Los rumores de la reactivación de la producción parecen ser muy exagerados

28 04 2019

El riesgo para invertir en Nicaragua ha trepado a un nivel muy alto exclusivamente por los problemas políticos que se han acumulado desde abril de 2018 y por la probable aplicación de las sanciones contempladas en la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018, más conocida como “NICA Act”, de las sanciones ya aprobadas por los diputados del Parlamento Europeo y de las sanciones que podrían desprenderse de la Carta Democrática Interamericana de La Organización de Estados Americanos (OEA).

Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) estima que el riesgo político, que era alto en 2017, es decir, cercano a 45 puntos en una escala de 0 a 100, se ha posicionado en un nivel muy alto  con 51 puntos en 2018 y pronosticado con 55 puntos en 2019, tomando en cuenta el Dialogo Nacional que está funcionando muy lentamente por la inflexibilidad y la inmadurez política.

Cinco indicadores políticos -de diez que integran el riesgo político- muestran una tendencia creciente y acelerada, que en orden de importancia son:

  • las condiciones socioeconómicas de la población, elevan su riesgo a un nivel muy alto por su desmejoramiento, debido al mayor subempleo y desempleo, lo cual puede ejemplificarse con el aumento de las personas que no generan ingresos en el país, desde un total de 844 mil en 2017, antes de la crisis política, y el pronóstico de 1 millón 353 mil para 2019, con la consecuente desconfianza de los consumidores y el aumento de la pobreza;
  • el riesgo del Sistema Judicial se mantiene en un nivel muy alto, como un resultado de la inseguridad jurídica, el muy cuestionado estado de derecho y la influencia política que afecta el imperio de la Ley.
  • el riesgo regulatorio alcanzó el nivel muy alto por la variabilidad de las reglas, que están siendo aplicadas en tiempos de crisis política en una forma procíclica y no anticíclica, es decir, que en tiempos de recesión económica reducen la liquidez, el capital de trabajo y la tasa de rentabilidad de las empresas, que podrían provocar el cierre de empresas y contribuir al surgimiento de una depresión económica, y que pone en entredicho la calidad de la burocracia gubernamental, tal como se desprende de la reciente reforma de la Ley de Concertación Tributaria;
  • la potencialidad de los conflictos sociales presenta un nivel de riesgo muy alto, debido a las protestas de la población y el desarrollo de la violencia; y
  • el deterioro de la capacidad para agotar el mandato presidencial, que afecta la legitimidad pero no la legalidad del gobierno, pone en riesgo moderado a la estabilidad gubernamental.

Al riesgo político se agregan el riesgo económico y el riesgo financiero, cada uno de ellos con una escala de 0 a 50. Con los datos oficiales preliminares de las variables económicas correspondientes a 2017 y 2018 y sus datos pronosticados por COPADES para 2019, el riesgo económico se movió desde una posición muy baja, inferior a 20 puntos, a una posición baja cercana a 30 puntos, mientras que el riesgo financiero se ha mantiene en un nivel bajo entre 20 y 23 puntos.

Los rumores de una reactivación de la producción del país a partir del cuarto trimestre de 2018 parecen haber sido muy exagerados. La población no está volviendo a la fuerza laboral, porque, de acuerdo con cifras del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), en 2018 se destruyeron 157 mil 923 puestos de trabajo formal y en el primer bimestre de 2019 sólo se han creado 34 puestos, y continúa observándose una mayor desconfianza de los empresarios y los consumidores que podría persistir en el mediano y largo plazo.

En el componente del riesgo económico, sólo la tasa de inflación presenta un riesgo muy bajo. En términos trimestrales interanuales, la presión inflacionaria tiende a elevarse de 4.5% observado en el cuarto trimestre de 2018 a 7.8% pronosticado para el cuarto trimestre de 2019, lo cual es explicado principalmente con la presión alcista de precios al consumidor de la reforma tributaria que entró en vigor en marzo de este año y que se prevé, al menos, con el aumento de 2 puntos porcentuales del índice de precios al consumidor. En términos anuales, la tasa de inflación, que fue del orden de 3.9% en 2018 por la fortísima contracción monetaria, tiende a subir hasta 8.0% en 2019.

