Baja de crudo no llega a los bolsillos

6 11 2014

En una amplia entrevista con Trinchera de la Noticia, Avendaño analiza el panorama actual y temas como si bajará el precio de la energía al público o si la economía se beneficiará del brusco cambio impulsado por el petróleo.

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¿Existe un comportamiento análogo entre los precios internacionales del crudo y sus derivados y los precios internos de los combustibles líquidos en Nicaragua?

Ayer martes 4 de noviembre el precio del barril de petróleo WTI, marcador de referencia para Latinoamérica, cerró en US$77.36, lo cual indica que ha caído 26.6% desde el 30 de junio de este año, y también ha arrastrado a la baja a los precios internacionales de los combustibles. Sin embargo, a pesar que en este año se está procesando un poco más de crudo e importando menos combustibles en Nicaragua con respecto a 2013, entre junio y octubre de este año se observa en el mercado local que el precio promedio mensual del galón de diésel pasó de US$4.32 a US$3.97, el precio promedio del galón de la gasolina regular de US$4.89 a US$4.25, y el precio promedio de la galón de la gasolina super de US$5.09 a US$4.66. Son reducciones de precios bastante insignificantes comparadas a la caída importante del precio de su principal materia prima, que es el petróleo.

¿Quién fija los precios de los combustibles líquidos en Nicaragua?

Antes de identificar al fijador de precios, hay que señalar que la industria petrolera en nuestro país es oligopólica, es decir, existen pocas empresas; por ello, la fijación de los precios de las gasolinas y del diésel tiene un carácter exclusivamente monopólico. La empresa que fija los precios de los combustibles líquidos es la refinería de petróleo, hoy propiedad de PUMA que compró a la empresa ESSO todos sus activos en noviembre de 2011.

¿Se está beneficiando el país con los menores precios internacionales del petróleo y de los combustibles?

Es evidente que nuestro país, que es consumidor y no productor, aún no recibe, con la misma celeridad con que suben, los beneficios de los menores precios internacionales de los hidrocarburos desde mediados de este año, porque las empresas radicadas en el país ya hubiesen observado una reducción de los costos de producción y habrían obtenido una mayor competitividad; con la consecuente desaceleración de la tasa de inflación, los consumidores que devengan los más bajos salarios ya hubiesen observado cierto alivio en su poder adquisitivo, que se deterioró con la espiral de los precios de los alimentos desde febrero de este año; y el gasto del presupuesto nacional disminuiría con un menor monto de subsidio para el transporte de pasajeros en autobuses urbanos en la Ciudad de Managua y en Ciudad Sandino. Esto no ocurre porque el principal actor fija los precios de acuerdo con sus intereses. Por otra parte, no disminuiría la tarifa de electricidad, porque hay que cancelar un préstamo sin plazo y sin tasa de interés proveniente del crédito petrolero de Venezuela, que impidió una alza de dicha tarifa en 2012 por el precio creciente del petróleo y, por ende, del fuel oil demandado por las plantas termoeléctricas.

¿El Estado regula los precios de los combustibles?

El Estado de Nicaragua, a través del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), sólo regula el precio del gas licuado de petróleo o GLP. La ley no faculta al INE a que supervise la formación de los precios de los combustibles líquidos. No existe la iniciativa del Poder Ejecutivo para regular la formación de precios de estos combustibles y, así, defender el bienestar de los consumidores y los productores. Por lo menos el Poder Legislativo debería mostrar algún gesto para impulsar dicha supervisión. Lo que observo es que hay muchos diputados, pero pocos legisladores.

¿Cree usted que los diputados han fallado al respecto?

Creo que sí han fallado, porque parece que no oyen el reclamo de la población. Desde hace más de 6 años, varios profesionales, entre ellos este servidor, hemos aconsejado a las autoridades nacionales, tanto a los diputados de la Asamblea Nacional como a los funcionarios del poder Ejecutivo, que es necesario supervisar la formación de los precios de los combustibles líquidos con la aplicación del método del Precio Paridad Importación.

¿En qué consiste el método Precio Paridad Importación?

Es un método de cálculo de precios que simula la operación eficiente y equilibradamente rentable de la importación de un bien, mejor dicho, de la importación de los commodities, entre ellos el petróleo y los combustibles.

