCN, de que el gasto de consumo familiar se incrementó 4.7% gracias a las remesas familiares que alcanzaron el nivel de 1 mil 14 millones de dólares; el aumento de 103 millones del flujo de remesas de 2012 no justifica ese aumento de casi 5% del volumen de bienes y servicios consumidos por las familias, porque el colega obvió que el 50% de los ocupados son subempleados y el otro 50%, que es asalariado, observó que aquéllos que laboran en las empresas tuvieron un deterioro de 3% en su poder adquisitivo a lo largo del año.

Por otro lado, se olvidó el colega Alberto Guevara de reconocer que el crédito bancario salió de su depresión continua que duró tres años y aumentó en un 29% en 2012, pero siguió concentrándose entre las familias al aumentar los créditos personales, el consumo mediante tarjetas de crédito, los préstamos hipotecarios y el crédito al comercio. Tampoco reconoció que Nicaragua dejó de ser una país pobre y ahora se clasifica como un país de ingreso medio bajo, al registrarse en 2012 un ingreso per cápita promedio anual de 1 mil 762 dólares, un indicador que no refleja la inequidad existente en la distribución del ingreso. Y también olvidó el hecho que el presupuesto nacional prácticamente está equilibrado, una proeza que debe tener contento al Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que el déficit fiscal fue equivalente a 75 millones de dólares y a 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) gracias a la asistencia financiera de Venezuela, registrada como una deuda privada externa, que sumó 556 millones de dólares en 2012.

Los aspectos negativos, mejor dicho los problemas económicos que aún persisten en nuestro país no fueron tomados en cuenta por el presidente del BCN. Entre estos problemas, cuya solución requiere de políticas públicas más efectivas, son el subempleo y el desempleo que dejaron a 758 mil nicaragüenses sin la posibilidad de generar ingresos el año pasado; el deterioro del poder de compra del salario promedio nacional de 1%, pero el salario real pagado por las empresas cayó 3% que generan el 96% del empleo en el país; el alto cargo del BCN se limitó a defender el ritmo de las exportaciones e ignoró el otro ritmo de las importaciones, ya que el déficit comercial del país, el más alto entre los países centroamericanos, fue de 2 mil 161 millones de dólares e igual a 21% del PIB, lo cual se explica en gran parte por la sobrevaluación del córdoba; no recordó la gran desaceleración de la cooperación oficial, que cayó 10% hasta un monto de 455 millones de dólares en 2012, principalmente en su componente de donaciones lo cual ha acelerado el nuevo endeudamiento público externo; y no se refirió a la persistencia de la informalidad del mercado laboral, aunque justifico su falta de comentarios, porque a la fecha los únicos datos preliminares de 2012 que no ha publicado el BCN son los del mercado laboral.

Le sugiero a presidente del BCN, Alberto Guevara, que sus próximos comentarios sobre la situación económica del país sean más ponderados y no sean sesgados hacia los logros alcanzados, porque debemos recordar que todo éxito económico también tiene un costo económico. Además, el alto cargo que ocupa el colega Alberto Guevara debería ser el más ajeno al discurso político y el más apropiado para la toma de decisiones económicas empresariales sobre la base una efectiva evaluación, que dicho sea de paso y lo felicito, el gobierno de nuestro país ya mostró su capacidad de administrar la economía nacional sin tener suscrito un programa con el FMI en 2012.

Pero se necesita el quinto programa económico trienal con el organismo multilateral para consolidar la confianza de los empresarios radicados en Nicaragua  y de  los inversionistas nicaragüenses y extranjeros que desean colocar su capital en nuestro país.





La economía de Nicaragua está en juego en Venezuela

7 10 2012

Independientemente del resultado electoral venezolano, Nicaragua está muy atenta a lo que ocurra en dicho comicios, porque en el mejor de los casos podrían alterarse los términos financieros del convenio petrolero con el país sudamericano; en el peor escenario, sólo basta recordar la frase del candidato opositor Henrique Capriles, que no regalará un barril de petróleo a Nicaragua.

Venezuela no entrega ni un solo dólar en billete verde a ALBANISA, la empresa privada administradora de la asistencia financiera de ese país, que en el período 2007-2011 totalizó 2 mil 231 millones de dólares, incluyendo 380 millones de inversión extranjera directa en las plantas de generación eléctrica y la refinería de petróleo.

El jaque financiero estaría puesto sobre un monto anual de 600 millones de dólares en 2013, correspondiente al préstamo del 50% de la factura petrolera a 23 años plazo, 3 años de gracia y 2% de interés. El escaque sobre el cual se ha consolidado la estabilización macroeconómica de Nicaragua se vería asediado por un mayor pago de las importaciones de crudo y combustibles, que debilitaría la posición de las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN).

