Menor precio del petróleo y menor plazo de una deuda

30 11 2014

Presentación1

Aunque el préstamo del Gobierno de Nicaragua para mantener congelada la tarifa de energía eléctrica frente a la alza del precio internacional del petróleo en 2011, que fue anunciado en marzo de ese año con términos financieros inéditos de sin plazo y sin interés por el presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, los nicaragüenses debemos estar informados mensualmente por los servidores públicos, tal como lo estilan los acreedores financieros para exigir el pago de sus deudores, sobre el monto mensual y total de nuestras amortizaciones y el saldo adeudado al Estado de Nicaragua.

Desde 2011 comenzamos a pagar esa deuda y en el segundo semestre de este año nuestras amortizaciones mensuales habrían aumentado, porque ahora existen dos fuentes de financiamiento para cancelarla. La más notable es el desplome entre junio y noviembre de este año de 27% del precio promedio mensual del barril de crudo WTI, marcador de Latinoamérica, desde US$105.00 en junio hasta US$76.44 en noviembre, que también arrastró a la baja los precios internacionales de los combustibles, entre ellos el fuel oil para el funcionamiento de las plantas termoeléctricas.

La otra fuente de financiamiento es el cambio de la matriz de generación de energía eléctrica, o sea el aumento de la participación de la generación de electricidad con recursos renovables en el total generado en nuestro país, a través de las plantas hidroeléctricas, geotérmicas y eólicas, la cual ha pasado de 34% en 2011 a 52% en 2013, y también a 53% en el período enero-septiembre de este año.

Del total de 10.7 millones de barriles de hidrocarburos que Nicaragua importó en 2013, 4.7 millones de barriles fueron de petróleo con un precio promedio de US$108.06 por barril. Con los supuestos de mantener en 2015 el volumen de 4.7 millones de barriles de petróleo observados en 2013, pero con un precio promedio anual de US$72, el ahorro de divisas que tendría Nicaragua sólo con la compra de petróleo crudo sería del orden de US$172 millones, con lo cual estaríamos cancelando gran parte del préstamo sin plazo y sin interés. A este ahorro tendríamos que adicionar el beneficio nacional de la generación de energía eléctrica con recursos renovables.

No hay dudas que la caída del precio internacional el petróleo se continuará observando en diciembre próximo y el próximo año debido al incremento en la producción de Irak y Libia, a una disminución en el volumen de importaciones de Estados Unidos por el auge de la producción de petróleo de esquisto, al estancamiento  económico de la Eurozona, a la recesión económica de Japón, a la desaceleración económica de China y a la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no bajar su producción conjunta de 30 millones de barriles diarios, pese a que varios de los 12 países miembros, entre ellos Venezuela, Ecuador y Nigeria,  presionaron para aprobar un recorte que permitiera frenar el desplome de los precios internacionales del crudo –WTI, Brent y Fateh Dubai-.

Es obvio que la caída de los precios internacionales del petróleo y de los combustibles beneficiará a los países no productores de petróleo, como Nicaragua, con gasolina, diesel, gas y fuel oil más baratos, con menores presiones inflacionarias que ayudaran a los bolsillos de los nicaragüenses, y con más competitividad de los productos exportables, uno de los dos motores de la economía nacional junto al de la inversión privada, especialmente la extranjera directa.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró recientemente que la caída del precio del crudo en el tiempo dará un nuevo impulso a la expansión mundial y un descenso del precio del barril de 10% podría traducirse en un incremento del 0.2% del Producto Interno Bruto del Mundo.

