Las crisis no económicas redujeron el coeficiente de dolarización extraoficial de la economía de Nicaragua. Un poco de historia económica.

10 07 2022

La dolarización oficial de una economía es el uso de una divisa extranjera como moneda de curso legal, sea o no el dólar estadounidense la moneda adoptada. La dolarización ocurre cuando los residentes de un país usan extensamente el dólar de los Estados Unidos de América u otra moneda extranjera, por ejemplo el euro, en vez de la moneda local.

En el caso de Nicaragua, no existe la dolarización oficial de la economía, porque el córdoba es la moneda de curso legal, no obstante la gente mantenía depósitos en moneda extranjera en el sistema financiero por un monto de US$3,492.5 millones a finales de mayo recién pasado y, además, los billetes de dólar se usan como medio de pago y los precios en córdobas están relacionados con el tipo de cambio.

Medir la dolarización extraoficial de una economía es difícil, porque la participación de la moneda extranjera sólo se puede determinar con el saldo total de los depósitos en esa moneda en el sistema financiero nacional, pero se desconoce su participación en la tenencia de dinero que se encuentran en los bolsillos de la gente y en las cajas de las empresas no financieras.

Antes de la crisis política de abril del país en 2018, el saldo total de los depósitos en dólares estadounidenses era de US$4,115.0 millones al 12 de abril de 2018, un máximo histórico en esa fecha, equivalente a 74.3% del saldo total de los depósitos del público no bancario y a 68.3% de la liquidez global ampliada (M3A).

Un año después, el 12 de abril de 2019, el saldo de los depósitos en dólares se había desplomado en US$1,360.2 millones, hasta un total de US$2,754.8 millones equivalente a 73.3% del saldo total de los depósitos y a 65.0% de M3A. La crisis política interna de abril de 2018 redujo en 3.3 puntos porcentuales (= 68.3 – 65.0) el coeficiente de dolarización extraoficial de la economía de Nicaragua.

El total de los depósitos en moneda extranjera al 31 de mayo de este año arriba mencionado, US$3,492.5 millones, representó el 71.5% del saldo total de los depósitos y excedió el máximo “aceptable” de 30% del coeficiente de dolarización extraoficial de la liquidez global ampliada de la economía, al registrar el nivel de 60.5%, de tal forma que la pandemia del Covid-19 también contribuyó a la reducción de dicho coeficiente en 4.5 puntos porcentuales.

En resumen, el coeficiente de dolarización extraoficial de la economía local ha disminuido 7.8 puntos porcentuales entre el 12 de abril de 2018 y el 31 de mayo de 2022, pero aún continúa siendo muy elevado.

La dolarización extraoficial funciona porque ofrece a los agentes económicos una protección contra la inflación de la moneda local y disminuye el riesgo cambiario, es decir, que una devaluación cause una corrida bancaria.

El córdoba es la moneda de curso legal del país, pero es marginal porque el dólar tiene la mayor presencia en el mercado (60.5% de M3A); le siguen, en orden de importancia, el córdoba (29.0% de M3A) y el córdoba con mantenimiento de valor (10.5% de M3A). Los porcentajes corresponden al 31 de mayo de 2022.

El proceso de la dolarización extraoficial de la economía nicaragüense se inició desde 1990. En agosto de ese año el público huyó del “córdoba” y buscó el “córdoba oro”, una moneda indexada con el dólar, CO$1 = US$1, establecida como unidad de cuenta en mayo de 1990 por el colega Francisco Mayorga, quien diseñó el primer programa de estabilización macroeconómica del gobierno de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro.

El córdoba oro comenzó a circular paralelamente con el córdoba desde agosto de 1990, a través del pago de la planilla gubernamental, pero fue devaluado el 3 de marzo de 1991 ya con su creador fuera de la presidencia del Banco Central de Nicaragua (BCN).

El segundo Programa de Estabilización Macroeconómica “Vamos al Córdoba” del gobierno de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro se caracterizó por una devaluación de 400% del “córdoba oro”, al pasar el tipo de cambio de CO$1 a C$5 por US$1 y quedar congelado, realineó los precios en 334% en marzo-abril de 1991, ajustó el salario en 241% a 110,000 empleados estatales, congeló los precios de 20 bienes y servicios producidos por monopolios y oligopolios públicos y privados, y eliminó la emisión inorgánica de dinero. El cambio del córdoba por el córdoba oro fue C$5,000,000 por CO$1 y sólo un tipo de córdoba, el ex “córdoba oro”, quedó circulando como “córdoba” a partir del 1 de mayo de 1991.

Debido al deseo gubernamental de estimular los depósitos en córdobas del público no bancario, las autoridades económicas gubernamentales de esa época impusieron la “cláusula de mantenimiento de valor” a pesar de que el “córdoba sí valía”, como decía la propaganda que anunciaba el fin de la hiperinflación que había azotado al país a lo largo de cuatro años desde abril de 1987. Mi opinión profesional en esos momentos fue que la introducción de la cláusula de mantenimiento de valor impediría el fortalecimiento de la confianza del público en el córdoba.

No se observaba ninguna justificación económica para que se introdujera la cláusula de mantenimiento valor: los depósitos en moneda extranjera fueron los que más rápidamente aumentaron, tal como se demuestra con su participación del 70.5% en el saldo total de los depósitos en el sistema financiero nacional al 31 de mayo del año en curso.  

El 4 de marzo de 1991, un día después de ese otro gran ajuste macroeconómico, manifesté públicamente que el nuevo córdoba, el que circula hoy, no estaba sólido, porque “valía 41% más de lo que debía valer”, es decir, que mantenía un alto margen de sobrevaluación o apreciación casi igual al que se había registrado en 1988, año que tiene el récord inflacionario anual más alto del país de 33,548%. Con una orden expresa de las más altas autoridades económicas gubernamentales, en un fin de semana los técnicos del BCN pudieron comprobar que el córdoba continuaba sobrevaluado.

Con la sobrevaluación de nuestra moneda oficial, los empresarios tienen un mayor incentivo para producir bienes destinados al mercado interno, las exportaciones disminuyen, las importaciones aumentan, se profundiza el déficit en la balanza comercial de la balanza de pagos, se desincentiva la inversión extranjera directa y se produce una fuga de capitales. La apreciación del tipo de cambio real no es nada más que una pérdida de competitividad internacional al incrementarse los costos de producción interna de los bienes exportables.

La economía de Nicaragua ha estado dolarizada extraoficialmente desde hace 32 años, desde los tiempos del Córdoba Oro y del establecimiento de la Cláusula de Mantenimiento de Valor en el Sistema Financiero Nacional.


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