No se explicaron las causas de la disminución del deslizamiento cambiario

28 10 2019
  1. El régimen de la banda cambiaria se programó para inicios de 2000, pero no fue posible establecerla por los elevados déficit fiscal y cuasifiscal.

El Memorándum de Políticas Financieras y Económicas del 19 de agosto de 1999, elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), señaló que

«… el gobierno ha decidido reducir la tasa de deslizamiento cambiario con respecto al dólar e introducir una banda cambiaria. Esto ayudará a mantener la reducción de la inflación y facilitará el primer paso hacia un sistema más flexible de determinación de mercado del tipo de cambio».

  • La trayectoria del régimen de tipo de cambio deslizante o reptante en Nicaragua

Surgió el 10 de enero de 1993, con una tasa de deslizamiento anual de 5%.

El 10 de noviembre de 1993, la tasa anual se elevó a 12%.

El 11 de julio de 1999, la tasa anual se redujo a 9%.

El 1 de noviembre de 1999, la tasa anual se redujo a 6%.

El 1 de enero de 2004, la tasa anual se redujo a 5%.

El 1 de noviembre de 2019, la tasa anual se reducirá a 3%

  • ¿Cuál es el objetivo del tipo de cambio deslizante a precios constantes?

El tipo de cambio deslizante o tipo de cambio fijo con deslizamiento pre-anunciado no ha mejorado sigificativamente el tipo de cambio real, por lo cual no ha promovido vigorosamente el esfuerzo exportador del país. El objetivo de la política de tipo de cambio reptante es congelar el tipo de cambio en términos reales o en precios constantes, es decir, reducir el diferencial entre la tasa de inflación local y la tasa de inflación internacional. Es un régimen cambiario de corto plazo, pero en Nicaragua tiene una duración de 26 años

  • ¿Cuándo funciona bien un régimen de tipo de cambio en bandas cambiarias?

Cuando el comercio exterior pesa poco, pero en 2017 Nicaragua exportó (bienes y servicios domésticos) el 42% de lo que produce y sus importaciones fueron iguales al 68% del PIB. El comercio global de Nicaragua es mayor de lo que produce el país, al registrar el nivel de 110% del PIB en 2017. Esto explica por qué el país tiene una gran apertura al exterior.

Cuando existe suficiente oferta de dólares en el mercado. En 2017, Nicaragua observó un flujo neto de divisas, tanto para el sector público como para el sector privado, del orden de US$2,772 millones. Pero el saldo de las reservas internacionales brutas administradas por el Banco Central de Nicaragua (BCN) ha caído de US$2,956.0 millones el 18 de abril de 2018 a US$2,256.5 millones el 30 de septiembre de 2019, es decir, se ha desplomado en US$699.5 millones en ese lapso.

Cuando hay un déficit fiscal controlable. En 2017, el déficit del sector público consolidado, que incluye las pérdidas del BCN, fue igual a 2.8% del PIB. Sin embargo, la crisis política actual tiende a acelerar dicho déficit a un nivel superior del límite tolerable, que es el 3% del PIB.

Cuando existe libre convertibilidad de la moneda local. En Nicaragua, la libre convertibilidad del córdoba en dólares existe desde 1990.

  • La reducción del deslizamiento del tipo de cambio oficial de 5% a 3% a partir del 1 de noviembre de 2019

El BCN no explica en su nota de prensa el porqué redujo en 2 puntos porcentuales la tasa de deslizamiento cambiario en el mercado oficial.

En este régimen cambiario, la tasa de deslizamiento anual se reduce hasta alcanzar un nivel que se acerque al 0%, pero no muy cerca del 0% porque el tipo de cambio reptante se aproximaría a ser un tipo de cambio fijo, que no protegería la posición de las reservas internacionales.

La reducción del deslizamiento anual del tipo de cambio a 3% deja a entrever que se pretende establecer un nuevo régimen cambiario en el corto o mediano plazo, mediante la introducción de una banda cambiaria, como lo contempló el memorando del FMI antes mencionado y que supuestamente estaría en vigor a partir de 1 de enero de 2000.

