Por qué son altas las tasas de interés para los prestatarios en Nicaragua

6 12 2020

Productores, inversionistas y consumidores, frecuentemente me preguntan el porqué las tasas de interés son muy elevadas en Nicaragua. Y en realidad, actualmente están muy altas en el mercado local, mientras que en el mercado internacional están muy bajas debido a la profunda recesión causada por la pandemia mundial del COVID-19.

Una respuesta muy amplia a esa pregunta, mejor dicho, una respuesta muy general desde el punto de vista académico, pero aplicada en la realidad por el Consenso de Washington, es la falta de credibilidad del neoliberalismo con su dogma de una plena desregulación sin restricciones, que muy bien se ejemplificó con la crisis financiera de 2008, cuando quebró la banca de inversión de Wall Street y provocó una severa recesión económica mundial.

Ahora, busquemos las respuestas más específicas a esa pregunta. Cuando las expectativas inflacionarias de la población o cuando la tasa de inflación esperada cae, las tasas de interés también caen. En el caso contrario, cuando la tasa de inflación se acelera a la subida, los inversionistas financieros prevén que el pago de su inversión se volverá más barato y exigen una tasa de interés más elevada para compensar esa pérdida por la mayor inflación.

En el caso de Nicaragua, las expectativas inflacionarias están bajas al registrarse oficialmente una tasa de inflación interanual de  2.69% en octubre de 2020,  debido a una demanda interna (consumo e inversión) deprimida por tres crisis que tienen orígenes no económico -crisis política interna desde abril 2018, crisis del COVID-19 desde marzo de 2020 y crisis por dos huracanes en noviembre de 2020-.

Sin embargo, a octubre recién pasado la tasa de interés nominal ponderada cobrada a los prestatarios de las entidades bancarias, para préstamos a 1 año plazo, fluctuó entre 10% y 12% para los préstamos en córdobas, por lo cual la tasa de interés real, es decir, la tasa de interés nominal menos la tasa de inflación de la moneda local, saltó en este año de 5.36% en enero a 7.78% en octubre, lo cual obliga a preguntarnos por qué han aumentado significativamente si el consumo, la inversión, la producción y las importaciones se han desplomado desde 2018. El Banco Central de Nicaragua (BCN) ha comenzado a fijar tasas de interés en córdobas sin mantenimiento de valor más bajas sólo a corto plazo, pero no inciden en el comportamiento de las tasas de interés del mercado. 

A manera de información, en octubre de 2020 la tasa de interés nominal ponderada para los préstamos en dólares a 1 año plazo fue 10.8% y la tasa de inflación interanual del dólar fue 1.2%; por lo tanto, la tasa de interés real para la moneda extranjera fue igual a 9.6%.

La recesión económica que ha tenido Nicaragua desde el tercer trimestre de 2018 se está transformando en una depresión económica al cierre del año de 2020, porque la tasa de caída del producto interno bruto (PIB) real acumulada en los últimos tres años es de dos dígitos, al caer 14%. Por consiguiente, otro factor que hace bajar las tasas de interés es la caída del PIB real porque reduce las nuevas inversiones fijas, o sea, menos construcción y menos adquisición de maquinaria y equipo. Al haber menos demanda de capital, las tasas de interés disminuyen.

En resumen, las bajas expectativas inflacionarias de la población y la menor demanda de capital deberían presionar las tasas de interés de los préstamos hacia la baja. Pero esto no ocurre en Nicaragua.

Con las tres crisis antes mencionadas, los precios han caído. La tasa de inflación mensual de desaceleró y se transformó en una tasa de deflación o de caída de precios intermitente durante cuatro meses en este año; el tipo de cambio oficial redujo su tasa anual de deslizamiento de 5% a 3% y a 2%; el poder adquisitivo del salario promedio del sector formal se ha deteriorado desde el tercer trimestre de 2018 debido al congelamiento de los salarios nominales; la tasa de interés monetaria o interbancaria del BCN se ha reducido a un nivel cercano a 3%; la tasa de interés pagada a los ahorristas, con altibajos consecutivos, aceleró su disminución desde enero de este año hasta 2% en octubre; pero la tasa de interés asociada al córdoba y cobrada a los prestatarios, con sus altibajos, permanece por arriba del 10%.  

Reparar los daños de las tres crisis que hoy tiene Nicaragua no será una tarea fácil. Muchas empresas han quebrado o cerrado, el número de subempleados y desempleados ha crecido, la inequidad de la distribución del ingreso ha subido y la incertidumbre continúa afectando a los consumidores y a los inversionistas. Se requiere el restablecimiento de la confianza entre los agentes económicos.  

En conclusión, no debemos olvidar los tres factores relacionados con las tasas de interés: (i) la desregulación irrestricta promovida por el Consenso de Washington desde la década de los ochenta, pero en Nicaragua desde la década de los noventa, que la empuja hacia arriba; (ii) las expectativas inflacionarias de la población, que han bajado y deberían presionar a la tasa de interés a la baja; y (iii) la menor demanda de dinero y de capital, que ha caído y que también y debería presionar a la tasa de interés a la baja.


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