El contagio de los problemas de la economía mundial

8 05 2022

La economía mundial enfrenta en este año los riesgos de la desaceleración del crecimiento económico o de la reducción de la producción, y la inflación alta por el aumento de los costos de producción, un problema al que los economistas llamamos la estanflación, ahora resultante de los impactos de dos shocks negativos de oferta que ya están presentes en el escenario mundial, y que se fortalecen día a día, como son la guerra entre Rusia y Ucrania con las sanciones de Occidente a Rusia,  y la nueva ola de contagio de la variante Ómicron que ha bloqueado a Shanghái con la estrategia de cero Covid en China, que causó la caída mensual más pronunciada del renminbi de 4.2% hasta Rmb6.6 por un dólar estadounidense. La consecuencia directa del menor crecimiento económico y de la alta inflación es el deterioro de la confianza de los consumidores y de los inversionistas.

En abril recién pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo la tasa de crecimiento económico mundial a 3.58% y ubicó la tasa de inflación mundial en 6.76% para el año de 2022, de tal manera que el problema macroeconómico sobre la mesa de los formuladores de política es cómo evitar las presiones inflacionarias crecientes y el peligro de aumentar las tasas de interés con un alto nivel de endeudamiento, teniendo en la misma mesa a los cuellos de botella persistentes de las cadenas de suministro de materias primas y productos terminados, los realineamientos geopolíticos y la volatilidad de los mercados financieros.

Con el aumento de las tasas de interés, la política monetaria no va a resolver las restricciones que persisten por el lado de la oferta, como son la escasez del suministro de materias primas -entre ellos, el petróleo, los alimentos y los chips para computadoras-. El conflicto bélico en Europa aumentó los precios de la energía y de los alimentos. La escalada de las sanciones occidentales contra Rusia se refleja en una escasez de petróleo y gas que afectaría duramente a la industria y elevaría aún más los precios de la energía -Rusia ya cortó el suministro de gas a Polonia y Bulgaria-. La economía de Estados Unidos tuvo una contracción anualizada de 0.4% del producto interno bruto (PIB) del primer trimestre e inició el proceso de subida de las tasas de interés.

En ese escenario, el alza de las tasas de interés provocaría un “ajuste recesivo” y, en el peor de los casos una “estanflación”. El banco central de Estados Unidos (la Fed) ha desacelerado la economía estadounidense sin causarle una recesión sólo en tres ocasiones en los últimos 60 años, y nunca ha podido hacerlo después de haber dejado que la inflación se hubiera elevado tanto como ahora. La inflación ya está ayudando al gobierno federal al reducir el valor real de sus deudas.

Con una recesión económica, el desempleo aumenta. En Estados Unidos, la tasa de desempleo de 3.6% en abril de este año es muy baja y la demanda de trabajadores es tan grande que las empresas tienen millones de vacantes.

Los funcionarios de la Fed dicen que pueden frenar esa demanda, haciendo que los empleadores eliminen las vacantes sin despedir a los trabajadores existentes, y controlar la inflación sin una recesión, lo que los economistas denominamos un «aterrizaje suave», pero, tal como lo dijera en abril el presidente de la Fed, Jerome Powell, “Nadie espera que lograr un aterrizaje suave sea sencillo en el contexto actual; muy pocas cosas son sencillas en el contexto actual”. El banco central, agregó, enfrenta una “tarea desafiante”.

Para frenar la inflación, el 4 de mayo de este año la Fed aprobó un aumento de la tasa de referencia de los fondos federales del banco de medio punto porcentual a un rango objetivo entre 0.75% y 1%, el mayor desde 2000 y antes de que el Covid-19 impulsara a la Fed a usar sus herramientas monetarias, y un plan para reducir su cartera de activos de US$9 billones que sirve como una forma adicional de eliminar el estímulo y elevar los costos de endeudamiento.

Es lógico tener en cuenta que una recesión económica de Estados Unidos es un riesgo sobre la economía global. Por consiguiente, los países pobres y los países de medianos ingresos se verán afectados con las altas tasas de la Fed, lo que tentará a la salida de los capitales, reducirá las exportaciones y debilitará los tipos de cambio, especialmente si se diese una recesión mundial al mismo tiempo.

Nicaragua, un país “normalmente endeudado en términos de producción” al registrar en 2021 un saldo de la deuda pública externa de US$7,805.9 millones equivalente a 55,7% del PIB, tendría que gastar para crear empleos, pero la inversión privada tiende a disminuir por los riesgos.

Por lo tanto, la política fiscal, teniendo también en cuenta que la tasa de inactividad laboral en el mercado local fue igual a 32.6% de la población en edad de trabajar en 2021, que la productividad no tiene un crecimiento importante desde hace varios años y que el déficit fiscal es cercano a 1% del PIB en 2022, puede ser expansiva a través de un creciente gasto de inversión en infraestructura económica y social, siempre que lo facilite el flujo de recursos de la cooperación externa y el límite tolerable del déficit del presupuesto gubernamental que es igual a 3% del PIB. En la actualidad, los desembolsos de préstamos multilaterales provienen en gran parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

En conclusión, la inflación es demasiado alta y es una amenaza global. No estamos seguros de que los precios al consumidor disminuirán por la existencia de una serie de factores de oferta arriba mencionados, que no pueden ser corregidos con la política monetaria. Existe el temor del surgimiento de la estanflación, que parece estar afectando ya a la economía de la eurozona. El aumento de las tasas de interés de los Estados Unidos enfrenta el riesgo creciente de que provoque una recesión mundial, porque una política monetaria más estricta o restrictiva de Estados Unidos empujará a muchos otros países a subir sus tasas de interés para evitar la fuga de capitales y la inestabilidad monetaria, pero con el costo de la contracción económica.

Como es sabido, la economía de Nicaragua es muy dependiente de su principal socio comercial, Estados Unidos, y dada la globalización de la economía mundial nos queda un limitado margen de maniobra para implementar medidas que corresponden principalmente a la política fiscal.  

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