Un mercado laboral prácticamente “frío”

6 11 2022

Las alzas de la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) del Banco Central de Nicaragua (BCN) desde 4.0% en abril a 6.0% en septiembre de este año no muestran el impacto esperado en el mercado laboral. El aumento de 200 puntos básicos de la TRM en el transcurso de seis meses no ha logrado reducir el empleo,  ni la demanda interna (consumo e inversión) para frenar y disminuir la tasa de inflación.

El mercado laboral no ha sido “enfriado” por la política monetaria, porque al aparentar que está en “pleno empleo” o “sobrecalentado” al mostrar una tasa de desempleo abierto de 3.3% de la población económicamente activa (PEA) en septiembre de este año, aún por debajo de la tasa de pleno empleo que estimo en 5% de la PEA, por otro lado, la tasa de inactividad económica elaborada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) reflejó que el 33.1% de la población en edad de trabajar (PET) estaba desempleada ni buscaba trabajo en septiembre, teniendo un máximo de 34.4% en abril y un mínimo de 32.6% en enero del año en curso. 

La tasa global de participación también nos ayuda a demostrar que la política monetaria no está ejerciendo su efecto contractivo en el mercado laboral, al mejorarse en septiembre la proporción de nicaragüenses económicamente activos que están empleados o que buscan trabajo como proporción de la población en edad de trabajar (PET), de 65.8% en agosto a 66.9% en septiembre, debido, muy probablemente, a la disminución de la PET. ¿Por qué disminuyen la PET y, probablemente, la PEA? Creo que los aumentos de la emigración y de las remesas podrían explicarlo en gran parte.

¿Cuáles fueron las actividades económicas que aumentaron el número promedio mensual de empleados en enero-septiembre de 2022 en relación con el promedio mensual registrado en enero-septiembre de 2021?

Tomando en cuenta la información del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) sobre el número de trabajadores que cotizan la seguridad social, en orden de importancia el empleo ha subido 15,624 en Industria manufacturera; 7,968 en Comercio; 3,896 en Transporte, almacenamiento y comunicaciones; 3,808 en Finanzas; 2,476 en Servicios comunales, sociales y personales; y 1,260 en Agropecuario, silvicultura, caza y pesca. Un aumento total de 35,264 personas, 4.9% mayor que el número de trabajadores registrado en esas actividades en enero-septiembre de 2021. 

Entre las actividades económicas que mostraron caída del empleo en el mismo período arriba mencionado, siempre en orden de importancia, 896 en Construcción; y 610 en Electricidad, gas y agua. Una disminución de 1,506 personas.

En suma, el total de trabajadores que cotizan la seguridad social aumentó 4.5% hasta 33,759 personas en enero-septiembre de 2022.

Las cifras del empleo del sector formal indican que el mercado laboral está activo, pero no obliga a los empleadores a elevar los salarios y generar más inflación, lo cual limita los esfuerzos del BCN para reducir la inflación de dos dígitos en el mercado local.    

¿Han sido los salarios un factor acelerador de la tasa de inflación?

El salario promedio nominal del empleo formal, publicado por el Ministerio del Trabajo (MITRAB), fue C$11,164 en agosto de 2022, equivalente a US$310, mostró un incremento interanual de apenas 1.3% y otro aumento muy leve acumulado entre enero de 2018 y agosto de 2022 de 4.5%. Por consiguiente, el salario promedio del empleo formal no ha provocado ninguna aceleración inflacionaria en los últimos 4 años y 8 meses.

El salario promedio nominal o en precios corrientes del empleo formal cubrió el 62.0% del costo de la canasta de consumo básico en agosto recién pasado, mientras que en diciembre de 2017, un año de máximos históricos de producción, dicha cobertura era igual a 80.1%.

Por su parte, el salario promedio real del empleo formal fue igual a 3,861 córdobas de 2006 en agosto de 2022, y presentó un deterioro interanual (en relación con agosto de 2021) de 9.7%, así como un deterioro acumulado de su poder adquisitivo de 20.2% entre enero 2018 y agosto 2022.

Por lo tanto, no existe inflación salarial. Lo que se ha observado en el mercado laboral es el “aplanamiento” de los salarios desde el año de 2018, por debajo de la tasa de inflación “objetivo” o de la tasa de inflación “natural” de la economía nicaragüense que la ubico en el rango de [4.0%, 4.5%].

El alza sostenida de la TRM del BCN, que aún no ha impulsado hacia arriba las tasas de interés en córdobas con mantenimiento de valor del sistema bancario comercial, en vez de reducir los salarios tenderá a presionar la demanda de ajustes salariales con el riesgo de provocar una espiral precio-salario-precio, aumentar la probabilidad de que la economía del país caiga en una recesión y, consecuentemente, elevar las tasas de desempleo abierto y subempleo.

Con una baja tasa de desempleo y salarios estancados, tal como es mostrado por el INIDE y el MITRAB, no se le puede pedir a la política monetaria que reduzca la tasa de inflación por la vía del mercado laboral, porque el poder adquisitivo del salario se ha deteriorado continuamente desde junio de 2018. Cabe destacar que el flujo de remesas, que oscilará alrededor de 3 millardos de dólares en este año con un incremento anual de casi 40%, financiará aproximadamente el 25% del gasto de consumo de los hogares nicaragüenses en 2022.                                  

En conclusión, no se esperaría un enfriamiento gradual del mercado laboral en la tarea de reducir al menos en 7 puntos porcentuales la tasa de inflación interanual de los precios al consumidor registrado en septiembre de 2022, lo que los economistas llamamos un “aterrizaje suave”. ¿Por qué? La población económicamente activa está disminuyendo, los salarios -excepto el mínimo legal- están “congelados”, el empleo formal está aumentando y la tasa de desempleo abierto está disminuyendo.

Los datos laborales del mercado local deben ser consistentes con una tasa de inflación de entre 4.0% y 4.5%, pero en el actual escenario del mercado laboral del país no se puede detectar la incidencia de la política de tasas de interés de la autoridad monetaria para reducir la tasa de inflación. Si la TRM continúa subiendo porque aumenta el empleo o porque la tasa de desempleo abierto continúa siendo inferior a la tasa de pleno empleo y porque la tasa de inflación no desacelera, es bastante probable que el país enfrente una recesión económica.

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