La economía creció, la inflación aceleró, la inactividad se mantuvo y el crédito aumentó levemente en 2021

20 03 2022

La economía creció 10.3%

Se esperaba que en el año de 2021 se iniciaría la recuperación económica de Nicaragua del impacto de la pandemia del Covid-10, pero el crecimiento económico del país fue más rápido, independientemente de la lupa con que se observa. Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), la tasa de crecimiento interanual del Índice de Mensual de Actividad Económica (IMAE) promedio anual de diciembre de 2021 fue 9.7%, mientras que la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) real de 2021 fue 10.3%, y ambas tasas de variación mostraron una brecha de 6 décimas porcentuales. Tras tres años de caída consecutiva de la producción de bienes y servicios desde 2018 hasta 2020, el PIB real nicaragüense de 2021 superó en 0.8 puntos porcentuales al PIB real de 2017, un año de máximos históricos de producción de nuestra historia económica.

En el mercado laboral, se puede destacar que sólo el 21.8% de un total de 199,731 puestos de trabajo del sector formal que fueron destruidos en el trienio 2018-2020, ha sido restablecido en 2021, es decir, sólo 43,083 puestos de trabajo se crearon y se mantuvieron, de acuerdo con datos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Al segundo trimestre del año de 2021 se ha mantenido una alta tasa de inactividad que afecta al 33.5% de las personas en edad de trabajar, igual a la del segundo trimestre de 2020, o sea, un tercio del número total de personas de 14 años y más de edad, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE).

En el mercado financiero, también se puede destacar que el saldo del crédito de la entidades financieras al sector privado, que creció apenas 6.0% en 2021 con respecto a 2020, mostró una caída, en porcentajes del PIB, de 40.3% en 2017 a 27.0% en 2021, de acuerdo con datos del BCN y de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF).  

La inflación rompió la barrera del 7%

Según el INIDE, la inflación en 2020 fue igual a 2.9%, cuando COVID-19 impacto a la economía del país en marzo de 2020. Los agentes económicos ahorraron y no gastaron, por lo cual cayó el consumo, la inversión pública fue mayor que la inversión privada, y cayeron las exportaciones y la producción, mientras las importaciones se estancaban.

La tasa de inflación interanual o anualizada ya era un problema desde julio de 2021 al registrar el nivel de 4.8%, y a diciembre de ese año había acelerado hasta 7.2%. A febrero de 2022, la inflación anualizada ha continuado acelerándose hasta 7.8%, según la fuente oficial. Me equivoqué en 2021 al afirmar que ese alto nivel inflacionario sería transitorio por el “efecto base” bajo de 2020, y que la tasa de inflación se “normalizaría” en el segundo semestre de 2021.   

Con la reapertura de la economía mundial, la inflación no desaceleró en el segundo semestre de 2021 debido a la persistencia de los problemas de las cadenas de suministros de materias primas y productos terminados. Los precios al consumidor continuaron subiendo por el choque entre una creciente demanda y una escasa oferta en la economía mundial.

Los nuevos riesgos: la geopolítica y la persistencia de la pandemia

Ahora están presentes dos nuevos riesgos que acelerarán los precios al productor y al consumidor y que desacelerarán la tasa de crecimiento económico en 2022.

El 24 de febrero recién pasado, el conflicto geopolítico entre Rusia y Ucrania desembocó en una guerra, lo que Rusia denomina una “operación militar especial”, y ya está provocando el riesgo de un fuerte deterioro de la economía mundial, al imponerse el impacto de un estancamiento económico y una alta inflación, o sea, el riesgo que los economistas llamamos “estanflación”, porque se está observando una nueva aceleración de los precios internacionales de los combustibles, la energía eléctrica, los metales y los alimentos, con la consecuente reducción de los ingresos de los hogares y las empresas cuando se encarezcan los productos de consumo básico. Además, los países europeos están atendiendo a un creciente número de refugiados provenientes de Ucrania; al 15 de marzo de 2022, más de tres millones de ucranianos habían huido de su nación.

Por otro lado, en China ha regresado el coronavirus y amenaza de nuevo las cadenas de suministros globales.  

En estas condiciones de incertidumbre es muy complicado realizar pronósticos económicos de corto plazo, pero nos atrevemos a prever, grosso modo, el siguiente perfil de la economía nicaragüense para 2022:

  • una tasa de crecimiento económico cercana a 2%, sostenida principalmente por la política fiscal, que es la más adecuada para restaurar la confianza entre los agentes económicos, y
  • una tasa de inflación cercana a dos dígitos porcentuales, siempre influenciada principalmente por los precios del componente importado de los productos que integran la canasta del índice de precios al consumidor.

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