La Fed tiene prisa en subir la tasa de interés

25 09 2022

Los funcionarios del banco central de Estados Unidos (Fed), continúan acelerando la subida de las tasas de interés para frenar la rápida inflación observada en los últimos dieciocho meses. El temor de los formuladores de la política monetaria estadounidense es que la inflación inercial contribuya al establecimiento de una «psicología inflacionaria” entre los consumidores y los productores, que se acomode en el pensamiento de los agentes económicos, que se arraigue en una corta memoria inflacionaria, al confirmarse en el mercado que “los precios subieron hoy porque subieron ayer”.

En la década de 1970, los funcionarios de la Fed trataron de controlar la inflación con las alzas de las tasas de interés, pero se detuvieron en su intento cuando la economía mostró señales de una desaceleración. La inflación se mantuvo en nivel muy alto y al elevarse los precios del petróleo en 1979 por los efectos de la revolución iraní y de la Guerra Irán-Irak, el presidente de la Fed, Paul A. Volcker, elevó las tasas de interés hasta casi el 20% y la tasa de desempleo hasta 10.8%. Parece que este antecedente pesa demasiado en la mente de los funcionarios de la Fed.  

El miércoles 21 de septiembre recién pasado, La Fed anunció un tercer aumento consecutivo de la tasa de interés de referencia de fondos federales de 0.75 puntos porcentuales o 75 puntos básicos, hasta el rango de [3%, 3.25%], un nivel que se registró a principios de 2008, y es el ajuste de política de la Fed  más rápido desde la década de 1980, con el objetivo de aplacar la tasa de inflación interanual de 8.3%, que se aproxima a un máximo de 40 años, por debajo del 8.5% en julio y del 9.1% en junio. Las presiones inflacionarias se fortalecieron en agosto, porque el aumento anualizado de IPC subyacente, que excluye los precios muy volátiles de la energía y de los alimentos, aumentó 6.3% desde la tasa del 5.9% registrada en junio y en julio del año en curso.

Tras el anuncio de la Fed, el jueves 22 de septiembre el Banco de Inglaterra subió la tasa de interés medio punto porcentual hasta 2.25%; el banco central de Suiza puso fin a las tasas de interés por debajo de cero en Europa; Japón, con una tasa de interés baja, intervino en los mercados de divisas por primera vez en 24 años para fortalecer al yen debido a las acciones de los otros bancos centrales; y se espera que el Banco Central Europeo (BCE) suba la tasa de interés en octubre próximo.

La política monetaria estadounidense se ha vuelto agresiva en un momento en que las tasas de crecimiento económico de China y de la Unión Europea comienzan a desacelerarse, mientras que los cuellos de botella de las cadenas de suministros están desapareciendo y las mediciones de las expectativas inflacionarias están controladas. En otras palabras, el riesgo del endurecimiento rápido de la política monetaria de los bancos centrales mundiales para reducir la inflación es que podría provocar graves recesiones y altos niveles de desempleo. Los funcionarios de la Fed expresaron aumentos adicionales de la tasa de interés hasta 4.4% para finales de 2023 y hasta 4.6% para finales de 2023, frente al 3.7% actual. “Queremos actuar agresivamente ahora, hacer este trabajo y seguir haciéndolo hasta que esté terminado”, explicó el Sr. Powell.

La Fed tiene dos objetivos macroeconómicos que cumplir: uno es lograr el máximo empleo y otro es mantener una tasa de inflación estable. En la actualidad, el mercado laboral está sólido porque la tasa de desempleo es baja, 3.7% de la población económicamente activa, los empresarios están contratando a trabajadores y los salarios están aumentando, pero la tasa de inflación interanual de 8.3% en agosto es más de tres veces la meta oficial de 2%.

En ese escenario, el banquero central trata de desacelerar la tasa de inflación con los aumentos de la tasa de interés, lo que también desacelera o enfría al mercado laboral, aumenta el desempleo y modera el incremento de los salarios. El banquero central también decide el nivel de desempleo abierto tolerable  y cómo equilibrar los dos objetivos, inflación y desempleo, que están en conflicto. El presidente de la Fed, Jerome H. Powell, dijo que el proceso de ajuste traerá “dolor” a las empresas y los hogares.

En la lucha antinflacionaria, el crecimiento del PIB real de Estados Unidos tendría que caer por debajo de su nivel potencial durante algún tiempo, que en este momento la Fed lo estima alrededor de 1.8%. Además, las proyecciones de la Fed señalan que la tasa de crecimiento anual del PIB real desacelerará hasta 0.2% en 2022 y se mantendrá en 1.2% en 2023, para que en 2025 la tasa de inflación del IPC General (IPCG) desacelere hasta 2.0%, y que la tasa de inflación del IPC Subyacente (IPCS), que excluye los precios de los alimentos y los combustibles, se mantenga en 2.1%. Tres años para retornar a la normalidad, en un mundo ideal. ¿Será posible?

Antes de la reunión de la Fed del 20 y 21 de septiembre del año en curso, el profesor Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001, y Dean Baker, economista estadounidense y cofundador y codirector del Center for Economic and Policy Research, opinaron en su artículo “La Fed debería esperar y ver” fechado el 12 de septiembre de este año, que “Con datos recientes que muestran que tanto la inflación como las expectativas de inflación se han relajado, sería irresponsable que la Reserva Federal de los Estados Unidos creara un desempleo mucho más alto. En medio de tanta incertidumbre, debería pausar las alzas de las tasas de interés hasta que sea posible una evaluación más confiable de las condiciones macroeconómicas”.

Agregaron que “había varias razones para esperar y no decidir otra alza de la tasa de interés porque “Las restricciones del lado de la oferta impulsaron la inflación al alza, y ahora los factores del lado de la oferta están volviendo a reducir la inflación” y que “La justificación estándar para el endurecimiento de la política de la Fed es que es necesario para evitar un ciclo de expectativas autocumplidas, con trabajadores y empresas que esperan una mayor inflación y fijando salarios y precios en consecuencia. Pero esto no puede suceder cuando las expectativas de inflación están disminuyendo, como lo están haciendo ahora”.

Concluyeron diciendo que “La formulación de políticas siempre se lleva a cabo en condiciones de incertidumbre, y las incertidumbres son especialmente grandes ahora. Con la inflación y las expectativas inflacionarias ya disminuyendo, la Fed debería asignar más peso al riesgo a la baja de un ajuste adicional: a saber, que empujaría a una economía estadounidense ya golpeada a la recesión. Esa debería ser razón suficiente para que la Fed se tome un descanso este mes.”

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