Carta 37 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

8 04 2015

8 de abril de 2015

Ingeniero
Santos René Núñez Téllez
Presidente
Asamblea Nacional de Nicaragua
Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esta es la carta trigésima séptima que le remito con el objetivo de que la Asamblea Nacional de Nicaragua proceda a cumplir las dos solicitudes judiciales para iniciar el proceso de desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, las cuales fueron enviadas por los jueces de lo Penal de Managua Lic. María Ivette Pineda, en agosto de 2008, y el Lic. Henry Morales Olivares, en junio de 2011, porque dicho diputado usó inapropiadamente la inmunidad que le confiere su cargo público, que no ocupa, para no responder a las dos querellas por sus violaciones a los derechos humanos del suscrito.

La falta de respuesta a mi solicitud que le presenté desde el 8 de mayo de 2012 comprueba la retardación de justicia que me ha causado el Poder del Estado que usted dirige y, además, ayuda a demostrar que el Poder Legislativo de mi país haga caso omiso que el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas mantenga complacientemente el estatus de ser un presunto delincuente.

Tengo la confianza que usted leerá esta carta y espero su respuesta en su calidad de servidor público de los nicaragüenses.

Agradeciendo su atención, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón
Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.
María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.
Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.
Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.
Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.
Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.
Archivo.

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Carta No. 36 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. Santos René Núñez Téllez

22 02 2015

12 de febrero de 2015

Ingeniero
Santos René Núñez Téllez
Presidente
Asamblea Nacional de Nicaragua
Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esperando que se encuentre bien de salud tras su tratamiento médico de fines del año pasado, vuelvo a escribirle con el propósito de reiterarle mi petición de que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua ponga en el Orden del Día las solicitudes de los jueces de lo Penal de Managua Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares para que se inicie el proceso de desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas, a quien querellé en agosto de 2008 y en junio de 2011 por sus injurias y calumnias escritas por él en el diario La Prensa el 31 de julio de 2008 y en una carta personal que hizo circular desde la casa de su movimiento político el 2 de febrero de 2011.

Cabe recordar que he querellado dos veces al diputado Eduardo Montealegre Rivas por ser un violador de los derechos humanos, al dañar en forma irresponsable mi honor personal y profesional, así como el honor de mi familia, poniéndose al margen de la justicia de nuestro país desde hace 6 años y 7 meses al abusar de la inmunidad que le confiere su cargo público que no desempeña en la actualidad.

En espera de su respuesta, con la confianza que usted leerá esta trigésima sexta carta que le escribo, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón
Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.
María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.
Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.
Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.
Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.
Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.
Archivo.





Un vicio difícil de erradicar

11 01 2015

Como la manipulación de los hechos es usual en el diputado impune que no se desempeña en su cargo, Eduardo Montealegre Rivas, volvió a enredarse recientemente al afirmar que “el gobierno de Ortega logró mantener la estabilidad macroeconómica porque aprovechó los resultados y dio continuidad a las políticas económicas implementadas exitosamente en el período 2002-2006”, atribuyendo el éxito económico de la administración de Daniel Ortega Saavedra a la administración del Ing. Enrique Bolaños, que también quiso atribuirse exclusivamente el éxito del arribo de Nicaragua al Punto de Culminación Flotante de la Iniciativa para países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC por sus siglas en inglés), tratando de confundir a la población en enero de 2004 al ignorar las condicionalidades fondomonetaristas cumplidas por las administraciones de la Sra. Violeta Barrios vda. De Chamorro y del Dr. Arnoldo Alemán .

Olvidó el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas el gran costo social del tremendo ajuste macroeconómico y de las reformas estructurales que se iniciaron en 1990 y que aún no han concluido, porque en 2014 la economía nicaragüense sigue observando un exceso de demanda equivalente a 9% del PIB, o sea, 1 mil 90 millones de dólares, un déficit comercial externo de bienes y servicios equivalente a 21% del PIB y no se visualizan las necesarias reformas estructurales de la política monetaria, la política cambiaria y la política financiera, es decir, no se inicia el proceso de “desdolarización” de la economía, como lo denomina el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, o de “recordobización” de la economía como yo lo llamo, y otras reformas estructurales en el mercado laboral, la educación y el gasto público. Aún está pendiente la reducción del índice de sobrevaluación del córdoba, el restablecimiento de una efectiva banca estatal de fomento, la promoción de la educación técnica media y superior, la disminución de la informalidad del mercado laboral y el aumento de la inversión pública para garantizar un crecimiento económico suficiente y sostenible que reduzca la pobreza.

