Muy comedido el colega Gajdeczka

18 09 2013

Presentación1

Como se esperaba, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce la muy buena, casi excelente, administración de la macroeconomía que realiza la administración del Presidente Daniel Ortega desde 2007, especialmente en los últimos 20 meses en que Nicaragua ha transitado sin ninguna condicionalidad suscrita con el FMI, pero manteniendo la disciplina del cuarto programa económico trienal que expiró oficialmente en diciembre de 2012. Con ese reconocimiento, hace su debut el economista Przemek Gajdeczka como jefe de la misión técnica, en cumplimiento del Artículo IV, es decir, revisar la situación de la economía nacional.

A grandes rasgos, entre diciembre de 2012 y agosto 2013, sin apoyo presupuestario ni de balanza de pagos porque no se ha suscrito el quinto programa económico trienal, las reservas internacionales brutas oficiales aumentaron US$16 millones hasta US$1,903 millones y equivalen a 2.7 veces el saldo de la base monetaria, 5 décimas mayor que la exigencia suscrita de 2.2 veces. ¡Excelente!

Cualquier éxito económico tiene su costo que muy rara vez se menciona desde la acera política. La reducción de la base monetaria ha estado soportada por un mayor endeudamiento del Banco Central de Nicaragua (BCN), principalmente a través de las subastas de Letras Estandarizadas: en los primeros 8 meses del año, el saldo total de sus títulos valores emitidos aumentó en 3 mil 700 millones de córdobas, con lo cual sacó de circulación del mercado un monto de 1 mil 770 millones de córdobas. ¿Cómo se logró esta mayor carga de deuda pública interna para nosotros, cuál fue el atractivo para los inversionistas financieros? El BCN elevó la tasa de rendimiento de esos papeles a 1 año plazo, desde 1.97% en enero de este año a 4.50% en julio recientemente pasado, lo cual contribuyó a elevar el costo del dinero en el sistema financiero nacional. ¡Excelente para el monetarista!

¿Podría llamar a esto una política monetaria responsable? Creo que no, excepto si la preocupación se reduce exclusivamente a la estabilización macroeconómica y se obviaran los graves problemas estructurales del mercado laboral, que hoy se caracterizan por un 76% de informalidad, una tasa de subempleo de 53% de la población económicamente activa y una cobertura de la seguridad social de apenas 21% del total de ocupados incluyendo a los subempleados.

Esta restricción monetaria ha facilitado, por supuesto, el mantenimiento de una tasa de inflación baja y estable, que en términos acumulados es de 4.0% en el lapso arriba mencionado, pero la inflación se ha acelerado en comparación con el 2.7% acumulado en el mismo período del año pasado y, por qué no decirlo, también ha facilitado una mayor desaceleración del crecimiento económico del país, ya espoleada por la baja demanda de bienes primarios en los mercados internacionales. La “esterilización” de dinero entorpece la ejecución de un mayor volumen de transacciones, que se resiente especialmente en la actividad comercial del país. ¡Excelente para el monetarista, pero decepcionante para los empresarios!

Cabe destacar que el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) mostró una tasa de crecimiento interanual de 5% a junio de este año, una tasa sorprendente después de haber transitado 16 años con una tasa de crecimiento de 3.8% promedio anual pero aún insuficiente para reducir los índices de subempleo, desempleo abierto y pobreza.

¿Y el presupuesto nacional? Está equilibrado. En el primer semestre de este año se acumuló un superávit presupuestario equivalente a 29 millones de dólares, un dato que digno de ser aplaudido por el FMI, pero no olvidemos que este organismo multilateral avaló el registro de la asistencia financiera de Venezuela como una deuda privada externa. ¡Excelente para el monetarista! En nuestros países el petróleo es un bien público, no es privado, y si se incluyera el monto anual del préstamo debajo de la línea del déficit fiscal antes de antes del registro de las donaciones externas, dicho déficit sería del orden de 7% del PIB y no de 0.7% del PIB como fue publicado por el BCN para 2012. También se ha anunciado que el bono salarial será incluido en el presupuesto nacional de 2007, cuyo costo anual de aproximadamente 65 millones de dólares e igual a casi 0.6% del PIB será financiado con los impuestos del Gobierno Central, que han mostrado un aumento también desacelerado en este año.

Por esta breve descripción macroeconómica, la estabilidad macroeconómica de nuestro país puede ser calificada como frágil. Además, el FMI no es experto en cuestiones sociales, de gobernabilidad y para resolver problemas de largo plazo. Para ello está el Banco Mundial (BM), un brazo del FMI, y con esta institución habrá que discutir para que se apruebe el Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) 2012-2016, el cual muestra la actualización de la estrategia de reducción de la pobreza de los nicaragüenses, un paso previo para iniciar las discusiones del quinto programa económico trienal con el FMI.