Las otras cuatro variables económicas muestran un nivel de riesgo muy alto. En orden de importancia, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), que cayó en términos promedio anual 3.3% en 2018, volvería a caer 4.7% en 2019, pero el Producto Interno Bruto, que se contrajo 3.8% en 2018 según el Banco Central de Nicaragua (BCN), podría caer hasta 9.4% en este año, si se aplicaran parcialmente algunas sanciones financieras internacionales; el producto interno bruto (PIB) per cápita de Nicaragua, que continuaría descendiendo de US$2,054 en 2018 a US$1,820 en 2019, es equivalente a 15.8% del PIB per cápita mundial; el déficit fiscal arriba al máximo tolerable de 3.0% del PIB, al ser equivalente a US$358 millones y mayor en 4 décimas porcentuales del PIB que el registrado en 2018; y el déficit comercial externo de bienes y servicios no atribuibles a factores de producción de US$830 millones e igual a 7.1% del PIB pronosticado para 2019, menor al registrado en 2018 que fue igual a US$1,219 millones y 9.3% del PIB, debido al menor valor de las importaciones provocado por las caídas de la producción, el consumo y la inversión.

En un principio, causó tranquilidad en las filas gubernamentales la opinión de altos cargos del sector público de que la suspensión de la cooperación multilateral no afectaría el financiamiento de la cartera de proyectos de inversión pública, porque esos préstamos apoyan la asistencia para necesidades humanas básicas en los sectores de salud, educación y red vial, que facilita el mejoramiento del nivel de vida de los pobres. Sin embargo, cabe señalar que, en el ámbito de la cooperación internacional, la asistencia financiera o técnica para las necesidades humanas básicas se limita a garantizar alimentos, agua potable y medicamentos a la población en general.

El riesgo financiero en 2019 se podría mantener en un nivel muy bajo, por debajo de los 25 puntos, si no se aplicaran las sanciones financieras internacionales. Para 2019, sólo una variable mostró un nivel de riesgo muy bajo, que fue el comportamiento estable del tipo de cambio oficial real (o en precios constantes) bilateral con Estados Unidos, pronosticado en 17.85 córdobas de 2006 por 1 dólar estadounidense de 2006 en el cuarto trimestre de 2019, o sea, con una ligera depreciación al ser 0.9% menor que el registrado en el cuarto trimestre de 2018.

Las otras cuatro variables financieras presentaron un nivel de riesgo muy alto. Siempre en orden de importancia, el déficit comercial externo de bienes y servicios no atribuibles a factores de producción de US$831 millones en 2019 también es igual a 25.0% del valor total de las exportaciones domésticas de de bienes y servicios, el valor neto de la maquila y el valor de los servicios no atribuibles a factores de producción, que suma US$3,324 millones; el saldo de la deuda pública externa de US$6,074 millones rompería la barrera del 50% del PIB, al estar más influenciado por la caída del PIB que por el aumento de la deuda, y el país podría reingresar al extraño club de países muy endeudados en términos de producción; la posición de las reservas internacionales netas administradas por el BCN tienden a caer de US$2,039 millones en 2018 a US$1,764 millones en 2019, aunque serían iguales a 4.5 meses de importaciones de bienes CIF; y el pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública externa acelera su crecimiento al pronosticarse en US$333 millones para 2019, y asciende al nivel tolerable de 10% del valor total de las exportaciones domésticas de bienes y servicios, el valor neto de la maquila y el valor de los servicios no atribuibles a factores de producción.

En conclusión, en el escenario político, económico y financiero antes descrito, el índice de riesgo-país de Nicaragua tiende a pasar de un nivel alto con 47.9 puntos en 2018 a un nivel muy alto con 53.1 puntos pronosticado para 2019. Para un inversionista en Nicaragua, con ese nivel de riesgo esperaría poder recuperar el monto de una inversión financiera de 1 millón de dólares con los intereses devengados en 1.8 años después de realizada la inversión.

Debemos tener presente que a más tardar el 20 de junio de 2019, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Terner Mnuchin, informará a los comités apropiados del Congreso sobre la efectividad de las instituciones financieras internacionales para hacer cumplir las salvaguardas del programa aplicable en Nicaragua.”

 


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