Cuestionó dicho diputado el mejoramiento de la economía de Nicaragua, aunque debo reiterar que el crecimiento de la producción sigue siendo insuficiente y la macroeconomía está bien y continúa siendo frágil, y, además, calificó de clientelista a los programas sociales que han distinguido a la administración del presidente Daniel Ortega de las tres anteriores administraciones públicas. No hay que olvidar que el FMI aceptó la inclusión y la discusión de la política social en el programa de ajuste macroeconómico y de reforma estructural en 2007, pero tampoco hay que olvidar que el susodicho diputado quitó el programa del vaso de leche escolar a los estudiantes de primaria en las escuelas públicas en 2004 cuando fungía como ministro de Hacienda y Crédito Público (MHCP). A inicios de ese mismo año, Nicaragua recibió la importante donación de 1 mil 615 millones de dólares en concepto de condonación del pago de la deuda pública externa, principalmente de los países miembros de Club de París. Los impuestos que servían para el pago de interés y amortizaciones de la deuda gubernamental fueron asignados por el entonces ministro del MHCP al pago de la onerosa e ilícita deuda pública interna de las liquidaciones de cuatro bancos comerciales en 2000 y 2001, en vez de asignarlos a proyectos de reducción de la pobreza, tal como lo mandaba la Iniciativa HIPC.

Las críticas económicas que esgrime el así denominado opositor político, que tiene varios juicios pendientes en los juzgados locales de los Penal de Managua por su abuso a la inmunidad que le confiere su cargo en la Asamblea Nacional de Nicaragua, no son sólidas por las razones antes mencionadas, y además porque pertenece a un grupo de políticos criollos que se caracterizan por no lograr una unidad debido a sus luchas internas, con limitada capacidad de reacción y sin una estrategia económica y social nacional o una propuesta de plan de nación.

Eduardo Montealegre Rivas, quien mantiene vivas dos querellas personales que interpuse contra él en agosto 2008 y febrero de 2011, que están radicadas en los juzgados Sexto Local y Séptimo Local de lo Penal de Managua por ser un violador de los derechos humanos con sus injurias y calumnias contra mí, es una persona que jamás reconoce que se ha equivocado, creo que a veces ni sabe que está equivocado, y su soberbia le hace reclamar méritos que no le corresponden en forma exclusiva y no le hará cambiar de opinión.

Recuerdo otro ejemplo de sus tergiversaciones, cuando expuse a los miembros del Comité Ejecutivo Nacional y de la Bancada de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) de la Asamblea Nacional de Nicaragua los resultados de mi trabajo ad honorem que me solicitó la Contraloría General de la República (CGR) sobre las liquidaciones de cuatro bancos comerciales de 2000 y 2001. El diputado afirmó que yo había dicho que el riesgo soberano de Nicaragua era igual al de Estados Unidos, confundiendo a sus aliados políticos al no expresar el hecho que los CENIs  Bancarios emitidos por el Banco Central de Nicaragua (BCN) no tenían (ni siguen teniendo) ningún riesgo, es decir, tienen riesgo cero, al ser colocados en córdobas con mantenimiento de valor y ser redimidos por el banco emisor de la moneda local.

Eduardo Montealegre Rivas mantuvo esa falacia para demostrar que dudaba de la profesionalidad de mi estudio, porque le cuestioné el hecho de que reestructuró la deuda por CENIs/INTERBANK elevando injustificadamente su valor presente y aplicándole una tasa de rendimiento (dolarizada) de 8.4% con un plazo de 10 años, mientras que los bonos estadounidenses con ese mismo plazo tenía una tasa de rendimiento de 4.4% en esos momentos. Se jactó públicamente que 8.4% era una tasa inferior a la que tenía Brasil, pero no mencionó que el real brasileño no gozaba de mantenimiento de valor en ese momento. Talvez este diputado sabe que muchas cosas que dice no son ciertas y no cambia de opinión para mostrar, aparentemente, que tiene una conducta apropiada.