En una escala de 0 a 10, califico con 9 a la administración de la macroeconomía de nuestro país, tomado en cuenta el “artificio” del registro de la deuda “privada” con Venezuela que nos conduce, irónicamente, a un presupuesto “equilibrado” con casi el 40% de la población sumida en la pobreza, y tomando también en cuenta la implementación de reformas estructurales, la última fue La Ley de Concertación Tributaria y ahora se emprende la reforma del fondo de seguridad social. Todas las reformas estructurales ejecutadas desde 2007 se han logrado sin préstamos concesionales del FMI. Bueno, esa ha sido la voluntad política del gobernante.

Przemek Gajdeczka ha señalado que deja abierta la posibilidad de que el Gobierno de Nicaragua solicite cooperación al FMI para enfrentar los impactos provenientes de la desaceleración económica mundial prevista desde finales del año pasado. Eso es correcto, pero también debería abrir la posibilidad de que el FMI también preste recursos para realizar la reforma estructural de la seguridad social, que no consiste en el así llamado salvataje financiero del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), sino en el cambio del modelo de la economía nacional cuyos efectos se observan en la situación financiera futura del INSS. Hay que resolver los problemas estructurales de la informalidad del mercado laboral, del subempleo, de la poca educación técnica de la población laboral y de la baja productividad de la economía, incluso con el restablecimiento de instrumentos que fueron quitados al Estado de Nicaragua con el Consenso de Washington en la década de los noventa del siglo pasado.

Comparto el criterio del jefe de la misión técnica del FMI que la macroeconomía está bien, pero he de agregar que es frágil sin el apoyo financiero de divisas líquidas para apoyo presupuestario y para apoyo de las reservas internacionales del BCN –lo cual pondría en jaque la estabilización macroeconómica en 2014- y reitero que el quinto programa económico es necesario para consolidar la confianza del inversionista privado en Nicaragua. Por otro lado, no olvidemos que la microeconomía continúa muy mal.

Si la discusión del quinto programa económico continúa caracterizándose por la conversación ortodoxa monetaria y fiscal de corto y mediano plazo, se corre el riesgo que Nicaragua continúe patinando en su recuperación económica. El problema macroeconómico a resolver es de largo plazo. Y reitero, no olvidemos que la microeconomía está muy mal.

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El FMI nos visita de nuevo

21 07 2013

Presentación1

Nos dijeron en julio, pero será hasta en agosto que una nueva misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) nos visitará, en mi opinión, protocolariamente por la presentación del nuevo de director de dicha misión para Nicaragua, Przemek Gajdeczka de origen polaco, y, al estilo de una avanzada exploratoria, indagar sobre la situación de la reforma estructural del fondo de pensiones de seguridad social y hojear los datos macroeconómicos de nuestro país, que continúan, de acuerdo con mi opinión, obteniendo notas sobresalientes sin la ayuda del FMI durante 18 meses consecutivos.

Al 30 de junio de este año, las reservas internacionales brutas igualan 2.65 veces el saldo de la base monetaria, es decir del total de la emisión de dinero y del saldo de encaje sobre los depósitos en córdobas del público no bancario en el sistema financiero nacional que los banqueros llevan al Banco Central de Nicaragua (BCN) –el último programa con el FMI exigía 2.2 veces dicho saldo-; en este año, el superávit fiscal al 30 de abril era equivalente a 11 millones de dólares; la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero era apenas 0.77%, bastante menor que el 2% que obligaría al FMI a declararnos como un país que practica tipos de cambio múltiples que provocarían efectos negativos en la inversión extranjera directa; la tasa de inflación acumulada en el primer semestre, 3.8%, la interanual es de un dígito, 8.3%, anual; y la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto en el primer trimestre alcanzó el nivel de 3.6%. Lo único sombrío es el costo de estos resultados: un aumento de la deuda pública emitida por el BCN del orden de 2 mil 24 millones de córdobas, o sea,  82 millones de dólares –¿quién controla este endeudamiento de los nicaragüenses, cuyos interés y mantenimiento de valor son pagados con nuestros impuestos?-, que redujo en 1 mil 696 millones de córdobas la cantidad de dinero que circula fuera del sistema financiero local, con el fin de aplacar la inflación aún con la presencia de la desaceleración económica de 3.4 puntos porcentuales con respecto al PIB del cuarto trimestre de 2012.

Muy bien, no; excelente sí. Así sería el resultado macroeconómico visto desde la lupa del FMI, aunque se eleven los índices de informalidad laboral y de subempleo y caiga la productividad de la economía.

Es muy probable que el economista polaco Przemek Gajdeczka, quien sustituye al economista brasileño Marcello Stevão al frente de la misión técnica del FMI, pregunte a las autoridades nacionales cuándo se iniciarán las conversaciones del quinto programa económico trienal –el cuarto programa, con un año más de extensión, expiró en diciembre de 2011-, pero la respuesta gubernamental no se prevé claramente. No olvidemos que Bayardo Arce, asesor económico y financiero del Presidente de la República, declaró que un nuevo programa con el FMI no es urgente y, después, Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, afirmo que aún dependemos del FMI.