La regulación de los precios de los combustibles líquidos no significa que el Estado va a fijarlos a su libre arbitrio, mucho menos a congelarlos. En conjunto con la empresa privada, el Estado supervisa la formación de los precios finales al consumidor tomando en cuenta los fundamentos del mercado libre, o sea, tomando en cuenta el precio FOB, los costos del flete (incluyendo el paso del Canal de Panamá), y del seguro (tarifa internacional), los gastos bancarios (cartas de crédito y comisión bancaria) y de internación (muelle y aduana), las pérdidas (principalmente por evaporación) del producto, los márgenes de ganancias (de terminal, mayorista y minorista) y los impuestos (ISC y FOMAV). Entre los países del istmo centroamericano, Costa Rica, Guatemala y Honduras tienen regulación estatal de los precios de los combustibles líquidos.

El método Precio Paridad Importación tiene las ventajas siguientes: regula efectivamente los precios finales de los commodities, controla las utilidades excesivas en los mercados, mejora la focalización de subsidios, permite una mayor fortaleza para enfrentar choques petroleros e introduce racionalidad al subsector de hidrocarburos.

¿Cree usted que se puede establecer esa supervisión estatal de los precios de los combustibles líquidos en Nicaragua?

Por supuesto que sí, y no solamente se puede sino se debe implantar. Se podría establecer, siempre y cuando exista la voluntad política del gobernante, de los diputados de la Asamblea Nacional y principalmente de la Empresa Privada, especialmente ésta última que también tiene  iniciativa para presentar propuestas de ley. Nuestros servidores públicos deben tener en cuenta que, en ciertas ocasiones, la Mano Invisible del Mercado debe estar acompañada de la Mano Visible del Estado, con más razón si el mercado es imperfecto, o sea, si el mercado es monopólico u oligopólico.

 

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Las alzas de los precios de los combustibles

25 02 2013

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Si sube el precio de un barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), de referencia para Latinoamérica y al cual compramos el crudo venezolano con un préstamo muy concesional, crece la presión sobre los consumidores nicaragüenses –empresas, familias y gobierno-. Con esa mayor presión y frente a un escenario económico internacional que muestra el riesgo de, en el mejor de los casos, una pronunciada desaceleración del crecimiento económico, o en el peor de lo casos, una recaída del Producto Interno Bruto (PIB) Mundial tal como la observamos en 2009 en nuestro país, la demanda de combustibles por parte de los consumidores disminuiría, por lo cual el precio WTI descendería y aquellos agentes que operan con el crudo y sus derivados perderían dinero.

La historia de los precios del petróleo refleja que su oferta y demanda están influenciadas por factores políticos, sociales, ambientales, macroeconómicos y especulativos, además del lento progreso tecnológico del uso de energía alternativa generada con recursos naturales renovables. En la revisión de mi pronóstico económicos de Nicaragua para 2013, he supuesto una desaceleración del crecimiento económico que pasa de 4.7% en 2012 a 4.2% en 2013, con el riesgo adicional de ser menor por una mayor pérdida del café afectado por la roya. En ese escenario, los precios internacionales de los bienes primarios o commodities, incluyendo el petróleo, tenderían a la baja, por lo que la tasa de inflación oscilaría en el rango de 5.5%-6.0%, un poco menor a la de 6.6% registrada en 2012. El precio WTI promedio anual disminuiría de US$94.2 en 2012 a US$90 en 2013.

¿Por qué suben los precios de los combustibles, en momentos de caídas del precio del barril WTI, que ayer lunes era de US$93.36? Las causas del comportamiento de los precios internacionales de los combustibles (gasolinas, diésel y gas) son distintas a las del petróleo, porque está en juego, para nuestro caso particular, la oferta y la demanda del mercado estadounidense donde se fijan los precios WTI, es decir, los precios de la costa estadounidense del Golfo de México. Los factores estacionales de la demanda de combustibles en dicho mercado son marcados por el intenso frío (en invierno) y por el intenso calor y período vacacional de los estadounidenses durante el verano (en junio).

Una mayor demanda de combustibles o un mayor aumento de las reservas de petróleo y combustibles en el mercado estadounidense marcan el ritmo de los precios de las gasolinas, del diésel y del gas propano en nuestro país, aunque aquí nunca nieva ni se goza de vacaciones masivas en junio.

