Un problema para la macroeconomía

5 10 2019

Hace una década, muchos economistas estadounidenses estimaron que el pleno empleo, o sea, el punto en el que casi todos los estadounidenses que quieren un trabajo pueden encontrar uno, se obtiene cuando la tasa de desempleo rondaba el 5%. Ahora, la estimación aproximada de la Reserva Federal (Fed) es del 4.2%.

Con once años continuos de crecimiento económico en Estados Unidos, el desempleo cayó a ese nivel de 4.2% hace dos años y ha disminuido aún más desde entonces y fue igual a 3.5% en septiembre recién pasado, sin que la inflación despegara, al continuar siendo, año tras año, inferior al objetivo inflacionario del 2% de la Fed: en comparación con agosto de 2018, el índice principal subió un 1,44%, igual que en julio, aunque la inflación subyacente se situó en el 1,77%, su nivel más alto desde enero. SE FORTALECE EL PLENO EMPLEO CON BAJA INFLACIÓN.

Con la tasa de desempleo estadounidense ahora en un nuevo mínimo de 50 años con pocos signos de aumento de la inflación, ¿estamos finalmente en pleno empleo? Los economistas no estamos  convencidos. La teoría económica que aprendimos nos dice que, si la economía realmente estuviese en pleno empleo, los salarios estarían aumentando más rápido a medida que los empleadores compitan por trabajadores más escasos ofreciendo salarios más altos. El salario promedio por hora aumentó un 2.9% para el período de 12 meses que finalizó en septiembre de este año, por debajo del 3.2% en cada uno de los tres meses anteriores, dijo el Departamento de Trabajo de Estados Unidos en la semana pasada.

Como ustedes saben, el economista estadounidense William Phillips (1914-1975), influenciado por las teorías de J.M. Keynes, en 1958 reflejó en una gráfica la tasa de inflación y la tasa de desempleo de los Estados Unidos observadas en los últimos cien años (1861-1957) y obtuvo una curva negativa que reflejaba la siguiente hipótesis: a mayor desempleo, menor inflación, y viceversa, lo cual ahora ya no se mantiene.

Esa gráfica parte como base de que la cantidad de dinero en circulación, también conocida como “medio circulante o dinero”, tiene efectos significativos y reales sobre la economía a corto plazo. De esta manera, un aumento de esa masa monetaria hace que los ciudadanos gasten más al ver aumentados sus salarios nominales y puede dar lugar a un marco más favorable a la inversión. Todo ello, motivaría un crecimiento económico y la consiguiente creación de nuevos puestos de trabajo.

Pero ahora, la Curva de Phillips ya no se sostiene en la economía estadounidense, porque se observa una baja inflación con pleno empleo. Esto nos obliga, a los economistas y a los banqueros centrales, a repensar los viejos modelos basados en un umbral teórico de desempleo en el que la economía está en equilibrio y la inflación no sube ni baja.

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