En los 18 meses que ha navegado sola sin el apoyo fondomonetarista, Nicaragua no ha recibido un solo dólar de libre disponibilidad, “billete verde” como dice la gente, para apoyo tanto de la balanza de pagos como del presupuesto nacional. ¿A qué se debe esto? Sencillamente a la defensa de las reservas internacionales brutas del BCN, es decir, billetes verdes que no gasta la autoridad monetaria, por el crédito venezolano del 50% de la factura anual de las importaciones de petróleo y derivados, que en 2012, a manera de ejemplo, fue de 643 millones de dólares. Esta cifra es tremendamente superior a la suma de 40 millones de dólares promedio anual (apoyo a la balanza de pagos) que nos presta el FMI por suscribir y mantener un programa económico trienal y de 45 millones (para apoyo presupuestario) que nos presta anualmente y entrega en el último trimestre de cada año el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por tener un programa suscrito con el FMI. Un gran total de 85 millones de dólares en “billetes verdes” del FMI y del BID frente a las centenas de millones de dólares que anualmente son protegidos en la bóveda del BCN con el crédito petrolero de Venezuela.

Como lo he afirmado anteriormente, no obstante mis críticas constructivas sobre algunas acciones de política económica del FMI en nuestro país desde hace más de 20 años, el apoyo que este organismo internacional brinda a Nicaragua con la suscripción y el mantenimiento de un programa económico es en la consolidación de la certidumbre, de la confianza, entre inversionistas privados, nicaragüenses y extranjeros.

También he señalado en bastantes ocasiones que un dólar en “billete verde”, no “atado” a la ejecución de programas y proyectos del sector público, es muy importante para un país como el nuestro, ahora de ingreso  medio bajo y aún muy endeudado en términos de producción, mientras no tengamos la capacidad propia para endeudarnos en el mercado financiero internacional, o sea,  términos financieros no concesionales.

Sin embargo, el tiempo pasa y las fuentes de financiamiento cambian. Hoy, en orden de importancia, financian el déficit comercial de Nicaragua, que ronda el astronómico 21% del PIB, los flujos de inversión extranjera directa, de remesas familiares, el crédito petrolero de Venezuela y la cooperación oficial del Resto del Mundo, pero no debemos dejarnos sorprender por la así llamada “enfermedad holandesa” presente en nuestra economía desde la década de los ochenta del siglo pasado cuando Nicaragua ocupó el segundo lugar en el mundo, después de Israel, en recibir la más elevada cooperación externa per cápita. Es cierto lo que dice Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), que con la inversión extranjera directa enfrentaríamos una apreciación del tipo de cambio real, tal como se demuestra con el elevado déficit comercial externo en porcentajes del PIB desde hace 33 años, pero cabe mencionar que el índice de sobrevaluación se ha reducido desde 69% en 1987, a 48% en 1991 y hasta 15% en 2011. El córdoba valía 15% más de lo que debía valer hace 18 meses.

Por consiguiente, sugiero al Presidente Daniel Ortega que apruebe el inicio de la discusión del quinto programa económico trienal con el FMI, con más razón ahora que debemos buscar el financiamiento apropiado para llevar a cabo la reforma estructural del fondo de pensiones de seguridad social. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la administración del Presidente Daniel Ortega no ha solicitado al FMI ningún préstamo para realizar las reforma estructurales que ha realizado desde 2007, incluso una de las más agitadas como la reciente reforma tributaria, Ley de Concertación Tributaria, pero teniendo un programa suscrito con el policía financiero internacional el gobierno podría optar a un préstamo para la reforma del fondo de pensiones de seguridad social.

Dicho sea de paso, la reforma del fondo de pensiones de la seguridad social no debería afectar los contratos ya suscritos entre los trabajadores activos e inactivos que ya firmaron con el Estado de Nicaragua las obligaciones y los derechos de la seguridad social. Hacerlo, sería un mal ejemplo de ingobernabilidad, y me siento obligado a mencionar esto por las controversiales leyes de corte económico aprobadas recientemente por la Asamblea Nacional. El Estado, en la búsqueda del consenso sobre la reforma pendiente, puede asumir los riesgos repartiéndolos entre las futuras generaciones, por ejemplo gravando a los jóvenes que cotizarán por primera vez la seguridad social en beneficio de los ancianos, por lo cual habría que invitarlos a la mesa del nuevo consenso nacional. Ojalá que no quede fuera ningún protagonista de la reforma que se avecina, como quedó fuera del consenso de la reforma tributaria el principal pagador de impuestos del país, los consumidores.