Con su “reingienería financiera”, tal como él la llamó al reestructurar en julio y octubre de 2003 la deuda pública interna de 320 millones de dólares por las liquidaciones bancarias, y que yo la califiqué como “inapropiada”, aplicó diversas tasas de rendimientos al bajarlas (CENIs/INTERBANK/BANIC/BANCAFÉ) y subirlas (CENIs/BAMER), diversos plazos de 1, 3, 5 y 10 años, y diversos instrumentos Bonos Bancarios y Bonos Cupón Cero que sustituyeron a los CENIs Bancarios. En vez de hacer una reestructuración “soberana”, realizó una reestructuración “comercial” con perjuicios al presupuesto nacional. Y según él, es lo mejor que hizo como servidor público en la Administración del Ing. Enrique Bolaños.





La arbitrariedad de un diputado

3 01 2015

La arbitrariedad de Eduardo Montealegre Rivas es más importante que su respeto a los derechos humanos. Este diputado no hace valer la Constitución de la República ni las leyes, al poner sobre éstas a sus decisiones caprichosas que lo benefician sin que le importen sus perjuicios a las personas, al atropellar la dignidad y la honra de las personas y al convertirse en juez de sus inapropiados actos para decidir lo que está bien en su provecho personal.

Sus escritos contra mi persona en el diario La Prensa del 31 de julio de 2008, que reiteró y amplió en su carta personal pública con fecha del 2 de febrero de 2011, están dominados por su capricho, no tienen ninguna relación con la evidencia o los hechos y atentan contra la razón y contra la ley penal de nuestro país, pero no quedarán flotando en el ambiente.

También sus peroratas públicas contra mí pronunciadas desde la casa de su movimiento político personal, parecidas a los ruidos que hace un loro, que no son verdaderos ni falsos, intentaron demostrar que no comprendió lo que escribió lo que escribía en el diario La Prensa, por lo cual le sugerí públicamente que buscara el significado de sus injurias y calumnias con sus asesores de confianza. Esa palabrería escrita y hablada de una de las personas más soberbias y prepotentes que he conocido es una cuestión que tendrá que ser verificada en los juzgados Sexto Local y Séptimo Local de lo Penal de Managua, donde radican mis dos querellas personales contra este diputado irresponsable.

Por otro lado, es inexplicable el hecho de que los miembros integrantes de las últimas dos juntas directivas de la Asamblea Nacional de Nicaragua no han puesto en el Orden del Día las dos solicitudes judiciales que se mantienen en su Agenda desde octubre de 2008 y junio de 2011, para que lo diputados procedan a desaforar al diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien simplemente es un presunto delincuente criminal. Este diputado ya sabe que no descansaré en reclamar justicia por sus graves acusaciones contra mi persona y para que responda por los daños morales y económicos que ha provocado continuamente desde hace seis años y cinco meses.

La actitud de los miembros de la actual Junta Directiva del Poder Legislativo de nuestro país, que puede ejemplificarse con el hecho de que su presidente, el Ing. Santos René Núñez Téllez, no ha respondido  ninguna de las 35 cartas públicas que le he enviado para pedirle que me faciliten el acceso a la justicia, demuestra otra violación a mis derechos humanos y una retardación de la justicia.

Ante la misma solicitud, el primer secretario de la penúltima Junta Directiva de este Poder del Estado, el Dr. Carlos Wilfredo Navarro Moreira, hoy tercer secretario de la actual Junta Directiva, me respondió en 2008 que por instrucciones de los partidos políticos liberales nunca desaforarían al diputado Eduardo Montealegre Rivas, con lo cual se demuestra el otro hecho que los políticos se defienden entre ellos mismos y cumplen cabalmente aquel adagio popular que dice “Hoy por ti, mañana por mí”.

Las actitudes de ambas juntas directivas de la Asamblea Nacional de Nicaragua son un mal ejemplo político para la población nicaragüense, porque ninguna persona está por encima de las leyes en cualquier país del mundo. La Asamblea Nacional de Nicaragua ya sabe que nunca dejaré de reclamar justicia y el respeto a los derechos humanos.

