El complejo restablecimiento de la estabilidad de la tasa de inflación en Estados Unidos

4 09 2022

¿Se provocará una recesión económica en Estados Unidos para reducir la tasa de inflación a 2%? Los resultados económicos de agosto sugieren que no, porque la tasa de crecimiento del empleo se desaceleró al agregarse 315,000 empleos, una cifra sólida pero menor que el medio millón agregado en julio, y han agregado un promedio mensual de 381,000 puestos en los últimos seis meses.

Los economistas esperaríamos una desaceleración del crecimiento del empleo al elevarse los costos del endeudamiento impulsados por una creciente tasa de interés del banco central estadounidense (Fed), pero el mercado laboral no se está “enfriando”, sino que continúa “sobrecalentado” o sigue siendo resistente. Parece que el aumento de la tasa de interés está jugando un papel secundario y en realidad es la alta tasa de inflación la que está reduciendo el gasto de consumo de las familias y esto provoca la disminución de la producción.

La tasa de desempleo aumentó de 3.5% en julio, un mínimo de 5 décadas, a 3.7% en agosto debido a que aumentó la cantidad de personas que perdieron sus puestos de trabajo y a que más personas regresaron al mercado laboral, lo que facilita a las empresas a llenar los puestos vacantes. Aún no se ha dado una caída libre del empleo y parece que la alta tasa de inflación está impulsando a más personas a buscar trabajo.

La tasa de aumento interanual de 5.2% del salario promedio por hora en agosto desaceleró y ha sido más lenta que la tasa de inflación, que alcanzó el nivel de 8.5% interanual en julio, lo cual es una mala noticia para los trabajadores y una buena noticia para la Fed.

Cualquier enfriamiento del mercado laboral siempre ha implicado un menor poder de negociación de los trabajadores, principalmente para los trabajadores que devengan los salarios más bajos de la escala laboral. En tiempos de crisis, los trabajadores defienden más sus puestos de trabajo y defienden menos el poder adquisitivo de sus salarios.

Si el mercado laboral está muy ajustado -los datos económicos indican que hay alrededor de dos vacantes por trabajador desempleado-, los trabajadores tienen muchas opciones para negociar salarios más altos y más prestaciones laborales, lo cual no favorece el deseo de la Fed de que se normalice la demanda de trabajo de los empresarios. En otras palabras, si las ventas de bienes y servicios finales se mantienen sólidas, las empresas seguirán contratando empleos, y la Fed continuará elevando la tasa de interés.

Así, al estar el mercado laboral bastante sólido, será necesario aumentar la tasa de interés por encima de la tasa de inflación para desacelerar el crecimiento de la producción y, muy probablemente, se provocaría una recesión.

Las tasas de interés más altas de un banco central funcionan para contrarrestar, en parte, la inflación cuando impactan al mercado laboral. Si las empresas tienen mayores costos de endeudamiento, crecen menos y reducen la contratación de trabajadores. Al disminuir las oportunidades laborales, se reduce la competencia por los trabajadores, se desacelera el crecimiento de los salarios y se desacelera y se disminuye el gasto de los consumidores. Al caer la demanda de los consumidores, las empresas pierden capacidad de subir los precios, y se reduce la tasa de inflación.

¿Cuál es el costo de ese proceso? El costo desafortunado es el aumento del desempleo, las personas pierden su puesto de trabajo y no encuentran trabajo.

¿Cuál será el aumento de la tasa de interés de la Fed en septiembre, 0.75 o 0.5 puntos porcentuales, y por cuánto tiempo la mantendrá elevada para restringir la producción de bienes y servicios? Dependerá de la tasa de inflación de septiembre.

Algunos directores de la Fed también ya han manifestado su opinión.

John Williams, presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, dijo que “la tasa de interés de referencia a corto plazo de la Fed debería estar por encima del 3.5% y mantenerla en ese nivel hasta el próximo año para que la inflación vuelva a bajar al 2%”.

Loretta Mester, presidenta de la Fed de Cleveland, manifestó que “será necesario subir la tasa de fondos federales un poco por encima del 4% a principios del próximo año y mantenerla allí. No anticipo que la Fed reduzca el objetivo de la tasa de fondos federales el próximo año”.

Raphael Bostic, presidente de la Reserva Federal de Atlanta, afirmó que “los datos muestran que la inflación de Estados Unidos se está desacelerando, y se inclina a respaldar un aumento de la tasa de 50 puntos básicos en septiembre, en el camino hacia una tasa de política monetaria de 3.5%-3.75% para fin de año. Una vez que las tasas estén en ese nivel «restrictivo», se sentiría cómodo manteniéndolas allí por un tiempo para permitir que la inflación se acerque a la meta del 2% de la Reserva Federal”.

Patrick Harker, presidente de la Reserva Federal de Filadelfia, dijo “que le gustaría que las tasas de interés superen el 3.4% y luego tal vez esperar un tiempo, añadiendo su voz al coro de autoridades que se oponen a las expectativas del mercado de una serie de bajas de tipos el próximo año”.

Esther George, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, sostuvo que “tenemos que aumentar las tasas de interés para desacelerar la demanda y llevar la inflación de regreso a nuestro objetivo” y sugirió que “es posible que las tasas deban subir por encima del 4 por ciento y permanecer allí por un tiempo”.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, declaró la determinación de la Fed de reducir la inflación y advirtió que el esfuerzo podría causar daños a la economía y que el proceso probablemente implicaría un período sostenido de menor crecimiento, mayor desempleo y “algo de dolor” para los hogares y las empresas.

Nouriel Roubini, presidente y CEO de Roubini Macro Associates, destacado economista contemporáneo. profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, conocido como “Dr. Doom” (Doctor Catástrofe) por predecir la crisis de las hipotecas subprime de 2008 y por sus análisis casi siempre pesimistas, advirtió que él espera que la Fed deba elevar su tasa de referencia a un pico por encima del 4%, tal vez incluso hasta el 5%, si quiere tener éxito en la lucha contra la inflación hacia su objetivo del 2%.

Si la Fed trata de realizar un “aterrizaje suave” en su lucha contra la inflación, es necesario identificar las presiones inflacionarias atribuibles al estímulo fiscal, que es un choque de demanda que se dio en respuesta a la desaceleración de la economía causada por la pandemia del Covid-19 en 2020 (un choque de oferta), y a otros dos choques inflacionarios de oferta como son los cuellos de botella en la red de suministros de bienes intermedios (materias primas) y de bienes finales (terminados) en 2021, y el conflicto geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania en 2022. Si en el corto plazo no hubiera más choques inflacionarios por el lado de la oferta y si se solucionaran los tres choques de origen no económicos antes mencionados, la tasa de inflación del mercado estadounidense sería menor y, si fuese alta, su reducción sería menos difícil.  

No debemos olvidar que en la actual lucha antinflacionaria las expectativas inflacionarias de largo plazo corren el riesgo de “desanclarse” o “perder el ancla” porque la inflación ha sido persistentemente muy alta y está cercana a dos dígitos porcentuales, y que el “dolor para erradicarla” sería mayor si se retrasara la acción de la Fed. Definitivamente, el riesgo de hacer demasiado sería mantener una recesión económica y el riesgo de hacer muy poco sería convivir con una alta tasa de inflación.


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