Carta 37 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

8 04 2015

8 de abril de 2015

Ingeniero
Santos René Núñez Téllez
Presidente
Asamblea Nacional de Nicaragua
Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Esta es la carta trigésima séptima que le remito con el objetivo de que la Asamblea Nacional de Nicaragua proceda a cumplir las dos solicitudes judiciales para iniciar el proceso de desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, las cuales fueron enviadas por los jueces de lo Penal de Managua Lic. María Ivette Pineda, en agosto de 2008, y el Lic. Henry Morales Olivares, en junio de 2011, porque dicho diputado usó inapropiadamente la inmunidad que le confiere su cargo público, que no ocupa, para no responder a las dos querellas por sus violaciones a los derechos humanos del suscrito.

La falta de respuesta a mi solicitud que le presenté desde el 8 de mayo de 2012 comprueba la retardación de justicia que me ha causado el Poder del Estado que usted dirige y, además, ayuda a demostrar que el Poder Legislativo de mi país haga caso omiso que el diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas mantenga complacientemente el estatus de ser un presunto delincuente.

Tengo la confianza que usted leerá esta carta y espero su respuesta en su calidad de servidor público de los nicaragüenses.

Agradeciendo su atención, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón
Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.
María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.
Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.
Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.
Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.
Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.
Archivo.

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La arbitrariedad de un diputado

3 01 2015

La arbitrariedad de Eduardo Montealegre Rivas es más importante que su respeto a los derechos humanos. Este diputado no hace valer la Constitución de la República ni las leyes, al poner sobre éstas a sus decisiones caprichosas que lo benefician sin que le importen sus perjuicios a las personas, al atropellar la dignidad y la honra de las personas y al convertirse en juez de sus inapropiados actos para decidir lo que está bien en su provecho personal.

Sus escritos contra mi persona en el diario La Prensa del 31 de julio de 2008, que reiteró y amplió en su carta personal pública con fecha del 2 de febrero de 2011, están dominados por su capricho, no tienen ninguna relación con la evidencia o los hechos y atentan contra la razón y contra la ley penal de nuestro país, pero no quedarán flotando en el ambiente.

También sus peroratas públicas contra mí pronunciadas desde la casa de su movimiento político personal, parecidas a los ruidos que hace un loro, que no son verdaderos ni falsos, intentaron demostrar que no comprendió lo que escribió lo que escribía en el diario La Prensa, por lo cual le sugerí públicamente que buscara el significado de sus injurias y calumnias con sus asesores de confianza. Esa palabrería escrita y hablada de una de las personas más soberbias y prepotentes que he conocido es una cuestión que tendrá que ser verificada en los juzgados Sexto Local y Séptimo Local de lo Penal de Managua, donde radican mis dos querellas personales contra este diputado irresponsable.

Por otro lado, es inexplicable el hecho de que los miembros integrantes de las últimas dos juntas directivas de la Asamblea Nacional de Nicaragua no han puesto en el Orden del Día las dos solicitudes judiciales que se mantienen en su Agenda desde octubre de 2008 y junio de 2011, para que lo diputados procedan a desaforar al diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien simplemente es un presunto delincuente criminal. Este diputado ya sabe que no descansaré en reclamar justicia por sus graves acusaciones contra mi persona y para que responda por los daños morales y económicos que ha provocado continuamente desde hace seis años y cinco meses.

La actitud de los miembros de la actual Junta Directiva del Poder Legislativo de nuestro país, que puede ejemplificarse con el hecho de que su presidente, el Ing. Santos René Núñez Téllez, no ha respondido  ninguna de las 35 cartas públicas que le he enviado para pedirle que me faciliten el acceso a la justicia, demuestra otra violación a mis derechos humanos y una retardación de la justicia.

Ante la misma solicitud, el primer secretario de la penúltima Junta Directiva de este Poder del Estado, el Dr. Carlos Wilfredo Navarro Moreira, hoy tercer secretario de la actual Junta Directiva, me respondió en 2008 que por instrucciones de los partidos políticos liberales nunca desaforarían al diputado Eduardo Montealegre Rivas, con lo cual se demuestra el otro hecho que los políticos se defienden entre ellos mismos y cumplen cabalmente aquel adagio popular que dice “Hoy por ti, mañana por mí”.