En esa probable situación, desde el BCN Alberto Guevara  continuaría acelerando el endeudamiento público interno entre los nicaragüenses para mantener, al menos, un saldo de esas reservas internacionales en el nivel de 2.2 veces el saldo de la base monetaria, pero esta política implicaría los riesgos de una mayor desaceleración del crecimiento económico y de una mayor tasa de subempleo y desempleo del país en 2013.

Para ilustrar esa posibilidad con datos oficiales al 30 de septiembre de este año, Nicaragua en 2012 no ha contado con cooperación externa en divisas líquidas de libre disponibilidad, tanto para apoyo a balanza de pagos como para apoyo presupuestario, porque aun no ha suscrito el quinto programa económico trienal con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto ha obligado al BCN a endeudarnos en 113 millones de dólares, al subastar Letras y Títulos Especiales de Inversión que contribuyeron a sacar de circulación 2 mil 686 millones de córdobas, pero el BCN se ha distinguido en elevar la condicionalidad macroeconómica hasta 2.8 veces el saldo de la base monetaria. A propósito de lo anterior, ¿quién controla al BCN en su carrera para endeudarnos, a sabiendas que con nuestros impuestos le pagamos los intereses y el mantenimiento de valor de los títulos que emite?

Por otro lado, en 2011 la cooperación petrolera de Venezuela sumó 557 millones de dólares y fue equivalente a 6% del Producto Interno Bruto (PIB). Esos recursos, aunque se registran en la cuenta de capital de la balanza de pagos de Nicaragua, se asignan a proyectos emblemáticos de corte público en la actual administración pública con el ánimo de disminuir la pobreza y defender el nivel de vida de la población, tales como financiamiento a la producción agropecuaria, desarrollo del comercio justo, desarrollo de la micro y pequeña empresa, subsidio al transporte público, el bono solidario o salarial con una valor anual de aproximadamente 1 mil 400 millones de córdobas, el financiamiento de la tarifa de energía eléctrica para evitar alzas descomunales por los crecientes precios del fuel-oil, y viviendas y calles para el pueblo.

Una afectación a esta asignación de recursos administrados en forma privada nos pondría fuera del programa económico supervisado por el FMI, ya que el déficit fiscal superaría fácilmente el 5% del PIB. Muy difícil sería el abandono gubernamental de esos proyectos, porque significaría un abandono de la población pobre de nuestro país con el consecuente desgaste político de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa en el poder.

Sólo se observa una pequeña tabla salvavidas para el presupuesto nacional en el horizonte de corto plazo: la reforma tributaria en ciernes que dejaría, a lo sumo, 1% del PIB al Tesoro nacional, pero se tendría que acelerar la ejecución de las nuevas medidas tributarias previstas para el mediano plazo y, por otro lado, se obligaría la  revisión inmediata de la eficiencia del gasto público presupuestado para 2013, una medida fiscal que no fue contemplada por los servidores públicos para su discusión junto a la reforma tributaria.

El riesgo económico estaría acompañado, pues, del inseparable riesgo político. Escuché de un servidor público que ante una situación de esta envergadura, el gobierno de Nicaragua ya tiene un Plan B, el cual estaría basado en una mayor atracción de la inversión extranjera directa.

Ojalá eso fuese real, porque en los momentos actuales el crecimiento de la economía mundial ha comenzado de nuevo a desacelerar y, entre sus efectos, se esperaría una restricción del  flujo de recursos externos –remesas familiares, cooperación oficial e inversión extranjera directa-; una disminución de la demanda internacional –y por ende de los precios internacionales- de materias primas, entre ellas el petróleo; y una desaceleración del crecimiento económico de Nicaragua junto a un mayor subempleo y desempleo abierto.

Las únicas dos cosas buenas que nos dejan estos choques económicos externos son una menor necesidad de financiamiento externo debido a la disminución del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos –los precios de las importaciones caen más que los precios de las exportaciones- y una menor tasa de inflación, asegurada hasta octubre en 2.7% acumulada anual gracias, en gran parte, por la severa contracción, más allá de la requerida, de la cantidad de córdobas que circula en el mercado local.





Reservas igual a más deuda externa e interna

7 04 2012

Las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN) cerraron en marzo de este año con un total de 1 mil 932 millones de dólares, que fue superior al del mes precedente en un monto de 154 millones de dólares, un máximo histórico.

