Caída de la oferta y la demanda de bienes y servicios en tiempos de crisis

12 12 2020

Recientemente, el Banco Central de Nicaragua (BCN) publicó la serie trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) hasta el tercer trimestre del año en curso. Entre los principales hallazgos cuantitativos relacionados con los volúmenes de bienes y servicios por los lados de la oferta y la demanda, podemos mencionar los siguientes.

La producción comenzó a caer desde el segundo trimestre de 2018 y tras acumular siete caídas trimestrales dio lugar al primer y único crecimiento positivo en el primer trimestre de 2020, pero volvió a caer en el segundo y tercer trimestres de este año.

Técnicamente, la recesión económica continúa persistiendo y, además, ya se aproxima el surgimiento de una depresión económica porque la variación relativa acumulada de la suma del PIB trimestral de los tres primeros trimestres de 2020 con respecto a la misma suma del período de 2017 es negativa en el nivel de 10.2%.

Se puede observar en ese período de esos dos años que las actividades económicas que han sufrido las mayores caídas son Construcción (-47.8%), Hoteles y Restaurantes (-42.9%), Intermediación Financiera (-33.0%), Transporte y Comunicaciones (-18.2%), Comercio (-16.0%), Electricidad (-12.5%) y Otros Servicios (-10.1%).

A un menor ritmo cae la producción de Silvicultura (-6.1%), Propiedad de Vivienda (-3.7%) e Industria Manufacturera (-3.4%).  Por su parte, sólo han crecido Agricultura (11.3%), Pesca y Acuicultura (7.2%), Agua (6.8%), Salud (6.6%), Explotación de Minas y Canteras (6.3%), Enseñanza (4.6%), Administración Pública y Defensa (2.6%) y Pecuario (0.1%). 

Menos producción, menos empleo. El nivel promedio de trabajadores activos cotizantes de la seguridad social en los primeros nueve meses de 2020 fue igual a 714,213 personas, un número que es 21.8% inferior al registrado en el mismo período de 2017. El empleo disminuye en todas las actividades económicas, pero las que reflejan las mayores caídas son las de Comercio y Construcción, con 43.9% y 42.7% en el mismo orden.

Por el lado de la demanda interna de bienes y servicios finales, siempre sobre la base de la suma trimestral y los años arriba mencionados, el gasto de consumo total cayó 7.3% mientras que el gasto de inversión fija se desplomó 39.5%, principalmente el ejecutado por el sector privado.

El gasto de consumo de los hogares se redujo 9.0%, influenciado por la demanda precautoria de productos, la disminución de los ingresos de las familias por el creciente desempleo y subempleo, la tasa de inflación promedio del orden de 15.1% que incluye el efecto de la reforma tributaria, y el deterioro acumulado de 5.6% del poder adquisitivo, a pesar de que el flujo de remesas aumentó 31.7% al pasar de US$1,019.6 millones a US$1,342.7 millones en los primeros tres trimestres de 2017 y de 2020.

En cambio, el gasto de consumo gubernamental, es decir, el pago de las remuneraciones de los empleados y la compra de bienes y servicios de consumo finales aumentó 1.3% en ese mismo período, lo que indica la implementación de una política fiscal restrictiva.

La demanda externa de bienes y servicios, o sea, las exportaciones, también han caído 5.6%. En valores FOB, las disminuciones más importantes se registraron en ganado en pie, azúcar, maní, camarón y café.

Las importaciones también se desplomaron 19.6%. En valores CIF, las disminuciones se observan principalmente en la maquinaria y equipo destinada a la agricultura y al transporte, los bienes de consumo duraderos, los combustibles y lubricantes, y las materias primarias para la construcción.

En conclusión, el exceso de la demanda interna (consumo e inversión) sobre la oferta interna (PIB) se contrajo 45.0%, en un monto equivalente de US$819 millones, al pasar de US$1,123 millones en los tres primeros trimestres de 2017 a US$304 millones en los tres primeros trimestres de 2020.

Con esa notable reducción del exceso de la demanda interna sobre la producción interna, las necesidades de financiamiento externo tendió a disminuir, lo cual también es compatible con las reducciones observadas en los déficit gemelos, es decir, un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, gracias al menor déficit comercial y al mayor ingreso de remesas, y un déficit fiscal bastante cercano al 0% del PIB, o sea, un presupuesto casi equilibrado gracias a una política fiscal bastante restrictiva tanto por el lado de los impuestos como por el lado del gasto.

Pero no hay que alegrarse ni ser triunfalista por la reducción del exceso de la demanda interna sobre la producción interna del país. Una vez que se restablezca la confianza y se elimine la incertidumbre de los agentes económicos, aumentará ese exceso de demanda interna y, consecuentemente, reaparecerá el déficit en cuenta corriente de la balanza de pago y aumentará, aunque sea levemente, el déficit del presupuesto gubernamental. En otras palabras, tendrá que aumentar el flujo de los recursos externos que ingresa al país.


Acciones

Información

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s