Las tasas de interés de los bancos centrales suben, pero la inflación acelera

2 10 2022

Hoy, en el plano internacional, vemos la lucha de los bancos centrales de las economías avanzadas y emergentes contra la inflación, el principal problema macroeconómico mundial, al elevar sus tasas de interés sin considerar su impacto colectivo sobre la demanda global (consumo, inversión y exportación). La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó que la tasa de inflación del Grupo de las 20 principales economías fue 9.2% en julio, el doble de la tasa observada en julio de 2021.  

Se espera que la Fed no repita sus errores de política monetaria de la década de 1970, cuando redujo las tasas de interés prematuramente y la inflación se aceleró de nuevo. Los precios actuales al consumidor estadounidense comenzaron a subir a mediados del año de 2021 e indicaron que la tasa de inflación interanual del índice de precios al consumidor general (IPCG) de Estados Unidos fue 8.3% en agosto recién pasado, por lo cual la Fed ha endurecido su política monetaria en el corto plazo y ha prometido volver a bajar la tasa de inflación al nivel estable de 2%; sin embargo, la tasa de inflación que la Fed puede aplacar es la del índice de precios al consumidor subyacente (IPCS), que excluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles, que en agosto fue igual a 6.3% interanual.

Por consiguiente, tomando en cuenta la inflación interanual de agosto, en Estados Unidos también se requiere reducir otros 2 puntos porcentuales inflacionarios causados por el lado de la oferta de la economía, que no pueden ser eliminados por la política monetaria al ser causadas por los cuellos de botella de la cadena de suministros y por el conflicto geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania. El avance de la presión inflacionaria en Estados Unidos implica el riesgo de que la Fed endurezca la política monetaria y provoque un aterrizaje forzoso en que el crecimiento económico se desplome y el desempleo se dispare.

En este año, la Fed, subió su tasa de interés desde el rango de [0%, 0.25%] en febrero hasta el rango de [3%, 3.25%] en septiembre con 5 aumentos, de los cuales los últimos 3 fueron de 0.75 puntos porcentuales. Después del último aumento de la tasa de interés de la Fed, subieron sus tasas de interés los bancos centrales de Indonesia, Noruega, Filipinas, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Taiwán y el Reino Unido. También se espera que los banqueros centrales de Canadá, México, Chile, Colombia, Perú, la Eurozona, Hungría, Israel, Polonia, Rumania, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, India, Malasia y Tailandia aumenten las tasas en las reuniones de política programadas hasta finales de este octubre.

La Fed estima que en las próximas dos últimas reuniones de este año aplicará un ajuste de 50 puntos básicos, lo que llevaría a la tasa de interés al rango de [4%, 4.25%] para diciembre próximo, y cuando la economía esté en recesión, con una tasa de interés encaminada al 5%, no se podrán aplicar estímulos fiscales que empeorarían aún más sus balances de deuda, ni se podría flexibilizar la política monetaria porque sobrecalentarían la demanda nuevamente. Por lo tanto, un aterrizaje forzoso está a la vista.

La inflación de un país no se debe exclusivamente a causas internas de ese país, sino también a la demanda mundial de los productos, por ejemplo, el petróleo, los alimentos y los productos manufacturados afectados por los cuellos de botella de las cadenas de suministro. Los bancos centrales, actuando separadamente, buscan igualar la demanda y la oferta en cada país, o sea, atacan el problema global del exceso de demanda y la alta inflación con respuestas nacionales, y con el riesgo de provocar una recesión más profunda que afectará a todos los países, elevando significativamente la tasa de desempleo. Sin una coordinación de los bancos centrales para elevar las tasas de interés en forma simultánea, el ajuste de la demanda agregada mundial podría ser excesivo.