La inercia económica y el ruido político

30 06 2013

Presentación2

En la semana antepasada, políticos, organizaciones de la sociedad social y profesionales –principalmente juristas, protectores del medio ambiente, sociólogos y economistas- entre estos últimos este servidor, aclamaron y reclamaron la formulación del perfil de un gran proyecto, el gran canal interoceánico de 286 kilómetros de longitud, 520 metros de ancho y 27.6 metros de profundidad para que buques de más de 400 mil toneladas de carga crucen, muy probablemente, desde la Isla del Venado en la costa del Mar Caribe hasta Brito en la costa rivense del Océano Pacífico, atravesando el Lago Cocibolca. El costo: 40 mil millones de dólares, es decir, 3.8 veces el Producto Interno Bruto de Nicaragua en 2012; el tiempo para construirlo: 6 años, entre 2014 y 2020.

Mientras eso sucedía, al cierre del primer semestre de este año las reservas internacionales brutas caían US$31 millones, a pesar que los grupos financieros contribuyeron a mantener la estabilidad macroeconómica con el aumento de US$39 millones en sus depósitos de encaje en moneda extranjera en el Banco Central de Nicaragua (BCN), con una tasa efectiva de encaje sobre los depósitos en moneda extranjera, es decir, la proporción de los depósitos en dólares que las instituciones financieras depositan en el BCN, que oscila entre 16% y 18% y es superior a lo que manda la ley, 12% diaria y 15% catorcenal.

Durante el semestre, las reservas internacionales brutas cayeron hasta el nivel de US$1,855 millones por la  venta neta (de la compra) de divisas del BCN al sector privado en un monto de US$31 millones, pero continuaron por arriba de la condicionalidad establecida con el Fondo Monetario Internacional  (FMI) de ser equivalentes a 2.2 veces la base monetaria (emisión más encaje en córdobas), al registrar 2.6 veces. Las fuentes de cooperación externa han proporcionado US$91 millones al sector público, divisas líquidas que están atadas a programas y proyectos de dicho sector, el cual, por otro lado, ha pagado US$49 millones a sus acreedores externos.

Para mantener esa condicionalidad de estabilidad macroeconómica, en el primer semestre de este año el BCN endeudó a todos los nicaragüenses en un monto de US$72 millones con la colocación de títulos valores –¿quién controla la emisión de esta deuda?-, sobresaliendo la tasa de rendimiento para papeles a un año plazo de 4.48%, mayor que la de 2.25% pagada por el BCN en enero de este año. Esa alza de la tasa de interés del BCN, en una economía anormal como la nuestra por la presencia de una tasa de subempleo de 52% y una tasa de informalidad laboral del 76%, provocará que la tasa de interés de largo plazo, o sea, la tasa de interés para financiar las inversiones, enlentecerá el crecimiento económico y aumentará los problemas estructurales del mercado laboral. En fin, aunque no comparto lo siguiente, al BCN no le interesa que la informalidad laboral se expanda o el subempleo y el desempleo aumenten, al estar sólo atento a mantener una presión inflacionaria baja y estable y velar por el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos.

Sin olvidar que el préstamo petrolero de Venezuela ayuda a proteger la posición de las reservas internacionales brutas del BCN porque son divisas líquidas atadas a la adquisición de petróleo, los grupos financieros pujan por una mayor tasa de rendimiento de los bonos del BCN debido a que observan claramente la necesidad de divisas líquidas de libre disponibilidad –o billete verde, como  dice la gente- que tiene la autoridad monetaria, debido a que no ha recibido cooperación oficial de ese tipo de divisas desde enero de 2012 por la tardanza gubernamental para  iniciar  la discusión del quinto programa económico trienal con el FMI. Hace un mes el asesor económico y financiero presidencial, Bayardo Arce, afirmó que el nuevo programa a ser suscrito con el FMI no era urgente, aunque posteriormente el presidente de la República, Daniel Ortega manifestó que Nicaragua tiene que seguir dependiendo de los programas con el FMI. Parece que en este año no se suscribirá ese programa económico con el FMI.

Es muy probable que al cierre del primer semestre de este año la inflación acumulada sea 4% -la interanual de 8.5%-, acompañada de una contracción de dinero de 505 millones de córdobas y de una tasa de devaluación de 2.5% y, como ha sido usual, la gente se refugia más en el dólar. Se mantiene el continuo ascenso de los depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero nacional, cuyo saldo ya rompió la barrera de los 2 mil 800 millones de dólares, y no hay especulación en el mercado cambiario porque la brecha entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio de venta del dólar en el mercado financiero es apenas de 0.9%, bastante menor que el fatídico 2% que obligaría al FMI a denunciar que Nicaragua practica una política de tipos de cambio múltiples, con efectos perversos sobre la inversión extranjera directa.

Mientras tanto, en la semana pasada la opinión pública se concentró en la demanda de la pensión mínima del adulto mayor, una petición que es justa por ser una obligación estatal, no exclusiva del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) debido, por un lado, a que los demandantes de la pensión no cumplieron con los requisitos de ley para tener opción a una pensión de vejez y, por otro lado, a que las perspectivas financieras del INSS no son positivas debido a la grave situación de la informalidad de nuestro mercado laboral. La obligación estatal trasciende a la apertura de una partida presupuestaria que satisfaga la demanda de los ancianos de nuestro país, financiada con nuestros impuestos. Habrá un diálogo entre autoridades gubernamentales y los adultos mayores, pero ojalá sea fructífero para garantizar una vida decente a los ancianos que ya aportaron con sus impuestos al funcionamiento del sector público y de la seguridad social.

