Comentarios sobre la declaración de la misión técnica del FMI en su consulta del Artículo IV de 2019

24 11 2019

La declaración de la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la situación actual de la economía de Nicaragua, sin duda alguna, se vio influenciada por aseveraciones divergentes de los agentes económicos del país -consumidores, productores, inversionistas y Gobierno-. La redacción refinada de la declaración induce a pensar que trata de evitar cualquier mala interpretación de esta.   

El FMI continuó actualizando la caída de la producción de Nicaragua en 2019, pero reconoció que los datos del sector real son inconsistentes, principalmente en las actividades de la industria manufacturera, comercio minorista y turismo, por lo cual me lleva a concluir que la proyección de la caída económica de Nicaragua de 5.7% en 2019 pudiera ser mayor.

Comparto la opinión de que las sanciones internacionales y la desconfianza de los agentes económicos ayudan a explicar la contracción productiva, pero la misión no incluyó la reforma tributaria como un factor que también cerró microempresas y pequeñas empresas y, además, afectó la producción y el empleo en grandes y medianas empresas por las alzas de los costos de producción -con la eliminación de las exoneraciones del impuesto de valor agregado (IVA)- y de los precios al consumidor -con las alzas de las tasas de impuestos selectivos y específico de consumo (ISC e IEC)-.

El análisis de la reforma tributaria, por consiguiente, no debió limitarse exclusivamente a su efecto inflacionario al duplicar la tasa de inflación interanual -el FMI proyectó la inflación de este año en 6.4%, una décima porcentual mayor que la tasa de inflación interanual publicada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) en agosto recién pasado y, dicho sea de paso, es el último dato oficial disponible sobre el comportamiento de los precios al consumidor-. A septiembre de 2019, la recaudación total de impuestos del Gobierno Central en términos anualizados y en precios constantes, es decir, eliminando la inflación o en términos reales, muestra reducción con respecto a la recaudación total de impuestos anualizada a septiembre de 2018. Se puede concluir que, a septiembre del año en curso, la reforma tributaria no fortaleció los ingresos tributarios en términos reales del Gobierno Central.

Comparto la opinión del FMI de que la severa caída de la demanda interna, consumo e inversión, influyó en la reducción drástica del volumen y del valor de las importaciones, lo cual redujo el déficit comercial externo y, gracias a un creciente valor de las remesas, contribuyó en la reaparición de un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos por segundo año consecutivo. A lo anterior agrego que es obvio que la reducción del déficit comercial de bienes con el exterior -exportaciones FOB menos importaciones FOB- no es un resultado de una depreciación del tipo de cambio real, porque el córdoba observó una mayor subvaluación y, por consiguiente, continúa el deterioro del esfuerzo exportador del país.   

En una economía muy dolarizada extraoficialmente como es la de Nicaragua, en este tiempo de crisis la política macroeconómica se fundamentó en una simple operación aritmética, aunque la moneda extranjera redujo su participación de 69% a 65% en la liquidez total de la economía.

La estabilidad macroeconómica se mantuvo con una simple operación aritmética, porque la fuga masiva de los depósitos en dólares -que se detuvo en julio de este año- obligó al Banco Central de Nicaragua (BCN) a vender reservas internacionales a las entidades bancarias y éstas entregaron córdobas a la autoridad monetaria y se redujo la base monetaria. Consecuentemente, se mantuvieron casi constantes los dos indicadores de la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica, que estipulan el mantenimientode un saldo de Reservas Internacionales Brutas (RIB), al menos, equivalentes a 2.5 veces el saldo de la base monetaria y a 4 meses de importaciones de bienes CIF. Cabe agregar que la escasez de córdobas en las entidades bancarias fue contrarrestada con los reportos monetarios del BCN, que son préstamos a plazo de 6 días, que fueron extendidos hasta 6 meses para atender las necesidades crediticias de las actividades económicas.

Lo que sí se debe reconocer a las autoridades gubernamentales en la preservación de la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor -excluyendo los efectos inflacionarios de la reforma tributaria- es no haber emitido córdobas sin el debido respaldo de las reservas internacionales administradas por el BCN.