Sin embargo, el desplome de los precios internacionales del crudo está provocando pérdidas a los países productores, como es el caso de Rusia, donde el gas y el petróleo representan la mitad de los ingresos del Estado, y el caso de Venezuela donde el 97% del valor de sus exportaciones depende del petróleo y con la caída de un dólar en el precio del barril de crudo deja de percibir anualmente US$620 millones. La caída del precio del oro negro también reduce las utilidades y daña el mercado bursátil de las empresas del sector energético, que estarán atentas a necesidad de reducir sus gastos en el futuro

Con esas previsiones de corto plazo, los nicaragüenses tendremos más beneficios que perjuicios, entre los cuales surge la posibilidad realista de cancelar la deuda por el subsidio de la tarifa de electricidad en un plazo más corto que el indefinido que se nos concedió hace tres años. Pero es necesaria la transparencia en el manejo de esta deuda.

Sólo se visualiza un riesgo para nuestro país con el panorama de los precios internacionales del crudo: Venezuela podría verse forzada a reducir el elemento de concesionalidad de 38% del crédito petrolero que nos concede y renueva en el primer trimestre de cada año. En la semana pasada, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió a sus ministros que propongan un recorte de los gastos suntuarios de los ministerios y una rebaja de sueldos y salarios de los altos cargos de su Gobierno, y ha mantenido el gasto social presupuestado.

Venezuela podría verse afectada por los bajos precios del petróleo en el pago de la deuda externa, el gasto público y la asignación de divisas para importaciones –el 70% de los alimentos es importado-, que ya tienen tres tipos de cambio oficiales, 6.3, 11 y 50 bolívares por dólar, mientras que el precio del dólar del mercado negro es 19 veces más alto que el tipo de cambio oficial. El canciller venezolano, Rafael Ramírez, manifestó en la semana pasada que un precio de US$100 por barril es “deseable para Venezuela”.

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Una entrevista de Trinchera de la Noticia

16 12 2013

El 10 de diciembre recién pasado me entrevistó Xavier Reyes Alba, Director de Trinchera de la Noticia, sobre un tema muy volátil como el precio del crudo y las perspectivas económicas de corto plazo. A continuación, les presento las preguntas y respuestas de esta entrevista.

1. Los especialistas calculan que el precio de petróleo en el 2014 podría promediar los $85 dólares. ¿Cómo afecta la economía de este año? ¿Debemos esperar un alivio a los bolsillos? ¿Cómo?

Estimo, de acuerdo con los datos del mercado internacional observados hasta noviembre, que el precio promedio anual de un barril de crudo WTI (West Texas Intermediate) en el año que termina, y que es referencia para Latinoamérica, se aproximará a US$97.75, casi un 4% mayor que el precio promedio anual de 2012 que fue de US$94.20. A pesar que se dio la alza de precios del crudo, en 2013 tendremos una tasa de inflación de 6.4% que es menor que la del año pasado de 6.7%, por dos efectos clave: uno, el hecho que se recibió un préstamo sin plazo y sin interés para financiar el incremento del precio de la energía eléctrica; otro, el Banco Central de Nicaragua (BCN), que no está sujeto a supervisión alguna de parte de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), sacó (esterilizó, dicen los expertos monetaristas) de circulación un monto de dinero igual a 1 mil 943 millones al 31de octubre recién pasado, lo cual aunado a la creciente demanda estacional de dinero en noviembre y diciembre refleja al 5 de diciembre recién pasado un incremento de apenas 45 millones de córdobas. Por lo tanto, no hay un gran alivio en los bolsillos de los nicaragüenses en este año, porque el salario promedio anual se está moviendo con un ritmo similar a la de la tasa de inflación, excepto para 150 mil personas que devengan el salario mínimo legal en nuestro mercado laboral que recibieron un ajuste de 12% en dos entregas en este año.