Y en cuanto al presupuesto nacional, con información oficial disponible hasta abril de este año, el superávit fiscal equivalente a US$11 millones, gracias a que la asistencia financiera de Venezuela se registra como un adeuda privada externa con el aval del FMI, ha disminuido grandemente en relación con el superávit registrado al mismo mes del año pasado, que era equivalente a US$53 millones. Eliminando la inflación, en los primeros cuatro meses de este año el volumen de ingresos presupuestarios creció 6%, pero el de gastos aumentó 14%, predominando el de la inversión pública sobre el de consumo público, con la observación que el gasto de inversión pública sólo representa el 10% del gasto gubernamental total. Este es otro problema estructural del presupuesto nacional que impide un mayor empleo y una mayor tasa de crecimiento económico del país.

En fin, tuvimos una quincena con bastante ruido político, pero la economía nacional continuó transitando sobre su misma senda: el BCN contando el monto de dinero en circulación y el monto de reservas internacionales brutas; el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), sin proponer políticas de crecimiento económico más vigoroso, ya que de cada córdoba que gasta sólo 10 centavos son absorbidos por los proyectos de inversión pública y los restantes 90 centavos se destinan al gasto de consumo público y al pago de intereses de la deuda gubernamental.

Sólo una cosa positiva observo en las dos últimas semanas: el ruido político no provocó daños a la economía. Sin embargo, se está repitiendo la historia del anémico crecimiento económico que no logrará reducir subempleo, desempleo y pobreza, ni podremos avanzar en la urgente tarea de elevar la productividad de la economía. A esto me refiero cuando digo que el Consenso de Washington no generó pobreza sino que funcionó sobre la pobreza, y este modelo que aún impera en Nicaragua tendrá que ser modificado para rescatar la dignidad de los nicaragüenses y la economía nacional, y entre ésta la viabilidad financiera del INSS.





El FMI nos ve sobre líneas rectas

1 05 2013

Presentación1

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dice en su Panorama Económico Mundial de abril de 2013 que la economía de Nicaragua crecerá anualmente con el ritmo de 4% durante el período 2012-2018, o sea, la perspectiva de mediano plazo del Producto Interno Bruto (PIB) Real de Nicaragua es una línea recta al nivel de 4% en los próximos 6  años incluyendo 2013. Esto parece ser una “conjetura” condicionada, un ejemplo de la “regla de 3” que todos aprendimos en la clase de aritmética en la escuela primaria, que, en mi opinión, no puede ser utilizada por empresarios y consumidores para pronosticar sus actividades sectoriales.

El aumento anual de los precios al productor, es decir, la tasa de crecimiento del Índice de Precios Implícito del PIB, que resulta de dividir el PIB Nominal o en precios corrientes de cada año entre el PIB Real o en precios constantes de 2006 (nuevo año base de nuestra economía estrenado por el Banco Central de Nicaragua en octubre de 2012) es otra línea recta al nivel del 7%  a lo largo del período 2013-2018. Nos alegra que es de un dígito, pero también es otra “conjetura”.

El PIB Per Cápita promedio anual tiende a elevarse de 1 mil 833 dólares en 2013 a 2 mil 998 dólares en 2018. Con el criterio del método Atlas del Banco Mundial, Nicaragua ahora se clasifica como un país de ingreso nacional mediano bajo, una categoría que encierra a los países con un ingreso nacional bruto (INB) per cápita de 976 dólares a 3 mil 855 dólares, por lo que nuestro país podría estar habilitado a recibir financiamiento externo combinado de créditos de la AIF (por el bajo ingreso per cápita) y préstamos del BIRF que non concesionarios (por nuestra incipiente capacidad financiera).

La tasa de inversión, que es la razón Inversión/PIB, incluyendo en la inversión la construcción, la adquisición de maquinaria y equipo y la variación de inventarios, salta de 25.68% en 2013 a 26.97% en 2018, no obstante las cifras preliminares de esta razón macroeconómica publicada por el BCN para 2012 ya alcanzó el nivel de 30.6% en 2012, distante sólo en 15 puntos porcentuales debajo de la tasa de inversión de China en 2018. Por su parte, el ahorro nacional bruto se incrementa de 16.56% del PIB en 2013 a 17.08% del PIB en 2018, por lo cual se puede concluir que el gasto de consumo final no se verá desincentivado en el sector gubernamental ni en los estratos de población de altos ingresos.

La tasa de inflación acumulada anual (de diciembre a diciembre) de los precios al consumidor es también vista por el FMI sobre una recta paralela al eje cartesiano en el nivel de 7%. Por lo menos, el FMI pretende asegurar con su pronóstico inflacionario de un dígito que no se verá la indisciplina monetaria en  los próximos seis años.