Tomando en cuenta esos factores estacionales de la demanda estadounidense de los derivados del petróleo, en Nicaragua, como en el mundo, el precio internacional del petróleo es el factor principal de los precios de los combustibles, que contribuye, a lo sumo, en un 70%; los impuestos de US$0.1837 por litro de gasolina regular, de US$0.1845 por litro de gasolina súper y de US$0.1430 por litro de diésel, es otro factor que contribuye con un 13% en la formación de los precios de esos combustibles; el restante 17% puede ser atribuido a la intermediación de ALBANISA, los costos de mercadeo y distribución y la ganancia del dueño de las gasolineras. Por supuesto, la distancia entre la refinería y las gasolineras también influyen en esos precios.

Otros elementos que deberían tomarse en cuenta para poder explicar el comportamiento de la oferta y la demanda de hidrocarburos en nuestro país son los siguientes: en los últimos años, el volumen importado anual de petróleo y combustibles se ha elevado de 10 millones a casi 12 millones de barriles; la participación del volumen de combustibles en el total de barriles importados se ha incrementado de un 40% a un 50%, mientras que el volumen del “oro negro” ha disminuido en ese  total de 60% a 50%; la intensidad petrolera del país continúa siendo alta, porque para producir 1 millón de dólares de PIB se consumen 1 millón 204 mil barriles de petróleo y combustibles; y en términos preliminares CIF, la factura petrolera de US$1,290 millones de 2012 equivale a 13% del PIB, 22% del valor total de las importaciones de bienes CIF y 80% del total de impuestos recaudado por el Gobierno Central.

Como ya es conocido, en Nicaragua los precios de las gasolinas y del diésel no están regulados por el Estado sino por el mercado, es decir, por la oferta y la demanda de dichos combustibles y no hay autoridad que los obligue a bajarlos y, como también se sabe, el que controla el mercado controla los precios. Ayer lunes, el precio del galón de gasolina regular pasó de US$4.86  a US$5.10, el de gasolina súper se elevó de US$5.22 a US$5.49, y el de diésel se mantuvo estable en US$4.69. El efecto inflacionario de esas alzas, que cruza toda la economía como la devaluación del córdoba, tendrá una mayor repercusión en la producción de energía eléctrica, el transporte de pasajeros en taxis y buses interurbanos, el transporte de carga, la actividad de la pesca (captura de camarones de cultivo y marinos, langosta y pescados), el arroz de riego, el café oro, la caña de azúcar, la actividad silvícola (extracción de madera) y el comercio al por menor (las pulperías).

Aconsejo al presidente de la República, Daniel Ortega, que sin perderse el mercado libre y competitivo en toda la cadena del suministro de combustibles se establezca una apropiada regulación estatal con la debida cooperación entre el sector público y la empresa privada oligopólica, tal como se hace sólo con el gas propano; se incentive la preferencia hacia la adquisición de vehículos de alta eficiencia y de menor de cilindraje, mucho más de lo que lo hace la Ley de Concertación Tributaria; se optimicen los flujos de transporte de pasajeros y de mercadería, especialmente en los centros urbanos; y se promueva el adecuado mantenimiento de la red vial, especialmente la urbana, y el parque automotor.

El Sistema de Precio Paridad Importación (PPI) es un método de cálculo de precios que simula la operación eficiente y equilibradamente rentable de importación de un bien. En Centroamérica, sólo se aplica en Guatemala, Honduras y Costa Rica en el caso de los combustibles. Con dicho sistema, se regula partiendo desde el precio FOB, el flete, el seguro, las pérdidas en tránsito, los gastos bancarios (en cartas de crédito y comisiones), los gastos de internación, las pérdidas en la terminal, los márgenes de comercialización y detallista, los impuestos y el precio del bien final.

Las ventajas de este sistema son la regulación efectiva de los precios finales de las gasolinas y el diésel, el control de utilidades excesivas, la focalización de los subsidios, la mayor fortaleza para enfrentar los shocks externos y el fortalecimiento del papel regulador del Estado. ¿Quién decide la implementación del Sistema PPI? El Gobierno. ¿Existe la voluntad política? Parece que no, porque no es la primera que esto se sugiere públicamente.