Eduardo Montealegre Rivas también ya habrá comprendido que nunca dejaré de reclamarle por su atropello a mi honor personal y familiar, y nunca dejaré de señalarle públicamente que se puso al margen de la justicia al no retractarse de sus injurias y calumnias que escribió contra mi persona tal como lo ordena el Artículo 207 de la Ley 641 “Código Penal de la República de Nicaragua”, que fue aprobada el 16 de noviembre de 2007, cuando él ya fungía en su cargo público de diputado.





Carta 35 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

1 01 2015

1 de enero de 2015

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

En el inicio de este nuevo año de 2015, le reitero mi solicitud ciudadana que le presenté en mi primera carta fechada el 8 de mayo de 2012, de que la Junta Directiva del Poder del Estado que usted dirige ponga en el Orden del Día las dos solicitudes de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas, enviadas a la Asamblea Nacional de Nicaragua por los jueces Lic. María Ivette Pineda, Juez Sexto Local de lo Penal de Managua, el 6 de octubre de 2008,  y el Lic. Henry Morales Olivares, Juez Séptimo Local de lo Penal de Managua, el 15 de junio de 2011, que en la actualidad se encuentran en la Agenda institucional.

Espero que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua no continuará obstruyendo el derecho humano a la defensa de mi honor ni continuará retardando mi acceso a la justicia por las dos querellas personales que interpuse al diputado injuriador y calumniador Eduardo Montealegre Rivas, quien, falto de ética y moralidad, desde el 31 de julio de 2008 se ha distinguido tanto por su abuso y mal uso de la inmunidad que le confiere su cargo público, aunque no lo ejerce, como por su soberbia y prepotencia y, además, por sus continuos daños económicos que ya trascendieron a los miembros de mi núcleo familiar desde hace varios años.

Tengan la seguridad, Señor Presidente y miembros de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua, que siempre reclamaré públicamente la defensa de mi honor personal y profesional, y del honor familiar que han sido pisoteados en múltiples ocasiones en forma irresponsable por el diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, quien se puso al margen de la justicia de nuestro país desde hace 6 años y 5 meses al no responder por su presunta delincuencia penal de carácter privado, que no tiene ninguna relación con las funciones de su cargo en la Asamblea Nacional de Nicaragua. Tengo la confianza que un día se cumplirá el derecho humano de mi acceso a la justicia, porque la Ley está por encima de los seres humanos de cualquier nación.

En espera de su respuesta, con la confianza que usted leerá esta trigésima quinta carta que le escribo, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Carta 34 al Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez

4 12 2014

4 de diciembre de 2014

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Eduardo Montealegre Rivas es un diputado impune, porque se ha escudado inapropiadamente con la inmunidad de su cargo desde hace 6 años y 4 meses, para no responder por sus graves injurias y calumnias contra mi persona que difundió en el diario La Prensa el 31 de julio de 2008 y en una carta personal pública fechada el 2 de febrero de 2011.

Este diputado afirmó públicamente hace 6 años que “ponía una lápida” sobre mi demanda personal, pero en la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional de Nicaragua se encuentran dos solicitudes para la desaforación del diputado querellado, una de la Lic. María Ivette Pineda, Juez Sexto Local de lo Penal de Managua, con fecha del 6 de octubre de 2008,  y otra del Lic. Henry Morales Olivares, Juez Séptimo Local de lo Penal de Managua, con fecha del 15 de junio de 2011.

Sin embargo, la Asamblea Nacional de Nicaragua ha tratado en forma discriminatoria mi demanda personal al susodicho diputado, lo cual es demostrable con el hecho que usted no ha respondido ninguna de las 33 cartas que le he remitido antes de ésta para hacer valer mis derechos ciudadanos, por lo cual le externo mi preocupación que el Poder Legislativo haga caso omiso de la violación de mis derechos humanos y aparentemente proteja a Eduardo Montealegre Rivas, quien se ha puesto al margen de la Justicia de nuestro país.

