¿Cuándo saldremos de esta recesión?

17 11 2019

En mis clases de macroeconomía usualmente les digo a mis alumnos que las advertencias son la clave central de cualquier historia económica y que no podemos esperar hasta que sean claras todas las respuestas sobre el comportamiento de los indicadores económicos, con más razón cuando gran parte de la información económica oficial no está disponible.

Escribir sobre los riesgos económicos exige un delicado equilibrio: los economistas no debemos ser alarmistas ni complacientes, porque, como he observado en opiniones públicas de algunos de nosotros, podríamos minar la confianza de los agentes económicos y contribuir a una recesión, o ser criticados porque no anticipamos el desenvolvimiento de la crisis económica.

Los economistas debemos explicar lo que está ocurriendo en la economía ahora, lo que podría ocurrir en el corto plazo acorde con premisas externas e internas realistas y con una evaluación bastante clara de los riesgos, también externos e internos, tareas que son más difíciles de lo que aparentan.    

En Nicaragua, ninguno de nosotros vio acercarse la recesión que se inició en abril de 2018 y que aún persiste, porque se originó por un problema político y no económico, y esto continúa siendo cierto en estos momentos postreros  de 2019.

Ahora, la mayoría de los indicadores indica que la economía nicaragüense está en un mal lugar: el desempleo y el subempleo son más altos, los salarios están congelados desde hace un año, el gasto de consumo de las familias está deprimido, el crédito interno a los consumidores y productores se redujo, la oferta de dinero se contrajo, la inflación es baja sin el efecto alcista de la reforma tributaria, las tasas de interés se aceleraron, la inversión del sector privado se desplomó, el gasto público se estancó, la cooperación internacional oficial disminuyó, las reservas internacionales se vinieron a pique, los déficit financieros internos aumentaron, la caída del volumen de bienes y servicios producidos se ahondó y los riesgos externos e internos no disminuyen.

En los últimos dos años, hemos observado una desaceleración dramática de la demanda interna, es decir, de los gastos de consumo e inversión; el esfuerzo exportador se congeló.

La economía nicaragüense de US$11,700 millones no es compleja. Desde que la conocí en la década de los setenta del siglo pasado, la producción agropecuaria con poco proceso industrial continúa manteniendo una relación sencilla con el resto de las actividades económicas del país. Por esta razón, los números económicos, escasos de fuentes oficiales y abundantes estimados por economistas no gubernamentales o independientes, están de acuerdo sobre cuán preocupados deberíamos estar.

Sin embargo, una pregunta diferente y más frecuente surgió desde enero de 2019: ¿Cuándo saldremos de esta recesión? Honestamente, a esta fecha no sé la respuesta, no obstante se logró iniciar el segundo acto del Diálogo Nacional, hoy sin visos de existencia. Por lo menos, en 2020 continuaremos en recesión económica, con o sin Diálogo Nacional, y es bastante probable que la economía se estanque en un año electoral, como es el de 2021.

En este momento, el problema singular que define la intersección de negocios y políticas es un déficit de confianza cada vez más profundo entre los agentes económicos del país, consumidores, empresarios y Gobierno. Hay un viejo dicho que dice “Las cosas se mueven a la velocidad de la confianza”, y otro que dice “Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva”. Sin o con poca confianza entre los agentes económicos, será muy difícil que la economía vuelva a crecer. No nos debe alegrar que el crecimiento económico se vuelva plano después de su caída en picada.

Y la desconfianza desaparece platicando, dialogando, con franqueza, responsabilidad y respeto, “con pocos actores , pero con representatividad, confianza y prestigio”, como se dice en una de las tres acciones unánimente aprobadas por empresarios y profesionales en el Foro “Perspectivas y Soluciones 2019”, que realizamos en las instalaciones del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) el martes 8 de enero de 2019.

¿Qué se necesita cambiar para recuperar esa confianza?, es la pregunta que continúa a la de ¿Cuándo saldremos de esta recesión? Las respuestas a esas dos preguntas dependerán de los acuerdos y su cumplimiento.

Tal como lo discutimos entre los organizadores del Foro arriba mencionado, es necesario “Escuchar activamente las necesidades de la población y poner éstas por encima de todo interés personal, de grupo, o de familia” y, por consiguiente, “Anteponer a los objetivos individuales y grupales los objetivos supremos, los objetivos de la Nación: paz, respeto de los derechos humanos, fortalecimiento de las instituciones y de la democracia, y bienestar económico y social”.


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