El crecimiento del volumen de las importaciones de bienes y servicios tiende a desacelerarse desde 6.67% en 2013 hasta 3.9% en 2018, por lo cual se deduce que la elasticidad importación-producción se reducirá en un 50%, ya que actualmente es igual a 2 (si el PIB Real sube 4%, el volumen de bienes importados también sube 8%). Por otro lado, el volumen de las exportaciones de bienes y servicios cae 7.69% promedio anual entre 2012 y 2018 (?), lo cual no se logra comprender ya que las exportaciones y las inversiones son los motores del crecimiento económico del país.

La factura petrolera de Nicaragua disminuirá, según los pronósticos del FMI, de 1 mil 155 millones de dólares en 2013 a 936 millones de dólares en 2018; esto sería el resultado de una menor dependencia de la generación de electricidad sobre el fuel oil (bunker) y el diésel a finales de la década actual.

La tasa de desempleo abierto es otra línea recta, invariable en el nivel de 7.83% entre 2013 y 2018. En otras palabras, una tasa de crecimiento de la producción de bienes y servicios del orden de 4% anual no contribuye a reducir la tasa de desempleo abierto.

La población total del país se incrementa de 5 millones 981 mil habitantes en 2012 a 6 millones 505 mil habitantes en 2018, lo cual refleja una tasa decrecimiento promedio anual de 1.41%. Cabe destacar que el FMI no se apoderó del error demográfico del INIDE al estimar para 2012 una población total de 6 millones 71 mil 45 habitantes.

En cuanto al gobierno general, el FMI indicó que el total de ingresos apenas sube 1.7 puntos porcentuales del PIB entre 2013 y 2018, a pesar que la reforma tributaria dejará, según COPADES,  96 millones de dólares más al gobierno por la Ley de Concertación Tributaria entre 2013 y 2020 –según COPADES- mientras que el gasto gubernamental sube más que el ingreso, en 2.5 puntos porcentuales del PIB. Por consiguiente, el déficit fiscal antes del registro de las donaciones externas destinadas al presupuesto nacional, pronosticado por el FMI pasa de 0.96% del PIB en 2013 a 3.34% del PIB en 2018. Se vuelve más laxo el policía financiero internacional en cuanto al manejo del gasto público y el déficit presupuestario.

El saldo total de la deuda pública tiende a disminuir de 50.16% del PIB en 2013 a 37.07% del PIB en 2018, y esta trayectoria declinante indica que en 2014 esta proporción macroeconómica cae casi 10 puntos porcentuales, lo cual podría ser atribuido a la conclusión de la reestructuración pendiente del 40% del saldo actual de la deuda pública externa, con seis países que no son miembros del Club de París (principalmente con Costa Rica, Honduras, Libia e Irán) en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIP por sus siglas en inglés).

Finalmente, el FMI concluye sus pronósticos con el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, que disminuye de 13.70% del PIB en 2013 a 9.89% del PIB en 2018, lo cual no deja a entrever la posible reforma cambiaria que es necesaria para reducir la sobrevaluación del córdoba y modernizar el actual régimen cambiario que no promueve el esfuerzo exportador ni desestimula el gasto importador en detrimento del déficit del balance comercial externo de Nicaragua superior al 10% del PIB.





El INIDE debería corregir su error demográfico

25 04 2013

Presentación1

El Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) debe respetar las metodologías internacionales en el procesamiento de la información, con más cuidado y razón cuando se dedica a revisar y pronosticar los datos socioeconómicos que están sobre su responsabilidad, entre ellos los resultantes de los censos nacionales y encuestas sociales. Para esto se necesita corregir su dirección técnica y, con bastante seguridad, su dirección política.

De acuerdo con la ética profesional y con la responsabilidad que debe caracterizar a un servidor público, los funcionarios a cargo del INIDE no deberían presentar una información muy cuestionable y poco veraz al presidente de la República, al resto de instituciones públicas, a los nicaragüenses, a los empresarios y trabajadores, y a la comunidad internacional. Las lisonjas deben hacerse a un lado, con el propósito fundamental que el Ejecutivo apruebe las políticas públicas idóneas y correctas que garanticen el ascenso de la nación y del país.

Por otro lado, no sé cómo reaccionarán el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con ese cambio repentino del número de habitantes del país en 2012 publicado por fuentes oficiales -el INIDE y el Banco central de Nicaragua (BCN)-.

Como es concido, una responsabilidad del FMI es velar por la calidad de la información económica y social del país, y esa responsabilidad recae principalmente, en el caso de Nicaragua, en la persona que está a cargo de la Oficina del Representante Residente del FMI.

Desde hace un poco más de cuatro años he criticado continuamente la falta de consistencia de la información macroeconómica que publica el BCN, pero se ha hecho muy poco en corregir algunas “sorpresas” macroeconómicas tales como la desacumulación de inventarios en precios corrientes y la acumulación de inventarios en precios constantes dadas simultáneamente en el año de 2009, o el aumento de casi 5% del volumen de bienes consumidos por las familias a pesar que se observaba un deterioro del 3% del poder adquisitivo del salario medio anual pagado por las empresas en 2012.