Una baja del precio del crudo en 2014, aunque el de US$85 lo veo bastante bajo y no puede ser explicado sólo con un acuerdo internacional con Irán sino también por el riesgo de una mayor desaceleración o de una nueva recesión de la economía mundial y esto último lo veo muy poco probable en el próximo año, tendría efectos favorables en nuestro mercado interno, como son una tasa de inflación menor a la actual, a lo sumo igual a la tasa de devaluación anual, porque disminuiría el costo de transporte de pasajeros y carga y los costos de producción de ciertas actividades que requieren de grandes cantidades de combustibles para operar, tales como las de generación de electricidad, la captura de camarón marino, langosta y pescado, la extracción de madera, la extracción de oro y plata, el arroz de riego, el suministro del agua potable, las inversiones en caña de azúcar y el comercio. También disminuiría el valor de las importaciones de hidrocarburos y de otras materias primas, por lo cual  también se reduciría el grave déficit comercial con el sector externo que en este año que termina se acerca al nivel de 25% del PIB y, consecuentemente, la necesidad de endeudamiento externo del país sería menor.

2. Especulando un poco, ¿qué promedio de costo tendrían los combustibles?

Los precios de los combustibles (gasolinas, diésel y gas licuado) se mueven con una dinámica distinta a la del precio del petróleo. El precio del crudo se ve afectado por especulaciones y factores geopolíticos, tales como los supuestos sobre la fecha en que la Fed, el banco central estadounidense, comenzará a retirar gradualmente la política (quantitative easing o relajamiento cuantitativo) de comprar mensualmente títulos valores por 85 mil millones de dólares para impulsar la alicaída producción de la primera economía mundial y las conversaciones del G5 + Alemania e Irán en relación con el programa nuclear iraní. Sin embargo, los precios de los combustibles líquidos y el gas licuado se mueven con la oferta y la demanda de los mismos en la economía estadounidense, ya sea por razones de vacaciones o de muy fríos inviernos, donde se forman los precios WTI no sólo del crudo sino también de los combustibles. Sin embargo, en nuestro mercado se ha dejado a entrever que los precios de los combustibles también son “fijados por el mercado” por otros factores inexplicables que han tenido las gasolinas y el diésel, lo cual nos hace reflexionar en la necesidad que el Estado de Nicaragua regule los precios de ambos combustibles con el  Sistema de Precios Paridad de Importación (PPI), que está basado en los precios del mercado internacional.  Regular un precio no significa fijarlo, mucho menos congelarlo, sino que significa establecerlos sobre la base de las variables fundamento del libre mercado internacional y los costos de fletes, seguros y de producción de combustibles. Dada la elasticidad de 0.78 del precio ponderado de importación de combustibles CIF con respecto al precio de importación del barril de petróleo CIF en Nicaragua, es decir, si el precio CIF de un barril de crudo sube 1% el precio ponderado CIF de un barril de combustibles aumenta 0.78%, los precios de las gasolinas y del diésel tenderían a disminuir casi un 11% si se diese la hipotética caída de 13% del precio WTI hasta US$85 por barril de crudo. No omito señalar que existe una elasticidad de 1.04 del precio de importación del barril  de crudo CIF con respecto al precio del barril de crudo WTI.

3. Afecta un precio de crudo en este promedio los ingresos del país. ¿Cómo?

Un menor precio del crudo WTI sí afecta el ingreso del préstamo petrolero porque sería menor que el de hoy con un precio de barril de crudo WTI de US$97.75, incluso si se mantuviese constante el porcentaje de 50% que corresponde al financiamiento de la factura petrolera. Los otros ingresos de la cooperación internacional que recibe el sector público especialmente de origen multilateral, continuarán fluyendo para financiar los programas y proyectos del presupuesto nacional. Todos estos préstamos, incluyendo el Venezuela, son de divisas líquidas “atadas” a programas y proyectos. Pero una caída del precio del crudo implicaría también la caída de los precios de los bienes primarios o commodities, es decir, materias primas como las que exporta Nicaragua, por lo cual es probable que el valor de las exportaciones domésticas de bienes y servicios de 2014, en el mejor de los casos, se mantenga igual al de 2013 y éste se aproxima a 2 mil 500 millones de dólares. De esta situación se salvan las exportaciones de las empresas de zona franca, que podrían aumentar a lo sumo un 18% hasta 2 mil 550 millones de dólares en 2014, porque no se observa en el horizonte un menor crecimiento, mucho menos una caída, del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos.