Sin embargo, dos ajustes previos son necesarios para el establecimiento de una banda cambiaria, que en la actualidad no se cumplen:

  1. Disminuir el ritmo de crecimiento de la base monetaria, o sea, reducir los déficit fiscal y cuasi-fiscal, y entre éste último las pérdidas del BCN. No obstante el saldo de la base monetaria ha disminuido C$2,448.2 millones al pasar de C$29,263.4 millones a C$26,815.2 millones entre el 18 de abril de 2018 y el 30 de septiembre de 2019, impactado principalmente por la caída de los depósitos en dólares del orden de US$1,392.2 millones en ese mismo lapso, lo que obligó a la banca comercial a comprar US$844.7 millones al BCN en la mesa de cambios.

ii.   Aumentar el ritmo de crecimiento de las reservas internacionales oficiales, pero habría que eliminar la «fuente de vulnerabilidad» de la deuda de corto plazo del BCN, cuyo saldo adeudado al FMI y al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) totaliza US$205.3 millones al 31 de agosto de 2019.

El punto de equilibrio entre ambos ajustes determinará el «punto de partida» del tipo de cambio entre el límite superior y el límite inferior de la banda cambiaria. Esto no es posible en el corto plazo por el comportamiento de las estadísticas monetarias antes mencionadas.

Los problemas monetarios más impactantes han sido la salida de los depósitos en moneda extranjera del sistema financiero nacional, la escasez de córdobas resultante de la compra de divisas que realizaron las entidades bancarias al BCN en la mesa de cambio, con la consecuente caída drástica de las reservas internacionales administradas por el BCN. En esta forma, las entidades bancarias pudieron responder a los depositantes de recursos en moneda extranjera. En conclusión, la crisis política y la excesiva dolarización extraoficial de la economía provocaron un fuerte impacto a la economía nicaragüense.

La salida del escenario de un tipo de cambio deslizante o fijo con una tasa de devaluación anual preanunciada y la entrada al escenario de banda cambiaria dentro de la cual se movería el tipo de cambio, podría dar inicio del largo proceso de desdolarización o de “recordobización” de la economía. Habría que observar cuán ancha sería la banda cambiaria y si fuese muy ancha se podría afirmar que se incrementaría la volatilidad del tipo de cambio y se promovería la recordobización voluntaria. En otras palabras, un tipo de cambio más flexible, que pueda moverse en cualquier dirección, haría más evidente el riesgo cambiario e introduciría un desincentivo a la dolarización financiera.

  • Los argumentos del Consejo Directivo del BCN para justificar la reducción de la tasa de deslizamiento anual del tipo d e cambio oficial de 5% a 3%

No comparto los cuatro argumentos de los miembros del Consejo Directivo del BCN, con los cuales tratan de justificar la reducción del deslizamiento anual del tipo de cambio oficial.

El primero es el balance de las finanzas públicas, que se fundamenta en bajos déficit fiscales, en porcentajes del PIB, de 0.5% en 2019 y 0.4% del PIB en 2020 reflejados en el proyecto del presupuesto gubernamental de 2020, que resultan del congelamiento del gasto total presupuestario y del supuesto macroeconómico bastante discutible de que el PIB Real cae 3.5% en 2019 y sube 0.5% en 2020, a pesar de que tiende a desacelerarse el esfuerzo inversionista gubernamental de 4.2% del PIB a 4.0% del PIB en esos dos años.

El segundo es el superávit en cuenta corriente de la balanza de pagos, que no es el resultado de una apropiada política de tipo de cambio real o a precios constantes, sino de las caídas importantes del consumo familiar, la inversión privada y del estancamiento de las exportaciones, por lo cual también caen la producción y las importaciones, pero la caída de estas últimas está acompañada de un aumento importante del flujo de remesas.

El tercero es el adecuado nivel y cobertura de reservas internacionales, lo que se ha logrado con la severa caída de reservas internacionales y la escasez de córdobas provocadas por las compras de dólares realizadas por las entidades bancarias. Así, la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica se ha cumplido automáticamente, sin problema alguno, pero la posición de las reservas continúa siendo bastante frágil.

El cuarto es la estabilidad del sistema financiero, que no se observa porque el crédito ha disminuido, los préstamos en riesgo son equivalentes a dos dígitos porcentuales del total de la cartera de crédito, y los dólares de los depósitos del público no bancario que emigraron al exterior no han retornado al país. Además, la banca comercial, aunque mantiene razones financieras adecuadas, actualmente se encuentra operando en un nivel inferior al observado en 2017.


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