Como es de su conocimiento, siempre insistiré púbicamente que nuestros servidores públicos que ocupan los curules respeten y hagan cumplir los Artículos 5 y 26 de nuestra Carta Magna, para que se respete el derecho ciudadano de tener acceso a la Justicia. Creo que ningún diputado del Poder Legislativo está sobre las leyes de nuestro país,  mucho menos que tengan derecho a pisotear la dignidad de los nicaragüenses.

Con la seguridad que usted leerá esta trigésima cuarta carta, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

 

Néstor Avendaño Castellón

Economista

 

cc:                 Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Carta 31 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. Santos René Núñez Téllez

11 08 2014

11 de agosto de 2014

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Aun teniendo la confianza que la Honorable Junta Directiva de la Asamblea Nacional pueda incluir en su Orden del Día las solicitudes de dos jueces locales de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, para que se dé el inicio del proceso de la desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, le escribo de nuevo para que el Poder del Estado que usted dirige me facilite el acceso a la justicia.

En mi entender ciudadano, los servidores públicos deben dar el ejemplo de respetar y cumplir las leyes, especialmente la Constitución de la República de Nicaragua, reformada y  aprobada recientemente por la Asamblea Nacional, pero es preocupante que los diputados no promuevan el respeto de los derechos humanos al hacer caso omiso a los Artículos 5 y 26 de nuestra Carta Magna al reiterarles mi petición ciudadana que se defienda la dignidad, la honra y la reputación de las personas.

También le reitero que mi acusación al presunto delincuente Eduardo Montealegre Rivas es de orden personal y nada tiene que ver con la política y las funciones de dicho diputado, además de que prácticamente él no desempeña el cargo para el que fue elegido. El primero de la lista que trató de politizar mi demanda personal en una forma poco inteligente fue el susodicho diputado; le siguió el Dr. Carlos Wilfredo Navarro Moreira, quien siendo Primer Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional me dijo que tenía la orden política (de los liberales) de proteger a Eduardo Montealegre Rivas; finalmente, la actual Primera Secretaria de la Asamblea Nacional, Lic. Alba Azucena Palacios Benavides, trató de politizar mi demanda personal al sugerirme telefónicamente que expusiera mi caso al diputado Edwin Castro, jefe de la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la Asamblea Nacional, una acción inaceptable para evitar el contagio político de mi demanda personal.

Con la seguridad que usted leerá esta trigésima primera carta, continúo insistiendo en recibir su respuesta a mi solicitud que le presenté desde el 8 de mayo de 2012.

Atentamente,

 

 Néstor Manuel Avendaño Castellón

Economista

 

cc:           Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

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Políticos honestos, no se dejen engañar

2 07 2014

Siempre he advertido a los nicaragüenses, y lo continuaré haciendo, que no se dejen engañar o embaucar por personas que, aparentando ser honestos, rectos y honorables, se han desprestigiado por sus presuntos actos delictivos contra el Tesoro de la Nación y por sus presuntas violaciones a los derechos humanos. Todos esos actos delictivos son presuntos, porque esas personas se escudan con la inmunidad que les confiere el cargo público. Todos esos actos delictivos serían verdaderos, si esas personas no fuesen protegidas por otros políticos.

Me refiero de nuevo al presunto delincuente Eduardo Montealegre Rivas, reconocido por su soberbia y prepotencia, quien ahora desde su cargo de presidente del Partido Liberal Independiente (PLI), hace un llamado a la unidad de la oposición política con “… los brazos abiertos, sin prepotencia y sin condicionantes”.

¿Cómo creer en esa falacia? Tremendo error cometerían los que crean en esas palabras, porque este diputado, que no se desempeña realmente en su cargo público sino que sólo nominalmente ocupa su curul para evadir la Justicia de nuestro país, siempre se ha caracterizado por su amoralidad e indecencia y por sus daños al Tesoro de la Nación.

Su famosa reingeniería financiera y su irresponsabilidad al no proteger los bienes nacionales en las subastas de activos de cuatro bancos liquidados, actos de corrupción que cometió en el transcurso del año de 2003, están muy frescas en la memoria de los nicaragüenses, y así también están en la memoria nacional su irrespeto a dos jueces penales, porque lo querellé por sus graves injurias y calumnias que él escribió contra mi persona y que fueron publicadas en el diario La Prensa del 31 de julio de 2008, y otras más que escribió en una carta fechada el 2 de febrero de 2011 que él escribió e hizo circular desde la dirección electrónica de su movimiento político.

