¿Está Estados Unidos en recesión?

31 07 2022

En estos tiempos, casi todos los estadounidenses están pesimistas al hablar de la recesión como un riesgo necesario provocado por los bancos centrales en su intento de aplacar las elevadas tasas de inflación con aumentos de las tasas de interés de referencia, o también denominadas tasas de interés monetarias o interbancarias.

La recesión aparece cuando el Producto Interno Bruto (PIB) real cae durante dos trimestres consecutivos, pero  es una definición muy común, muy simple y no es oficial. Por supuesto que la caída o variación relativa negativa del volumen de producción de bienes y servicios, o sea, la variación relativa del PIB real, implica disminuciones del consumo y de la inversión, y aumento del desempleo.

El indicador de dos trimestres consecutivos del PIB real fue presentado por Julius Shiskin, el noveno Comisionado de la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos desde agosto de 1973 hasta 1978, y en 1974 señaló los criterios de duración, profundidad y difusión para identificar una recesión: el empleo no agrícola cae al menos 9 meses; el PIB cae al menos 1.5% durante al menos 2 trimestres; la tasa de desempleo aumenta más de 2 puntos y a un nivel superior al 6%; y más del 75% de todas las industrias siente la presión en el empleo durante 6 meses o más.

Sin embargo, el árbitro indiscutible para pronunciarse sobre la recesión es la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, una organización privada sin fines de lucro que tiene un comité de eminentes economistas. Con los datos económicos, deciden si el ciclo económico actual está en una “cresta” (punto alto) o en un “valle” (punto bajo) y los períodos entre las “crestas” y los “valles” son las recesiones, pero no tienen una regla fija para ponderar sus decisiones para determinar si existe o no una recesión.

Cada uno de los tres criterios arriba mencionados debe cumplirse hasta cierto punto, pero también toman en cuenta que las condiciones extremas de un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro. Su comité de datación del ciclo económico considera no sólo el PIB, sino también las cifras de empleo y la producción industrial, por lo que es difícil argumentar que Estados Unidos está en recesión, pero el crecimiento económico está desacelerándose.

Sólo las señales de la reducción de la tasa de inflación harán desaparecer el temor de una recesión. En otras palabras, la disminución de la tasa de inflación generará más desempleo. El modelo de la Curva de Phillips., desarrollado en la década de los cincuenta del siglo pasado, indica que cuando el aumenta el desempleo, los ingresos disminuyen y el gasto disminuye, pero la demanda cae más rápido que la oferta y si la tasa de inflación es muy alta, la recesión será más severa.

Sin embargo, hay un problema: la Curva de Phillips funciona si la inflación es impulsada por la demanda y ahora existe un impacto importante de la inflación por shock de oferta. La Fed está subiendo las tasas de interés y baja la demanda de bienes y servicios finales, tanto de consumo como de inversión, al enfriar el mercado laboral, pero las tasas de interés más altas no resolverán los problemas de las cadenas de suministro y es probable que los empeore al desalentar la inversión.

La economía estadounidense se recuperó fuertemente en 2021 después de su corta recesión causada por la pandemia del Covid-19 en 2020, pero ahora se observa una fuerte desaceleración porque el PIB de los dos primeros trimestres de este año acusan dos disminuciones continuas que indican el fin de la rápida recuperación económica post pandémica, marcada por una alta inflación que no da señales de disminución. Los aumentos de la tasa de inflación y de la tasa de interés están impactando a las familias, al encarecerse los productos de consumo, y a las empresas, al encarecerse el costo del dinero y de la inversión. La alta inflación es el principal problema macroeconómico, pero también lo es la incertidumbre del futuro crecimiento económico.

En junio de este año, la economía estadounidense registró los siguientes datos:

la tasa de inflación interanual fue 9.1%, resultado de una mezcla de shocks por el lado de la demanda (el sobreestímulo a la economía en respuesta al Covid-19) y de shocks por el lado de la oferta (los intentos de China de erradicar el Covid-19, la obstrucción de las cadenas de suministro y el conflicto geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania);

independientemente del débil crecimiento de la productividad, los salarios aumentaron 15%, 2 puntos porcentuales más que la inflación, desde que comenzó la recesión de Covid-19;

el PIB del segundo trimestre de este año cayó 0.9% interanual por una fuerte disminución de los inventarios, tras caer 1.6% interanual por la misma causa en el primer trimestre del año en curso;

el consumo de las familias aumentó 1% en el segundo trimestre, menor que el crecimiento de 1.8 % en el primer trimestre del año.

la inversión residencial cayó 14% en el segundo trimestre, en el momento en que las tasas de interés más altas incidieron en la subida de las tasas hipotecarias.

la tasa de desempleo abierto de 3.6% en junio está cerca de su nivel más bajo en 50 años, pero el empleo es menor porque la fuerza laboral se ha reducido, 62.2% de la población en edad de trabajar en el segundo trimestre debido a las jubilaciones, la desaceleración de la inmigración y el Covid-19;

la Fed elevó desde casi 0% su tasa de interés de referencia por cuarta vez en este ciclo al rango de [2.25%, 2.50%] el miércoles 27 de julio; y

la confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo desde que surgió la pandemia del Covid-19..

Por segunda vez consecutiva, la Fed elevó su tasa de interés de política de referencia en 75 puntos básicos o 0.75 puntos porcentuales y duplicó su enfoque para controlar la aceleración de la inflación, a pesar de que la economía estadounidense ha caído en dos trimestres consecutivos: aumentó la tasa de interés en 0.5 en mayo y en 0.75 puntos en junio, el primero de esa magnitud desde 1994. Ese aumento de la tasa de interés refleja un hecho registrado en 1981: el banco central estadounidense se encuentra en el ciclo más agresivo de ajuste monetario.

Cabe recordar que la política monetaria, con las alzas de la tasa de interés, no puede reducir la inflación por shock de oferta, sólo la inflación por shock de demanda, pero este argumento está chocando con la realidad, porque las interrupciones creadas por la pandemia del Covid-19 y el conflicto geopolítico-militar entre Rusia y Ucrania también están incrementando la tasa de inflación.

El presidente de la Fed, James Powell, dijo que a medida que el banco central continúa endureciendo la política, «probablemente será apropiado reducir el ritmo de los aumentos», pero que la Fed cambiaría a un enfoque de «reunión por reunión» para establecer la política y que «otro aumento inusualmente grande podría ser apropiado» en la reunión de septiembre. Se puede concluir que la Fed está dispuesta a sacrificar el crecimiento económico para alcanzar la reducción de la tasa de inflación.

La economía estadounidense no está en recesión y creo que para reducir la inflación es necesario un período de crecimiento económico y un mercado laboral más débil porque está muy sólido o “muy ajustado”.  


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