Es por ello que en cierta ocasión afirmé que el Sr. Gabriel Di Bella se distinguió más como un relacionista público que como un técnico en su cargo de Representante Residente del FMI en nuestro país, con más razón cuando él aseveró, estando aun en Nicaragua antes que concluyera el año de 2012, que el córdoba estaba subvaluado y muy cercano al equilibrio no obstante el grave déficit comercial externo de Nicaragua equivalente al 21% del PIB en ese año.

Ojalá que el nuevo Representante Residente del FMI en Nicaragua, Sr. Juan Fernando Zalduendo, cambie la imagen de dicha oficina, que está muy cercana a las del presidente y del gerente general del BCN.

 

 





Regular no es controlar ni fijar

27 02 2013

Presentación2

Creí que el diputado Eduardo Montealegre era sólo un aprendiz de política, pero con sus recientes declaraciones sobre el problema de las alzas de los precios de las gasolinas en el mercado local también creo que es un aprendiz de economía.

Este diputado aún no sabe discernir entre regular y controlar en materia económica, aunque presumo que debió haber aprendido algo sobre el fortalecimiento de la capacidad estatal para regular al mercado, cuando fungió como ministro del Tesoro de nuestro país en el gobierno del Ing. Enrique Bolaños. Parece que también ignora que la quiebra de la banca de inversión de Wall Street en septiembre de 2008 ocurrió por los abusos cometidos por los banqueros ante la falta de regulación estatal facilitada por el Consenso de Washington, lo que llevó al mundo a una recesión económica y que en 2013 no hemos salido de ella.

El diputado repite el estribillo de los Principios de Economía que los precios bajan por oferta y demanda, pero ha callado, calla y callará siempre cuando las tasas de interés suben a pesar que el sistema financiero nacional está inundado de liquidez, es decir, que existe una excesiva oferta de recursos financieros en la banca comercial que provocaría una baja en el costo del dinero. Y él, como banquero, sabe muy bien que la tasa de interés pagada por los prestatarios no la fija el mercado sino un pequeño número de empresarios. Sólo en teoría existe la competencia perfecta, pero el diputado parece ignorar que el mercado de combustibles, como el mercado financiero, es oligopólico.

El aprendiz de economía propone que la única manera de bajar los precios de los combustibles es “subsidiando” – que lástima que olvidara pronto las clases de economía que le diera el Fondo Monetario Internacional cuando guardaba el Tesoro de la Nación-. Ojalá que el diputado y banquero comience a investigar en qué consiste el Sistema Precios Paridad Importación (PPI), aplicado en economías de libre mercado para determinar equitativamente los precios de bienes importado estratégicos, en el que cualquier fórmula estimada por el sector privado y el gobierno deberá respetar las variables fundamento del mercado internacional y del mercado nacional, tal como se aplican actualmente dos fórmulas para regular y no fijar, mucho menos congelar, los precios de la energía eléctrica y del gas propano en nuestro país.

La sugerencia de este aprendiz de política y de economía a los ministros de Estado de “meter la plata (de Venezuela) al Presupuesto de la República como manda la ley” sería válida si él metiese al presupuesto nacional toda la plata que nos sacó inapropiadamente de los bolsillos en 2003 con su “reingeniería financiera” para reestructurar la deuda pública interna por las liquidaciones de cuatro bancos comerciales –en su carácter de ministro del Tesoro de la Nación- y por las subastas de los activos de esos bancos liquidados que se realizaron en el Banco Central de Nicaragua –en su carácter de miembro del Consejo Directivo de la autoridad monetaria del país-, por lo cual fue acusado por la Fiscalía General de la República y que ha evadido con el mal uso de la inmunidad de su cargo de diputado.

Sólo me resta decir que si un alumno de mis cursos de macroeconomía, finanzas públicas y finanzas internacionales en los programas de maestría que imparto en distintas universidades del país me presentara la solución sugerida por el diputado Eduardo Montealegre sobre el problema nacional de los precios de los combustibles, no aprobaría el curso.





La devaluación del bolívar no afecta a las exportaciones de Nicaragua a Venezuela

19 02 2013

Presentación1

Entre el llamado “viernes negro” del 18 de febrero de 1983, con Luis Herrera Campins de presidente de Venezuela, y el viernes 8 de febrero de 2013, con Hugo Chávez Frías de presidente, el bolívar se ha devaluado 1 mil 365 por ciento. Herrera Campins devaluó para frenar una fuga de capitales y Chávez Frías devaluó, según mi opinión, para corregir el desequilibrio fiscal actual que oscila entre 10% y 12% del Producto Interno Bruto (PIB).