Las actitudes de ambas juntas directivas de la Asamblea Nacional de Nicaragua son un mal ejemplo político para la población nicaragüense, porque ninguna persona está por encima de las leyes en cualquier país del mundo. La Asamblea Nacional de Nicaragua ya sabe que nunca dejaré de reclamar justicia y el respeto a los derechos humanos.

Eduardo Montealegre Rivas también ya habrá comprendido que nunca dejaré de reclamarle por su atropello a mi honor personal y familiar, y nunca dejaré de señalarle públicamente que se puso al margen de la justicia al no retractarse de sus injurias y calumnias que escribió contra mi persona tal como lo ordena el Artículo 207 de la Ley 641 “Código Penal de la República de Nicaragua”, que fue aprobada el 16 de noviembre de 2007, cuando él ya fungía en su cargo público de diputado.





Carta 35 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

1 01 2015

1 de enero de 2015

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

En el inicio de este nuevo año de 2015, le reitero mi solicitud ciudadana que le presenté en mi primera carta fechada el 8 de mayo de 2012, de que la Junta Directiva del Poder del Estado que usted dirige ponga en el Orden del Día las dos solicitudes de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas, enviadas a la Asamblea Nacional de Nicaragua por los jueces Lic. María Ivette Pineda, Juez Sexto Local de lo Penal de Managua, el 6 de octubre de 2008,  y el Lic. Henry Morales Olivares, Juez Séptimo Local de lo Penal de Managua, el 15 de junio de 2011, que en la actualidad se encuentran en la Agenda institucional.

Espero que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua no continuará obstruyendo el derecho humano a la defensa de mi honor ni continuará retardando mi acceso a la justicia por las dos querellas personales que interpuse al diputado injuriador y calumniador Eduardo Montealegre Rivas, quien, falto de ética y moralidad, desde el 31 de julio de 2008 se ha distinguido tanto por su abuso y mal uso de la inmunidad que le confiere su cargo público, aunque no lo ejerce, como por su soberbia y prepotencia y, además, por sus continuos daños económicos que ya trascendieron a los miembros de mi núcleo familiar desde hace varios años.

Tengan la seguridad, Señor Presidente y miembros de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua, que siempre reclamaré públicamente la defensa de mi honor personal y profesional, y del honor familiar que han sido pisoteados en múltiples ocasiones en forma irresponsable por el diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, quien se puso al margen de la justicia de nuestro país desde hace 6 años y 5 meses al no responder por su presunta delincuencia penal de carácter privado, que no tiene ninguna relación con las funciones de su cargo en la Asamblea Nacional de Nicaragua. Tengo la confianza que un día se cumplirá el derecho humano de mi acceso a la justicia, porque la Ley está por encima de los seres humanos de cualquier nación.

En espera de su respuesta, con la confianza que usted leerá esta trigésima quinta carta que le escribo, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

cc: Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Carta 32 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

6 10 2014

6 de octubre de 2014

 Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Considerando como un avance en mi querella personal contra el diputado Eduardo Montealegre Rivas el hecho que se hayan incluido las dos solicitudes de dos jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, en los puntos especiales 1.2 y 1.5 de la Agenda Base de la Asamblea Nacional de Nicaragua, ha transcurrido 1 mes y 18 días sin ser propuestos a su inclusión en el Orden del Día de parte de la Honorable Junta Directiva del Poder del Estado que usted dirige, para que se pueda proceder a la formación de una Comisión Especial  que dictamine la desaforación de dicho diputado por sus graves injurias y calumnias contra mi persona y que han trascendido a mi familia.

Reitero a cada uno de los miembros de la Asamblea Nacional de Nicaragua que el diputado impune Eduardo Montealegre Rivas se ha puesto al margen de la justicia de nuestro país con el uso inapropiado de la inmunidad que le confiere su cargo público desde el 10 de agosto de 2008, que siempre estaré dispuesto a continuar denunciando la presunta delincuencia de este diputado, violador de los derechos humanos, por ofender la dignidad, la honra y la reputación de mi persona, y que no se politice mi querella personal como intentó hacerlo el diputado querellado.