4. En relación al panorama general de los commodities, sobre todo café, ¿cómo se plantea el panorama del 2014? ¿Proyección de crecimiento aproximado?

Se prevé que los precios de los bienes primarios o commodities continúen cayendo en 2014, a lo cual se agrega otra caída de al menos 84 mil quintales del volumen de producción del café en el año calendario de 2014, por lo cual el panorama exportador será más complicado que el de este año. Las caídas de precios más importantes se verán en los rubros del café y del oro, lo cual provocará una disminución de a lo sumo 7% en el nivel de precios de la canasta de exportaciones de bienes de nuestro país. Desde 2013 las exportaciones han dejado de ser el motor principal del crecimiento de nuestra economía; por lo tanto, en 2014 los motores que impulsarán el crecimiento de la producción de bienes y servicios serán, por un lado, la inversión privada –ojalá que la inversión pública la acompañara robustamente, pero enfrenta el grave problema estructural de que cada córdoba gastado en el presupuesto nacional apenas 22 centavos se destinan a la construcción y adquisición de maquinaria y equipo- y, por otro lado, el consumo de las familias, el cual ahora es auxiliado por un flujo creciente, apenas de 7% anual, de remesas familiares, que rondará los 1 mil 150 millones de dólares el próximo año. Cabe destacar que la inversión extranjera directa ya participa con el 50% en el gasto de inversión fija de nuestro país, y tomando en cuenta que se inicie la ejecución del Proyecto TUMARÍN mi pronóstico del crecimiento económico se aproxima al 5% en 2014, pero esta tasa de crecimiento continúa siendo insuficiente para reducir el subempleo, el desempleo y la pobreza de los nicaragüenses. Aconsejo a los servidores públicos que no se exalten ni se alegren tanto porque nos encontramos en un estado de crecimiento entre 4% y 5% anual, porque, considerando la baja productividad de nuestra economía, deberíamos crecer en forma continua en un estadio de entre 6% y 7% para reducir en 1 punto porcentual la elevada tasa de subutilización de la fuerza laboral de nuestro país. No olvidemos que al menos 830 mil personas económicamente activas no generarán ingresos en 2014.

5. ¿Cómo afecta a los ingresos de Albanisa y el grupo de empresas vinculadas al gobierno un crudo en $85 dólares/b, en especial ahora que cambiaron los términos del intercambio al cambiar el pago del petróleo del 50% al 60%?

En los dos últimos años, el monto promedio anual del crédito petrolero que nos concede Venezuela es de 554 millones de dólares, con un precio promedio anual del barril de crudo WTI de US$96, al financiar el 50% de la factura petrolera a 23 años plazo, 2 años de gracia y 2% de interés, o sea, un crédito muy concesional que cumple la restricción de endeudamiento externo exigida por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a Nicaragua. Con esos términos financieros, Nicaragua ha adquirido un volumen promedio anual de 5 millones de barriles de petróleo y 6 millones de barriles de combustibles, principalmente gasolinas y diesel.

Un endurecimiento de esos términos financieros no se debe explicar exclusivamente con los problemas económicos que se observan actualmente en Venezuela sino también con el hecho de que Nicaragua ha dejado de pertenecer al grupo de países pobres y ahora se encuentra en la posición baja de los países de ingreso medio bajo al tener un ingreso per cápita promedio anual que ya no es de 1 mil dólares sino de 1 mil 800 dólares. Es por estos motivos, principalmente el segundo, que no sólo Venezuela sino también las instituciones financieras multilaterales como el Banco Mundial (BM)y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras fuentes bilaterales de préstamos externos como España y Alemania, podrían disminuir el elemento de concesionalidad de 35% en la contratación de préstamos externos que realice Nicaragua en el futuro inmediato. Además, a medida que Nicaragua avanza en el cambio de la matriz de generación de electricidad continuará la disminución de la importación de hidrocarburos, lo cual provocará un ahorro de divisas y un menor endeudamiento en la compra de hidrocarburos para Nicaragua. Esto es un elemento positivo para el crecimiento y el desarrollo económico de nuestro país.