La devaluación del bolívar de casi 32% anunciada el 8 de febrero de este año y publicada en La Gaceta Oficial el miércoles 13 de febrero, elevó su tipo de cambio oficial con respecto al dólar estadounidense de 4.30 a 6.30, un movimiento cambiario correcto pero insuficiente debido a la gran sobrevaluación de la moneda venezolana provocada por tasas de inflación anuales que han fluctuado entre 31% (2008) y 22% (2012) en los últimos seis años. Esta corrección cambiaria del bolívar fue aplaudida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), a pesar que el nuevo tipo de cambio oficial es un tercio del precio que se paga por un dólar en el mercado negro. El control de cambios se estableció en Venezuela en 2003 y al menos el 20%, a lo sumo el 40%, de la demanda anual de divisas se efectúa en el mercado paralelo.

La devaluación nominal sólo sirve para registrar la deuda externa de un país, que se contabiliza con una moneda fuerte, por ejemplo el dólar estadounidense en el hemisferio occidental. La devaluación real, es decir el movimiento del tipo de cambio real en precios constantes (o en precios de un año base) por un dólar estadounidense al precio del mismo año base, sirve para reducir el déficit comercial de la balanza de pagos de un país, y trata de mejorar la competitividad de las empresas venezolanas en el mercado internacional, es decir, abaratar sus productos valorados en dólares estadounidenses para que sean más demandados en el exterior, excepto el petróleo que tiene tres precios internacionales de referencia, el West Texas Intermediate (WTI), el Brent y el  Dubai Fateh.

En otras palabras, al reducirse la sobrevaluación del bolívar también se reduce el déficit comercial como un porcentaje del PIB, siempre y cuando no se aumente el gasto público en precios corrientes, especialmente el de consumo, y por ende, se logre evitar el aumento del déficit fiscal después del movimiento cambiario de la moneda venezolana de  febrero de este año. Es necesario, pues, mantener una sólida disciplina fiscal para lograr el objetivo de la devaluación real que desestimulará la importación de bienes y servicios y promoverá el aumento de las exportaciones en Venezuela.

En la década de los ochenta del siglo pasado, Nicaragua experimentó un modelo macroeconómico que se cerraba con la emisión de dinero, lo cual provocó la cuarta hiperinflación del mundo en el Siglo XX. Con bastante frecuencia, las devaluaciones nominales del córdoba no se traducían en una devaluación real efectiva, es decir, las tasas de devaluación nominales eran inferiores a las alzas resultantes de los precios al consumidor. Cabe recordar que entre 1979 y abril de 1991 la devaluación nominal acumulada fue de 250 millones por ciento y en 1987 el margen de sobrevaluación del córdoba era casi igual a 70%, exacerbado en gran parte por un gasto público en precios corrientes que no se congelaba en sus niveles anteriores a la devaluación, lo cual condujo a un déficit fiscal del orden de 26% del PIB en 1988. Hoy, el modelo macroeconómico nicaragüense se cierra con el aumento de las reservas internacionales y, gracias a la asistencia financiera de Venezuela registrada, con el aval del FMI, como deuda privada externa en el movimiento de capital privado neto de la cuenta de capital de la balanza de pagos, el presupuesto nacional está equilibrado. Si no fuese así, o sea, si la asistencia financiera venezolana se registrara en el presupuesto nacional, el déficit fiscal se elevaría hasta un 7% del PIB y dejaría a Nicaragua fuera del programa económico con el FMI. Tendríamos un programa “sombra”, es decir, un programa de ajuste macroeconómico sin ayuda externa.

¿Se afectarán, entonces, las exportaciones de Nicaragua hacia Venezuela con la reciente devaluación? La respuesta es no, porque nuestro país exporta al país sudamericano productos alimenticios, que son rubros de primera necesidad por la insuficiente oferta interna en dicho país –el 40% proviene del exterior-, tales como carne de ganado vacuno, carne de pollo, leche en polvo, quesos, frijoles negros y café y, además, ganado vacuno en pie, los cuales siempre serán adquiridos por la población venezolana aunque suban sus precios en bolívares por efectos de la devaluación, pero el ministro de Planificación de Venezuela, Jorge Giordani, aseguró que se mantendrá (no se sabe hasta cuándo) el tipo de cambio actual  de 4.30 a los sectores de alimentos, comercio, comunicaciones, prensa, electrodomésticos, electrónico, informático, prensa, telecomunicaciones y salud. En la década de los ochenta del siglo pasado ya conocimos el efecto perverso de un sistema de tipo de cambio múltiple.

Sin embargo, la devaluación del bolívar ha significado para las empresas extrajeras residentes en Venezuela menos dólares que antes, porque no pueden continuar elevando los precios al consumidor de sus productos, como medicamentos, cosméticos y productos de higiene personal y del hogar, al ritmo actual de la inflación interanual de 25%. Este no es el caso de las empresas nicaragüenses que exportan bienes a Venezuela, que seguirían recibiendo los mismos dólares, si no adoptan al SUCRE como moneda digital en sus transacciones comerciales.