Tan confusa es la conducta de esta persona, que de querellado se volvió querellante; de calumniador en calumniado; de diputado en juez al poner, dice él, una lápida a mis querellas que están muy vivas en dos juzgados penales de la Ciudad de Managua; de soberbio en humilde; de ofensor en ofendido; de malicioso en ingenuo; de prepotente en tolerante; de mentiroso en sincero; de culpable ex ante en inocente ex post. Toda esta ardua tarea del susodicho diputado, que la ha realizado en forma pública, es por su afán de ocultar su presunta delincuencia.

Por todo esto, les digo a los políticos honestos, probos y honorables, que buscan la unidad de una oposición constructiva, que no se dejen engañar por el diputado impune Eduardo Montealegre Rivas.





Carta 30 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. René Núñez Téllez

1 07 2014

30 de junio de 2014

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Siempre insistiendo en que la Honorable Junta Directiva de la Asamblea Nacional incluya en su Orden del Día las solicitudes de dos jueces locales de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, para iniciar el proceso de la desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas debido a sus graves injurias y calumnias contra mi persona, le escribo esta carta No. 30 con el firme propósito que los legisladores, servidores públicos nuestros, cumplan con su obligación de respetar la Constitución de la República de Nicaragua y defender el respeto de los derechos humanos de la población de Nicaragua.

Creo que es muy cuestionable el hecho que la Junta Directiva de este Poder del Estado de Nicaragua que usted preside mantenga silencio al no responder positiva o negativamente mi pedido ciudadano sobre la base de las dos solicitudes judiciales antes mencionadas, lo cual, implícitamente, se puede entender como una protección a un presunto delincuente como es el diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien, abusando de la inmunidad que le confiere su curul, decidió ponerse al margen de la ley en vez de retractarse como lo manda nuestro Código Penal.

Con la seguridad que usted leerá esta trigésima carta, siempre le reitero mi solicitud ciudadana de que la Asamblea Nacional de Nicaragua respete los preceptos contenidos en los Artículos 5 y 26 de nuestra Carta Magna y me facilite mi derecho humano de tener acceso a la Justicia de nuestro país.

Atentamente,

 

Néstor Manuel Avendaño Castellón

Economista

 cc:          Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

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La economía y la ética

15 06 2014

Nicaragua dista mucho de ser un país con una institucionalidad sólida y competente, a prueba de todo tipo de soborno y sin tolerancia a la corrupción legalizada. En el Siglo XVI, el fraile italiano Luca Paccioli, matemático italiano y conocido como Padre de la Contabilidad, afirmó que “no hay almuerzo gratis, siempre hay un debe y un haber”, un axioma real en el Siglo XXI.

Hoy las universidades no enseñan ética a los futuros profesionales de la economía, finanzas, administración de empresas, contadores públicos y técnicos de mercados, y esto se traduce en severos riesgos para las naciones. Ejemplos de esos riesgos en el plano internacional son la desregulación insana del sistema financiero con sus consecuencias catastróficas hasta este día, cuando aún el mundo no se ha levantado de la recesión mundial originada en Wall Street en septiembre de 2008; el gasto por bonificaciones descomunales a ejecutivos de instituciones financieras que vivían del oxígeno de los contribuyentes y que continúan oponiéndose a las reformas que se necesitan para evitar otro colapso; lo más reciente, Christine Lagarde, directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, dijo que las 85 personas más ricas del mundo controlan igual riqueza que la mitad más pobre del mundo.