El aumento de esas reservas en marzo se debió a otro aumento de 160 millones de dólares en el mismo mes del saldo de encaje efectivo sobre los depósitos en dólares que los banqueros llevan al BCN, cuyas tasas de encajes efectivas diaria de 22% y catorcenal de 19.7% es producto de la hiperliquidez del sistema financiero, que está asociado con la deuda externa privada proveniente de Venezuela y no con los “ahorros del país” como dijera el ex presidente del BCN, Mario Arana.

¿Cómo un país pobre y aún muy endeudado en términos de producción podrá ahorrar divisas, si el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos ha oscilado entre el 13% y el 21% del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos 11 años y la tasa de interés del sistema bancario local no fomenta la atracción del ahorro financiero?

Las reservas internacionales de Nicaragua se fundamentan sobre la deuda pública externa e interna, tanto pública como privada, registrándose en la pública interna la de corto plazo emitida por el BCN. Veamos por qué. Del total de reservas internacionales brutas arriba mencionado,

i)               179 millones de dólares se adeudan al FMI y son intocables para las autoridades del país al estar asignadas exclusivamente al “fortalecimiento” de la posición de las reservas internacionales del país.

ii)             173 millones de dólares que incluyen 164 millones de dólares correspondientes al préstamo contingente del FMI que fue entregado a Nicaragua en agosto de 2009 para enfrentar cualquier crisis de iliquidez de reservas debido a la recesión económica mundial, de acuerdo con instrucción del Grupo de los 20 (G-20) en su Cumbre de Londres en abril de 2009; el resto, 9 millones de dólares, es muy probable que son certificados de depósitos de sociedades extranjeras.

iii)           596 millones de dólares pertenecen a los depositantes de dólares del sistema financiero nacional, en concepto de encaje sobre esos depósitos, entre ellos los de ALBANISA que corresponden a la deuda privada externa con Venezuela.

iv)           102 millones de dólares pertenecen también a los depositantes de dólares del sistema financiero nacional, en concepto del Fondo de Garantía de los Depósitos.

Los montos indicados en los cuatro acápites anteriores totalizan 1 mil 50 millones, que pertenecen al FMI y a los depositantes de dólares en el sistema financiero nacional.

El remanente de 882 millones son reservas del sector público, principalmente del Gobierno Central por los préstamos atados que financian sus los proyectos y programas, así como por su esfuerzo fiscal de proteger la posición de dichas reservas con el aumento de sus depósitos en el BCN, un esfuerzo que no se debería perder en el corto y largo plazo.

Cabe agregar que el saldo de la deuda de corto plazo emitida por el BCN con las subastas de sus Letras Estandarizadas ascendía a 137 millones de dólares al 31 de marzo de este año, por lo cual el remanente antes mencionado que pertenece al sector público se reduce a 745 millones de dólares. Es obvio que cuando se rediman esas Letras, los inversionistas financieros convertirán los córdobas con mantenimiento de valor en dólares.

Si agregamos al remanente de 882 millones de dólares los 173 millones indicados en el acápite (ii), que como dijimos incluyen el préstamo contingente del FMI y los certificados de depósitos de sociedades extranjeras, obtenemos un dato aproximado (por efectos de redondeo) a 1 mil 56 millones de dólares, que corresponden a las Reservas Internacionales Netas Ajustadas (RINA), las cuales han caído 33 millones de dólares en el primer trimestre del año en curso.

Es por eso que los servidores públicos deben continuar cuidando las reservas internacionales del país, especialmente el presidente del BCN, lo cual también no se puede perder en el corto y largo plazo porque siguen representando el talón de Aquiles de nuestra economía, aún cuando hoy, en términos brutos, representan 2.6 veces el saldo de la base monetaria registrada el pasado 31 de marzo, un nivel que está 4 décimas por arriba de la condicionalidad establecida con el FMI que garantiza la estabilidad macroeconómica del país.

Debido a que el FMI realiza evaluaciones trimestrales de la economía nacional, no me es extraño que el saldo del encaje en dólares aumentó en la cuarta semana de marzo en la mitad de su aumento mensual, y tampoco me extrañaría que en los primeros días de abril se reduzca cuando los banqueros retiren parte del sobre encaje en dólares en poder del BCN.

No dudo que los banqueros continuarán colaborando con el gobierno para mantener una saldo de reservas internacionales brutas de al menos igual a 2.2 veces el saldo de la base monetaria, en un año que la ventanilla de préstamos concesionales de divisas líquidas de libre disponibilidad del FMI para “fortalecer” la posición de las reservas, y la del BID para apoyo presupuestario, permanecerán cerradas hasta que el Gobierno de Nicaragua suscriba el quinto programa económico trienal, el Programa “Servicio de Crédito Ampliado 2012-2015”, con el FMI.