Por consiguiente, una caída del precio del combustible provocará un menor endeudamiento de Nicaragua con Venezuela y reducirá el financiamiento de ALBANISA principalmente en (i) la ampliación de proyectos hidroeléctricos impulsados por el sector público, (ii) el desarrollo del comercio justo, y (iii)el financiamiento para ALBACARUNA para atender la demanda de crédito de productores que no son sujetos de crédito en el sistema financiero convencional. Además, disminuirán las recursos destinados principalmente al financiamiento de los programas del bono productivo (o entrega de cerdos, aves de corral y ganado vacuno a la población afectada por la pobreza extrema), el subsidio al transporte de pasajeros en autobuses urbanos de Ciudad de Managua y Ciudad Sandino, y los proyectos de Viviendas para el Pueblo y Calles para el Pueblo, pero provocaría un desencanto político de la población con el partido en el poder. Cabe recordar que el bono salarial de 60 millones de dólares anuales para todos empleados públicos que devengan un salario mensual de 5 mil córdobas y menos ya pasó a ser gasto del presupuesto nacional, porque el país ha elevado la presión tributaria de 14.7% del PIB en 2011 a 15.7% del PIB en 2013. En la actualidad, 1 punto porcentual del PIB significa 108 millones de dólares, una cifra mayor que el costo anual del bono salarial, pero el presupuesto nacional no podrá acoger 160 millones de dólares en el corto plazo para garantizar la ejecución del programa político del partido en el poder.

Finalmente, un menor flujo del crédito petrolero que es deseado por los políticos de la oposición con la supuesta idea que meterá en líos políticos al presidente Daniel Ortega, sin reflexionar que los problemas también serán para todos los nicaragüenses y, por ende, para ellos que después de dos años como minoría en la Asamblea Nacional han sido incapaces de entenderse entre ellos mismo y de presentar una propuesta alternativa a la ejecutada por el gobierno del presidente Daniel Ortega, también son perjudicados éticamente por la impunidad de su coordinador Eduardo Montealegre Rivas, un diputado que ha hecho mal uso de la inmunidad que le confiere su cargo al ser acusado penalmente por la Fiscalía General de la República debido a sus acciones inapropiadas contra el presupuesto nacional (que para un economista son fáciles de demostrar) y, además, querellado penalmente por mí debido a sus graves injurias y calumnias contra mi persona (que él escribió y fueron publicadas por el diario La Prensa el 31 de julio de 2008).

Cabe reconocer que el riesgo macroeconómico que enfrentaría Nicaragua ante un endurecimiento de los términos financieros del crédito petrolero es la inestabilidad de las reservas internacionales del BCN al registrarse un mayor egreso por las compras de hidrocarburos –podría ser el 55%, o el 60% o el 70% de la factura petrolera, pero ese porcentaje dependerá de la negociación que se dé al respecto-; sin embargo, el gobierno de Nicaragua tendría que recurrir a la colaboración de los grupos financieros del país para que aumenten el saldo de los depósitos de encaje en el BCN por unos pocos días al final de cada mes y trimestre para cumplir la condicionalidad de que las reservas brutas sean, al menos, iguales a 2.2 veces la base monetaria y puedan financiar 3.8 meses de importaciones de bienes CIF. Tengo bastante seguridad que los grupos financieros seguirán colaborando con el gobierno de Nicaragua para el cumplimiento de esta condicionalidad de estabilización macroeconómico porque les conviene, pero si no lo hiciesen el BCN se vería forzado a comprarles divisas en la mesa de cambios con los perjuicios del incremento del costo del endeudamiento público (por una mayor tasa de rendimiento de las Letras que subasta semanalmente el BCN) y del aumento de las tasas de interés activas del sistema financiero nacional, que desde hace varios años perjudican la competitividad empresarial y obstaculizan el crecimiento económico sostenible del país.