Con la confianza en que la Asamblea Nacional de Nicaragua haga respetar y cumplir las leyes, en especial la Constitución de la República, le escribo esta trigésima segunda carta para conocer su respuesta a mi solicitud que le presenté desde el 8 de mayo de 2012.

Atentamente,

 

 Néstor Manuel Avendaño Castellón

Economista

 

cc:           Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





Carta 30 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. René Núñez Téllez

1 07 2014

30 de junio de 2014

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Siempre insistiendo en que la Honorable Junta Directiva de la Asamblea Nacional incluya en su Orden del Día las solicitudes de dos jueces locales de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, para iniciar el proceso de la desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas debido a sus graves injurias y calumnias contra mi persona, le escribo esta carta No. 30 con el firme propósito que los legisladores, servidores públicos nuestros, cumplan con su obligación de respetar la Constitución de la República de Nicaragua y defender el respeto de los derechos humanos de la población de Nicaragua.

Creo que es muy cuestionable el hecho que la Junta Directiva de este Poder del Estado de Nicaragua que usted preside mantenga silencio al no responder positiva o negativamente mi pedido ciudadano sobre la base de las dos solicitudes judiciales antes mencionadas, lo cual, implícitamente, se puede entender como una protección a un presunto delincuente como es el diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien, abusando de la inmunidad que le confiere su curul, decidió ponerse al margen de la ley en vez de retractarse como lo manda nuestro Código Penal.

Con la seguridad que usted leerá esta trigésima carta, siempre le reitero mi solicitud ciudadana de que la Asamblea Nacional de Nicaragua respete los preceptos contenidos en los Artículos 5 y 26 de nuestra Carta Magna y me facilite mi derecho humano de tener acceso a la Justicia de nuestro país.

Atentamente,

 

Néstor Manuel Avendaño Castellón

Economista

 cc:          Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.





La inmunidad no esconde a la corrupción

22 05 2014

Presentación1

Bastante repugnante la actitud del diputado Eduardo Montealegre Rivas acusado en varios juzgados penales de la Ciudad de Managua, no sólo por ser violador de los derechos humanos de este servidor, sino también por ser coautor de delitos contra la economía nacional, la industria y el comercio, delito de fraude y delito de tráfico de influencias, al referirse y tratar de hacer eco sobre el sólido planteamiento que hicieran los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua al Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra.

Digo que esa actitud es bastante repugnante porque ese diputado, ahora presidente del Partido Liberal Independiente (PLI), siempre usa muy mal la inmunidad que le confiere su cargo de servidor público para escabullirse cínicamente del llamado de la Justicia de nuestro país. Ojalá que Eduardo Montealegre Rivas fuese uno de los políticos que realmente “les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres”, como dice el Papa Francisco, pero es uno de los principales actores de una inolvidable tragedia nacional conocida popularmente como los CENIs, que está muy fresca en la memoria de la población, en la que él aparece en una danza de ceros que se repite frecuentemente en nuestro país con los ya rutinarios señalamientos y raras acusaciones de corrupción política.

En nuestro país, la danza de los guarismos de la corrupción acaba perdiéndose casi siempre en el pozo de la impunidad. El acusado número 26 de la Fiscalía General de la República, Eduardo Montealegre Rivas, “por sus perjuicios al Estado y la Sociedad Nicaragüense”, según el expediente No. LP-2950-06-JD, demostró que tiene poco aprecio por el dinero público, es decir, por los impuestos pagados por los trabajadores y los empresarios al Estado de Nicaragua. Esa danza con la emisión de CENIs reflejó un total de 492 millones 351 mil dólares, y en este macabro baile de cifras un millón de córdobas podría ser considerado un pecado venial; sin embargo, una maestra de educación primaria de un colegio público de nuestro país, que devenga actualmente un sueldo mensual de 6 mil córdobas, tendría que trabajar el 40% de su vida laboral de 35 años para ganar ese millón de córdobas.

