Inflación interanual de dos dígitos en mayo-noviembre de 2022

18 12 2022

Entre los años de 2005 y 2022, la política monetaria de Nicaragua ha sido contractiva durante 15 años, y ha sido expansiva sólo en tres años, 2008, 2016 y 2018, lo que demuestra una correcta administración de la política macroeconómica de Nicaragua.

Sobre la base de los datos registrados al 30 de noviembre recién pasado y publicados por el Banco Central de Nicaragua (BCN), cuando cierre el año de 2022 se podría observar que los principales instrumentos que garantizaron la contracción monetaria (de la moneda nacional) en este año que está terminando fueron el aumento de los depósitos del Gobierno Central en el (BCN), la disminución del monto en córdobas en las cajas de los bancos comerciales, la colocación de Letras del BCN a 1 día plazo pagaderas en córdobas y la colocación de Letras del BCN pagaderas en córdobas.

Con esos cuatro instrumentos, el BCN logró reducir directamente la base monetaria, que está compuesta por el saldo de la emisión de dinero y el saldo de encaje en moneda nacional (una proporción del total de los depósitos en córdobas en los bancos comerciales), y disminuir indirectamente el saldo de numerario o el monto de córdobas que circulan fuera del sistema financiero nacional (o córdobas en las cajas de las empresas no financieras y en poder de los hogares).

En los primeros 11 meses del año en curso, el saldo de los activos internos netos del BCN (depósitos y préstamos del sector público no financiero y del sistema financiero, la colocación neta de títulos valores del BCN y las pérdidas en el estado de resultados del BCN) era negativo (o contractivo) en el orden de C$14,796.3 millones, mientras que el saldo del numerario se había reducido C$1,218.2 millones, no obstante el creciente índice estacional (mayor que 1) de la demanda de dinero en noviembre y diciembre.

Por consiguiente, la posición de las reservas internacionales brutas administradas por el BCN permanece fortalecida, porque su saldo aumentó en US$208.4 millones hasta US$4,255.0 millones, equivalente a 3.03 veces el saldo de la base monetaria, mayor que la condicionalidad de 2.5 veces, y a 7.1 meses de importaciones de bienes CIF, que satisface la condicionalidad al estar incluido en el rango de [5, 10] meses. Por lo tanto, no debe existir incertidumbre cambiaria entre los agentes económicos del país.

Cuando la tasa de inflación es baja, los productores y los consumidores no piensan en el alza acelerada de los precios, tal como ocurrió al aparecer la pandemia del Covid-19 en el país en marzo de 2020. La inflación en ese año fue apenas 2.9%. Además, desde 2019 hasta hoy en Nicaragua no existen políticas monetarias, crediticias y fiscales expansivas o relajadas, pero la inflación apareció por los shocks de oferta o inflación “importada” (igual a inflación general menos inflación subyacente) que la política monetaria no puede evitar.

Desde el segundo semestre de 2021 hasta el presente la estabilidad macroeconómica fue afectada principalmente por los precios internacionales de los alimentos y los combustibles, que se elevaron con la reapertura de la economía mundial después de la afectación de la pandemia del Covid-19, lo cual dejó a la vista los impactos de los cuellos de botella de las cadenas de suministros de bienes intermedios y finales, y por la recuperación de la demanda posterior a la pandemia y por el problema geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania desde febrero de 2022. No se pudo mantener una presión inflacionaria mundial baja y estable, y en Nicaragua se aceleró a partir del segundo semestre de 2021. Ahora surge la preocupación que la inflación subyacente, que excluye los precios de los combustibles y de los alimentos se transforme en una inflación de base amplia, es decir, que se convierta en un riesgo permanente de la economía del país que sería muy difícil erradicarlo.

Los bancos centrales están tratando de reducir y controlar la inflación causando una recesión, porque la política monetaria indica que los bancos centrales deben incrementar la tasa de interés por encima de la tasa de interés “neutral”, que representa la línea divisoria teórica entre la política monetaria expansiva y la política monetaria restrictiva, para que tenga un impacto contractivo en la demanda interna privada (frenar el consumo y la inversión del sector privado), en la producción y en el empleo.

La inflación en Nicaragua se ha destacado por ser de dos dígitos en los últimos 7 meses, entre mayo y noviembre del año en curso. En este ambiente inflacionario, que ha dejado de ser moderado, los empresarios pueden decidir por los precios para mantener a toda costa los precios relativos de sus productos, aunque han mantenido prácticamente “congelado” el salario nominal promedio mensual del sector formal de la economía al variar apenas 19.1% entre junio de 2018 y septiembre de 2022, mientras que la tasa de inflación acumulada en ese mismo período fue del orden de 29.0%.

La política salarial también ha sido contractiva, porque la variación interanual del poder adquisitivo del salario nominal promedio mensual ha sido negativa desde junio de 2018 -en septiembre de 2022 cayó 9.2%-, probablemente para evitar la formación de una espiral precio-salario-precios que elevaría los costos de producción y aceleraría más la tasa de inflación. También es bastante probable que las expectativas inflacionarias se hayan desanclado fácilmente, es decir, los productores y los consumidores pueden estar previendo que las presiones inflacionarias actuales persistirán en el corto y mediano plazo.

La mayoría de los principales factores detrás de la alta inflación actual de Nicaragua tienen poco que ver con la reducción de la demanda interna del sector privado. El valor real o en precios constantes del consumo y la inversión del sector privado es menor que el monto del producto interno bruto (PIB) real, el crédito bancario al sector privado se ha desplomado como porcentaje del PIB, la tasa de inactividad económica es alta, y el poder adquisitivo del salario promedio mensual del sector formal de la economía se ha reducido. Son las restricciones provocadas por los shocks del lado de la oferta las que impulsaron el aumento acelerado de la inflación, y ahora los factores del lado de la oferta están volviendo a disminuir la inflación por los menores precios internacionales de los alimentos y los combustibles. Tampoco no hay que olvidar que los efectos de la política monetaria tardan en filtrarse en toda la economía y esto hace más difícil el alcance del objetivo de la política monetaria, que es aplacar la tasa de inflación.

Dada la elevada tasa de inflación de Nicaragua, aconsejo a las autoridades gubernamentales no aprobar grandes crecimientos del gasto público, porque la política fiscal no puede mostrar una tendencia opuesta a la política monetaria. El gasto de inversión pública puede aumentar sólo si su espacio fiscal se lo permite.

Mi pronóstico sobre la tasa de inflación del mercado local es que en 2023 no será posible reducirla hasta un nivel contenido en el rango anual de [4%, 5%], que contiene la actual tasa de inflación natural de la economía nicaragüense, sino hasta 2024, pero será necesario asegurar el anclaje de las expectativas de inflación a largo plazo. Por consiguiente, en esta fase de la política monetaria el crecimiento económico tendría que restringirse a una tasa menor que la del crecimiento del PIB potencial real, que es 3.2% en la actualidad.

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