Sin embargo, la política macroeconómica fue exacerbada en 2018, en momentos de una recesión económica, tanto con los aumentos de las tasas de rendimiento de los títulos de inversión del BCN -cuya colocación no fue significativa-, y de los Bonos de la República emitidos por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) en 2019 -para financiar el déficit del sector público con el apoyo de la reducción de 15% a 13% de la tasa de encaje legal semanal de los depósitos en córdobas-, así como con la reciente reforma tributaria, que aceleró tanto la tasa de caída del producto interno bruto (PIB) como la tasa de inflación.

La política macroeconómica contractiva, reconocida por el FMI, se maximizó en octubre recién pasado con el proyecto del Presupuesto General de la República (PGR) 2020, que busca estar equilibrado, o sea, que trata de alcanzar un déficit fiscal muy cercano al 0% del PIB, debido al efecto inflacionario en sus ingresos y al recorte del gasto de inversión pública, en un escenario económico internacional caracterizado por la desaceleración del crecimiento económico, tensiones comerciales y conflictos geopolíticos.

La reacción del sistema bancario comercial ha sido congruente con el manejo adecuado de los riesgos que enfrentaron desde el año pasado. Aunque los niveles de los depósitos y de los préstamos cayeron abruptamente desde abril de 2018 hasta junio de 2019, y la cartera de riesgo más los bienes recibidos en recuperación de crédito se incrementó hasta dos dígitos porcentuales de la cartera total de préstamos, los bancos se han esforzado en aumentar sus parámetros de liquidez y fortalecer su solidez, pero han visto reducidas grandemente sus tasas de rentabilidad no sólo por el desplome del crédito, sino también por la disminución de la tasa de devaluación reptante oficial de 5% a 3% anual  en sus operaciones de venta y compra de divisas con el público no bancario a partir de 1 de noviembre recién pasado. Por estas razones, comparto la opinión del FMI de “que el sector bancario cuenta con buenos colchones para enfrentar la reducción de la confianza y del crecimiento económico”, pero es esencial, agrega el FMI, “restaurar la confianza del sector privado … para promover la recuperación económica y revertir el aumento de la pobreza”.

De la declaración de la misión técnica del FMI se puede desprender sus principales recomendaciones a las autoridades gubernamentales, que se concentran en (i) la restauración de la confianza y la cooperación internacional que han sido deterioradas por las sanciones internacionales, (ii) la importancia de la evaluación de la reforma tributaria del 28 de febrero de este año sobre el crecimiento económico y (iii) analizar la estructura del gasto fiscal para favorecer el crecimiento económico.

Comparto la opinión fondomonetarista de que la economía de Nicaragua continuará cayendo en 2020, a pesar de que las proyecciones cuantitativas mundiales y regionales del FMI han sido objeto de revisiones considerables. Estimo que, con o sin Diálogo Nacional, el PIB Real de Nicaragua no crecerá el próximo año.

La declaración de la misión técnica del FMI reiteró ocho veces la palabra confianza y enfatizó en la política de recuperarla con el sector privado para reemprender el crecimiento económico, a lo cual señalo que los empresarios y los inversionistas deben competir en igualdad de condiciones para su buen funcionamiento.

También coincido con el planteamiento del FMI que es necesario un amplio apoyo de la población para emprender reformas estructurales del sector público y garantizar la sostenibilidad fiscal, entre las cuales distingue el fortalecimiento de las siguientes áreas: en el corto plazo, institucionales, eficiencia en la resolución de las disputas legales, protección de los derechos de la propiedad y, en el mediano plazo, mejorar la competitividad, la infraestructura, la productividad y la educación, incluyendo la educación técnica.

Considero que sería difícil para el país cumplir la sugerencia del FMI de elevar la cobertura de las reservas internacionales brutas a un rango de 5 y 10 meses de importaciones de bienes CIF, para enfrentar la volatilidad de la Inversión Extranjera Directa (IED) y el deterioro de los términos de intercambio. En las condiciones actuales es poco probable que se acelere la tasa de crecimiento de las reservas internacionales, sin obviar el hecho de que un mayor flujo de IED implica también un mayor valor de importaciones. Sería más recomendable que el BCN mantenga su excelente conducta en la emisión de dinero: no emitir córdobas sin el debido respaldo de reservas internacionales.

Finalmente, el FMI se sumó al clamor nacional de la publicación de datos oficiales de la economía en aras de fortalecer la confianza de inversionistas y consumidores, y la credibilidad en las políticas gubernamentales.

El BCN publicó la declaración de la misión técnica del FMI en su página web.


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