Otro ejemplo de la falta de coordinación de la política macroeconómica entre los países de economía avanzada para reducir la elevada inflación es el nuevo plan fiscal de la primera ministra de Gran Bretaña recién electa, Liz Truss,  que reduce las tasas tributarias para el tramo impositivo más bajo del país y recorta en 5 puntos porcentuales la tasa impositiva más alta del país, del 45% al 40%, que se aplican a quienes ganan más de 150,000 libras anuales, equivalentes a US$164,000 aproximadamente. La reducción de esas tasas tributarias aumentará la demanda de los consumidores y elevará más los precios que ya son altos, mientras que los bancos centrales de todo el mundo, incluyendo al del Reino Unido, están subiendo las tasas de interés para controlar la inflación.

En otras palabras, en Gran Bretaña, mientras la política monetaria del Banco de Inglaterra es contractiva porque busca reducir la tasa de inflación, la política fiscal del ministerio británico de Economía es expansiva porque exacerba los altos precios de los productos de consumo y de inversión y, por otro lado, los aumentos más rápidos de las tasas de interés que tendría que hacer el Banco de Inglaterra para reducir la tasa de inflación recrudecida por el Ministerio de Economía agravaría el riesgo de la recesión en Gran Bretaña.

Veamos ahora que ha ocurrido en nuestro país.

Nicaragua tiene una economía muy abierta, o sea, una economía muy expuesta a las exportaciones e importaciones de bienes y de servicios no atribuibles a factores de producción, que tiene un gran peso en su producto interno bruto (PIB). La suma de las exportaciones y las importaciones de Nicaragua en 2021 fue equivalente a 1.2 veces el PIB en 2021, pero tiene la desventaja que las importaciones participaron con el 66% en esa suma, por lo cual la ventaja del comercio exterior es bastante menor que para las economías que exportan.

Sin embargo, las ventajas de la economía abierta consisten en una mayor oferta agregada de productos de consumo locales e importados, el financiamiento de la inversión con recursos externos, y el acceso a la tecnología que facilita el logro de una mayor productividad y de una mejor competitividad empresarial.

Por otro lado, de acuerdo con datos oficiales, en este año la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) del Banco Central de Nicaragua (BCN), que corresponde a la tasa de operaciones monetarias diarias en córdobas sin mantenimiento de valor, se elevó de 3.5% en marzo hasta 6.0% en agosto tras 5 aumentos de 50 puntos básicos, pero la tasa de inflación interanual del IPC General se aceleró desde 8.74% en marzo hasta 12.15% en julio, y  la tasa de inflación interanual del IPC Subyacente también se aceleró desde 6.54% en marzo hasta 9.35% en julio. En Nicaragua también se observa el hecho de que la tasa de interés de la banca central sube y la tasa de inflación se acelera.

Sin embargo, las alzas de la TRM han estado acompañadas de tasas de interés estables, con poca volatilidad, tanto activas como pasiva a 1 año plazo relacionadas con el córdoba en el sistema bancario comercial de Nicaragua. El costo de los préstamos bancarios ha permanecido casi constante. En agosto del año en curso, el 90% de la cartera de préstamos está en dólares y el 10% restante en córdobas indexados con el tipo de cambio oficial, es decir, en córdobas con mantenimiento de valor. El córdoba (sin mantenimiento de valor) o medio circulante apenas domina el 28% del total de la liquidez de la economía (M3A), porque los depósitos de ahorro y a plazos en córdobas, el 10% de la liquidez total, están indexados con el tipo de cambio oficial.        

Cabe mencionar que el saldo del crédito del sistema bancario nacional al sector privado se redujo desde 40.3% del producto interno bruto (PIB) en diciembre de 2017 hasta 27.8% del PIB en diciembre de 2021, y es bastante probable que suba, según mis cálculos, a 28.1% del PIB en diciembre de este año.

El BCN siempre informa que “La TRM se establece en correspondencia con la evolución de las tasas de interés internacionales y de las condiciones monetarias internas, enmarcándose en el cumplimiento del objetivo fundamental del BCN, de propiciar la estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos; así como para apoyar la administración de liquidez del sistema financiero y mantener condiciones propicias para la intermediación financiera.”

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