El riesgo de la estanflación

5 06 2022

Según el Premio Nobel de Economía de 1970 Paul Samuelson, la estanflación es un fenómeno “típico de las economías mixtas debido a factores diversos, donde las sociedades generan mecanismos institucionales como subsidios de desempleo, salarios mínimos, segmentación del mercado laboral, entre otros, que hacen que la economía reaccione de forma distinta a la teoría”. Los programas económicos con mejores resultados en la lucha contra la estanflación son la flexibilidad laboral, la fiscalidad empresarial incentivadora, la distribución comercial menos rígida e intervenida, la defensa de la competencia, una educación y formación ligada al aparato productivo, entre otras medidas macroeconómicas.

En mis recientes comentarios sobre el repunte de la tasa de inflación mundial y, por ende, de la inflación registrada en Nicaragua, una gran parte de esa presión inflacionaria también se puede atribuir a una inflación por el lado de la oferta, o sea, una inflación resultante de los choques de oferta negativos causados por factores no económicos imprevistos.

¿Cuáles son esos factores no económicos imprevistos? La pandemia de las variantes globales de Covid-19,  el debilitamiento de las perspectivas económicas de China y los conflictos geopolíticos y militares entre Rusia y Ucrania, que hacen reaccionar a la gente en una forma distinta a la prevista por las teorías económicas tradicionales. Un ejemplo de esa ruptura teórica es que la estanflación rompió la teoría keynesiana en la década de los 60 y los 70, al desaparecer la relación negativa entre la tasa de desempleo y la tasa de inflación, es decir, la “desaparición” de la empírica curva de Phillips.

Entre los factores no económicos, se puede agregar que la Dra. Carisse Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el brazo regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo recientemente que los países desde Canadá hasta Chile deberían fortalecer sus sistemas de salud para enfrentar el aumento de muertes por coronavirus, así como las crecientes amenazas que plantean otras enfermedades contagiosas, como la viruela del mono , la hepatitis viral y la gripe.

El impacto de una creciente demanda, mejor dicho, el impacto de un exceso de demanda, hace que los choques de oferta negativos se conviertan en una inflación sostenida porque la gente trata de mantener sus ingresos reales (o sin inflación) a través de una espiral precios-salarios, mientras que los bancos centrales tratan de sostener un apropiado nivel de la demanda real.

Sin embargo, la gente pierde la confianza en una tasa de inflación baja y estable y los bancos centrales no tienen la capacidad para restaurarla, y esto provoca la estanflación. En este escenario económico, las expectativas inflacionarias a más largo plazo aumentan y estimo que se desanclan cuando se acelera la tasa de inflación subyacente, que excluye los precios de los combustibles y los alimentos. En mi opinión, los choques de oferta negativos constituyen una causa muy probable de la estanflación.

La estanflación ocurre cuando se acelera la inflación y la tasa de desempleo es elevada -cabe recordar que la escasez de mano de obra es un problema generalizado en los países de economías avanzadas-, una situación que está marcada con un estancamiento económico y con alzas persistentes de precios y salarios. En otras palabras, la economía no crece, la inflación encarece el costo de vida y la pobreza aumenta.

El fenómeno de la estanflación se manifestó en los años 60 del siglo pasado -cuando los precios mundiales de las materias primas se elevaron debido a la alta tasa de crecimiento económico y una serie de malas cosechas- y también en los años 70 con una crisis del petróleo -cuando el embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en octubre de 1973, al dejar de exportar petróleo a Estados Unidos y otros países de Europa occidental, lo que provocó un incremento extraordinario del precio del petróleo entre 1973 y 1975, y los países importadores de petróleo experimentaron a la vez inflación y recesión-.

En este año de 2022, con la pandemia de las variantes del Covid-19 y las sanciones económicas impuestas a Rusia principalmente por Estados Unidos y la Unión Europea, han generado una mayor demanda y una oferta bloqueada, por lo cual se observan los aumentos de precios del petróleo, los combustibles, la energía eléctrica, los agroquímicos y los metales procesados por la industria manufacturera.

La estanflación afecta a los trabajadores porque provoca pérdidas de puestos de trabajo y reducción de salarios reales, lo que deteriora la confianza de los consumidores y el poder adquisitivo de los trabajadores. El fenómeno estanflacionario también afecta a los empresarios porque reduce los márgenes de ganancias y las tasas de rentabilidad, debido a que los precios de los insumos suben y las ventas caen.

Algo importante que los economistas aprendimos del problema macroeconómico de la década de los 70 es el momento de erradicar una tasa de inflación acelerada. Ese momento se identifica con el inicio de esa presión inflacionaria, cuando las expectativas inflacionarias están del lado de los formuladores de la política monetaria.

La estanflación es un problema muy difícil de resolver, porque la política económica para salir del estancamiento económico eleva la presión inflacionaria y las medidas clásicas contra la inflación no sirven. Si los bancos centrales suben la tasa de interés para reducir la tasa de inflación, se desacelera la tasa de crecimiento económico al disminuir el consumo y la inversión; por otro lado, si los bancos centrales bajan la tasa de interés para aumentar la producción de bienes y servicios, se acelera la tasa de inflación al aumentar el consumo y la inversión.

¿Hay riesgo de estanflación? Las opiniones de los economistas y de los inversionistas están divididas. Están latentes los riesgos debido a la presencia de una variante del Covid-19 y por el conflicto entre Rusia y Ucrania, que impactarían con las restricciones de la actividad económica y del comercio global al mantenerse los retrasos en la cadena de los suministros de materias primas y productos terminados. Otros expertos opinan que las tasas de inflación van a disminuir en 2023 y que la economía global continuará creciendo y, por lo tanto, no habrá estanflación.  

Yo me incluyo en el equipo que comparte la opinión de que existe el riesgo de la estanflación y no descarto el inicio de alguna recesión económica en el corto plazo. Con más choques de oferta negativos en el mediano plazo, se agudizaría la leve estanflación que ya muestra la economía estadounidense.


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