El perfil del mercado de trabajo de Nicaragua en octubre de 2022

4 12 2022

Con base en los datos de la Encuesta de Empleo Mensual elaborados y publicados por el Instituto Nacional e Información de Desarrollo (INIDE) el lunes 28 de noviembre recién pasado, el mercado laboral de Nicaragua en octubre de este año se caracterizaba por:

  • La población económicamente activa (PEA) que está empleada o busca trabajo representa el 66.4% de la población en edad de trabajar (PET), menor que el máximo observado de 67.4% en enero de este año, debido, muy probablemente, a la disminución de la PET causada por la emigración y por el creciente monto de  remesas que ingresan al país.
  • La tasa de desempleo abierto (PDA) de 3.4% de la PEA está por debajo del máximo de 4.5% registrado en febrero del año en curso, y también por debajo de la correspondiente al pleno empleo que, según mi cálculo, es igual a 5.0% de la PEA, un nivel apropiado que refleja la presencia de un mercado sólido del trabajo.  
  • La tasa o proporción de subempleo señala que el 38.0% de los ocupados trabaja involuntariamente menos de las horas establecidas por semana o trabajan más de las horas establecidas porque devenga un salario menor que el mínimo, por debajo del máximo de 41.8% contemplado en enero de este año.
  • La tasa de inactividad (TI) económica indica que el 33.6% de la PET estaba desempleada ni buscaba trabajo, levemente por debajo del máximo de 34.4% en abril del año en curso.   
  • La tasa de presión general(TPGR) refleja que el 8.5% de la PEA ejerce, directa o indirectamente, presión al mercado laboral por la búsqueda de un puesto de trabajo, a tiempo completo o a tiempo parcial, por debajo del máximo de 12.2% en enero de 2022.

Si disminuye el porcentaje de las personas en edad de trabajar que está inserta en la actividad económica, se reduce el tamaño relativo de la fuerza de trabajo o de la población económicamente activa. El indicador laboral de que el 33.6% de la población en edad de trabajar se encuentra en desempleo y sin buscar trabajo, nos ayuda a demostrar que existe un fuerte desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.

De acuerdo con datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) relacionados con el empleo formal promedio anual que cotiza la seguridad social, de los 199,731 puestos de trabajo destruidos en el trienio 2018-2020, hasta octubre de 2022 se han restablecido apenas 72,963 puestos de trabajo hasta un total de 787,428. Aún no se han restablecido 126,769 puestos de trabajo formal, aunque la demanda de trabajo ha crecido.

Por otro lado, con base en los resultados hasta septiembre de 2022 de la Encuesta del Ministerio del Trabajo (MITRAB) dirigida a empresas de más de 20 trabajadores y afiliadas a la seguridad social, y en los datos del Índice de Precios al Consumidor  General (IPCG) elaborado por el INIDE, se puede observar que:

  • El salario nominal (o en precios corrientes) promedio mensual del sector formal de la economía se incrementó de C$10,685 en diciembre de 2017 a C$11,167 en septiembre de 2022, observando un escaso crecimiento de 4.51% acumulado en ese período, es decir, en casi 5 años. En términos interanuales, desde octubre de 2019 hasta marzo de 2022 no existe inflación salarial porque el aumento mensual del salario medio es menor que 1%, y en el período abril-septiembre de 2022 el aumento mensual es bastante cercano a 1.2%.
  • La tasa de inflación de los precios al consumidor acumuló un aumento de 30.98% en ese mismo período, impulsada por las siguientes causas: la crisis política interna de abril de 2018; la reforma de la Ley de Concertación Tributaria de febrero de 2019; la reapertura de la economía y los cuellos de botella de las cadenas de suministro a partir de septiembre de 2021, provocados por la pandemia del Covid-19 que apareció en Nicaragua en marzo de 2020; y el conflicto geopolítico y militar entre Rusia y Ucrania que elevó los precios internacionales de los alimentos y los combustibles desde marzo de 2021.
  • El poder adquisitivo del salario real promedio mensual (el salario nominal deflactado con el IPC) se deterioró 20.21% en ese mismo período. Desde junio de 2018 se ha observado una persistente disminución consecutiva de salario real promedio mensual.
  • El deterioro del salario real promedio mensual también se comprueba con la cobertura del salario nominal sobre el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico. A septiembre de este año, el salario medio del empleo formal del país, C$11,167.00, cubría el 62.1% del costo mensual de la canasta de consumo básico que ascendía a C$17,981.47, con un aumento interanual de 17.34%. En diciembre de 2017, año que denominé como el de máximos históricos de producción de Nicaragua, el salario medio de la economía cubría el 82.03% del costo de la canasta de 53  productos de consumo básico.

La tasa de crecimiento del salario promedio mensual nos ayuda a determinar si existe o no un desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo, o sea, si la economía del país se encuentra “caliente” o cerca del pleno empleo, o se encuentra “fría” o muy distante del pleno empleo. La economía nicaragüense no está “sobrecalentada”, porque no se percibe un exceso de demanda y, en nuestro caso, aún no se observa -y ojalá no ocurra- una espiral precio-salario-precios. En otras palabras, en 2022 la demanda interna de bienes y servicios (consumo e inversión) del sector privado no excede el volumen de la producción de bienes y servicios o producto interno bruto (PIB) real del país,  y el mercado de trabajo muestra un fuerte desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.

Con los salarios reales deprimidos, las alzas de la tasa de referencia monetaria (TRM) del Banco Central de Nicaragua (BCN) tratan de reducir la demanda de trabajadores para frenar los aumentos salariales -pero estos aumentos no existen- y la tasa de inflación -pero ésta se ha acelerado y alcanzado los dos dígitos porcentuales en seis meses consecutivos hasta octubre de este año-.

Sin embargo, es probable que surja alguna demanda por aumento salarial en 2023, que si fuese lograda conduciría a la muy temida espiral precio-salario-precio que daría lugar a una mayor volatilidad en los salarios, la tasa de inflación y la tasa de interés. Habría que evitarlo.

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