Tasas de desempleo, inflación y crecimiento económico de Nicaragua

21 08 2022

Los indicadores del mercado laboral de Nicaragua del segundo trimestre de 2022 fueron publicados por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) la semana pasada, y lo primero que saltó a mi vista fue lo que aparentemente parece ser una paradoja macroeconómica.

La tasa de inactividad laboral en el segundo trimestre de este año es la más alta que se ha observado desde 2017, al subir 2 décimas porcentuales hasta 33.6% de la población en edad de trabajar (o de 14 años y más), mientras que la tasa de inflación interanual de julio recién pasado, también publicada por el INIDE, continuó acelerándose persistentemente desde hace tres meses con dos dígitos hasta el nivel de 11.46%.

La paradoja macroeconómica es que la tasa de inflación (de dos dígitos) sube y la tasa de inactividad económica (de dos dígitos) también sube, pero en un escenario de alta inflación, sin grandes shocks de demanda, la inactividad tendría que disminuir porque la economía se estaría acercando al pleno empleo, como lo indica la tasa de desempleo abierto de 3.1% de la población económicamente activa, cuando todos los trabajadores que pertenecen a la población económicamente activa y buscan trabajo lo encuentran sin problema alguno.

Con una tasa de inflación muy alta y en pleno empleo, las familias estarían consumiendo más y los productores estarían invirtiendo más, y el desempleo o la inactividad económica estaría disminuyendo. La teoría económica nos dice que si una de esas dos variables (inflación y desempleo o inactividad económica) sube, la otra tendría que bajar.

De acuerdo con información del INIDE, la 13ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIET) estableció  que la noción de “algún trabajo” se interpreta  como el trabajo de por lo menos una hora durante el período en referencia y es suficiente en la participación de una actividad económica para que una persona sea clasificada como ocupada. Por supuesto que esa persona también podría ser clasificada como una persona subempleada, al no laborar las 8 horas diarias establecidas por el código laboral.

Con ese criterio de la 13ª CIET, el INIDE indicó que la tasa de desempleo abierto del segundo trimestre del año en curso registró su nivel más bajo observado desde 2017, un año que califiqué de máximos históricos de producción de Nicaragua en enero de 2019, pero el empleo es menor porque la fuerza laboral ha disminuido, ya que la tasa bruta de ocupación, es decir, la relación porcentual entre las personas de 14 años y más ocupadas entre la población en edad de trabajar, fue igual a 64.3% en el segundo trimestre de 2022, mientras que en el segundo trimestre del año de los máximos históricos de producción se ubicó en el nivel de 70.3%.

Dada la disminución de la tasa bruta de ocupación, ¿por qué la fuerza laboral de Nicaragua ha disminuido? No lo sabemos, por indisponibilidad de información demográfica y social. Los informes del INIDE contienen sólo porcentajes en concepto de tasas del mercado laboral del país, pero no conocemos el número de personas económicamente activas, o el número de desempleados abiertos, o el número de ocupados y de ocupados plenos, o el número de subempleados, o el número de personas inactivas económicamente, o de la población en edad de trabajar. La reducción de la fuerza laboral podría atribuirse, por ejemplo, a la emigración y a la jubilación.

Al haberse observado una muy baja tasa de desempleo abierto de 3.1%, la tasa de presión general, o sea, el porcentaje de la población económicamente activa que ejerce presión al mercado laboral al demandar un puesto de trabajo, fue igual a 7.6%, un nivel que está por debajo del 15.4% observado en el cuarto trimestre de 2020 o del 14.4% registrado en el segundo trimestre 2021.

La teoría macroeconómica enseña que el nivel de la tasa natural de desempleo no puede ser reducida al oscilar en un rango de 2% a 5%, debido a que forma parte del desempleo friccional de la población, que es el tiempo que tarda una persona para encontrar otro empleo que le convenga.

Por lo tanto, la tasa de desempleo abierto de 3.5% del segundo trimestre del año en curso no acelera la tasa de inflación, pero la inflación del IPC de 11.46% en julio se está arraigando en el pensamiento de los consumidores y los productores nicaragüenses por los shocks de oferta, causados por la reapertura de la economía después del control al Covid, los cuellos de botella de las cadenas de suministro y el conflicto geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania, y además porque la base de la economía local es la actividad agropecuaria y forestal y los precios internacionales de los agroquímicos y de los alimentos se dispararon en 2022.

La tasa de inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los combustibles y de los alimentos, fue 8.46% en julio de este año, la cual está 4 puntos porcentuales por arriba del límite máximo de su rango entre 4.0% y 4.5%, según mis cálculos, que puede considerarse como la de inflación natural de la economía de Nicaragua. Tras un rápido cálculo, la caída de 4 puntos porcentuales de la tasa de inflación subyacente hasta el nivel de 4.5% requeriría una disminución del Producto Interno Bruto (PIB) real de 2.0% y la tasa de desempleo aumentaría 0.17 puntos porcentuales hasta el nivel de 5.07% de la población económicamente activa.

Desde un punto de vista técnico, parece que la recesión podría estar presente en las economías de Estados Unidos y de la Eurozona, lo que afectaría a la economía mundial y, por ende, a Nicaragua. Entonces,  cabe preguntarnos cuánto aumentaría la tasa de desempleo para que la tasa de inflación disminuya en 1 punto porcentual en Nicaragua, un concepto que utilizamos los economistas y que se conoce con el nombre de tasa de sacrificio.

Tras otro rápido cálculo de la elasticidad tasa de desempleo-tasa de inflación, estimé que la tasa de sacrificio es igual 1.86 puntos porcentuales, o sea, que necesitaríamos 1 año de desempleo con 1.86 puntos porcentuales por encima de su tasa natural para que la inflación disminuya 1 punto porcentual.

Como lo mencioné anteriormente, mi estimación de la tasa natural de desempleo en el mercado laboral de Nicaragua es 5% y la tasa de inflación subyacente debe disminuir 4 puntos porcentuales para arribar al 4.5%, que es el límite superior de su rango.

Sin embargo, la tasa de desempleo abierto en Nicaragua es más baja ahora que antes de la pandemia del Covid -en los trimestres de 2019 varió entre 4.9% y 6%-, y con la guía de la historia económica del país las cifras del mercado laboral de este año recientemente publicadas por el INIDE son inconsistentes con el riesgo de una recesión económica que se supone está aproximándose.


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