Aquí en Nicaragua también hay muchos ejemplos de privilegios y favores financiados con los recursos de la población. 39 acusados del sector público y del sector privado por la Fiscalía General de la República por los desmanes valorados en casi 500 millones de dólares que cometieron en contra del presupuesto nacional por las liquidaciones de 4 bancos en 2000 y 2001, no han sido juzgados porque Eduardo Montealegre Rivas, el acusado No. 26 de esa lista, se escudó inapropiadamente en la inmunidad que le confiere su cargo de servidor público y, además, no ha sido desaforado por la Asamblea Nacional; su hermano, Álvaro Montealegre Rivas, emitió títulos valores ilícitos en el país y los defraudados desconocen si podrán recuperar sus inversiones financieras millonarias, mientras que el acusado goza de “casa por cárcel”; servidores públicos desconocen las sentencias de ineludible cumplimiento emitidas por la Corte Suprema de Justicia, entre ellos el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, y el Procurador General de la República, Hernán Estrada, para no honrar una indemnización a un grupo de productores de café representados por los señores Buenaventura Gutiérrez Rizo y Norma Estela Rizo Gutiérrez; un puesto de cambio de divisas ubicado en el aeropuerto internacional, Global Exchange, reduce en 25% el margen del tipo de cambio oficial y el tipo de cambio que ofrece al turista, sin que el comprador de córdobas sepa el valor del tipo de cambio oficial y el Banco Central de Nicaragua guarda silencio; y el más reciente ejemplo, el que vive el empresario Milton Arcia que reclama sus derechos sobre una propiedad que tenía en el Malecón de Managua. Agrego las 29 cartas que he escrito al Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez, sin respuestas, para que la Asamblea Nacional inicie el proceso de desaforación de Eduardo Montealegre Rivas y responda a mi querella personal por sus graves injurias y calumnias escritas por él en contra de mi persona.

No es el mercado libre sino las licencias libertinas y perversas que destruyen el marco regulador del Estado, por lo que hay que recordar que la ética sí importa y, por consiguiente, hay que hacer valer que junto a la Mano Invisible del Mercado debe estar la Mano Visible del Estado. Es por esto que los nicaragüenses debemos actuar y proponer, porque no hay que separar a la economía de la ética. El cambio nunca viene solo, por lo cual hay que demandar a las universidades que las enseñen a fondo, aunque hayan eliminado el año de estudios básicos, porque en la vida hay mucho más que los cálculos de costo-beneficio que la teoría económica estrechamente enseña en la formulación y evaluación de proyectos. Los profesionales de las ciencias económicas, de acuerdo con sus análisis de costos y beneficios, escogen la opción que genere la mayor utilidad,  pero no reflexionan si la opción es o no es correcta, si es buena o es mala, si fortalece o deteriora la dignidad de las personas.

En Nicaragua se necesitan políticos y funcionarios públicos honestos que antepongan el bien colectivo al provecho propio, que con sus servicios políticos armonicen la economía y la moral. Reitero el ejemplo que está a la cabeza de todos, como es el de Eduardo Montealegre Rivas: Si los diputados de la Asamblea Nacional fuesen electos uninominalmente y no por “plancha” con el dedo del caudillo de la organización partidaria, él no sería un presunto delincuente como lo es hoy gracias a su abuso de la inmunidad, sino que sería un delincuente o un inocente, y diría, con bastante probabilidad, que él no estaría ocupando un escaño. No es posible que un cargo público esté ocupado por un impune evidente en escándalos morales y financieros, por un violador de los derechos humanos.

Adam Smith, el pensador escocés fundador de la Economía, fue un humanista, nunca un soberbio, y creo que no compartiría los ejemplos internacionales y nacionales obscenos referidos anteriormente. La economía y la ética no dejarían hacer ni dejarían pasar la perpetración, la perpetuación y la legitimación de posiciones de privilegio. No sólo en el plano internacional, con la caída de la banca de inversión de Wall Street, sino también en el plano nacional, con la caída de cuatro pequeños bancos comerciales de Nicaragua, el gobierno estuvo presto para socorrer a los operadores financieros y, desafortunadamente hasta esta fecha, se ha privilegiado el beneficio privado en detrimento de la confianza y el interés público.

En Nicaragua importa la relevancia de la desigualdad, la pobreza, el bajo nivel de escolaridad, el subempleo, el mercado informal, la manipulación del mercado financiero local, la manipulación en la formación de precios, el respeto a las leyes, la institucionalidad, los abusos del poder, y en todos estos temas la ética es muy importante. ¿No le parece, señor político?