“No es verdad que se pueda asegurar un desarrollo económico y social sostenible y una paz duradera sin instituciones sólidas, erradicación de la corrupción y respeto a la legalidad”, afirmaron sabiamente los pastores de nuestra Iglesia Católica ante el Presidente Daniel Ortega Saavedra el 21 de mayo de este año. Además, dijeron los Obispos, “En Nicaragua hay que hacer todavía muchos esfuerzos por respetar y promover los derechos humanos y su integridad”.

Pero Eduardo Montealegre Rivas también ha tratado en vano de poner una lápida a sus presuntas delincuencias relacionadas con sus graves injurias y calumnias contra este servidor, ayudado con la protección de los partidos liberales -tal como me lo afirmara el entonces Primer Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua y ahora Tercer Secretario de la misma Junta, el Dr. Carlos Wifredo Navarro Moreira- y con el silencio del Ing. Santos René Núñez Téllez, actual Presidente de la Honorable Asamblea Nacional de Nicaragua al no responder ninguna de las 28 cartas que le he escrito desde el 28 de mayo de 2012, para que inicie el proceso de desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, lo cual fue pedido tanto por la Juez Lic. María Ivette Pineda el 6 de octubre de 2008, como por el Juez Lic. Henry Morales Olivares el 15 de junio de 2011. En un país democrático donde existe el Estado de Derecho, nadie está sobre la Ley.

La prepotencia y la soberbia del diputado Eduardo Montealegre Rivas las observé nítidamente cuando le reclamé por sus dos escritos injuriosos y calumniosos contra mi honra personal y dignidad profesional, uno en el diario La Prensa del 31 de julio de 2008 y otro en una carta fechada el 2 de febrero de 2010, lo cual me hizo pensar que él no alberga ningún sentimiento de vergüenza y, por lo tanto, necesita reformarse para ser un político decente. Lamentablemente, él no goza de una aceptación nacional, porque no buscó el bienestar de los nicaragüenses desde el cargo de ministro de Hacienda y Crédito Público en el gobierno del Ing. Enrique Bolaños.

Siempre reiteraré que los nicaragüenses debemos tener sumo cuidado con personas que aparentan ser honradas y con políticos que aparentan tener ética, pero que lamentablemente han abusado del erario y demuestran una gran habilidad para frías negociaciones, compromisos, intrigas y corrupciones. Todo esto puede ejemplificarse con el diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, quien continúa evadiendo la Justicia de nuestro país desde hace seis años.





Carta 23 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua

25 01 2014

Managua, Nicaragua,

27 de enero de 2014

 

Ingeniero

René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez:

Es de conocimiento público que la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional divulgó recientemente la Agenda Base de la Primera Sesión Ordinaria de la XXX Legislatura, que se instaló el 9 de enero de este año.

Entre los asuntos que encabezan dicha Agenda, aparecen las dos solicitudes de desaforación del diputado querellado Eduardo Montealegre Rivas enviadas a la Asamblea Nacional de Nicaragua por los Jueces Sexto y Séptimo Local de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares el 6 de octubre de 2008 y el 15 de junio de 2011 respectivamente, por el delito de querella de injurias y calumnias en perjuicio de mi persona que él escribió y fueron publicadas por el diario La Prensa el 31 de julio de 2008.

Es de su conocimiento que el diputado Eduardo Montealegre Rivas se escudó inapropiadamente en la inmunidad que le confiere su cargo de servidor público desde agosto de 2008 para no responder por su presunta delincuencia cometida contra la honra y reputación del suscrito, así como por los perjuicios económicos que ha cometido continuamente contra mí y que han trascendido a los miembros de mi familia.

Con la seguridad que usted leerá esta vigésima tercera carta en que le reitero mi petición que le presenté por escrito el 8 de mayo de 2012, espero que el Orden del Día que apruebe próximamente la Junta Directiva de la Asamblea Nacional me facilite mi derecho humano de tener acceso a la Justicia.

Atentamente,

Néstor Manuel Avendaño Castellón

Economista

cc:          Lic. Alba Azucena Palacios Benavides,

Primera Secretaria de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional.

Archivo.